Nuestro Pan Diario
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NUESTRO PAN DIARIO
5 de mayo de 2026
Vida y muerte

La Biblia en un año:
1 Reyes 19–20
Lucas 23:1-25

La escritura de hoy: Eclesiastés 7:1-10 NTV
Vale más una buena reputación que un perfume costoso. Y el día que morimos es mejor que el día que nacemos. Vale más pasar el tiempo en funerales que en festejos. Al fin y al cabo, todos morimos, así que los que viven deberían tenerlo muy presente. Es mejor el llanto que la risa, porque la tristeza tiende a pulirnos. El que es sabio piensa mucho en la muerte, mientras que el necio solo piensa en divertirse. Es mejor ser criticado por un sabio que alabado por un necio. La risa del necio se apaga enseguida, como los espinos que crepitan en el fuego. Eso tampoco tiene sentido. La extorsión vuelve necio al sabio, y el soborno corrompe el corazón. Vale más terminar algo que empezarlo. Vale más la paciencia que el orgullo. Controla tu carácter, porque el enojo es el distintivo de los necios. No añores «viejos tiempos»; no es nada sabio.

… nuestra vida termina con la muerte y los que vivimos debemos recordarlo (v. 2 rvc).

Además de asistir a ceremonias y firmar políticas tras prestar juramento, al asumir, los presidentes de Estados Unidos se enfrentan a una fría realidad: comienzan a planificar su propio funeral. De ese modo, el país estará preparado para los servicios memoriales cuando mueran. Los historiadores escribirán sobre su legado, pero los presidentes pueden decidir sobre los aspectos personales y tradicionales de sus funerales, y cómo los recordarán.
La muerte es una realidad cruda que todos debemos enfrentar. El rey Salomón, quien buscó el sentido de la vida en el placer, el trabajo y el conocimiento, y no encontró satisfacción, dijo: «Es mejor asistir a un funeral que presentarse en un banquete» (Eclesiastés 7:2 rvc). Las situaciones difíciles ofrecen más perspectiva que los momentos felices. Si enfrentamos la realidad de la muerte, podemos prepararnos mejor para lo que venga. El versículo agrega: «nuestra vida termina con la muerte y los que vivimos debemos recordarlo». Debemos prepararnos.
La preparación viene al recibir el perdón de los pecados por medio de Jesús, quien murió por nosotros y resucitó. Todos morimos porque la muerte entró cuando el primer hombre, Adán, desobedeció a Dios; y nosotros hemos seguido sus pasos. Pero «en Cristo todos serán vivificados» (1 Corintios 15:22).
De: Anne Cetas

Reflexiona y ora
¿Cómo te has preparado para enfrentar la muerte? ¿Cómo quieres que te recuerden?

Dios, gracias por vivificarnos en Cristo.
NUESTRO PAN DIARIO
6 de mayo de 2026
Impulsado por la fe

La Biblia en un año:
1 Reyes 21–22
Lucas 23:26-56

La escritura de hoy: Mateo 15:21-28 NTV
Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro y Sidón. Una mujer de los gentiles, que vivía allí, se le acercó y le rogó: «¡Ten misericordia de mí, oh Señor, Hijo de David! Pues mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente». Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera. «Dile que se vaya—dijeron—. Nos está molestando con sus súplicas». Entonces Jesús le dijo a la mujer: —Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Dios, el pueblo de Israel. Ella se acercó y lo adoró, y le rogó una vez más: —¡Señor, ayúdame! Jesús le respondió: —No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. —Es verdad, Señor—respondió la mujer—, pero hasta a los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos. —Apreciada mujer—le dijo Jesús—, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó.

Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres… (v. 28).

Durante su viaje por varios países africanos, J. D. fue testigo de escenas asombrosas. Sus mensajes desde el este de Zambia incluían fotos de mujeres llenas de fe que presentaban su plan de evangelización para los próximos tres años. «Es una de las presentaciones de planificación estratégica más poderosas que he escuchado en mi vida. En lugar de una pizarra, dibujaron en la tierra. En lugar de repartir copias bonitas de lo que iban a hacer, mostraron su plan en carteles de hojas de papel arrugadas, sostenidas por dos de ellas. ¡Fue increíble!». Estaban demostrando el tipo de fe que Jesús valora.
Mateo 15:21-28 registra otro ejemplo. La condición de su hija llevó a una mujer a buscar a Jesús. Dijo: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio» (v. 22). Su fe «grande» (v. 28) en Jesús contrastaba con la falta de fe de los líderes judíos, cuyos corazones estaban lejos de Dios (v. 8). Aunque Cristo reconocía el linaje externo de los descendientes de Abraham, su elogio fue para una mujer gentil que poseía la fe de Abraham.
¿Qué te impulsa a mirar a Jesús hoy? Sea lo que sea lo que te lleve a Él, ve… aunque sientas que estás cojeando. No importa el tamaño de tu fe, sino su objeto: Jesús, y solo Jesús.
De: Arthur Jackson

Reflexiona y ora
¿Cómo describirías tu fe hoy? ¿Cómo podrías reabastecer tu confianza en Jesús?

Jesús, ayúdame a aumentar mi fe mientras suples mis necesidades.
NUESTRO PAN DIARIO
7 de mayo de 2026
Fiel en la oración

La Biblia en un año:
2 Reyes 1–3
Lucas 24:1-35

La escritura de hoy: Romanos 12:9-21 NTV
No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente. No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo. Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad. Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo! Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos. Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor. En cambio, «Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer. Si tienen sed, dales de beber. Al hacer eso, amontonarás carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza». No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.

Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración (v. 12).

Cuando falleció mi bisabuela Clara, su lista de oración de más de tres metros de largo se convirtió en una reliquia familiar. Tenía nombres mecanografiados de muchos parientes, amigos, amigos de amigos, además de evangelistas, pastores y ministerios. Nuevos miembros de la familia y peticiones específicas estaban escritos a mano en los márgenes. Me emocioné al ver el nombre de mi madre en la lista, añadido cuando ella era apenas una niña.
El apóstol Pablo le escribió a la iglesia primitiva: «Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración» (Romanos 12:12). Exhortó a los creyentes a mostrar el amor en acción: honrar a los demás por encima de uno mismo (v. 10), servir apasionadamente a Dios (v. 11) y practicar la hospitalidad (v. 13). Aquí es donde aparece la oración fiel. Pablo les pidió: «os ruego, hermanos, […] que me ayudéis orando por mí a Dios» (15:30). En su lista, había peticiones específicas: protección contra los opositores y una buena recepción en Jerusalén (vv. 31-32). Tal vez esas peticiones también terminaron en la lista de oración de alguna bisabuela en Roma.
La oración nos capacita para vivir «[venciendo] con el bien el mal» (12:21). Aunque no siempre veamos los resultados, crea un legado de fidelidad para las generaciones siguientes.
De: Karen Pimpo

Reflexiona y ora
¿Cómo han orado otros por ti? ¿Quién o qué está en primer lugar en tu lista de oración?

Dios, ayúdame a ser fiel en la oración.
NUESTRO PAN DIARIO
8 de mayo de 2026
La luz de la vida

La Biblia en un año:
2 Reyes 4–6
Lucas 24:36-53

La escritura de hoy: Juan 1:1-14 NTV
En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él. La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos. La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla. Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio. Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz. Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo. Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron; pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios. Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (v. 4).

En 1905, un joven desaliñado se encerró en su apartamento en Berna, Suiza, y llevó a cabo complejos experimentos mentales sobre la naturaleza del universo. Frenéticamente concentrado, el físico trabajó una y otra vez sus cálculos. Cuatro meses después, había reescrito gran parte de lo conocido sobre cómo funciona el mundo. Ese hombre era Albert Einstein. Tenía veintiséis años. Pero aunque poseía una mente científica brillante, dijo: «Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo mucho que no sé».
La Biblia señala con frecuencia la majestad de Dios reflejada en su creación: «Los cielos cuentan la gloria de Dios» (Salmo 19:1), y Job anticipó las palabras de Einstein: «¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos» (Job 11:7-8).
Pero la gloria de la creación de Dios es aún mayor que la inmensidad de los universos: «En el principio era el Verbo […]. Y aquel Verbo se hizo carne» (Juan 1:1, 14). No hay cálculo matemático que pueda explicar el extraordinario acto de Dios al entrar en la humanidad en la persona de Jesucristo. Dios no está solamente «allá afuera» en un universo que no podemos llegar a comprender, sino que está aquí a nuestro lado: el Verbo entre nosotros, la luz de la vida (v. 4), a quien podemos conocer de manera personal e íntima.
De: Kenneth Petersen

Reflexiona y ora
¿Qué te asombra de la grandeza del universo? ¿Cómo impacta tu relación con Jesucristo la majestad de la creación de Dios?

Dios, gracias por tu Hijo Jesucristo.
NUESTRO PAN DIARIO
9 de mayo de 2026
Ponerse la armadura de Dios

La Biblia en un año:
2 Reyes 7–9
Juan 1:1-28

La escritura de hoy: 2 Samuel 11:1-5 NTV
En la primavera, cuando los reyes suelen salir a la guerra, David envió a Joab y al ejército israelita para pelear contra los amonitas. Destruyeron al ejército amonita y sitiaron la ciudad de Rabá. Sin embargo, David se quedó en Jerusalén. Una tarde, después del descanso de mediodía, David se levantó de la cama y subió a caminar por la azotea del palacio. Mientras miraba hacia la ciudad, vio a una mujer de belleza singular que estaba bañándose. Luego envió a alguien para que averiguara quién era la mujer y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Eliam y esposa de Urías el hitita». Así que David envió mensajeros para que la trajeran y cuando llegó al palacio, se acostó con ella. Luego ella regresó a su casa. (Betsabé recién había terminado los ritos de purificación posteriores a su período menstrual). Tiempo después, cuando Betsabé descubrió que estaba embarazada, le envió el siguiente mensaje a David: «Estoy embarazada».

Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David […] se quedó en Jerusalén (v. 1).

Nafi y Kamran participaron en un golpe militar. Lucharon durante años y, cuando su bando ganó, les asignaron trabajos administrativos en la capital. Como hay poco que hacer, pasan tiempo en internet. Kamran señala: «La verdadera prueba no fue durante la [guerra]. En ese momento, todo era sencillo, pero ahora las cosas son mucho más complicadas». Ante las tentaciones en la web, dijo: «Muchos […] han caído en estas trampas aparentemente dulces, pero en realidad amargas».
Kamran tiene razón: somos más vulnerables a bajar la guardia cuando estamos en tiempos de calma. En las Escrituras, encontramos una advertencia similar en la historia del adulterio de David con Betsabé. Todo comenzó cuando envió a otros a la guerra y él se quedó en la capital. Como un hombre indisciplinado que navega por internet, se expuso al peligro: «se levantó […] de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real»; y cuando «vio a una mujer que se estaba bañando», no apartó la mirada (2 Samuel 11:2).
Evitamos el colapso posterior a la batalla al recordar que aún estamos en guerra: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino […] contra huestes espirituales de maldad». Por eso, con la ayuda de Dios, debemos revestirnos de «la armadura de Dios» para «estar firmes» (Efesios 6:12-13).
De: Mike Wittmer

Reflexiona y ora
¿Con qué estás batallando ahora? ¿Cómo puedes ganar? (Ver Efesios 6:10-20).

Jesús, lucho hoy en el poder de tu Espíritu.
NUESTRO PAN DIARIO
10 de mayo de 2026
Jesús revelado en nosotros

La Biblia en un año:
2 Reyes 10–12
Juan 1:29-51

La escritura de hoy: 2 Corintios 4:7-12 NTV
Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos. Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. Mediante el sufrimiento, nuestro cuerpo sigue participando de la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús también pueda verse en nuestro cuerpo. Es cierto, vivimos en constante peligro de muerte porque servimos a Jesús, para que la vida de Jesús sea evidente en nuestro cuerpo que muere. Así que vivimos de cara a la muerte, pero esto ha dado como resultado vida eterna para ustedes.

… tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros (v. 7).

Después de la muerte de su madre, Joni Eareckson Tada reflexionó sobre cómo nuestros cuerpos terrenales son como «vasos de barro» que contienen el tesoro de la presencia de Cristo. Pensó en un equivalente moderno para describirlos: una caja de cartón. Sabía que la «caja» de su madre, con sus esquinas desgastadas, ahora estaba vacía, pero había sido «el recipiente donde había habitado el tesoro del Espíritu de Cristo».
Joni señala que los que siguen a Jesús permiten que Él brille a través de ellos; muchas veces a través de las arrugas que aparecen cuando sus «cajas» se van deteriorando con la edad. Así evocó las palabras de Pablo sobre el tesoro que aparece en «vasos de barro» para que se revele que «la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» (2 Corintios 4:7). Aunque Pablo estaba atribulado y angustiado por lo que sufría, no estaba derribado ni destruido (vv. 8-9). Sabía que la vida de Cristo se revelaría a través de sus sufrimientos en el cuerpo.
¿Cómo está tu «caja de cartón»? Quizá sientas que las arrugas aumentan mientras gimes bajo el peso del dolor o la enfermedad, pero ten la certeza de que Jesús está siendo revelado en tu cuerpo (v. 10). Al rendirte a Él, hará brillar su luz a través de ti, para que quienes están en tinieblas reciban su amor y su vida.

De: Amy Boucher Pye

Reflexiona y ora
¿Cómo has visto a Jesús revelado en otros? ¿Por qué crees que Dios implanta su presencia en estos «vasos de barro»?

Espíritu de Dios, brilla a través de mí.