Alcohólicos Anónimos Hispano
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Alcohólicos Anónimos ®
Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente.
No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
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I.C.

Los A.A. encuentran formas de llevar la literatura detrás de los muros

Los alcohólicos en instituciones correccionales se pueden considerar afortunados de tener tan solo una reunión de A.A. disponible, y hay miles en listas de espera o que no tienen la posibilidad de asistir a ninguna. Así que llevar el mensaje a esta gente por medio de la literatura de A.A. —el Libro Grande, el Grapevine, los folletos de A.A.— es un asunto de crucial importancia. Un gran obstáculo es el dinero.

Los comités locales de I.C. hacen todo lo que pueden, pero las "latas rosadas", que se ponen en las reuniones para recoger fondos para el trabajo de I.C., no son jarras sin fondo. Así que ¿de dónde les vienen los fondos para la literatura? ¿Cómo se mantienen al tanto de las continuamente crecientes solicitudes de literatura de los presos? Estas cuestiones han presentado un desafío a los A.A. en todos los niveles de servicio, incluyendo la Oficina de Servicios Generales, donde más del 90% de las cartas que llegan al despacho de I.C. contienen peticiones de literatura gratis.

En noviembre, la G.S.O. pidió a los comités de I.C. de área y de distrito de los EE.UU. y Canadá que compartieran los métodos de financiar literatura que han utilizado y que tengan sentido desde el punto de vista práctico y espiritual, de acuerdo al espíritu de la Séptima Tradición de autonomía en el mundo. La respuesta ha sido sorprendente y alentadora.

Desde Colorado, Judy L., coordinadora del comité de I.C. de área, informa que "nuestros grupos han sido muy generosos con sus donativos para las latas rosadas, así que tenemos una base sólida para nuestro fondo de literatura. Para hacer que el dinero nos rinda, no despachamos todos los artículos de cada pedido, y frecuentemente limitamos la cantidad de libros y otra literatura que se manda a una institución en cada envío."

Actualmente, añade ella, "según nuestras normas, no enviamos literatura a las instituciones en las que no supervisamos los libros o la presencia de A.A. Las discusiones sobre este tema parecen oscilar entre dos puntos de vista:

Una: Enviar a quienes hagan pedidos de literatura todo lo que quieran —no es importante si la petición la hace un miembro o un grupo de A.A.— y dejar que la literatura transmita el mensaje. Aunque esta opinión tiene su mérito en cuanto al esfuerzo de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre, no se considera buena ni para los miembros de A.A., ni para los mismos presos ni para A.A. en su totalidad. No obstante, hay una gran demanda de utilizar de esta forma los fondos de las latas rosadas.

Dos: Con criterio selectivo, hacer lo que podamos, condicionando la disponibilidad de literatura a los voluntarios de A.A. que asisten [a la reunión de adentro]. De esta forma, trataremos de entregar literatura al preso que está interesado en A.A. y a quien podemos transmitir nuestro mensaje, idealmente en persona. Esta opinión sostiene que tal vez no podamos llegar a toda la gente y que es mejor hacer bien lo que podamos hacer, aumentando el número de participantes y la correspondencia siempre que sea posible, sin tratar de asegurarnos que se envíe literatura gratis a las más de 65 instituciones del estado. Los que sostienen la primera opinión suelen considerar esto como punitivo y contraproducente."

No hay dudas, dice Judy, "en cuanto a enviar el Grapevine y su equivalente en español, La Viña, a muchas instituciones en las que no hay reuniones de A.A. pero desean usar exclusivamente nuestros folletos. Hacemos esto y, según haya fondos disponibles, probablemente haremos más cosas si no aumentamos la disponibilidad de nuestro Libro Grande."

Un problema que ha tenido un grave impacto en los trabajos del comité de I.C., dice ella, es el endurecimiento de las normas de seguridad en Colorado. "En las instituciones del D.O.C.
[Departamento de Correccionales], que siempre están situadas en lugares fuera de los centros de población, se requiere que los voluntarios tengan los documentos necesarios, asistan a una sesión de preparación general de ocho horas y a una sesión de orientación de dos horas en la institución específica para la que uno se ofrece como voluntario.

Además, a ningún voluntario se le permite hablar personalmente con un preso, o escribirle o apadrinarlo individualmente. Afortunadamente los presos agradecen realmente nuestra presencia. Ha habido pocos problemas con los voluntarios de A.A., y gozamos de buena reputación."

Recientemente, dice Judy, "hemos formado un comité ad hoc para reunirse con otras entidades de servicio de área y miembros interesados, para considerar a quién vamos a dedicar nuestros esfuerzos. El dinero y A.A. pueden hacer una extraña pareja, y aunque tenemos las mejores intenciones, nos esforzamos incesantemente por administrar el dinero de las latas rosadas prudentemente y con integridad."

Esta no es una tarea fácil, en vista del hecho de que el comité de I.C. de Colorado ha estado recibiendo cada vez más solicitudes de las cárceles de condado (que también están aumentando sus medidas de seguridad y procedimientos para permisos de entrada) para tener reuniones informativas, regulares y de estudio del Libro Grande.

"Al mismo tiempo," explica Judy, "estamos trabajando con los comités de área de Tratamiento y C.C.P. [Cooperación con la Comunidad Profesional] para determinar la mejor forma de tratar los servicios combinados que se utilizan por todo el estado, tales como los que tienen permiso para salir los fines de semana, que tienen trabajos y acceso a la comunidad, pero no siempre disponen de su propio dinero; los centros juveniles que se utilizan para encarcelamiento y tratamiento; los programas de tratamiento a los que se envía a los ofensores después de ser sentenciados; los programas de tratamiento internos de las cárceles; las casas de transición en las que tienen que residir los ofensores no siempre con acceso al exterior; y las instituciones privadas que no quieren gastar dinero en libros, pero quieren utilizar los libros que enviamos con el dinero de las latas rosadas e insisten en 'ser propietarios' de ellos, les ponen sellos con el nombre de la institución y los utilizan como textos en sus programas de salud mental aun cuando niegan la entrada a los miembros de A.A. Y la lista sigue y sigue."

Otras áreas comparten sus métodos de financiar y distribuir la literatura a las I.C.:

Norte de California. El Comité de H&I (Hospitales e Instituciones), que empezó con la idea de las latas rosadas hace muchos años, reitera que la idea de proporcionar información clara es importante.

Florida. Un grupo de Jacksonville apadrina a un grupo de la prisión. Los A.A. de afuera compran literatura y donan números atrasados del Grapevine, que compran en cantidades en la oficina del Grapevine de Nueva York.

New Hampshire. La oficina de área ha asignado fondos al comité de instituciones para la compra de literatura. Además se reciben donativos de libros de los grupos del área.

Norte de Indiana. Dos distritos (49 y 51) "trabajan juntos y dan ejemplares en rústica del Libro Grande a cualquier preso que lo solicite," dice Jenny S., miembro de comité de distrito y coordinadora de correccionales de mujeres del Área 22. "Hasta ahora aquí no hay una prisión de mujeres," dice ella, "aunque tenemos presupuesto preparado en el caso de que se establezca una. Principalmente ayudamos a los distritos que no disponen de fondos para satisfacer las peticiones de literatura."

Nordeste de Ohio. El comité de área eleva la conciencia de los grupos respecto a la necesidad de fondos para literatura por medio de solicitudes periódicas de donativos, y los grupos están respondiendo generosamente sabiendo que "si no fuera por la gracia de Dios."
Sudeste de Texas. El comité de I.C. de Houston funciona como parte del intergrupo, y en la conferencia anual, en la que hay presos en calidad de oradores, se pasa la canasta; después el intergrupo aporta una cantidad igual a la recogida. El Comité de Área de Houston también efectúa mesas de trabajo de un día; no recaudan fondos directamente, pero al encaminar a los A.A. al trabajo de servicio de I.C. les hacen ser conscientes de la necesidad urgente de literatura.

Virginia. Tom Z., M.C.D. del distrito 28, enumera "cuatro formas principales de recaudar fondos para la literatura que donamos a las instituciones correccionales locales: (1) Mi grupo base hace rifas en cada reunión: cinco papeletas por un dólar. El ganador recibe un libro de su elección. Todo el dinero recogido menos el costo del libro se usa para comprar literatura para los presos. (2) Organizamos bailes para recoger fondos para literatura, y el precio de la entrada es un artículo de la literatura aprobada por la Conferencia o $7.00. (3) Tenemos una lata rosada en la que los miembros echan monedas. (4) Efectuamos 'reuniones de comida' a las que la gente trae un plato para compartir, y un libro o folleto de A.A. para un preso."


Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, abril - mayo 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias

1 de JULIO

LO MEJOR PARA HOY

Los principios que hemos establecido son guías para nuestro curso.

— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 60

Así como un escultor usa diferentes herramientas para lograr los efectos deseados en una obra de arte, en Alcohólicos Anónimos se usan los Doce Pasos para obtener resultados en mi propia vida. No me abrumo con los problemas de la vida ni por la cantidad de trabajo que está por hacer. Me permito el consuelo de saber que mi vida está ahora en las manos de mi Poder Superior, un maestro artesano que está integrando cada parte de mi vida en una única obra de arte. Trabajando mi programa puedo estar satisfecho con saber que “haciendo lo mejor que podemos, por hoy, estamos haciendo todo lo que Dios nos pide”.

Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
1° de Julio

Pensamiento del Día

Siguiendo el programa de A.A. con sus doce pasos, tenemos la ventaja de una mejor comprensión de nuestros problemas. Día a día nuestra sobriedad da por resultado la formación de nuevos hábitos, hábitos normales. A medida que termina cada período de veinticuatro horas, descubrimos que la cuestión de permanecer sobrios es una prueba mucho menos temible de lo que parecía ser al principio. – “¿Encuentro yo que es más fácil la nueva vida a medida que progreso?”.

Meditación del Día

Hay que aprender diariamente a tener confianza y calma en medio de las tormentas de la vida. Sea cual sea la dificultad o trastornos que pueda traer el día, el deber hacia Dios continúa siendo el mismo. Hay que ser agradecido, humilde, tranquilo y amoroso con todo el mundo dejar en cada alma lo mejor, por haberla conocido o escuchado. Esto debe ser la actitud con todas las personas; un deseo genuino de ayudar y un espíritu de contagiosa tranquilidad y confianza en Dios. Tenemos la solución para la soledad y el temor que es una tranquila fe en la bondad y propósito del Universo.

Oración del Día

Ruego poder permanecer tranquilo en medio de las tormentas. Pido poder transmitir esta tranquilidad a otros que se encuentran solitarios y llenos de temor.

(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

🌷
Nota de la editora

"Quería tomarme un momento para agradecer a todos los miembros que nos escriben a la Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos de los Estados Unidos y Canadá. Sus cartas han reacomodado espiritualmente a esta alcohólica y lo continúan haciendo todos los días. Estamos muy agradecidos con ustedes por dejarnos compartir sus historias personales con otras personas por medio de este boletín. Han tocado muchas vidas.

Si hay otras personas que quieren compartir su historia de recuperación en lo que respecta al alcoholismo, para incluirla en un boletín futuro, por favor, escríbannos a Oficina de Servicios Generales, PO Box 459, Grand Central Station, New York NY, 10163.

Todos aquí en la OSG les deseamos a todos lo mejor en su proceso de recuperación, un día a la vez."

— Eileen A., coordinadora de Correccionales



Alcohólicos Anónimos — Qué gran Comunidad

"Soy coordinador de un grupo de AA institucional. Estoy aquí hace ya 12 años, pero logré mi sobriedad hace 7 años y medio. Les escribo para relatar una experiencia positiva de julio de 2019.

Solicité y recibí un pase con escolta para asistir a una reunión de AA cada viernes por la noche en la comunidad. Voy hace ya unos 18 meses. Es muy bueno ver y sentir cómo funciona una reunión del mundo real comparada con una de 'adentro'; por un lado, la participación es mayor y más genuina y, lo más importante, se nos acepta por completo, sin juzgar, lo cual es una bocanada de aire fresco. ¡Sin dudas es bueno sentirse normal un par de horas a la semana!

En agosto, pedí y recibí permiso para que se me acompañara a la reunión de comité de distrito. Aparentemente, fui la primera persona presa en asistir a una reunión de comité en este distrito. Conté mi historia durante dos minutos (obtener el permiso para que me escoltaran llevó más o menos un año de persistencia) y di un informe sobre el estado de nuestro grupo institucional, en el que expliqué que era algo muy difícil para muchos de nuestros miembros de adentro contribuir $2.00 al grupo cuando el salario promedio en la cárcel es de unos $3.00 por día.

Me recibieron bien, con calidez y motivación. Lo que me llevé es que había una calidez y apoyo auténticos de muchos de los presentes, por no decir todos. Imagínense esto: un asesino condenado y un policía jubilado se dan la mano y se desean lo mejor. ¡Sí, eso sucedió! Solo en una comunidad como AA podría pasar esto. Me hizo sentir bien y me dio más esperanza, y ese es el motivo por el que les escribo.

El servicio mantiene nuestra sobriedad. Así que métanse de lleno y sigan participando."

— Stuart F., región del Este de Canadá

Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2022, con permiso de A.A. World Services, Inc.
1
Cita Diaria con La Viña Julio 1

“El verano pasado, visité el cementerio de Akron donde yacen Bob y Anne. La sencilla lápida no dice ni una palabra acerca de Alcohólicos Anónimos. Eso me alegró tanto que lloré”.

“Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo”. Bill W., Cofundador de AA, Enero de 1955. De Lo mejor del Grapevine, Volumen I
Cita diaria de Grapevine, 1 de julio

«Al trabajar con los demás, tengo la oportunidad de ser testigo del milagro de la sobriedad y observar el brillo en los ojos de quienes aprenden a hablar el lenguaje del corazón».

Orange (California), noviembre de 1996, «…And Learn», AA Grapevine
Doce ideas que funcionan — 50 años de vivir las Tradiciones

La adopción de las Doce Tradiciones de A.A. en la Convención Internacional celebrada en Cleveland en 1950 fue la culminación de 15 años de pruebas y tanteos, durante los cuales los grupos y los miembros iban buscando guías que les indicaran el camino seguro hacia un futuro incierto.

A diferencia de los Doce Pasos, que fueron forjados a partir de principios espirituales antiguos y universales, las Tradiciones surgieron de la experiencia, y se adaptan de forma única y precisa a las necesidades de los borrachos sobrios.

Concebidas en medio de temores, ansia de poder y controversia, son milagrosamente una fuerza unificadora extraordinariamente efectiva. Cincuenta años después de su adopción, estas doce asombrosas ideas, aunque a menudo mal entendidas y poco apreciadas, siguen sirviéndonos como las seguras bases de la vida actual de A.A. y su salud futura.

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Cómo éramos

Los miembros de los años 30 y 40 eran un pequeño grupo de borrachos recién y entusiastamente sobrios. Estaban rebosantes de ardor para llevar el mensaje transformador de vidas que habían encontrado y, al mismo tiempo, llenos de temor de que, de alguna forma, se les escapara de las manos.

La pequeña Sede de Nueva York (ahora la Oficina de Servicios Generales) hacía todo lo posible para contestar las numerosas cartas generadas por los artículos en la revista Liberty y en el Saturday Evening Post.

"Este repentino crecimiento," escribió Bill W. en A.A. llega a su mayoría de edad, "fue el preludio de un período de terrible incertidumbre. Empezó la prueba más seria de la unidad de A.A. Estábamos funcionando solo por medio de contactos pasajeros, viajeros que iban de un sitio a otro, cartas de la oficina, un folleto y un libro. ¿Sería posible, con esta base tan tenue, formar grupos que pudieran trabajar juntos y mantenerse unidos? Simplemente no lo sabíamos....

Habíamos tenido un anticipo amenazador de los problemas de los grupos que estaban surgiendo por todas partes: disputas sobre el liderazgo, el dinero, requisitos para ser miembros, clubs, abuso del nombre de A.A., los pordioseros e incluso los amores. A medida que los alcohólicos de la cosecha del Saturday Evening Post se esforzaban por establecerse en centenares de grupos nuevos, los espectros de la desunión y el colapso iban cobrando proporciones atemorizantes."

Con el tiempo, de una multitud de pruebas en sus desastres, surgieron unos principios basados en la experiencia práctica que en conjunto salvaron al nuevo movimiento de sus defectos de carácter particulares y colectivos.

Por ejemplo, en 1940 se hizo evidente la necesidad de ser autosuficientes, cuando la organización Rockefeller celebró una cena para A.A. a la que fueron invitados varios neoyorquinos prominentes y adinerados. Los A.A., con esperanzas de recoger grandes donativos y establecer una cadena de hospitales y centros de rehabilitación, escucharon con gran desilusión a Nelson Rockefeller anunciar que "la fuerza de A.A. radica en el hecho de que un miembro lleva la buena nueva a otro, sin pensar en ninguna ganancia económica o recompensa. Por lo tanto, creemos que Alcohólicos Anónimos debe ser autosuficiente en lo que se refiere al dinero. Solo necesita nuestra buena voluntad."

Gracias a nuestro buen amigo no alcohólico, la Séptima Tradición (junto con la Sexta, no afiliación a empresas ajenas) tuvo un buen comienzo.

La idea de tener un solo requisito para ser miembro —querer dejar de beber— tuvo sus raíces en el temor de que "una persona no apropiada" pudiera hacer daño irreparable a A.A. En una ocasión, la oficina de Nueva York pidió a los grupos que le enviaran los requisitos que tenían para ser miembro y Bill nos dice: "Si todos los reglamentos hubieran estado en vigor en todas partes, le habría sido prácticamente imposible a cualquier alcohólico hacerse miembro de Alcohólicos Anónimos."
Nuestra "base espiritual", el anonimato, tal vez era la más difícil de lograr porque era fácil "justificar" las rupturas de anonimato. Algunos de los miembros pioneros (incluyendo a Bill W.) anunciaron públicamente que eran miembros de A.A. y durante un tiempo esto parecía ser una buena idea.

"Iba aumentando la comprensión del público acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estigma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A.," dijo Bill en un artículo publicado en el número de enero de 1955 del Grapevine. "Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.

Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a unos riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras.

Los viejos archivos de la Sede de A.A. contienen docenas de experiencias de rupturas de anonimato parecidas. La mayoría de ellas nos enseñan las mismas lecciones. Nos enseñan que nosotros los alcohólicos somos los racionalizadores más grandes del mundo; que, fortalecidos por el pretexto de hacer buenas cosas para A.A., con romper nuestro anonimato, podemos reanudar nuestra vieja búsqueda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismos impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber."

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Lo que sucedió

En una carta fechada el 14 de abril de 1958, Bill escribió a un miembro de A.A. de nombre de Dewey: "... la idea de las Tradiciones surgió y fue creciendo. En los primeros días, la oficina se vio inundada con los problemas de los grupos, millones de problemas. Nuestro personal escaso tenía que contestar a tantas cartas que nos vimos forzados a codificar las respuestas. La idea original, creo, era enviar una carta circular con una nota personal adjunta. Así que en 1945... redacté un borrador que se reducía a la antigua 'forma larga' de las Doce Tradiciones. Según las iba revisando, podía ver que podrían tener implicaciones, de hecho grandes implicaciones, en toda nuestra Sociedad. Así que en ese mismo momento les puse el nombre de 'Tradiciones' para acelerar este efecto....

Aunque muchos contribuían a la formulación de las Tradiciones, creo que yo era quien las escribía. Más tarde, Earl T., de Chicago, sugirió que la forma larga se redujera a un tamaño parecido al de los Doce Pasos. Él y yo trabajamos juntos dos o tres días en este proyecto en Bedford Hills. Me parecía que el texto era demasiado breve y más tarde lo alargué hasta convertirlo en lo que tenemos ahora."

Bill se esforzaba por convencer a la Comunidad de aceptar las Tradiciones. Con el fin de comunicar sus ideas a los grupos que estaban muy esparcidos por el país, redactó y publicó en el número de abril de 1948 del Grapevine "Los Doce Puntos para asegurar nuestro futuro", y, en artículos posteriores publicados durante los años 40, Bill explicó sus ideas. Hablaba acerca de las Tradiciones a todo aquel que le escuchaba y a unos cuantos que no querían escucharle.

Searcy W., de Texas, se acuerda de una visita que Bill hizo a Lubbock en 1948 para reunirse con algunos A.A. que estaban experimentando problemas en su grupo. "Bill sacó del bolsillo de la chaqueta algunas notas escritas a mano y me dijo, 'Quiero que leas estas notas y que me des tu opinión al respecto.' Las leí cuidadosamente y le miré y le dije, 'Bueno, Bill, no necesitamos esto aquí. Todos nos tenemos mucho cariño. ¡Ay cuánto nos queremos!' Pero estas eran las Doce Tradiciones... lo que salvó a Alcohólicos Anónimos, pero yo no lo sabía en aquel entonces."

En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill se burlaba de sí mismo, diciéndonos que cuando los miembros le escribían para invitarle a hablar solían decir cosas como: "Cuéntanos dónde solías esconder tus botellas y todo lo de tu grande y luminosa experiencia espiritual. Pero por amor de Dios no nos hables más acerca de esas malditas Tradiciones."
No obstante, Bill perseveró. "Al comienzo, casi nadie aprobaba las Tradiciones," dijo en la mencionada carta a Dewey en 1958. "Pero con el paso del tiempo, llegaron a ser de gran valor para resolver los problemas de los grupos. En 1950, cuando celebramos la Convención Internacional de Cleveland, la aceptación era tan general que pedimos a la Convención, una muestra muy representativa de la Comunidad, que las aprobara, y lo hizo."

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Cómo somos ahora

En varios aspectos, los miembros de A.A. no han cambiado mucho desde la década de los cuarenta. Muchos de nosotros todavía no queremos hablar de las Tradiciones y es bien sabido que se puede lograr la evacuación total y rápida de cualquier salón de grupo al anunciar que se va a efectuar una reunión de Tradiciones.

Ya sea que nos demos cuenta o no, introducimos las Tradiciones a los principiantes mucho antes que los Pasos. Tales conceptos como impotencia, un poder superior, el inventario moral y hacer reparaciones pueden aterrorizar a un borracho tembloroso en sus primeros días. Pero en la primera reunión les estrechamos la mano y les decimos, "si quieren dejar de beber, son bienvenidos, sin importar quienes sean o lo que hayan hecho" (el único requisito para ser miembro es querer dejar de beber).

Les damos nuestros números de teléfono y ejemplares de nuestra literatura y les contamos nuestras experiencias de lo que nos ayudaba más al comienzo (nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje). Tranquilizamos a los borrachos asustados asegurándoles que nunca revelaremos sus secretos ni el hecho de que son miembros de A.A. (anonimato). Les ofrecemos un refugio, donde lo único que importa es la sobriedad y no se ponen condiciones (no tener opiniones acerca de asuntos ajenos, el autosostenimiento, no afiliarnos a empresas externas).

En el año 2000, A.A. es una Comunidad mundial, bien conocida y respetada, con más de dos millones de miembros en 150 países, y es modelo de otras muchas comunidades parecidas. Y nuestra salud y nuestra prosperidad son consecuencias de vivir conforme con las Tradiciones.

En el número de enero de 1955 del Grapevine, Bill lo resumió elocuentemente:

"Con nuestras Doce Tradiciones, nos hemos opuesto a casi toda tendencia del mundo exterior.

Hemos renunciado a un gobierno personal, al profesionalismo y al derecho de decidir quiénes pueden ser nuestros miembros. Hemos renunciado al bienhechorismo, a la reforma y al paternalismo. Nos negamos a aceptar contribuciones caritativas, prefiriendo pagarlo todo nosotros. Estamos dispuestos a cooperar con casi todo el mundo, pero no casamos nuestra Comunidad con nadie. Nos mantenemos alejados de las polémicas públicas y rehusamos luchar entre nosotros mismos por aquellas cosas que desgarran la sociedad: la religión, la política y la reforma. Tenemos un solo objetivo: el de llevar el mensaje de A.A. al alcohólico enfermo que lo desee.

Adoptamos estas actitudes no porque pretendamos tener una virtud o sabiduría especiales; hacemos estas cosas porque la dura experiencia nos ha convencido de que tenemos que hacerlas —si A.A. va a sobrevivir en el afligido mundo moderno. Renunciamos a nuestros derechos y hacemos sacrificios también porque lo debemos y, mejor aún, lo queremos hacer. A.A. es un poder superior a todos nosotros; tiene que sobrevivir o, si no, incontables miles de nuestros compañeros de fatigas indudablemente morirán."

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, agosto-septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.