Experiencia DiariaUna experiencia de vida más.
7 de abril de 2026
Empecé a tomar desde los 13 años en una discoteca de mi pueblo. Nunca pensé en por qué tomaba, ni imaginé que pudiera ser un alcohólico a esa edad. Otros jóvenes jugaban al fútbol y se divertían, pero yo elegí tomar y escapar de mis problemas.
Provengo de un pueblo pequeño en la costa de Oaxaca, donde muchas personas se distraen con la bebida. Además, tengo padres alcohólicos, por lo que la convivencia era un desastre: cuando llegaba mi padre, todo se tornaba hostil, con reclamos, regaños, golpes, etcétera.
Cuando vives así, sientes ansiedad por lo que pueda venir en el futuro. Más adulto y durante mi alcoholismo, recordaba esos momentos vergonzosos que me hicieron mucho daño. Al beber, solo podía recordar aquel pasado trágico de mi infancia y adolescencia; no descansaba. Solo deseaba escapar de ese mundo con la bebida. Todos los días trataba de escapar.
Ahora, en Alcohólicos Anónimos, he aprendido a ver estas cosas como una experiencia más de mi vida pasada.
Leonardo S.
Oaxaca Costa
Plenitud AA es una publicación de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Abril 7
“Una nueva forma de ver la vida”. COLUMBUS, OHIO, ABRIL DE 1981. De Voices of Long-Term Sobriety
“Mi vida y las vidas de los que me rodean son, de hecho y en sí mismas, partes de una sinfonía de interacciones”.“Una nueva forma de ver la vida”. COLUMBUS, OHIO, ABRIL DE 1981. De Voices of Long-Term Sobriety
Cita diaria de Grapevine, 7 de abril
«El proceso de paz», Gold River, California, diciembre de 1996, AA Grapevine (Apartado de correos 1980)
«Creo que la paz que obtengo al llevar a cabo eficazmente el Décimo Paso es lo que se siente al estar cerca de Dios».«El proceso de paz», Gold River, California, diciembre de 1996, AA Grapevine (Apartado de correos 1980)
SESIÓN 1: PASO 1
Paso 1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que Nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
Derrotarse, es esencial, para poder recuperarse del alcoholismo. Derrotarse comienza admitiendo que tenemos un problema.
Los autores dan inicio, describiendo los síntomas físicos y mentales del alcoholismo. Después nos preguntan si aceptamos ser alcohólicos. Pero antes que podamos hacer esto, necesitamos saber que es un alcohólico.
“A fines del año 1934 atendí a un paciente que, a pesar de haber sido un competente hombre de negocios, con mucha aptitud para ganar dinero, era un alcohólico de un tipo que yo había llegado a considerar como irremediable...
En el transcurso de su tercer tratamiento adquirió ciertas ideas de un posible método de recuperación. Como parte de su rehabilitación, empezó a dar a conocer sus conceptos a otros alcohólicos, inculcándoles la necesidad de que ellos a su vez hicieran lo mismo con otros. Esto ha llegado a ser la base de una agrupación de estos hombres y familiares, la cual está creciendo rápidamente. Parece que éste individuo y más de otros cien se han recuperado…
Personalmente conozco decenas de casos del tipo con el cual han fallado por completo otros métodos”.
Por varios años previos a 1934, el Dr. Silkworth estuvo tratando alcohólicos en el Hospital Towns con resultados muy pobres. Fue cuando Bill en su tercer viaje al hospital, escribió una solución espiritual para el alcoholismo, la cual le ayudó a desarrollarla dentro del programa de AA
Una de las cosas que Bill aprendió mientras estaba en el Hospital Towns, fue que tenía que trabajar con otros alcohólicos para poderse mantener sobrio el mismo. También aprendió que el alcoholismo es una enfermedad física y mental, la cual sólo puede ser vencida por una experiencia espiritual.
“El médico que a petición nuestra nos facilito ésta carta, ha tenido bondad de ampliar sus ideas en otra declaración que exponemos a continuación. En ésta, confirma que los que hemos sufrido la tortura alcohólica tenemos que creer que el cuerpo del alcohólico es tan anormal como su mente. No nos convencía la explicación de que no podíamos controlar nuestra manera de beber sencillamente porque estábamos desadaptados a la vida; porque estábamos en plena fuga de la realidad; o porque teníamos una franca deficiencia mental. Éstas cosas eran verídicas hasta cierto punto y, de hecho, en grado considerable en algunos de nosotros, pero además estamos convencidos de que nuestros cuerpos también estaban enfermos y opinamos que es incompleto cualquier cuadro del alcohólico que no incluya éste factor físico”.
Miremos ésta reacción física anormal al alcohol. El alcohol es un veneno. La reacción normal al alcohol es tomar una o dos copas y parar. Pero nuestra reacción es completamente diferente. Nosotros tomamos una o dos copas, sólo para empezar.
“Todos los citados y muchos otros, tienen un síntoma en común; no pueden empezar a beber sin que se presente en ellos el fenómeno del deseo imperioso. Éste fenómeno, como lo hemos sugerido, puede ser la manifestación de alergia que distingue a ésta gente de los demás y que la sitúa en un grupo distinto. Nunca ha sido posible erradicarlo con ninguno de los métodos conocidos. El único método que podemos sugerir es la abstinencia completa”.
Entonces, los alcohólicos nunca podremos volver a ser bebedores moderados otra vez. La abstinencia bastaría si el alcoholismo fuera solamente una enfermedad física. Pero, como además de la reacción física anormal, tenemos una obsesión mental. Nuestra mente nos dice que estamos bien; a pesar de que el alcohol nos acerque más a la muerte. No importa lo mucho que queramos dejar de beber, tarde o temprano regresamos a la bebida.
Paso 1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que Nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
Derrotarse, es esencial, para poder recuperarse del alcoholismo. Derrotarse comienza admitiendo que tenemos un problema.
Los autores dan inicio, describiendo los síntomas físicos y mentales del alcoholismo. Después nos preguntan si aceptamos ser alcohólicos. Pero antes que podamos hacer esto, necesitamos saber que es un alcohólico.
“A fines del año 1934 atendí a un paciente que, a pesar de haber sido un competente hombre de negocios, con mucha aptitud para ganar dinero, era un alcohólico de un tipo que yo había llegado a considerar como irremediable...
En el transcurso de su tercer tratamiento adquirió ciertas ideas de un posible método de recuperación. Como parte de su rehabilitación, empezó a dar a conocer sus conceptos a otros alcohólicos, inculcándoles la necesidad de que ellos a su vez hicieran lo mismo con otros. Esto ha llegado a ser la base de una agrupación de estos hombres y familiares, la cual está creciendo rápidamente. Parece que éste individuo y más de otros cien se han recuperado…
Personalmente conozco decenas de casos del tipo con el cual han fallado por completo otros métodos”.
Por varios años previos a 1934, el Dr. Silkworth estuvo tratando alcohólicos en el Hospital Towns con resultados muy pobres. Fue cuando Bill en su tercer viaje al hospital, escribió una solución espiritual para el alcoholismo, la cual le ayudó a desarrollarla dentro del programa de AA
Una de las cosas que Bill aprendió mientras estaba en el Hospital Towns, fue que tenía que trabajar con otros alcohólicos para poderse mantener sobrio el mismo. También aprendió que el alcoholismo es una enfermedad física y mental, la cual sólo puede ser vencida por una experiencia espiritual.
“El médico que a petición nuestra nos facilito ésta carta, ha tenido bondad de ampliar sus ideas en otra declaración que exponemos a continuación. En ésta, confirma que los que hemos sufrido la tortura alcohólica tenemos que creer que el cuerpo del alcohólico es tan anormal como su mente. No nos convencía la explicación de que no podíamos controlar nuestra manera de beber sencillamente porque estábamos desadaptados a la vida; porque estábamos en plena fuga de la realidad; o porque teníamos una franca deficiencia mental. Éstas cosas eran verídicas hasta cierto punto y, de hecho, en grado considerable en algunos de nosotros, pero además estamos convencidos de que nuestros cuerpos también estaban enfermos y opinamos que es incompleto cualquier cuadro del alcohólico que no incluya éste factor físico”.
Miremos ésta reacción física anormal al alcohol. El alcohol es un veneno. La reacción normal al alcohol es tomar una o dos copas y parar. Pero nuestra reacción es completamente diferente. Nosotros tomamos una o dos copas, sólo para empezar.
“Todos los citados y muchos otros, tienen un síntoma en común; no pueden empezar a beber sin que se presente en ellos el fenómeno del deseo imperioso. Éste fenómeno, como lo hemos sugerido, puede ser la manifestación de alergia que distingue a ésta gente de los demás y que la sitúa en un grupo distinto. Nunca ha sido posible erradicarlo con ninguno de los métodos conocidos. El único método que podemos sugerir es la abstinencia completa”.
Entonces, los alcohólicos nunca podremos volver a ser bebedores moderados otra vez. La abstinencia bastaría si el alcoholismo fuera solamente una enfermedad física. Pero, como además de la reacción física anormal, tenemos una obsesión mental. Nuestra mente nos dice que estamos bien; a pesar de que el alcohol nos acerque más a la muerte. No importa lo mucho que queramos dejar de beber, tarde o temprano regresamos a la bebida.
“Los Hombres y mujeres beben, esencialmente, porque les gusta el efecto que produce el alcohol. La sensación es tan evasiva que, aunque admiten lo dañino, no pueden después de algún tiempo discernir la diferencia entre lo verdadero y lo falso. Les parece que su vida alcohólica es la única normal. Están inquietos, irritables y descontentos hasta que no vuelven a experimentar la sensación de tranquilidad y bienestar que inmediatamente les produce apurar unas cuantas copas, copas que ven a otros tomar con impunidad...
Por lo tanto, no es extraño que nuestras carreras de bebedores se hayan caracterizado por innumerables y vanos esfuerzos para probar que podíamos beber como otras personas. La idea de que en alguna forma, algún día, llegará a controlar su manera de beber y a disfrutar bebiendo, es la gran obsesión de todo bebedor anormal: la persistencia de ésta ilusión es sorprendente. Muchos la persiguen hasta las puertas de la locura o de la muerte”.
No importa que tan fuerte sea nuestra voluntad o convicción, no podemos parar de beber por nosotros mismos.
“Para los que no pueden beber con moderación, el problema consiste en como dejar de hacerlo totalmente. Nos suponemos desde luego, que el lector quiere dejar de beber. El que la persona que está en esas condiciones pueda dejar de beber sobre una base espiritual, depende del grado en el que haya perdido el poder de elegir entre beber y no beber. Muchos de nosotros creíamos que teníamos mucho carácter. Existía siempre el tremendo apremio de dejar de beber. A pesar de esto, nos resultaba imposible hacerlo. Ésta es la característica desconcertante del alcoholismo, tal como lo conocemos; ésta total incapacidad para dejar la bebida sin importar lo mucho o lo grande de la necesidad de hacerlo”.
Como podemos ver, si nuestras mentes no nos mintieran diciéndonos que está bien que bebamos, no le daríamos lugar al ansia física de ingerir más y más alcohol. Entonces, tenemos una reacción anormal del cuerpo y una obsesión de la mente que nos destina a una muerte alcohólica.
“Después de haber vuelto a sucumbir al deseo imperioso, pasan por todas las bien conocidas etapas de la borrachera, emergiendo de ésta llenos de remordimientos y con la firme resolución de no volver a beber. Esto se repite una y otra vez, y a menos de que la persona pueda experimentar un cambio psíquico completo, hay muy pocas esperanzas de que se recupere”.
Nuestra única esperanza es un despertar espiritual.
En las primeras páginas del Capitulo I, Bill describe la progresiva naturaleza de su forma de beber. En pocos años perdió todo. Pasó a ser desempleado, un borracho sin esperanza. Él era un bebedor derrotado:
“No hay palabras para describir la Soledad y desesperación que encontré en ese cenagal de autoconmiseración; sus arenas movedizas se extendían por todos los lados. No pude más. Estaba hundido. El alcohol era mi amo”.
Pero Bill no pudo dejar de beber con el simple hecho de aceptar su condición de alcohólico. Ebby le dio a Bill la solución, aprendió que podía cambiar su vida, poniendo su voluntad en Dios como él lo concibiera.
Por lo tanto, no es extraño que nuestras carreras de bebedores se hayan caracterizado por innumerables y vanos esfuerzos para probar que podíamos beber como otras personas. La idea de que en alguna forma, algún día, llegará a controlar su manera de beber y a disfrutar bebiendo, es la gran obsesión de todo bebedor anormal: la persistencia de ésta ilusión es sorprendente. Muchos la persiguen hasta las puertas de la locura o de la muerte”.
No importa que tan fuerte sea nuestra voluntad o convicción, no podemos parar de beber por nosotros mismos.
“Para los que no pueden beber con moderación, el problema consiste en como dejar de hacerlo totalmente. Nos suponemos desde luego, que el lector quiere dejar de beber. El que la persona que está en esas condiciones pueda dejar de beber sobre una base espiritual, depende del grado en el que haya perdido el poder de elegir entre beber y no beber. Muchos de nosotros creíamos que teníamos mucho carácter. Existía siempre el tremendo apremio de dejar de beber. A pesar de esto, nos resultaba imposible hacerlo. Ésta es la característica desconcertante del alcoholismo, tal como lo conocemos; ésta total incapacidad para dejar la bebida sin importar lo mucho o lo grande de la necesidad de hacerlo”.
Como podemos ver, si nuestras mentes no nos mintieran diciéndonos que está bien que bebamos, no le daríamos lugar al ansia física de ingerir más y más alcohol. Entonces, tenemos una reacción anormal del cuerpo y una obsesión de la mente que nos destina a una muerte alcohólica.
“Después de haber vuelto a sucumbir al deseo imperioso, pasan por todas las bien conocidas etapas de la borrachera, emergiendo de ésta llenos de remordimientos y con la firme resolución de no volver a beber. Esto se repite una y otra vez, y a menos de que la persona pueda experimentar un cambio psíquico completo, hay muy pocas esperanzas de que se recupere”.
Nuestra única esperanza es un despertar espiritual.
En las primeras páginas del Capitulo I, Bill describe la progresiva naturaleza de su forma de beber. En pocos años perdió todo. Pasó a ser desempleado, un borracho sin esperanza. Él era un bebedor derrotado:
“No hay palabras para describir la Soledad y desesperación que encontré en ese cenagal de autoconmiseración; sus arenas movedizas se extendían por todos los lados. No pude más. Estaba hundido. El alcohol era mi amo”.
Pero Bill no pudo dejar de beber con el simple hecho de aceptar su condición de alcohólico. Ebby le dio a Bill la solución, aprendió que podía cambiar su vida, poniendo su voluntad en Dios como él lo concibiera.
“Allí me ofrecí humildemente a Dios, tal como lo concebía entonces, para que se hiciera en mi su voluntad; me puse incondicionalmente a su cuidado y bajo su dirección...
...Sin ningún temor encaré mis pecados y estuve dispuesto a que mi recién encontrado Amigo me lo quitara de raíz...
…Mi compañero de escuela fue a visitarme y lo puse al tanto de mis problemas y mis deficiencias...
...Hicimos una lista de las personas a quienes había dañado o contra las que tenía resentimientos. Yo expresé mi completa disposición para acercarme a esas personas, admitiendo mis errores. Nunca debería criticarlas. Repararía esos daños lo mejor que pudiese...
…Pondría a prueba mi manera de pensar con mi nuevo conocimiento consciente que tenía de Dios. En ésta forma, el sentido común se convertiría en sentido no común. Cuando estuviera en duda, permanecería en quietud y le pediría a Él dirección y fortaleza para enfrentarme a mis problemas tal y como Él lo dispusiera...
...Era Particularmente imperioso trabajar con otros, tal como él lo había hecho conmigo. La fe sin obras es fe muerta, me dijo ¡Y cuan cierto es, tratándose de alcohólicos! Porque si un alcohólico falla en perfeccionar y engrandecer su vida espiritual a través del trabajo y del sacrificio por otros, no podrá sobrellevar ciertas pruebas y decaimientos que vendrán más adelante. Si él no trabajaba era seguro que volvería a beber, y si bebía, seguramente moriría. La fe estaría muerta entonces. Tratándose de nosotros, es precisamente así”.
Bill tiene una súbita experiencia de conversión. Él tiene el “Cambio Psíquico Total” del que habla el Dr. Silkworth en la “Opinión del Medico”.
“Éstas eran proposiciones revolucionarias y drásticas pero en el momento en que las acepté el efecto fue electrificante. Había un sentido de victoria, seguidos por una paz y seguridad como nunca había conocido. Había una confianza total. Sentí que me levantaban, tal como si respirara plenitud en el aire puro de la cumbre de una montaña. Generalmente Dios llega a la mayoría de los hombres gradualmente, pero el impacto en mí fue cabalmente súbito y profundo”.
La vida de Bill cambió. El no tomó nada desde entonces.
Ahora, es el momento para que cada uno de nosotros inicie su viaje hacia el despertar espiritual, el cual cambiara nuestras vidas: ¿Quienes estamos listos para dar el Paso Uno?:
...Sin ningún temor encaré mis pecados y estuve dispuesto a que mi recién encontrado Amigo me lo quitara de raíz...
…Mi compañero de escuela fue a visitarme y lo puse al tanto de mis problemas y mis deficiencias...
...Hicimos una lista de las personas a quienes había dañado o contra las que tenía resentimientos. Yo expresé mi completa disposición para acercarme a esas personas, admitiendo mis errores. Nunca debería criticarlas. Repararía esos daños lo mejor que pudiese...
…Pondría a prueba mi manera de pensar con mi nuevo conocimiento consciente que tenía de Dios. En ésta forma, el sentido común se convertiría en sentido no común. Cuando estuviera en duda, permanecería en quietud y le pediría a Él dirección y fortaleza para enfrentarme a mis problemas tal y como Él lo dispusiera...
...Era Particularmente imperioso trabajar con otros, tal como él lo había hecho conmigo. La fe sin obras es fe muerta, me dijo ¡Y cuan cierto es, tratándose de alcohólicos! Porque si un alcohólico falla en perfeccionar y engrandecer su vida espiritual a través del trabajo y del sacrificio por otros, no podrá sobrellevar ciertas pruebas y decaimientos que vendrán más adelante. Si él no trabajaba era seguro que volvería a beber, y si bebía, seguramente moriría. La fe estaría muerta entonces. Tratándose de nosotros, es precisamente así”.
Bill tiene una súbita experiencia de conversión. Él tiene el “Cambio Psíquico Total” del que habla el Dr. Silkworth en la “Opinión del Medico”.
“Éstas eran proposiciones revolucionarias y drásticas pero en el momento en que las acepté el efecto fue electrificante. Había un sentido de victoria, seguidos por una paz y seguridad como nunca había conocido. Había una confianza total. Sentí que me levantaban, tal como si respirara plenitud en el aire puro de la cumbre de una montaña. Generalmente Dios llega a la mayoría de los hombres gradualmente, pero el impacto en mí fue cabalmente súbito y profundo”.
La vida de Bill cambió. El no tomó nada desde entonces.
Ahora, es el momento para que cada uno de nosotros inicie su viaje hacia el despertar espiritual, el cual cambiara nuestras vidas: ¿Quienes estamos listos para dar el Paso Uno?:
Reflexiones Diarias
8 de ABRIL
UNA MIRADA ADENTRO
Queremos saber exactamente cómo, cuándo y dónde nuestros deseos naturales nos han retorcido. Queremos afrontar, sin pestañear, la infelicidad que esto ha causado a otras personas y a nosotros mismos. Al descubrir cuáles son nuestras deformaciones emocionales, podemos empezar a corregirlas.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 40
Hoy ya no soy esclavo del alcohol; sin embargo, hay muchas maneras en que la esclavitud todavía amenazaba a mi persona, a mis deseos, incluso a mis sueños. Empero, sin sueños yo no puedo existir; sin sueños no hay nada que me mantenga moviéndome hacia adelante.
Para liberarme debo mirarme por dentro. Tengo que recurrir al poder de Dios para enfrentarme a la persona que más he temido, mi verdadero yo, la persona que Dios quería que yo fuera. A menos que pueda o hasta que lo haga, siempre seguiré huyendo y nunca seré verdaderamente libre. Diariamente le pido a Dios que me enseñe tal libertad.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
8 de ABRIL
UNA MIRADA ADENTRO
Queremos saber exactamente cómo, cuándo y dónde nuestros deseos naturales nos han retorcido. Queremos afrontar, sin pestañear, la infelicidad que esto ha causado a otras personas y a nosotros mismos. Al descubrir cuáles son nuestras deformaciones emocionales, podemos empezar a corregirlas.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 40
Hoy ya no soy esclavo del alcohol; sin embargo, hay muchas maneras en que la esclavitud todavía amenazaba a mi persona, a mis deseos, incluso a mis sueños. Empero, sin sueños yo no puedo existir; sin sueños no hay nada que me mantenga moviéndome hacia adelante.
Para liberarme debo mirarme por dentro. Tengo que recurrir al poder de Dios para enfrentarme a la persona que más he temido, mi verdadero yo, la persona que Dios quería que yo fuera. A menos que pueda o hasta que lo haga, siempre seguiré huyendo y nunca seré verdaderamente libre. Diariamente le pido a Dios que me enseñe tal libertad.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
8 de Abril
Pensamiento del Día
Otra de las bases de recuperación es que el alcohólico recobra su fe en un poder Superior a sí mismo. Admite que es importante por sí mismo, y acude a aquel Poder Superior en busca de ayuda. Entrega su vida a Dios como él lo concibe. Pone en manos de Dios su problema de la bebida y allí lo deja. Recobra su fe en un Poder Superior que puede ayudarlo. – “¿He recobrado yo mi fe?”.
Meditación del Día
Tiene que tener un lugar para Dios. Los que creen en Dios son considerados por algunos como gente peculiar. Usted tiene que estar dispuesto hasta a ser considerado como un loco por razón de su fe. Tiene que estar dispuesto a apartarse y dejar que desaparezcan las costumbres del mundo, si esos son los propósitos de Dios. Sea reconocido por las características que distinguen a un creyente, y que son la sinceridad, la integridad, el desinterés, el amor, la gratitud y la humildad.
Oración del Día
Ruego poder estar dispuesto a profesar mi creencia en Dios ante los hombres. Pido poder no ser desviado por el escepticismo y el cinismo de los que no creen.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día
Otra de las bases de recuperación es que el alcohólico recobra su fe en un poder Superior a sí mismo. Admite que es importante por sí mismo, y acude a aquel Poder Superior en busca de ayuda. Entrega su vida a Dios como él lo concibe. Pone en manos de Dios su problema de la bebida y allí lo deja. Recobra su fe en un Poder Superior que puede ayudarlo. – “¿He recobrado yo mi fe?”.
Meditación del Día
Tiene que tener un lugar para Dios. Los que creen en Dios son considerados por algunos como gente peculiar. Usted tiene que estar dispuesto hasta a ser considerado como un loco por razón de su fe. Tiene que estar dispuesto a apartarse y dejar que desaparezcan las costumbres del mundo, si esos son los propósitos de Dios. Sea reconocido por las características que distinguen a un creyente, y que son la sinceridad, la integridad, el desinterés, el amor, la gratitud y la humildad.
Oración del Día
Ruego poder estar dispuesto a profesar mi creencia en Dios ante los hombres. Pido poder no ser desviado por el escepticismo y el cinismo de los que no creen.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Si te sientes mal, acude a tu Grupo de AA. Si te sientes bien, acude a tu Grupo de AA. Con nosotros encontrarás la fortaleza para mantenerte sobrio.
Encuentra más información en nuestra página https://www.aamexico.org.mx/ o llámanos 800 2169 231.
#AlcohólicosAnónimos
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#AlcohólicosAnónimos
A PUNTO DE SALIR EN LIBERTAD CONDICIONAL
“Me gustaría empezar diciendo lo agradecido que estoy por el cariño y la ayuda que me ha dado esta Comunidad durante los 4½ años de mi encarcelamiento.
Ustedes me han salvado la vida.
He estado esperando que llegara el día en que pudiera escribirles esta carta porque ahora me quedan seis meses antes de salir en libertad condicional.
He estado asistiendo a las reuniones de A.A. todo el tiempo que he estado encarcelado y tengo mucho interés en recibir noticias de alguien que viva donde yo voy a residir cuando salga.
Me encantaría que alguien me acompañara a mis primeras reuniones afuera desde el día que yo salga en libertad condicional.
Tengo mucho miedo de salir y no sé lo que voy a decir cuando vaya a mi primera reunión afuera, o incluso no sé dónde puedo encontrar reuniones.
Les ruego que me ayuden.
Recibí una carta de la Oficina de Servicios Generales que decía que me podían ayudar y de verdad espero que así sea.
Quiero volver a decir una vez más gracias por toda la ayuda y el cariño”.
— Travis P., Región Pacífico
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
SERVICIO DE CORRESPONDENCIA DE CORRECCIONALES
“Hola, soy un antiguo consejero de drogas y alcohol que recayó, fue arrestado y encarcelado por hurto mayor.
Tengo problemas de salud relacionados con la bebida, y la condena de seis años que me han dado puede ser superior al tiempo que me queda de vida.
El año pasado escribí para solicitar el servicio de correspondencia de correccionales.
El primer enlace resultó ser desafortunado porque el hombre estaba sobrio tan solo unos meses.
Les volví a escribir dos semanas más tarde, otra persona se puso en contacto conmigo y, después de los intercambios iniciales, le pedí que fuera mi padrino.
Me está ayudando a trabajar en los Doce Pasos de recuperación en forma clara, simple y detallada. Es asombroso.
Hoy día estoy haciendo limpieza y, si muero antes de la fecha de mi puesta en libertad en 2015, podré descansar en paz, sobrio y en recuperación, gracias a Alcohólicos Anónimos y al Servicio de Correspondencia de Correccionales.
Gracias”.
— Dean G., Región Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Verano 2012, con permiso de A.A. World Services, Inc.
“Me gustaría empezar diciendo lo agradecido que estoy por el cariño y la ayuda que me ha dado esta Comunidad durante los 4½ años de mi encarcelamiento.
Ustedes me han salvado la vida.
He estado esperando que llegara el día en que pudiera escribirles esta carta porque ahora me quedan seis meses antes de salir en libertad condicional.
He estado asistiendo a las reuniones de A.A. todo el tiempo que he estado encarcelado y tengo mucho interés en recibir noticias de alguien que viva donde yo voy a residir cuando salga.
Me encantaría que alguien me acompañara a mis primeras reuniones afuera desde el día que yo salga en libertad condicional.
Tengo mucho miedo de salir y no sé lo que voy a decir cuando vaya a mi primera reunión afuera, o incluso no sé dónde puedo encontrar reuniones.
Les ruego que me ayuden.
Recibí una carta de la Oficina de Servicios Generales que decía que me podían ayudar y de verdad espero que así sea.
Quiero volver a decir una vez más gracias por toda la ayuda y el cariño”.
— Travis P., Región Pacífico
➖•➖•➖•➖•➖•➖•
SERVICIO DE CORRESPONDENCIA DE CORRECCIONALES
“Hola, soy un antiguo consejero de drogas y alcohol que recayó, fue arrestado y encarcelado por hurto mayor.
Tengo problemas de salud relacionados con la bebida, y la condena de seis años que me han dado puede ser superior al tiempo que me queda de vida.
El año pasado escribí para solicitar el servicio de correspondencia de correccionales.
El primer enlace resultó ser desafortunado porque el hombre estaba sobrio tan solo unos meses.
Les volví a escribir dos semanas más tarde, otra persona se puso en contacto conmigo y, después de los intercambios iniciales, le pedí que fuera mi padrino.
Me está ayudando a trabajar en los Doce Pasos de recuperación en forma clara, simple y detallada. Es asombroso.
Hoy día estoy haciendo limpieza y, si muero antes de la fecha de mi puesta en libertad en 2015, podré descansar en paz, sobrio y en recuperación, gracias a Alcohólicos Anónimos y al Servicio de Correspondencia de Correccionales.
Gracias”.
— Dean G., Región Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Verano 2012, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Abril 8
“Dios como nosotros lo concebimos: el dilema de la incredulidad”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ABRIL DE 1961. De El lenguaje del corazón
“La frase ‘Dios como nosotros lo concebimos’, es tal vez la expresión más importante que se encuentra en el vocabulario de AA. Estas cinco significativas palabras tienen un alcance tal que en ellas se puede incluir todo tipo y grado de fe, junto con la seguridad absoluta de que cada uno de nosotros puede escoger la suya propia”.“Dios como nosotros lo concebimos: el dilema de la incredulidad”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ABRIL DE 1961. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 8 de abril
«Escucha los sentimientos de los demás», Grants, Nuevo México, julio de 1980, «Jóvenes y sobrios: historias de quienes encontraron AA pronto»
«Tengo una forma de vivir que llena todos los vacíos que alguna vez sentí en mi interior».«Escucha los sentimientos de los demás», Grants, Nuevo México, julio de 1980, «Jóvenes y sobrios: historias de quienes encontraron AA pronto»