Alcohólicos Anónimos Hispano
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Alcohólicos Anónimos ®
Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente.
No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
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87 Aniversario de  publicación del libro Alcohólicos Anónimos

Hoy es Un Día Muy Especial para Recordar en AA... El 87 Aniversario de Nuestro *Texto Básico:*

El Libro *"Alcoholicos Anonimos"*

La fecha exacta en que se dio a conocer la primera edición del *Libro Grande de Alcohólicos Anónimos* fue el *_10 de abril de 1939_*

*Datos de esa primera publicación:*

Fecha,10 de abril de 1939

Título completo,*Alcoholics Anonymous: The Story of How More Than One Hundred Men and Women Have Recovered from Alcoholism*

Apodo,"The Big Book" por el grosor del papel usado en esa edición

Autor,Bill W., con ayuda de varios editores

Propósito,Poner por escrito lo que les había funcionado para que el mensaje llegara a personas que nunca conocerían.

El libro se escribió durante 1938 en Newark, New Jersey y se publicó en 1939 como el texto básico de AA.
Se imprimieron 5000 ejemplares después de varias publicaciones, Revista Liverty, Plan Dealer.

El detonante Para darlo a conocer fue el artículo de Jack Alexander publicado en la revista número Uno de los EEUU _El Saturdey Ivining Post_. El Propietario Juez Curtis Bukc.
Instituciones Correccionales

Explorar nuevas formas de ayudar a los alcohólicos

A los alcohólicos menores de 20 años les parece casi invariablemente que son demasiado jóvenes para integrarse a A.A. Al resistirse a aceptar ayuda, algunos dicen que no beben “licores fuertes”; otros, que nunca han tenido lagunas mentales o que nunca estaban tan borrachos que se caían. Y a muchos que se encuentran en cárceles o prisiones les resulta muy difícil en las reuniones identificarse con las historias de alcohólicos de mayor edad que han agarrado la cuerda salvavidas de A.A. A los jóvenes recién puestos en libertad les puede resultar aún más difícil establecerse en un grupo de “afuera” de A.A. y encontrar nuevos amigos y actividades para ayudarlos en sus primeros pasos hacia la recuperación.
John D., de Nueva York, miembro de comité de distrito, dice que “he participado cuatro años en el servicio de Instituciones Correccionales y el último año he tenido un compromiso especial con Y.P.A.A. [jóvenes en A.A.]” Gran parte de sus esfuerzos se centraba en el programa de transición (unir las orillas) por medio del cual los A.A. de afuera ayudan a los presos a hacer la transición de A.A. en prisión a las reuniones regulares. A él le parece que una forma de hacer esto inicialmente es recalcar la “identificación comparable”—es decir, dejar que una persona joven de A.A. lleve el mensaje para disipar el sentimiento de ser “demasiado joven” para el programa de A.A.
Cuando los alcohólicos jóvenes han estado sobrios durante un tiempo, la experiencia colectiva de A.A. demuestra que muchos de ellos se sienten de la misma forma que Joyce, que llegó a la Comunidad cuando tenía 20 años. Después de cinco años de sobriedad continua, dice ella, “muchos de mis amigos de A.A. ahora son una o dos generaciones mayores que yo, pero no hay barreras. A.A. es suficientemente grande para todos. Cada generación contribuye con sus propios regalos, talentos e ideas… Todos traemos nuestra enfermedad común del alcoholismo, nuestro libre albedrío, y el derecho de practicar los principios de A.A. como nosotros los entendemos.”
Anita T., canadiense, es una joven que llegó a la Comunidad a los 18 años de edad. “En mi segundo año de sobriedad,” dice ella, “quería participar en el servicio fuera de mi grupo, devolver lo que se me había dado a mí, y Tony H., coordinador de nuestro comité de I.C., sugirió que le acompañara a una reunión en una institución de custodia abierta para hombres jóvenes de 16 a 18 años de edad. Yo iba a tener que pasar mi primer chequeo policial en sobriedad y tenía miedo de que mis anteriores condenas fueran en contra mía.”
No fue así. “Afortunadamente,” dice Anita, “me concedieron autorización para entrar, y subimos las escaleras para la sala de reunión. Llegaron los muchachos alborotando y fanfarroneando. Conté mi historia y ellos contaron las suyas, y cerramos la reunión. Después me sentía como si fuera flotando por el aire.”
Durante los siguientes meses, dice ella, “asistía a una o dos reuniones al mes. Pero cada vez que me comprometía a coordinar la reunión, buscaba miles de excusas para no asistir. Según iba caminando hacia la institución, cuanto más cerca estaba más enferma me sentía. Quería huir corriendo pero no lo hice. Y según iban pasando las semanas, descubrí que después de las reuniones, experimentaba una gratitud que venía de servir. Era asombroso.”
Con el transcurso del tiempo, Anita vio cambiar gradualmente a muchos de los jóvenes delincuentes: “En su primera o segunda reunión se sentaban en sus sillas con los brazos cruzados y las paredes emocionales levantadas, desafiándome con los ojos a que les impresionara. Poco a poco se fueron derrumbando las paredes.” Sin excepción, dice ella, “los jóvenes residentes estaban bajo la influencia del alcohol o de las drogas cuando cometieron los crímenes.
Algunos dijeron que irían a las reuniones de A.A. afuera cuando fueran puestos en libertad, y vi a algunos en diversas reuniones. Otros, fieles a su palabra, se emborracharon y acabaron volviendo a la institución.”
Hace tres años Anita se trasladó a Hamilton, Ontario, para trabajar e ir a la escuela. “Han pasado diez años desde mi experiencia en aquel centro juvenil,” dice, “pero nunca olvidaré la alegría de ver la transformación en algunos de aquellos muchachos al darse cuenta de la destrucción que el alcohol había causado en sus vidas.
También recuerdo sentirme descorazonada al verlos volver al centro por haber cometido otros crímenes. Pero Tony me dijo que la única cosa que podíamos hacer era plantar la semilla de la sobriedad en A.A. Eso fue suficiente para mí.”
Lo básico de llevar el mensaje a los centros de detención juveniles y de corta condena es casi igual que para otras instituciones correccionales; pero hay algunas diferencias.
Una diferencia importante, según nos indica el Libro de Trabajo de Instituciones Correccionales, editado por la Oficina de Servicios Generales, es que “en los centros de detención juveniles suele haber una pronunciada diferencia de edad entre los jóvenes y la mayoría de los A.A.” (Según la más recién efectuada Encuesta de los miembros, en 2001, la edad media de los miembros es de 46 años.)
Además, muchos alcohólicos menores de 18 años tienen una historia breve de bebedores y pueden tener dificultad en identificarse con las historias a veces largas y tortuosas de los A.A. más viejos. Puede que tengan miedo de dar la impresión de ser débiles a sus compañeros, lo cual puede influenciar en su asistencia y participación en las reuniones de A.A.; y al mismo tiempo pueden sentir presión de sus compañeros de ser “bravucones”, lo cual puede causar problemas de comportamiento en las reuniones. La experiencia indica además que muchos jóvenes no pueden mantener la atención durante períodos prolongados en las reuniones. Por estos y otros motivos, algunas áreas recomiendan a los jóvenes miembros de A.A. de afuera que compartan sus historias y apadrinen reuniones en los centros de detención juveniles de su localidad.
En la mayoría de los centros de detención juveniles la población cambia muy frecuentemente, y los centros “suelen tener reglamentos más estrictos en cuanto al acceso y la confidencialidad,” según el Libro de Trabajo de IC, “y la norma es que se requiere la presencia del personal del centro en las reuniones de A.A.” Se sugiere que el sentido común y la cooperación absoluta con el personal de las instituciones juveniles son esenciales para el éxito de este tipo de trabajo de Paso Doce.
El Libro de Trabajo también propone algunas directrices prácticas para efectuar las reuniones en los centros de detención juveniles e instituciones de corta condena: (1) Seguir el formato de reuniones para principiantes, con enfoque en los tres primeros Pasos y ofrecer información sobre las herramientas básicas que un A.A. puede utilizar para mantenerse apartado del primer trago. (2) Hacer una presentación informal con una sesión de preguntas y respuestas.
Un artículo de servicio de una página disponible en la OSG, “Información sobre Alcohólicos Anónimos”, es útil para explicar a los recién llegados lo que A.A. hace y no hace. (3) Explicar y destacar la importancia del apadrinamiento. (4) Celebra una reunión sobre un tema tal como “¿Qué vas a hacer de manera diferente esta vez?” (5) Si la participación es limitada, una sesión anónima de Canasta de Preguntas—en la que se hacen las preguntas por escrito y se ponen en una canasta o un sombrero—puede funcionar bien. (6) El uso de cintas, videos y folletos ilustrados puede ser de especial utilidad para los presos jóvenes.
“Es importante tener presente,” dice el Libro de Trabajo, “que A.A. está [en los centros de detención juveniles] para ofrecer un mensaje de esperanza.” Y como descubrió Anita, “puede que no veas resultados inmediatos, pero puede que se plante una semilla.”

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición febrero-marzo 2003) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias

11 de ABRIL

UNA PALABRA PARA ELIMINAR

A muchos de nosotros nos costaba mucho tiempo ver lo engañados que estábamos por nuestras volubles emociones. Podíamos verlas rápidamente en otras personas, pero tardábamos mucho en verlas en nosotros mismos. Ante todo, era necesario admitir que teníamos muchos de estos defectos, aunque el hacerlo nos causara mucho dolor y humillación. En lo que respecta a otra gente, teníamos que eliminar la palabra “culpa” de nuestro vocabulario y de nuestros pensamientos.

— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 44


Cuando yo di mi Cuarto Paso, siguiendo lo sugerido por el Libro Grande, noté que mi lista de quejas estaba llena de mis prejuicios y de echar la culpa a otros por no haber podido triunfar y no aprovechar plenamente mis talentos. También descubrí que me sentía diferente porque era negro. Según seguía trabajando en el Paso, me di cuenta de que siempre había bebido para deshacerme de esos sentimientos. Sólo cuando logré mi sobriedad y trabajé en mi inventario, pude dejar de echar la culpa a otras personas.

Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
11 de Abril

Pensamiento del Día

En aquel mundo alcohólico una copa lleva a la otra y no hay modo de detenerse hasta quedar embotado. A la mañana siguiente todo empieza de nuevo. Con el tiempo se aterriza en un hospital o en la cárcel. Se pierde el empleo. Se derrumba el hogar. Se está siempre en un embrollo. Se está en un laberinto, y no hay modo de escapar. – “¿Estoy yo convencido de que aquél mundo alcohólico no es un lugar agradable para que yo viva en él?”.

Meditación del Día

Tengo que aprender a aceptar la auto-disciplina. Tengo que tratar de jamás abandonar un punto que haya ganado. Tengo que salvarme de caer en los resentimientos, odios, temores, orgullo, lujuria o murmuración. Es más, si la disciplina me mantiene alejado de algunas personas que no la tienen, seguiré adelante. Puedo tener diferentes normas y forma de vivir que algunas otras personas; pero trataré de vivir de la manera en que creo que Dios quiere que viva, sin importar lo que digan los demás.

Oración del Día

Ruego porque pueda ser para los demás un ejemplo, mostrando una mejor forma de vivir. Pido porque pueda seguir adelante a pesar de todos los obstáculos.

(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

🌷
Experiencia Diaria

Me sacó del pantano

11 de abril de 2026

Llegué a la Comunidad de AA en julio de 1999, con 26 años.

Me había casado a los 19 años, con la idea de que así disminuiría mi alcoholismo, ya que a los 16 tomaba a más no poder. Sin embargo, fue peor, pues ya casado me hundí poco a poco en el fuego del alcoholismo. Aunque paraba de beber durante cortos periodos de tiempo, llegó el momento en que no me detenía por nada ni por nadie.

No hubo poder humano que me ayudara a dejar de beber, hasta que por fin crucé la puerta de un grupo de Alcohólicos Anónimos. Recuerdo que llegué un miércoles y desde ese día mi vida cambió. Cuando llegué, tenía dos hijos: un niño de 6 años y una niña de 4; hoy en día ya son papás y yo, abuelo de 7 niños.

Jamás pensé que AA me sacaría del pantano en el que me estaba hundiendo, pero hoy le doy gracias a mi Poder Superior y a toda la Comunidad de AA.

José de Jesús P.
Jalisco Oriente


Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.

#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Abril 11

“A veces, centrarse en las fallas del otro puede ser beneficioso. Cuando estaba haciendo el Cuarto Paso, un veterano sugirió que anotara los nombres de las personas hacia las que sentía resentimiento y que agregase dos o tres líneas explicativas de por qué se merecían mi desagrado. Tras dejar de lado la lista durante un día, debía tachar cada uno de esos nombres y reemplazarlos con el mío”.

“Espejito, espejito”. RENTON, WASHINGTON, OCTUBRE DE 1987. De Step By Step
Cita diaria de Grapevine, 11 de abril

«Lo que he estado dispuesto a aportar a AA, casi siempre a través de mi grupo base, lo he recuperado multiplicado por diez en forma de tranquilidad».

«La clave de la pertenencia», Manchester, New Hampshire, septiembre de 2000, «Soy responsable: La mano de AA»
33° ANIVERSARIO DEL GRUPO ORENSE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

ACTO DE INFORMACIÓN PÚBLICA

Día: 8 de mayo 2026

Hora: 19:00

Lugar: Rúa Luis Trabazos 3

Contacta con nosotros: 646 645 119

¿Tienes problemas con el alcohol?

¡Quizás podamos ayudarte!

https://www.alcoholicos-anonimos.org
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Simposio: Alcoholismo en mujeres
Agenda del Simposio
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Alcohólicos Anónimos, también conocido como el “Libro Grande”, presenta el programa de AA de recuperación del alcoholismo. Publicado por primera vez en 1939, su finalidad era enseñarles a otros alcohólicos cómo se recuperaron los primeros cien miembros de AA. Ha sido traducido a más de setenta idiomas y sigue siendo considerado el texto básico de AA.
Historia destacada: La importancia de compartir la literatura de A.A.

La siguiente reflexión personal sobre el poder de la literatura de A.A. proviene de un exdelegado de la Reunión de Servicio Mundial de Perú.El Duodécimo Paso sugiere “llevar el mensaje”. El mensaje original está escrito en el Libro Grande. Tuve el privilegio de ser recibido en mi primera reunión con una copia del Libro Grande. La calidez que sentí en esta reunión, las nuevas perspectivas que se abrieron para mí, cuando escuché a los miembros contar sus historias personales, me impulsaron a leer el libro ni bien llegué a casa. Abrí el libro y no lo cerré hasta llegar al final. Mi corazón se abrió, descubrí una experiencia de vida (la de Bill) que hice propia. Me dije a mi mismo: Si esta persona pudo cambiar su vida, ¿por qué no puedo cambiar la mía también? De este modo el mensaje me llegó mediante la agencia del Libro Grande.

Cuando un compañero me busca para hablar o me pide un consejo, siempre tengo conmigo una edición de bolsillo del Libro Grande. En el libro encontramos respuestas o aclaraciones, sin excepción. Tengo algunos párrafos favoritos que puedo localizar fácilmente: uno en la página 51, donde se nos dice que todos
albergamos el Poder Superior dentro nuestro. Me encanta la sugerencia (experiencia) de la página 62: me guía en cuanto a lo que debo hacer cuando me molesta alguna acción, o la falta de esta, que me parece injusta de parte de otra persona. Las primeras líneas de la página 79 siempre iluminan y ofrecen una nueva perspectiva para el optimismo y la gratitud, ya que nos ayudan a reconocer los obstáculos para la acción de nuestro Poder Superior: el miedo, el resentimiento, el egoísmo y la falta de sinceridad.

He tenido muchas experiencias maravillosas compartiendo el Libro Grande con profesionales (religiosos y médicos). No solo les gusta el libro, sino que han adquirido una comprensión real de la Comunidad.

Todos los días leo varias páginas de nuestra literatura. Sobre todo, prefiero el Libro Grande y A.A. Llega a su Mayoría de Edad. Estos son mis dos libros favoritos. He participado en reuniones de estudio de la literatura y les recomiendo que hagan lo mismo a quienes recientemente hayan comenzado a recorrer el sendero de A.A.

A decir verdad, nuestra literatura es una mina inagotable. Toda vez que la leo, encuentro un mensaje de esperanza y fortaleza, como si fuera la primera vez que leo las palabras, como si fuera un pozo sin fondo del que brota agua dulce para saciar la sed.

Para resumir, cuando comparto nuestra literatura con un alcohólico que todavía sufre, estoy haciendo el trabajo de Paso Doce. Y, compartir nuestra literatura con un miembro de A.A., significa volver a leerla y comentarla desde una nueva perspectiva, y esta es una labor que enriquece exponencialmente. No existe nada mejor que encontrar respuestas en nuestra literatura y es incluso más satisfactorio y valioso cuando lo hacemos con otro miembro de la Comunidad.

Tan importante como demostrar lo que he descubierto en nuestra literatura es escuchar lo que otro miembro de A.A. ha descubierto allí. Me gusta hablar con libros en mano. Siempre descubro algo nuevo, y el efecto se multiplica.

Me siento agradecido de tener literatura al alcance y con quienes han hecho y continúan haciendo posible este servicio que es tan importante para mi recuperación y para mantener mi sobriedad, que recibí en A.A. como un regalo de Dios, que se renueva cada día, un día a la vez.

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2020) con permiso de A.A. World Services, Inc.