He ido repasando sincera y cuidadosamente el Libro Grande y el Doce y Doce, haciendo mis lecturas matutinas de Reflexiones Diarias y Como lo ve Bill, y meditando. Sí, también he estado trabajando con mi Poder Superior, a quien, por no tener un nombre mejor, llamaré Dios.
Mi familia se ha dado cuenta del cambio profundo que he experimentado y de cómo estoy lidiando con mi situación. Asumo total responsabilidad por todas mis acciones y veo la suerte que tengo por que nadie resultó herido. Me siento muy agradecido por poder pedir a mi Poder Superior que me quite los pensamientos de la bebida; no sé cómo, pero funciona.
Estoy trabajando en el Cuarto Paso pero me encuentro un poco confundido. ¿Con quién puedo compartir sobre el Quinto Paso? ¿Puede alguien ayudarme a trabajarlo?
Mi vida tiene que cambiar. No… yo tengo que cambiar. Sé que la única manera de que esto suceda, y la única manera en que detendré este círculo vicioso y enfermo, es no beber, y no puedo hacer esto yo solo. Lo he probado a mi manera y de muchas otras formas. Finalmente estoy tratando de seguir la manera de A.A. y en este corto tiempo (seis meses) puedo sentir y ver un profundo cambio.
— Ron S., Región del Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2008, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Mi familia se ha dado cuenta del cambio profundo que he experimentado y de cómo estoy lidiando con mi situación. Asumo total responsabilidad por todas mis acciones y veo la suerte que tengo por que nadie resultó herido. Me siento muy agradecido por poder pedir a mi Poder Superior que me quite los pensamientos de la bebida; no sé cómo, pero funciona.
Estoy trabajando en el Cuarto Paso pero me encuentro un poco confundido. ¿Con quién puedo compartir sobre el Quinto Paso? ¿Puede alguien ayudarme a trabajarlo?
Mi vida tiene que cambiar. No… yo tengo que cambiar. Sé que la única manera de que esto suceda, y la única manera en que detendré este círculo vicioso y enfermo, es no beber, y no puedo hacer esto yo solo. Lo he probado a mi manera y de muchas otras formas. Finalmente estoy tratando de seguir la manera de A.A. y en este corto tiempo (seis meses) puedo sentir y ver un profundo cambio.
— Ron S., Región del Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2008, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Julio 23
“Disfrutar del anonimato”. Seattle, Washington, enero de 1992. De El grupo base
“La humildad es un logro personal; no es algo que alguien nos pueda dar. Empieza como un brillo fugaz y crece como un cristal de hielo. Además, es frágil: requiere cuidados y protección constante”. “Disfrutar del anonimato”. Seattle, Washington, enero de 1992. De El grupo base
Cita diaria de Grapevine, 23 de julio
Toronto, Ontario, noviembre de 1952, «¡Había perdido la guerra!», Step By Step
«Hace un tiempo, un ponente dijo que no servía de nada admitir que uno era alcohólico a menos que esa admisión fuera acompañada de la comprensión de lo que realmente significaba serlo... Dijo que no servía de nada que yo lo admitiera, ni siquiera siendo plenamente consciente de lo que eso significaba, a menos que aceptara el hecho de que era alcohólico sin resentimiento». Toronto, Ontario, noviembre de 1952, «¡Había perdido la guerra!», Step By Step
Compartir la sal
Ahora que hemos recibido el don de la sobriedad, y que nos esforzamos por recorrer el camino de los Pasos bajo el cuidado de Dios, se nos ofrece un sinfín de ocasiones para cultivar con nuestros compañeros y familiares nuestra nueva vida en comunidad; ocasiones que a menudo sellamos, como solemos decir, «compartiendo el pan y la sal».
Esta frase tan difundida se remonta a los tiempos bíblicos —originalmente no se citaba el «pan» (este elemento fue añadido a posteriori)—. La expresión utilizada comprendía la sal y la intención de reunirse con un propósito. Estrechamente vinculado con este sentido, nuestro querido cofundador, Bill W. —quien nunca perdía de vista el trasfondo espiritual que lo guiaba—, escribió estos párrafos tan significativos:
«No obstante, el futuro no cobrará su pleno sentido y significado a menos que nos presente nuevos problemas e incluso graves peligros —problemas y peligros por medio de los cuales podemos llegar a alcanzar la verdadera grandeza de acción y espíritu.
»Para lograr estos fines, hemos comprometido nuestras vidas y nuestras fortunas. Hoy reiteramos nuestro compromiso a hacer cada vez más profundo el amor que sentimos los unos por los otros —amor por la creación maravillosa en la que vivimos y servimos, y amor por su supremo autor, Dios.
»A ustedes, los A. A. venidos de todas partes del mundo —que simbolizan tan bien la comunicación cariñosa y singular de la que disfrutamos en esta comunidad universal— les confiamos ahora la tarea de llevar este mensaje a nuestros compañeros de todas partes; y muy especialmente a todos los que aún no nos conocen, y quienes, Dios mediante, saldrán muy pronto de las tinieblas hacia la luz»¹.
Para entender plenamente el alcance de su fe y humilde obediencia a principios espirituales, tratemos primeramente de comprender algunos aspectos simbólicos preliminares:
¿Por qué el agua de los mares es salada (y en tan grandes cantidades)? ¿Por accidente y nada más? No, la sal es el conservador natural por excelencia. El sol, mediante su energía, destila naturalmente el agua del mar, mediante las nubes, depositándola en las montañas, en los lagos, etcétera, desde donde desciende por los ríos y va siendo aprovechada por todos los seres vivos, hasta reintegrarse al océano para volver a salarse y evitar su putrefacción. Esa es la abundante previsión de Dios, como cada quien lo conciba.
En Hch 1, 4 encontramos la palabra griega synalizomenos, que literalmente significa algo así como «estar reunidos para compartir la sal» (es un compuesto de «juntos» y «sal»). Este es el origen de «compartir la sal», y es importante, porque solamente se utiliza aquí en todo el Nuevo Testamento. El contexto teológico (para nosotros importante) es el siguiente:
La sal es el símbolo de la salud, de la preservación, de la eternidad, de la salvación, de la libertad bajo Dios. A los discípulos —principalmente a los apóstoles por Él escogidos— Jesucristo les subrayó en repetidas ocasiones (Mt 5, 13; Mc 9, 49; Lc 14, 34) que ellos eran la sal de la tierra, esto es: los portadores del mensaje de la salud de Dios entre los hombres. Pero si la sal pierde su sabor, no sirve más que para ser arrojada fuera y ser pisoteada (Mt 5, 13). Volviendo a Hch 1, 4, Jesucristo reúne por última vez a sus discípulos, mas no para comer sino para que reciban en plenitud de Él la sal y enviarlos como apoderados suyos en una gran misión hacia todo el mundo. Antes de proseguir, releamos con mucha atención los tres párrafos de Bill arriba citados (las cursivas son nuestras, para subrayar las ideas).
Su pleno sentido y significado…
El 3 de julio de 1955, en San Luis, se realizaba la jornada final de la 2.ª Convención de Alcohólicos Anónimos, para celebrar sus primeros veinte años. Sus recuerdos y reflexiones nos los ha legado Bill en «Cuando A. A. llegó a su mayoría de edad». Ahí leemos:
«Y podíamos recordar a Anne, sentada en un rincón de aquella sala junto a la chimenea, leyéndonos de una Biblia la advertencia de Santiago de que “la fe sin obras está muerta”»².
Ahora que hemos recibido el don de la sobriedad, y que nos esforzamos por recorrer el camino de los Pasos bajo el cuidado de Dios, se nos ofrece un sinfín de ocasiones para cultivar con nuestros compañeros y familiares nuestra nueva vida en comunidad; ocasiones que a menudo sellamos, como solemos decir, «compartiendo el pan y la sal».
Esta frase tan difundida se remonta a los tiempos bíblicos —originalmente no se citaba el «pan» (este elemento fue añadido a posteriori)—. La expresión utilizada comprendía la sal y la intención de reunirse con un propósito. Estrechamente vinculado con este sentido, nuestro querido cofundador, Bill W. —quien nunca perdía de vista el trasfondo espiritual que lo guiaba—, escribió estos párrafos tan significativos:
«No obstante, el futuro no cobrará su pleno sentido y significado a menos que nos presente nuevos problemas e incluso graves peligros —problemas y peligros por medio de los cuales podemos llegar a alcanzar la verdadera grandeza de acción y espíritu.
»Para lograr estos fines, hemos comprometido nuestras vidas y nuestras fortunas. Hoy reiteramos nuestro compromiso a hacer cada vez más profundo el amor que sentimos los unos por los otros —amor por la creación maravillosa en la que vivimos y servimos, y amor por su supremo autor, Dios.
»A ustedes, los A. A. venidos de todas partes del mundo —que simbolizan tan bien la comunicación cariñosa y singular de la que disfrutamos en esta comunidad universal— les confiamos ahora la tarea de llevar este mensaje a nuestros compañeros de todas partes; y muy especialmente a todos los que aún no nos conocen, y quienes, Dios mediante, saldrán muy pronto de las tinieblas hacia la luz»¹.
Para entender plenamente el alcance de su fe y humilde obediencia a principios espirituales, tratemos primeramente de comprender algunos aspectos simbólicos preliminares:
¿Por qué el agua de los mares es salada (y en tan grandes cantidades)? ¿Por accidente y nada más? No, la sal es el conservador natural por excelencia. El sol, mediante su energía, destila naturalmente el agua del mar, mediante las nubes, depositándola en las montañas, en los lagos, etcétera, desde donde desciende por los ríos y va siendo aprovechada por todos los seres vivos, hasta reintegrarse al océano para volver a salarse y evitar su putrefacción. Esa es la abundante previsión de Dios, como cada quien lo conciba.
En Hch 1, 4 encontramos la palabra griega synalizomenos, que literalmente significa algo así como «estar reunidos para compartir la sal» (es un compuesto de «juntos» y «sal»). Este es el origen de «compartir la sal», y es importante, porque solamente se utiliza aquí en todo el Nuevo Testamento. El contexto teológico (para nosotros importante) es el siguiente:
La sal es el símbolo de la salud, de la preservación, de la eternidad, de la salvación, de la libertad bajo Dios. A los discípulos —principalmente a los apóstoles por Él escogidos— Jesucristo les subrayó en repetidas ocasiones (Mt 5, 13; Mc 9, 49; Lc 14, 34) que ellos eran la sal de la tierra, esto es: los portadores del mensaje de la salud de Dios entre los hombres. Pero si la sal pierde su sabor, no sirve más que para ser arrojada fuera y ser pisoteada (Mt 5, 13). Volviendo a Hch 1, 4, Jesucristo reúne por última vez a sus discípulos, mas no para comer sino para que reciban en plenitud de Él la sal y enviarlos como apoderados suyos en una gran misión hacia todo el mundo. Antes de proseguir, releamos con mucha atención los tres párrafos de Bill arriba citados (las cursivas son nuestras, para subrayar las ideas).
Su pleno sentido y significado…
El 3 de julio de 1955, en San Luis, se realizaba la jornada final de la 2.ª Convención de Alcohólicos Anónimos, para celebrar sus primeros veinte años. Sus recuerdos y reflexiones nos los ha legado Bill en «Cuando A. A. llegó a su mayoría de edad». Ahí leemos:
«Y podíamos recordar a Anne, sentada en un rincón de aquella sala junto a la chimenea, leyéndonos de una Biblia la advertencia de Santiago de que “la fe sin obras está muerta”»².
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Esta cita —«la fe sin obras está muerta»³— es bien conocida por todo alcohólico anónimo. Aparece: tres veces en Alcohólicos Anónimos; una, en El Dr. Bob y los buenos veteranos; una, en Tres charlas a sociedades médicas; dos, en Reflexiones diarias; una, en Transmítelo; una, en Llegamos a creer; una, en A. A. llega a su mayoría de edad; una, en el Plan Nacional de Literatura; una, en Alcohólicos Anónimos en instituciones correccionales; tres, en Tal como la ve Bill; una, en A. A. y la profesión médica; además de en incontables artículos, ponencias y mesas de trabajo nacionales e internacionales.
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¹ «La libertad bajo Dios: nos corresponde a nosotros elegir», en El lenguaje del corazón, p. 321.
² A. A. llega a su mayoría de edad, pp. 12 s.
³ No es que no existan muchas otras referencias o insinuaciones de pasajes bíblicos en la literatura de Alcohólicos Anónimos, pero específicamente esta es una cita directa, no disimulada, de un versículo de la Biblia (St 2, 26), lo que habla a favor de la importancia de la Carta de Santiago para la comunidad naciente de Alcohólicos Anónimos (entonces aún sin nombre).
«La fe sin obras está muerta», tal como se lee en la Biblia «King James».
Reimpreso del apartado 29-70® (Núm. 270, Enero-Febrero 2015) con permiso de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
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¹ «La libertad bajo Dios: nos corresponde a nosotros elegir», en El lenguaje del corazón, p. 321.
² A. A. llega a su mayoría de edad, pp. 12 s.
³ No es que no existan muchas otras referencias o insinuaciones de pasajes bíblicos en la literatura de Alcohólicos Anónimos, pero específicamente esta es una cita directa, no disimulada, de un versículo de la Biblia (St 2, 26), lo que habla a favor de la importancia de la Carta de Santiago para la comunidad naciente de Alcohólicos Anónimos (entonces aún sin nombre).
«La fe sin obras está muerta», tal como se lee en la Biblia «King James».
Reimpreso del apartado 29-70® (Núm. 270, Enero-Febrero 2015) con permiso de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
Reflexiones Diarias
24 de Julio
AYUDAR A OTROS
Nuestras mismas vidas, como ex bebedores problema que somos, dependen de nuestra constante preocupación por otros y de la manera en que podamos satisfacer sus necesidades.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 19-20
Mi problema era el egocentrismo. Toda mi vida la gente había estado haciendo cosas por mí y yo, no sólo lo esperaba, sino que era malagradecido y estaba resentido porque no hacían más. ¿Por qué debía ayudar a otros cuando eran ellos los que debían ayudarme a mí? Si otros tenían dificultades, ¿no se lo merecían? Yo estaba lleno de autocompasión, de ira y de resentimiento. Entonces llegué a darme cuenta de que ayudando a otros, sin esperar recompensa, podría superar esta obsesión egoísta, y también que si yo comprendía la humildad, conocería la paz y la serenidad. Ya no necesito beber.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
24 de Julio
AYUDAR A OTROS
Nuestras mismas vidas, como ex bebedores problema que somos, dependen de nuestra constante preocupación por otros y de la manera en que podamos satisfacer sus necesidades.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 19-20
Mi problema era el egocentrismo. Toda mi vida la gente había estado haciendo cosas por mí y yo, no sólo lo esperaba, sino que era malagradecido y estaba resentido porque no hacían más. ¿Por qué debía ayudar a otros cuando eran ellos los que debían ayudarme a mí? Si otros tenían dificultades, ¿no se lo merecían? Yo estaba lleno de autocompasión, de ira y de resentimiento. Entonces llegué a darme cuenta de que ayudando a otros, sin esperar recompensa, podría superar esta obsesión egoísta, y también que si yo comprendía la humildad, conocería la paz y la serenidad. Ya no necesito beber.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
24 de Julio
Pensamiento del Día
A.A. es como un dique que retiene el océano de licor. Si bebemos una copa de licor, es como hacer un pequeños agujero en el dique, y una vez que se ha hecho ese orificio todo el océano de alcohol puede verterse sobre nosotros. Practicando los principios de A.A., mantenemos el dique fuerte y en reparación. Buscamos toda fragilidad o grieta en ese dique y hacemos las reparaciones necesarias antes de que ocurra algún daño. Fuera del dique se halla todo el océano de alcohol, esperando engullirnos de nuevo si nos desesperamos. – “¿Mantengo yo el dique en perfectas condiciones?”.
Meditación del Día
Hay que mantener tan próximo como se pueda el Poder Superior. Hay que tratar de pensar, de actuar y de vivir como si siempre se estuviera en presencia de Dios. El mantenerse cerca de un Poder Superior a uno mismo es la solución para la mayoría de los problemas de la tierra. Hay que tratar de practicar la presencia de Dios en las cosas que se piensan y hagan. Este es el secreto de la fuerza personal. Eso es lo que tiene influencia en las vidas de los demás para su bien. Hay que mantener cerca el Divino Espíritu del universo. Hay que tener a Dios en los pensamientos.
Oración del Día
Ruego poder mantenerme cerca del Pensamiento de Dios. Pido poder vivir con Él en mi corazón y en mi pensamiento.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día
A.A. es como un dique que retiene el océano de licor. Si bebemos una copa de licor, es como hacer un pequeños agujero en el dique, y una vez que se ha hecho ese orificio todo el océano de alcohol puede verterse sobre nosotros. Practicando los principios de A.A., mantenemos el dique fuerte y en reparación. Buscamos toda fragilidad o grieta en ese dique y hacemos las reparaciones necesarias antes de que ocurra algún daño. Fuera del dique se halla todo el océano de alcohol, esperando engullirnos de nuevo si nos desesperamos. – “¿Mantengo yo el dique en perfectas condiciones?”.
Meditación del Día
Hay que mantener tan próximo como se pueda el Poder Superior. Hay que tratar de pensar, de actuar y de vivir como si siempre se estuviera en presencia de Dios. El mantenerse cerca de un Poder Superior a uno mismo es la solución para la mayoría de los problemas de la tierra. Hay que tratar de practicar la presencia de Dios en las cosas que se piensan y hagan. Este es el secreto de la fuerza personal. Eso es lo que tiene influencia en las vidas de los demás para su bien. Hay que mantener cerca el Divino Espíritu del universo. Hay que tener a Dios en los pensamientos.
Oración del Día
Ruego poder mantenerme cerca del Pensamiento de Dios. Pido poder vivir con Él en mi corazón y en mi pensamiento.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Experiencia DiariaDisfruto mi sobriedad
24 de julio de 2026
Era septiembre de 2004 cuando llegué por primera vez a Alcohólicos Anónimos, debido a mi manera de beber y de actuar con mi familia, en mi trabajo y con mis amigos.
Permanecí en el grupo durante un periodo de un año y tres meses, pero no aceptaba que era un alcohólico y pensaba que todo lo que escuchaba de mis compañeros era mentira. Finalmente, en mi ignorancia, volví a beber.
Las cosas empeoraron y pasaron 12 largos años de sufrimiento, en los cuales perdí la confianza de mi familia, amigos y todos mis seres queridos. Me sentí muy mal, al grado de tener varios intentos de quitarme la vida.
El 28 de octubre de 2017, empecé a llorar, borracho aún, y le pedí a Dios que me quitara este sufrimiento y esa manera de vivir. Al día siguiente, desperté aterrorizado y me incorporé de nuevo al grupo de Alcohólicos Anónimos que me vio llegar.
Hoy me encuentro disfrutando de mi sobriedad. He aceptado que soy un alcohólico y un drogadicto, y gracias al programa evito esa primera copa para mantenerme sin beber.
José V.
Área 63 - Guanajuato Sur
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Julio 24
“La dádiva más grande de todas”. Bill W., Cofundador de AA, diciembre de 1957. De El lenguaje del corazón
“Sin importar ... los éxitos o los fracasos mundanos, las penas o los placeres, la enfermedad o la salud, e incluso la muerte, podemos llevar una vida de posibilidades ilimitadas si estamos dispuestos a perseverar en nuestro despertar implementando los Doce Pasos de AA”. “La dádiva más grande de todas”. Bill W., Cofundador de AA, diciembre de 1957. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 24 de julio
Vietnam, septiembre de 1974, «Conciencia», Spiritual Awakenings
«Toda agitación proviene de ese sentimiento profundo y persistente de que deberíamos ser diferentes de lo que somos... Si pudiéramos aceptar plenamente quiénes y qué somos (cambiando a cada instante), nos encontraríamos moviéndonos en la silenciosa inmensidad del ahora». Vietnam, septiembre de 1974, «Conciencia», Spiritual Awakenings