Nuestro Pan Diario
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NUESTRO PAN DIARIO
18 de mayo de 2026
UN CORAZÓN QUE SE ENDURECE

La Biblia en un año:
1 Crónicas 4–6
Juan 6:1-21

La escritura de hoy: Hebreos 3:7-15 NTV
Por eso el Espíritu Santo dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron, aquel día que me pusieron a prueba en el desierto. Allí sus antepasados me tentaron y pusieron a prueba mi paciencia a pesar de haber visto mis milagros durante cuarenta años. Por eso, estuve enojado con ellos y dije: “Su corazón siempre se aleja de mí. Rehúsan hacer lo que les digo”. Así que en mi enojo juré: “Ellos nunca entrarán en mi lugar de descanso”» . Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo. Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios. Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo. Recuerden lo que dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron» .

… Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones… (vv. 7-8).

Es fascinante poder ver tu propio corazón. Hace poco, lo hice. Un dolor en el pecho me llevó al médico, quien ordenó estudios que revelaron que mi corazón tiene exceso de calcio. Los médicos lo llaman aterosclerosis: endurecimiento de las arterias.
He hecho grandes cambios en mi dieta y actividad física, pero también comprendí que mis problemas cardíacos no surgieron de la noche a la mañana. En mi caso, fueron el fruto de decisiones insalubres. Con el tiempo, esos hábitos afectaron la salud de mi corazón.
Las Escrituras usan un lenguaje similar para describir la falta de salud espiritual. Nuestro corazón puede endurecerse gradualmente hacia Dios. Hebreos 3:7-8 (haciendo referencia al Salmo 95:7-8) dice: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación». Después de que Dios liberó a su pueblo de Egipto, ellos lo «probaron» (v. 9) durante su tiempo en el desierto.
Dios les había provisto fielmente, pero se negaron a reconocerlo (vv. 9-10). ¿Y nosotros? ¿Qué hábitos nos alejan de Dios, endureciendo nuestro corazón contra Él día tras día? Todos tomamos algunas de esas decisiones. Por eso, agradezco que hoy, Dios nos ofrece cambiar nuestro corazón de piedra por uno suavizado por su amor (ver Ezequiel 36:26).
De: Holtz Adam

Reflexiona y ora
¿Cómo está Dios acercándote a Él? ¿Cómo puedes aprender a oír su voz?

Padre, perdóname por mis malas decisiones. Ablanda mi corazón.
NUESTRO PAN DIARIO
19 de mayo de 2026
Totalmente dedicado a Dios

La Biblia en un año:
1 Crónicas 7–9
Juan 6:22-44

La escritura de hoy: Génesis 39:2-6, 20-23 NTV
El Señor estaba con José, por eso tenía éxito en todo mientras servía en la casa de su amo egipcio. Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal. Lo puso a cargo de toda su casa y de todas sus posesiones. Desde el día en que José quedó encargado de la casa y de las propiedades de su amo, el Señor comenzó a bendecir la casa de Potifar por causa de José. Todos los asuntos de la casa marchaban bien, y las cosechas y los animales prosperaron. Pues Potifar le dio a José total y completa responsabilidad administrativa sobre todas sus posesiones. Con José a cargo, Potifar no se preocupaba por nada, ¡excepto qué iba a comer! José era un joven muy apuesto y bien fornido,
Entonces agarró a José y lo metió en la cárcel donde estaban los presos del rey. José quedó allí, pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel. Poco después el director puso a José a cargo de los demás presos y de todo lo que ocurría en la cárcel. El encargado no tenía de qué preocuparse, porque José se ocupaba de todo. El Señor estaba con él y lo prosperaba en todo lo que hacía.

Y [Potifar] dejó todo lo que tenía en mano de José… (v. 6).

Como todos los hombres de Singapur, cuando cumplí dieciocho años, tuve que hacer el servicio militar obligatorio dos años y medio. Para ser sincero, lo afronté con bastante desgano. Como muchos otros, intentaba hacer lo mínimo, obedeciendo las instrucciones al pie de la letra… ni más ni menos.
Sin embargo, algunos se entregaron por completo a sus tareas y, al final, obtuvieron mucha experiencia, aprendiendo sobre liderazgo y perseverancia. Mirando atrás, me doy cuenta de que ese tipo de esfuerzo y actitud positiva habría agradado a Dios; muy parecido a lo que mostró José en las Escrituras.
A pesar de haber sido vendido como esclavo y luego encarcelado, cumplió con gran dedicación sus responsabilidades. En lugar de resentirse por su situación, tomó su papel en serio, al punto de que Potifar «dejó todo lo que tenía en mano de José» (Génesis 39:6). José terminó a cargo de la prisión y, finalmente, de todo Egipto.
Siglos después, el apóstol Pablo también exhortaría a los creyentes en Jesús: «todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús» (Colosenses 3:17). Aunque nuestras circunstancias estén lejos de ser ideales, que Dios nos ayude a ser fieles en las tareas que se nos asignan, porque trabajamos para Él, el único que ve nuestro corazón.
De: Leslie Koh

Reflexiona y ora
¿En qué situaciones indeseables te has encontrado? ¿Cómo respondiste, tanto en tu actitud como en tus acciones?

Padre, ayúdame a ser fiel a ti.
NUESTRO PAN DIARIO
20 de mayo de 2026
Felicidad en Jesús

La Biblia en un año:
1 Crónicas 10–12
Juan 6:45-71

La escritura de hoy: 1 Corintios 13:8-13 NTV
La profecía, el hablar en idiomas desconocidos, y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre! Ahora nuestro conocimiento es parcial e incompleto, ¡y aun el don de profecía revela solo una parte de todo el panorama! Sin embargo, cuando llegue el tiempo de la perfección, esas cosas parciales se volverán inútiles. Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero cuando crecí, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente. Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.

… Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido (v. 12).

¿Alguna vez anhelas algo que vislumbras pero no logras alcanzar del todo? C. S. Lewis anhelaba felicidad. Escribió: «nuestro anhelo de hacernos uno con algo en un universo del que ahora nos sentimos distanciados, haber atravesado una puerta que siempre hemos visto desde fuera, […] es […] el indicador más fiel de nuestra verdadera situación. Y ser llamados por fin a entrar será […] la sanación de ese prolongado anhelo. […] El hombre en su totalidad está destinado a beber la felicidad de la fuente de la felicidad».
Lewis habla del gozo que experimentaremos plenamente cuando veamos a Jesús cara a cara. Como creyentes en Jesús, tenemos el gozo de Cristo a través de la obra de su Espíritu en nosotros. Pero, lamentablemente, este gozo está obstaculizado por el pecado y la muerte, las fuerzas del mal y el quebranto del mundo. Pablo escribe: «Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido» (1 Corintios 13:12). En el versículo 10, habla de «lo perfecto» que vendrá: el momento en que conoceremos y experimentaremos el gozo en su totalidad, porque estaremos con Jesús.
Aunque esperamos expectantes ese día, Él nos da ahora un pequeño anticipo del gozo desbordante y sin obstáculos del cielo.
De: Alyson Kieda

Reflexiona y ora
¿Cómo crees que será ver a Jesús? ¿Qué es lo que más anhelas respecto al cielo?

Padre, anhelo el día cuando te conozca por completo.
NUESTRO PAN DIARIO
21 de mayo de 2026
Ansiando llegar a casa

La Biblia en un año:
1 Crónicas 13–15
Juan 7:1-27

La escritura de hoy: Salmo 137:1-6 NTV
Junto a los ríos de Babilonia, nos sentamos y lloramos al pensar en Jerusalén. Guardamos las arpas, las colgamos en las ramas de los álamos. Pues nuestros captores nos exigían que cantáramos; los que nos atormentaban insistían en un himno de alegría: «¡Cántennos una de esas canciones acerca de Jerusalén!». ¿Pero cómo podemos entonar las canciones del Señor mientras estamos en una tierra pagana? Si me olvido de ti, oh Jerusalén, que mi mano derecha se olvide de cómo tocar el arpa. Que la lengua se me pegue al paladar si dejo de recordarte, si no hago de Jerusalén mi mayor alegría. Read full chapter

me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar… (vv. 5-6).

Ethel y Ed viven en la zona desértica de las Montañas Rocosas. En nuestra visita a su rancho lleno de recuerdos, la conversación giró hacia historias de la infancia: montar a caballo en las praderas y arrear ganado. Ahora son mayores, y sus voces transmitían un anhelo por el hogar celestial.
El Salmo 137 refleja una emoción similar. Los israelitas llevados en cautiverio anhelaban volver a casa. «Junto a los ríos de Babilonia, […] los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos», dijeron (vv. 1, 3); lo que llevó a preguntar: «¿Cómo cantaremos cántico del Señor en tierra de extraños?» (v. 4).
El anhelo de regresar del exilio es un tema repetido en los profetas del Antiguo Testamento. Por fin, los israelitas regresaron. Reedificaron Jerusalén y volvieron a asentarse en la tierra, pero nunca fue igual. Cuando se reconstruyó el templo, quienes recordaban su antigua gloria lloraron porque era solo una sombra del primero (Esdras 3:12).
El tiempo afecta la mente y el cuerpo, y la vejez puede sentirse como un exilio, pero para los que conocen a Jesús, ese anhelo no apunta al pasado sino al futuro. Así se transformó mi conversación con Ethel y Ed: un anhelo por nuestro hogar eterno, donde todo será mucho mejor de lo que jamás podamos imaginar.

De: Matt Lucas

Reflexiona y ora
¿Qué echas de menos del pasado? ¿Cómo este anhelo te ayuda a esperar con ansias el futuro?

Padre, gracias por estar preparándome un futuro brillante.
NUESTRO PAN DIARIO
22 de mayo de 2026
Buscar el rostro de Dios

La Biblia en un año:
1 Crónicas 16–18
Juan 7:28-53

La escritura de hoy: Isaías 41:17-20 NTV
»Cuando los pobres y los necesitados busquen agua y no la encuentren, y tengan la lengua reseca por la sed, entonces yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, nunca los abandonaré. Abriré ríos para ellos en los altiplanos. Les daré fuentes de agua en los valles y llenaré el desierto con lagunas de agua; por la tierra reseca correrán ríos alimentados por manantiales. Plantaré árboles en el desierto árido: cedros, acacias, mirtos, olivos, cipreses, abetos y pinos. Lo hago para que todos los que vean este milagro comprendan lo que significa: que el Señor es quien lo ha hecho; el Santo de Israel lo ha creado.

…pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan […] que la mano del Señor hace esto… (vv. 19-20).

Cada otoño, quienes conducen por la autopista 18 en Oregón se encuentran con una sorpresa encantadora en las laderas arboladas junto al camino: una enorme carita sonriente. Solo es visible en otoño, cuando las agujas de los alerces se tornan amarillas y contrastan con los oscuros abetos Douglas que forman los ojos y la boca. Una empresa maderera plantó esta cara de unos noventa metros de diámetro en 2011 como parte de un esfuerzo por reforestar la zona que habían talado.
Isaías nos invita a conocer a Dios como aquel que da vida a lugares desolados. Durante la esterilidad del cautiverio, les recordó a los israelitas que Dios «[abre] ríos, y […] en el desierto estanques de aguas», y allí hace crecer «cedros y acacias» (Isaías 41:18-19). Él hace estas cosas no solo para su deleite (y el nuestro), sino «para que todos vean y conozcan» (v. 20) que es el autor de todas las cosas y que finalmente redimirá todo; aun lugares considerados «región árida» (v. 19 rva-2015).
Aunque no siempre veamos una carita que nos sonríe desde la ladera de una montaña, toda la creación puede recordarnos el poder redentor de Dios sobre nuestro mundo y nuestras circunstancias, aun en la devastación o después. Busquemos su rostro como fuente de esperanza y gozo en medio de nuestras luchas.
De: Kirsten Holmberg

Reflexiona y ora
¿Cuándo te ha dado Dios gozo y esperanza donde había tristeza en tu vida? ¿Cómo la creación te enfoca en Él en tiempos difíciles?

Padre, gracias por tu obra creadora y de redención.
NUESTRO PAN DIARIO
23 de mayo de 2026
Libertad en Cristo

La Biblia en un año:
1 Crónicas 19–21
Juan 8:1-27

La escritura de hoy: 2 Corintios 3:7-18 NTV
El camino antiguo, con leyes grabadas en piedra, conducía a la muerte, aunque comenzó con tanta gloria que el pueblo de Israel no podía mirar la cara de Moisés. Pues su rostro brillaba con la gloria de Dios, aun cuando el brillo ya estaba desvaneciéndose. ¿No deberíamos esperar mayor gloria dentro del nuevo camino, ahora que el Espíritu Santo da vida? Si el antiguo camino, que trae condenación, era glorioso, ¡cuánto más glorioso es el nuevo camino, que nos hace justos ante Dios! De hecho, aquella primera gloria no era para nada gloriosa comparada con la gloria sobreabundante del nuevo camino. Así que si el antiguo camino, que ha sido reemplazado, era glorioso, ¡cuánto más glorioso es el nuevo, que permanece para siempre! Ya que este nuevo camino nos da tal confianza, podemos ser muy valientes. No somos como Moisés, quien se cubría la cara con un velo para que el pueblo de Israel no pudiera ver la gloria, aun cuando esa gloria estaba destinada a desvanecerse. Pero la mente de ellos se endureció y, hasta el día de hoy, cada vez que se lee el antiguo pacto, el mismo velo les cubre la mente para que no puedan entender la verdad. Este velo puede quitarse solamente al creer en Cristo. Efectivamente, incluso hoy en día, cuando leen los escritos de Moisés, tienen el corazón cubierto con ese velo y no comprenden. En cambio, cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.

… el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (v. 17).

En 1849, Henry Brown (un esclavo en Virginia, Estados Unidos) se metió en una caja de madera (de 90 x 75 x 60 cm) marcada «mercancía seca», y dos amigos lo enviaron de Richmond a Filadelfia. Permaneció allí durante un viaje de veintiséis horas, con tres pequeños agujeros para respirar. Cuando los abolicionistas lo sacaron de la caja, cantó una paráfrasis del Salmo 40, expresando su esperanza en el Dios que promete libertad. Más tarde, escribió: «Si nunca has sido privado de tu libertad, como lo fui yo, no puedes comprender el poder de esa esperanza de libertad, que para mí fue un ancla del alma, firme y segura».
La libertad es central en cómo obra Dios en nuestros corazones y en el mundo. Su sabiduría lleva a la libertad espiritual, mientras que la sabiduría falsa, a la opresión. Pablo afirma: «donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» del pecado, la muerte y la condenación (2 Corintios 3:17). Cuando escuchamos y seguimos a Dios, el resultado es libertad. Lamentablemente, lo contrario también es cierto: cuando lo ignoramos y rechazamos sus invitaciones, quedamos confinados. Dios nos libera por medio de su Espíritu (v. 18), pero el pecado y la rebeldía nos atrapan.
A veces, creemos que Dios nos limita, pero en realidad, Él es el único que puede guiarnos a la libertad verdadera.
De: Winn Collier

Reflexiona y ora
¿En qué situación de tu vida te sentiste atrapado? ¿Cómo percibiste el deseo de Dios de guiarte a la libertad?

Dios, hazme libre en ti.