"A.A. ME HA DEVUELTO LA CORDURA"
“Hola, me llamo Jonathan. He asistido a las reuniones de A.A. desde que llegué a esta prisión en junio de 2008. Los hombres me han ayudado a superar muchas cosas en las reuniones. Poner en acción el programa de A.A. ha cambiado mi perspectiva sobre la vida. Los Pasos no solo me han ayudado con mi alcoholismo, sino también en las situaciones de mi vida diaria. Voy aprendiendo a aceptar la vida tal como se presente, hago mi inventario personal y sé que un poder superior a mí mismo ahora tiene el control.
Por beber alcohol, acabé en la penitenciaría. En enero de 2007 tuve un accidente de automóvil muy grave: mi compañero perdió la vida y yo casi la mía. Me siento muy afortunado por esta segunda oportunidad que Dios me ha dado. Yo, y mi amigo alcohol, destrozamos una vida y dejamos desgarradas a varias familias, incluyendo la mía. Salí con la nuca, el cráneo, la espalda y el maxilar inferior rotos. He aprendido una lección que me gustaría no haber tenido que aprender nunca. Y no la aprendí de inmediato. El alcohol me impedía tanto ver la realidad que seguí bebiendo hasta el día en que el juez me impuso la pena.
La prisión me salvó la vida. El programa de Alcohólicos Anónimos me devolvió la cordura porque podía compartir con otros hombres con el mismo problema. Muchas noches, tumbado en la cama detrás de estos muros, me doy cuenta de lo cercano que estuve de la muerte, ya sea instantánea en un accidente o lenta por haberme destrozado el hígado y la mente. Quiero agradecer a los hombres y mujeres afiliados a este programa por ayudar a los hombres y las mujeres de adentro. Es un privilegio ser parte de algo más grande que yo.”
— Jonathan R., Región Sureste
===== ===== ===== =====
"ACEPTAR — Y ADELANTE"
“Hacía años que trataba de eludir a A.A., lo cual iba en perjuicio de mis propios intereses. Si hubiera sabido algo acerca de A.A., el programa me podría haber ayudado hace años. Cuando llegué a la cárcel del condado, un hombre que estaba allí conmigo me sugirió que fuera a una reunión. Él sabía que yo estaba encarcelado por crímenes cometidos cuando estaba totalmente borracho. Me quedé maravillado al oír hablar a personas que habían pasado por las mismas cosas que yo. Ahora, para ellos, los problemas son cosas del pasado; el alcoholismo vive todavía en ellos, pero ahora ellos tienen esperanza, la cual, en aquel entonces, yo no tenía.
Había llegado al fondo más bajo; había perdido todo lo que tenía. Y lo peor era que las personas de quienes más yo dependía me habían dado por perdido. Iba de camino a la prisión y me parecía que a nadie le importaba si saldría o no algún día. Luego, un hombre viejo, miembro de A.A., con 40 años de sobriedad, me hizo darme cuenta de que estaba bien. Me había causado el daño a mí mismo. No había posibilidad de cambiar el pasado, pero podría cambiar el futuro. Tenía que creer en algo superior a mí mismo y tuve que seguir los Doce Pasitos sencillos. Así era. Claro. Sencillos. ¿Me estás tomando el pelo? No puedo hacer esto. ¿Qué sucederá si nadie quiere que yo haga reparaciones? ¿Si no me creen? Y él me dijo: ‘Es probable que no te crean. Hay que aceptarlo y — adelante. No puedes anular el daño que hiciste en el pasado, pero puedes aprender de la experiencia para que no vuelvas a hacerlo.’
En estos momentos no puedo asistir a las reuniones, pero espero que la situación cambie en un futuro próximo. Con la ayuda de Dios, del Libro Azul y, espero, que con la de alguien de afuera que conteste a mis preguntas y pueda aconsejarme cuando necesite consejos, podré dar estos Doce Pasos sencillos.”
— James R., Región del Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Verano 2009, con permiso de A.A. World Services, Inc.
“Hola, me llamo Jonathan. He asistido a las reuniones de A.A. desde que llegué a esta prisión en junio de 2008. Los hombres me han ayudado a superar muchas cosas en las reuniones. Poner en acción el programa de A.A. ha cambiado mi perspectiva sobre la vida. Los Pasos no solo me han ayudado con mi alcoholismo, sino también en las situaciones de mi vida diaria. Voy aprendiendo a aceptar la vida tal como se presente, hago mi inventario personal y sé que un poder superior a mí mismo ahora tiene el control.
Por beber alcohol, acabé en la penitenciaría. En enero de 2007 tuve un accidente de automóvil muy grave: mi compañero perdió la vida y yo casi la mía. Me siento muy afortunado por esta segunda oportunidad que Dios me ha dado. Yo, y mi amigo alcohol, destrozamos una vida y dejamos desgarradas a varias familias, incluyendo la mía. Salí con la nuca, el cráneo, la espalda y el maxilar inferior rotos. He aprendido una lección que me gustaría no haber tenido que aprender nunca. Y no la aprendí de inmediato. El alcohol me impedía tanto ver la realidad que seguí bebiendo hasta el día en que el juez me impuso la pena.
La prisión me salvó la vida. El programa de Alcohólicos Anónimos me devolvió la cordura porque podía compartir con otros hombres con el mismo problema. Muchas noches, tumbado en la cama detrás de estos muros, me doy cuenta de lo cercano que estuve de la muerte, ya sea instantánea en un accidente o lenta por haberme destrozado el hígado y la mente. Quiero agradecer a los hombres y mujeres afiliados a este programa por ayudar a los hombres y las mujeres de adentro. Es un privilegio ser parte de algo más grande que yo.”
— Jonathan R., Región Sureste
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"ACEPTAR — Y ADELANTE"
“Hacía años que trataba de eludir a A.A., lo cual iba en perjuicio de mis propios intereses. Si hubiera sabido algo acerca de A.A., el programa me podría haber ayudado hace años. Cuando llegué a la cárcel del condado, un hombre que estaba allí conmigo me sugirió que fuera a una reunión. Él sabía que yo estaba encarcelado por crímenes cometidos cuando estaba totalmente borracho. Me quedé maravillado al oír hablar a personas que habían pasado por las mismas cosas que yo. Ahora, para ellos, los problemas son cosas del pasado; el alcoholismo vive todavía en ellos, pero ahora ellos tienen esperanza, la cual, en aquel entonces, yo no tenía.
Había llegado al fondo más bajo; había perdido todo lo que tenía. Y lo peor era que las personas de quienes más yo dependía me habían dado por perdido. Iba de camino a la prisión y me parecía que a nadie le importaba si saldría o no algún día. Luego, un hombre viejo, miembro de A.A., con 40 años de sobriedad, me hizo darme cuenta de que estaba bien. Me había causado el daño a mí mismo. No había posibilidad de cambiar el pasado, pero podría cambiar el futuro. Tenía que creer en algo superior a mí mismo y tuve que seguir los Doce Pasitos sencillos. Así era. Claro. Sencillos. ¿Me estás tomando el pelo? No puedo hacer esto. ¿Qué sucederá si nadie quiere que yo haga reparaciones? ¿Si no me creen? Y él me dijo: ‘Es probable que no te crean. Hay que aceptarlo y — adelante. No puedes anular el daño que hiciste en el pasado, pero puedes aprender de la experiencia para que no vuelvas a hacerlo.’
En estos momentos no puedo asistir a las reuniones, pero espero que la situación cambie en un futuro próximo. Con la ayuda de Dios, del Libro Azul y, espero, que con la de alguien de afuera que conteste a mis preguntas y pueda aconsejarme cuando necesite consejos, podré dar estos Doce Pasos sencillos.”
— James R., Región del Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Verano 2009, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Marzo 19
“Apadrinamiento”. LAWTON, OKLAHOMA, FEBRERO DE 1955. Del AA Grapevine
“Es muy posible que yo no sea la persona más adecuada para apadrinar a determinado miembro nuevo. Puede que yo no sea apto por mi personalidad, por mi educación (o falta de educación) o por mi profesión. Por las mismas razones puedo ser el más indicado para apadrinar a otra persona”.“Apadrinamiento”. LAWTON, OKLAHOMA, FEBRERO DE 1955. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 19 de marzo
«Lo que se oye en las reuniones», enero de 1961, AA Grapevine
«Cuando todo lo demás falle, intenta seguir las instrucciones».«Lo que se oye en las reuniones», enero de 1961, AA Grapevine
(Casi) todo lo que quieren saber acerca de las Tradiciones
Se suele decir que las Doce Tradiciones son para la armonía y supervivencia del grupo lo que los Doce Pasos son para la recuperación personal de cada miembro. Pero muchos A.A., incluso los miembros para quienes los Pasos son una forma de vida, consideran las Tradiciones como “una cosa de servicio” que les atañe a ellos personalmente.
Incluso los que están familiarizados con las Tradiciones pueden verlos un enigma: ¿Por qué hay forma corta y forma larga? ¿Cuál fue la primera?” ¿Por qué, en el caso de una Tradición, la forma corta es más larga que la forma larga? Y ¿por qué en otro caso, son las dos iguales?
La comunicación en A.A. siempre ha estado cargada del lenguaje del corazón. Por eso no es de sorprender que la idea básica de las Tradiciones se originó en las dificultades experimentadas por los miembros pioneros, diferentes en casi todo excepto en su vínculo común como alcohólicos, para llegar a un acuerdo o conciencia de grupo. Ya en 1945, según recordaba Bill W., cofundador de A.A., el montón de correspondencia en la Sede—ahora la Oficina de Servicios Generales —estaba lleno de peticiones de ayuda para resolver los problemas de los grupos. Es importante mencionar que los grupos también informaban sobre sus éxitos.
Un A.A., amigo de Bill (no identificado), le sugirió que toda esta experiencia colectiva se podría unificar en una serie de principios que ofrecieran soluciones probadas; y él y sus “ayudantes” de la oficina se pusieron a trabajar. Así nació la forma larga de las Tradiciones como se conocen hoy día. Después de escuchar las ideas y opiniones de miembros de A.A. y otros, fueron publicadas en el número de abril de 1946 del recién establecido Grapevine, con apenas dos años de existencia.
Un año más tarde, las Tradiciones fueron resumidas en la forma corta que se usa hoy día. Esto se hizo por sugerencia de Earl T., fundador del primer grupo de Chicago, aparentemente para que las Tradiciones fueran tan largas como los Pasos. Pero se resumieron también porque, aunque pocos miembros pusieron objeciones a las ideas expresadas en la forma larga, muchos creían que las frases eran muy largas y difíciles de recordar. El borrador final de la forma corta fue aprobado por la primera Convención Internacional de A.A. en Cleveland, Ohio, en 1950, y éstas también aparecieron en el Grapevine, donde por costumbre aparecen todavía.
Si las Tradiciones a veces parecen poco coherentes, esto no es de sorprender. Representan la experiencia colectiva de miles de miembros de A.A. y sus grupos. Cuando Bill llamó A.A. una “anarquía benigna” era exactamente lo que quería decir porque estaba utilizando la palabra en su mejor sentido: “Cuando tuvimos que ponernos en acción para funcionar como grupos nos dimos cuenta de que era necesario convertirnos en una democracia… Todas las propuestas acciones de los grupos tenían que ser aprobadas por la mayoría. Esto significaba que nadie podía nombrarse a sí mismo para actuar por su grupo o por A.A. como un todo.
Ni la dictadura ni el paternalismo eran para nosotros.”
Algunos ejemplos de falta de coherencia: La forma larga de la Segunda Tradición dice: “Para el propósito de nuestro sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo”—es más corta que la forma corta (¿me entienden?) que añade “Nuestros líderes no son más que servidores de confianza.
No gobiernan.” Y la forma corta de la Quinta Tradición “Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo,” es casi idéntica a la forma larga, que dice “Cada grupo de A.A. debe ser una entidad espiritual con un solo objetivo primordial— el de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.”
Se suele decir que las Doce Tradiciones son para la armonía y supervivencia del grupo lo que los Doce Pasos son para la recuperación personal de cada miembro. Pero muchos A.A., incluso los miembros para quienes los Pasos son una forma de vida, consideran las Tradiciones como “una cosa de servicio” que les atañe a ellos personalmente.
Incluso los que están familiarizados con las Tradiciones pueden verlos un enigma: ¿Por qué hay forma corta y forma larga? ¿Cuál fue la primera?” ¿Por qué, en el caso de una Tradición, la forma corta es más larga que la forma larga? Y ¿por qué en otro caso, son las dos iguales?
La comunicación en A.A. siempre ha estado cargada del lenguaje del corazón. Por eso no es de sorprender que la idea básica de las Tradiciones se originó en las dificultades experimentadas por los miembros pioneros, diferentes en casi todo excepto en su vínculo común como alcohólicos, para llegar a un acuerdo o conciencia de grupo. Ya en 1945, según recordaba Bill W., cofundador de A.A., el montón de correspondencia en la Sede—ahora la Oficina de Servicios Generales —estaba lleno de peticiones de ayuda para resolver los problemas de los grupos. Es importante mencionar que los grupos también informaban sobre sus éxitos.
Un A.A., amigo de Bill (no identificado), le sugirió que toda esta experiencia colectiva se podría unificar en una serie de principios que ofrecieran soluciones probadas; y él y sus “ayudantes” de la oficina se pusieron a trabajar. Así nació la forma larga de las Tradiciones como se conocen hoy día. Después de escuchar las ideas y opiniones de miembros de A.A. y otros, fueron publicadas en el número de abril de 1946 del recién establecido Grapevine, con apenas dos años de existencia.
Un año más tarde, las Tradiciones fueron resumidas en la forma corta que se usa hoy día. Esto se hizo por sugerencia de Earl T., fundador del primer grupo de Chicago, aparentemente para que las Tradiciones fueran tan largas como los Pasos. Pero se resumieron también porque, aunque pocos miembros pusieron objeciones a las ideas expresadas en la forma larga, muchos creían que las frases eran muy largas y difíciles de recordar. El borrador final de la forma corta fue aprobado por la primera Convención Internacional de A.A. en Cleveland, Ohio, en 1950, y éstas también aparecieron en el Grapevine, donde por costumbre aparecen todavía.
Si las Tradiciones a veces parecen poco coherentes, esto no es de sorprender. Representan la experiencia colectiva de miles de miembros de A.A. y sus grupos. Cuando Bill llamó A.A. una “anarquía benigna” era exactamente lo que quería decir porque estaba utilizando la palabra en su mejor sentido: “Cuando tuvimos que ponernos en acción para funcionar como grupos nos dimos cuenta de que era necesario convertirnos en una democracia… Todas las propuestas acciones de los grupos tenían que ser aprobadas por la mayoría. Esto significaba que nadie podía nombrarse a sí mismo para actuar por su grupo o por A.A. como un todo.
Ni la dictadura ni el paternalismo eran para nosotros.”
Algunos ejemplos de falta de coherencia: La forma larga de la Segunda Tradición dice: “Para el propósito de nuestro sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo”—es más corta que la forma corta (¿me entienden?) que añade “Nuestros líderes no son más que servidores de confianza.
No gobiernan.” Y la forma corta de la Quinta Tradición “Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo,” es casi idéntica a la forma larga, que dice “Cada grupo de A.A. debe ser una entidad espiritual con un solo objetivo primordial— el de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.”
Es interesante observar que la forma corta de la Undécima Tradición dice: “Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción”; la forma larga dice más: “no se debe publicar, filmar o difundir nuestros nombres o fotografías…nunca tenemos necesidad de alabarnos a nosotros mismos. Nos parece mejor que nuestros amigos nos recomienden.”
La forma larga de las Tradiciones se puede encontrar en el Libro Grande (págs. 263-267), Doce Pasos y Doce Tradiciones (págs. 184-187) y El Manual de Servicios de A.A. (S14-15). La forma corta se encuentra en los mismos libros y en otros libros y literatura de A.A.
Al considerarlo desde una distancia de más de medio siglo, la visión de los fundadores y los pioneros de A.A. en formular las Tradiciones está reconocida hoy día por los A.A. de todas partes que expresan su gratitud en cartas enviadas a la Oficina de Servicios Generales. La significación de estos principios fundamentales está resumida más acertadamente en “Unidad: el Segundo Legado”… La nuestra no es una historia rutinaria de éxitos; es más bien la historia de cómo por la gracia de Dios, ha surgido de nuestra debilidad una fortaleza insospechada; de cómo, bajo las amenazas de la desunión y el colapso, se han forjado una unidad y una hermandad universales. En el curso de esta experiencia, hemos desarrollado una serie de principios tradicionales por las cuales vivimos y trabajamos unidos y nos relacionamos como comunidad con el mundo que nos circunda. Estos principios se llaman las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos. Representan la destilación de la experiencia de nuestro pasado, y confiamos en ellas para que nos conduzcan en unidad a través de los obstáculos y peligros que el futuro nos pueda proporcionar.” (Alcohólicos Anónimos llega a su mayoría de edad, pág. 78).
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición octubre-noviembre 2004) con permiso de A.A. World Services, Inc.
La forma larga de las Tradiciones se puede encontrar en el Libro Grande (págs. 263-267), Doce Pasos y Doce Tradiciones (págs. 184-187) y El Manual de Servicios de A.A. (S14-15). La forma corta se encuentra en los mismos libros y en otros libros y literatura de A.A.
Al considerarlo desde una distancia de más de medio siglo, la visión de los fundadores y los pioneros de A.A. en formular las Tradiciones está reconocida hoy día por los A.A. de todas partes que expresan su gratitud en cartas enviadas a la Oficina de Servicios Generales. La significación de estos principios fundamentales está resumida más acertadamente en “Unidad: el Segundo Legado”… La nuestra no es una historia rutinaria de éxitos; es más bien la historia de cómo por la gracia de Dios, ha surgido de nuestra debilidad una fortaleza insospechada; de cómo, bajo las amenazas de la desunión y el colapso, se han forjado una unidad y una hermandad universales. En el curso de esta experiencia, hemos desarrollado una serie de principios tradicionales por las cuales vivimos y trabajamos unidos y nos relacionamos como comunidad con el mundo que nos circunda. Estos principios se llaman las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos. Representan la destilación de la experiencia de nuestro pasado, y confiamos en ellas para que nos conduzcan en unidad a través de los obstáculos y peligros que el futuro nos pueda proporcionar.” (Alcohólicos Anónimos llega a su mayoría de edad, pág. 78).
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición octubre-noviembre 2004) con permiso de A.A. World Services, Inc.
20 de Marzo
EL AMOR Y LA TOLERANCIA
El amor y la tolerancia para con otros son nuestro código.
— Alcohólicos Anónimos, p. 84
Me he dado cuenta de que tengo que perdonar a otros en todas las situaciones a fin de mantener un verdadero progreso espiritual.
Puede que, a primera vista, la importancia vital del perdón no me resulte obvia, pero mis estudios me dicen que todo gran maestro espiritual ha insistido fuertemente en ello.
Tengo que perdonar las injurias, no solamente con palabras, o por cumplido, sino con mi corazón. No hago esto en beneficio de la otra persona, sino por el mío propio.
El resentimiento, la ira o el deseo de ver que alguien sea castigado, son cosas que corrompen mi alma.
Tales cosas me encadenan a mis dificultades. Me atan a otros problemas que no tienen nada que ver con mi problema original.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
EL AMOR Y LA TOLERANCIA
El amor y la tolerancia para con otros son nuestro código.
— Alcohólicos Anónimos, p. 84
Me he dado cuenta de que tengo que perdonar a otros en todas las situaciones a fin de mantener un verdadero progreso espiritual.
Puede que, a primera vista, la importancia vital del perdón no me resulte obvia, pero mis estudios me dicen que todo gran maestro espiritual ha insistido fuertemente en ello.
Tengo que perdonar las injurias, no solamente con palabras, o por cumplido, sino con mi corazón. No hago esto en beneficio de la otra persona, sino por el mío propio.
El resentimiento, la ira o el deseo de ver que alguien sea castigado, son cosas que corrompen mi alma.
Tales cosas me encadenan a mis dificultades. Me atan a otros problemas que no tienen nada que ver con mi problema original.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
20 de marzo
Pensamiento del Día.
Cuando bebíamos, costumbrábamos preocuparnos por el futuro. La preocupacion es un terrible castigo mental: ¿Qué va a pasar conmigo? ¿Dónde acabaré? ¿en las alcantarillas, en el manicomio? Podemos vernos resbalar, yendo cada vez peor, y nos preguntaremos ¿Cuál será el final? Algunas veces estamos tan desanimados al pensar en el futuro, que acariciamos la idea del suicidio.
-"¿He dejado en A.A. de preocuparme acerca del futuro?"
Meditación del Día.
Funcionar tan sólo en un plano material me apatta de Dios. Tengo que tratar también de funcionar en un plano espiritual. Funcionar en un plano espiritual, así como en un plano material, hará de la vida lo que debe ser. Todas las actividades materia les por sí solas carecen de valor. Pero todas las actividades, aparentemente trivial es o aparentemente muy importantes, son iguales si van guiadas por el espíritu de Dios. Tengo que tratar de obedecer a Dios como esperaría que un sirviente fiel y complaciente habría de cumplir con las indicaciones mías.
Oración del Día.
Ruego porque la corriente del espíritu de Dios pueda llegar a mí a través de muchos conductos.
Pido poder funcionar tanto en un plano espiritual como en un plano material.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
Cuando bebíamos, costumbrábamos preocuparnos por el futuro. La preocupacion es un terrible castigo mental: ¿Qué va a pasar conmigo? ¿Dónde acabaré? ¿en las alcantarillas, en el manicomio? Podemos vernos resbalar, yendo cada vez peor, y nos preguntaremos ¿Cuál será el final? Algunas veces estamos tan desanimados al pensar en el futuro, que acariciamos la idea del suicidio.
-"¿He dejado en A.A. de preocuparme acerca del futuro?"
Meditación del Día.
Funcionar tan sólo en un plano material me apatta de Dios. Tengo que tratar también de funcionar en un plano espiritual. Funcionar en un plano espiritual, así como en un plano material, hará de la vida lo que debe ser. Todas las actividades materia les por sí solas carecen de valor. Pero todas las actividades, aparentemente trivial es o aparentemente muy importantes, son iguales si van guiadas por el espíritu de Dios. Tengo que tratar de obedecer a Dios como esperaría que un sirviente fiel y complaciente habría de cumplir con las indicaciones mías.
Oración del Día.
Ruego porque la corriente del espíritu de Dios pueda llegar a mí a través de muchos conductos.
Pido poder funcionar tanto en un plano espiritual como en un plano material.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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EL LIBRO GRANDE DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
«Acabo de leer las 164 primeras páginas del libro de A.A. y voy a empezar a leer las historias personales. A propósito, me quedé sorprendido de poder entender y relacionarme con el mensaje.
Aprendí un par de cosas: dos de los principios más importantes: “… nada hay que asegure tanto la inmunidad a la bebida como el trabajo intensivo con otros alcohólicos”; y que no debo tomarme nunca ese primer trago, sea cual sea la situación.
Conocí a los cuatro jinetes y anduve años con ellos, y su compañía ha convertido mi vida en un infierno. Nunca me hubiera imaginado que tres sencillos refranes pudieran ayudar a alguien a evitar la locura de un borracho como yo:
1. Lo primero, primero.
2. Vive y deja vivir.
3. Tómalo con calma.»
–– Ralphie G., Región Noreste
= = = = = = = = = = = = = = = = =
«Hola, me llamo Joe y estoy actualmente en prisión por agresión mientras estaba intoxicado.
Recientemente pedí un ejemplar del Libro Grande. Cuando llegó, no podía dejar de leerlo. Sabía que tenía un problema con el alcohol, pero siempre echaba la culpa a otros problemas.
Estoy dispuesto a admitir que he sido alcohólico desde la edad de 15 años. Cumplí 27 el pasado mes de marzo. Doce años… y estoy en prisión debido a mi forma de beber.
Hasta ahora echaba la culpa de todo a mis padres, a mi hermano, a la forma en que me crié. Nadie se crió como yo. Nadie podía entender por qué bebía.
Al principio lo hacía para divertirme, para encajar, porque —antes de la cerveza— nunca pude hacerlo. Luego se convirtió en un problema y finalmente en mi peor enemigo. Incluso cuando mi hijo mayor me rogaba que no bebiera cuando saliera de la prisión, yo seguía pensando que volvería a hacerlo.
Ahora me doy cuenta de la cantidad de tiempo, dinero y vida desperdiciados por culpa del alcohol. Ya basta. No quiero seguir con esa vida. Tan pronto como me trasladen a otra Unidad, voy a pedir que me dejen asistir a las reuniones de A.A. Antes lo hacía por ayudarme a mí mismo, pero sobre todo para que me dieran la libertad condicional. Ahora lo hago por mí mismo. Por eso les escribo ahora.»
— Joe S., Región Sudoeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2009, con permiso de A.A. World Services, Inc.
«Acabo de leer las 164 primeras páginas del libro de A.A. y voy a empezar a leer las historias personales. A propósito, me quedé sorprendido de poder entender y relacionarme con el mensaje.
Aprendí un par de cosas: dos de los principios más importantes: “… nada hay que asegure tanto la inmunidad a la bebida como el trabajo intensivo con otros alcohólicos”; y que no debo tomarme nunca ese primer trago, sea cual sea la situación.
Conocí a los cuatro jinetes y anduve años con ellos, y su compañía ha convertido mi vida en un infierno. Nunca me hubiera imaginado que tres sencillos refranes pudieran ayudar a alguien a evitar la locura de un borracho como yo:
1. Lo primero, primero.
2. Vive y deja vivir.
3. Tómalo con calma.»
–– Ralphie G., Región Noreste
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«Hola, me llamo Joe y estoy actualmente en prisión por agresión mientras estaba intoxicado.
Recientemente pedí un ejemplar del Libro Grande. Cuando llegó, no podía dejar de leerlo. Sabía que tenía un problema con el alcohol, pero siempre echaba la culpa a otros problemas.
Estoy dispuesto a admitir que he sido alcohólico desde la edad de 15 años. Cumplí 27 el pasado mes de marzo. Doce años… y estoy en prisión debido a mi forma de beber.
Hasta ahora echaba la culpa de todo a mis padres, a mi hermano, a la forma en que me crié. Nadie se crió como yo. Nadie podía entender por qué bebía.
Al principio lo hacía para divertirme, para encajar, porque —antes de la cerveza— nunca pude hacerlo. Luego se convirtió en un problema y finalmente en mi peor enemigo. Incluso cuando mi hijo mayor me rogaba que no bebiera cuando saliera de la prisión, yo seguía pensando que volvería a hacerlo.
Ahora me doy cuenta de la cantidad de tiempo, dinero y vida desperdiciados por culpa del alcohol. Ya basta. No quiero seguir con esa vida. Tan pronto como me trasladen a otra Unidad, voy a pedir que me dejen asistir a las reuniones de A.A. Antes lo hacía por ayudarme a mí mismo, pero sobre todo para que me dieran la libertad condicional. Ahora lo hago por mí mismo. Por eso les escribo ahora.»
— Joe S., Región Sudoeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2009, con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Marzo 20
“Crecimiento”. HOUSTON, TEXAS, JUNIO DE 1976. De Emotional Sobriety
“Creo que logro crecer cuando me contengo — cuando no maldigo, cuando no respondo con sarcasmo. Si postergo la reacción tan sólo un instante, quizás dos, tengo tiempo de preguntarme: ‘¿En verdad quiero decir eso?’”.“Crecimiento”. HOUSTON, TEXAS, JUNIO DE 1976. De Emotional Sobriety
Cita diaria de Grapevine, 20 de marzo
«El tipo del odio y el dolor», Eugene, Oregón, julio de 2002, «Soy responsable: La mano de AA»
«La esperanza puede ser tremendamente contagiosa».«El tipo del odio y el dolor», Eugene, Oregón, julio de 2002, «Soy responsable: La mano de AA»