Alcohólicos Anónimos Hispano
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Alcohólicos Anónimos ®
Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente.
No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
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Doce ideas que funcionan — 50 años de vivir las Tradiciones

La adopción de las Doce Tradiciones de A.A. en la Convención Internacional celebrada en Cleveland en 1950 fue la culminación de 15 años de pruebas y tanteos, durante los cuales los grupos y los miembros iban buscando guías que les indicaran el camino seguro hacia un futuro incierto.

A diferencia de los Doce Pasos, que fueron forjados a partir de principios espirituales antiguos y universales, las Tradiciones surgieron de la experiencia, y se adaptan de forma única y precisa a las necesidades de los borrachos sobrios.

Concebidas en medio de temores, ansia de poder y controversia, son milagrosamente una fuerza unificadora extraordinariamente efectiva. Cincuenta años después de su adopción, estas doce asombrosas ideas, aunque a menudo mal entendidas y poco apreciadas, siguen sirviéndonos como las seguras bases de la vida actual de A.A. y su salud futura.

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Cómo éramos

Los miembros de los años 30 y 40 eran un pequeño grupo de borrachos recién y entusiastamente sobrios. Estaban rebosantes de ardor para llevar el mensaje transformador de vidas que habían encontrado y, al mismo tiempo, llenos de temor de que, de alguna forma, se les escapara de las manos.

La pequeña Sede de Nueva York (ahora la Oficina de Servicios Generales) hacía todo lo posible para contestar las numerosas cartas generadas por los artículos en la revista Liberty y en el Saturday Evening Post.

"Este repentino crecimiento," escribió Bill W. en A.A. llega a su mayoría de edad, "fue el preludio de un período de terrible incertidumbre. Empezó la prueba más seria de la unidad de A.A. Estábamos funcionando solo por medio de contactos pasajeros, viajeros que iban de un sitio a otro, cartas de la oficina, un folleto y un libro. ¿Sería posible, con esta base tan tenue, formar grupos que pudieran trabajar juntos y mantenerse unidos? Simplemente no lo sabíamos....

Habíamos tenido un anticipo amenazador de los problemas de los grupos que estaban surgiendo por todas partes: disputas sobre el liderazgo, el dinero, requisitos para ser miembros, clubs, abuso del nombre de A.A., los pordioseros e incluso los amores. A medida que los alcohólicos de la cosecha del Saturday Evening Post se esforzaban por establecerse en centenares de grupos nuevos, los espectros de la desunión y el colapso iban cobrando proporciones atemorizantes."

Con el tiempo, de una multitud de pruebas en sus desastres, surgieron unos principios basados en la experiencia práctica que en conjunto salvaron al nuevo movimiento de sus defectos de carácter particulares y colectivos.

Por ejemplo, en 1940 se hizo evidente la necesidad de ser autosuficientes, cuando la organización Rockefeller celebró una cena para A.A. a la que fueron invitados varios neoyorquinos prominentes y adinerados. Los A.A., con esperanzas de recoger grandes donativos y establecer una cadena de hospitales y centros de rehabilitación, escucharon con gran desilusión a Nelson Rockefeller anunciar que "la fuerza de A.A. radica en el hecho de que un miembro lleva la buena nueva a otro, sin pensar en ninguna ganancia económica o recompensa. Por lo tanto, creemos que Alcohólicos Anónimos debe ser autosuficiente en lo que se refiere al dinero. Solo necesita nuestra buena voluntad."

Gracias a nuestro buen amigo no alcohólico, la Séptima Tradición (junto con la Sexta, no afiliación a empresas ajenas) tuvo un buen comienzo.

La idea de tener un solo requisito para ser miembro —querer dejar de beber— tuvo sus raíces en el temor de que "una persona no apropiada" pudiera hacer daño irreparable a A.A. En una ocasión, la oficina de Nueva York pidió a los grupos que le enviaran los requisitos que tenían para ser miembro y Bill nos dice: "Si todos los reglamentos hubieran estado en vigor en todas partes, le habría sido prácticamente imposible a cualquier alcohólico hacerse miembro de Alcohólicos Anónimos."
Nuestra "base espiritual", el anonimato, tal vez era la más difícil de lograr porque era fácil "justificar" las rupturas de anonimato. Algunos de los miembros pioneros (incluyendo a Bill W.) anunciaron públicamente que eran miembros de A.A. y durante un tiempo esto parecía ser una buena idea.

"Iba aumentando la comprensión del público acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estigma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A.," dijo Bill en un artículo publicado en el número de enero de 1955 del Grapevine. "Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.

Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a unos riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras.

Los viejos archivos de la Sede de A.A. contienen docenas de experiencias de rupturas de anonimato parecidas. La mayoría de ellas nos enseñan las mismas lecciones. Nos enseñan que nosotros los alcohólicos somos los racionalizadores más grandes del mundo; que, fortalecidos por el pretexto de hacer buenas cosas para A.A., con romper nuestro anonimato, podemos reanudar nuestra vieja búsqueda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismos impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber."

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Lo que sucedió

En una carta fechada el 14 de abril de 1958, Bill escribió a un miembro de A.A. de nombre de Dewey: "... la idea de las Tradiciones surgió y fue creciendo. En los primeros días, la oficina se vio inundada con los problemas de los grupos, millones de problemas. Nuestro personal escaso tenía que contestar a tantas cartas que nos vimos forzados a codificar las respuestas. La idea original, creo, era enviar una carta circular con una nota personal adjunta. Así que en 1945... redacté un borrador que se reducía a la antigua 'forma larga' de las Doce Tradiciones. Según las iba revisando, podía ver que podrían tener implicaciones, de hecho grandes implicaciones, en toda nuestra Sociedad. Así que en ese mismo momento les puse el nombre de 'Tradiciones' para acelerar este efecto....

Aunque muchos contribuían a la formulación de las Tradiciones, creo que yo era quien las escribía. Más tarde, Earl T., de Chicago, sugirió que la forma larga se redujera a un tamaño parecido al de los Doce Pasos. Él y yo trabajamos juntos dos o tres días en este proyecto en Bedford Hills. Me parecía que el texto era demasiado breve y más tarde lo alargué hasta convertirlo en lo que tenemos ahora."

Bill se esforzaba por convencer a la Comunidad de aceptar las Tradiciones. Con el fin de comunicar sus ideas a los grupos que estaban muy esparcidos por el país, redactó y publicó en el número de abril de 1948 del Grapevine "Los Doce Puntos para asegurar nuestro futuro", y, en artículos posteriores publicados durante los años 40, Bill explicó sus ideas. Hablaba acerca de las Tradiciones a todo aquel que le escuchaba y a unos cuantos que no querían escucharle.

Searcy W., de Texas, se acuerda de una visita que Bill hizo a Lubbock en 1948 para reunirse con algunos A.A. que estaban experimentando problemas en su grupo. "Bill sacó del bolsillo de la chaqueta algunas notas escritas a mano y me dijo, 'Quiero que leas estas notas y que me des tu opinión al respecto.' Las leí cuidadosamente y le miré y le dije, 'Bueno, Bill, no necesitamos esto aquí. Todos nos tenemos mucho cariño. ¡Ay cuánto nos queremos!' Pero estas eran las Doce Tradiciones... lo que salvó a Alcohólicos Anónimos, pero yo no lo sabía en aquel entonces."

En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill se burlaba de sí mismo, diciéndonos que cuando los miembros le escribían para invitarle a hablar solían decir cosas como: "Cuéntanos dónde solías esconder tus botellas y todo lo de tu grande y luminosa experiencia espiritual. Pero por amor de Dios no nos hables más acerca de esas malditas Tradiciones."
No obstante, Bill perseveró. "Al comienzo, casi nadie aprobaba las Tradiciones," dijo en la mencionada carta a Dewey en 1958. "Pero con el paso del tiempo, llegaron a ser de gran valor para resolver los problemas de los grupos. En 1950, cuando celebramos la Convención Internacional de Cleveland, la aceptación era tan general que pedimos a la Convención, una muestra muy representativa de la Comunidad, que las aprobara, y lo hizo."

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Cómo somos ahora

En varios aspectos, los miembros de A.A. no han cambiado mucho desde la década de los cuarenta. Muchos de nosotros todavía no queremos hablar de las Tradiciones y es bien sabido que se puede lograr la evacuación total y rápida de cualquier salón de grupo al anunciar que se va a efectuar una reunión de Tradiciones.

Ya sea que nos demos cuenta o no, introducimos las Tradiciones a los principiantes mucho antes que los Pasos. Tales conceptos como impotencia, un poder superior, el inventario moral y hacer reparaciones pueden aterrorizar a un borracho tembloroso en sus primeros días. Pero en la primera reunión les estrechamos la mano y les decimos, "si quieren dejar de beber, son bienvenidos, sin importar quienes sean o lo que hayan hecho" (el único requisito para ser miembro es querer dejar de beber).

Les damos nuestros números de teléfono y ejemplares de nuestra literatura y les contamos nuestras experiencias de lo que nos ayudaba más al comienzo (nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje). Tranquilizamos a los borrachos asustados asegurándoles que nunca revelaremos sus secretos ni el hecho de que son miembros de A.A. (anonimato). Les ofrecemos un refugio, donde lo único que importa es la sobriedad y no se ponen condiciones (no tener opiniones acerca de asuntos ajenos, el autosostenimiento, no afiliarnos a empresas externas).

En el año 2000, A.A. es una Comunidad mundial, bien conocida y respetada, con más de dos millones de miembros en 150 países, y es modelo de otras muchas comunidades parecidas. Y nuestra salud y nuestra prosperidad son consecuencias de vivir conforme con las Tradiciones.

En el número de enero de 1955 del Grapevine, Bill lo resumió elocuentemente:

"Con nuestras Doce Tradiciones, nos hemos opuesto a casi toda tendencia del mundo exterior.

Hemos renunciado a un gobierno personal, al profesionalismo y al derecho de decidir quiénes pueden ser nuestros miembros. Hemos renunciado al bienhechorismo, a la reforma y al paternalismo. Nos negamos a aceptar contribuciones caritativas, prefiriendo pagarlo todo nosotros. Estamos dispuestos a cooperar con casi todo el mundo, pero no casamos nuestra Comunidad con nadie. Nos mantenemos alejados de las polémicas públicas y rehusamos luchar entre nosotros mismos por aquellas cosas que desgarran la sociedad: la religión, la política y la reforma. Tenemos un solo objetivo: el de llevar el mensaje de A.A. al alcohólico enfermo que lo desee.

Adoptamos estas actitudes no porque pretendamos tener una virtud o sabiduría especiales; hacemos estas cosas porque la dura experiencia nos ha convencido de que tenemos que hacerlas —si A.A. va a sobrevivir en el afligido mundo moderno. Renunciamos a nuestros derechos y hacemos sacrificios también porque lo debemos y, mejor aún, lo queremos hacer. A.A. es un poder superior a todos nosotros; tiene que sobrevivir o, si no, incontables miles de nuestros compañeros de fatigas indudablemente morirán."

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, agosto-septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Esta tabla, del Dr. E.M. Jellinek ilustra la progresión del alcoholismo en cuatro fases distintas.
Fase Pre-Alcohólica: Comienza con un aumento de la tolerancia al alcohol y el uso de bebidas para aliviar tensiones.
Fase Prodrómica: Se caracteriza por la aparición de amnesias (lagunas mentales) y comportamientos de consumo constante.
Fase Crucial o Crítica: Implica la pérdida total de control sobre el consumo y la búsqueda de embriaguez prolongada.
Fase Crónica: Muestra una disminución de la tolerancia al alcohol y el deterioro físico y funcional del individuo.
2 de Julio

El corazón de la verdadera sobriedad

Encontramos que nadie tiene por qué tener dificultades con la espiritualidad del programa.

Buena voluntad, sinceridad y una mente abierta son los elementos para la recuperación. Pero estos son indispensables .

— Alcohólicos Anónimos, p. 520


¿Soy lo suficientemente honesto para aceptarme como soy y dejar que ese “Yo” sea el que vean los demás?

¿Estoy dispuesto a hacer todo esfuerzo, todo lo necesario para mantenerme sobrio?

¿Tengo la amplitud de mente para escuchar lo que debo escuchar, pensar lo que debo pensar y sentir lo que debo sentir?

Si mi respuesta a estas preguntas es “Sí” quiere decir que sé lo suficiente respecto a la espiritualidad del programa para estar sobrio.

Cuando continúo practicando los Doce Pasos, avanzo hacia el corazón de la verdadera sobriedad: serenidad conmigo mismo, con otros y con Dios como yo lo concibo.


Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
2 de julio.

Pensamiento del Día.

En la asociación, con miembros del grupo de A.A. al cual pertenezco, tenemos la ventaja de contar con la amistad sincera y con la comprensión de los demás miembros, quienes, a través del contacto social y personal, nos apartan de nuestros viejos hábitos y ambientes y nos ayudan á eliminar en gran medida las tentaciones que se presenten de que bebamos. Encontramos en esta asociación una comprensión y buena voluntad por parte de la mayoría de los miembros para hacer todo lo que esté dentro de sus fuerzas para ayudarnos.
-"¿Aprecio yo la maravillosa camaradería de A.A.?"


Meditación del Día.

"A menos que lleguéis a ser como niños pequeños, no podréis entrar al reino de los cielos." En estas palabras se precisa que todos aquellos que buscan el cielo en la tierra o en el futuro deben llegar a ser como niños pequeños. Al buscar las cosas del espíritu y en nuestra fe, debemos tratar de llegar a ser pueriles. Es más, a medida que nos hagamos mayores, los casos de búsqueda pueden darnos la actitud del niño confiado. No solamente por la sencilla confianza debemos tener el espíritu infantil, sino también por la alegría en la vida, la risa pronta, la falta de crítica, y el deseo de compartir. En el cuento de Carlos Dickens, "El Villancico de Navidad", hasta el viejo Scrooge cambió cuando alcanzó el espíritu infantil.


Oración del Día.

Ruego porque pueda llegar a ser como un niño en fe y esperanza.
Pido poder como un niño, ser amigable y confiado.


(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

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LOS TRES LEGADOS
1 Unidad : Tradiciones
2 Servicio : Conceptos
3 Recuperación : Pasos
Cita Diaria con La Viña Julio 2

“Todos somos importantes, pero no por las razones que creemos”.

“La dimensión más profunda”. Denver, Colorado, septiembre de 1993. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 2 de julio

«Como alcohólicos, todos huíamos de la vida y corríamos hacia la muerte. Cuando nos unimos a AA, invertimos el proceso: nos entregamos a la vida tal y como es, en lugar de como nos gustaría que fuera».

Key West, Florida, febrero de 1973, «La autocompasión puede matar», Lo mejor de Grapevine, volumen 1
Un A.A. Agradecido Compra el Libro Grande a Plazos

El pasado diciembre, Bill W., un A.A. en una prisión de la Costa Este, escribió a la Oficina de Servicios Generales solicitando un ejemplar de Alcohólicos Anónimos, el texto básico de A.A. La solicitud llegó al escritorio de la miembro del personal de la O.S.G., Adrienne B., quien se encargó de que se enviara rápidamente un ejemplar de tapa blanda del libro azul oscuro, sin cargo.

Billy, sin embargo, sentía firmemente que debía pagarlo. En marzo escribió a la O.S.G.: "Adjunto encontrará mi primer pago a plazos por el Libro Grande que recibí durante el mes de diciembre. Estoy extremadamente agradecido y apreciativo por el Libro Grande y Dios responde a las oraciones". Adjunto a su carta había un cheque por 2 $.

Adrienne envió rápidamente a Billy una nota de agradecimiento por "su donación a la O.S.G. Todos aquí están profundamente agradecidos por su interés y apoyo". Señaló que "el Libro Grande está ahora disponible en 40 idiomas, y vendrán más, un día a la vez".

A finales de abril, escribió de nuevo. "¡Soy Billy, soy alcohólico!", recordó a la O.S.G. "Aunque actualmente estoy encarcelado, A.A. me ha mostrado y enseñado que la miseria y el dolor pueden convertirse en paz y fortaleza. Siempre pensé que estaba destinado a ser una mala persona; pero a través de A.A. y los Doce Pasos he aprendido que soy una persona hermosa y enferma, plagada por la enfermedad del alcoholismo. El Libro Grande y, ahora, los contactos voluntarios de A.A. y las reuniones semanales me inculcan el hecho de que nunca tengo que volver a beber—un día, un Paso a la vez.

"Sabiendo que Dios me ama y escucha mis oraciones, casi nunca tengo un día aburrido; mis defectos de carácter y deficiencias no son más que figmentos de mi enferma imaginación alcohólica. Mientras viva el estilo de A.A., todo irá bien".

En conclusión, Billy dijo: "Doy mi agradecimiento y gratitud a Dios y a A.A. por salvarme y mostrarme cómo vivir la vida en sus propios términos". Con la carta adjuntó "otro pago a plazos" por su Libro Grande, un giro por 3 $.

Como Billy durante sus primeros meses en prisión, muchos alcohólicos en centros penitenciarios rara vez tienen siquiera una reunión de A.A. disponible. Por lo tanto, llevar el mensaje a través de la literatura de A.A., como el Libro Grande, es crucial para su sobriedad. Así que la próxima vez que vea la lata rosa (o azul) de un comité de Centros Penitenciarios colocada en las reuniones como recipiente para recaudar fondos para literatura y otros trabajos de C.F., quizás recuerde a Billy y busque algo de cambio o, mejor aún, un billete de un dólar, comprendiendo, como dijo un A.A., que "ahí, pero por la gracia de Dios, voy yo".



A.A. de Indiana Implementan un Sistema de Respuesta de Última Generación

El Intergrupo de Wabash Valley, que atiende cinco condados en el área de Terre Haute, Indiana, tenía un dolor de cabeza persistente que muchos reconocerán como propio: un servicio de contestador defectuoso y costoso que no apoyaba adecuadamente el esfuerzo central de los A.A.: estar disponibles en todo momento para el alcohólico que sufre. Así era como estaba, lo que pasó y cómo es ahora—una historia con un feliz "continuará" que los miembros de Indiana se complacen en compartir.

"El método que teníamos antes funcionaba bien en teoría", dice la ex delegada inmediata del Sur de Indiana, Sue F.: "Un servicio profesional respondía la llamada, tomaba un mensaje y llamaba a un miembro de la lista de voluntarios que devolvía la llamada de inmediato. Pero el problema era que teníamos dificultades para cubrir la oficina con voluntarios y terminábamos con cobertura 'en vivo' solo un par de tardes a la semana. El servicio era caro; no llevaba buenos registros del número de llamadas entrantes, lo que resultaba en una mala rendición de cuentas; y tendía a contactar a los mismos voluntarios, de modo que solo unas pocas personas cargaban con la mayor parte de las llamadas.
1
Otra gran desventaja era que la primera persona con la que se comunicaba el llamante—el operador del servicio de contestación—no era alcohólico".

Recordando a Susan S., miembro del comité de servicio del Intergrupo: "El dilema era un tema de discusión constante en nuestra reunión mensual. Entonces una noche, un miembro, Gene E., propuso una idea brillante: ¡Consigamos una computadora! Así lo hicimos, y así comenzó un proceso que está resultando ser una experiencia positiva para muchos de nosotros". Conocida cariñosamente en el Intergrupo como "nuestra tecnófila residente", Susan relata que "en la primavera de 1999 adquirimos un sistema simple pero efectivo: una computadora Pentium reconstruida de 200 MHz y un módem de voz-fax-datos (550 $); instalamos un software llamado Super Voice Pro (unos 80 $)—no el Cadillac de los programas, pero uno que consideramos asequible para nuestras necesidades específicas—y el primero de tres buscapersonas reacondicionados (10 $ cada uno; un total de 30 $ al mes para mantenerlos). Varios miembros donaron periféricos, incluido el monitor, una impresora, alfombrillas para ratón y más. (Muy pronto añadimos un SAI—sistema de alimentación ininterrumpida—por un costo de 130 $)". Luego, dice, "comenzamos la larga y tediosa tarea de configurar el sistema, establecer el árbol de mensajes jerárquico y grabar mensajes de voz. Créanme, valió la pena cada momento de molestia porque funciona, ¡realmente funciona!"

Así es como funciona: El teléfono del Intergrupo es atendido por un sistema computarizado automatizado que ofrece al llamante un menú de opciones. Si el llamante presiona cero, dejando un nombre y número, se activa un buscapersonas y el voluntario que lo lleva devuelve la llamada de inmediato. El llamante tiene otras opciones también: dejar un mensaje de voz no urgente, escuchar los horarios actuales de las aproximadamente 95 reuniones del área de Wabash Valley, y recuperar otra información. Sue F. se apresura a señalar que "el primer contacto humano del llamante es con un alcohólico. Y el tiempo de respuesta ha sido excelente".

Hoy, explica, "hay 31 voluntarios, cada uno de los cuales lleva el buscapersonas un día al mes. Así que más personas están directamente involucradas en las referencias del Duodécimo Paso; también son más conscientes del Intergrupo como entidad y del amplio alcance de su efectividad para ayudar al alcohólico".

Antes de que los voluntarios puedan llevar un buscapersonas, deben tener al menos nueve meses de sobriedad en A.A. "Capacitar a los 31 voluntarios iniciales", recuerda Sue F., "tomó varias sesiones, cada una de un par de horas, y se les dio a los voluntarios amplia oportunidad para practicar la recuperación de llamadas". Hasta ahora, añade, "hay tres buscapersonas para acomodar a los tres equipos, cada uno dirigido por un líder. El calendario está configurado para que los miembros del equipo tengan un par de días para pasar el buscapersonas al siguiente en la fila. Por ejemplo: El equipo A cubre los días 1, 4, 7 y 10 del mes, y así sucesivamente; el equipo B cubre los días 2, 5, 6 y 11 del mes, etc.; y el equipo C cubre los días 3, 6, 9 y 12, etc. Cada uno de los 31 voluntarios se inscribe para el mismo día de cada mes. Si Jean, por ejemplo, es responsable del buscapersonas el 17 de noviembre, tiene dos días para recuperarlo de Bill, que lo tuvo el 14—y, después de terminar su turno, tiene dos días para dárselo a Jill, que será la encargada del buscapersonas el 20".

Inicialmente, observa Sue F., "algunos pensaron que jugar al 'pasa el buscapersonas' sería una pesadilla. Todo lo contrario. Normalmente nuestros voluntarios se organizan para encontrarse en las reuniones; si alguien no puede llevar el buscapersonas según lo programado, la mayoría de la gente es de buen carácter para sustituir".
En cuanto a Susan S., continúa siendo "la técnica y solucionadora de problemas del sistema, junto con otros pocos A.A. ahora capacitados para ayudar". Informa que "cada mes que nuestro nuevo sistema ha estado en funcionamiento, hemos registrado más de 300 llamadas y hemos podido responder a muchas llamadas urgentes del Duodécimo Paso y otras solicitudes, algunas desde tan lejos como Nevada. Hemos tenido nuestra parte de fallos—se nos han caído los buscapersonas... nos hemos olvidado de encenderlos... no hemos logrado entregarlos a la siguiente persona programada. Sin embargo, al mismo tiempo, hemos reducido la factura agotadora de 200 $ al mes del servicio de contestación a 30 $. Y hemos aumentado el número de A.A. locales involucrados en el trabajo del Duodécimo Paso. Supongo que el resultado final es el mismo para nosotros que para el A.A. en la historia del Libro Grande llamada 'Doctor, Alcohólico, Adicto' [pág. 449]. Como él, cuando 'dejamos de vivir en el problema y comenzamos a vivir en la respuesta, el problema desapareció'".

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 Octubre - Noviembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias

3 de JULIO

EXPERIENCIA: LA MEJOR MAESTRA

Carentes aún de experiencia y recién hecho nuestro contacto consciente con Dios, es probable que no recibamos inspiración todo el tiempo.

— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 87

Algunos dicen que la experiencia es la mejor maestra, pero yo creo que es la única maestra. Yo he podido apreciar el amor de Dios para mí solamente por la experiencia de mi dependencia de ese amor. Al principio no podía estar seguro de Su dirección en mi vida, pero ahora veo que si soy lo suficientemente atrevido como para pedirle Su orientación, tengo que actuar como si Él me la hubiera dado. A menudo le pido a Dios que me ayude a recordar que Él tiene el camino para mí.

Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
3 de Julio

Pensamiento del Día

Alcohólicos Anónimos solamente se inició con dos personas. Ahora hay muchos grupos y millares de miembros. Sin embargo, únicamente se ha tocado la superficie. Probablemente en América existen cuatro millones de personas que necesitan nuestra ayuda. Cada día, más y más personas están ingresando a A.A. En el caso de cada miembro individual, el ingreso se ha efectuado cuando admite que es impotente ante el alcohol, y acude a un Poder Superior, admitiendo que su vida ha llegado a ser ingobernable. Ese Poder Superior opera en todas las cosas y nos ayuda a obtener mucho en el mejoramiento individual y en el crecimiento de los grupos de A.A. – “¿’Estoy yo poniendo de mi parte para que crezca A.A.?”.

Meditación del Día

“Benditos sean los que tienen hambre y sed de honradez porque serán satisfechos”. Únicamente en la plenitud de la fe pueden el afligido y el abatido y el fatigado ser satisfecho, sanado puesto en descanso. Hay que pensar en las maravillosas revelaciones espirituales que les falta encontrar a aquellos que están tratando de vivir la vida espiritual. Mucho de la vida es terreno espiritualmente inexplorado. Únicamente para las personas consagradas y amantes que caminan con Dios en espíritu pueden revelarse esos grandes descubrimientos espirituales. Hay que seguir marchando adelante, y creciendo en rectitud.

Oración del Día

Ruego poder no ser detenido por las cosas materiales del mundo. Pido que pueda dejar a Dios conducirme hacia delante.

(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

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