Nota de la editora
"Quería tomarme un momento para agradecer a todos los miembros que nos escriben a la Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos de los Estados Unidos y Canadá. Sus cartas han reacomodado espiritualmente a esta alcohólica y lo continúan haciendo todos los días. Estamos muy agradecidos con ustedes por dejarnos compartir sus historias personales con otras personas por medio de este boletín. Han tocado muchas vidas.
Si hay otras personas que quieren compartir su historia de recuperación en lo que respecta al alcoholismo, para incluirla en un boletín futuro, por favor, escríbannos a Oficina de Servicios Generales, PO Box 459, Grand Central Station, New York NY, 10163.
Todos aquí en la OSG les deseamos a todos lo mejor en su proceso de recuperación, un día a la vez."
— Eileen A., coordinadora de Correccionales
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
Alcohólicos Anónimos — Qué gran Comunidad
"Soy coordinador de un grupo de AA institucional. Estoy aquí hace ya 12 años, pero logré mi sobriedad hace 7 años y medio. Les escribo para relatar una experiencia positiva de julio de 2019.
Solicité y recibí un pase con escolta para asistir a una reunión de AA cada viernes por la noche en la comunidad. Voy hace ya unos 18 meses. Es muy bueno ver y sentir cómo funciona una reunión del mundo real comparada con una de 'adentro'; por un lado, la participación es mayor y más genuina y, lo más importante, se nos acepta por completo, sin juzgar, lo cual es una bocanada de aire fresco. ¡Sin dudas es bueno sentirse normal un par de horas a la semana!
En agosto, pedí y recibí permiso para que se me acompañara a la reunión de comité de distrito. Aparentemente, fui la primera persona presa en asistir a una reunión de comité en este distrito. Conté mi historia durante dos minutos (obtener el permiso para que me escoltaran llevó más o menos un año de persistencia) y di un informe sobre el estado de nuestro grupo institucional, en el que expliqué que era algo muy difícil para muchos de nuestros miembros de adentro contribuir $2.00 al grupo cuando el salario promedio en la cárcel es de unos $3.00 por día.
Me recibieron bien, con calidez y motivación. Lo que me llevé es que había una calidez y apoyo auténticos de muchos de los presentes, por no decir todos. Imagínense esto: un asesino condenado y un policía jubilado se dan la mano y se desean lo mejor. ¡Sí, eso sucedió! Solo en una comunidad como AA podría pasar esto. Me hizo sentir bien y me dio más esperanza, y ese es el motivo por el que les escribo.
El servicio mantiene nuestra sobriedad. Así que métanse de lleno y sigan participando."
— Stuart F., región del Este de Canadá
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2022, con permiso de A.A. World Services, Inc.
"Quería tomarme un momento para agradecer a todos los miembros que nos escriben a la Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos de los Estados Unidos y Canadá. Sus cartas han reacomodado espiritualmente a esta alcohólica y lo continúan haciendo todos los días. Estamos muy agradecidos con ustedes por dejarnos compartir sus historias personales con otras personas por medio de este boletín. Han tocado muchas vidas.
Si hay otras personas que quieren compartir su historia de recuperación en lo que respecta al alcoholismo, para incluirla en un boletín futuro, por favor, escríbannos a Oficina de Servicios Generales, PO Box 459, Grand Central Station, New York NY, 10163.
Todos aquí en la OSG les deseamos a todos lo mejor en su proceso de recuperación, un día a la vez."
— Eileen A., coordinadora de Correccionales
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
Alcohólicos Anónimos — Qué gran Comunidad
"Soy coordinador de un grupo de AA institucional. Estoy aquí hace ya 12 años, pero logré mi sobriedad hace 7 años y medio. Les escribo para relatar una experiencia positiva de julio de 2019.
Solicité y recibí un pase con escolta para asistir a una reunión de AA cada viernes por la noche en la comunidad. Voy hace ya unos 18 meses. Es muy bueno ver y sentir cómo funciona una reunión del mundo real comparada con una de 'adentro'; por un lado, la participación es mayor y más genuina y, lo más importante, se nos acepta por completo, sin juzgar, lo cual es una bocanada de aire fresco. ¡Sin dudas es bueno sentirse normal un par de horas a la semana!
En agosto, pedí y recibí permiso para que se me acompañara a la reunión de comité de distrito. Aparentemente, fui la primera persona presa en asistir a una reunión de comité en este distrito. Conté mi historia durante dos minutos (obtener el permiso para que me escoltaran llevó más o menos un año de persistencia) y di un informe sobre el estado de nuestro grupo institucional, en el que expliqué que era algo muy difícil para muchos de nuestros miembros de adentro contribuir $2.00 al grupo cuando el salario promedio en la cárcel es de unos $3.00 por día.
Me recibieron bien, con calidez y motivación. Lo que me llevé es que había una calidez y apoyo auténticos de muchos de los presentes, por no decir todos. Imagínense esto: un asesino condenado y un policía jubilado se dan la mano y se desean lo mejor. ¡Sí, eso sucedió! Solo en una comunidad como AA podría pasar esto. Me hizo sentir bien y me dio más esperanza, y ese es el motivo por el que les escribo.
El servicio mantiene nuestra sobriedad. Así que métanse de lleno y sigan participando."
— Stuart F., región del Este de Canadá
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2022, con permiso de A.A. World Services, Inc.
❤1
Cita Diaria con La Viña Julio 1
“Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo”. Bill W., Cofundador de AA, Enero de 1955. De Lo mejor del Grapevine, Volumen I
“El verano pasado, visité el cementerio de Akron donde yacen Bob y Anne. La sencilla lápida no dice ni una palabra acerca de Alcohólicos Anónimos. Eso me alegró tanto que lloré”. “Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo”. Bill W., Cofundador de AA, Enero de 1955. De Lo mejor del Grapevine, Volumen I
Cita diaria de Grapevine, 1 de julio
Orange (California), noviembre de 1996, «…And Learn», AA Grapevine
«Al trabajar con los demás, tengo la oportunidad de ser testigo del milagro de la sobriedad y observar el brillo en los ojos de quienes aprenden a hablar el lenguaje del corazón». Orange (California), noviembre de 1996, «…And Learn», AA Grapevine
Doce ideas que funcionan — 50 años de vivir las Tradiciones
La adopción de las Doce Tradiciones de A.A. en la Convención Internacional celebrada en Cleveland en 1950 fue la culminación de 15 años de pruebas y tanteos, durante los cuales los grupos y los miembros iban buscando guías que les indicaran el camino seguro hacia un futuro incierto.
A diferencia de los Doce Pasos, que fueron forjados a partir de principios espirituales antiguos y universales, las Tradiciones surgieron de la experiencia, y se adaptan de forma única y precisa a las necesidades de los borrachos sobrios.
Concebidas en medio de temores, ansia de poder y controversia, son milagrosamente una fuerza unificadora extraordinariamente efectiva. Cincuenta años después de su adopción, estas doce asombrosas ideas, aunque a menudo mal entendidas y poco apreciadas, siguen sirviéndonos como las seguras bases de la vida actual de A.A. y su salud futura.
---
Cómo éramos
Los miembros de los años 30 y 40 eran un pequeño grupo de borrachos recién y entusiastamente sobrios. Estaban rebosantes de ardor para llevar el mensaje transformador de vidas que habían encontrado y, al mismo tiempo, llenos de temor de que, de alguna forma, se les escapara de las manos.
La pequeña Sede de Nueva York (ahora la Oficina de Servicios Generales) hacía todo lo posible para contestar las numerosas cartas generadas por los artículos en la revista Liberty y en el Saturday Evening Post.
"Este repentino crecimiento," escribió Bill W. en A.A. llega a su mayoría de edad, "fue el preludio de un período de terrible incertidumbre. Empezó la prueba más seria de la unidad de A.A. Estábamos funcionando solo por medio de contactos pasajeros, viajeros que iban de un sitio a otro, cartas de la oficina, un folleto y un libro. ¿Sería posible, con esta base tan tenue, formar grupos que pudieran trabajar juntos y mantenerse unidos? Simplemente no lo sabíamos....
Habíamos tenido un anticipo amenazador de los problemas de los grupos que estaban surgiendo por todas partes: disputas sobre el liderazgo, el dinero, requisitos para ser miembros, clubs, abuso del nombre de A.A., los pordioseros e incluso los amores. A medida que los alcohólicos de la cosecha del Saturday Evening Post se esforzaban por establecerse en centenares de grupos nuevos, los espectros de la desunión y el colapso iban cobrando proporciones atemorizantes."
Con el tiempo, de una multitud de pruebas en sus desastres, surgieron unos principios basados en la experiencia práctica que en conjunto salvaron al nuevo movimiento de sus defectos de carácter particulares y colectivos.
Por ejemplo, en 1940 se hizo evidente la necesidad de ser autosuficientes, cuando la organización Rockefeller celebró una cena para A.A. a la que fueron invitados varios neoyorquinos prominentes y adinerados. Los A.A., con esperanzas de recoger grandes donativos y establecer una cadena de hospitales y centros de rehabilitación, escucharon con gran desilusión a Nelson Rockefeller anunciar que "la fuerza de A.A. radica en el hecho de que un miembro lleva la buena nueva a otro, sin pensar en ninguna ganancia económica o recompensa. Por lo tanto, creemos que Alcohólicos Anónimos debe ser autosuficiente en lo que se refiere al dinero. Solo necesita nuestra buena voluntad."
Gracias a nuestro buen amigo no alcohólico, la Séptima Tradición (junto con la Sexta, no afiliación a empresas ajenas) tuvo un buen comienzo.
La idea de tener un solo requisito para ser miembro —querer dejar de beber— tuvo sus raíces en el temor de que "una persona no apropiada" pudiera hacer daño irreparable a A.A. En una ocasión, la oficina de Nueva York pidió a los grupos que le enviaran los requisitos que tenían para ser miembro y Bill nos dice: "Si todos los reglamentos hubieran estado en vigor en todas partes, le habría sido prácticamente imposible a cualquier alcohólico hacerse miembro de Alcohólicos Anónimos."
La adopción de las Doce Tradiciones de A.A. en la Convención Internacional celebrada en Cleveland en 1950 fue la culminación de 15 años de pruebas y tanteos, durante los cuales los grupos y los miembros iban buscando guías que les indicaran el camino seguro hacia un futuro incierto.
A diferencia de los Doce Pasos, que fueron forjados a partir de principios espirituales antiguos y universales, las Tradiciones surgieron de la experiencia, y se adaptan de forma única y precisa a las necesidades de los borrachos sobrios.
Concebidas en medio de temores, ansia de poder y controversia, son milagrosamente una fuerza unificadora extraordinariamente efectiva. Cincuenta años después de su adopción, estas doce asombrosas ideas, aunque a menudo mal entendidas y poco apreciadas, siguen sirviéndonos como las seguras bases de la vida actual de A.A. y su salud futura.
---
Cómo éramos
Los miembros de los años 30 y 40 eran un pequeño grupo de borrachos recién y entusiastamente sobrios. Estaban rebosantes de ardor para llevar el mensaje transformador de vidas que habían encontrado y, al mismo tiempo, llenos de temor de que, de alguna forma, se les escapara de las manos.
La pequeña Sede de Nueva York (ahora la Oficina de Servicios Generales) hacía todo lo posible para contestar las numerosas cartas generadas por los artículos en la revista Liberty y en el Saturday Evening Post.
"Este repentino crecimiento," escribió Bill W. en A.A. llega a su mayoría de edad, "fue el preludio de un período de terrible incertidumbre. Empezó la prueba más seria de la unidad de A.A. Estábamos funcionando solo por medio de contactos pasajeros, viajeros que iban de un sitio a otro, cartas de la oficina, un folleto y un libro. ¿Sería posible, con esta base tan tenue, formar grupos que pudieran trabajar juntos y mantenerse unidos? Simplemente no lo sabíamos....
Habíamos tenido un anticipo amenazador de los problemas de los grupos que estaban surgiendo por todas partes: disputas sobre el liderazgo, el dinero, requisitos para ser miembros, clubs, abuso del nombre de A.A., los pordioseros e incluso los amores. A medida que los alcohólicos de la cosecha del Saturday Evening Post se esforzaban por establecerse en centenares de grupos nuevos, los espectros de la desunión y el colapso iban cobrando proporciones atemorizantes."
Con el tiempo, de una multitud de pruebas en sus desastres, surgieron unos principios basados en la experiencia práctica que en conjunto salvaron al nuevo movimiento de sus defectos de carácter particulares y colectivos.
Por ejemplo, en 1940 se hizo evidente la necesidad de ser autosuficientes, cuando la organización Rockefeller celebró una cena para A.A. a la que fueron invitados varios neoyorquinos prominentes y adinerados. Los A.A., con esperanzas de recoger grandes donativos y establecer una cadena de hospitales y centros de rehabilitación, escucharon con gran desilusión a Nelson Rockefeller anunciar que "la fuerza de A.A. radica en el hecho de que un miembro lleva la buena nueva a otro, sin pensar en ninguna ganancia económica o recompensa. Por lo tanto, creemos que Alcohólicos Anónimos debe ser autosuficiente en lo que se refiere al dinero. Solo necesita nuestra buena voluntad."
Gracias a nuestro buen amigo no alcohólico, la Séptima Tradición (junto con la Sexta, no afiliación a empresas ajenas) tuvo un buen comienzo.
La idea de tener un solo requisito para ser miembro —querer dejar de beber— tuvo sus raíces en el temor de que "una persona no apropiada" pudiera hacer daño irreparable a A.A. En una ocasión, la oficina de Nueva York pidió a los grupos que le enviaran los requisitos que tenían para ser miembro y Bill nos dice: "Si todos los reglamentos hubieran estado en vigor en todas partes, le habría sido prácticamente imposible a cualquier alcohólico hacerse miembro de Alcohólicos Anónimos."
Nuestra "base espiritual", el anonimato, tal vez era la más difícil de lograr porque era fácil "justificar" las rupturas de anonimato. Algunos de los miembros pioneros (incluyendo a Bill W.) anunciaron públicamente que eran miembros de A.A. y durante un tiempo esto parecía ser una buena idea.
"Iba aumentando la comprensión del público acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estigma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A.," dijo Bill en un artículo publicado en el número de enero de 1955 del Grapevine. "Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.
Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a unos riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras.
Los viejos archivos de la Sede de A.A. contienen docenas de experiencias de rupturas de anonimato parecidas. La mayoría de ellas nos enseñan las mismas lecciones. Nos enseñan que nosotros los alcohólicos somos los racionalizadores más grandes del mundo; que, fortalecidos por el pretexto de hacer buenas cosas para A.A., con romper nuestro anonimato, podemos reanudar nuestra vieja búsqueda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismos impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber."
---
Lo que sucedió
En una carta fechada el 14 de abril de 1958, Bill escribió a un miembro de A.A. de nombre de Dewey: "... la idea de las Tradiciones surgió y fue creciendo. En los primeros días, la oficina se vio inundada con los problemas de los grupos, millones de problemas. Nuestro personal escaso tenía que contestar a tantas cartas que nos vimos forzados a codificar las respuestas. La idea original, creo, era enviar una carta circular con una nota personal adjunta. Así que en 1945... redacté un borrador que se reducía a la antigua 'forma larga' de las Doce Tradiciones. Según las iba revisando, podía ver que podrían tener implicaciones, de hecho grandes implicaciones, en toda nuestra Sociedad. Así que en ese mismo momento les puse el nombre de 'Tradiciones' para acelerar este efecto....
Aunque muchos contribuían a la formulación de las Tradiciones, creo que yo era quien las escribía. Más tarde, Earl T., de Chicago, sugirió que la forma larga se redujera a un tamaño parecido al de los Doce Pasos. Él y yo trabajamos juntos dos o tres días en este proyecto en Bedford Hills. Me parecía que el texto era demasiado breve y más tarde lo alargué hasta convertirlo en lo que tenemos ahora."
Bill se esforzaba por convencer a la Comunidad de aceptar las Tradiciones. Con el fin de comunicar sus ideas a los grupos que estaban muy esparcidos por el país, redactó y publicó en el número de abril de 1948 del Grapevine "Los Doce Puntos para asegurar nuestro futuro", y, en artículos posteriores publicados durante los años 40, Bill explicó sus ideas. Hablaba acerca de las Tradiciones a todo aquel que le escuchaba y a unos cuantos que no querían escucharle.
Searcy W., de Texas, se acuerda de una visita que Bill hizo a Lubbock en 1948 para reunirse con algunos A.A. que estaban experimentando problemas en su grupo. "Bill sacó del bolsillo de la chaqueta algunas notas escritas a mano y me dijo, 'Quiero que leas estas notas y que me des tu opinión al respecto.' Las leí cuidadosamente y le miré y le dije, 'Bueno, Bill, no necesitamos esto aquí. Todos nos tenemos mucho cariño. ¡Ay cuánto nos queremos!' Pero estas eran las Doce Tradiciones... lo que salvó a Alcohólicos Anónimos, pero yo no lo sabía en aquel entonces."
En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill se burlaba de sí mismo, diciéndonos que cuando los miembros le escribían para invitarle a hablar solían decir cosas como: "Cuéntanos dónde solías esconder tus botellas y todo lo de tu grande y luminosa experiencia espiritual. Pero por amor de Dios no nos hables más acerca de esas malditas Tradiciones."
"Iba aumentando la comprensión del público acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estigma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A.," dijo Bill en un artículo publicado en el número de enero de 1955 del Grapevine. "Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.
Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a unos riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras.
Los viejos archivos de la Sede de A.A. contienen docenas de experiencias de rupturas de anonimato parecidas. La mayoría de ellas nos enseñan las mismas lecciones. Nos enseñan que nosotros los alcohólicos somos los racionalizadores más grandes del mundo; que, fortalecidos por el pretexto de hacer buenas cosas para A.A., con romper nuestro anonimato, podemos reanudar nuestra vieja búsqueda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismos impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber."
---
Lo que sucedió
En una carta fechada el 14 de abril de 1958, Bill escribió a un miembro de A.A. de nombre de Dewey: "... la idea de las Tradiciones surgió y fue creciendo. En los primeros días, la oficina se vio inundada con los problemas de los grupos, millones de problemas. Nuestro personal escaso tenía que contestar a tantas cartas que nos vimos forzados a codificar las respuestas. La idea original, creo, era enviar una carta circular con una nota personal adjunta. Así que en 1945... redacté un borrador que se reducía a la antigua 'forma larga' de las Doce Tradiciones. Según las iba revisando, podía ver que podrían tener implicaciones, de hecho grandes implicaciones, en toda nuestra Sociedad. Así que en ese mismo momento les puse el nombre de 'Tradiciones' para acelerar este efecto....
Aunque muchos contribuían a la formulación de las Tradiciones, creo que yo era quien las escribía. Más tarde, Earl T., de Chicago, sugirió que la forma larga se redujera a un tamaño parecido al de los Doce Pasos. Él y yo trabajamos juntos dos o tres días en este proyecto en Bedford Hills. Me parecía que el texto era demasiado breve y más tarde lo alargué hasta convertirlo en lo que tenemos ahora."
Bill se esforzaba por convencer a la Comunidad de aceptar las Tradiciones. Con el fin de comunicar sus ideas a los grupos que estaban muy esparcidos por el país, redactó y publicó en el número de abril de 1948 del Grapevine "Los Doce Puntos para asegurar nuestro futuro", y, en artículos posteriores publicados durante los años 40, Bill explicó sus ideas. Hablaba acerca de las Tradiciones a todo aquel que le escuchaba y a unos cuantos que no querían escucharle.
Searcy W., de Texas, se acuerda de una visita que Bill hizo a Lubbock en 1948 para reunirse con algunos A.A. que estaban experimentando problemas en su grupo. "Bill sacó del bolsillo de la chaqueta algunas notas escritas a mano y me dijo, 'Quiero que leas estas notas y que me des tu opinión al respecto.' Las leí cuidadosamente y le miré y le dije, 'Bueno, Bill, no necesitamos esto aquí. Todos nos tenemos mucho cariño. ¡Ay cuánto nos queremos!' Pero estas eran las Doce Tradiciones... lo que salvó a Alcohólicos Anónimos, pero yo no lo sabía en aquel entonces."
En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill se burlaba de sí mismo, diciéndonos que cuando los miembros le escribían para invitarle a hablar solían decir cosas como: "Cuéntanos dónde solías esconder tus botellas y todo lo de tu grande y luminosa experiencia espiritual. Pero por amor de Dios no nos hables más acerca de esas malditas Tradiciones."
No obstante, Bill perseveró. "Al comienzo, casi nadie aprobaba las Tradiciones," dijo en la mencionada carta a Dewey en 1958. "Pero con el paso del tiempo, llegaron a ser de gran valor para resolver los problemas de los grupos. En 1950, cuando celebramos la Convención Internacional de Cleveland, la aceptación era tan general que pedimos a la Convención, una muestra muy representativa de la Comunidad, que las aprobara, y lo hizo."
---
Cómo somos ahora
En varios aspectos, los miembros de A.A. no han cambiado mucho desde la década de los cuarenta. Muchos de nosotros todavía no queremos hablar de las Tradiciones y es bien sabido que se puede lograr la evacuación total y rápida de cualquier salón de grupo al anunciar que se va a efectuar una reunión de Tradiciones.
Ya sea que nos demos cuenta o no, introducimos las Tradiciones a los principiantes mucho antes que los Pasos. Tales conceptos como impotencia, un poder superior, el inventario moral y hacer reparaciones pueden aterrorizar a un borracho tembloroso en sus primeros días. Pero en la primera reunión les estrechamos la mano y les decimos, "si quieren dejar de beber, son bienvenidos, sin importar quienes sean o lo que hayan hecho" (el único requisito para ser miembro es querer dejar de beber).
Les damos nuestros números de teléfono y ejemplares de nuestra literatura y les contamos nuestras experiencias de lo que nos ayudaba más al comienzo (nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje). Tranquilizamos a los borrachos asustados asegurándoles que nunca revelaremos sus secretos ni el hecho de que son miembros de A.A. (anonimato). Les ofrecemos un refugio, donde lo único que importa es la sobriedad y no se ponen condiciones (no tener opiniones acerca de asuntos ajenos, el autosostenimiento, no afiliarnos a empresas externas).
En el año 2000, A.A. es una Comunidad mundial, bien conocida y respetada, con más de dos millones de miembros en 150 países, y es modelo de otras muchas comunidades parecidas. Y nuestra salud y nuestra prosperidad son consecuencias de vivir conforme con las Tradiciones.
En el número de enero de 1955 del Grapevine, Bill lo resumió elocuentemente:
"Con nuestras Doce Tradiciones, nos hemos opuesto a casi toda tendencia del mundo exterior.
Hemos renunciado a un gobierno personal, al profesionalismo y al derecho de decidir quiénes pueden ser nuestros miembros. Hemos renunciado al bienhechorismo, a la reforma y al paternalismo. Nos negamos a aceptar contribuciones caritativas, prefiriendo pagarlo todo nosotros. Estamos dispuestos a cooperar con casi todo el mundo, pero no casamos nuestra Comunidad con nadie. Nos mantenemos alejados de las polémicas públicas y rehusamos luchar entre nosotros mismos por aquellas cosas que desgarran la sociedad: la religión, la política y la reforma. Tenemos un solo objetivo: el de llevar el mensaje de A.A. al alcohólico enfermo que lo desee.
Adoptamos estas actitudes no porque pretendamos tener una virtud o sabiduría especiales; hacemos estas cosas porque la dura experiencia nos ha convencido de que tenemos que hacerlas —si A.A. va a sobrevivir en el afligido mundo moderno. Renunciamos a nuestros derechos y hacemos sacrificios también porque lo debemos y, mejor aún, lo queremos hacer. A.A. es un poder superior a todos nosotros; tiene que sobrevivir o, si no, incontables miles de nuestros compañeros de fatigas indudablemente morirán."
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, agosto-septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
---
Cómo somos ahora
En varios aspectos, los miembros de A.A. no han cambiado mucho desde la década de los cuarenta. Muchos de nosotros todavía no queremos hablar de las Tradiciones y es bien sabido que se puede lograr la evacuación total y rápida de cualquier salón de grupo al anunciar que se va a efectuar una reunión de Tradiciones.
Ya sea que nos demos cuenta o no, introducimos las Tradiciones a los principiantes mucho antes que los Pasos. Tales conceptos como impotencia, un poder superior, el inventario moral y hacer reparaciones pueden aterrorizar a un borracho tembloroso en sus primeros días. Pero en la primera reunión les estrechamos la mano y les decimos, "si quieren dejar de beber, son bienvenidos, sin importar quienes sean o lo que hayan hecho" (el único requisito para ser miembro es querer dejar de beber).
Les damos nuestros números de teléfono y ejemplares de nuestra literatura y les contamos nuestras experiencias de lo que nos ayudaba más al comienzo (nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje). Tranquilizamos a los borrachos asustados asegurándoles que nunca revelaremos sus secretos ni el hecho de que son miembros de A.A. (anonimato). Les ofrecemos un refugio, donde lo único que importa es la sobriedad y no se ponen condiciones (no tener opiniones acerca de asuntos ajenos, el autosostenimiento, no afiliarnos a empresas externas).
En el año 2000, A.A. es una Comunidad mundial, bien conocida y respetada, con más de dos millones de miembros en 150 países, y es modelo de otras muchas comunidades parecidas. Y nuestra salud y nuestra prosperidad son consecuencias de vivir conforme con las Tradiciones.
En el número de enero de 1955 del Grapevine, Bill lo resumió elocuentemente:
"Con nuestras Doce Tradiciones, nos hemos opuesto a casi toda tendencia del mundo exterior.
Hemos renunciado a un gobierno personal, al profesionalismo y al derecho de decidir quiénes pueden ser nuestros miembros. Hemos renunciado al bienhechorismo, a la reforma y al paternalismo. Nos negamos a aceptar contribuciones caritativas, prefiriendo pagarlo todo nosotros. Estamos dispuestos a cooperar con casi todo el mundo, pero no casamos nuestra Comunidad con nadie. Nos mantenemos alejados de las polémicas públicas y rehusamos luchar entre nosotros mismos por aquellas cosas que desgarran la sociedad: la religión, la política y la reforma. Tenemos un solo objetivo: el de llevar el mensaje de A.A. al alcohólico enfermo que lo desee.
Adoptamos estas actitudes no porque pretendamos tener una virtud o sabiduría especiales; hacemos estas cosas porque la dura experiencia nos ha convencido de que tenemos que hacerlas —si A.A. va a sobrevivir en el afligido mundo moderno. Renunciamos a nuestros derechos y hacemos sacrificios también porque lo debemos y, mejor aún, lo queremos hacer. A.A. es un poder superior a todos nosotros; tiene que sobrevivir o, si no, incontables miles de nuestros compañeros de fatigas indudablemente morirán."
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, agosto-septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Esta tabla, del Dr. E.M. Jellinek ilustra la progresión del alcoholismo en cuatro fases distintas.
Fase Pre-Alcohólica: Comienza con un aumento de la tolerancia al alcohol y el uso de bebidas para aliviar tensiones.
Fase Prodrómica: Se caracteriza por la aparición de amnesias (lagunas mentales) y comportamientos de consumo constante.
Fase Crucial o Crítica: Implica la pérdida total de control sobre el consumo y la búsqueda de embriaguez prolongada.
Fase Crónica: Muestra una disminución de la tolerancia al alcohol y el deterioro físico y funcional del individuo.
Fase Pre-Alcohólica: Comienza con un aumento de la tolerancia al alcohol y el uso de bebidas para aliviar tensiones.
Fase Prodrómica: Se caracteriza por la aparición de amnesias (lagunas mentales) y comportamientos de consumo constante.
Fase Crucial o Crítica: Implica la pérdida total de control sobre el consumo y la búsqueda de embriaguez prolongada.
Fase Crónica: Muestra una disminución de la tolerancia al alcohol y el deterioro físico y funcional del individuo.
2 de Julio
El corazón de la verdadera sobriedad
Encontramos que nadie tiene por qué tener dificultades con la espiritualidad del programa.
Buena voluntad, sinceridad y una mente abierta son los elementos para la recuperación. Pero estos son indispensables .
— Alcohólicos Anónimos, p. 520
¿Soy lo suficientemente honesto para aceptarme como soy y dejar que ese “Yo” sea el que vean los demás?
¿Estoy dispuesto a hacer todo esfuerzo, todo lo necesario para mantenerme sobrio?
¿Tengo la amplitud de mente para escuchar lo que debo escuchar, pensar lo que debo pensar y sentir lo que debo sentir?
Si mi respuesta a estas preguntas es “Sí” quiere decir que sé lo suficiente respecto a la espiritualidad del programa para estar sobrio.
Cuando continúo practicando los Doce Pasos, avanzo hacia el corazón de la verdadera sobriedad: serenidad conmigo mismo, con otros y con Dios como yo lo concibo.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
El corazón de la verdadera sobriedad
Encontramos que nadie tiene por qué tener dificultades con la espiritualidad del programa.
Buena voluntad, sinceridad y una mente abierta son los elementos para la recuperación. Pero estos son indispensables .
— Alcohólicos Anónimos, p. 520
¿Soy lo suficientemente honesto para aceptarme como soy y dejar que ese “Yo” sea el que vean los demás?
¿Estoy dispuesto a hacer todo esfuerzo, todo lo necesario para mantenerme sobrio?
¿Tengo la amplitud de mente para escuchar lo que debo escuchar, pensar lo que debo pensar y sentir lo que debo sentir?
Si mi respuesta a estas preguntas es “Sí” quiere decir que sé lo suficiente respecto a la espiritualidad del programa para estar sobrio.
Cuando continúo practicando los Doce Pasos, avanzo hacia el corazón de la verdadera sobriedad: serenidad conmigo mismo, con otros y con Dios como yo lo concibo.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
2 de julio.
Pensamiento del Día.
En la asociación, con miembros del grupo de A.A. al cual pertenezco, tenemos la ventaja de contar con la amistad sincera y con la comprensión de los demás miembros, quienes, a través del contacto social y personal, nos apartan de nuestros viejos hábitos y ambientes y nos ayudan á eliminar en gran medida las tentaciones que se presenten de que bebamos. Encontramos en esta asociación una comprensión y buena voluntad por parte de la mayoría de los miembros para hacer todo lo que esté dentro de sus fuerzas para ayudarnos.
-"¿Aprecio yo la maravillosa camaradería de A.A.?"
Meditación del Día.
"A menos que lleguéis a ser como niños pequeños, no podréis entrar al reino de los cielos." En estas palabras se precisa que todos aquellos que buscan el cielo en la tierra o en el futuro deben llegar a ser como niños pequeños. Al buscar las cosas del espíritu y en nuestra fe, debemos tratar de llegar a ser pueriles. Es más, a medida que nos hagamos mayores, los casos de búsqueda pueden darnos la actitud del niño confiado. No solamente por la sencilla confianza debemos tener el espíritu infantil, sino también por la alegría en la vida, la risa pronta, la falta de crítica, y el deseo de compartir. En el cuento de Carlos Dickens, "El Villancico de Navidad", hasta el viejo Scrooge cambió cuando alcanzó el espíritu infantil.
Oración del Día.
Ruego porque pueda llegar a ser como un niño en fe y esperanza.
Pido poder como un niño, ser amigable y confiado.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
En la asociación, con miembros del grupo de A.A. al cual pertenezco, tenemos la ventaja de contar con la amistad sincera y con la comprensión de los demás miembros, quienes, a través del contacto social y personal, nos apartan de nuestros viejos hábitos y ambientes y nos ayudan á eliminar en gran medida las tentaciones que se presenten de que bebamos. Encontramos en esta asociación una comprensión y buena voluntad por parte de la mayoría de los miembros para hacer todo lo que esté dentro de sus fuerzas para ayudarnos.
-"¿Aprecio yo la maravillosa camaradería de A.A.?"
Meditación del Día.
"A menos que lleguéis a ser como niños pequeños, no podréis entrar al reino de los cielos." En estas palabras se precisa que todos aquellos que buscan el cielo en la tierra o en el futuro deben llegar a ser como niños pequeños. Al buscar las cosas del espíritu y en nuestra fe, debemos tratar de llegar a ser pueriles. Es más, a medida que nos hagamos mayores, los casos de búsqueda pueden darnos la actitud del niño confiado. No solamente por la sencilla confianza debemos tener el espíritu infantil, sino también por la alegría en la vida, la risa pronta, la falta de crítica, y el deseo de compartir. En el cuento de Carlos Dickens, "El Villancico de Navidad", hasta el viejo Scrooge cambió cuando alcanzó el espíritu infantil.
Oración del Día.
Ruego porque pueda llegar a ser como un niño en fe y esperanza.
Pido poder como un niño, ser amigable y confiado.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Cita Diaria con La Viña Julio 2
“La dimensión más profunda”. Denver, Colorado, septiembre de 1993. Del AA Grapevine
“Todos somos importantes, pero no por las razones que creemos”. “La dimensión más profunda”. Denver, Colorado, septiembre de 1993. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 2 de julio
Key West, Florida, febrero de 1973, «La autocompasión puede matar», Lo mejor de Grapevine, volumen 1
«Como alcohólicos, todos huíamos de la vida y corríamos hacia la muerte. Cuando nos unimos a AA, invertimos el proceso: nos entregamos a la vida tal y como es, en lugar de como nos gustaría que fuera». Key West, Florida, febrero de 1973, «La autocompasión puede matar», Lo mejor de Grapevine, volumen 1