Los ricos siempre se han aprovechado de los indigentes. Antes ponían a trabajar de sol a sol a quien no tenía nada por un poco de comida. Ahora la indigencia es mental y los ricos ponen a los indigentes a hacer flexiones y les piden dinero. Les piden su voto a cambio de cerrarles el ambulatorio del barrio y mandarlos a la clínica de pago. Y los indigentes mentales les dan su dinero y su voto a los ricos. Este finde ha habido cumbre de la industria de la indigencia mental en Madrid.
Mi columna en CTXT.
ctxt.es/es/20240501/Fi…
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La indigencia mental es un gran negocio. No tiene costes y sí muchos beneficios. Los indigentes nunca piden explicaciones. No les importa que los dueños de la industria de la indigencia los alimenten a base de bulos porque el odio es más importante que la realidad. Si la francesa Le Pen, que apuesta por joder a los agricultores españoles, entra al mitin de VOX, los asistentes aplauden a rabiar moviendo sus banderas de España.
Quienes se autodenominan pro vida justifican la matanza de niños palestinos y ni se despeinan. La moral es una molestia en la industria de la indigencia mental. Milei grita que hay que acabar con la clase política y el público aplaude mientras Milei abraza a Abascal, que lleva 25 años cobrando de la política. La indigencia mental es muy barata.
Un gran negocio en el que sobra la moral y la realidad, sin valores más allá del odio y las banderas moviéndose. No hay argumentos ni falta que hace. Si a un indigente lo confrontas con un dato, te responderá con un bulo o un insulto de adolescente repetidor, no importa que el tipo tenga 60 años. Todo el mundo a darme su dinero, a odiar y a hacer burpees. El negocio del siglo es la estupidez.
"La nueva indigencia", mi columna de hoy en CTXT.
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Quienes se autodenominan pro vida justifican la matanza de niños palestinos y ni se despeinan. La moral es una molestia en la industria de la indigencia mental. Milei grita que hay que acabar con la clase política y el público aplaude mientras Milei abraza a Abascal, que lleva 25 años cobrando de la política. La indigencia mental es muy barata.
Un gran negocio en el que sobra la moral y la realidad, sin valores más allá del odio y las banderas moviéndose. No hay argumentos ni falta que hace. Si a un indigente lo confrontas con un dato, te responderá con un bulo o un insulto de adolescente repetidor, no importa que el tipo tenga 60 años. Todo el mundo a darme su dinero, a odiar y a hacer burpees. El negocio del siglo es la estupidez.
"La nueva indigencia", mi columna de hoy en CTXT.
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La estrategia de la derecha de pintar a España como una dictadura es especialmente ridícula en días como hoy. Si pierdes, porque la gente prefiere a dictadores, traidores y terroristas, antes que a ti. Si ganas, por motivos obvios y porque... ¿te quedan mínimo 3 años más de horrible dictadura y sales a celebrarlo?