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Hola chicos hoy he tenido un día de mucho trabajo la verdad pero aquí les va algo así como para no perder la costumbre
Hola familia como les va el inicio del 2022??, Aquí les traigo dos formas de hacer el ya famoso shrubs uno para los apurado y otros para los más pacientes con marcadas diferencias entre uno y otro pero bueno allá vamos, comenten en la caja de texto sobre algo en particular que necesite y también les estaremos colaborando.
Hola familia saludos desde la llave del golfo andaba fuera del área pero recapitulamos día de cócteles+plus
Importante para los que creen que inventaron un Mojito con Cerveza, vino espumoso, Fruta como sandía, pepino, melón entre otros lean esto antes.

Como decía el Maestro Alfredo Comas Garcia Cubano de La Provincia de Matanzas

Oye bartender donde quiera que estés..."El Mojito" es un cóctel Cubano que no admite réplicas, ni inventos y marca el estandarte junto al Daiquiri de la cocteleria que por años hemos creado miles de bartendes con el sello de Cuba. Ni lo plagies ni lo inventes en historias que de nada servirán para quien de verdad se respete en este arte. Si tienes dudas busca un bartender cubano en cualquier parte del mundo que el sabrá responderte.
Por eso amigo bartender hoy te invito a que estudies,practiques, reflexiones, investigues,prueba, investiga y hazte inmenso para que perpetues nuestra profesión.

(Donde quiera que estés tu recuerdo será para siempre gran amigo, el mundo te reconoce descansa en paz)

COMPLETO ANÁLISIS SOBRE EL MOJITO COCKTAIL

Por: José Alfonso Castro Gómez.
Asociación Cantineros de Cuba

El mojito es tan criollo como el tabaco y la palma real, tan cubano como el que más.
Sabroso y llamativo cóctel, afirman unos, exótico, afrodisíaco y aperitivo, afirman otros, aunque en resumen todos llevan la razón. El mojito es una combinación perfecta, en sus dosis exactas de azúcar, limón, ron, agua gaseada y el sabor mentolado de la hierbabuena. El cóctel Mojito, al igual que muchos otros combinados clásicos e históricos de la cantina cubana y universal, en toda época, incluyendo la nuestra, no deja de estar sujeto a la búsqueda incesante de sus orígenes, ingredientes primarios, cantidades, método de elaboración y tantas otras interrogantes que hoy día navegan en la mente de los bármanes.
En algún momento tuvimos la necesidad de dar respuestas a inquietudes semejantes de muchos colegas intentamos soluciones en el libro “Ron, Cócteles y Cantineros de Cuba”, con un capítulo dedicado a tres clásicos de la cantina cubana (mojito, cuba libre y daiquiri). Hoy retomamos nuevamente el tema, pues hasta nosotros han llegado nuevos cuestionamientos, objetivas preocupaciones a lo largo y ancho de la isla y fuera de nuestras fronteras. A ellos y en sentido general a todos los bármanes, brindaremos modestamente nuestro punto de vista, el cual está asociado a una búsqueda sistemática en documentos de archivo, publicaciones y revistas especializadas de distintas épocas y entrevistas realizadas a un reducido grupo que afortunadamente vive, de cantineros de la vieja guardia que trabajaron los bares cubanos en los años 40 y 50 del pasado siglo.
Intentaremos introducirnos en los escabrosos laberintos del pasado, viajar a los orígenes, buscar las transformaciones y desarrollo histórico de una receta muy popular en nuestros días y que ha sabido cautivar con su erotismo a millones de paladares en el mundo, incluso, aquellos que se tornan exigentes y difíciles.

¿Qué es un Mojito?
La palabra Mojo o su diminutivo Mojito se han hecho populares precisamente por este exótico cóctel, sin embargo, es un vocablo mucho más antiguo y precisamente su surgimiento tiene más que ver con la culinaria que con la mezcla de bebidas alcohólicas.
Según el diccionario gastronómico cubano, Mojo es una salsa muy condimentada para aderezar. Mojito criollo; mojo confeccionado con zumo de naranja agria, ajo macerado, agua, aceite y sal.
El Mojo -nos dice Fernando Campoamor- es una corrección del Moje, salsa en el vocabulario del Bierzo, el cual trajeron los canarios isleños y pasó a nuestra cocina transformado en mojito criollo. Esta receta básicamente, ha permanecido en siglos inalterable, aunque vale resaltar que en algunas regiones específicas de Cuba varían algunos ingredientes e incluso, está en dependencia del propio gusto personal de nuestros cocineros y amas de casas a la hora de elaborarlo. Así por ejemplo encontramos recetas de mojitos que llevan zumo de limón, lima o naranja agria, ajo macerado, cebolla bien picadita, ají picante, pimiento o el llamado cachucha, sal, pimienta, orégano, laurel, vino seco y muchos otros ingredientes.
Sus usos más frecuentes en las comidas cubanas esta muy ligado a las carnes asadas, viandas hervidas, sobre todo la yuca y la malanga, el tamal y otros comestibles muy populares. En muchas ocasiones esta especie de salsa se elabora y se deja “añejar” en recipientes de cristal, para que los ingredientes aporten sus mejores cualidades.

Desde épocas tan lejanas como el siglo XVI y mucho antes, la palabra mojito era muy frecuente escucharla en nuestros campos y ciudades, en mayor medida relacionada con los productos comestibles. Según referencias de aquellos años, a la hora de elaborar el mojito, se maceraban los ingredientes primeramente y luego se le añadían otros complementos comestibles. Ahora, esta misma palabra se hizo popular nombrando determinada mezcla de productos que en la misma época comenzó a consumirse, también macerados, aunque ya con la presencia de un elemento alcohólico: el aguardiente de caña y que en sus inicios se le conoció por Drake, Draque, Drakesito o Draquesito.
El mismo Campoamor nos narra una interesante historia en su clásica obra El hijo alegre de la caña de azúcar: “Draque resulto ser una bebida muy popular, compuesta de aguardiente de caña, azúcar, limón y hierbabuena. Un personaje de la obra del narrador Ramón de Palma ¨El cólera en la Habana¨ nos cuenta: Yo me tomo todos los días a las once un Draquecito de aguardiente con azúcar y me va perfectamente”. Federico Villoch, destacado costumbrista en la década del 40 del siglo XX, nos comenta en torno a esta receta: “Se estuvo bebiendo Drake hasta 1800 y pico, en que fue desplazado el aguardiente por el ron”. Y con el ron, se le comenzó a llamar Mojito, según Campoamor en obra ya citada.
En varias regiones de América Central y la porción norte de América del Sur, por la misma época, se conoció un combinado con el nombre de Drake o Draque, incluyendo aguardiente en la receta y asociado sobre todo a la cura de diversos males que azotaban las costas y el interior de los territorios. El conocimiento en la región del Caribe de este combinado está más que claro, pues el nombrado “Azote de Dios” Francis Drake, fue un temido pirata ingles que azoró por largo tiempo estas costas y precisamente el combinado alcohólico al que hacemos referencia estuvo asociado a su invención o a la de alguno de sus ayudantes más cercanos, pero sobre este tema abordaremos más adelante.
Ya tenemos a mano una primera idea del posible surgimiento del cóctel, al transformarse el viejo Drake elaborado con aguardiente peleón “Tafia” en el moderno Mojito con el ron ligero que fueron capaces de obtener los colonos azucareros y destiladores cubanos, sobre la mitad del siglo XIX.
La gran interrogante que nos salta en este momento es la siguiente. ¿En qué momento exacto deja de llamarse Drake, para convertirse en Mojito y porque precisamente ese nombre?
La primera respuesta que nos viene a mano está muy relacionada con el viejo Mojo de origen español y que los cubanos supieron transformar y acondicionar a sus intereses domésticos. El Drake era una mezcla en donde se maceraba la menta y el Mojito era un preparado en que se maceraban muchos de sus ingredientes, por ahí quizás es que debemos irnos para dar respuesta a esta interrogante, suponiendo, claro está, que fuese precisamente el actual Mojito una evolución del Drakesito. Posterior a 1862 es que en nuestro país se comienza a obtener un aguardiente con calidad superior, denominándose ron Refino o ron Ligero. Si el análisis de Campoamor es correcto en relación al cambio de aguardiente y por consiguiente cambio de nombre, seria por esta época en que el Drake se convierte en Mojito.

Por este camino surgen nuevas interrogantes.
¿A partir de entonces fue el mojito un cóctel popular y de gran demanda?
¿Cuáles eran sus ingredientes y cantidades?
En la vieja receta del Drake, no se le incorporaba agua gaseada; entonces:
¿En qué momento se le adicionó al Mojito?
¿Existía agua gaseada en Cuba para completar esta bebida?
¿Dónde se hizo popular, quien fue el primero que lo comercializó y lo hizo público?
Esta y muchas otras interrogantes trataremos de responder a través de varias versiones y análisis que fuimos organizando en nuestra búsqueda.

I versión: Piratas y Corsarios
Los antecedentes más cercanos de la creación de este popular cóctel, nos trasladan hasta el siglo XVI, fecha en que Francis Drake, (el corsario parlamentario), navegaba a sus anchas los mares del
Caribe, en busca de riquezas personales, fama, gloria y un pase a la historia como ¨Sir Drake¨, nominación dada por la corona británica por sus ¨altos y heroicos¨ aportes al dominio ingles sobre los mares de entonces.
Este sagaz marino, -pues fue el primer navegante Ingles que circunnavego el globo- cansado de tomar Rumbulion, Tafia, o cualquier otro destilado característico de estos primeros inicios de la producción de aguardientes en las tierras bañadas por el mar Caribe, que se caracterizaban por su desagradable olor y mal sabor, pues el desarrollo de la industria ronera estaba en sus albores y los conocimientos teóricos alcanzados en este campo eran escasos, sumado al poco desarrollo tecnológico en los procesos claves para la obtención de un ron de calidad, hacían del producto resultante, un brebaje muy semejante al guarapo fermentado que le diera vida. Sospechamos entonces que este audaz pirata, quizás un frustrado cantinero de su época, decidiera probar suerte mezclando el desagradable aguardiente con la fresca hierba buena, limón y azúcar y bautizándolo después como Drake, en su propio honor.
Desde sus inicios, se le atribuyó propiedades medicinales, siendo incluso muy popular su consumo. Los recursos médicos de entonces eran muy incipientes, la mayoría de la población y demás capas sociales carentes de posibilidades, se auxiliaban continuamente de remedios o brebajes caseros a base de hierbas, raíces y plantas, aunque muchas veces estos, ni remotamente, lograban cumplir objetivo alguno.
El aguardiente resultaba un poco menos áspero al diluirse con agua y un poco más agradable al agregarle azúcar u otro elemento similar. El limón o la lima, como portadores de vitamina C, permitía combatir el escorbuto, una enfermedad muy común, caracterizada por hemorragias, alteración de las encías y debilidad y por último la menta trasmitía un sabor agradable y refrescaba el paladar. El Draquecito según estas características, pudo ser uno más de estos remedios, aunque el combinado de menta y limón más un poco de aguardiente también puede tener variados usos terapéuticos, sobre todo para enfermedades estomacales.
La receta original, consistía en macerar las hojas de hierba buena hasta triturarlas, dejando impregnado ese sabor y olor característico y agradable, por demás, de la menta y agregando a continuación los demás ingredientes. Al paso de los años, el paladar de los consumidores se fue refinando y estos desechos de hojas de menta, resultaron incómodos a la hora de disfrutar el cóctel.
El sobre nombre de mojito, le surge por la palabra española ¨Mojo¨, que designaba a una salsa caribeña en la que se combinaban varios ingredientes, predominando en ellos el ácido del limón y generalmente (ajo, cebolla, ají y otras especias) son macerados. En nuestro país se conocen algunas recetas con este apelativo, sobre todo cuando se elaboran mezclas con variados condimentos para agregarle a diferentes platos de nuestra cocina tradicional.
Si llegáramos a la conclusión de que verdaderamente el Drake es el antecedente del mojito, entonces estaríamos en presencia de un cóctel que inauguró la cantina cubana, porque su creador el inglés Francis Drake (1540-1596), debe haber hecho la mezcla entre los años 1575 a 1595, pues precisamente este intervalo de tiempo fue el de mayor actividad y cuanto más incursionó en las aguas y tierras de América y el ¨Draquesito¨ se convierte en un cóctel fundador de la coctelería del Nuevo Mundo
y porque no, también universal.
☻Versión recreada por el autor según historia trasmitida de una generación a otra y ampliada por Fernando G. Campoamor en su obra clásica “El hijo alegre de la caña de azúcar”.

II versión: ¨Maragato¨ González in memoriam
Corrían los años 30 del siglo XX en la Cuba de entonces, años de gloria y esplendor para un desarrollo prolífero de los bares en toda la Habana y parte importante de la Isla, y por supuesto, donde existen bares, se sirven cócteles. Uno de los establecimientos más emblemáticos y visitados por turistas foráneos y pequeña y mediana burguesía de la habana en esos años, era sin dudas, el bar del hotel Plaza, por su ubicación y también gracias al arte y entrega de uno de los más populares bármanes cubanos de todos los tiempos, Emilio González, el legendario ¨Maragato¨, ¨El rey del cóctel¨, quien ofrecía este refrescante combinado no solo a la dirección del hotel, sino a visitantes y amigos que asistían a menudo a disfrutar de su destreza y maestría en la elaboración artística de sus cócteles, incluyendo a la leyenda española Pedro Chicote, quien visitó en reiteradas ocasiones nuestro país y por supuesto, varios bares de la habana.
Maragato lo creó, pensando quizás a la hora de conformar el cóctel, en alguna fórmula de los ya conocidos ¨Mint Julep¨, elaborados a partir de zumo de limón, azúcar, aguardiente base, gotas de bitter y ramitas de menta, creado por emigrantes Franceses en la ciudad de New Orleáns en el siglo XVIII, cócteles que más adelante conformarían una familia, en la que actualmente podemos ubicar el Mojito.
Más tarde se popularizó, consumiéndose en lugares tan importantes como el hotel Nacional, hotel Presidente, el Ambos mundos, Habana Biltmore, Yacht y el Country Club, hoteles Inglaterra y Plaza, Telégrafo, el Club Asturiano, el Sloppy Joe´s, (reabierto recientemente en el mismo sitio) y muchos otros establecimientos capitalinos que hicieron historia, tanto por su animada vida diurna como nocturna.
☻ Versión recreada por el autor según historia trasmitida de una generación a otra.

III versión: Mojito de la playa de La Concha
Erasmo Brito, ex-miembro del Club de Cantineros de la República de Cuba, (1924-1961), hoy asesor de la Asociación de Cantineros, profesor y Sommeller, nos ofrece por estudios realizados, una versión más reciente del origen del Mojito, pues este, según Brito, nació en el bar de una populosa playa habanera y desde allí, salió en recorrido hacia toda Cuba primero y el resto del mundo después. En la primera década del siglo XX, los cantineros que desarrollaban su labor en Cuba, aun no estaban organizados en lo que más adelante fuera el flamante Club de Cantineros, la gran mayoría, trabajadores de la gastronomía y los servicios venidos desde España en busca de aventuras, fortuna y amor, pues desde la colonización, la Isla tenía fama de productora de grandes riquezas. Alrededor de 1910, un bar ubicado en Marianao, en una playa conocida como La Concha, se hizo muy popular. En él trabajaba un cantinero que se nombraba Rogelio, el cual según cuenta la historia narrada por el profesor Brito, toma esta receta, que fue elaborada a su vez por un colega suyo, cuyo nombre se desconoce, en un Club aristocrático de la época, en la misma playa de Marianao. Primeramente se ofrecía en un vaso de 6 onzas, pero al parecer, queriendo prolongar más el agradable trago, la mezcla se trasladó para un recipiente de 8 onzas, el cual mantiene su vigencia.
Brito nos comenta que el cóctel no tuvo en sus inicios preferencia alguna por una marca específica de ron de la época, pero si siempre fue elaborado con ron blanco. El nombre le viene de la palabra ¨Mojo¨, término que significa mezcla, quizás imitando a un popular cóctel muy consumido en aquellos años: la Ginebra Compuesta.
Sobre esta versión podemos comentar que es muy probable que en una playa habanera u otro establecimiento de la capital cubana, en esa época se popularizara un cóctel con estas características, incluso con el propio nombre de Mojito, porque a partir del siglo XX, los cantineros cubanos comenzaron a realizar sus nuevas recetas y transformar muchas otras internacionales. Lamentablemente no hemos encontrado muchas referencias escritas sobre una bebida muy consumida y popular en los primeros 20 años de ese siglo, con características idénticas al Mojito, según veremos más adelante según estudio que realizamos de las cartas y manuales de coctelería publicados en esos años. Lo que si podemos agregar con cierta certeza es el hecho de que en el bar de la Concha, en los años 30 y 40 del pasado siglo se elaboraban y vendían diariamente cientos de Mojitos, pues el lugar se perfeccionó en la elaboración de dicho combinado y tomo popularidad en su época. Esto lo confirman distintas entrevistas realizadas a cantineros cubanos que trabajaron los bares habaneros antes de 1950.
☻Versión escrita por Erasmo Brito, asesor de la Asociación de Cantineros de Cuba y recreada por el autor.
IV versión: El mojito de Siboney
En entrevista realizada a Jesús Piña Despaigne , cantinero muy popular y emblemático de la ciudad de Santiago de Cuba, hoy retirado, pero sin dudas una gloria de la cantina en Cuba, creador de muchos cócteles que consumieron a lo largo de su quehacer laboral numerosas personalidades de la cultura, el arte y la política.
Fue muy popular su cóctel ¨Nevado¨, el cual según cuenta, fue consumido hasta por Fidel Castro, en una de sus visitas a la ciudad. Piña nos narra que la historia, la verdadera historia del Mojito, está en Santiago de Cuba, ¨pues aquí se crearon muchos cócteles, que luego se los llevaron para la Habana y otros lugares, como por ejemplo el Daiquiri¨. “El mojito se inventó en la playa ¨Siboney¨, por un señor de apellido Méndez, natural de Santiago de Cuba, el que murió de infarto, por los años 1957 1958, no recuerdo bien. En esta playa había tres bares y unos canteros enormes de hierba buena, de allí, experimentando combinaciones con la hierba, salió el Mojito. Los clientes que frecuentaban estos bares comenzaron a pedirlo y a exclamar que era un cóctel muy sabroso y refrescante y muchos de estos mismos clientes lo llevaron para la ciudad de Santiago.
Después se comenzó a preparar aquí en Santiago donde también se hizo muy popular y entonces, como te dije, se fue a la Habana, no se quien lo llevó o como llegó hasta allá, pero es aquí donde se inventa por primera vez”.
Esta versión resulta novedosa. Conocimos a Piña, tuvimos varios encuentros y una entrevista en su querido Santiago. Es un hombre con muchos conocimientos, apasionado por el mundo de los combinados, con ansias de compartir y expresar criterios propios, encaminar a la nueva generación de cantineros.
Nos llamó mucho la atención el sentido de pertenencia, la posibilidad real que se esconde detrás de sus palabras, la certera afirmación de lo que dice y defiende, por ello en un primer momento nos conmovimos con esta nueva historia, la cual no deja de ser interesante, pues en Santiago, cuna de excelente ron y talentosos cantineros, también pudo surgir este emblemático cóctel. El gran problema sigue siendo la prueba exacta y contundente de que realmente el Mojito fuese creado en Siboney y no el resultado de otros orígenes.
☻Versión conocida en entrevista realizada a Jesús Piña Despaigne, cantinero retirado, miembro de honor de la Asociación de
Cantineros de Cuba y una gloria de la gastronomía en Cuba.

V versión: El mojito bodeguero
“Mi mojito en la bodeguita y mi daiquiri en el floridita”, así se expresaba en su momento Ernest
Hemingway y la frase recorrió parte del mundo y con ella la fuerza que tienen las palabras, sobre todo cuando son dichas por una personalidad de talla mundial.
Se ha hecho muy común en los tiempos actuales atribuirle la falsa idea de la creación del cóctel mojito a la emblemática Bodeguita del Medio, reconocida como la cuna de este delicioso cóctel. Incluso, en una de mis visitas al lugar, para tomar algunas fotos, tuve la oportunidad de escuchar a un guía turístico explicarle a un grupo de vacacionistas que fue precisamente el señor Martínez, propietario de la Bodeguita el creador del mojito que beberían en un instante.
El Mojito, -para la fecha en que la Bodeguita comienza a prestar servicio como establecimiento gastronómico ya era muy conocido, consumido y popular en toda la Habana, pero sin dudas, quien se apoderó para siempre del cóctel, fue este pequeño establecimiento, antigua bodega ubicada en medio de la cuadra, cuando en la Habana Vieja todas las bodegas hacen esquina. Su propietario Ángel Martínez, la compró en 1942, y el 26 de abril de 1950, cambia de nombre a Bodeguita del
Medio (La B del M), comenzó vendiendo frituras y algunas bebidas, posteriormente ofertaba servicio de comida hasta un día, en que fue publicado un artículo sobre la ya popular Bodeguita, es que comienza a hacerse famosa, sobre todo por ser frecuentada por Piña Despaigne y el autor, museo del ron, Santiago de Cuba, 2009. Intelectuales que visitaban la imprenta contigua y otros que descubrieron un lugar habanero para entablar una charla, beber y comer un delicioso bocado, algunos de ellos Nicolás Guillen, Mariano Rodríguez, Carlos Puebla, Sindo Garay, Los Matamoros, Ernest Hemingway, entre tantos otros importantes artistas e intelectuales y por supuesto, entre tertulia y canapés, se consumía el sabroso y tropical Mojito que se elaboraba desde aquellos años con el mismo amor que hoy se elabora, para deleite de cubanos y turistas.
El mojito no fue una creación de la Bodeguita, como si lo fue el daiquiri frappe del Floridita, pero si fue a partir de esas cuatro paredes que se desencadena su total popularidad y su fama mundial, de eso, que no quepa la menor duda.
☻ Versión recreada por el autor según historia contada y para subsanar algunos errores históricos.

VI versión: A gusto de los clientes.
El siguiente pasaje no es una nueva versión en cuanto a origen del cóctel, sino más bien variantes del Mojito que se consumió en Cuba en el emblemático bar-restaurante Floridita y que a pesar de sustituir la espirituosa base, se le continúo llamando por su nombre, identificado por un número.

La receta:
Mojito Criollo No. 2
En un vaso de 8 onzas echar hielo menudo.
Varias ramitas de hierba buena.
La cáscara de un limón con el jugo exprimido dentro.
1 cucharadita de azúcar.
2 onzas de Ginebra Gordon
Agítese con la cuchara para que la hierba suelte el jugo.
Agréguese agua carbonatada y sírvase sin colar.

Como se aprecia en este combinado se sustituye el ron blanco cubano por la ginebra, además, del limón no solo se extrae el jugo, se hecha completo con su cáscara, aportando este un nuevo aroma y modificando un tanto el sabor acostumbrado. Naturalmente estas variaciones que sufrían cócteles tradicionales se debían ante todo a solicitudes de los clientes, que preferían beberse un combinado muy popular con su aguardiente preferido. El Floridita era uno de los establecimientos que poseía este cóctel en su carta menú. También incluía un Mojito Criollo No.3 con idénticos ingredientes que el anterior, pero sustituyendo la ginebra Gordon por el cognac Soberano.
☻ Versión recreada según cartas menú de algunos establecimientos renombrados en la Habana del 1920 al 1950

VII versión: De New Orleáns a la Habana.
La ley seca, como ya es conocido, trajo a un incalculable número de bebedores norteamericanos hacia tierras cubanas. En EE.UU bebían desde épocas de la esclavitud una combinación de menta con limón, bitters, azúcar y ginebra a la cual años después le sustituyeron la ginebra por whisky bourbon. Al llegar a Cuba insistieron en beber lo mismo, pero en la isla no abundaba el bourbon, sino el ron y precisamente abundaba el ron porque el negocio para los productores cubanos estaba siendo muy pero muy rentable.