Nuestro Pan Diario
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NUESTRO PAN DIARIO
6 de abril de 2026
Fiel y perdonador

La Biblia en un año:
1 Samuel 4–6
Lucas 9:1-17

La escritura de hoy: Éxodo 32:15-24 NTV
Enseguida Moisés se dio la vuelta y descendió del monte. Llevaba en sus manos las dos tablas de piedra grabadas con las condiciones del pacto. Estaban escritas a ambos lados, por delante y por detrás. Estas tablas eran obra de Dios; cada palabra estaba escrita por Dios mismo. Cuando Josué oyó el alboroto del pueblo, que gritaba desde abajo, exclamó a Moisés: —¡Parece que hay guerra en el campamento! Pero Moisés respondió: —No, no son gritos de victoria ni lamentos de derrota. Oigo sonidos de celebración. Cuando se acercaron al campamento, Moisés vio el becerro y las danzas, y ardió de enojo. Entonces tiró las tablas de piedra al suelo, las cuales se hicieron pedazos al pie del monte. Tomó el becerro que habían hecho y lo quemó. Luego lo molió hasta hacerlo polvo, lo arrojó al agua y obligó a los israelitas a que la bebieran. Por último, se dirigió a Aarón y le preguntó: —¿Qué te hizo este pueblo para que lo llevaras a caer en un pecado tan grande? —No te disgustes tanto, mi señor—contestó Aarón—. Tú sabes bien qué mala es esta gente. Ellos me dijeron: “Haznos dioses que puedan guiarnos. No sabemos qué le sucedió a ese tipo, Moisés, el que nos trajo aquí desde la tierra de Egipto”. Así que yo les dije: “Los que tengan joyas de oro, que se las quiten”. Cuando me las trajeron, no hice más que echarlas al fuego, ¡y salió este becerro!

… el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro! (v. 2 nvi).

«¡No es mi culpa!». Así dice Han Solo en El imperio contraataca, cuando su nave es atacada y parece no haber escapatoria, todo por faltar una reparación. Cuando lo dice, uno se pregunta si no tendrá al menos algo de responsabilidad por lo sucedido, aunque no quiera admitirlo.
Me ha pasado. A veces, es más fácil encontrar a alguien (o algo) a quien culpar en lugar de aceptar la responsabilidad. Esta tendencia es tan antigua como el pecado. Adán y Eva lo hicieron (Génesis 3:11-13), y también Aarón. Cuando Moisés estaba en el monte Sinaí, recibiendo los Diez Mandamientos, Dios le dijo que el pueblo que acababa de liberar se había apartado para adorar un ídolo (Éxodo 32:7-8). Cuando Moisés regresó y confrontó a Aarón (a quien había dejado a cargo), este respondió: «tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal» (v. 22). Luego se justificó por lo que había hecho, diciendo: «Ellos me dieron el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro!» (v. 24).
A pesar de nuestra obstinación, Dios nos ofrece perdón cuando admitimos ante Él que hemos hecho mal. Nos asegura que es «fiel y justo para perdonar nuestros pecados» (1 Juan 1:9). Entonces, podemos ser sinceros ante el Dios que tomó nuestra culpa sobre sí mismo en la cruz, todo por su amor perfecto y sacrificial.
De: James Banks

Reflexiona y ora
¿Cómo has experimentado el perdón de Dios? ¿Cómo podrías contar hoy lo que Él ha hecho por ti?

Jesús, gracias por perdonar mis pecados.
NUESTRO PAN DIARIO
7 de abril de 2026
Hacedores de las Escrituras

La Biblia en un año:
1 Samuel 7–9
Lucas 9:18-36

La escritura de hoy: Santiago 1:22-25 NTV
No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.

… sed hacedores de la [Biblia]… (v. 22).

Sobre mi escritorio hay un tablero con recordatorios. En él, está sujeta una lista titulada: «10 hábitos para una gran salud», que recorté hace años de una revista de nutrición. Hace poco, me sorprendió darme cuenta de que, aunque veo esta lista todos los días, solo podía recordar cuatro elementos. La lista se había vuelto una parte tan familiar de mi entorno diario que la miraba sin realmente verla ni seguir lo que decía.
Santiago describe algo similar en la actitud de muchos creyentes hacia las Escrituras: «si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. […] y se va, y luego olvida cómo era» (Santiago 1:23-24). Muchos seguidores de Cristo conocen lo que dice la Biblia; pero podemos ser «solamente oidores» (v. 22). De esta manera, nos engañamos respecto al poder y la autoridad de las Escrituras, sin verla como «la perfecta ley, la de la libertad» (v. 25).
Santiago nos dice que seamos «hacedores de la palabra» (v. 22). Un «hacedor» mira «atentamente» las Escrituras y «persevera en ellas» (v. 25), cumpliendo constantemente lo que dice. Obedecer a Dios no debería ser solo algo que hacemos, sino algo que fluye de lo que somos. Con su fuerza, podemos vivir su Palabra en nuestro mundo.
De: Karen Huang

Reflexiona y ora
¿Por qué debemos ser «hacedores de la palabra»? ¿Qué enseñanza de la Biblia podrías pedirle a Dios que te ayude a obedecer?

Dios, que obedecerte sea mi esencia.
NUESTRO PAN DIARIO
8 de abril de 2026
Dios, nuestro proveedor

La Biblia en un año:
1 Samuel 10–12
Lucas 9:37-62

La escritura de hoy: Mateo 17:24-27 NTV
Cuando llegaron a Capernaúm, los cobradores del impuesto del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: —¿Tu maestro no paga el impuesto del templo? —Sí, lo paga—contestó Pedro. Luego entró en la casa, pero antes de tener oportunidad de hablar, Jesús le preguntó: —¿Qué te parece, Pedro ? Los reyes, ¿cobran impuestos a su propia gente o a la gente que han conquistado ? —Se los cobran a los que han conquistado—contestó Pedro. —Muy bien—dijo Jesús—, entonces, ¡los ciudadanos quedan exentos! Sin embargo, no queremos que se ofendan, así que desciende al lago y echa el anzuelo. Abre la boca del primer pez que saques y allí encontrarás una gran moneda de plata. Tómala y paga mi impuesto y el tuyo.

… toma el primer pez que saques. Al abrirle la boca, hallarás una moneda… (v. 27 rvc).

En 2024, el adolescente Keegan se emocionó al pescar un barramundi de sesenta centímetros. Pero su emoción se convirtió en euforia cuando su hermanita le señaló una etiqueta en el pez: pescarlo valía un millón de dólares como parte de una competencia de pesca en Australia. El evento anual se celebra desde 2015; Keegan fue el primero en ganar el codiciado premio mayor.
Aunque las probabilidades de pescarlo eran mínimas, aún más improbable era que un pez capturado al azar tuviera una moneda en la boca. Pero en el Evangelio de Mateo, Jesús instruyó a Pedro: «ve al lago […] y toma el primer pez que saques. Al abrirle la boca, hallarás una moneda» (17:27).
El contexto de esta captura improbable era una pregunta sobre si Jesús pagaba el impuesto del templo (v. 24). La ironía de exigir que Jesús —el Hijo de Dios— pagara un impuesto para sostener el templo de Dios no pasó desapercibida para Él. Señaló que los hijos del rey no pagan impuestos al rey (vv. 25-26).
Pero no había necesidad de ofender a los que escuchaban sus enseñanzas, considerándolo un evasor de impuestos (v. 27). Por eso, instruyó a Pedro a pescar ese pez que tenía la cantidad exacta para pagar el impuesto, tanto de Él como de Pedro. Quizá, en parte, nos recuerda que Dios provee siempre a sus hijos mientras lo siguen.
De: Monica La Rose

Reflexiona y ora
¿Cuándo experimentaste situaciones inverosímiles en las que viste obrar a Dios? ¿Cómo confiar en Él te da libertad para obedecer?

Dios, ayúdame a descansar en tu provisión.
NUESTRO PAN DIARIO
9 de abril de 2026
Impulsado por el amor

La Biblia en un año:
1 Samuel 13–14
Lucas 10:1-24

La escritura de hoy: 1 Tesalonicenses 1:2-7 NTV
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y continuamente los tenemos presentes en nuestras oraciones. Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa de nuestro Señor Jesucristo. Sabemos, amados hermanos, que Dios los ama y los ha elegido para que sean su pueblo. Pues, cuando les llevamos la Buena Noticia, no fue solo con palabras sino también con poder, porque el Espíritu Santo les dio plena certeza de que lo que decíamos era verdad. Y ya saben de nuestra preocupación por ustedes por la forma en que nos comportamos entre ustedes. Así que recibieron el mensaje con la alegría del Espíritu Santo, a pesar del gran sufrimiento que les trajo. De este modo nos imitaron a nosotros y también al Señor. Como resultado, han llegado a ser un ejemplo para todos los creyentes de Grecia, es decir, por toda Macedonia y Acaya.

Acordándonos sin cesar […] de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza… (v. 3).

Emily Kenward caminaba por la calle Lavender, en Brighton, Inglaterra. Tras aceptar poco antes a Jesús como su Salvador, veía la calle de manera diferente. Notó que muchas casas tenían las cortinas cerradas y se veían pocas personas mayores, a pesar de que la zona tenía una alta población de adultos mayores. Entonces, tuvo una idea: investigó dónde vivían los ancianos de Brighton y los invitó a una merienda. Los que asistieron contaron historias similares: vivían solos y solían pasar meses sin ver a nadie. Lo que más anhelaban era una visita.
Creer en Jesús cambia la forma de responder ante el mundo y sus necesidades. Lo vemos en los tesalonicenses. Tras volverse a Dios (1 Tesalonicenses 1:9), sus vidas transformadas se habían convertido en un ejemplo de fe para otros (vv. 6-7). El apóstol Pablo destacó su «obra […] de fe» y su «trabajo […] de amor» (v. 3). La fe auténtica los impulsó a actos de servicio que honraban a Jesús.
Emily quedó tan conmovida por lo que escuchó que fundó una organización benéfica que conecta a los ancianos con visitantes voluntarios. Recuerda a una mujer que la abrazó fuertemente, llorando y agradecida. El trabajo inspiró a otros a hacer lo mismo. Me pregunto qué obras motivadas por el amor podría el Espíritu Santo inspirarnos a hacer hoy.
De: Sheridan Voysey

Reflexiona y ora
¿Qué necesidades ves en tu comunidad? Escuchando al Espíritu e impulsado por el amor, ¿cómo las suplirías?

Espíritu Santo, ¡lléname de amor a los demás!
NUESTRO PAN DIARIO
10 de abril de 2026
Seguro en las manos de Dios

La Biblia en un año:
1 Samuel 15–16
Lucas 10:25-42

La escritura de hoy: Isaías 41:8-14 NTV
«Pero en cuanto a ti, Israel, mi siervo, Jacob, a quien he escogido, descendiente de mi amigo Abraham, te he llamado desde los confines de la tierra, diciéndote: “Eres mi siervo”. Pues te he escogido y no te desecharé. No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa. »¿Ves? Todos tus furiosos enemigos están allí tendidos, confundidos y humillados. Todo el que se te oponga morirá y quedará en la nada. Buscarás en vano a los que trataron de conquistarte. Los que te ataquen quedarán en la nada. Pues yo te sostengo de tu mano derecha: yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte. Aunque seas un humilde gusano, oh Jacob, no tengas miedo, pueblo de Israel, porque yo te ayudaré. Yo soy el Señor, tu Redentor. Yo soy el Santo de Israel”.

No temas, porque yo estoy contigo; […] siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (v. 10).

Cerré los ojos y traté de ignorar los crujidos mientras el juego mecánico del parque de diversiones subía lentamente. Cuando se detuvo por un momento, cometí el error de espiar y me horrorizó ver la caída que estábamos por enfrentar. Volví a cerrar los ojos y grité durante todo el camino hacia abajo. Ese recuerdo de la infancia todavía me hace estremecer.
A veces, en la vida, quizá sintamos que estamos cayendo sin que nadie nos sostenga. Pero cuando la vida parece caótica, podemos encontrar consuelo al saber que Dios está con nosotros. Como creyentes, Él habita en nosotros por medio del Espíritu Santo. Podemos hablar con Él y ser guiados por las Escrituras.
Dios quiso asegurarles a los israelitas que los sostendría aun en medio de su caída por haberse rebelado. Les dijo: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10). Quería que supieran que los ayudaría durante sus pruebas (v. 13). Qué alentador habrá sido para ellos saber que Dios no los había abandonado, incluso mientras vivían como prisioneros en una tierra extranjera.
Cuando nuestra vida parece fuera de control, podemos sentirnos seguros al saber que Dios está presente para ayudarnos.
De: Nancy Gavilanes

Reflexiona y ora
¿Qué desafío estás enfrentando hoy? ¿Qué sientes al saber que Dios está contigo?

Dios, gracias por estar seguro en tus manos.
NUESTRO PAN DIARIO
11 de abril de 2026
Una retrato de la dependencia

La Biblia en un año:
1 Samuel 17–18
Lucas 11:1-28

La escritura de hoy: Salmo 63 NTV
Salmo de David, acerca de cuando estaba en el desierto de Judá. Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua. Te he visto en tu santuario y he contemplado tu poder y tu gloria. Tu amor inagotable es mejor que la vida misma; ¡cuánto te alabo! Te alabaré mientras viva; a ti levantaré mis manos en oración. Tú me satisfaces más que un suculento banquete; te alabaré con cánticos de alegría. Recostado, me quedo despierto pensando y meditando en ti durante la noche. Como eres mi ayudador, canto de alegría a la sombra de tus alas. Me aferro a ti; tu fuerte mano derecha me mantiene seguro. Pero los que traman destruirme acabarán arruinados; descenderán a las profundidades de la tierra. Morirán a espada y se convertirán en comida de chacales. Pero el rey se alegrará en Dios; todos los que juran decir la verdad lo alabarán, mientras que los mentirosos serán silenciados.

Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido (v. 8).

Mientras escribo estas palabras, nuestro perro Lhasa Apso, Winston, está acurrucado a mis pies. Me vio moverme desde el lugar donde estaba —la silla junto a él— hasta la mesa del comedor. Esos tres metros le resultaron demasiado lejos.
Últimamente, he estado viajando mucho por trabajo, y creo que eso lo está afectando. Apenas insinúo que me voy o uso la palabra «salir», se pega a mí.
En las relaciones humanas, que alguien sea «pegajoso» no suele ser un cumplido. Pero en la actitud de mi perro, veo un retrato vívido de dependencia confiada… similar al Salmo 63.
Allí David pinta una imagen de amorosa dependencia de Dios: «Dios, Dios mío eres tú; […] mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela», comienza en el versículo 1. Y añade: «Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán» (v. 3). Cerca del final, leemos: «Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido» (v. 8).
Como David —y quizá un poco como mi perro depende de mí—, quiero depender de Dios con todo mi ser, buscándolo con ansias. A veces lo hago. Otras veces, mi corazón puede estar más frío, menos confiado. Pero cuando me arrepiento de mi desconfianza y vuelvo al Señor, recuerdo que solo en Él «mi alma quedará del todo satisfecha, como si comiera los mejores platillos» (v. 5 rvc).
De: Adam R. Holz

Reflexiona y ora
¿Qué te ayuda a experimentar más plenamente el amor de Dios como tu Padre? ¿Cómo confiar en Dios te ayuda a depender de Él?

Padre, ayúdame a depender de ti en todo.
NUESTRO PAN DIARIO
12 de abril de 2026
Ira lenta

La Biblia en un año:
1 Samuel 19–21
Lucas 11:29-54

La escritura de hoy: Joel 2:12-18 NTV
Por eso dice el Señor: «Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo; entréguenme su corazón. Acérquense con ayuno, llanto y luto. No se desgarren la ropa en su dolor sino desgarren sus corazones». Regresen al Señor su Dios, porque él es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no de castigar. ¿Quién sabe? Quizá les suspenda el castigo y les envíe una bendición en vez de esta maldición. Quizá puedan ofrendar grano y vino al Señor su Dios, como lo hacían antes. ¡Toquen el cuerno de carnero en Jerusalén! Proclamen un tiempo de ayuno; convoquen al pueblo a una reunión solemne. Reúnan a toda la gente: ancianos, niños y aun los bebés. Llamen al novio de su habitación y a la novia de su cuarto de espera. Que los sacerdotes, quienes sirven en la presencia del Señor, se levanten y lloren entre la entrada del templo y el altar. Que oren: «¡Perdona a tu pueblo, Señor! No permitas que tu preciada posesión se convierta en objeto de burla. No dejes que lleguen a ser la burla de los extranjeros incrédulos que dicen: “¿Los ha abandonado el Dios de Israel?”». Entonces el Señor se compadecerá de su pueblo y guardará celosamente el honor de su tierra.

… [Dios] es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia (v. 13 rvc).

La expresión «televisión lenta» describe la cobertura maratónica de un evento en tiempo real. El género se hizo popular en 2009 cuando la Corporación de Radiodifusión Noruega transmitió un viaje en tren de siete horas. Sí, siete horas, en un tren. Suena... aburrido. Pero ha ganado una audiencia que encuentra cautivador el recorrido escénico.
La idea es mostrar algo al ritmo en que se experimenta, en lugar de la velocidad con que se cuenta. No se basa en el argumento y la tensión, sino en la transición y el movimiento. Es un paso hacia saborear los minutos de la vida en lugar de contarlos.
El poeta Francis Thompson escribió sobre el «ritmo imperturbable» de Dios: Él se mueve de manera metódica y paciente, con pasos medidos e intencionales. Vemos esta lentitud incluso en sus emociones. El llamado al arrepentimiento del profeta Joel al pueblo de Judá se basa en que nuestro Dios es «lento para la ira» (Joel 2:13 rvc). A diferencia de nuestras narrativas dramáticas, a menudo impulsadas por el temperamento y el ego descontrolado, Dios actúa diferente. Su ira llega lentamente. Le dice a un pueblo rebelado contra Él: «Desgárrense el corazón, no los vestidos, y vuélvanse al Señor su Dios» (v. 13 rvc).
La ira de Dios no es como la nuestra; nos permite volver a Él con todo nuestro corazón.
De: John Blase

Reflexiona y ora
¿Cuándo y cómo te ha parecido que Dios se mueve lentamente en tu vida? ¿Por qué es lento para la ira y grande en misericordia?

Dios, gracias por ser lento para la ira.
NUESTRO PAN DIARIO
13 de abril de 2026
El poder de la gracia

La Biblia en un año:
1 Samuel 22–24
Lucas 12:1-31

La escritura de hoy: Efesios 2:1-9 NTV
Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo—el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás. Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús. Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe… (v. 8).

Cuando Mark fue detenido por un oficial por conducir alcoholizado, temió que su carrera en el fútbol universitario hubiera terminado. Estaba seguro de que iría a la cárcel. Pero el policía, en cambio, lo llevó hasta su universidad. Cuando Mark le preguntó por qué, él respondió: «Te estoy dando gracia».
Aun así, el joven estaba convencido de que su entrenador se enteraría, y que perdería la beca. Al día siguiente, el entrenador le pidió verlo después de la práctica, y sorprendentemente, le dijo: «Sé lo que pasó anoche, pero te estoy dando gracia». Luego, le sugirió asistir a la iglesia el domingo.
Mark fue. ¿Y adivina de qué habló el pastor? De la gracia de Jesús al ofrecernos salvación cuando no la merecemos. Mark entendió el mensaje. Ese día, confió en Jesús como su Salvador, y dedicó el resto de su vida a servirle.
Es por la gracia de Dios que los creyentes en Jesús son «salvos» (Efesios 2:8). La gracia hace lo que las buenas obras no pueden hacer (v. 9; Romanos 11:6). Es un regalo provisto por el sacrificio de Jesús en la cruz.
La carga de nuestro pecado no tiene por qué aplastarnos. Como descubrió Mark, la gracia de Dios nos libra y nos da vida «en abundancia» (Juan 10:10). Al aceptar a Jesús como Salvador, el poder de la gracia nos hace libres (Efesios 2:4-5).
De: Dave Branon

Reflexiona y ora
¿Cómo has experimentado la gracia de Dios en tu vida? ¿De qué maneras puedes mostrarla a otros?

Dios, gracias por derramar tu gracia sobre mí.
NUESTRO PAN DIARIO
14 de abril de 2026
Cosecha sus bendiciones

La Biblia en un año:
1 Samuel 25–26
Lucas 12:32-59

La escritura de hoy: Levítico 26:3-12 NTV
»Si siguen mis decretos y se aseguran de obedecer mis mandatos, les enviaré las lluvias de temporada. Entonces la tierra les dará sus cosechas y los árboles del campo producirán su fruto. La temporada de la trilla continuará aun después del comienzo de la cosecha de la uva, y la cosecha de la uva continuará aun después de la temporada de la siembra del grano. Comerán hasta saciarse y vivirán en seguridad dentro de su tierra. »Les daré paz en la tierra y podrán dormir sin temor alguno. Libraré la tierra de animales salvajes y mantendré a sus enemigos fuera del país. De hecho, perseguirán a sus enemigos y los masacrarán a filo de espada. ¡Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil! Todos sus enemigos caerán bajo su espada. »Los miraré con agrado, los haré fértiles y multiplicaré su pueblo. Cumpliré mi pacto con ustedes. ¡Tendrán tal abundancia de cosechas que será necesario deshacerse del grano viejo para que haya lugar para la nueva cosecha! Viviré entre ustedes y no los despreciaré. Caminaré entre ustedes; seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.

… pondré mi morada en medio de vosotros… (v. 11).

Alan es un agricultor de quinta generación que administra la granja familiar de cerezas, duraznos y manzanas. A lo largo de los años, han perfeccionado el cultivo para obtener el máximo rendimiento, pero aun así, nunca tienen asegurada una buena cosecha. Factores como el clima, los polinizadores y las enfermedades están fuera de su control.
Sin embargo, toda la naturaleza está bajo el control de Dios. Él sabe que necesitamos provisión física como cultivos saludables, pero nos anima a mirar aún más alto hacia el bien supremo: Él mismo. El libro de Levítico contiene decretos que Dios dio a los israelitas respecto a todo, desde sacrificios y adoración hasta relaciones y justicia penal. Obedecerle traería bendición, incluida la provisión de una cosecha abundante (Levítico 26:3-4), pero la desobediencia ocasionaría maldición, y sus enemigos disfrutarían del fruto de su trabajo (v. 16). Más allá de los cultivos abundantes (v. 10), la bendición de Dios incluía la promesa de habitar con su pueblo (v. 11) y mostrarle su favor (v. 9 rvc).
Los israelitas fallaron una y otra vez, y nosotros también lo hacemos. Pero podemos arrepentirnos y volver a Él para disfrutar el regalo de su presencia (vv. 40-42), manifestada en Jesús y expresada ahora a través del Espíritu Santo.
De: Karen Pimpo

Reflexiona y ora
¿Cómo estás buscando provisión y paz por tu propia cuenta? ¿Qué se siente andar en la presencia de Dios y en sus caminos?

Dios, que pueda seguir tu plan para mi vida.
NUESTRO PAN DIARIO
15 de abril de 2026
Agentes de un Rey superior

La Biblia en un año:
1 Samuel 27–29
Lucas 13:1-22

La escritura de hoy: Filipenses 3:4-11 NTV
aunque, si alguien pudiera confiar en sus propios esfuerzos, ese sería yo. De hecho, si otros tienen razones para confiar en sus propios esfuerzos, ¡yo las tengo aún más! Fui circuncidado cuando tenía ocho días de vida. Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía. Era tan fanático que perseguía con crueldad a la iglesia, y en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra. Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe. Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con él y participar de su muerte, para poder experimentar, de una u otra manera, la resurrección de los muertos!

… nuestra ciudadanía está en los cielos… (v. 20).

Anna y su esposo vivían en Argentina con sus dos hijos. Eran reservados y hablaban español con fluidez. Pero no eran argentinos, sino agentes encubiertos; espías nacidos en otro país. Se habían perfeccionado para integrarse a la cultura anfitriona —hasta en cómo sostener el tenedor—, pero un cambio en su registro civil despertó sospechas y fueron descubiertos. Mientras los deportaban a su país de origen, Anna miró a su hija de once años. ¿Cómo le explicaría que no eran quienes ella creía?
Los creyentes en Jesús tienen una ciudadanía más vital. Somos agentes de un Rey superior, porque «nuestra ciudadanía está en los cielos» (Filipenses 3:20). Los ciudadanos de Filipos estaban orgullosos de su ciudadanía romana y eran leales a Roma. Pablo dijo que su lealtad iba aún más lejos: su máxima lealtad era a Jesús, quien gobernaba Roma y Filipos desde el cielo.
A diferencia de Anna y su esposo, no trabajamos en secreto contra nuestro «país anfitrión», sino abiertamente por su bienestar. Nuestra lealtad a Jesús nos impulsa a servir a nuestros vecinos y a orar «por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos […] en toda piedad» (1 Timoteo 2:2 rvc). Con la ayuda de Dios, buscaremos «la paz de [nuestra] ciudad» y rogaremos por ella, «porque en su paz [tendremos] paz» (Jeremías 29:7).
De: Mike Wittmer

Reflexiona y ora
¿Cómo podría tu lealtad a Dios servir a tus vecinos? ¿Cómo podrías mostrar hoy esa ayuda?

Padre, ayúdame a alentar a mis vecinos.