Cita Diaria con La Viña Marzo 26
“Dios como nosotros lo concebimos: el dilema de la incredulidad”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ABRIL DE 1961. De El lenguaje del corazón
“La fe es mucho más que nuestra más preciada dádiva; compartirla con otros es nuestra mayor responsabilidad”.“Dios como nosotros lo concebimos: el dilema de la incredulidad”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ABRIL DE 1961. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 26 de marzo
«Fuente de la juventud», Nelson, New Hampshire, agosto de 1998, «Jóvenes y sobrios: historias de quienes encontraron AA pronto»
«Llego temprano, me implico y tiendo la mano a la siguiente persona que entra por la puerta. Es increíble lo fácil que resulta marcar la diferencia para los demás y para uno mismo con solo asumir la responsabilidad de transmitir el mensaje».«Fuente de la juventud», Nelson, New Hampshire, agosto de 1998, «Jóvenes y sobrios: historias de quienes encontraron AA pronto»
La oficina de A.A. que pasará a la historia 1937
Bill empieza a viajar a una pequeña oficina en 17 William Street, Newark, New Jersey y se une a Hank P. para recaudar fondos para una nueva empresa: Honor Dealers, un intento de crear una cooperativa para los concesionarios de gasolina del norte de New Jersey. La secretaria de la oficina es una joven llamada Ruth Hock.
Bill empieza a viajar a una pequeña oficina en 17 William Street, Newark, New Jersey y se une a Hank P. para recaudar fondos para una nueva empresa: Honor Dealers, un intento de crear una cooperativa para los concesionarios de gasolina del norte de New Jersey. La secretaria de la oficina es una joven llamada Ruth Hock.
Una corta historia de la Oficina de Servicios Generales de A.A.
La Oficina de Servicios Generales de A.A. nació en un edificio comercial de dos plantas ubicado en el número 17 de la calle William de Newark, New Jersey, en 1938, en una oficina que servía de sede a una malograda empresa de negocios lanzada por Bill W., unos pocos años después de su último trago, y su amigo Hank P., un compañero de Alcohólicos Anónimos que Bill había apadrinado en el Hospital Towns.
Los dos alquilaron una oficina en Newark para una empresa cooperativa de compradores de gasolina conocida como Honor Dealers. Contrataron a una secretaria para mantener organizada la oficina, una mujer llamada Ruth Hock, quien tardó poco en darse cuenta de que los dos hombres se interesaban mucho más en ayudar a un grupo de alcohólicos anónimos que en organizar gasolineras.
Allí, en la primera oficina [no oficial] de A.A., Bill produjo el primer manuscrito del Libro Grande, con la ayuda de su secretaria, Ruth. Y en esa oficina, Bill y Hank, con miras a publicar el libro, establecieron Works Publishing Company vendiendo acciones a sus compañeros alcohólicos y sus amigos; unos pocos años más tarde, la Fundación Alcohólica compró la compañía para asegurar que el libro fuera siempre propiedad de la Comunidad.
La Fundación Alcohólica emprendió el proyecto de buscar un hogar permanente para la Comunidad y en 1940 se encontró una oficina de dos salas situada en el #30 de la calle Vesey, en el distrito financiero de la ciudad de Nueva York. El alquiler era de $650 al mes. Y así la “Sede Nacional — Alcohólicos Anónimos”, como decía en su membrete, se puso en funcionamiento.
Al poco rato, la oficina se vio inundada de correspondencia, ya que la década de los cuarenta fue una época de crecimiento rápido para A.A. La cena organizada por los Rockefeller, la cobertura mediática y, finalmente, el artículo de Jack Alexander en el Saturday Evening Post sirvieron para llamar cada vez más atención sobre la Comunidad. “Luego vino el diluvio”, dice Bill. “Súplicas desesperadas —seis mil de ellas— llegaron a la oficina de Nueva York. Al comienzo no pudimos más que leerlas al azar, alternando las lágrimas con las risas. ¿Cómo íbamos a poder responder a estas cartas conmovedoras? Ruth y yo no íbamos a poder hacerlo solos”.
En mayo de 1944, la Sede se trasladó a una oficina de tres salas en el #415 de la avenida Lexington, enfrente de Grand Central Station. “Nos trasladamos”, dice Bill, “porque la necesidad de servir a los muchos viajeros de A.A. que pasaban por la ciudad llegó a ser urgente. La nueva oficina, cerca de Grand Central, nos puso en contacto con visitantes que, por primera vez, pudieron ver Alcohólicos Anónimos como una visión para el mundo entero”.
Para comienzos de 1945, la oficina contaba con seis empleados a tiempo completo y las necesidades de la Comunidad seguían incrementando. “A.A. estaba creciendo con tanta rapidez”, dijo Bill, “que nos era imposible informar a todos los miembros sobre lo que la Sede estaba haciendo. Muchos grupos, preocupados por sus propios asuntos, no nos ayudaron en absoluto. Menos de la mitad hacían contribuciones. Nos vimos plagados de déficits constantemente, los cuales, afortunadamente, podíamos compensar con dinero proveniente de las ventas del Libro Grande y de nuestros cada vez más numerosos folletos. Si no hubiéramos podido contar con los ingresos producidos por el libro, habríamos fracasado”.
La oficina se trasladó otra vez más en 1950 a un lugar más grande en el #141 de la calle 44 Este, todavía a poca distancia de Grand Central Station, ese centro de mucha actividad. Dejamos de utilizar la palabra “sede” y empezamos a llamarla la Oficina de Servicios Generales, nombre que tiene todavía. Se inició el sistema de rotación de las secretarias, miembros del personal, y debido a algunas recaídas, se establecieron nuevas normas para fijar una duración mínima de sobriedad de los miembros alcohólicos del personal.
La Oficina de Servicios Generales de A.A. nació en un edificio comercial de dos plantas ubicado en el número 17 de la calle William de Newark, New Jersey, en 1938, en una oficina que servía de sede a una malograda empresa de negocios lanzada por Bill W., unos pocos años después de su último trago, y su amigo Hank P., un compañero de Alcohólicos Anónimos que Bill había apadrinado en el Hospital Towns.
Los dos alquilaron una oficina en Newark para una empresa cooperativa de compradores de gasolina conocida como Honor Dealers. Contrataron a una secretaria para mantener organizada la oficina, una mujer llamada Ruth Hock, quien tardó poco en darse cuenta de que los dos hombres se interesaban mucho más en ayudar a un grupo de alcohólicos anónimos que en organizar gasolineras.
Allí, en la primera oficina [no oficial] de A.A., Bill produjo el primer manuscrito del Libro Grande, con la ayuda de su secretaria, Ruth. Y en esa oficina, Bill y Hank, con miras a publicar el libro, establecieron Works Publishing Company vendiendo acciones a sus compañeros alcohólicos y sus amigos; unos pocos años más tarde, la Fundación Alcohólica compró la compañía para asegurar que el libro fuera siempre propiedad de la Comunidad.
La Fundación Alcohólica emprendió el proyecto de buscar un hogar permanente para la Comunidad y en 1940 se encontró una oficina de dos salas situada en el #30 de la calle Vesey, en el distrito financiero de la ciudad de Nueva York. El alquiler era de $650 al mes. Y así la “Sede Nacional — Alcohólicos Anónimos”, como decía en su membrete, se puso en funcionamiento.
Al poco rato, la oficina se vio inundada de correspondencia, ya que la década de los cuarenta fue una época de crecimiento rápido para A.A. La cena organizada por los Rockefeller, la cobertura mediática y, finalmente, el artículo de Jack Alexander en el Saturday Evening Post sirvieron para llamar cada vez más atención sobre la Comunidad. “Luego vino el diluvio”, dice Bill. “Súplicas desesperadas —seis mil de ellas— llegaron a la oficina de Nueva York. Al comienzo no pudimos más que leerlas al azar, alternando las lágrimas con las risas. ¿Cómo íbamos a poder responder a estas cartas conmovedoras? Ruth y yo no íbamos a poder hacerlo solos”.
En mayo de 1944, la Sede se trasladó a una oficina de tres salas en el #415 de la avenida Lexington, enfrente de Grand Central Station. “Nos trasladamos”, dice Bill, “porque la necesidad de servir a los muchos viajeros de A.A. que pasaban por la ciudad llegó a ser urgente. La nueva oficina, cerca de Grand Central, nos puso en contacto con visitantes que, por primera vez, pudieron ver Alcohólicos Anónimos como una visión para el mundo entero”.
Para comienzos de 1945, la oficina contaba con seis empleados a tiempo completo y las necesidades de la Comunidad seguían incrementando. “A.A. estaba creciendo con tanta rapidez”, dijo Bill, “que nos era imposible informar a todos los miembros sobre lo que la Sede estaba haciendo. Muchos grupos, preocupados por sus propios asuntos, no nos ayudaron en absoluto. Menos de la mitad hacían contribuciones. Nos vimos plagados de déficits constantemente, los cuales, afortunadamente, podíamos compensar con dinero proveniente de las ventas del Libro Grande y de nuestros cada vez más numerosos folletos. Si no hubiéramos podido contar con los ingresos producidos por el libro, habríamos fracasado”.
La oficina se trasladó otra vez más en 1950 a un lugar más grande en el #141 de la calle 44 Este, todavía a poca distancia de Grand Central Station, ese centro de mucha actividad. Dejamos de utilizar la palabra “sede” y empezamos a llamarla la Oficina de Servicios Generales, nombre que tiene todavía. Se inició el sistema de rotación de las secretarias, miembros del personal, y debido a algunas recaídas, se establecieron nuevas normas para fijar una duración mínima de sobriedad de los miembros alcohólicos del personal.
El volumen anual de cartas recibidas en ese período ascendió a más de 31,000 y se vendieron más de un millón de ejemplares de libros y folletos de A.A. Además, un intercambio de cartas con miembros solitarios, tal como el Capitán Jack S., contribuyó a la creación del programa de Solitarios/Internacionalistas que existe hoy día, y A.A. Works Publishing, la entidad encargada de la supervisión de la Oficina de Servicios Generales, cambió su nombre en 1953 al de A.A. World Services, Inc., el nombre que tiene hoy día.
Tras diez años en #305 calle 45 Este, en 1970 la OSG se trasladó otra vez, al 468 de la Avenida Park Sur, que sería su hogar los siguientes 20 años. La oficina, con el tiempo, ocuparía cinco pisos en dos edificios adyacentes donde se encontraban los recién abiertos Archivos Históricos, las oficinas del Grapevine y una sala de juntas para las reuniones de la junta de A.A.
Pasando por un período de crecimiento sin precedentes, durante el cual se calculaba que A.A. se doblaba en tamaño cada siete años, la OSG estaba haciendo todo lo posible para seguir el ritmo de los cambios. Para poder responder a una gran variedad de preguntas hechas por la Comunidad, se redactó una serie de Guías de Actuación de la OSG sobre, por ejemplo, los centros de tratamiento, los programas de las cortes, las fuerzas armadas, miembros de A.A. empleados en el campo del alcoholismo y otras áreas de interés. Las Guías siguen siendo unas publicaciones importantes hoy día y se revisan regularmente para reflejar nuevas experiencias, datos e ideas, para así compartirlos y ponerlos a disposición de toda la Comunidad.
Para satisfacer las demandas supuestas por un desarrollo tan rápido y extenso, los métodos y procedimientos de la oficina tenían que cambiar drásticamente. Se introdujo la automatización cuandoquiera que era posible, especialmente en lo que tenía que ver con los registros de grupos y los directorios de A.A. Se instaló un sistema de microfichas y la primera computadora de la OSG se encendió en septiembre de 1977.
El aumento en el volumen de publicaciones también condujo a grandes cambios. La OSG asumió algunas de las funciones de una editorial grande, compró su propio papel por primera vez y se metió cada vez más en la producción y distribución de literatura.
Es muy probable que los visitantes de la OSG hoy día llegarían a la conclusión de que, aunque la oficina, desde 1992 ubicada en 475 Riverside Drive, es más grande que las anteriores, sigue haciendo lo que siempre ha hecho, pero a una escala mucho más grande. Como Bill escribió en la parte final de Como lo ve Bill: “La Oficina de Servicios Generales de A.A. es, con mucho, la mayor portadora del mensaje de A.A. Ha logrado relacionar A.A. acertadamente con el mundo turbulento donde vivimos. Ha fomentado la difusión de nuestra Comunidad por todas partes… [Está] lista y dispuesta a responder a las necesidades especiales de todo grupo o individuo aislado, sea cual sea la distancia o el idioma. Sus experiencias acumuladas en el curso de muchísimos años están a disposición de todos nosotros”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, Otoño 2011) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Tras diez años en #305 calle 45 Este, en 1970 la OSG se trasladó otra vez, al 468 de la Avenida Park Sur, que sería su hogar los siguientes 20 años. La oficina, con el tiempo, ocuparía cinco pisos en dos edificios adyacentes donde se encontraban los recién abiertos Archivos Históricos, las oficinas del Grapevine y una sala de juntas para las reuniones de la junta de A.A.
Pasando por un período de crecimiento sin precedentes, durante el cual se calculaba que A.A. se doblaba en tamaño cada siete años, la OSG estaba haciendo todo lo posible para seguir el ritmo de los cambios. Para poder responder a una gran variedad de preguntas hechas por la Comunidad, se redactó una serie de Guías de Actuación de la OSG sobre, por ejemplo, los centros de tratamiento, los programas de las cortes, las fuerzas armadas, miembros de A.A. empleados en el campo del alcoholismo y otras áreas de interés. Las Guías siguen siendo unas publicaciones importantes hoy día y se revisan regularmente para reflejar nuevas experiencias, datos e ideas, para así compartirlos y ponerlos a disposición de toda la Comunidad.
Para satisfacer las demandas supuestas por un desarrollo tan rápido y extenso, los métodos y procedimientos de la oficina tenían que cambiar drásticamente. Se introdujo la automatización cuandoquiera que era posible, especialmente en lo que tenía que ver con los registros de grupos y los directorios de A.A. Se instaló un sistema de microfichas y la primera computadora de la OSG se encendió en septiembre de 1977.
El aumento en el volumen de publicaciones también condujo a grandes cambios. La OSG asumió algunas de las funciones de una editorial grande, compró su propio papel por primera vez y se metió cada vez más en la producción y distribución de literatura.
Es muy probable que los visitantes de la OSG hoy día llegarían a la conclusión de que, aunque la oficina, desde 1992 ubicada en 475 Riverside Drive, es más grande que las anteriores, sigue haciendo lo que siempre ha hecho, pero a una escala mucho más grande. Como Bill escribió en la parte final de Como lo ve Bill: “La Oficina de Servicios Generales de A.A. es, con mucho, la mayor portadora del mensaje de A.A. Ha logrado relacionar A.A. acertadamente con el mundo turbulento donde vivimos. Ha fomentado la difusión de nuestra Comunidad por todas partes… [Está] lista y dispuesta a responder a las necesidades especiales de todo grupo o individuo aislado, sea cual sea la distancia o el idioma. Sus experiencias acumuladas en el curso de muchísimos años están a disposición de todos nosotros”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, Otoño 2011) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
27 de MARZO
LAS LIBERTADES DE A.A.
Ya sabemos lo que verdaderamente son nuestras diversas libertades; y confiamos en que ninguna generación futura de A.A. se sienta en la obligación de limitarlas. Nuestras libertades de A.A. constituyen la tierra en que puede florecer el auténtico amor…
— EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 303
Yo tenía deseos inmensos de libertad. Primero, libertad para beber; más tarde, liberación de la bebida. El programa de recuperación de A.A. tiene su base en la libre elección. No hay mandatos, leyes ni mandamientos. El programa espiritual de A.A., como se ha delineado en los Doce Pasos, y por el cual se me ofrecen libertades aun mayores, es solamente sugerido. Yo puedo tomarlo o dejarlo. Se ofrece el apadrinamiento, no se fuerza, y yo voy y vengo como lo desee. Son éstas, y otras libertades, las que me permiten recobrar la dignidad, que fue aplastada por la carga de la bebida, y que tanto se necesita para apoyar una sobriedad duradera.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
27 de MARZO
LAS LIBERTADES DE A.A.
Ya sabemos lo que verdaderamente son nuestras diversas libertades; y confiamos en que ninguna generación futura de A.A. se sienta en la obligación de limitarlas. Nuestras libertades de A.A. constituyen la tierra en que puede florecer el auténtico amor…
— EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 303
Yo tenía deseos inmensos de libertad. Primero, libertad para beber; más tarde, liberación de la bebida. El programa de recuperación de A.A. tiene su base en la libre elección. No hay mandatos, leyes ni mandamientos. El programa espiritual de A.A., como se ha delineado en los Doce Pasos, y por el cual se me ofrecen libertades aun mayores, es solamente sugerido. Yo puedo tomarlo o dejarlo. Se ofrece el apadrinamiento, no se fuerza, y yo voy y vengo como lo desee. Son éstas, y otras libertades, las que me permiten recobrar la dignidad, que fue aplastada por la carga de la bebida, y que tanto se necesita para apoyar una sobriedad duradera.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
27 de Marzo
Pensamiento del Día
Obtiene usted el poder para sobreponerse a la bebida a través del compañerismo de otros alcohólicos que han hallado el camino de salida. Obtiene usted poder compartiendo honradamente su pasada experiencia mediante un testimonio personal. Obtiene usted fuerza llegando a creer en un Poder Superior, el Divino Principio del Universo, que puede ayudarle. Obtiene usted fuerza trabajando con otros alcohólicos, En estas cuatro formas miles de alcohólicos han encontrado toda la fuerza que necesitaban para vencer a la bebida. – “¿Estoy yo preparado y dispuesto a aceptar este Poder y trabajar para ello?”.
Meditación del Día
El poder del espíritu de Dios es el mayor poder del Universo. Las conquistas de los hombres entre sí, los grandes reyes y conquistadores, los directores de la sociedad del dinero, suman muy poco en definitiva. Pero quien se conquista a sí mismo es más grande que el que conquista a un país. Las cosas materiales no son permanentes; pero el espíritu de Dios es eterno. Todo lo que realmente merece la pena en el mundo es el resultado del poder del espíritu de Dios.
Oración del Día
Ruego poder abrirme al poder del espíritu de Dios. Pido porque mis relaciones con mis semejantes puedan mejorar este espíritu.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día
Obtiene usted el poder para sobreponerse a la bebida a través del compañerismo de otros alcohólicos que han hallado el camino de salida. Obtiene usted poder compartiendo honradamente su pasada experiencia mediante un testimonio personal. Obtiene usted fuerza llegando a creer en un Poder Superior, el Divino Principio del Universo, que puede ayudarle. Obtiene usted fuerza trabajando con otros alcohólicos, En estas cuatro formas miles de alcohólicos han encontrado toda la fuerza que necesitaban para vencer a la bebida. – “¿Estoy yo preparado y dispuesto a aceptar este Poder y trabajar para ello?”.
Meditación del Día
El poder del espíritu de Dios es el mayor poder del Universo. Las conquistas de los hombres entre sí, los grandes reyes y conquistadores, los directores de la sociedad del dinero, suman muy poco en definitiva. Pero quien se conquista a sí mismo es más grande que el que conquista a un país. Las cosas materiales no son permanentes; pero el espíritu de Dios es eterno. Todo lo que realmente merece la pena en el mundo es el resultado del poder del espíritu de Dios.
Oración del Día
Ruego poder abrirme al poder del espíritu de Dios. Pido porque mis relaciones con mis semejantes puedan mejorar este espíritu.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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‘. . . UN RAYO DE LUZ’
“Estoy cumpliendo una condena por crímenes que cometí como consecuencia directa de mi alcoholismo. Después de estar sobrio tres años y medio (de hecho estaba en una borrachera seca), un día, mientras estaba de vacaciones, me dije que no habría problema en tomarme un trago, solo esta vez. Sin pensar en las consecuencias, le pregunté a mi esposa, una borracha, si le gustaría conseguir unas cervezas para tomarlas mientras contemplábamos la puesta del sol en la playa. Aquello fue el principio del fin. Aunque aquel día lo pasamos muy bien, pronto empezaron las acostumbradas peleas y no podíamos dejar de beber. Cuanto más disputábamos, más bebíamos, y cuanto más bebíamos, más disputábamos. Un año más tarde, después de varias visitas de la policía, fui arrestado.
Esta vez no me ha ordenado la corte ni nada ni nadie me está presionando para ir a A.A. Mi consejero me ha servido de gran inspiración. Me dijo que leyera todos los días la página 30 del Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Bueno, llevé su sugerencia un poco más allá y tomé la decisión de leer todo el libro por primera vez en mi vida. Ayer terminé de leer el Libro Grande. Lo leí de principio a fin y fue una maravillosa aventura. Reí, lloré, pero sobre todo me vi a mí mismo en sus páginas y empecé a tener esperanza.
El primer día de la clase de tratamiento, mi consejero me hizo la pregunta: ‘¿qué voy a hacer el primer día que salga de la prisión?’ Mi primer día afuera, voy a ir a una o dos reuniones y voy a conseguir un padrino. Aquí no tenemos acceso a ningún padrino ni tenemos forma de trabajar en los Pasos. Simplemente hablamos, sobre todo de cosas de la cárcel, y leemos la literatura. Me gustaría que me pusieran en contacto con algún A.A. de afuera para mantener correspondencia.
Doy gracias a Dios por A.A. Por primera vez en mi vida veo un rayo de luz al final de un túnel muy oscuro.”
— David N., Región Sudeste
---
SCC
“Por medio del Servicio de Correspondencia de Correccionales (SCC) [ver artículo siguiente] he conseguido una tremenda cantidad de ayuda. Una amiga que está en otra institución me introdujo al servicio y no tenía ni idea de que muchos meses más tarde seguiría manteniendo correspondencia. Por medio de nuestras cartas he llegado a la resolución de empezar a dar los Pasos. Esto es algo que nunca había hecho antes porque creía que podía hacerlo por mí misma. Mi corresponsal me ha ayudado a señalar las áreas de mi vida que he mantenido escondidas muchos años. Ella es mi amiga. También es mi madrina, la primera que he tenido en todos mis años de alcoholismo. Desde el primer día me ha demostrado ayuda y comprensión. Me ha ayudado a levantarme cuando estaba totalmente destrozada. A veces no es fácil mantener correspondencia con otra persona en prisión debido a circunstancias que no podemos controlar, pero sea como fuere, ella siempre estaba a mi lado.
Hoy quiero darles las gracias por ofrecer este servicio a los alcohólicos encarcelados, que están enfermos y sufriendo.”
— Mildred G., Región Sudeste
---
SERVICIO DE CORRESPONDENCIA DE CORRECCIONALES (SCC)
Si vas a estar encarcelado más de seis meses y tienes interés en intercambiar correspondencia con un miembro de A.A. de afuera, con quien puedes compartir experiencia relacionada con tus problemas con el alcohol, escribe a la OSG para inscribirte en el Servicio de Correspondencia de Correccionales. Se emparejan a los corresponsales al azar; los hombres escriben a los hombres y las mujeres a las mujeres.
CONTACTOS ANTES DE LA PUESTA EN LIBERTAD
Si escribes a la OSG con una antelación de tres a seis meses a la fecha de tu puesta en libertad, y nos dices a dónde vas a vivir (ciudad y estado), podríamos intentar hacer arreglos para que tuvieras a alguien a quien escribir justo antes de salir en libertad. De esa manera, tendrías la posibilidad de ponerte en contacto con un A.A. residente en el pueblo en que vas a vivir que te podría ayudar a hacer la transición de A.A. “adentro” a A.A. de “afuera”.
Esperamos tener noticias tuyas.
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“Estoy cumpliendo una condena por crímenes que cometí como consecuencia directa de mi alcoholismo. Después de estar sobrio tres años y medio (de hecho estaba en una borrachera seca), un día, mientras estaba de vacaciones, me dije que no habría problema en tomarme un trago, solo esta vez. Sin pensar en las consecuencias, le pregunté a mi esposa, una borracha, si le gustaría conseguir unas cervezas para tomarlas mientras contemplábamos la puesta del sol en la playa. Aquello fue el principio del fin. Aunque aquel día lo pasamos muy bien, pronto empezaron las acostumbradas peleas y no podíamos dejar de beber. Cuanto más disputábamos, más bebíamos, y cuanto más bebíamos, más disputábamos. Un año más tarde, después de varias visitas de la policía, fui arrestado.
Esta vez no me ha ordenado la corte ni nada ni nadie me está presionando para ir a A.A. Mi consejero me ha servido de gran inspiración. Me dijo que leyera todos los días la página 30 del Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Bueno, llevé su sugerencia un poco más allá y tomé la decisión de leer todo el libro por primera vez en mi vida. Ayer terminé de leer el Libro Grande. Lo leí de principio a fin y fue una maravillosa aventura. Reí, lloré, pero sobre todo me vi a mí mismo en sus páginas y empecé a tener esperanza.
El primer día de la clase de tratamiento, mi consejero me hizo la pregunta: ‘¿qué voy a hacer el primer día que salga de la prisión?’ Mi primer día afuera, voy a ir a una o dos reuniones y voy a conseguir un padrino. Aquí no tenemos acceso a ningún padrino ni tenemos forma de trabajar en los Pasos. Simplemente hablamos, sobre todo de cosas de la cárcel, y leemos la literatura. Me gustaría que me pusieran en contacto con algún A.A. de afuera para mantener correspondencia.
Doy gracias a Dios por A.A. Por primera vez en mi vida veo un rayo de luz al final de un túnel muy oscuro.”
— David N., Región Sudeste
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SCC
“Por medio del Servicio de Correspondencia de Correccionales (SCC) [ver artículo siguiente] he conseguido una tremenda cantidad de ayuda. Una amiga que está en otra institución me introdujo al servicio y no tenía ni idea de que muchos meses más tarde seguiría manteniendo correspondencia. Por medio de nuestras cartas he llegado a la resolución de empezar a dar los Pasos. Esto es algo que nunca había hecho antes porque creía que podía hacerlo por mí misma. Mi corresponsal me ha ayudado a señalar las áreas de mi vida que he mantenido escondidas muchos años. Ella es mi amiga. También es mi madrina, la primera que he tenido en todos mis años de alcoholismo. Desde el primer día me ha demostrado ayuda y comprensión. Me ha ayudado a levantarme cuando estaba totalmente destrozada. A veces no es fácil mantener correspondencia con otra persona en prisión debido a circunstancias que no podemos controlar, pero sea como fuere, ella siempre estaba a mi lado.
Hoy quiero darles las gracias por ofrecer este servicio a los alcohólicos encarcelados, que están enfermos y sufriendo.”
— Mildred G., Región Sudeste
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SERVICIO DE CORRESPONDENCIA DE CORRECCIONALES (SCC)
Si vas a estar encarcelado más de seis meses y tienes interés en intercambiar correspondencia con un miembro de A.A. de afuera, con quien puedes compartir experiencia relacionada con tus problemas con el alcohol, escribe a la OSG para inscribirte en el Servicio de Correspondencia de Correccionales. Se emparejan a los corresponsales al azar; los hombres escriben a los hombres y las mujeres a las mujeres.
CONTACTOS ANTES DE LA PUESTA EN LIBERTAD
Si escribes a la OSG con una antelación de tres a seis meses a la fecha de tu puesta en libertad, y nos dices a dónde vas a vivir (ciudad y estado), podríamos intentar hacer arreglos para que tuvieras a alguien a quien escribir justo antes de salir en libertad. De esa manera, tendrías la posibilidad de ponerte en contacto con un A.A. residente en el pueblo en que vas a vivir que te podría ayudar a hacer la transición de A.A. “adentro” a A.A. de “afuera”.
Esperamos tener noticias tuyas.
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Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Primavera 2010, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Marzo 27
“La humildad para hoy”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, JUNIO DE 1961. De El lenguaje del corazón
“La culpabilidad o la rebeldía excesivas conducen a la pobreza espiritual”.“La humildad para hoy”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, JUNIO DE 1961. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 27 de marzo
Cofundador de AA, el Dr. Bob, septiembre de 1948, «Los fundamentos en retrospectiva», Despertares espirituales: Viajes del espíritu
«Alcohólicos Anónimos se gestó en sus inicios alrededor de una mesa de cocina... Es cierto que hemos progresado materialmente y ahora contamos con un mobiliario mejor y un entorno más cómodo. Sin embargo, la mesa de cocina siempre debe seguir siendo adecuada para nosotros. Es el símbolo perfecto de la sencillez».Cofundador de AA, el Dr. Bob, septiembre de 1948, «Los fundamentos en retrospectiva», Despertares espirituales: Viajes del espíritu