Y un día llegaron los 4 jinetes del apocalipsis, tirando la puerta de la entrada un suspiro para poder salir, allí donde no había nada claro estaba Goriwás desesperado por escapar, saltando por encima de ellos.
Se acordó un ad viento sin ningún invento, a corazas y valor, atrapado de antanno, lo llevo a cabo.
En proyecto paralelo construyendo una pared, todo quedó vacío y sin valor. Esta vez toco el triste amanecer, pero ho|! No temas, puedo hacer cosas que nadie se cree.
El resurgir volverá allí donde guardo el pilar, solo es necesario recargar.
Mientras aquello que espera quizás no aguarde, ya no importa, el promt continua sabiendo un final que no puede recordarse.
Se acordó un ad viento sin ningún invento, a corazas y valor, atrapado de antanno, lo llevo a cabo.
En proyecto paralelo construyendo una pared, todo quedó vacío y sin valor. Esta vez toco el triste amanecer, pero ho|! No temas, puedo hacer cosas que nadie se cree.
El resurgir volverá allí donde guardo el pilar, solo es necesario recargar.
Mientras aquello que espera quizás no aguarde, ya no importa, el promt continua sabiendo un final que no puede recordarse.
A 4k y 60 fps algo moderno sobre un viejo sofá, esperando lo inesperado allá yacen mis fantasmas, con ello os digo que he vuelto, pero no lo entenderías, ese espacio que antes era un universo ahora se conserva más grande por dentro que por fuera.
Bajando un sonido a medio silvido, el comienzo de un abismo y así mismo.
El primer jinete se llamó crítica, reinando a sus anchas segundo a segundo, intentando cambiar todo aquello que llevaba tiempo establecido y acordado. No hubo ningún perdón, pero también había cambiado la rom, todo aquello que había sido bueno ahora era malo, pero recordemos que no hay bueno ni malo, sólo carne y las normas a las que sometemos.
Haciendo lujo de un alarde añadió detalles que no existieron ni lo harán.
El segundo jinete se llamó desprecio, ayudado por el primero juró hacer más tormento, llanuras indescifrables y encriptadas se extendieron como alfombras. Nada podría quebrarlas, sólo quedaba peregrino esperando a que cayese en polvo, pero eso no llegó a suceder. Entre momentos de ahora sí o ahora no terminó por sembrar el caos.
El tercer jinete se llamó defensiva, su temor se tornó en obsesión, tenía ensamblados 7 brazos armados, no dudaba ni tituteaba en emplear el primero para terminar con el último, un turno para cada día.
El cuarto jinete se llamó evasiva, sólo documentando todo elemento presente y sólo descartando lo menos importante para luego decir y huir ante el estallido fallido.
Como antes nunca pude comprender he mirado a los ojos al sol, si todo va hacia una dirección real que nadie va a cambiar, todo está por hacer, cuando llegué estabas aquí, todo forma tejido real.
No se esperaba que yo tuviera la daga, en momento de tormento hice por hacer. Un fulgor blanquecino estremeció aquel pantano que antes fuera campo de batalla entre vegetales y troles.