Y los A.A. tienen además el don de rehacer sus vidas o de redescubrir las que tenían en el pasado. En las palabras del Duodécimo Paso, la alegría de vivir es el tema del programa de A.A. Como dice Doug H., de Maine, “cuando bebía, temía a las fiestas—demasiado tiempo libre para reflexionar sobre lo solo que me sentía, el fracaso que era mi vida. Y ¿cómo iba a poder asegurar que había suficiente alcohol para mantener a raya a los demonios? Y luego había toda esa gente que ‘tenía que ver’, las reuniones que me recordaban el fracaso que era yo. Ahora las fiestas son exactamente lo que deben ser, un descanso del trabajo, una oportunidad para relajarme. Sobre todo, me ofrecen el tiempo para reflexionar sobre lo que el programa de A.A. me ha dado y para hacer lo que pueda hacer a cambio.”
Un miembro dice, “Soy judío, pero celebrábamos todas las fiestas—teníamos un árbol de Navidad y todo lo demás. Por supuesto mi ex esposa solía hacerlo todo mientras yo bebía.”
Ahora con 16 años de sobriedad, dice que “mi primera esposa nos invitó a mí y mi esposa actual a celebrar en su casa el Día de Acción de Gracias. Todo vuelve a empezar. El viaje continúa.”
Y cuando todo lo demás no da resultados, te puedes poner en contacto con la oficina central o intergrupo local para informarte del horario de reuniones y eventos especiales en tu área.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 navideña 2003) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Un miembro dice, “Soy judío, pero celebrábamos todas las fiestas—teníamos un árbol de Navidad y todo lo demás. Por supuesto mi ex esposa solía hacerlo todo mientras yo bebía.”
Ahora con 16 años de sobriedad, dice que “mi primera esposa nos invitó a mí y mi esposa actual a celebrar en su casa el Día de Acción de Gracias. Todo vuelve a empezar. El viaje continúa.”
Y cuando todo lo demás no da resultados, te puedes poner en contacto con la oficina central o intergrupo local para informarte del horario de reuniones y eventos especiales en tu área.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 navideña 2003) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
10 de ABRIL
MADURAR
La esencia de todo progreso es la buena disposición para hacer los cambios que conducen a lo mejor y luego la resolución de aceptar cualesquier responsabilidades que estos cambios nos entrañen.
— COMO LO VE BILL, p. 115
Algunas veces, cuando yo he llegado a estar dispuesto a hacer lo que debería estar haciendo, quiero alabanzas y reconocimiento. No me doy cuenta de que cuanto más dispuesto esté a cambiar mi forma de actuar, más emocionante es mi vida. Cuanto más dispuesto esté a ayudar a otros, más recompensas recibo. Esto es lo que para mí significa practicar los principios. La diversión y los beneficios están para mí en la disposición a hacer las acciones, no en los resultados inmediatos. Ser un poco más bondadoso, un poco más paciente, un poco más cariñoso, hace mejorar mi vida día tras día.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
10 de ABRIL
MADURAR
La esencia de todo progreso es la buena disposición para hacer los cambios que conducen a lo mejor y luego la resolución de aceptar cualesquier responsabilidades que estos cambios nos entrañen.
— COMO LO VE BILL, p. 115
Algunas veces, cuando yo he llegado a estar dispuesto a hacer lo que debería estar haciendo, quiero alabanzas y reconocimiento. No me doy cuenta de que cuanto más dispuesto esté a cambiar mi forma de actuar, más emocionante es mi vida. Cuanto más dispuesto esté a ayudar a otros, más recompensas recibo. Esto es lo que para mí significa practicar los principios. La diversión y los beneficios están para mí en la disposición a hacer las acciones, no en los resultados inmediatos. Ser un poco más bondadoso, un poco más paciente, un poco más cariñoso, hace mejorar mi vida día tras día.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
10 de Abril
Pensamiento del Día
Cuando llegué a A.A. llegué a un mundo nuevo. Un mundo de sobriedad. Un mundo de paz, serenidad y felicidad. Pero sé que si bebo una sola copa volveré directamente al antiguo mundo. Aquel mundo alcohólico. Aquel mundo de conflicto y desdicha. Aquel mundo alcohólico no es un lugar agradable para vivir en él. Mirar al mundo a través del fondo de un vaso de alcohol no es divertido cuando ya se es un enfermo alcohólico. – “¿Estoy yo convencido de que aquel mundo alcohólico no es un lugar agradable para que yo viva en él?”.
Meditación del Día
Tengo que aprender a aceptar la auto disciplina. Tengo que tratar de jamás abandonar un punto que haya ganado. Tengo que salvarme de caer en los resentimientos, odios, temores, orgullo, lujuria o murmuración. Es más, si la disciplina me mantiene alejado de algunas personas que no la tienen, seguiré adelante. Puedo tener diferentes normas y forma de vivir que algunas otras personas; pero trataré de vivir de la manera en que creo que Dios quiere que viva, sin importar lo que digan los demás.
Oración del Día
Ruego porque pueda ser para los demás un ejemplo, mostrando una mejor forma de vivir. Pido porque pueda seguir adelante a pesar de todos los obstáculos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día
Cuando llegué a A.A. llegué a un mundo nuevo. Un mundo de sobriedad. Un mundo de paz, serenidad y felicidad. Pero sé que si bebo una sola copa volveré directamente al antiguo mundo. Aquel mundo alcohólico. Aquel mundo de conflicto y desdicha. Aquel mundo alcohólico no es un lugar agradable para vivir en él. Mirar al mundo a través del fondo de un vaso de alcohol no es divertido cuando ya se es un enfermo alcohólico. – “¿Estoy yo convencido de que aquel mundo alcohólico no es un lugar agradable para que yo viva en él?”.
Meditación del Día
Tengo que aprender a aceptar la auto disciplina. Tengo que tratar de jamás abandonar un punto que haya ganado. Tengo que salvarme de caer en los resentimientos, odios, temores, orgullo, lujuria o murmuración. Es más, si la disciplina me mantiene alejado de algunas personas que no la tienen, seguiré adelante. Puedo tener diferentes normas y forma de vivir que algunas otras personas; pero trataré de vivir de la manera en que creo que Dios quiere que viva, sin importar lo que digan los demás.
Oración del Día
Ruego porque pueda ser para los demás un ejemplo, mostrando una mejor forma de vivir. Pido porque pueda seguir adelante a pesar de todos los obstáculos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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"LAS MEDIDAS PARCIALES
NO NOS SIRVIERON PARA NADA"
“Nunca en un millón de años pensé que yo, ‘el Sr. Sabelotodo’, acabaría tras las rejas. Aquí es donde me han traído las acciones que he cometido para mantener mi enfermedad. Estoy siendo muy duro conmigo mismo.
Ya conozco A.A. y creía que yo sabía más que la gente que está en el programa. Las medidas parciales no me sirvieron para nada. Puedo decir sinceramente que estoy dispuesto a intentar cualquier cosa y seguir las sugerencias.
Tengo mucho temor de que si no me mantengo sobrio esta vez, en el mejor de los casos voy a acabar encerrado en una celda mucho tiempo. Es muy probable que acabe muerto, ya sea por consecuencias directas de consumir alcohol o por suicidio.
Actualmente estoy sobrio un poco más de siete meses, el mismo tiempo que llevo encarcelado. Rezo cada día para que Dios me quite el deseo de beber y me ayude a pasar el día. Antes de acostarme, le doy las gracias por otro día más. Gracias de antemano por cualquier ayuda que me puedan ofrecer”.
— Stephen B., Región Noreste
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
“Me han arrestado otra vez. Parece tan irreal porque dejo que el alcohol se apodere de mis sentimientos. Amo de verdad a mi familia y a mis hijos, y no me puedo creer que he dejado que me vuelva a pasar esto.
Estoy en la cárcel esta vez con acusaciones terribles y estoy muerto de miedo. Espero y rezo por no perder a mi familia. Sé que no puedo beber, pero bebí. El alcohol ha roto mi familia por última vez.
Nunca fui a las reuniones de A.A. como debería haber hecho después de mi primer arresto. Me negaba a admitir mi situación. Necesito un poder superior a mí mismo para ayudarme a mantenerme sobrio. Me convencí a mí mismo de que, como el alcohol es algo legal, no es tan malo.
Bueno, estoy en la cárcel y, si Dios no me ayuda, esta es la única forma en que puedo lidiar con esto. Me siento muy avergonzado por mis acciones y estoy pagando un precio muy caro. Asistiré a las reuniones de A.A. y leeré el Libro Grande. Probablemente me ha salvado la vida.
Estaba a punto de perder la esperanza en la vida porque me sentía muy deprimido. Amo a mi prometida y a mis tres bellos hijos —de 13, seis y dos años y medio de edad—. Necesito ayuda; y mi prometida dejó de beber la noche en que esto pasó. Bebimos demasiado y dejamos que el alcohol hiciera esto a nuestra familia”.
— Stanley N., Región Noreste
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
"…LIBRE EN ESPÍRITU"
“Escribo para decir la suerte que tenemos por estar sobrios hoy y que Dios sin duda ha hecho por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo.
Aunque estoy detrás de los muros de esta prisión, estoy libre en espíritu y sigo desarrollando mi relación espiritual con Dios. Mantengo un contacto consciente con Él y rezo por que se haga Su voluntad y tener la fortaleza para hacerlo.
A.A. me ha hecho ver mis defectos de carácter que no me gustan nada, tales como el egoísmo, el controlar a los demás, el egocentrismo, la manipulación y el temor. Estas son cosas que continuamente pido a Dios que las quite de mi vida y que me ayude a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún sufren”.
— Randall C., Región Sudoeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2012, con permiso de A.A. World Services, Inc.
#AlcohólicosAnónimos
NO NOS SIRVIERON PARA NADA"
“Nunca en un millón de años pensé que yo, ‘el Sr. Sabelotodo’, acabaría tras las rejas. Aquí es donde me han traído las acciones que he cometido para mantener mi enfermedad. Estoy siendo muy duro conmigo mismo.
Ya conozco A.A. y creía que yo sabía más que la gente que está en el programa. Las medidas parciales no me sirvieron para nada. Puedo decir sinceramente que estoy dispuesto a intentar cualquier cosa y seguir las sugerencias.
Tengo mucho temor de que si no me mantengo sobrio esta vez, en el mejor de los casos voy a acabar encerrado en una celda mucho tiempo. Es muy probable que acabe muerto, ya sea por consecuencias directas de consumir alcohol o por suicidio.
Actualmente estoy sobrio un poco más de siete meses, el mismo tiempo que llevo encarcelado. Rezo cada día para que Dios me quite el deseo de beber y me ayude a pasar el día. Antes de acostarme, le doy las gracias por otro día más. Gracias de antemano por cualquier ayuda que me puedan ofrecer”.
— Stephen B., Región Noreste
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“Me han arrestado otra vez. Parece tan irreal porque dejo que el alcohol se apodere de mis sentimientos. Amo de verdad a mi familia y a mis hijos, y no me puedo creer que he dejado que me vuelva a pasar esto.
Estoy en la cárcel esta vez con acusaciones terribles y estoy muerto de miedo. Espero y rezo por no perder a mi familia. Sé que no puedo beber, pero bebí. El alcohol ha roto mi familia por última vez.
Nunca fui a las reuniones de A.A. como debería haber hecho después de mi primer arresto. Me negaba a admitir mi situación. Necesito un poder superior a mí mismo para ayudarme a mantenerme sobrio. Me convencí a mí mismo de que, como el alcohol es algo legal, no es tan malo.
Bueno, estoy en la cárcel y, si Dios no me ayuda, esta es la única forma en que puedo lidiar con esto. Me siento muy avergonzado por mis acciones y estoy pagando un precio muy caro. Asistiré a las reuniones de A.A. y leeré el Libro Grande. Probablemente me ha salvado la vida.
Estaba a punto de perder la esperanza en la vida porque me sentía muy deprimido. Amo a mi prometida y a mis tres bellos hijos —de 13, seis y dos años y medio de edad—. Necesito ayuda; y mi prometida dejó de beber la noche en que esto pasó. Bebimos demasiado y dejamos que el alcohol hiciera esto a nuestra familia”.
— Stanley N., Región Noreste
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"…LIBRE EN ESPÍRITU"
“Escribo para decir la suerte que tenemos por estar sobrios hoy y que Dios sin duda ha hecho por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo.
Aunque estoy detrás de los muros de esta prisión, estoy libre en espíritu y sigo desarrollando mi relación espiritual con Dios. Mantengo un contacto consciente con Él y rezo por que se haga Su voluntad y tener la fortaleza para hacerlo.
A.A. me ha hecho ver mis defectos de carácter que no me gustan nada, tales como el egoísmo, el controlar a los demás, el egocentrismo, la manipulación y el temor. Estas son cosas que continuamente pido a Dios que las quite de mi vida y que me ayude a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún sufren”.
— Randall C., Región Sudoeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2012, con permiso de A.A. World Services, Inc.
#AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Abril 10
“Cueste lo que cueste”. POMPANO BEACH, FLORIDA, JUNIO DE 1978. De Step By Step
“La sobriedad afecta la mente de manera interesante: la despeja un poco, permite que se filtre algo de honestidad y de verdad, y comienza a exigir la presencia de la realidad”.“Cueste lo que cueste”. POMPANO BEACH, FLORIDA, JUNIO DE 1978. De Step By Step
Cita diaria de Grapevine, 10 de abril
Bill W., cofundador de AA, abril de 1959, «El liderazgo en AA: una necesidad siempre vital», El lenguaje del corazón
«Cualquiera, en cualquier lugar, puede tener un buen plan o una buena idea. Por eso, un buen liderazgo suele dejar de lado sus propios planes, por muy queridos que sean, en favor de otros que sean mejores, y reconoce el mérito de quien los ha aportado».Bill W., cofundador de AA, abril de 1959, «El liderazgo en AA: una necesidad siempre vital», El lenguaje del corazón
https://marinabaixadigital.es/art/5147/lalfas-acogera-x-convivencias-internacionales-alcoholicos-anonimos-con-mas-250-participantes
L\'Alfàs acogerá las X Convivencias Internacionales de Alcohólicos Anónimos con más de 250 participantes
L\'Alfàs acogerá las X Convivencias Internacionales de Alcohólicos Anónimos con más de 250 participantes
Noticias de la Marina Baixa - Marina Baixa digital
L'Alfàs acogerá las X Convivencias Internacionales de Alcohólicos Anónimos con más de 250 participantes
Las X Convivencias Internacionales de Alcohólicos Anónimos reunirán a más de 250 participantes entre los días 30 de abril y 3 de mayo en el Hotel Kaktus de El Albir.
X CONVIVENCIAS INTERNACIONALES ÁREA 21
FECHA: 30 DE ABRIL AL 3 DE MAYO 2026
LUGAR: "HOTEL KAKTUS ALBIR" - ALBIR (Alicante)
LEMA: "UNA NUEVA LIBERTAD"
PRECIO: Precio por persona y día en pensión completa:
Habitación individual: 120 € Habitación doble: 85 €
Mínimo 2 días - Cancelación gratuita hasta el 13 de abril.
PAGO: BANCO SABADELL - Cuenta ES55 0081 1134 0800 0104 6015 - Indicanto nombre, Grupo y Área.
TELÉFONO: O.C.S.: 679 212 535
FECHA: 30 DE ABRIL AL 3 DE MAYO 2026
LUGAR: "HOTEL KAKTUS ALBIR" - ALBIR (Alicante)
LEMA: "UNA NUEVA LIBERTAD"
PRECIO: Precio por persona y día en pensión completa:
Habitación individual: 120 € Habitación doble: 85 €
Mínimo 2 días - Cancelación gratuita hasta el 13 de abril.
PAGO: BANCO SABADELL - Cuenta ES55 0081 1134 0800 0104 6015 - Indicanto nombre, Grupo y Área.
TELÉFONO: O.C.S.: 679 212 535
87 Aniversario de publicación del libro Alcohólicos Anónimos
Hoy es Un Día Muy Especial para Recordar en AA... El 87 Aniversario de Nuestro *Texto Básico:*
El Libro *"Alcoholicos Anonimos"*
La fecha exacta en que se dio a conocer la primera edición del *Libro Grande de Alcohólicos Anónimos* fue el *_10 de abril de 1939_*
*Datos de esa primera publicación:*
Fecha,10 de abril de 1939
Título completo,*Alcoholics Anonymous: The Story of How More Than One Hundred Men and Women Have Recovered from Alcoholism*
Apodo,"The Big Book" por el grosor del papel usado en esa edición
Autor,Bill W., con ayuda de varios editores
Propósito,Poner por escrito lo que les había funcionado para que el mensaje llegara a personas que nunca conocerían.
El libro se escribió durante 1938 en Newark, New Jersey y se publicó en 1939 como el texto básico de AA.
Se imprimieron 5000 ejemplares después de varias publicaciones, Revista Liverty, Plan Dealer.
El detonante Para darlo a conocer fue el artículo de Jack Alexander publicado en la revista número Uno de los EEUU _El Saturdey Ivining Post_. El Propietario Juez Curtis Bukc.
Hoy es Un Día Muy Especial para Recordar en AA... El 87 Aniversario de Nuestro *Texto Básico:*
El Libro *"Alcoholicos Anonimos"*
La fecha exacta en que se dio a conocer la primera edición del *Libro Grande de Alcohólicos Anónimos* fue el *_10 de abril de 1939_*
*Datos de esa primera publicación:*
Fecha,10 de abril de 1939
Título completo,*Alcoholics Anonymous: The Story of How More Than One Hundred Men and Women Have Recovered from Alcoholism*
Apodo,"The Big Book" por el grosor del papel usado en esa edición
Autor,Bill W., con ayuda de varios editores
Propósito,Poner por escrito lo que les había funcionado para que el mensaje llegara a personas que nunca conocerían.
El libro se escribió durante 1938 en Newark, New Jersey y se publicó en 1939 como el texto básico de AA.
Se imprimieron 5000 ejemplares después de varias publicaciones, Revista Liverty, Plan Dealer.
El detonante Para darlo a conocer fue el artículo de Jack Alexander publicado en la revista número Uno de los EEUU _El Saturdey Ivining Post_. El Propietario Juez Curtis Bukc.
Instituciones Correccionales
Explorar nuevas formas de ayudar a los alcohólicos
A los alcohólicos menores de 20 años les parece casi invariablemente que son demasiado jóvenes para integrarse a A.A. Al resistirse a aceptar ayuda, algunos dicen que no beben “licores fuertes”; otros, que nunca han tenido lagunas mentales o que nunca estaban tan borrachos que se caían. Y a muchos que se encuentran en cárceles o prisiones les resulta muy difícil en las reuniones identificarse con las historias de alcohólicos de mayor edad que han agarrado la cuerda salvavidas de A.A. A los jóvenes recién puestos en libertad les puede resultar aún más difícil establecerse en un grupo de “afuera” de A.A. y encontrar nuevos amigos y actividades para ayudarlos en sus primeros pasos hacia la recuperación.
John D., de Nueva York, miembro de comité de distrito, dice que “he participado cuatro años en el servicio de Instituciones Correccionales y el último año he tenido un compromiso especial con Y.P.A.A. [jóvenes en A.A.]” Gran parte de sus esfuerzos se centraba en el programa de transición (unir las orillas) por medio del cual los A.A. de afuera ayudan a los presos a hacer la transición de A.A. en prisión a las reuniones regulares. A él le parece que una forma de hacer esto inicialmente es recalcar la “identificación comparable”—es decir, dejar que una persona joven de A.A. lleve el mensaje para disipar el sentimiento de ser “demasiado joven” para el programa de A.A.
Cuando los alcohólicos jóvenes han estado sobrios durante un tiempo, la experiencia colectiva de A.A. demuestra que muchos de ellos se sienten de la misma forma que Joyce, que llegó a la Comunidad cuando tenía 20 años. Después de cinco años de sobriedad continua, dice ella, “muchos de mis amigos de A.A. ahora son una o dos generaciones mayores que yo, pero no hay barreras. A.A. es suficientemente grande para todos. Cada generación contribuye con sus propios regalos, talentos e ideas… Todos traemos nuestra enfermedad común del alcoholismo, nuestro libre albedrío, y el derecho de practicar los principios de A.A. como nosotros los entendemos.”
Anita T., canadiense, es una joven que llegó a la Comunidad a los 18 años de edad. “En mi segundo año de sobriedad,” dice ella, “quería participar en el servicio fuera de mi grupo, devolver lo que se me había dado a mí, y Tony H., coordinador de nuestro comité de I.C., sugirió que le acompañara a una reunión en una institución de custodia abierta para hombres jóvenes de 16 a 18 años de edad. Yo iba a tener que pasar mi primer chequeo policial en sobriedad y tenía miedo de que mis anteriores condenas fueran en contra mía.”
No fue así. “Afortunadamente,” dice Anita, “me concedieron autorización para entrar, y subimos las escaleras para la sala de reunión. Llegaron los muchachos alborotando y fanfarroneando. Conté mi historia y ellos contaron las suyas, y cerramos la reunión. Después me sentía como si fuera flotando por el aire.”
Durante los siguientes meses, dice ella, “asistía a una o dos reuniones al mes. Pero cada vez que me comprometía a coordinar la reunión, buscaba miles de excusas para no asistir. Según iba caminando hacia la institución, cuanto más cerca estaba más enferma me sentía. Quería huir corriendo pero no lo hice. Y según iban pasando las semanas, descubrí que después de las reuniones, experimentaba una gratitud que venía de servir. Era asombroso.”
Con el transcurso del tiempo, Anita vio cambiar gradualmente a muchos de los jóvenes delincuentes: “En su primera o segunda reunión se sentaban en sus sillas con los brazos cruzados y las paredes emocionales levantadas, desafiándome con los ojos a que les impresionara. Poco a poco se fueron derrumbando las paredes.” Sin excepción, dice ella, “los jóvenes residentes estaban bajo la influencia del alcohol o de las drogas cuando cometieron los crímenes.
Algunos dijeron que irían a las reuniones de A.A. afuera cuando fueran puestos en libertad, y vi a algunos en diversas reuniones. Otros, fieles a su palabra, se emborracharon y acabaron volviendo a la institución.”
Explorar nuevas formas de ayudar a los alcohólicos
A los alcohólicos menores de 20 años les parece casi invariablemente que son demasiado jóvenes para integrarse a A.A. Al resistirse a aceptar ayuda, algunos dicen que no beben “licores fuertes”; otros, que nunca han tenido lagunas mentales o que nunca estaban tan borrachos que se caían. Y a muchos que se encuentran en cárceles o prisiones les resulta muy difícil en las reuniones identificarse con las historias de alcohólicos de mayor edad que han agarrado la cuerda salvavidas de A.A. A los jóvenes recién puestos en libertad les puede resultar aún más difícil establecerse en un grupo de “afuera” de A.A. y encontrar nuevos amigos y actividades para ayudarlos en sus primeros pasos hacia la recuperación.
John D., de Nueva York, miembro de comité de distrito, dice que “he participado cuatro años en el servicio de Instituciones Correccionales y el último año he tenido un compromiso especial con Y.P.A.A. [jóvenes en A.A.]” Gran parte de sus esfuerzos se centraba en el programa de transición (unir las orillas) por medio del cual los A.A. de afuera ayudan a los presos a hacer la transición de A.A. en prisión a las reuniones regulares. A él le parece que una forma de hacer esto inicialmente es recalcar la “identificación comparable”—es decir, dejar que una persona joven de A.A. lleve el mensaje para disipar el sentimiento de ser “demasiado joven” para el programa de A.A.
Cuando los alcohólicos jóvenes han estado sobrios durante un tiempo, la experiencia colectiva de A.A. demuestra que muchos de ellos se sienten de la misma forma que Joyce, que llegó a la Comunidad cuando tenía 20 años. Después de cinco años de sobriedad continua, dice ella, “muchos de mis amigos de A.A. ahora son una o dos generaciones mayores que yo, pero no hay barreras. A.A. es suficientemente grande para todos. Cada generación contribuye con sus propios regalos, talentos e ideas… Todos traemos nuestra enfermedad común del alcoholismo, nuestro libre albedrío, y el derecho de practicar los principios de A.A. como nosotros los entendemos.”
Anita T., canadiense, es una joven que llegó a la Comunidad a los 18 años de edad. “En mi segundo año de sobriedad,” dice ella, “quería participar en el servicio fuera de mi grupo, devolver lo que se me había dado a mí, y Tony H., coordinador de nuestro comité de I.C., sugirió que le acompañara a una reunión en una institución de custodia abierta para hombres jóvenes de 16 a 18 años de edad. Yo iba a tener que pasar mi primer chequeo policial en sobriedad y tenía miedo de que mis anteriores condenas fueran en contra mía.”
No fue así. “Afortunadamente,” dice Anita, “me concedieron autorización para entrar, y subimos las escaleras para la sala de reunión. Llegaron los muchachos alborotando y fanfarroneando. Conté mi historia y ellos contaron las suyas, y cerramos la reunión. Después me sentía como si fuera flotando por el aire.”
Durante los siguientes meses, dice ella, “asistía a una o dos reuniones al mes. Pero cada vez que me comprometía a coordinar la reunión, buscaba miles de excusas para no asistir. Según iba caminando hacia la institución, cuanto más cerca estaba más enferma me sentía. Quería huir corriendo pero no lo hice. Y según iban pasando las semanas, descubrí que después de las reuniones, experimentaba una gratitud que venía de servir. Era asombroso.”
Con el transcurso del tiempo, Anita vio cambiar gradualmente a muchos de los jóvenes delincuentes: “En su primera o segunda reunión se sentaban en sus sillas con los brazos cruzados y las paredes emocionales levantadas, desafiándome con los ojos a que les impresionara. Poco a poco se fueron derrumbando las paredes.” Sin excepción, dice ella, “los jóvenes residentes estaban bajo la influencia del alcohol o de las drogas cuando cometieron los crímenes.
Algunos dijeron que irían a las reuniones de A.A. afuera cuando fueran puestos en libertad, y vi a algunos en diversas reuniones. Otros, fieles a su palabra, se emborracharon y acabaron volviendo a la institución.”
Hace tres años Anita se trasladó a Hamilton, Ontario, para trabajar e ir a la escuela. “Han pasado diez años desde mi experiencia en aquel centro juvenil,” dice, “pero nunca olvidaré la alegría de ver la transformación en algunos de aquellos muchachos al darse cuenta de la destrucción que el alcohol había causado en sus vidas.
También recuerdo sentirme descorazonada al verlos volver al centro por haber cometido otros crímenes. Pero Tony me dijo que la única cosa que podíamos hacer era plantar la semilla de la sobriedad en A.A. Eso fue suficiente para mí.”
Lo básico de llevar el mensaje a los centros de detención juveniles y de corta condena es casi igual que para otras instituciones correccionales; pero hay algunas diferencias.
Una diferencia importante, según nos indica el Libro de Trabajo de Instituciones Correccionales, editado por la Oficina de Servicios Generales, es que “en los centros de detención juveniles suele haber una pronunciada diferencia de edad entre los jóvenes y la mayoría de los A.A.” (Según la más recién efectuada Encuesta de los miembros, en 2001, la edad media de los miembros es de 46 años.)
Además, muchos alcohólicos menores de 18 años tienen una historia breve de bebedores y pueden tener dificultad en identificarse con las historias a veces largas y tortuosas de los A.A. más viejos. Puede que tengan miedo de dar la impresión de ser débiles a sus compañeros, lo cual puede influenciar en su asistencia y participación en las reuniones de A.A.; y al mismo tiempo pueden sentir presión de sus compañeros de ser “bravucones”, lo cual puede causar problemas de comportamiento en las reuniones. La experiencia indica además que muchos jóvenes no pueden mantener la atención durante períodos prolongados en las reuniones. Por estos y otros motivos, algunas áreas recomiendan a los jóvenes miembros de A.A. de afuera que compartan sus historias y apadrinen reuniones en los centros de detención juveniles de su localidad.
En la mayoría de los centros de detención juveniles la población cambia muy frecuentemente, y los centros “suelen tener reglamentos más estrictos en cuanto al acceso y la confidencialidad,” según el Libro de Trabajo de IC, “y la norma es que se requiere la presencia del personal del centro en las reuniones de A.A.” Se sugiere que el sentido común y la cooperación absoluta con el personal de las instituciones juveniles son esenciales para el éxito de este tipo de trabajo de Paso Doce.
El Libro de Trabajo también propone algunas directrices prácticas para efectuar las reuniones en los centros de detención juveniles e instituciones de corta condena: (1) Seguir el formato de reuniones para principiantes, con enfoque en los tres primeros Pasos y ofrecer información sobre las herramientas básicas que un A.A. puede utilizar para mantenerse apartado del primer trago. (2) Hacer una presentación informal con una sesión de preguntas y respuestas.
Un artículo de servicio de una página disponible en la OSG, “Información sobre Alcohólicos Anónimos”, es útil para explicar a los recién llegados lo que A.A. hace y no hace. (3) Explicar y destacar la importancia del apadrinamiento. (4) Celebra una reunión sobre un tema tal como “¿Qué vas a hacer de manera diferente esta vez?” (5) Si la participación es limitada, una sesión anónima de Canasta de Preguntas—en la que se hacen las preguntas por escrito y se ponen en una canasta o un sombrero—puede funcionar bien. (6) El uso de cintas, videos y folletos ilustrados puede ser de especial utilidad para los presos jóvenes.
“Es importante tener presente,” dice el Libro de Trabajo, “que A.A. está [en los centros de detención juveniles] para ofrecer un mensaje de esperanza.” Y como descubrió Anita, “puede que no veas resultados inmediatos, pero puede que se plante una semilla.”
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición febrero-marzo 2003) con permiso de A.A. World Services, Inc.
También recuerdo sentirme descorazonada al verlos volver al centro por haber cometido otros crímenes. Pero Tony me dijo que la única cosa que podíamos hacer era plantar la semilla de la sobriedad en A.A. Eso fue suficiente para mí.”
Lo básico de llevar el mensaje a los centros de detención juveniles y de corta condena es casi igual que para otras instituciones correccionales; pero hay algunas diferencias.
Una diferencia importante, según nos indica el Libro de Trabajo de Instituciones Correccionales, editado por la Oficina de Servicios Generales, es que “en los centros de detención juveniles suele haber una pronunciada diferencia de edad entre los jóvenes y la mayoría de los A.A.” (Según la más recién efectuada Encuesta de los miembros, en 2001, la edad media de los miembros es de 46 años.)
Además, muchos alcohólicos menores de 18 años tienen una historia breve de bebedores y pueden tener dificultad en identificarse con las historias a veces largas y tortuosas de los A.A. más viejos. Puede que tengan miedo de dar la impresión de ser débiles a sus compañeros, lo cual puede influenciar en su asistencia y participación en las reuniones de A.A.; y al mismo tiempo pueden sentir presión de sus compañeros de ser “bravucones”, lo cual puede causar problemas de comportamiento en las reuniones. La experiencia indica además que muchos jóvenes no pueden mantener la atención durante períodos prolongados en las reuniones. Por estos y otros motivos, algunas áreas recomiendan a los jóvenes miembros de A.A. de afuera que compartan sus historias y apadrinen reuniones en los centros de detención juveniles de su localidad.
En la mayoría de los centros de detención juveniles la población cambia muy frecuentemente, y los centros “suelen tener reglamentos más estrictos en cuanto al acceso y la confidencialidad,” según el Libro de Trabajo de IC, “y la norma es que se requiere la presencia del personal del centro en las reuniones de A.A.” Se sugiere que el sentido común y la cooperación absoluta con el personal de las instituciones juveniles son esenciales para el éxito de este tipo de trabajo de Paso Doce.
El Libro de Trabajo también propone algunas directrices prácticas para efectuar las reuniones en los centros de detención juveniles e instituciones de corta condena: (1) Seguir el formato de reuniones para principiantes, con enfoque en los tres primeros Pasos y ofrecer información sobre las herramientas básicas que un A.A. puede utilizar para mantenerse apartado del primer trago. (2) Hacer una presentación informal con una sesión de preguntas y respuestas.
Un artículo de servicio de una página disponible en la OSG, “Información sobre Alcohólicos Anónimos”, es útil para explicar a los recién llegados lo que A.A. hace y no hace. (3) Explicar y destacar la importancia del apadrinamiento. (4) Celebra una reunión sobre un tema tal como “¿Qué vas a hacer de manera diferente esta vez?” (5) Si la participación es limitada, una sesión anónima de Canasta de Preguntas—en la que se hacen las preguntas por escrito y se ponen en una canasta o un sombrero—puede funcionar bien. (6) El uso de cintas, videos y folletos ilustrados puede ser de especial utilidad para los presos jóvenes.
“Es importante tener presente,” dice el Libro de Trabajo, “que A.A. está [en los centros de detención juveniles] para ofrecer un mensaje de esperanza.” Y como descubrió Anita, “puede que no veas resultados inmediatos, pero puede que se plante una semilla.”
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición febrero-marzo 2003) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
11 de ABRIL
UNA PALABRA PARA ELIMINAR
A muchos de nosotros nos costaba mucho tiempo ver lo engañados que estábamos por nuestras volubles emociones. Podíamos verlas rápidamente en otras personas, pero tardábamos mucho en verlas en nosotros mismos. Ante todo, era necesario admitir que teníamos muchos de estos defectos, aunque el hacerlo nos causara mucho dolor y humillación. En lo que respecta a otra gente, teníamos que eliminar la palabra “culpa” de nuestro vocabulario y de nuestros pensamientos.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 44
Cuando yo di mi Cuarto Paso, siguiendo lo sugerido por el Libro Grande, noté que mi lista de quejas estaba llena de mis prejuicios y de echar la culpa a otros por no haber podido triunfar y no aprovechar plenamente mis talentos. También descubrí que me sentía diferente porque era negro. Según seguía trabajando en el Paso, me di cuenta de que siempre había bebido para deshacerme de esos sentimientos. Sólo cuando logré mi sobriedad y trabajé en mi inventario, pude dejar de echar la culpa a otras personas.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
11 de ABRIL
UNA PALABRA PARA ELIMINAR
A muchos de nosotros nos costaba mucho tiempo ver lo engañados que estábamos por nuestras volubles emociones. Podíamos verlas rápidamente en otras personas, pero tardábamos mucho en verlas en nosotros mismos. Ante todo, era necesario admitir que teníamos muchos de estos defectos, aunque el hacerlo nos causara mucho dolor y humillación. En lo que respecta a otra gente, teníamos que eliminar la palabra “culpa” de nuestro vocabulario y de nuestros pensamientos.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 44
Cuando yo di mi Cuarto Paso, siguiendo lo sugerido por el Libro Grande, noté que mi lista de quejas estaba llena de mis prejuicios y de echar la culpa a otros por no haber podido triunfar y no aprovechar plenamente mis talentos. También descubrí que me sentía diferente porque era negro. Según seguía trabajando en el Paso, me di cuenta de que siempre había bebido para deshacerme de esos sentimientos. Sólo cuando logré mi sobriedad y trabajé en mi inventario, pude dejar de echar la culpa a otras personas.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.