Cita Diaria con La Viña Julio 24
“La dádiva más grande de todas”. Bill W., Cofundador de AA, diciembre de 1957. De El lenguaje del corazón
“Sin importar ... los éxitos o los fracasos mundanos, las penas o los placeres, la enfermedad o la salud, e incluso la muerte, podemos llevar una vida de posibilidades ilimitadas si estamos dispuestos a perseverar en nuestro despertar implementando los Doce Pasos de AA”. “La dádiva más grande de todas”. Bill W., Cofundador de AA, diciembre de 1957. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 24 de julio
Vietnam, septiembre de 1974, «Conciencia», Spiritual Awakenings
«Toda agitación proviene de ese sentimiento profundo y persistente de que deberíamos ser diferentes de lo que somos... Si pudiéramos aceptar plenamente quiénes y qué somos (cambiando a cada instante), nos encontraríamos moviéndonos en la silenciosa inmensidad del ahora». Vietnam, septiembre de 1974, «Conciencia», Spiritual Awakenings
Correccionales: Reclusos y A.A. de afuera realizan convención en prisión
Hace casi medio siglo que los miembros de A.A. llevan reuniones al Centro Correccional Larch de Yacolt, Washington. Unos 400 reclusos están encarcelados en Larch, una instalación de seguridad mínima, y de ellos, entre 30 y 50 asisten a las dos reuniones de A.A. que se efectúan allí cada semana. Uno de estos reclusos preguntó si sería posible que Larch sirviera de sitio para una convención de prisiones. La respuesta fue que sí.
La idea se le ocurrió al recluso después de leer un artículo acerca de una convención en prisión publicado en el número de julio de 2003 de la revista Grapevine. En la siguiente reunión de negocios del grupo, los miembros votaron a favor de investigar la posibilidad de realizarla allí. Luego, el superintendente de la prisión y el capellán fueron invitados a una reunión con miembros de A.A. de afuera y los A.A. de Larch, que se han puesto el nombre de "Los Montañeros". Los reclusos hablaron de lo que A.A. había hecho por ellos, y una voluntaria reveló que había tenido su primera introducción a A.A. mientras estaba en prisión.
"En esa ocasión, abordamos al superintendente para proponerle la idea de celebrar un evento de A.A. de dos días de duración", dice Patty K., coordinadora de correccionales de los Distritos 7 y 37. "Nos dijo que le pareció una maravillosa idea y que merecía una más detenida consideración.
"Elaboramos un paquete que incluía una copia del mencionado artículo de Grapevine acerca de la convención en prisión, unas cuantas historias personales, varias estadísticas sacadas del Libro de Trabajo de Correccionales, junto con un plan propuesto para el evento. Los administradores lo aprobaron provisionalmente".
Los Comités de Correccionales de los Distritos 7 y 37 hablaron de los próximos pasos a dar. "Fuimos a una asamblea de área y al Comité de Correccionales del Área. Parecía que todos aprobaron el plan", dice Patty.
Hay 20 personas de afuera que tienen autorización de seguridad para entrar en la instalación y unos 10 que asisten regularmente. De las dos reuniones efectuadas cada semana, una se lleva a cabo con la ayuda de voluntarios de afuera y la otra la realizan Los Montañeros solos.
Según Patrick M., miembro de A.A. y recluso en Larch, "Aquí tenemos un buen grupo". Patrick, que asistió a su primera reunión de A.A. en Larch, cumplió su segundo año de sobriedad en julio. Dice que algunos de los A.A. de afuera que llevan las reuniones a Larch han cumplido condenas en instituciones similares. "Ellos han tenido experiencias similares a la mía y ahora llevan vidas prósperas afuera".
Mike E., que logró su sobriedad en prisión y salió de Larch en libertad en julio de 2003, se acuerda de las reuniones a las que asistía allí.
"Una noche, Patty nos dijo: 'Es probable que estén aquí como consecuencia directa del alcohol. Si no quieren volver aquí, asistan a una reunión el día en que salgan liberados'.
"En esa coyuntura, yo había estado asistiendo tiempo suficiente a las reuniones como para escuchar lo que ella dijo. Conseguí un librillo de reuniones y el día en que me pusieron en libertad fui a una reunión. Y casi la única cosa que hice las dos primeras semanas fue asistir a las reuniones", dice Mike, que ahora lleva cuatro años sobrio.
"Los prisioneros tienen diversos motivos para asistir a las reuniones. Es algo para pasar el tiempo. Te permite salir de la celda. Mi amigo JC me dijo que él asistía porque había café y pan dulce. Empezó a asistir por una razón y se ha quedado por otra.
"Fundamentalmente, por ser reclusos miembros de A.A., nos da igual la razón por la que asistes. No es necesario que te guste A.A. Puedes asistir para pasar el tiempo. Sea cual sea la razón, eres bienvenido", dice Mike.
Según Patty, "A.A. tiene muy buena fama en la prisión. Cumplimos con los reglamentos y nuestros compromisos".
Hace casi medio siglo que los miembros de A.A. llevan reuniones al Centro Correccional Larch de Yacolt, Washington. Unos 400 reclusos están encarcelados en Larch, una instalación de seguridad mínima, y de ellos, entre 30 y 50 asisten a las dos reuniones de A.A. que se efectúan allí cada semana. Uno de estos reclusos preguntó si sería posible que Larch sirviera de sitio para una convención de prisiones. La respuesta fue que sí.
La idea se le ocurrió al recluso después de leer un artículo acerca de una convención en prisión publicado en el número de julio de 2003 de la revista Grapevine. En la siguiente reunión de negocios del grupo, los miembros votaron a favor de investigar la posibilidad de realizarla allí. Luego, el superintendente de la prisión y el capellán fueron invitados a una reunión con miembros de A.A. de afuera y los A.A. de Larch, que se han puesto el nombre de "Los Montañeros". Los reclusos hablaron de lo que A.A. había hecho por ellos, y una voluntaria reveló que había tenido su primera introducción a A.A. mientras estaba en prisión.
"En esa ocasión, abordamos al superintendente para proponerle la idea de celebrar un evento de A.A. de dos días de duración", dice Patty K., coordinadora de correccionales de los Distritos 7 y 37. "Nos dijo que le pareció una maravillosa idea y que merecía una más detenida consideración.
"Elaboramos un paquete que incluía una copia del mencionado artículo de Grapevine acerca de la convención en prisión, unas cuantas historias personales, varias estadísticas sacadas del Libro de Trabajo de Correccionales, junto con un plan propuesto para el evento. Los administradores lo aprobaron provisionalmente".
Los Comités de Correccionales de los Distritos 7 y 37 hablaron de los próximos pasos a dar. "Fuimos a una asamblea de área y al Comité de Correccionales del Área. Parecía que todos aprobaron el plan", dice Patty.
Hay 20 personas de afuera que tienen autorización de seguridad para entrar en la instalación y unos 10 que asisten regularmente. De las dos reuniones efectuadas cada semana, una se lleva a cabo con la ayuda de voluntarios de afuera y la otra la realizan Los Montañeros solos.
Según Patrick M., miembro de A.A. y recluso en Larch, "Aquí tenemos un buen grupo". Patrick, que asistió a su primera reunión de A.A. en Larch, cumplió su segundo año de sobriedad en julio. Dice que algunos de los A.A. de afuera que llevan las reuniones a Larch han cumplido condenas en instituciones similares. "Ellos han tenido experiencias similares a la mía y ahora llevan vidas prósperas afuera".
Mike E., que logró su sobriedad en prisión y salió de Larch en libertad en julio de 2003, se acuerda de las reuniones a las que asistía allí.
"Una noche, Patty nos dijo: 'Es probable que estén aquí como consecuencia directa del alcohol. Si no quieren volver aquí, asistan a una reunión el día en que salgan liberados'.
"En esa coyuntura, yo había estado asistiendo tiempo suficiente a las reuniones como para escuchar lo que ella dijo. Conseguí un librillo de reuniones y el día en que me pusieron en libertad fui a una reunión. Y casi la única cosa que hice las dos primeras semanas fue asistir a las reuniones", dice Mike, que ahora lleva cuatro años sobrio.
"Los prisioneros tienen diversos motivos para asistir a las reuniones. Es algo para pasar el tiempo. Te permite salir de la celda. Mi amigo JC me dijo que él asistía porque había café y pan dulce. Empezó a asistir por una razón y se ha quedado por otra.
"Fundamentalmente, por ser reclusos miembros de A.A., nos da igual la razón por la que asistes. No es necesario que te guste A.A. Puedes asistir para pasar el tiempo. Sea cual sea la razón, eres bienvenido", dice Mike.
Según Patty, "A.A. tiene muy buena fama en la prisión. Cumplimos con los reglamentos y nuestros compromisos".
No obstante, según se iba acercando el fin de semana, "algunos de los oficiales de la institución se sentían algo preocupados por que se iban a presentar tantas personas con 'autorizaciones de seguridad' todas a la vez en un día de visitas para el resto de la población de la prisión", dice Patty.
Se comunicó por correo electrónico con los A.A. que iban a asistir para decirles lo que les esperaba y lo que se esperaba de ellos en la institución. El correo trataba de reglas de vestido y cuestiones de contrabando, entre otras.
Las autoridades de Larch "estaban un poco preocupadas por el asunto de seguridad", dice Patty. "No se nos permitió que nos sentáramos con los reclusos durante el almuerzo o la cena y no se nos reservó mucho tiempo solo para conversar. Querían que fuera un evento bien estructurado".
De los 42 miembros de A.A. autorizados por la seguridad para asistir a la convención de Larch, 39 se presentaron; algunos habían viajado cientos de millas. Los miembros locales abrieron sus puertas a los participantes de A.A. provenientes de lugares lejanos.
"El día de la apertura de la convención, los reclusos estaban preparados para ayudar a las 7:00 de la mañana. Nos apiñamos en el salón familiar, en el que hay salas de clase y se siente menos el ambiente carcelario. Llevamos comida, café, té, fruta, pan y otras cosas. Había un cuchillo para nuestro uso en la sala del capellán".
El espacio tenía una cabida máxima para 99 personas y, por ello, algunos de los visitantes solo pudieron participar uno de los dos días.
Los temas de las tres mesas de trabajo fueron: "A.A. 101", "Los Doce Pasos" y "La historia de A.A.". Se efectuaron dos sesiones de cada mesa de trabajo para que pudiera asistir el máximo de participantes.
"Todos los asientos en todas las salas de clase estaban ocupados. Hubo conversaciones, preguntas y respuestas".
Según Patrick, "fue maravilloso poder sentirnos tan cómodos entre los visitantes. Las mesas de trabajo fueron muy buenas. Lo mejor fue la explicación que dos mujeres nos dieron de los Doce Pasos. Fue clarísima.
"El que todas estas personas de afuera asistieran fue muy impresionante. Vienen de afuera y están interesados en lo que hacemos aquí. Asistieron un policía, un juez, varios dueños de empresas comerciales. Maravilloso. Los A.A. de afuera dijeron en un boletín que la Convención tuvo un gran éxito. Pero no se dan cuenta del éxito que tuvo para nosotros".
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición de Octubre-Noviembre de 2005) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Se comunicó por correo electrónico con los A.A. que iban a asistir para decirles lo que les esperaba y lo que se esperaba de ellos en la institución. El correo trataba de reglas de vestido y cuestiones de contrabando, entre otras.
Las autoridades de Larch "estaban un poco preocupadas por el asunto de seguridad", dice Patty. "No se nos permitió que nos sentáramos con los reclusos durante el almuerzo o la cena y no se nos reservó mucho tiempo solo para conversar. Querían que fuera un evento bien estructurado".
De los 42 miembros de A.A. autorizados por la seguridad para asistir a la convención de Larch, 39 se presentaron; algunos habían viajado cientos de millas. Los miembros locales abrieron sus puertas a los participantes de A.A. provenientes de lugares lejanos.
"El día de la apertura de la convención, los reclusos estaban preparados para ayudar a las 7:00 de la mañana. Nos apiñamos en el salón familiar, en el que hay salas de clase y se siente menos el ambiente carcelario. Llevamos comida, café, té, fruta, pan y otras cosas. Había un cuchillo para nuestro uso en la sala del capellán".
El espacio tenía una cabida máxima para 99 personas y, por ello, algunos de los visitantes solo pudieron participar uno de los dos días.
Los temas de las tres mesas de trabajo fueron: "A.A. 101", "Los Doce Pasos" y "La historia de A.A.". Se efectuaron dos sesiones de cada mesa de trabajo para que pudiera asistir el máximo de participantes.
"Todos los asientos en todas las salas de clase estaban ocupados. Hubo conversaciones, preguntas y respuestas".
Según Patrick, "fue maravilloso poder sentirnos tan cómodos entre los visitantes. Las mesas de trabajo fueron muy buenas. Lo mejor fue la explicación que dos mujeres nos dieron de los Doce Pasos. Fue clarísima.
"El que todas estas personas de afuera asistieran fue muy impresionante. Vienen de afuera y están interesados en lo que hacemos aquí. Asistieron un policía, un juez, varios dueños de empresas comerciales. Maravilloso. Los A.A. de afuera dijeron en un boletín que la Convención tuvo un gran éxito. Pero no se dan cuenta del éxito que tuvo para nosotros".
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición de Octubre-Noviembre de 2005) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
25 de Julio
AQUELLOS QUE TODAVÍA SUFREN
En nuestro caso, si descuidamos a los que todavía sufren, nuestras vidas y nuestro sano juicio se ven grave e incesantemente amenazados.
— Doce Pasos y Doce Tradiciones, p. 147
Yo conozco el tormento de beber obsesivamente para calmar mis nervios y mis temores.
También conozco el dolor de la sobriedad forzada.
Hoy yo no olvido a la persona desconocida que sufre quietamente, retirada y escondida en el desesperado alivio de beber.
Le pido a mi Poder Superior que me dé su orientación y el valor para estar dispuesto a ser Su instrumento y llevar dentro de mí compasión y acciones generosas.
Que el grupo continúe dándome el valor para hacer con otros lo que no puedo hacer solo.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
25 de Julio
AQUELLOS QUE TODAVÍA SUFREN
En nuestro caso, si descuidamos a los que todavía sufren, nuestras vidas y nuestro sano juicio se ven grave e incesantemente amenazados.
— Doce Pasos y Doce Tradiciones, p. 147
Yo conozco el tormento de beber obsesivamente para calmar mis nervios y mis temores.
También conozco el dolor de la sobriedad forzada.
Hoy yo no olvido a la persona desconocida que sufre quietamente, retirada y escondida en el desesperado alivio de beber.
Le pido a mi Poder Superior que me dé su orientación y el valor para estar dispuesto a ser Su instrumento y llevar dentro de mí compasión y acciones generosas.
Que el grupo continúe dándome el valor para hacer con otros lo que no puedo hacer solo.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
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25 de julio.
Pensamiento del Día.
Estamos viviendo tiempo extra. Vivimos hoy debido a A.A. y a la gracia de Dios. Y lo que queda de nuestras vidas se lo debemos a A.A. y a ·Dios. Debemos hacer el mejor uso que podamos de nuestro tiempo extra, y en cierta pequeña medida restituir aquella parte de nuestras vidas, de ahora en adelante, no son nuestras. Las tenemos en depósito para Dios y para A.A. Y tenemos que hacer todo lo que podamos para llevar adelante el gran movimiento que nos ha dado un nuevo arrendamiento sobre la vida.
-"¿Estoy yo teniendo en depósito mi vida para Dios y para A.A.?"
Meditación del Día.
Hay que mantener en depósito la vida para Dios. Hay que meditar profundamente en lo que eso quiere decir. ¿Hay que esperar demasiado de esa vida? ¿Empezamos? a ver lo consagrada que puede ser una vida depositada para Dios? En una vida tal pueden acaecer milagros. Si se es fiel, se puede creer que Dios tiene muchas cosas buenas en reserva para nosotros. Dios puede ser Señor de la vida, controlador de los días; del presente y del fpturo. Hay que tratar de actuar de acuerdo con la dirección de Dios y dejarle a Ellos resultados. No hay que detenerse; hay que seguir adelante para Dios y unh vida mejor.
Oración del Día.
Ruego poder mantener mi vida en depósito para Dios.
Pido no poder ya considerar mi vida como mía propia.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
Estamos viviendo tiempo extra. Vivimos hoy debido a A.A. y a la gracia de Dios. Y lo que queda de nuestras vidas se lo debemos a A.A. y a ·Dios. Debemos hacer el mejor uso que podamos de nuestro tiempo extra, y en cierta pequeña medida restituir aquella parte de nuestras vidas, de ahora en adelante, no son nuestras. Las tenemos en depósito para Dios y para A.A. Y tenemos que hacer todo lo que podamos para llevar adelante el gran movimiento que nos ha dado un nuevo arrendamiento sobre la vida.
-"¿Estoy yo teniendo en depósito mi vida para Dios y para A.A.?"
Meditación del Día.
Hay que mantener en depósito la vida para Dios. Hay que meditar profundamente en lo que eso quiere decir. ¿Hay que esperar demasiado de esa vida? ¿Empezamos? a ver lo consagrada que puede ser una vida depositada para Dios? En una vida tal pueden acaecer milagros. Si se es fiel, se puede creer que Dios tiene muchas cosas buenas en reserva para nosotros. Dios puede ser Señor de la vida, controlador de los días; del presente y del fpturo. Hay que tratar de actuar de acuerdo con la dirección de Dios y dejarle a Ellos resultados. No hay que detenerse; hay que seguir adelante para Dios y unh vida mejor.
Oración del Día.
Ruego poder mantener mi vida en depósito para Dios.
Pido no poder ya considerar mi vida como mía propia.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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EL LIBRO QUE ME ENCONTRÓ
"Me llamo Jesse y soy alcohólico. Hace muchos años asistí a varias reuniones de A.A. pero, como ya se puede ver, no llegué ni siquiera al Segundo Paso.
Han pasado desde entonces muchos años y un matrimonio. Pero aquí estoy, por la buena gracia. Todavía tengo a mi familia, pero me doy clara cuenta de tenerla pendiente de un hilo. Además, va empeorando mi salud.
Aparte de esto, ya hace tiempo que tengo ideas de sobriedad – pasando por altibajos, lográndola y perdiéndola.
Justo después de que me trasladaron aquí de otro estado, extraditado, sucedió que encontré el mejor libro que pudiera leer, aparte de la Biblia. Es el Libro Grande de A.A.
No tengo palabras para expresar el alivio que sentía al tener tiempo para leerlo, y la experiencia espiritual fue casi inmediata. Estoy seguro de haber llegado al Paso Tres. Tardaré un rato en dar el Cuarto Paso y necesitaré orientación.
Lo voy a tomar día a día. Hoy me siento bien. Gracias por sus atenciones y por 'El Libro' que me encontró."
—Jesse W., Región Pacífico
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
"Desde que me encarcelaron he venido pensando seriamente en mi suerte. Estoy seguro de que, si no dejo de beber, acabaré muerto o pasaré largo tiempo en prisión.
Mi abuso del alcohol sin duda me ha costado mi libertad física, pero también me ha costado mucho en cuanto a mi salud mental y emocional. Al parecer de mi familia soy un paria, les hago pasar vergüenza a todos y la mayoría de mis amigos hace mucho me abandonaron. Esto me provocó gran resentimiento y sirvió para alimentar mi deseo de beber.
Algunos reclusos han mencionado las reuniones que se celebran aquí, pero desde que llegué no ha habido ninguna. Por eso me sentía consternado, porque quería asistir a reuniones.
Un día vi a uno de mis compañeros llevando un ejemplar del Libro Grande. No lo estaba leyendo, así que le pedí que me lo diera prestado y él, muy cortésmente, me dijo que sí.
El libro es una maravilla. Me veía a mí mismo en estas páginas – el mismo dolor, la misma confusión, el mismo temor y soledad y, lo más importante, la misma esperanza.
Me siento muy emocionado al escribir estas palabras. Creo firmemente que mediante Dios y Alcohólicos Anónimos, mi vida puede ser salvada y se me devolverá la cordura. Les escribo para pedirles ayuda y que me envíen la información que haya disponible."
—Justin M., Región Sudeste
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
"Soy un novato en su – a falta de una palabra mejor – servicio. Tengo 25 años de edad y me encuentro ahora encarcelado.
Hace poco tuve la oportunidad – una oportunidad dorada – de conocer a un miembro de su Comunidad aquí en la prisión. Y este miembro me regaló un ejemplar del Libro Grande.
Les escribo para expresar mi agradecimiento. Para darles gracias a ustedes y a lo que ustedes representan. No hay más que pueda decir.
Pasé años creyendo que podría superar esta enfermedad por mí solo; pero, como indica mi circunstancia actual, yo era y todavía soy impotente ante el alcohol.
Les escribo esta carta para manifestar mi gratitud."
—Jason S., Región Nordeste
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
"Soy Phil D., tengo 46 años de edad y los dos últimos los he pasado en prisión.
Sé que soy alcohólico. Me mantuve sobrio cinco años y medio, tuve una recaída y pasé más o menos un año y medio fuera de A.A. Finalmente volví a lograr la sobriedad y llevé sobrio otros 14 meses, hasta el día en que tontamente me tomé un trago y acabé aquí.
Supongo que no había sufrido lo suficiente. Ahora no quiero sufrir más.
He tenido la oportunidad de considerar mi caso y, al tener la oportunidad, de hacer algo al respecto. Cuento con un par de amigos con quienes puedo hablar un poco acerca de la recuperación.
Pero lo que más impacto tuvo en mí era que estuve tratando varios días de conseguir un ejemplar del Libro Grande y no podía. Un día recé, y ¡guau!, tres días más tarde vi un ejemplar en la mesa de la sala de actividades. No tiene cubierta, pero no me importa.
Leí la historia de Bill y luego la del Dr. Bob. Y vi en el texto cómo ponerse en contacto con A.A.
"Me llamo Jesse y soy alcohólico. Hace muchos años asistí a varias reuniones de A.A. pero, como ya se puede ver, no llegué ni siquiera al Segundo Paso.
Han pasado desde entonces muchos años y un matrimonio. Pero aquí estoy, por la buena gracia. Todavía tengo a mi familia, pero me doy clara cuenta de tenerla pendiente de un hilo. Además, va empeorando mi salud.
Aparte de esto, ya hace tiempo que tengo ideas de sobriedad – pasando por altibajos, lográndola y perdiéndola.
Justo después de que me trasladaron aquí de otro estado, extraditado, sucedió que encontré el mejor libro que pudiera leer, aparte de la Biblia. Es el Libro Grande de A.A.
No tengo palabras para expresar el alivio que sentía al tener tiempo para leerlo, y la experiencia espiritual fue casi inmediata. Estoy seguro de haber llegado al Paso Tres. Tardaré un rato en dar el Cuarto Paso y necesitaré orientación.
Lo voy a tomar día a día. Hoy me siento bien. Gracias por sus atenciones y por 'El Libro' que me encontró."
—Jesse W., Región Pacífico
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"Desde que me encarcelaron he venido pensando seriamente en mi suerte. Estoy seguro de que, si no dejo de beber, acabaré muerto o pasaré largo tiempo en prisión.
Mi abuso del alcohol sin duda me ha costado mi libertad física, pero también me ha costado mucho en cuanto a mi salud mental y emocional. Al parecer de mi familia soy un paria, les hago pasar vergüenza a todos y la mayoría de mis amigos hace mucho me abandonaron. Esto me provocó gran resentimiento y sirvió para alimentar mi deseo de beber.
Algunos reclusos han mencionado las reuniones que se celebran aquí, pero desde que llegué no ha habido ninguna. Por eso me sentía consternado, porque quería asistir a reuniones.
Un día vi a uno de mis compañeros llevando un ejemplar del Libro Grande. No lo estaba leyendo, así que le pedí que me lo diera prestado y él, muy cortésmente, me dijo que sí.
El libro es una maravilla. Me veía a mí mismo en estas páginas – el mismo dolor, la misma confusión, el mismo temor y soledad y, lo más importante, la misma esperanza.
Me siento muy emocionado al escribir estas palabras. Creo firmemente que mediante Dios y Alcohólicos Anónimos, mi vida puede ser salvada y se me devolverá la cordura. Les escribo para pedirles ayuda y que me envíen la información que haya disponible."
—Justin M., Región Sudeste
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"Soy un novato en su – a falta de una palabra mejor – servicio. Tengo 25 años de edad y me encuentro ahora encarcelado.
Hace poco tuve la oportunidad – una oportunidad dorada – de conocer a un miembro de su Comunidad aquí en la prisión. Y este miembro me regaló un ejemplar del Libro Grande.
Les escribo para expresar mi agradecimiento. Para darles gracias a ustedes y a lo que ustedes representan. No hay más que pueda decir.
Pasé años creyendo que podría superar esta enfermedad por mí solo; pero, como indica mi circunstancia actual, yo era y todavía soy impotente ante el alcohol.
Les escribo esta carta para manifestar mi gratitud."
—Jason S., Región Nordeste
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"Soy Phil D., tengo 46 años de edad y los dos últimos los he pasado en prisión.
Sé que soy alcohólico. Me mantuve sobrio cinco años y medio, tuve una recaída y pasé más o menos un año y medio fuera de A.A. Finalmente volví a lograr la sobriedad y llevé sobrio otros 14 meses, hasta el día en que tontamente me tomé un trago y acabé aquí.
Supongo que no había sufrido lo suficiente. Ahora no quiero sufrir más.
He tenido la oportunidad de considerar mi caso y, al tener la oportunidad, de hacer algo al respecto. Cuento con un par de amigos con quienes puedo hablar un poco acerca de la recuperación.
Pero lo que más impacto tuvo en mí era que estuve tratando varios días de conseguir un ejemplar del Libro Grande y no podía. Un día recé, y ¡guau!, tres días más tarde vi un ejemplar en la mesa de la sala de actividades. No tiene cubierta, pero no me importa.
Leí la historia de Bill y luego la del Dr. Bob. Y vi en el texto cómo ponerse en contacto con A.A.
Al pensar en las personas que no pueden asistir a reuniones o viven donde no hay reuniones en las cercanías, me doy cuenta de que mis circunstancias no son muy malas.
Si puedo hacer algún trabajo de Paso Doce aquí, inscríbanme en la lista. Gracias y mis mejores deseos."
—Phillip D., Región Nordeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2008, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Si puedo hacer algún trabajo de Paso Doce aquí, inscríbanme en la lista. Gracias y mis mejores deseos."
—Phillip D., Región Nordeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2008, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Julio 25
“Los Pasos son el programa”. Riverside, Illinois, julio de 1975. Del AA Grapevine
“No existen el tú, el yo o el ellos. Todo está conectado, y la salvación de cada uno está vinculada con la salvación de todos”. “Los Pasos son el programa”. Riverside, Illinois, julio de 1975. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 25 de julio
Octubre de 1992, «Planificar, no proyectar», AA Grapevine
«A medida que el caótico mundo del alcohólico que bebe da paso a uno de estabilidad en la sobriedad, se hace evidente que se pueden hacer planes para fomentar una vida positiva. Por ejemplo: planificar las vacaciones, las citas con el dentista y el presupuesto familiar. No podemos planificar que vayan a ser las mejores vacaciones de nuestra vida, que no sea necesario ningún tratamiento dental o que nuestra situación económica se mantenga igual; eso sería hacer proyecciones. Planificamos planes, no resultados». Octubre de 1992, «Planificar, no proyectar», AA Grapevine