UNA PREGUNTA PARA NUESTROS MIEMBROS DE TODOS LOS GRUPOS DE HABLA ESPAÑOLA:
Deseamos que nos escriban pronto dejándonos saber su criterio.
Existe un área donde los miembros de A.A., en su mayoría, han cesado de asistir a las reuniones de sus Grupo y han comenzado a militar muy activamente en su iglesia. Como resultado de esto, algunos han tenido recaídas mientras otros han continuado sobrios. Algunos de los miembros piensan que en algún momento habrá de surgir un conflicto entre A.A. y la iglesia que sobrepasará los límites de lo individual, y desearían recibir orientación y consejo de nosotros.
Como todos nosotros sabemos, A.A. proporciona una respuesta para nuestros problemas con la bebida y cada individuo debe hacer su propia decisión con respecto a su iglesia y de qué forma desea continuar su desarrollo espiritual.
La forma en que nuestra Asociación de Alcohólicos Anónimos coopera con la iglesia
y otras organizaciones, ha sido expresada enfáticamente en la Tradición Sexta:
"Un Grupo de A.A. no deberá nunca apoyar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna empresa o proyecto fuera de los límites de nuestra organización, a fin de evitar que problemas de índole económica, asuntos de propiedades y ambiciones de prestigio personal nos desvíen de nuestro propósito primordial."
Alcohólicos Anónimos está siempre dispuesto a cooperar con cualquier otra organización, pero siempre mantiene su Décima Tradición: "A.A. no posee opinión alguna sobre asuntos ajenos a nuestra organización. Es por esto que el nombre de A.A. no deberá mezclarse nunca en debates o controversias públicas.
Es por esto que pensamos que tal vez ustedes, siempre teniendo presentes nuestras Doce Tradiciones, tengan alguna valiosa experiencia que compartir con nosotros acerca de las relaciones de A.A. y la Iglesia en su área. Esto sería de gran interés para nosotros y desearíamos recibir cartas sobre este tema tan importante.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 febrero marzo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Deseamos que nos escriban pronto dejándonos saber su criterio.
Existe un área donde los miembros de A.A., en su mayoría, han cesado de asistir a las reuniones de sus Grupo y han comenzado a militar muy activamente en su iglesia. Como resultado de esto, algunos han tenido recaídas mientras otros han continuado sobrios. Algunos de los miembros piensan que en algún momento habrá de surgir un conflicto entre A.A. y la iglesia que sobrepasará los límites de lo individual, y desearían recibir orientación y consejo de nosotros.
Como todos nosotros sabemos, A.A. proporciona una respuesta para nuestros problemas con la bebida y cada individuo debe hacer su propia decisión con respecto a su iglesia y de qué forma desea continuar su desarrollo espiritual.
La forma en que nuestra Asociación de Alcohólicos Anónimos coopera con la iglesia
y otras organizaciones, ha sido expresada enfáticamente en la Tradición Sexta:
"Un Grupo de A.A. no deberá nunca apoyar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna empresa o proyecto fuera de los límites de nuestra organización, a fin de evitar que problemas de índole económica, asuntos de propiedades y ambiciones de prestigio personal nos desvíen de nuestro propósito primordial."
Alcohólicos Anónimos está siempre dispuesto a cooperar con cualquier otra organización, pero siempre mantiene su Décima Tradición: "A.A. no posee opinión alguna sobre asuntos ajenos a nuestra organización. Es por esto que el nombre de A.A. no deberá mezclarse nunca en debates o controversias públicas.
Es por esto que pensamos que tal vez ustedes, siempre teniendo presentes nuestras Doce Tradiciones, tengan alguna valiosa experiencia que compartir con nosotros acerca de las relaciones de A.A. y la Iglesia en su área. Esto sería de gran interés para nosotros y desearíamos recibir cartas sobre este tema tan importante.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 febrero marzo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Respuestas Que Hemos Recibido a Nuestra Pregunta En El Boletín Anterior:
Como bien recordarán, nosotros pedimos a todos ustedes en el Boletín anterior que compartieran con nosotros sus experiencias con respecto a sus relaciones con la iglesia. He aquí, algunas de las muchas interesantes respuestas que hemos recibido:
De Querétaro, México: "Por lo que se refiere a nuestras relaciones con la Iglesia, creo que estamos dentro de la tradición. Esta mesa de servicios que me honro en servir, ha tenido a bien, por medio del compañero encargado de las relaciones publicas, promover una serie de Juntas o Reuniones abiertas semanales, invitando cada vez a algún personaje, como sacerdotes, médicos, psicólogos, etc. con el único fin de que ellos también se empapen del contenido de lo que es A.A. y puedan efectivamente poner su granito de arena en esta inmensa obra de recuperación. Se han llevado a cabo algunas y han dado buen resultado."
De San José, Costa Rica: "No creo casi ni por Un momento que pueda existir o surgir conflicto entre A.A. y la iglesia pues a más de que nosotros no entramos en controversias ni religiosas ni políticas, ni de ninguna índole, pues cada miembro es libre de practicar la religión que quiera, al menos en Costa Rica en los últimos tiempos, los sacerdotes de la Iglesia Católica ya se han compenetrado bastante con el movimiento de A.A. e inclusive asisten a las reuniones abiertas especialmente a las de aniversario de algún Grupo y han declarado la efectividad de nuestra hermandad, lo mismo -vale comunicárselo, yo he conversado con algunos médicos y me han manifestado que ya ellos recomiendan a los enfermos alcohólicos buscar los Grupos de A.A., es más, en San José hay una emisora netamente católica y radia todos los domingos durante 15 minutos, un programa que se llama "Alcohólicos Anónimos en su Hogar", también existe una radioemisora de 1os "Testigos de Jehova" que tiene este mismo programa los lunes a las 7:45 p.m., y ambos son muy escuchados. Todo ésto está haciendo con rapidez conciencia de lo que es nuestra hermandad."
De Arecibo, Puerto Rico: ’Creo que el programa de A.A. es perfectamente compatible con todas las iglesias, por lo menos las que yo conozco. Ya que A.A. no es dogmático en cuanto a nuestras relaciones con Dios y nos concede la libertad de entenderlo, interpretarlo y rendirle culto tal y como cada cual lo entiende. No hay incompatibilidad entre A.A. y la religión organizada o iglesia.
Se puede ser A.A.y a la vez miembro fiel y activo de cualquier iglesia A la inversa se puede ser de cualquier iglesia y pertenecer activamente a A.A.,, sin conflictos y sin problemas y sin abandonar lo uno ni 1o otro.
Entonces viene la gran pregunta. Por que abandonan a A.A.?
No distinguen que A.A. es un medio de tratamiento de la enfermedad del alcoholismo. Que como miembro de cualquier iglesia, no importa la que sea, deben buscar los medios eficientes, creación de Dios usando los hombres como instrumento, para combatir las enfermedades, ya sean éstas físicas o mentales. Lo mismo para la tuberculosis que para el cáncer o el alcoholismo. No ven tal vez que A.A. es un instrumento eficaz, obra de Dios, para recuperar a los alcohólicos. Ante esta perspectiva no hay razón de abandonar la iglesia por A.A., y mucho menos de abandonar a A.A. por la iglesia.
Hay también una minora que abandona a A.A. por la falta de caridad y de comprensión que hay en algunos Grupos. Creo que el tesoro dogmático de la iglesia tiene valores que son por necesidad el complemento espiritual del programa de A.A. Creo que no es necesario unirse a una iglesia para vivir el programa de A.A., que mas que un programa es un sistema de vida.
Pero creo también firmemente que el unirse a una iglesia ayuda al alcohólico, le redondea los valores en la vida, le da perspectivas de auténtico valor que no hay en A.A. y finalmente le ayuda a ser más feliz. Creo firmemente, sin embargo, que los que abandonan a A.A. por seguir una iglesia o viceversa, los que abandonan a la iglesia por seguir a A.A. es porque no conocen verdaderamente ni a A.A.
Como bien recordarán, nosotros pedimos a todos ustedes en el Boletín anterior que compartieran con nosotros sus experiencias con respecto a sus relaciones con la iglesia. He aquí, algunas de las muchas interesantes respuestas que hemos recibido:
De Querétaro, México: "Por lo que se refiere a nuestras relaciones con la Iglesia, creo que estamos dentro de la tradición. Esta mesa de servicios que me honro en servir, ha tenido a bien, por medio del compañero encargado de las relaciones publicas, promover una serie de Juntas o Reuniones abiertas semanales, invitando cada vez a algún personaje, como sacerdotes, médicos, psicólogos, etc. con el único fin de que ellos también se empapen del contenido de lo que es A.A. y puedan efectivamente poner su granito de arena en esta inmensa obra de recuperación. Se han llevado a cabo algunas y han dado buen resultado."
De San José, Costa Rica: "No creo casi ni por Un momento que pueda existir o surgir conflicto entre A.A. y la iglesia pues a más de que nosotros no entramos en controversias ni religiosas ni políticas, ni de ninguna índole, pues cada miembro es libre de practicar la religión que quiera, al menos en Costa Rica en los últimos tiempos, los sacerdotes de la Iglesia Católica ya se han compenetrado bastante con el movimiento de A.A. e inclusive asisten a las reuniones abiertas especialmente a las de aniversario de algún Grupo y han declarado la efectividad de nuestra hermandad, lo mismo -vale comunicárselo, yo he conversado con algunos médicos y me han manifestado que ya ellos recomiendan a los enfermos alcohólicos buscar los Grupos de A.A., es más, en San José hay una emisora netamente católica y radia todos los domingos durante 15 minutos, un programa que se llama "Alcohólicos Anónimos en su Hogar", también existe una radioemisora de 1os "Testigos de Jehova" que tiene este mismo programa los lunes a las 7:45 p.m., y ambos son muy escuchados. Todo ésto está haciendo con rapidez conciencia de lo que es nuestra hermandad."
De Arecibo, Puerto Rico: ’Creo que el programa de A.A. es perfectamente compatible con todas las iglesias, por lo menos las que yo conozco. Ya que A.A. no es dogmático en cuanto a nuestras relaciones con Dios y nos concede la libertad de entenderlo, interpretarlo y rendirle culto tal y como cada cual lo entiende. No hay incompatibilidad entre A.A. y la religión organizada o iglesia.
Se puede ser A.A.y a la vez miembro fiel y activo de cualquier iglesia A la inversa se puede ser de cualquier iglesia y pertenecer activamente a A.A.,, sin conflictos y sin problemas y sin abandonar lo uno ni 1o otro.
Entonces viene la gran pregunta. Por que abandonan a A.A.?
No distinguen que A.A. es un medio de tratamiento de la enfermedad del alcoholismo. Que como miembro de cualquier iglesia, no importa la que sea, deben buscar los medios eficientes, creación de Dios usando los hombres como instrumento, para combatir las enfermedades, ya sean éstas físicas o mentales. Lo mismo para la tuberculosis que para el cáncer o el alcoholismo. No ven tal vez que A.A. es un instrumento eficaz, obra de Dios, para recuperar a los alcohólicos. Ante esta perspectiva no hay razón de abandonar la iglesia por A.A., y mucho menos de abandonar a A.A. por la iglesia.
Hay también una minora que abandona a A.A. por la falta de caridad y de comprensión que hay en algunos Grupos. Creo que el tesoro dogmático de la iglesia tiene valores que son por necesidad el complemento espiritual del programa de A.A. Creo que no es necesario unirse a una iglesia para vivir el programa de A.A., que mas que un programa es un sistema de vida.
Pero creo también firmemente que el unirse a una iglesia ayuda al alcohólico, le redondea los valores en la vida, le da perspectivas de auténtico valor que no hay en A.A. y finalmente le ayuda a ser más feliz. Creo firmemente, sin embargo, que los que abandonan a A.A. por seguir una iglesia o viceversa, los que abandonan a la iglesia por seguir a A.A. es porque no conocen verdaderamente ni a A.A.
ni a su iglesia."
Esperamos que los extractos de estas cartas les sean útiles, pues siempre es de gran importancia el compartir experiencias. En el próximo Boletín publicaremos más cartas. Sigan escribiendo que mucha alegría nos causan sus interesantes cartitas. Aunque nos demoremos, siempre •les contestaremos a todos y cada uno de ustedes.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril - mayo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Esperamos que los extractos de estas cartas les sean útiles, pues siempre es de gran importancia el compartir experiencias. En el próximo Boletín publicaremos más cartas. Sigan escribiendo que mucha alegría nos causan sus interesantes cartitas. Aunque nos demoremos, siempre •les contestaremos a todos y cada uno de ustedes.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril - mayo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
19 de febrero
NO SOY DIFERENTE
Al principio, pasaron cuatro años antes de que A.A. llevara la sobriedad permanente tan solo a una mujer alcohólica. Como los del alto fondo, las mujeres también decían que eran diferentes…
El borracho de los barrios perdidos decía que era diferente y lo mismo decían los artistas, los profesionales, los ricos, los pobres, la gente religiosa, los agnósticos, los indios, los esquimales, los soldados veteranos y los presos… hoy en día, todos ellos hablan de lo mucho que nos parecemos todos los alcohólicos cuando reconocemos que hemos llegado a la hora de la verdad.
— Como lo ve Bill, p. 24
Yo no puedo considerarme diferente en A.A.; si lo hago me aíslo de otros y del contacto con mi Poder Superior.
Si me siento aislado en A.A., no es culpa de los otros.
Es algo que yo he creado por sentirme de algún modo “diferente”.
Hoy practico ser simplemente un alcohólico más en la Comunidad mundial de Alcohólicos Anónimos.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
NO SOY DIFERENTE
Al principio, pasaron cuatro años antes de que A.A. llevara la sobriedad permanente tan solo a una mujer alcohólica. Como los del alto fondo, las mujeres también decían que eran diferentes…
El borracho de los barrios perdidos decía que era diferente y lo mismo decían los artistas, los profesionales, los ricos, los pobres, la gente religiosa, los agnósticos, los indios, los esquimales, los soldados veteranos y los presos… hoy en día, todos ellos hablan de lo mucho que nos parecemos todos los alcohólicos cuando reconocemos que hemos llegado a la hora de la verdad.
— Como lo ve Bill, p. 24
Yo no puedo considerarme diferente en A.A.; si lo hago me aíslo de otros y del contacto con mi Poder Superior.
Si me siento aislado en A.A., no es culpa de los otros.
Es algo que yo he creado por sentirme de algún modo “diferente”.
Hoy practico ser simplemente un alcohólico más en la Comunidad mundial de Alcohólicos Anónimos.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
19 de febrero.
Pensamiento del Día.
Muchas de las cosas que hacemos en A.A. son una preparación para ese momento crucial en que vamos caminando por la calle en un hermoso día de brillante sol, y vemos un agradable y fresco lugar donde tomar una copa, asaltando nuestro pensamiento la idea de beber. Si hemos entrenado nuestras mentes de modo que estemos preparados para este momento crucial, no beberemos esa primera copa. En otras palabras, si nos hemos compenetrado del programa de A.A., nos salvaremos, pero si nuestra admisión no ha sido plena y sincera, no escaparemos cuando llegue la tentación.
- '¿Tendré presente en mi pensamiento el hecho de que el licor es mi enemigo?"
Meditación del Día.
¿Cuántas de las plegarias del mundo han quedado sin respuesta porque los hombres que oraron no resistieron hasta el fin? Creían que era demasiado tarde, y que tenían que actuar por sí mismos, que Dios no iba a guiarlos. "Aquel que resista hasta el final, se salvará". ¿Puedo yo resistir hasta el fin mismo? Si lo hago, me salvaré. Trataré de resistir con valor. Si resisto, Dios revelará aquellos tesoros secretos espirituales que estén ocultos para los que no resisten hasta el fin.
Oración del Día.
Ruego porque pueda seguir la dirección de Dios para que sea mío el éxito espiritual.
Ruego porque no llegue a dudar del poder de Dios, y así tomar las cosas en mis propias manos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
Muchas de las cosas que hacemos en A.A. son una preparación para ese momento crucial en que vamos caminando por la calle en un hermoso día de brillante sol, y vemos un agradable y fresco lugar donde tomar una copa, asaltando nuestro pensamiento la idea de beber. Si hemos entrenado nuestras mentes de modo que estemos preparados para este momento crucial, no beberemos esa primera copa. En otras palabras, si nos hemos compenetrado del programa de A.A., nos salvaremos, pero si nuestra admisión no ha sido plena y sincera, no escaparemos cuando llegue la tentación.
- '¿Tendré presente en mi pensamiento el hecho de que el licor es mi enemigo?"
Meditación del Día.
¿Cuántas de las plegarias del mundo han quedado sin respuesta porque los hombres que oraron no resistieron hasta el fin? Creían que era demasiado tarde, y que tenían que actuar por sí mismos, que Dios no iba a guiarlos. "Aquel que resista hasta el final, se salvará". ¿Puedo yo resistir hasta el fin mismo? Si lo hago, me salvaré. Trataré de resistir con valor. Si resisto, Dios revelará aquellos tesoros secretos espirituales que estén ocultos para los que no resisten hasta el fin.
Oración del Día.
Ruego porque pueda seguir la dirección de Dios para que sea mío el éxito espiritual.
Ruego porque no llegue a dudar del poder de Dios, y así tomar las cosas en mis propias manos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Según nuestra experiencia, los individuos que se recuperan en A.A. son los que:
a) se alejan de la primera copa;
b) asisten regularmente a las reuniones de A.A.;
c) se unen a la gente de A.A. que ha logrado mantenerse sobria durante algún tiempo;
d) tratan de poner en práctica el programa derecuperación de A.A.
e) obtienen y estudian el Libro Grande, Alcohólicos Anónimos.
Si quieres saber más, llámanos o escríbenos a los números
(809) 681-3386 en Santo Domingo
(809) 583-0351 en Santiago
(809) 822-0899 en Moca
#AlcohólicosAnónimos #alcohol #alcoholismo #alcoholico
a) se alejan de la primera copa;
b) asisten regularmente a las reuniones de A.A.;
c) se unen a la gente de A.A. que ha logrado mantenerse sobria durante algún tiempo;
d) tratan de poner en práctica el programa derecuperación de A.A.
e) obtienen y estudian el Libro Grande, Alcohólicos Anónimos.
Si quieres saber más, llámanos o escríbenos a los números
(809) 681-3386 en Santo Domingo
(809) 583-0351 en Santiago
(809) 822-0899 en Moca
#AlcohólicosAnónimos #alcohol #alcoholismo #alcoholico
Experiencia DiariaUn gran giro
19 de febrero de 2026
Recuerdo muy bien el 7 de julio de 2008. Al abrir los ojos, se apoderó de mí esa sensación de vacío, culpabilidad y autoconmiseración. Había estado bebiendo dos días antes y por fin había tocado fondo, ese tan necesario para muchos de nosotros. Di un vistazo atrás, cuando mi vida era muy prometedora: un excelente estudiante, sobresaliente en el fútbol y en el atletismo, pero, sobre todo, una buena persona y buen hijo. Aunque mis padres siempre me inculcaron buenos principios, no me había quedado absolutamente nada de ellos; el alcohol se lo había llevado todo.
Entonces recordé que unos meses antes había estado en un grupo de Alcohólicos Anónimos, en el que no me había quedado porque argumentaba que no tenía problemas con mi manera de beber. Yo pensaba que, por el hecho de ser joven, no podía ser un alcohólico… Qué equivocado estaba. Pero esa vez fue diferente: aunque tenía el deseo de no beber, no podía hacerlo yo solo. Necesitaba de ese Poder Superior, tal y como mis compañeros me habían explicado. Le pedí a Dios que me ayudara en esta gran batalla y regresé al grupo «Hogar Feliz», donde milito hasta el día de hoy.
No fue fácil al inicio, pero con ayuda de Dios y de mis compañeros ya llevo nueve años en el programa y estoy a punto de concluir mi servicio de RSG. Gracias al programa, mi vida dio un giro de 180 grados. He recuperado la dignidad como persona, la confianza de mi familia y todas las bendiciones que este hermoso programa nos ofrece.
José Luis B.
Tabasco Chontalpa
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Febrero 19
“¿Cómo es mi presente?” ATLANTA, GEORGIA, AGOSTO DE 2001. De Beginners’ Book
“Seguí la fe de otros durante mucho tiempo y ahora estoy empezando a cultivar la mía”. “¿Cómo es mi presente?” ATLANTA, GEORGIA, AGOSTO DE 2001. De Beginners’ Book
Cita diaria de Grapevine, 19 de febrero
«Servicio», Tacoma, Washington, septiembre de 1974, AA Grapevine.
«Solo en los últimos meses he empezado a interesarme por el trabajo de servicio en AA. Antes de eso, era un parásito de AA, pegado a mi asiento, criticando a los oradores y quejándome del café. Ahora estoy al otro lado de las quejas y los pitidos, y descubro, para mi alegría, que me gusta».«Servicio», Tacoma, Washington, septiembre de 1974, AA Grapevine.
‘Una clase especial de servicio de A.A.’
Las personas que están presas suelen decir que son “invisibles” ante el mundo en general. Para los alcohólicos que están tras las rejas, esa invisibilidad es doble, ya que a menudo sienten que tienen que esconder la enfermedad de los otros presos que sí los ven. El dolor, el miedo y el aislamiento causados por mantener ese secreto crean una prisión dentro de la prisión. Es por este motivo que A.A.
organiza a voluntarios que llevan reuniones y brindan un espacio seguro para los alcohólicos enfermos que sufren y que necesitan hablar con otras personas como ellos.
Si bien hay cientos de reuniones de A.A. que se llevan a las cárceles de todo el país, sigue siendo difícil encontrar voluntarios que estén disponibles y puedan llevar a cabo este vital servicio. Entre los factores que dificultan este servicio están las limitaciones de tiempo y la lejanía de las instituciones, además de los pasos a menudo complicados para obtener autorización y la necesidad de llenar muchísimos papeles.
Sin embargo, hay otra forma de llevar el mensaje tras los muros. Una de las formas más reconfortantes y menos conocidas de hacer el Paso Doce, en el que un alcohólico extiende su mano a otro alcohólico, es a través de la práctica tradicional y efectiva de escribir cartas. A lo largo de la historia, la pluma ha demostrado ser más fuerte que la espada, pero en este caso, no solo es fuerte, sino que puede salvar una vida.
Extender la mano a un completo desconocido era lo último que se le hubiera ocurrido hacer a Aaron B. Cuando bebía, su forma de ser era muy parecida a la de otros alcohólicos: egocéntrica y egoísta al extremo. Pero todo eso cambió poco tiempo después de que Aaron lograra la sobriedad en 2008. Un amigo se ofreció a llevarlo a una reunión en un centro de detención juvenil en el estado de Washington.
Aaron quedó inmediatamente impresionado por la fuerza del ambiente y la sed de recuperación que vio. Comenzó a asistir regularmente al centro y en poco tiempo asumió un compromiso sólido de servicio. Aaron había pasado por una niñez difícil, lo que le hacía relacionarse bien con los jóvenes en las reuniones. Se identificaba directamente con el abuso de alcohol, el “bullying” y el miedo que sentían.
Pero cuando Aaron comenzó a disfrutar de los beneficios de la vida en sobriedad — un buen trabajo, un matrimonio feliz y el nacimiento de su primer hijo — se le hizo cada vez más difícil lidiar con todas sus responsabilidades, especialmente estar presente para su trabajo y su familia y a la vez desplazarse largas distancias hasta el centro. En poco tiempo, luego de tomar la dura decisión de abandonar su compromiso de servicio, se dio cuenta de lo importante que había sido para él, por lo que se ofreció como voluntario para ser coordinador de correccionales de distrito en Renton, Washington. Si bien disfrutaba del puesto, seguía extrañando el trabajo individual con alcohólicos presos. Mientras prestaba servicio como coordinador de correccionales, Aaron leyó un folleto sobre el programa de correspondencia de correccionales (“Correspondencia de Correccionales — Una Clase Especial de Servicio de A.A.”, disponible de la OSG). Inmediatamente llenó el formulario que aparece en la parte de atrás del folleto y pidió que lo conectaran con hombres que estuvieran cumpliendo condenas en la prisión, y que habían solicitado tener contacto con gente de A.A. de afuera. No tenía idea del impacto que iba a tener.
“Siempre me gustó escribir, pero no me esperaba todo lo que sucedió”, dice. Como es típico en A.A., Aaron se daría cuenta de que, con su voluntad de ayudar a otros, la persona que realmente se benefició fue él. “El milagro de mi vida es que compartiendo a través de cartas con hombres que son iguales que yo, no me he tomado ni un trago”.
Las personas que están presas suelen decir que son “invisibles” ante el mundo en general. Para los alcohólicos que están tras las rejas, esa invisibilidad es doble, ya que a menudo sienten que tienen que esconder la enfermedad de los otros presos que sí los ven. El dolor, el miedo y el aislamiento causados por mantener ese secreto crean una prisión dentro de la prisión. Es por este motivo que A.A.
organiza a voluntarios que llevan reuniones y brindan un espacio seguro para los alcohólicos enfermos que sufren y que necesitan hablar con otras personas como ellos.
Si bien hay cientos de reuniones de A.A. que se llevan a las cárceles de todo el país, sigue siendo difícil encontrar voluntarios que estén disponibles y puedan llevar a cabo este vital servicio. Entre los factores que dificultan este servicio están las limitaciones de tiempo y la lejanía de las instituciones, además de los pasos a menudo complicados para obtener autorización y la necesidad de llenar muchísimos papeles.
Sin embargo, hay otra forma de llevar el mensaje tras los muros. Una de las formas más reconfortantes y menos conocidas de hacer el Paso Doce, en el que un alcohólico extiende su mano a otro alcohólico, es a través de la práctica tradicional y efectiva de escribir cartas. A lo largo de la historia, la pluma ha demostrado ser más fuerte que la espada, pero en este caso, no solo es fuerte, sino que puede salvar una vida.
Extender la mano a un completo desconocido era lo último que se le hubiera ocurrido hacer a Aaron B. Cuando bebía, su forma de ser era muy parecida a la de otros alcohólicos: egocéntrica y egoísta al extremo. Pero todo eso cambió poco tiempo después de que Aaron lograra la sobriedad en 2008. Un amigo se ofreció a llevarlo a una reunión en un centro de detención juvenil en el estado de Washington.
Aaron quedó inmediatamente impresionado por la fuerza del ambiente y la sed de recuperación que vio. Comenzó a asistir regularmente al centro y en poco tiempo asumió un compromiso sólido de servicio. Aaron había pasado por una niñez difícil, lo que le hacía relacionarse bien con los jóvenes en las reuniones. Se identificaba directamente con el abuso de alcohol, el “bullying” y el miedo que sentían.
Pero cuando Aaron comenzó a disfrutar de los beneficios de la vida en sobriedad — un buen trabajo, un matrimonio feliz y el nacimiento de su primer hijo — se le hizo cada vez más difícil lidiar con todas sus responsabilidades, especialmente estar presente para su trabajo y su familia y a la vez desplazarse largas distancias hasta el centro. En poco tiempo, luego de tomar la dura decisión de abandonar su compromiso de servicio, se dio cuenta de lo importante que había sido para él, por lo que se ofreció como voluntario para ser coordinador de correccionales de distrito en Renton, Washington. Si bien disfrutaba del puesto, seguía extrañando el trabajo individual con alcohólicos presos. Mientras prestaba servicio como coordinador de correccionales, Aaron leyó un folleto sobre el programa de correspondencia de correccionales (“Correspondencia de Correccionales — Una Clase Especial de Servicio de A.A.”, disponible de la OSG). Inmediatamente llenó el formulario que aparece en la parte de atrás del folleto y pidió que lo conectaran con hombres que estuvieran cumpliendo condenas en la prisión, y que habían solicitado tener contacto con gente de A.A. de afuera. No tenía idea del impacto que iba a tener.
“Siempre me gustó escribir, pero no me esperaba todo lo que sucedió”, dice. Como es típico en A.A., Aaron se daría cuenta de que, con su voluntad de ayudar a otros, la persona que realmente se benefició fue él. “El milagro de mi vida es que compartiendo a través de cartas con hombres que son iguales que yo, no me he tomado ni un trago”.
La característica singular del servicio de correspondencia de correccionales es que puede llevar el mensaje de A.A. a las cárceles y llegar al alcohólico que sufre, en casos en los que no hay ninguna otra ayuda disponible. El tratamiento, las reuniones de A.A. y otros servicios a los que se puede acceder fácilmente en el exterior no siempre están disponibles en las prisiones.
Aaron insiste en la eficacia del programa de correspondencia. “El poder conectarse con otro alcohólico y presentarle a A.A. como su primera introducción a la sobriedad es exactamente lo que nuestra Comunidad hace”. También observa que hoy en día es raro que una persona en la cárcel tenga su primer contacto con la recuperación a través de A.A., ya que varias organizaciones profesionales suelen llegar primero.
Aaron está convencido de que su sobriedad se ha beneficiado inconmensurablemente del programa de correspondencia, que le permite hacer su labor con los presos y poder presenciar los milagros que ocurren en sus vidas. “Lo que me encanta sobre la comunicación con miembros de A.A. en la cárcel es la sinceridad. Los hombres que están en prisión no tienen ningún motivo para guardarse nada”. Aaron ha tenido el honor de trabajar los Pasos por correo con muchos de sus contactos epistolares y de ver cómo esto les ha cambiado la vida. Ha visto a hombres que han salido de la cárcel, restablecido relaciones con sus familias, conseguido trabajos y se han convertido en miembros sobrios de la sociedad.
Actualmente hay más de dos millones de personas encarceladas en los Estados Unidos y Canadá. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo calcula que el 26.9 por ciento de los adultos reconocen haber bebido compulsiva o excesivamente. Por su parte, el Buró de Justicia Americana (American Justice Bureau) informa que el 42 por ciento de los crímenes son cometidos bajo la influencia del alcohol y/o las drogas. Sacar cuentas es incluso más alarmante, si consideramos que probablemente la cifra reportada está por debajo de la realidad, ya que el alcoholismo suele esconderse por la negación, la vergüenza y el estigma de la enfermedad. Al margen de los números y las estadísticas, es obvio lo crucial que es que los hombres y las mujeres encarcelados puedan ser alcanzados por sus compañeros de afuera. Un preso anónimo que vive en una cárcel del norte del estado de Nueva York lo expresó con la mayor claridad cuando se refirió a programas como este como “llevar la luz a un lugar muy oscuro”.
El Programa de Correspondencia de Correccionales es sin duda la alternativa más viable a una reunión, para poder llevar esa luz a la institución. Brian C. de Knoxville, que trabaja activamente llevando reuniones de A.A. a cárceles de Tennessee, está intentando conseguir una casilla de correo para su grupo, para facilitar una mayor correspondencia con las prisiones de su área. Sabe bien que las personas que no están dispuestas a utilizar la dirección de su casa para comunicarse con un preso pueden estar predispuestas a llevar a cabo este servicio si pueden comunicarse a través de una casilla de correo. Brian es otro gran ejemplo de un miembro de A.A. que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, no solamente en su propia labor de servicio, sino también animando y apoyando a otros que sienten la responsabilidad de extender la mano de A.A.
Para acceder a más información acerca del Servicio de Correspondencia de Correccionales de A.A., visite https://www.aa.org/assets/en_US/search/f-26-corrections-corresponden-ce-a-special-kind-of-aa-service o bien busque el folleto respec-tivo en la mesa de literatura de su grupo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2018) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Aaron insiste en la eficacia del programa de correspondencia. “El poder conectarse con otro alcohólico y presentarle a A.A. como su primera introducción a la sobriedad es exactamente lo que nuestra Comunidad hace”. También observa que hoy en día es raro que una persona en la cárcel tenga su primer contacto con la recuperación a través de A.A., ya que varias organizaciones profesionales suelen llegar primero.
Aaron está convencido de que su sobriedad se ha beneficiado inconmensurablemente del programa de correspondencia, que le permite hacer su labor con los presos y poder presenciar los milagros que ocurren en sus vidas. “Lo que me encanta sobre la comunicación con miembros de A.A. en la cárcel es la sinceridad. Los hombres que están en prisión no tienen ningún motivo para guardarse nada”. Aaron ha tenido el honor de trabajar los Pasos por correo con muchos de sus contactos epistolares y de ver cómo esto les ha cambiado la vida. Ha visto a hombres que han salido de la cárcel, restablecido relaciones con sus familias, conseguido trabajos y se han convertido en miembros sobrios de la sociedad.
Actualmente hay más de dos millones de personas encarceladas en los Estados Unidos y Canadá. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo calcula que el 26.9 por ciento de los adultos reconocen haber bebido compulsiva o excesivamente. Por su parte, el Buró de Justicia Americana (American Justice Bureau) informa que el 42 por ciento de los crímenes son cometidos bajo la influencia del alcohol y/o las drogas. Sacar cuentas es incluso más alarmante, si consideramos que probablemente la cifra reportada está por debajo de la realidad, ya que el alcoholismo suele esconderse por la negación, la vergüenza y el estigma de la enfermedad. Al margen de los números y las estadísticas, es obvio lo crucial que es que los hombres y las mujeres encarcelados puedan ser alcanzados por sus compañeros de afuera. Un preso anónimo que vive en una cárcel del norte del estado de Nueva York lo expresó con la mayor claridad cuando se refirió a programas como este como “llevar la luz a un lugar muy oscuro”.
El Programa de Correspondencia de Correccionales es sin duda la alternativa más viable a una reunión, para poder llevar esa luz a la institución. Brian C. de Knoxville, que trabaja activamente llevando reuniones de A.A. a cárceles de Tennessee, está intentando conseguir una casilla de correo para su grupo, para facilitar una mayor correspondencia con las prisiones de su área. Sabe bien que las personas que no están dispuestas a utilizar la dirección de su casa para comunicarse con un preso pueden estar predispuestas a llevar a cabo este servicio si pueden comunicarse a través de una casilla de correo. Brian es otro gran ejemplo de un miembro de A.A. que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, no solamente en su propia labor de servicio, sino también animando y apoyando a otros que sienten la responsabilidad de extender la mano de A.A.
Para acceder a más información acerca del Servicio de Correspondencia de Correccionales de A.A., visite https://www.aa.org/assets/en_US/search/f-26-corrections-corresponden-ce-a-special-kind-of-aa-service o bien busque el folleto respec-tivo en la mesa de literatura de su grupo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2018) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
20 de FEBRERO
EL DON DE LA RISA
Al llegar a este punto, su padrino se suele reír.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23
Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conocía. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.
Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
20 de FEBRERO
EL DON DE LA RISA
Al llegar a este punto, su padrino se suele reír.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23
Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conocía. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.
Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.