Alcohólicos Anónimos Hispano
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Alcohólicos Anónimos ®
Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente.
No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
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Treinta años después del encuentro entre dos alcohólicos en Akron, esa enorme multitud reunida en la Asamblea Internacional de AA en Toronto, Ontario, recitaba al unísono unas palabras que reflejaban el crecimiento del espíritu de AA a nivel internacional desde entonces hasta nuestros días: «Yo soy responsable, cuando cualquiera, dondequiera extienda su mano pidiendo ayuda, quiero que la mano de AA esté ahí y por esto yo soy Responsable»
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¿Qué es una Convención de A.A. para Usted?

H.O.E., de Guatemala, comparte con nosotros lo siguiente:

Si usted ha asistido a alguna de las convenciones que se realizaron en nuestro país, estará de acuerdo conmigo en que las convenciones son actividades donde se reúnen la mayor cantidad de Alcohólicos Anónimos.

Pero ¿por qué se reúnen tantos A.A. en esta clase de actividad? Cuando me invitaron por primera vez, acepté solo por cortesía; no sentía el menor entusiasmo. Hoy en día para mí, las convenciones, tal como las conocemos en A.A., son grandes reuniones que se realizan con el objetivo de compartir en un ambiente creado precisamente con la intención de gozar todos juntos de la alegría de vivir en sobriedad. En más de un sentido, las convenciones son algo así como una gigantesca fiesta de aniversario, donde nos reunimos el mayor número posible de A.A. que puedan estar bajo un mismo techo.

Nos sentimos como si estuviéramos festejando cada uno nuestro propio aniversario, pues otro propósito que nos une en la convención es el de dar gracias a nuestro Poder Superior por habernos permitido permanecer unidos, practicando la recuperación y prestándonos servicio entre sí, durante otro período de un año.

En las convenciones la idea central es la de convivir. Siendo A.A. una fraternidad, en estos eventos tenemos la oportunidad de conocer a un increíble número de hermanos de la misma enfermedad y practicando el mismo programa, o de saludar a los que ya son nuestros viejos conocidos, con quienes hemos compartido en convenciones o actividades pasadas. La amistad y el amor al estilo de A.A. se hacen comunes y mutuos, con más intensidad que nunca.

De esta manera, las convenciones se distinguen de otros eventos de A.A. en que, en el transcurso de ellas, no se llegan a tomar acuerdos ni se sacan conclusiones de ninguna especie. En los trabajos de la convención no se presentan ponencias para ser discutidas acaloradamente, sino que únicamente se trata de dar puntos de vista sobre los diferentes aspectos de nuestro programa de vida, en un afán de compartimiento, sin la pretensión de imponer algo. Así que es fácil comprender por qué las convenciones son los eventos favoritos de todos los A.A., al extremo que, como todos sabemos, la asistencia a ellas siempre constituye la concentración más grande de A.A., tal como ha ocurrido en nuestro país, en Estados Unidos, Canadá y muchos países más.

Son muchas y muy variadas las opiniones de los A.A. respecto a las convenciones, pero casi todas coinciden en que se trata de algo que atrae irresistiblemente el interés general. Como prueba de ello, oigamos la vivencia de un compañero que ha acudido a estos eventos:

"No existen palabras para definir lo que se siente en una convención; es una mezcla de muchos sentimientos a la vez. Recuerdo que en la apertura de una convención, estaba en la cima de la felicidad y sin embargo, tenía los ojos humedecidos por las lágrimas. En la clausura estaba temblando de emoción sin saber por qué, pues nunca hasta entonces me había sentido tan fortalecido espiritualmente. Otro sentimiento doble y controvertido me ocurrió cuando en una sesión tenía ganas de gritar y al mismo tiempo deseaba guardar el más respetuoso silencio, al escuchar las palabras que me estaban llegando hasta lo más profundo de mi ser. El primer día de la convención, al leer todos los temas que se iban a desarrollar, me parecía algo que nunca iba a acabar, pero conforme iba transcurriendo el tiempo, no deseaba que terminara el evento. Estas y otras vivencias son para mí algo inolvidables; por nada del mundo pienso perderme el asistir a la próxima convención".

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 1986) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias

29 de MAYO

VERDADERA TOLERANCIA

El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.

— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 135


Oí por primera vez la forma corta de la Tercera Tradición en el Preámbulo. Cuando llegué a A.A. no podía aceptarme a mí mismo, a mi alcoholismo ni a un Poder Superior. Si hubiera existido algún requisito físico, mental, moral o religioso para ser miembro, ya estaría hoy muerto. Bill W. dijo en una charla grabada acerca de las Tradiciones, que la Tercera Tradición es una carta de garantía para la libertad individual. Lo más impresionante para mí fue la sensación de aceptación por parte de los miembros que estaban practicando la Tercera Tradición tolerándome y aceptándome. Creo que la aceptación es amor y el amor es lo que Dios tiene dispuesto para nosotros.

Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
29 de Mayo

Pensamiento del Día

Nosotros, que hemos aprendido a poner en manos de Dios nuestro problema de la bebida, podemos ayudar a otros a hacerlo así. Podemos ser utilizados como una conexión entre la necesidad de un alcohólico y la provisión de fortaleza de Dios. En Alcohólicos Anónimos podemos ser útiles en forma única, precisamente porque tenemos el infortunio o la fortuna de ser alcohólicos nosotros mismos. – “¿Deseo ser una persona útil en forma única? ¿Emplearé mi gran derrota, fracaso y enfermedad propios como un arma para ayudar a otros?”.

Meditación del Día

Trataré de ayudar a otros. Trataré de no dejar pasar un día sin extender el brazo de amor a alguien. Cada tía trataré de hacer algo para elevar a otro ser humano del pozo de desaliento en el que él o ella hayan caído. Mi mano auxiliadora es necesitada para levantar el ánimo, la fortaleza, la fe y la salud del desamparado. Por gratitud, transferiré y ayudaré a otro alcohólico a aliviar la carga que está gravitando demasiado pesadamente sobre él.

Oración del Día

Ruego poder ser auxiliado por Dios para aliviar muchas cargas. Pido porque muchas almas puedan ser ayudadas a través de mis esfuerzos.

(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

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Cita Diaria con La Viña Mayo 29

“Todavía soñaremos despiertos.... Pero estos serán sueños constructivos, en vez de meros delirios”.

“Tus depresiones: saca algo positivo de ellas”. Nueva York, Nueva York, Agosto de 1948. De Lo mejor del Grapevine, Volumen I
Cita diaria de Grapevine 29 de mayo

“Después de tantos años siendo un peligro, como mínimo una molestia pública, me siento obligado a hacer algo positivo.”

Nipawin, Saskatchewan, noviembre de 2003, “No es culpa de nadie más que mía”, Felices, alegres y libres: El lado más ligero de la sobriedad
Bill W.

“Levanta la mirada hacia la luz”

Cree más profundamente.
Levanta la cara hacia la luz, aunque por el momento no puedas ver.

Tal como la ve Bill

En una carta que un alcohólico anónimo envió a la Oficina de Servicios Generales de AA en Nueva York, en los primeros años de nuestra comunidad, este manifestaba su emoción al haber conocido a nuestro cofundador Bill W. La carta decía lo siguiente:

“... Nunca olvidaré la primera vez que me encontré con Bill Wilson. Yo llevaba sin beber un par de meses y estaba tan entusiasmado, tan emocionado de conocer personalmente al cofundador, que le lancé un torrente de palabras, expresándole lo que mi sobriedad significaba para mí, así como mi imperecedera gratitud porque había iniciado AA. Cuando terminé de hablar, tomó mi mano en la suya y simplemente dijo: ‘Transmítelo’...”

Hoy, a 42 años de su muerte (24 de enero de 1971), recordamos a quien fuera uno de nuestros cofundadores. La mejor forma de manifestar nuestra gratitud será siempre, sin lugar a dudas, transmitir la dádiva que fue puesta en nuestras manos a quienes aún no saben que hay una solución para la enfermedad del alcoholismo.

En la fotografía que ilustra esta página podemos observar a un Bill tranquilo, disfrutando al tocar el violín que, como lo refiere el libro Transmítelo, esta habilidad había sido un logro de su infancia: fue primer violín de la orquesta de la escuela y, en años posteriores, esto se volvió una diversión que le causaba satisfacción.

Más que anecdótico, este hecho en apariencia poco significativo podría haber sido de gran importancia para Bill en su propio proceso de recuperación como alcohólico. Sabemos, por medio de una carta que Bill escribió a un íntimo amigo, de las depresiones que él llegó a sufrir incluso durante años. Dicha carta aparece publicada en el libro El lenguaje del corazón, con el título “La próxima frontera: la sobriedad emocional”. En ella Bill escribía lo siguiente:

“Aun cuando nos esforzamos por aferrarnos, puede que la paz y la alegría sigan eludiéndonos. Y este es el punto al que hemos llegado tantos veteranos de AA. Y es un punto literalmente infernal. ¿Cómo se puede armonizar nuestro inconsciente —de donde surgen tantos de nuestros temores, obsesiones y falsas aspiraciones— con lo que realmente creemos, sabemos y queremos? Nuestra principal tarea es cómo convencer a nuestro mudo, rabioso y oculto ‘Sr. Hyde’...

Recientemente he llegado a creer que esto se puede conseguir. Lo creo así porque he visto a muchos compañeros, gente como tú y yo, que andaban tanto tiempo perdidos en las tinieblas, empezar a obtener resultados. El pasado otoño, la depresión, sin tener ninguna causa racional, casi me llevó a la ruina. Empecé a temerme que fuera a pasar otro largo período crónico… seguía preguntándome a mí mismo: ¿por qué los Doce Pasos no sirven para liberarme de la depresión? Hora tras hora, tenía la mirada fija en la oración de San Francisco… ‘Es mejor consolar que ser consolado’. Aquí tenía la fórmula. ¿Por qué no funcionaba?

De repente me di cuenta de lo que había de malo. Mi defecto principal y característico siempre ha sido el de la dependencia… de otra gente o de las circunstancias. Siempre había contado con que me proporcionaran el prestigio, la seguridad y cosas similares… Reforzado por la gracia que podía encontrar en la oración, me encontré obligado a valerme de toda voluntad y fuerza de las que disponía para extirpar esas defectuosas dependencias emocionales de otra gente… Únicamente al lograrlo, sería libre de amar como San Francisco.

La estabilidad que logré se originó en mis esfuerzos para dar, no en mis exigencias de que se me diera”.

Al final de esta carta, Bill cerraba con una frase estremecedora y llena de belleza: “He encontrado un lugar sereno bañado en la luz del sol”. Quizá ese lugar sereno también lo encontraba al tocar su violín.
Sirva este pequeño homenaje a quien en vida supo entregar a la comunidad y a los AA de aquel tiempo ese amor que él mismo llamó “amor adulto”; ese amor que un padrino siente y ofrece a ese borracho en apariencia “desconocido”. Entonces nos veremos liberados para vivir y para amar; entonces nos será posible aprovechar el trabajo del Paso Doce, tanto con nosotros mismos como con otra gente, para lograr la sobriedad emocional.

Reimpreso del apartado 29-70® (Núm. 258, enero - febrero 2013) con permiso de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
Reflexiones Diarias

30 de MAYO

NUESTRO OBJETIVO PRIMORDIAL

Cuanto más se aferre A.A. a su objetivo primordial, mayor será su influencia bienhechora en todas partes.

— A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 109


Reflexiono con gratitud sobre los primeros años de nuestra Comunidad y aquellos sabios y cariñosos “pioneros” que proclamaron la necesidad de no desviarnos de nuestro objetivo primordial, el de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.

Deseo mostrar mi respeto a aquellos que trabajan en el campo del alcoholismo, teniendo siempre en cuenta que A.A. no apoya causas ajenas. Debo recordar que A.A. no tiene el monopolio de hacer los milagros, y sigo sintiéndome humildemente agradecido al Dios bondadoso que hizo que A.A. fuera posible.

Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
30 de mayo

Pensamiento del Día

No esperaré a ser reclutado para servir a mis semejantes. Me ofreceré como voluntario. Seré leal en mi ayuda, generoso en mi dádiva, amable en mi crítica, constructivo en mis sugestiones, afectuoso en mis actitudes. Daré a A.A. mi interés, mi entusiasmo, mi devoción, y lo más importante de todo, daré de mí mismo.
-"¿Acepto esto también como mi credo de A.A.?"


Meditación del Día.

Hay muchas clases de oraciones, pero cualquier tipo de oración significa la elevación del alma y de la mente a Dios. Por eso, ya sea que la oración sea solamente un resplandor de fe, una mirada o una palabra de amor, o tan solo un sentimiento de confianza en la bondad y propósito del universo, el resultado de esa oración es una mayor fortaleza para hacer frente a todas las tentaciones y sobreponerse a ellas. Es más, aun cuando no se exprese súplica, toda la provisión de fortaleza necesaria es concedida. Porque el alma, estando ligada y unida a Dios, recibe de El toda la ayuda espiritual que necesite. El alma, cuando se encuentra en el cuerpo humano, necesita siempre de las cosas que no se encuentran en su morada celestial.


Oración del Día.

Ruego porque se me pueda enseñar cómo orar.
Pido poder estar ligado, a través de la oración, al pensamiento y a la voluntad de Dios.


(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

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“Veremos cómo nuestra experiencia puede beneficiar a otros…”

“Me gustaría poder ofrecerles a las mujeres aquí la oportunidad de ver que pueden utilizar, como yo he hecho, los principios e ideas de A.A. para cambiar y mejorar sus vidas.

El pasado mes de julio celebré mi cuarto aniversario de sobriedad, gracias a mi Dios y a este programa. Los principios en que se basa A.A. y los miembros de A.A. no solamente me han ayudado a mantenerme cuerda y sobria, sino que me han convertido además en una persona mejor en todos los aspectos de mi vida.

Con un poco menos de un año de sobriedad empecé a tratar de alcanzar a los miembros de mi comunidad y ayudarlos. Me han impuesto una condena de 25 años hasta reclusión perpetua. Pero me niego a sentirme desilusionada. Mi Dios tiene un plan.

Me han puesto en un área poblada con más alcohólicas, adictas y desgraciadas víctimas de la circunstancia por milla cuadrada que yo hubiera podido alcanzar por mi cuenta. Son casos desesperados.

La reclusa que ha tocado fondo y no tiene a dónde recurrir, va buscando el último resquicio de esperanza.

La reclusa que ha venido entrando y saliendo repetidas veces, que se ha endurecido a la experiencia porque cree que es una ley inevitable de la vida, no sabe que hay una mejor posibilidad.

La reclusa que tiene miedo de salir porque la prisión es un lugar más seguro que las calles de donde viene.

La reclusa que sabe que va a drogarse en cuanto pase por la puerta, no quiere hacerlo, pero no sabe dejarlo. Sabe que allí afuera va a morir”.

— Danielle H., Región Este Central



“Hola, soy Eric, y soy alcohólico. Llevo 35 días sobrio. Empecé a beber hace unos seis años, cuando tenía 17 años de edad. Ahora tengo 23.

Acabé harto de beber porque cada vez que me emborrachaba me ponía airado.

Ahora asisto a las reuniones de A.A. y sigo a mi Poder Superior —algo que nunca creía que haría nunca en mi vida— y veo que he decepcionado a mis hijas, a mi novia, a mi padre y a mi abuelita.

Ya sé que cuando salga en libertad voy a hablar a los jóvenes de estas partes y espero que los pueda detener antes de que sea demasiado tarde”.

— Eric A., Región Este Central



“Mi nombre es Justin H. Tengo 34 años y soy alcohólico.

Solía beber para ser cool – para encajar e impresionar a la gente. En ese entonces, el beber me quitaba las inseguridades; pero me condujo por un camino oscuro hasta donde estoy, detrás de estos muros.

Creía que la sobriedad era la locura, y que la vida verdaderamente loca que vivía era todo lo que debía ser. Estaba equivocado, me dice el Libro Grande.

Ya sé hoy que la vida sobria es la vida para mí. ¿Cómo lo hago? Un día a la vez, con una fe como un grano de mostaza. Tenemos que tener presente que todo viaje largo empieza con un corto paso.

Lo que me ayuda a mantenerme sobrio es la fe, la fuerza de voluntad y las páginas 64 y 65 del Libro Grande de Alcohólicos Anónimos.

Les agradezco, mi familia de A.A.”

— Justin H., Región del Pacífico

Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163 — Invierno 2018/2019, con permiso de A.A. World Services, Inc.