Nuestro Pan Diario
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NUESTRO PAN DIARIO
14 de abril de 2026
Cosecha sus bendiciones

La Biblia en un año:
1 Samuel 25–26
Lucas 12:32-59

La escritura de hoy: Levítico 26:3-12 NTV
»Si siguen mis decretos y se aseguran de obedecer mis mandatos, les enviaré las lluvias de temporada. Entonces la tierra les dará sus cosechas y los árboles del campo producirán su fruto. La temporada de la trilla continuará aun después del comienzo de la cosecha de la uva, y la cosecha de la uva continuará aun después de la temporada de la siembra del grano. Comerán hasta saciarse y vivirán en seguridad dentro de su tierra. »Les daré paz en la tierra y podrán dormir sin temor alguno. Libraré la tierra de animales salvajes y mantendré a sus enemigos fuera del país. De hecho, perseguirán a sus enemigos y los masacrarán a filo de espada. ¡Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil! Todos sus enemigos caerán bajo su espada. »Los miraré con agrado, los haré fértiles y multiplicaré su pueblo. Cumpliré mi pacto con ustedes. ¡Tendrán tal abundancia de cosechas que será necesario deshacerse del grano viejo para que haya lugar para la nueva cosecha! Viviré entre ustedes y no los despreciaré. Caminaré entre ustedes; seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.

… pondré mi morada en medio de vosotros… (v. 11).

Alan es un agricultor de quinta generación que administra la granja familiar de cerezas, duraznos y manzanas. A lo largo de los años, han perfeccionado el cultivo para obtener el máximo rendimiento, pero aun así, nunca tienen asegurada una buena cosecha. Factores como el clima, los polinizadores y las enfermedades están fuera de su control.
Sin embargo, toda la naturaleza está bajo el control de Dios. Él sabe que necesitamos provisión física como cultivos saludables, pero nos anima a mirar aún más alto hacia el bien supremo: Él mismo. El libro de Levítico contiene decretos que Dios dio a los israelitas respecto a todo, desde sacrificios y adoración hasta relaciones y justicia penal. Obedecerle traería bendición, incluida la provisión de una cosecha abundante (Levítico 26:3-4), pero la desobediencia ocasionaría maldición, y sus enemigos disfrutarían del fruto de su trabajo (v. 16). Más allá de los cultivos abundantes (v. 10), la bendición de Dios incluía la promesa de habitar con su pueblo (v. 11) y mostrarle su favor (v. 9 rvc).
Los israelitas fallaron una y otra vez, y nosotros también lo hacemos. Pero podemos arrepentirnos y volver a Él para disfrutar el regalo de su presencia (vv. 40-42), manifestada en Jesús y expresada ahora a través del Espíritu Santo.
De: Karen Pimpo

Reflexiona y ora
¿Cómo estás buscando provisión y paz por tu propia cuenta? ¿Qué se siente andar en la presencia de Dios y en sus caminos?

Dios, que pueda seguir tu plan para mi vida.
NUESTRO PAN DIARIO
15 de abril de 2026
Agentes de un Rey superior

La Biblia en un año:
1 Samuel 27–29
Lucas 13:1-22

La escritura de hoy: Filipenses 3:4-11 NTV
aunque, si alguien pudiera confiar en sus propios esfuerzos, ese sería yo. De hecho, si otros tienen razones para confiar en sus propios esfuerzos, ¡yo las tengo aún más! Fui circuncidado cuando tenía ocho días de vida. Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía. Era tan fanático que perseguía con crueldad a la iglesia, y en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra. Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe. Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con él y participar de su muerte, para poder experimentar, de una u otra manera, la resurrección de los muertos!

… nuestra ciudadanía está en los cielos… (v. 20).

Anna y su esposo vivían en Argentina con sus dos hijos. Eran reservados y hablaban español con fluidez. Pero no eran argentinos, sino agentes encubiertos; espías nacidos en otro país. Se habían perfeccionado para integrarse a la cultura anfitriona —hasta en cómo sostener el tenedor—, pero un cambio en su registro civil despertó sospechas y fueron descubiertos. Mientras los deportaban a su país de origen, Anna miró a su hija de once años. ¿Cómo le explicaría que no eran quienes ella creía?
Los creyentes en Jesús tienen una ciudadanía más vital. Somos agentes de un Rey superior, porque «nuestra ciudadanía está en los cielos» (Filipenses 3:20). Los ciudadanos de Filipos estaban orgullosos de su ciudadanía romana y eran leales a Roma. Pablo dijo que su lealtad iba aún más lejos: su máxima lealtad era a Jesús, quien gobernaba Roma y Filipos desde el cielo.
A diferencia de Anna y su esposo, no trabajamos en secreto contra nuestro «país anfitrión», sino abiertamente por su bienestar. Nuestra lealtad a Jesús nos impulsa a servir a nuestros vecinos y a orar «por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos […] en toda piedad» (1 Timoteo 2:2 rvc). Con la ayuda de Dios, buscaremos «la paz de [nuestra] ciudad» y rogaremos por ella, «porque en su paz [tendremos] paz» (Jeremías 29:7).
De: Mike Wittmer

Reflexiona y ora
¿Cómo podría tu lealtad a Dios servir a tus vecinos? ¿Cómo podrías mostrar hoy esa ayuda?

Padre, ayúdame a alentar a mis vecinos.
NUESTRO PAN DIARIO
16 de abril de 2026
Sauce hueco

La Biblia en un año:
1 Samuel 30–31
Lucas 13:23-35

La escritura de hoy: Proverbios 11:11-13 NTV
Los ciudadanos íntegros son de beneficio para la ciudad y la hacen prosperar, pero las palabras de los perversos la destruyen. Es necio denigrar al vecino; una persona sensata guarda silencio. El chismoso anda contando secretos; pero los que son dignos de confianza saben guardar una confidencia.

El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo (v. 13).

Mientras contaba cuánto valoraba a un consejero mayor que escuchaba regularmente sus inquietudes, Tomás dijo: «Él es mi sauce hueco». Ante mi desconcierto, explicó que esa expresión eslovaca alude a alguien que guarda los secretos. En esencia, la persona es como un sauce que guarda a salvo la información confidencial dentro de su tronco.
Es un tesoro tener a alguien a quien confiarle nuestros temores y anhelos más profundos. Quizá hablando desde su propia experiencia, en Proverbios, el rey Salomón elogió a quien muestra discreción o «calla» (11:12). También contrastó a dos personas: «El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo» (v. 13). Esta comparación ayuda a manejar con cuidado las conversaciones privadas, aunque no debemos permanecer callados si nos preocupa la seguridad de alguien.
En nuestro mundo digital, donde podemos difundir información rápidamente, puede ser tentador (y fácil) compartir detalles jugosos que generen reacciones. Pero el chisme no solo hiere a quien confió lo suficiente como para compartir, sino que también perjudica significativamente las relaciones cuando se rompe la confidencialidad. Todos podemos aspirar a ser «sauces huecos», personas íntegras en quienes se puede confiar que guarden un secreto.
De: Lisa M. Samra

Reflexiona y ora
¿A quién conoces que personifique un «sauce hueco»? ¿Cómo podrías guardar bien en secreto lo que otros dicen?

Dios, que maneje responsablemente lo que me cuentan.
NUESTRO PAN DIARIO
17 de abril de 2026
Fuerza para soportar

La Biblia en un año:
2 Samuel 1–2
Lucas 14:1-24

La escritura de hoy: 2 Timoteo 4:6-8 NTV
En cuanto a mí, mi vida ya fue derramada como una ofrenda a Dios. Se acerca el tiempo de mi muerte. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel. Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es solo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida.

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe (v. 7).

Mark, un maratonista y pastor dedicado que sirvió en dos iglesias durante treinta y cinco años, se jubiló hace poco. Uno de los regalos que recibió fue un par de zapatillas nuevas para correr. A lo largo de su vida, ha corrido la carrera de 42 kilómetros en varias ciudades del país. En la fiesta de despedida, personas de la comunidad y de las iglesias en las que sirvió también expresaron su agradecimiento por la fidelidad de Mark. Gracias al poder y la gracia de Dios, terminó bien.
La vida se parece más a una maratón que a una carrera corta. A veces, sentimos fatiga y ganas de rendirnos. Sin embargo, la gracia y la fuerza de Dios son inagotables para quienes confían en Él. Cuando el apóstol Pablo, encarcelado, se acercaba a la línea final de su vida (2 Timoteo 4:6), animó a su discípulo Timoteo, diciendo: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (v. 7). Los caminos de la vida nos llevan a distintos lugares. Pero sin importar en qué punto del recorrido estemos, siempre es bueno recordar que la perseverancia llena de fe es esencial y gratificante (v. 8); que Dios es la fuente de nuestra fuerza (v. 17); y que, por su gracia, Él nos «preservará para su reino celestial» (v. 18).
De: Arthur Jackson

Reflexiona y ora
¿Cuándo experimentaste la fortaleza de Dios aun cuando querías rendirte? ¿Cómo puede inspirarte la perseverancia de otros potenciada por el Espíritu?

Padre, que recuerde que los que confían en ti «tendrán nuevas fuerzas» (Isaías 40:31).
NUESTRO PAN DIARIO
18 de abril de 2026
Lo último de la tierra

La Biblia en un año:
2 Samuel 3–5
Lucas 14:25-35

La escritura de hoy: Hechos 1:6-11 NTV
Así que mientras los apóstoles estaban con Jesús, le preguntaron con insistencia: —Señor, ¿ha llegado ya el tiempo de que liberes a Israel y restaures nuestro reino? Él les contestó: —Solo el Padre tiene la autoridad para fijar esas fechas y tiempos, y a ustedes no les corresponde saberlo; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra. Después de decir esto, Jesús fue levantado en una nube mientras ellos observaban, hasta que ya no pudieron verlo. Mientras se esforzaban por verlo ascender al cielo, dos hombres vestidos con túnicas blancas de repente se pusieron en medio de ellos. «Hombres de Galilea—les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!».

… recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos […] hasta lo último de la tierra (v. 8).

Kiribati, un país insular en el Océano Pacífico, es la única nación que se extiende en los cuatro hemisferios de la tierra. Sus treinta y tres islas cruzan el ecuador y el meridiano 180. También es una de las naciones más remotas.
Servimos a un Dios que se interesa por esos lugares remotos. Mientras Jesús preparaba a sus discípulos antes de regresar al cielo, les dijo: «recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8). «Hasta lo último de la tierra» es un llamado a llevar el mensaje del evangelio a los lugares más aislados del mundo. Pero no se limita a lugares remotos. También incluía Jerusalén y las regiones cercanas de Judea y Samaria.
Después de esas palabras de despedida, «viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos» (v. 9). Entonces, aparecieron dos ángeles y dijeron: «Este mismo Jesús, […] así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (v. 11).
El evangelio de Jesucristo es la noticia más importante que alguien pueda escuchar. Nuestro desafío, como sus embajadores, es compartirla. Con la ayuda del Espíritu Santo, asegurémonos de que todos —cerca y lejos— tengan la oportunidad de escucharla.
De: Bill Crowder

Reflexiona y ora
¿Qué significa ser testigo de Jesús «hasta lo último de la tierra»? ¿Cómo su mandato te inspira a compartirles a otros sobre su amor?

Padre, que me interese de corazón por los que no te conocen.
NUESTRO PAN DIARIO
19 de abril de 2026
La responsabilidad es importante

La Biblia en un año:
2 Samuel 6–8
Lucas 15:1-10

La escritura de hoy: Números 5:5-10 NTV
Así que el Señor le dijo a Moisés: «Da al pueblo de Israel las siguientes instrucciones: si alguien del pueblo—sea hombre o mujer—traiciona al Señor al hacerle mal a otra persona, esta persona es culpable. Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó. Pero si la persona perjudicada está muerta y no hay ningún pariente cercano a quien pagarle el daño, el pago le pertenece al Señor y deberá dárselo al sacerdote. Además, el culpable llevará un carnero como sacrificio por el pecado y será purificado y hecho justo ante el Señor. Todas las ofrendas sagradas que los israelitas lleven a un sacerdote le pertenecen a él. Cada sacerdote puede quedarse con todos los donativos sagrados que reciba».

… La persona que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres delinquen, […] confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño… (vv. 6-7).

Un juez usó un enfoque singular como sentencia por el hurto en tiendas: los infractores debían lavar autos en el estacionamiento de una tienda, como parte de su servicio comunitario. Esperaba que eso disuadiera futuros robos y sirviera como un recordatorio vívido de las consecuencias de hacer lo incorrecto. Enfatizó que las acciones tienen consecuencias y que la responsabilidad es importante.
Su sentencia refleja la instrucción en Números 5:6-7: «[La persona] que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres delinquen, […] confesará el pecado […] y compensará enteramente el daño». Aquí vemos la importancia que Dios da a reconocer el error, confesar el pecado y buscar la restauración. Cada ofensa revelaba deslealtad al Señor (v. 6).
Así como lavar autos en público sirve como una consecuencia humillante que fomenta la reflexión y la responsabilidad, Dios llamó a Israel a reconocer sus pecados con sinceridad, confesándolos y buscando perdón. La verdadera libertad llegaba cuando afrontaban sus acciones, hacían restitución y abrazaban su gracia.
Dediquemos hoy un momento para reflexionar sinceramente sobre nuestras vidas. Al buscar reconciliación y restitución cuando sea necesario (ver Mateo 5:23-24; Lucas 19:8-10), Dios, en su misericordia y perdón, nos restaurará.
De: Marvin Williams

Reflexiona y ora
¿Cómo puedes buscar reconciliarte con alguien a quien has dañado? ¿Por qué es importante la restitución?

Dios, ayúdame a compensar a quienes dañé.
NUESTRO PAN DIARIO
20 de abril de 2026
Sacrificio humilde

La Biblia en un año:
2 Samuel 9–11
Lucas 15:11-32

La escritura de hoy: 1 Crónicas 17:16-22 NTV
Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y oró: «¿Quién soy yo, oh Señor Dios, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí? Y ahora, oh Dios, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera! Hablas como si yo fuera una persona muy importante, oh Señor Dios. »¿Qué más puedo decirte acerca de la forma en que me has honrado? Tú sabes cómo es realmente tu siervo. Señor, por amor a tu siervo y según tu voluntad, hiciste todas estas grandes cosas y las diste a conocer. »Oh Señor, no hay nadie como tú. ¡Nunca hemos oído de otro Dios como tú! ¿Qué otra nación sobre la tierra es como tu pueblo Israel? ¿Qué otra nación, oh Dios, has redimido de la esclavitud para que sea tu pueblo? Te hiciste un gran nombre cuando redimiste a tu pueblo de Egipto. Realizaste imponentes milagros y expulsaste a las naciones que le impidieron el paso. Elegiste a Israel para ser tu pueblo para siempre y tú, oh Señor, llegaste a ser su Dios.

… Señor Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? (v. 16).

Por turismo, un piloto y sus dos hijas despegaron de Soldotna, Alaska, pero su pequeño avión nunca llegó a su destino. Varios pilotos comenzaron a buscar el avión desaparecido, hasta que Terry Godes divisó los restos casi sumergidos en un lago parcialmente congelado. Los tres miembros de la familia estaban parados sobre las alas del avión, tras permanecer allí durante horas. Felizmente, fueron rescatados. Godes sacrificó su tiempo y recursos por otros, lo que llevó a salvar vidas. Con humildad, dijo sobre sus esfuerzos: «Solo fui el que vio el avión primero».
El rey David sacrificó mucho por el pueblo de Israel, incluso luchó para salvarlos de sus enemigos (1 Crónicas 14:8-17). Luego escuchó del profeta Natán que, a través de su linaje, «su trono [sería] firme para siempre», como se cumplió en Cristo (17:14; ver Lucas 1:30-33). Y respondió con humildad: «¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar?» (1 Crónicas 17:16). Sabía que Dios, en su voluntad, había establecido su vida (v. 19), y planeado, en última instancia, la obra de rescate y redención para David y su pueblo (vv. 20-22).
Jesús «se humilló a sí mismo» e hizo el sacrificio supremo por nosotros (Filipenses 2:8). Con su ayuda, sacrifiquemos nuestras vidas humildemente por los demás.
De: Tom Felten

Reflexiona y ora
¿Por qué es tan importante la humildad ante Dios? ¿Qué significará para ti sacrificarte humildemente por otros?

Dios, ayúdame a sacrificarme con humildad.
NUESTRO PAN DIARIO
21 de abril de 2026
Perdido, pero ahora encontrado

La Biblia en un año:
2 Samuel 12–13
Lucas 16

La escritura de hoy: Lucas 15:8-10 NTV
»O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No encenderá una lámpara y barrerá toda la casa y buscará con cuidado hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “¡Alégrense conmigo porque encontré mi moneda perdida!”. De la misma manera, hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente».

… ¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la moneda que se me había perdido! (v. 9 rvc).

Cuando visité la región amazónica de Ecuador con mi padre hace muchos años, hicimos un divertido paseo en lancha hacia una pequeña aldea para conocer el lugar y aprender sobre las tribus locales. Mi querido papá me compró joyas artesanales, incluido un par de pendientes. Solo los usaba en ocasiones especiales, como cuando fui a visitar a mi hermana por mi cumpleaños. Al regresar de ese viaje, me horrorizó descubrir que había perdido uno. Busqué por todas partes.
Era solo un pendiente, pero tendría que viajar de nuevo hasta la selva amazónica para reemplazarlo. Sorprendentemente, cuando mi hermana volvió al restaurante donde habíamos ido por mi cumpleaños, encontró mi pendiente en la sección de objetos perdidos. ¡Estaba feliz!
Jesús contó una parábola sobre una mujer que había perdido una moneda de plata. No descansaría mientras su valiosa moneda estuviera perdida. «¿Qué mujer […] no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?», preguntó Jesús (Lucas 15:8). Y cuando encontró su moneda, se alegró muchísimo (v. 9).
Jesús relató esta historia para demostrar cuán valiosos somos para Dios. Él «vino a buscar y a salvar» a los que estaban perdidos (Lucas 19:10). Aunque alguna vez estuvimos perdidos, el cielo se alegró cuando fuimos hallados.
De: Nancy Gavilanes

Reflexiona y ora
¿Cómo se siente saber que eres precioso para Dios? ¿Y saber que el cielo se alegra cuando somos encontrados?

Dios, gracias por buscarme.
NUESTRO PAN DIARIO
22 de abril de 2026
Unirse a Dios para ayudar

La Biblia en un año:
2 Samuel 14–15
Lucas 17:1-19

La escritura de hoy: Salmo 72:12-14 NTV
Rescatará a los pobres cuando a él clamen; ayudará a los oprimidos, que no tienen quién los defienda. Él siente compasión por los débiles y los necesitados, y los rescatará. Los redimirá de la opresión y la violencia, porque sus vidas le son preciosas.

Porque él librará al […] afligido que no tuviere quien le socorra (v. 12).

Cuando los talibanes tomaron el control del gobierno de Afganistán en 2021, decenas de miles de personas quedaron atrapadas sin posibilidad de escapar. Ciudadanos comunes actuaron con rapidez, incluido un joven que lanzó una campaña en Instagram y recaudó siete millones de dólares para pagar vuelos de evacuación privados. «Dejamos de lado las divisiones políticas —dijo a un medio de comunicación— y nos unimos desde todos los ámbitos para salvar a estas personas». Eligieron comprometerse en la lucha.
No es solo en Afganistán. Desde rascacielos hasta aldeas en todo el mundo, muchos están solos, soportando penas atroces. Pero es impactante ver cómo Dios se ocupa de esos lugares de sufrimiento y desesperanza. En su tiempo y a su manera, «librará al […] afligido que no tuviere quien le socorra» (Salmo 72:12). Y es sorprendente que una de las maneras en que llega la ayuda de Dios es a través de nosotros. El Salmo 72 se refiere tanto a la obra del rey Salomón como a la obra de Dios, y no siempre es fácil distinguir cuál es cuál. Dios es el rescatador, pero nos llama a actuar con Él.
Cuando enfrentamos injusticias o sufrimiento, podemos unirnos a Él, participando directamente en medio del dolor. Podemos seguir a Dios e ir a los lugares donde nadie más está para ayudar.
De: Winn Collier

Reflexiona y ora
¿En qué situación te ha parecido que no hay nadie más para ayudar? ¿Cómo puedes unirte a Dios en ese lugar?

Dios, gracias por llamarme a unirme a ti para ayudar.
NUESTRO PAN DIARIO
23 de abril de 2026
Mantenerse en armonía

La Biblia en un año:
2 Samuel 16–18
Lucas 17:20-37

La escritura de hoy: Romanos 15:5-7 NTV
Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros, como corresponde a los seguidores de Cristo Jesús. Entonces todos ustedes podrán unirse en una sola voz para dar alabanza y gloria a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que Dios reciba la gloria.

… recibíos los unos a los otros […] para gloria de Dios (v. 7).

Lillian Colón, que creció en un orfanato, superó a cuatrocientas bailarinas para ganar un codiciado lugar en un equipo de danza de renombre mundial. Bailó con ese grupo, con su coreografía sincronizada y rigurosamente ordenada, hasta pasados los cuarenta años de edad. Ahora, a los setenta, enseña danza y transmite a sus alumnos su mejor lección del arte de la precisión: trabajar en equipo. «Dentro y fuera del escenario, nuestras vidas están profundamente entrelazadas, y todos ganamos cuando nos apoyamos y cuidamos unos a otros», dijo.
Pablo conocía la importancia de este principio. La armonía en Cristo dirige la alabanza hacia su verdadero propósito: glorificar a Dios. Enseñó esta lección a los creyentes en Roma, tanto judíos como gentiles, para fomentar su unidad: «Dios […] os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, [glorifiquen] al Dios y Padre» (Romanos 15:5-6).
Las voces que compiten no producen este resultado. Unirse para alabar a Dios, sin que nadie menosprecie al otro, da a la unidad en Cristo su verdadero propósito. «Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios» (v. 7). Con la ayuda de Dios para hacerlo, Él une nuestras voces mientras avanzamos en sintonía y lo glorificamos.
De: Patricia Raybon

Reflexiona y ora
¿A qué voz puedes unirte para glorificar a Dios? ¿Cómo puedes priorizar la alabanza unificada?

Dios, que pueda alabarte en unidad.