Cita diaria de Grapevine, 19 de febrero
«Servicio», Tacoma, Washington, septiembre de 1974, AA Grapevine.
«Solo en los últimos meses he empezado a interesarme por el trabajo de servicio en AA. Antes de eso, era un parásito de AA, pegado a mi asiento, criticando a los oradores y quejándome del café. Ahora estoy al otro lado de las quejas y los pitidos, y descubro, para mi alegría, que me gusta».«Servicio», Tacoma, Washington, septiembre de 1974, AA Grapevine.
‘Una clase especial de servicio de A.A.’
Las personas que están presas suelen decir que son “invisibles” ante el mundo en general. Para los alcohólicos que están tras las rejas, esa invisibilidad es doble, ya que a menudo sienten que tienen que esconder la enfermedad de los otros presos que sí los ven. El dolor, el miedo y el aislamiento causados por mantener ese secreto crean una prisión dentro de la prisión. Es por este motivo que A.A.
organiza a voluntarios que llevan reuniones y brindan un espacio seguro para los alcohólicos enfermos que sufren y que necesitan hablar con otras personas como ellos.
Si bien hay cientos de reuniones de A.A. que se llevan a las cárceles de todo el país, sigue siendo difícil encontrar voluntarios que estén disponibles y puedan llevar a cabo este vital servicio. Entre los factores que dificultan este servicio están las limitaciones de tiempo y la lejanía de las instituciones, además de los pasos a menudo complicados para obtener autorización y la necesidad de llenar muchísimos papeles.
Sin embargo, hay otra forma de llevar el mensaje tras los muros. Una de las formas más reconfortantes y menos conocidas de hacer el Paso Doce, en el que un alcohólico extiende su mano a otro alcohólico, es a través de la práctica tradicional y efectiva de escribir cartas. A lo largo de la historia, la pluma ha demostrado ser más fuerte que la espada, pero en este caso, no solo es fuerte, sino que puede salvar una vida.
Extender la mano a un completo desconocido era lo último que se le hubiera ocurrido hacer a Aaron B. Cuando bebía, su forma de ser era muy parecida a la de otros alcohólicos: egocéntrica y egoísta al extremo. Pero todo eso cambió poco tiempo después de que Aaron lograra la sobriedad en 2008. Un amigo se ofreció a llevarlo a una reunión en un centro de detención juvenil en el estado de Washington.
Aaron quedó inmediatamente impresionado por la fuerza del ambiente y la sed de recuperación que vio. Comenzó a asistir regularmente al centro y en poco tiempo asumió un compromiso sólido de servicio. Aaron había pasado por una niñez difícil, lo que le hacía relacionarse bien con los jóvenes en las reuniones. Se identificaba directamente con el abuso de alcohol, el “bullying” y el miedo que sentían.
Pero cuando Aaron comenzó a disfrutar de los beneficios de la vida en sobriedad — un buen trabajo, un matrimonio feliz y el nacimiento de su primer hijo — se le hizo cada vez más difícil lidiar con todas sus responsabilidades, especialmente estar presente para su trabajo y su familia y a la vez desplazarse largas distancias hasta el centro. En poco tiempo, luego de tomar la dura decisión de abandonar su compromiso de servicio, se dio cuenta de lo importante que había sido para él, por lo que se ofreció como voluntario para ser coordinador de correccionales de distrito en Renton, Washington. Si bien disfrutaba del puesto, seguía extrañando el trabajo individual con alcohólicos presos. Mientras prestaba servicio como coordinador de correccionales, Aaron leyó un folleto sobre el programa de correspondencia de correccionales (“Correspondencia de Correccionales — Una Clase Especial de Servicio de A.A.”, disponible de la OSG). Inmediatamente llenó el formulario que aparece en la parte de atrás del folleto y pidió que lo conectaran con hombres que estuvieran cumpliendo condenas en la prisión, y que habían solicitado tener contacto con gente de A.A. de afuera. No tenía idea del impacto que iba a tener.
“Siempre me gustó escribir, pero no me esperaba todo lo que sucedió”, dice. Como es típico en A.A., Aaron se daría cuenta de que, con su voluntad de ayudar a otros, la persona que realmente se benefició fue él. “El milagro de mi vida es que compartiendo a través de cartas con hombres que son iguales que yo, no me he tomado ni un trago”.
Las personas que están presas suelen decir que son “invisibles” ante el mundo en general. Para los alcohólicos que están tras las rejas, esa invisibilidad es doble, ya que a menudo sienten que tienen que esconder la enfermedad de los otros presos que sí los ven. El dolor, el miedo y el aislamiento causados por mantener ese secreto crean una prisión dentro de la prisión. Es por este motivo que A.A.
organiza a voluntarios que llevan reuniones y brindan un espacio seguro para los alcohólicos enfermos que sufren y que necesitan hablar con otras personas como ellos.
Si bien hay cientos de reuniones de A.A. que se llevan a las cárceles de todo el país, sigue siendo difícil encontrar voluntarios que estén disponibles y puedan llevar a cabo este vital servicio. Entre los factores que dificultan este servicio están las limitaciones de tiempo y la lejanía de las instituciones, además de los pasos a menudo complicados para obtener autorización y la necesidad de llenar muchísimos papeles.
Sin embargo, hay otra forma de llevar el mensaje tras los muros. Una de las formas más reconfortantes y menos conocidas de hacer el Paso Doce, en el que un alcohólico extiende su mano a otro alcohólico, es a través de la práctica tradicional y efectiva de escribir cartas. A lo largo de la historia, la pluma ha demostrado ser más fuerte que la espada, pero en este caso, no solo es fuerte, sino que puede salvar una vida.
Extender la mano a un completo desconocido era lo último que se le hubiera ocurrido hacer a Aaron B. Cuando bebía, su forma de ser era muy parecida a la de otros alcohólicos: egocéntrica y egoísta al extremo. Pero todo eso cambió poco tiempo después de que Aaron lograra la sobriedad en 2008. Un amigo se ofreció a llevarlo a una reunión en un centro de detención juvenil en el estado de Washington.
Aaron quedó inmediatamente impresionado por la fuerza del ambiente y la sed de recuperación que vio. Comenzó a asistir regularmente al centro y en poco tiempo asumió un compromiso sólido de servicio. Aaron había pasado por una niñez difícil, lo que le hacía relacionarse bien con los jóvenes en las reuniones. Se identificaba directamente con el abuso de alcohol, el “bullying” y el miedo que sentían.
Pero cuando Aaron comenzó a disfrutar de los beneficios de la vida en sobriedad — un buen trabajo, un matrimonio feliz y el nacimiento de su primer hijo — se le hizo cada vez más difícil lidiar con todas sus responsabilidades, especialmente estar presente para su trabajo y su familia y a la vez desplazarse largas distancias hasta el centro. En poco tiempo, luego de tomar la dura decisión de abandonar su compromiso de servicio, se dio cuenta de lo importante que había sido para él, por lo que se ofreció como voluntario para ser coordinador de correccionales de distrito en Renton, Washington. Si bien disfrutaba del puesto, seguía extrañando el trabajo individual con alcohólicos presos. Mientras prestaba servicio como coordinador de correccionales, Aaron leyó un folleto sobre el programa de correspondencia de correccionales (“Correspondencia de Correccionales — Una Clase Especial de Servicio de A.A.”, disponible de la OSG). Inmediatamente llenó el formulario que aparece en la parte de atrás del folleto y pidió que lo conectaran con hombres que estuvieran cumpliendo condenas en la prisión, y que habían solicitado tener contacto con gente de A.A. de afuera. No tenía idea del impacto que iba a tener.
“Siempre me gustó escribir, pero no me esperaba todo lo que sucedió”, dice. Como es típico en A.A., Aaron se daría cuenta de que, con su voluntad de ayudar a otros, la persona que realmente se benefició fue él. “El milagro de mi vida es que compartiendo a través de cartas con hombres que son iguales que yo, no me he tomado ni un trago”.
La característica singular del servicio de correspondencia de correccionales es que puede llevar el mensaje de A.A. a las cárceles y llegar al alcohólico que sufre, en casos en los que no hay ninguna otra ayuda disponible. El tratamiento, las reuniones de A.A. y otros servicios a los que se puede acceder fácilmente en el exterior no siempre están disponibles en las prisiones.
Aaron insiste en la eficacia del programa de correspondencia. “El poder conectarse con otro alcohólico y presentarle a A.A. como su primera introducción a la sobriedad es exactamente lo que nuestra Comunidad hace”. También observa que hoy en día es raro que una persona en la cárcel tenga su primer contacto con la recuperación a través de A.A., ya que varias organizaciones profesionales suelen llegar primero.
Aaron está convencido de que su sobriedad se ha beneficiado inconmensurablemente del programa de correspondencia, que le permite hacer su labor con los presos y poder presenciar los milagros que ocurren en sus vidas. “Lo que me encanta sobre la comunicación con miembros de A.A. en la cárcel es la sinceridad. Los hombres que están en prisión no tienen ningún motivo para guardarse nada”. Aaron ha tenido el honor de trabajar los Pasos por correo con muchos de sus contactos epistolares y de ver cómo esto les ha cambiado la vida. Ha visto a hombres que han salido de la cárcel, restablecido relaciones con sus familias, conseguido trabajos y se han convertido en miembros sobrios de la sociedad.
Actualmente hay más de dos millones de personas encarceladas en los Estados Unidos y Canadá. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo calcula que el 26.9 por ciento de los adultos reconocen haber bebido compulsiva o excesivamente. Por su parte, el Buró de Justicia Americana (American Justice Bureau) informa que el 42 por ciento de los crímenes son cometidos bajo la influencia del alcohol y/o las drogas. Sacar cuentas es incluso más alarmante, si consideramos que probablemente la cifra reportada está por debajo de la realidad, ya que el alcoholismo suele esconderse por la negación, la vergüenza y el estigma de la enfermedad. Al margen de los números y las estadísticas, es obvio lo crucial que es que los hombres y las mujeres encarcelados puedan ser alcanzados por sus compañeros de afuera. Un preso anónimo que vive en una cárcel del norte del estado de Nueva York lo expresó con la mayor claridad cuando se refirió a programas como este como “llevar la luz a un lugar muy oscuro”.
El Programa de Correspondencia de Correccionales es sin duda la alternativa más viable a una reunión, para poder llevar esa luz a la institución. Brian C. de Knoxville, que trabaja activamente llevando reuniones de A.A. a cárceles de Tennessee, está intentando conseguir una casilla de correo para su grupo, para facilitar una mayor correspondencia con las prisiones de su área. Sabe bien que las personas que no están dispuestas a utilizar la dirección de su casa para comunicarse con un preso pueden estar predispuestas a llevar a cabo este servicio si pueden comunicarse a través de una casilla de correo. Brian es otro gran ejemplo de un miembro de A.A. que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, no solamente en su propia labor de servicio, sino también animando y apoyando a otros que sienten la responsabilidad de extender la mano de A.A.
Para acceder a más información acerca del Servicio de Correspondencia de Correccionales de A.A., visite https://www.aa.org/assets/en_US/search/f-26-corrections-corresponden-ce-a-special-kind-of-aa-service o bien busque el folleto respec-tivo en la mesa de literatura de su grupo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2018) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Aaron insiste en la eficacia del programa de correspondencia. “El poder conectarse con otro alcohólico y presentarle a A.A. como su primera introducción a la sobriedad es exactamente lo que nuestra Comunidad hace”. También observa que hoy en día es raro que una persona en la cárcel tenga su primer contacto con la recuperación a través de A.A., ya que varias organizaciones profesionales suelen llegar primero.
Aaron está convencido de que su sobriedad se ha beneficiado inconmensurablemente del programa de correspondencia, que le permite hacer su labor con los presos y poder presenciar los milagros que ocurren en sus vidas. “Lo que me encanta sobre la comunicación con miembros de A.A. en la cárcel es la sinceridad. Los hombres que están en prisión no tienen ningún motivo para guardarse nada”. Aaron ha tenido el honor de trabajar los Pasos por correo con muchos de sus contactos epistolares y de ver cómo esto les ha cambiado la vida. Ha visto a hombres que han salido de la cárcel, restablecido relaciones con sus familias, conseguido trabajos y se han convertido en miembros sobrios de la sociedad.
Actualmente hay más de dos millones de personas encarceladas en los Estados Unidos y Canadá. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo calcula que el 26.9 por ciento de los adultos reconocen haber bebido compulsiva o excesivamente. Por su parte, el Buró de Justicia Americana (American Justice Bureau) informa que el 42 por ciento de los crímenes son cometidos bajo la influencia del alcohol y/o las drogas. Sacar cuentas es incluso más alarmante, si consideramos que probablemente la cifra reportada está por debajo de la realidad, ya que el alcoholismo suele esconderse por la negación, la vergüenza y el estigma de la enfermedad. Al margen de los números y las estadísticas, es obvio lo crucial que es que los hombres y las mujeres encarcelados puedan ser alcanzados por sus compañeros de afuera. Un preso anónimo que vive en una cárcel del norte del estado de Nueva York lo expresó con la mayor claridad cuando se refirió a programas como este como “llevar la luz a un lugar muy oscuro”.
El Programa de Correspondencia de Correccionales es sin duda la alternativa más viable a una reunión, para poder llevar esa luz a la institución. Brian C. de Knoxville, que trabaja activamente llevando reuniones de A.A. a cárceles de Tennessee, está intentando conseguir una casilla de correo para su grupo, para facilitar una mayor correspondencia con las prisiones de su área. Sabe bien que las personas que no están dispuestas a utilizar la dirección de su casa para comunicarse con un preso pueden estar predispuestas a llevar a cabo este servicio si pueden comunicarse a través de una casilla de correo. Brian es otro gran ejemplo de un miembro de A.A. que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, no solamente en su propia labor de servicio, sino también animando y apoyando a otros que sienten la responsabilidad de extender la mano de A.A.
Para acceder a más información acerca del Servicio de Correspondencia de Correccionales de A.A., visite https://www.aa.org/assets/en_US/search/f-26-corrections-corresponden-ce-a-special-kind-of-aa-service o bien busque el folleto respec-tivo en la mesa de literatura de su grupo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2018) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
20 de FEBRERO
EL DON DE LA RISA
Al llegar a este punto, su padrino se suele reír.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23
Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conocía. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.
Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
20 de FEBRERO
EL DON DE LA RISA
Al llegar a este punto, su padrino se suele reír.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23
Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conocía. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.
Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
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20 de Febrero
Pensamiento del Día
El licor solía ser mi amigo. Yo acostumbraba beber para divertirme en grande. Prácticamente toda la diversión que yo tenía estaba ligada a la bebida. Pero llegó el momento en que el licor ser transformó en mi enemigo. Ignoro exactamente cuando el licor se volvió contra mí y se convirtió en mi enemigo; pero sé que sucedió, porque empecé´ a tener dificultades. Y puesto que ahora me doy cuenta que el licor es mi enemigo, mi fundamental ocupación es mantenerme sobrio. Me gano la vida con el trabajo, pero no es mi fundamental ocupación. Eso es secundario a mi trabajo de mantenerme sobrio. –“¿Me doy cuenta de que mi fundamental ocupación es mantenerme sobrio?”.
Meditación del Día
Puedo depender de Dios para que me proporcione toda la fuerza que necesito para hacer frente a cualquier situación, siempre que yo crea sinceramente en ese poder y lo solicite honradamente, al mismo tiempo haciendo que mi vida se conforme a lo que creo que Dios quiere que sea. Puedo llegar a Dios como un gerente de negocios llegaría ante el propietario del negocio, sabiendo que el exponer ante él el asunto significa la cooperación inmediata, siempre que él mismo amerite tal atención.
Oración del Día
Ruego porque pueda creer que Dios está preparado y dispuesto a proporcionarme todo lo que necesite. Pido poder solicitar únicamente fe y fortaleza para hacer frente a cualquier situación.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día
El licor solía ser mi amigo. Yo acostumbraba beber para divertirme en grande. Prácticamente toda la diversión que yo tenía estaba ligada a la bebida. Pero llegó el momento en que el licor ser transformó en mi enemigo. Ignoro exactamente cuando el licor se volvió contra mí y se convirtió en mi enemigo; pero sé que sucedió, porque empecé´ a tener dificultades. Y puesto que ahora me doy cuenta que el licor es mi enemigo, mi fundamental ocupación es mantenerme sobrio. Me gano la vida con el trabajo, pero no es mi fundamental ocupación. Eso es secundario a mi trabajo de mantenerme sobrio. –“¿Me doy cuenta de que mi fundamental ocupación es mantenerme sobrio?”.
Meditación del Día
Puedo depender de Dios para que me proporcione toda la fuerza que necesito para hacer frente a cualquier situación, siempre que yo crea sinceramente en ese poder y lo solicite honradamente, al mismo tiempo haciendo que mi vida se conforme a lo que creo que Dios quiere que sea. Puedo llegar a Dios como un gerente de negocios llegaría ante el propietario del negocio, sabiendo que el exponer ante él el asunto significa la cooperación inmediata, siempre que él mismo amerite tal atención.
Oración del Día
Ruego porque pueda creer que Dios está preparado y dispuesto a proporcionarme todo lo que necesite. Pido poder solicitar únicamente fe y fortaleza para hacer frente a cualquier situación.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Experiencia DiariaNo hay mejor propósito
20 de febrero del 2026
«Soy Leticia y soy alcohólica», cuánta verdad de mi vida contiene esa frase. Viví 40 años de mi vida sin un propósito digno. Tengo 69 años y siete dentro de este maravilloso programa que me ha devuelto un propósito: servir y ser útil. Llegué a Alcohólicos Anónimos con ideas suicidas, cansada de vivir. Cargaba con un pasado aterrador, tan solo por la terrible soledad interna que sentía. Pero hoy, por la gracia de Dios y la Divina Providencia, estoy sobria, con un sentido de madurez emocional y espiritual. Sirvo con amor y por amor a mis hermanos; a través de ellos, también puedo servirle a Dios. Vivir para servir, un mejor propósito no podré encontrar. Dios permita que tú también lo encuentres en Alcohólicos Anónimos. Felices 24 horas. ¡Solo por hoy! Experiencia recibida por medio de la App Plenitud AA.
Leticia C.
Chihuahua Norte
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Febrero 20
“La próxima frontera: la sobriedad emocional”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ENERO DE 1958. De El lenguaje del corazón
“La estabilidad que logré se originó en mis esfuerzos para dar, no en mis exigencias de que se me diera”. “La próxima frontera: la sobriedad emocional”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ENERO DE 1958. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 20 de febrero
«El futuro carecería de su pleno sentido y significado si no nos trajera nuevos problemas e incluso peligros agudos, problemas y peligros a través de los cuales podemos crecer hasta alcanzar la verdadera grandeza de acción y espíritu».
Bill W., cofundador de AA, noviembre de 1960, «Freedom Under God: The Choice Is Ours» (Libertad bajo Dios: la elección es nuestra), The Language of the Heart (El lenguaje del corazón).
«El futuro carecería de su pleno sentido y significado si no nos trajera nuevos problemas e incluso peligros agudos, problemas y peligros a través de los cuales podemos crecer hasta alcanzar la verdadera grandeza de acción y espíritu».
Bill W., cofundador de AA, noviembre de 1960, «Freedom Under God: The Choice Is Ours» (Libertad bajo Dios: la elección es nuestra), The Language of the Heart (El lenguaje del corazón).
‘Una historia que nunca pasa
de actualidad’
Publicado por primera vez hace más de medio siglo, uno de los libros más venerados de A.A. pronto estará disponible en una nueva edición en rústica.
A.A. llega a su mayoría de edad, la breve historia de A.A. escrita por Bill W., libro del cual se han vendido más de 700 000 ejemplares desde 1957, y que ha informado a varias generaciones de miembros de A.A. sobre la multitud de dificultades de los primeros años de la Comunidad, se va a publicar en un formato nuevo que lo hará más accesible a toda la Comunidad.
Situado en el contexto histórico de la Convención del 20.º aniversario de A.A., que tuvo lugar en St. Louis en 1955, cuando A.A. declaró que había llegado a la edad de asumir plena responsabilidad de sus asuntos, el libro cuenta la historia de los primeros años de A.A. y de cómo los principios de Recuperación, Unidad y Servicio llegaron a formar la base central sobre la cual la Comunidad está construida. Un relato fascinante e informativo, el libro narra la historia improbable de A.A., y ofrece una vista panorámica de las múltiples influencias y la amplia gama de acontecimientos que contribuyeron a formular y mantener el programa de recuperación de A.A.
Escrito principalmente para los miembros de A.A. –para darles una clara imagen, como Bill lo expresó, “de la sociedad de la cual son miembros y cómo nuestra comunidad ha llegado a ser lo que es”–, se esperaba que el libro sirviera como punto focal de la unidad de toda la Comunidad poniendo de relieve la nueva era de aceptar la responsabilidad de sus propios asuntos. Dado el aumento constante del número de miembros, Bill quería contar definitivamente la historia de A.A., poniendo en contexto los acontecimientos históricos clave para así evitar malentendidos o interpretaciones erróneas de los hechos en el futuro. Según Bill lo expresó en 1957 en una carta dirigida a Tom B., un miembro de North Carolina, “Si contribuye a reforzar nuestra unidad y mejorar nuestro funcionamiento, aunque sólo sea un poco, y a evitar tergiversaciones de la historia, tal vez este libro haya logrado su objetivo”.
En cuanto al libro, Tom dijo: “Me parece innegable que A.A. llega a su mayoría de edad ha sido una auténtica contribución a la Comunidad – ahora nos queda conseguir que los borrachos lo lean…”.
A continuación Tom hizo una observación referente al desarrollo de A.A. y comentó que el libro podría ser una ayuda para las generaciones venideras. “Quienes se unen hoy día a la Comunidad entran en salas de reunión con las sillas ya colocadas y todo listo para empezar, encuentran un programa de recuperación ya probado por la experiencia y Tradiciones para guiarlos – y cuentan con la gran ayuda de la Sede de Servicios Generales, y pueden tender a aceptar todo esto sin saber qué pasó antes de su llegada”, dijo, añadiendo que se podía ver en el nuevo libro “la sangre, el sudor y las lágrimas de A.A.”.
No solamente los A.A. reconocieron el valor del libro. Henry Emerson Fosdick, ministro emérito de la Iglesia Riverside, y amigo de A.A. desde hacía mucho tiempo, escribió a Bill después de la publicación del libro para decirle: “Como dices, está dirigido principalmente a los que han estado dentro del movimiento y no al público en general, pero tengo una sospecha de que mucha gente que no ha sido miembro de A.A. deseará leer esta muy detallada e informativa historia de la empresa que ha logrado una fabulosa realización”.
No fue nada sencillo el proceso de dar forma al libro y Bill continuó trabajando en el proyecto varios años antes de publicarlo, solicitando a los miembros pioneros y amigos de la Comunidad críticas y comentarios que resultaron ser de gran valor.
Dada la expansión descontrolada de A.A. y la extraña, casi inexplicable manera en que se iba desarrollando —pasando el mensaje personal e individualmente—, la tarea de investigar las raíces de A.A. prometía ser muy agotadora.
de actualidad’
Publicado por primera vez hace más de medio siglo, uno de los libros más venerados de A.A. pronto estará disponible en una nueva edición en rústica.
A.A. llega a su mayoría de edad, la breve historia de A.A. escrita por Bill W., libro del cual se han vendido más de 700 000 ejemplares desde 1957, y que ha informado a varias generaciones de miembros de A.A. sobre la multitud de dificultades de los primeros años de la Comunidad, se va a publicar en un formato nuevo que lo hará más accesible a toda la Comunidad.
Situado en el contexto histórico de la Convención del 20.º aniversario de A.A., que tuvo lugar en St. Louis en 1955, cuando A.A. declaró que había llegado a la edad de asumir plena responsabilidad de sus asuntos, el libro cuenta la historia de los primeros años de A.A. y de cómo los principios de Recuperación, Unidad y Servicio llegaron a formar la base central sobre la cual la Comunidad está construida. Un relato fascinante e informativo, el libro narra la historia improbable de A.A., y ofrece una vista panorámica de las múltiples influencias y la amplia gama de acontecimientos que contribuyeron a formular y mantener el programa de recuperación de A.A.
Escrito principalmente para los miembros de A.A. –para darles una clara imagen, como Bill lo expresó, “de la sociedad de la cual son miembros y cómo nuestra comunidad ha llegado a ser lo que es”–, se esperaba que el libro sirviera como punto focal de la unidad de toda la Comunidad poniendo de relieve la nueva era de aceptar la responsabilidad de sus propios asuntos. Dado el aumento constante del número de miembros, Bill quería contar definitivamente la historia de A.A., poniendo en contexto los acontecimientos históricos clave para así evitar malentendidos o interpretaciones erróneas de los hechos en el futuro. Según Bill lo expresó en 1957 en una carta dirigida a Tom B., un miembro de North Carolina, “Si contribuye a reforzar nuestra unidad y mejorar nuestro funcionamiento, aunque sólo sea un poco, y a evitar tergiversaciones de la historia, tal vez este libro haya logrado su objetivo”.
En cuanto al libro, Tom dijo: “Me parece innegable que A.A. llega a su mayoría de edad ha sido una auténtica contribución a la Comunidad – ahora nos queda conseguir que los borrachos lo lean…”.
A continuación Tom hizo una observación referente al desarrollo de A.A. y comentó que el libro podría ser una ayuda para las generaciones venideras. “Quienes se unen hoy día a la Comunidad entran en salas de reunión con las sillas ya colocadas y todo listo para empezar, encuentran un programa de recuperación ya probado por la experiencia y Tradiciones para guiarlos – y cuentan con la gran ayuda de la Sede de Servicios Generales, y pueden tender a aceptar todo esto sin saber qué pasó antes de su llegada”, dijo, añadiendo que se podía ver en el nuevo libro “la sangre, el sudor y las lágrimas de A.A.”.
No solamente los A.A. reconocieron el valor del libro. Henry Emerson Fosdick, ministro emérito de la Iglesia Riverside, y amigo de A.A. desde hacía mucho tiempo, escribió a Bill después de la publicación del libro para decirle: “Como dices, está dirigido principalmente a los que han estado dentro del movimiento y no al público en general, pero tengo una sospecha de que mucha gente que no ha sido miembro de A.A. deseará leer esta muy detallada e informativa historia de la empresa que ha logrado una fabulosa realización”.
No fue nada sencillo el proceso de dar forma al libro y Bill continuó trabajando en el proyecto varios años antes de publicarlo, solicitando a los miembros pioneros y amigos de la Comunidad críticas y comentarios que resultaron ser de gran valor.
Dada la expansión descontrolada de A.A. y la extraña, casi inexplicable manera en que se iba desarrollando —pasando el mensaje personal e individualmente—, la tarea de investigar las raíces de A.A. prometía ser muy agotadora.
Había múltiples “primeras reuniones” y, en algunos casos, la gente de un barrio no sabía que había otro grupo en otro barrio de la misma ciudad que estaba haciendo la misma cosa, así que cada uno estaba convencido de ser el grupo fundador del área. Tratar de resolver situaciones como éstas exigía mucho tacto; y muy pronto llegó a ser obvio que sería necesario publicar varios volúmenes para producir una historia apropiadamente documentada y anotada de A.A.
“Personalmente, abordé el proyecto con bastante desgana”, dijo Bill en una carta dirigida a algunos compañeros de Florida, “ya que no me creía bien capacitado para el trabajo de historiador”.
No obstante, antes de ponerse al trabajo de redacción, Bill entrevistó a varios miembros pioneros de Akron, Cleveland, Texas y Washington, D.C., entre otros lugares, para captar sus recuerdos de elementos de interés histórico, gente, lugares y acontecimientos importantes y así documentar la evolución de A.A. Basado en estas entrevistas, Bill se puso a detallar y completar sus propios recuerdos y a finales de 1956 tenía un bosquejo del libro listo para enviar a amigos, miembros pioneros, profesionales y otros, solicitando sus comentarios con las siguientes palabras:
“Encontrará anexo un manuscrito titulado A.A. llega a su mayoría de edad. Describe la Comunidad de Alcohólicos Anónimos y está basado directamente en charlas y alocuciones presentadas y materiales revelados en la Convención del vigésimo aniversario de A.A. que tuvo lugar en St. Louis en julio de 1955.
“Le agradeceremos profundamente si nos pudiera comunicar sus impresiones y hacer las revisiones, correcciones o críticas que pueda.
“Cómo verá, el plan del libro no es el de un resumen histórico en orden cronológico. Para los fines de A.A., nos ha parecido preferible contar las historias de Recuperación, Unidad y Servicio de la misma forma en que fueron contadas en St. Louis. De esta manera podemos dar mayor énfasis a cada uno de los Legados. Los materiales históricos que he seleccionado tienen que ver principalmente con los primeros días de A.A. Claro que no es posible escribir una historia completa de A.A. en un solo volumen…
“Después de leer el manuscrito, le agradecería si tuviera la bondad de comunicarme sus impresiones y su opinión sobre la utilidad del libro – sus críticas en general; lo que le parece erróneo u omitido. En este respecto, tenga presente que éste es solamente un corto bosquejo histórico basado exclusivamente en materiales que se relacionan directamente con la formación de los Legados de Recuperación, Unidad y Servicio…”
Muchos de los que recibieron copias mimeografiadas del manuscrito respondieron a la solicitud de Bill enviándole opiniones, correcciones, comentarios y críticas, que originaron un buen número de cambios y añadiduras que acabaron incorporados en el texto final.
“Personalmente, no sé cuándo me he encontrado tan absorto en un libro – de A.A. o cualquier otro”, escribió Dave B., un miembro canadiense que recibió una de las copias para revisar. “Tengo vivos recuerdos de muchos de los acontecimientos e incidentes de los cuales escribes, y otros muchos te los he oído describir a ti y a otros de los pioneros – así que me parece muy personal, y por eso me interesa mucho. Creo que añade a la impresión personal de lo milagroso una visión de las circunstancias en general, lo cual describiste antes como ‘Un milagro al por mayor’”.
Eleanor R., una A.A. de Beverly Hills, California, dijo: “Esta historia nunca pierde actualidad, el asombro que se siente ante el milagro de A.A. nunca pierde su frescura”.
Si todavía no has leído A.A. llega a su mayoría de edad, tal vez ha llegado la hora de sumergirte en la historia maravillosa del nacimiento, la evolución y el desarrollo de A.A. y llegar a conocer a algunos de los primeros miembros y amigos que ayudaron a transmitir el mensaje a todas partes del mundo. Si ya lo has leído, tal vez sería interesante adquirir ahora otro ejemplar y, como Bill recomendó refiriéndose al mensaje de A.A. de recuperación y esperanza, pasarlo a otra persona.
“Personalmente, abordé el proyecto con bastante desgana”, dijo Bill en una carta dirigida a algunos compañeros de Florida, “ya que no me creía bien capacitado para el trabajo de historiador”.
No obstante, antes de ponerse al trabajo de redacción, Bill entrevistó a varios miembros pioneros de Akron, Cleveland, Texas y Washington, D.C., entre otros lugares, para captar sus recuerdos de elementos de interés histórico, gente, lugares y acontecimientos importantes y así documentar la evolución de A.A. Basado en estas entrevistas, Bill se puso a detallar y completar sus propios recuerdos y a finales de 1956 tenía un bosquejo del libro listo para enviar a amigos, miembros pioneros, profesionales y otros, solicitando sus comentarios con las siguientes palabras:
“Encontrará anexo un manuscrito titulado A.A. llega a su mayoría de edad. Describe la Comunidad de Alcohólicos Anónimos y está basado directamente en charlas y alocuciones presentadas y materiales revelados en la Convención del vigésimo aniversario de A.A. que tuvo lugar en St. Louis en julio de 1955.
“Le agradeceremos profundamente si nos pudiera comunicar sus impresiones y hacer las revisiones, correcciones o críticas que pueda.
“Cómo verá, el plan del libro no es el de un resumen histórico en orden cronológico. Para los fines de A.A., nos ha parecido preferible contar las historias de Recuperación, Unidad y Servicio de la misma forma en que fueron contadas en St. Louis. De esta manera podemos dar mayor énfasis a cada uno de los Legados. Los materiales históricos que he seleccionado tienen que ver principalmente con los primeros días de A.A. Claro que no es posible escribir una historia completa de A.A. en un solo volumen…
“Después de leer el manuscrito, le agradecería si tuviera la bondad de comunicarme sus impresiones y su opinión sobre la utilidad del libro – sus críticas en general; lo que le parece erróneo u omitido. En este respecto, tenga presente que éste es solamente un corto bosquejo histórico basado exclusivamente en materiales que se relacionan directamente con la formación de los Legados de Recuperación, Unidad y Servicio…”
Muchos de los que recibieron copias mimeografiadas del manuscrito respondieron a la solicitud de Bill enviándole opiniones, correcciones, comentarios y críticas, que originaron un buen número de cambios y añadiduras que acabaron incorporados en el texto final.
“Personalmente, no sé cuándo me he encontrado tan absorto en un libro – de A.A. o cualquier otro”, escribió Dave B., un miembro canadiense que recibió una de las copias para revisar. “Tengo vivos recuerdos de muchos de los acontecimientos e incidentes de los cuales escribes, y otros muchos te los he oído describir a ti y a otros de los pioneros – así que me parece muy personal, y por eso me interesa mucho. Creo que añade a la impresión personal de lo milagroso una visión de las circunstancias en general, lo cual describiste antes como ‘Un milagro al por mayor’”.
Eleanor R., una A.A. de Beverly Hills, California, dijo: “Esta historia nunca pierde actualidad, el asombro que se siente ante el milagro de A.A. nunca pierde su frescura”.
Si todavía no has leído A.A. llega a su mayoría de edad, tal vez ha llegado la hora de sumergirte en la historia maravillosa del nacimiento, la evolución y el desarrollo de A.A. y llegar a conocer a algunos de los primeros miembros y amigos que ayudaron a transmitir el mensaje a todas partes del mundo. Si ya lo has leído, tal vez sería interesante adquirir ahora otro ejemplar y, como Bill recomendó refiriéndose al mensaje de A.A. de recuperación y esperanza, pasarlo a otra persona.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, Invierno 2009) con permiso de A.A. World Services, Inc.