Ebby T: El hombre que apadrinó a Bill W.
Un día de septiembre de 1934, un hombre preocupado llamado Ebby T. Se encontraba ante un juez de Bennington, Vermont que le estaba reprendiendo por la borrachera que había conducido a su arresto. Se le iba a permitir volver a casa. Pero tendría que volver a la corte el lunes, después de prometer solemnemente al juez que no bebería durante el fin de semana. Mientras tanto un nuevo amigo llamado Rowland H. estaba listo para presentarse ante el tribunal y hacerse responsable de Ebby.
Lo que ni el juez ni Rowland sabían era que los demonios dentro de Ebby le estaban pidiendo a gritos tomarse un trago mientras el policía local le llevaba a la casa veraniega de la familia a 25 millas al norte de Manchester. Tenía guardadas en el sótano botellas de cerveza y estaba impaciente por llegar y bebérselas. Cuando el policía se marchó, Ebby corrió al sótano para poner fin a la agonía que le estaba desgarrando.
Pero al empezar a destapar una botella, un arranque de culpabilidad le detuvo en seco. Había prometido al juez que no bebería y tenia que cumplir la promesa. Tras una lucha feroz, llevó las botellas a la casa de un vecino. Esto le hizo sentirse tranquilo y fue su último intento de beber en dos años y siete meses.
Es posible que esta acción también fuera una de las más grandes victorias de las historias de A.A., porque Ebby fue el hombre que transmitió al cofundador de A.A. Bill W. los principios del Grupo Oxford y la promesa de la sobriedad. Si Ebby hubiera vuelto a beber ese fin de semana, es dudoso que se hubiera presentado ante el tribunal el lunes o que el juez le hubiera dado otra oportunidad. Es poco probable que hubiera mantenido la sobriedad que le hizo posible visitar al totalmente ebrio Bill W. unos meses más tarde. A pesar de los problemas con la bebida que le sobrevinieron más tarde, Ebby fue un héroe durante esos meses de crucial importancia cuando sirvió como padrino de Bill.
Ebby, aunque no se menciona su nombre, protagoniza La historia de Bill, que ha aparecido en todas las cuatro ediciones del Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Bill le describe como el viejo compañero de colegio que le llamó a finales de noviembre de 1934, cuando Bill se encontraba en una larga borrachera en su casa de Brooklyn Heights, New York. Ebby entró en la casa de Bill “fresco el cutis y radiante.” Bill nos cuenta: “Estaba sobrio. Hacía ya muchos años que él no había llegado a Nueva York en esas condiciones. Me quedé sorprendido, pues se decía que lo habían internado por demencia alcohólica. ¿Cómo habría logrado escapar? Claro que vendría a cenar conmigo y luego podría beber libremente con él. Sin preocuparme de su bienestar sólo pensé en revivir el espíritu de días pasados.”
Ebby no había venido para beber sino para pasarle a Bill los principios que le habían enseñado Rowland H. y otros dos miembros del Grupo Oxford en Vermont. Ebby vivía ahora en la Misión de Calvario en el lado este del sur de Manhattan y se había enterado de los problemas de Bill y le estaba llevando el mensaje como los miembros del Grupo le habían recomendado que hiciera para su propio beneficio. Bill se resistió al principio, pero acabó aceptando los principios y teniendo la experiencia espiritual que le dio una nueva misión en la vida. La historia de la recuperación de Bill y de su trabajo posterior se ha contado muchas veces en libros, charlas y artículos y en algunos relatos se le había considerado como uno de los americanos más grandes del Siglo XX. Pero Bill no lo podría haber hecho sin no hubiera tenido esa importantísima visita de Ebby. Y los A.A. que estudian la historia de la Comunidad abundan en la opinión de que Ebby fue un maravilloso y atento padrino.
Un día de septiembre de 1934, un hombre preocupado llamado Ebby T. Se encontraba ante un juez de Bennington, Vermont que le estaba reprendiendo por la borrachera que había conducido a su arresto. Se le iba a permitir volver a casa. Pero tendría que volver a la corte el lunes, después de prometer solemnemente al juez que no bebería durante el fin de semana. Mientras tanto un nuevo amigo llamado Rowland H. estaba listo para presentarse ante el tribunal y hacerse responsable de Ebby.
Lo que ni el juez ni Rowland sabían era que los demonios dentro de Ebby le estaban pidiendo a gritos tomarse un trago mientras el policía local le llevaba a la casa veraniega de la familia a 25 millas al norte de Manchester. Tenía guardadas en el sótano botellas de cerveza y estaba impaciente por llegar y bebérselas. Cuando el policía se marchó, Ebby corrió al sótano para poner fin a la agonía que le estaba desgarrando.
Pero al empezar a destapar una botella, un arranque de culpabilidad le detuvo en seco. Había prometido al juez que no bebería y tenia que cumplir la promesa. Tras una lucha feroz, llevó las botellas a la casa de un vecino. Esto le hizo sentirse tranquilo y fue su último intento de beber en dos años y siete meses.
Es posible que esta acción también fuera una de las más grandes victorias de las historias de A.A., porque Ebby fue el hombre que transmitió al cofundador de A.A. Bill W. los principios del Grupo Oxford y la promesa de la sobriedad. Si Ebby hubiera vuelto a beber ese fin de semana, es dudoso que se hubiera presentado ante el tribunal el lunes o que el juez le hubiera dado otra oportunidad. Es poco probable que hubiera mantenido la sobriedad que le hizo posible visitar al totalmente ebrio Bill W. unos meses más tarde. A pesar de los problemas con la bebida que le sobrevinieron más tarde, Ebby fue un héroe durante esos meses de crucial importancia cuando sirvió como padrino de Bill.
Ebby, aunque no se menciona su nombre, protagoniza La historia de Bill, que ha aparecido en todas las cuatro ediciones del Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Bill le describe como el viejo compañero de colegio que le llamó a finales de noviembre de 1934, cuando Bill se encontraba en una larga borrachera en su casa de Brooklyn Heights, New York. Ebby entró en la casa de Bill “fresco el cutis y radiante.” Bill nos cuenta: “Estaba sobrio. Hacía ya muchos años que él no había llegado a Nueva York en esas condiciones. Me quedé sorprendido, pues se decía que lo habían internado por demencia alcohólica. ¿Cómo habría logrado escapar? Claro que vendría a cenar conmigo y luego podría beber libremente con él. Sin preocuparme de su bienestar sólo pensé en revivir el espíritu de días pasados.”
Ebby no había venido para beber sino para pasarle a Bill los principios que le habían enseñado Rowland H. y otros dos miembros del Grupo Oxford en Vermont. Ebby vivía ahora en la Misión de Calvario en el lado este del sur de Manhattan y se había enterado de los problemas de Bill y le estaba llevando el mensaje como los miembros del Grupo le habían recomendado que hiciera para su propio beneficio. Bill se resistió al principio, pero acabó aceptando los principios y teniendo la experiencia espiritual que le dio una nueva misión en la vida. La historia de la recuperación de Bill y de su trabajo posterior se ha contado muchas veces en libros, charlas y artículos y en algunos relatos se le había considerado como uno de los americanos más grandes del Siglo XX. Pero Bill no lo podría haber hecho sin no hubiera tenido esa importantísima visita de Ebby. Y los A.A. que estudian la historia de la Comunidad abundan en la opinión de que Ebby fue un maravilloso y atento padrino.
❤1
Ebby T., cuyo nombre era Edwin, nació en Albany, New York, en 1896 y murió en Ballston Spa, New York, en 1966. Pasó uno de sus años de secundaria viviendo con la familia de un ministro religioso de Manchester, Vermont, donde su familia tenía una casa de verano. Probablemente fue allí donde conoció a Bill W. que se crió en East Dorset, siete millas al norte, y asistió a la escuela secundaria de Manchester. Ebby siempre recordaba que Bill había sido un lanzador extraordinario en el equipo local de béisbol.
Es posible que Ebby bebiera vino en las fiestas familiares, pero se tomó su primer auténtico trago en 1915, a los 19 años, cuando entró en el bar del Hotel Ten Eyck de Albany y pidió una cerveza.
Más o menos a esa edad empezó a trabajar en el negocio familiar.
Cuando cerró el negocio en 1922, se emborrachaba frecuentemente.
Más tarde en la década de los 20 trabajaba en una agencia de corredores de bolsa de Albany. Bill también era agente de bolsa de Nueva York y es probable que tuvieran amigos comunes de negocios. (Ebby se enteró de los problemas cada vez peores de Bill al pasar por una oficina de agentes de bolsa.)
Bill, en su propia historia, habla de la ocasión en que Ebby y él fletaron un avión para finalizar una parranda. Esto sucedió en enero de 1929 cuando Bill pasó por Albany de camino a Manchester, Vermont por tren. Ebby había estado pasando el tiempo con los pilotos del aeropuerto local y sugirió que los dos fueran en avión a Manchester, donde se iba a inaugurar un aeropuerto. Tras un peligroso vuelo por una zona montañosa, llegaron borrachos y se comportaron de manera vergonzosa ante los dignatarios locales que estaban allí para la ceremonia.
En 1932 la familia de Ebby estaba encantada de verlo trasladarse a Vermont, donde su forma de beber le ocasionó más problemas y arrestos. Estaba viviendo en la casa de verano de su familia cuando Shep C. y Cebra G., dos miembros del Grupo Oxford, lo eligieron como posible candidato para su programa. Al principio se resistió, pero se mostró mías dispuesto después de que otra borrachera le llevó ante el tribunal de Bennington, la sede administrativa del condado.
También conoció a Rowland H. que fue su guardián temporal y le ofreció lo que hoy día en A.A. se conoce como apadrinamiento. Después de varias semanas, Rowland se lo llevó a Nueva York y le ayudó a encontrar alojamiento en la Misión del Calvario. Ebby pasó el mensaje del grupo Oxford a Bill y más tarde se instaló en la casa de Bill y Lois cuando se cerró la Misión del Calvario en 1936. En 1937 estaba de regreso en Albany trabajando en una factoría de Ford.
Más tarde Ebby dijo que los problemas del trabajo fueron la razón por la que volvió a beber en 1937. Su vida se convirtió en una pesadilla de borracheras seguidas de cortos períodos de sobriedad. Tenía diversos trabajos en los que tenía éxito por cortos períodos de tiempo. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como empleado civil de la Marina de Guerra y sus superiores le estimaban mucho. Ebby vivía meses con Bill y Lois. Bill trató de ayudar a Ebby, pero nada daba resultados. A veces Ebby andaba por las calles sin hogar.
No obstante, los A.A. nunca dejaron de tratar de ayudar a Ebby y en 1953 un A.A. neoyorquino, Charlie M., le compró a Ebby un billete a Dallas para tratamiento en una clínica allí dirigida por Searcy W., un miembro pionero. Tuvo algunas dificultades al principio, pero logró su sobriedad en Texas y pasó ocho años allí. También encontró un empleo fijo que le duró varios años. El tiempo que pasó en Texas fue el mejor período de su vida adulta. Le gente agradecida le trataba como un personaje y hacía esfuerzos especiales para conocerlo u oírle hablar. Una pareja lo invitó a pasar un par de meses en su rancho ganadero cerca de Ozona, Texas, y se quedaron encantados con la visita. Cuando estaba sobrio, Ebby era un hombre amable y simpático a quien le resultaba muy fácil hacer amigos.
Es posible que Ebby bebiera vino en las fiestas familiares, pero se tomó su primer auténtico trago en 1915, a los 19 años, cuando entró en el bar del Hotel Ten Eyck de Albany y pidió una cerveza.
Más o menos a esa edad empezó a trabajar en el negocio familiar.
Cuando cerró el negocio en 1922, se emborrachaba frecuentemente.
Más tarde en la década de los 20 trabajaba en una agencia de corredores de bolsa de Albany. Bill también era agente de bolsa de Nueva York y es probable que tuvieran amigos comunes de negocios. (Ebby se enteró de los problemas cada vez peores de Bill al pasar por una oficina de agentes de bolsa.)
Bill, en su propia historia, habla de la ocasión en que Ebby y él fletaron un avión para finalizar una parranda. Esto sucedió en enero de 1929 cuando Bill pasó por Albany de camino a Manchester, Vermont por tren. Ebby había estado pasando el tiempo con los pilotos del aeropuerto local y sugirió que los dos fueran en avión a Manchester, donde se iba a inaugurar un aeropuerto. Tras un peligroso vuelo por una zona montañosa, llegaron borrachos y se comportaron de manera vergonzosa ante los dignatarios locales que estaban allí para la ceremonia.
En 1932 la familia de Ebby estaba encantada de verlo trasladarse a Vermont, donde su forma de beber le ocasionó más problemas y arrestos. Estaba viviendo en la casa de verano de su familia cuando Shep C. y Cebra G., dos miembros del Grupo Oxford, lo eligieron como posible candidato para su programa. Al principio se resistió, pero se mostró mías dispuesto después de que otra borrachera le llevó ante el tribunal de Bennington, la sede administrativa del condado.
También conoció a Rowland H. que fue su guardián temporal y le ofreció lo que hoy día en A.A. se conoce como apadrinamiento. Después de varias semanas, Rowland se lo llevó a Nueva York y le ayudó a encontrar alojamiento en la Misión del Calvario. Ebby pasó el mensaje del grupo Oxford a Bill y más tarde se instaló en la casa de Bill y Lois cuando se cerró la Misión del Calvario en 1936. En 1937 estaba de regreso en Albany trabajando en una factoría de Ford.
Más tarde Ebby dijo que los problemas del trabajo fueron la razón por la que volvió a beber en 1937. Su vida se convirtió en una pesadilla de borracheras seguidas de cortos períodos de sobriedad. Tenía diversos trabajos en los que tenía éxito por cortos períodos de tiempo. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como empleado civil de la Marina de Guerra y sus superiores le estimaban mucho. Ebby vivía meses con Bill y Lois. Bill trató de ayudar a Ebby, pero nada daba resultados. A veces Ebby andaba por las calles sin hogar.
No obstante, los A.A. nunca dejaron de tratar de ayudar a Ebby y en 1953 un A.A. neoyorquino, Charlie M., le compró a Ebby un billete a Dallas para tratamiento en una clínica allí dirigida por Searcy W., un miembro pionero. Tuvo algunas dificultades al principio, pero logró su sobriedad en Texas y pasó ocho años allí. También encontró un empleo fijo que le duró varios años. El tiempo que pasó en Texas fue el mejor período de su vida adulta. Le gente agradecida le trataba como un personaje y hacía esfuerzos especiales para conocerlo u oírle hablar. Una pareja lo invitó a pasar un par de meses en su rancho ganadero cerca de Ozona, Texas, y se quedaron encantados con la visita. Cuando estaba sobrio, Ebby era un hombre amable y simpático a quien le resultaba muy fácil hacer amigos.
Regresó a los alrededores de Nueva York a fines de 1961 y vivió un rato con su hermano mayor, Ken. Mientras tanto, se veía acosado cada vez más por problemas de salud y era cada vez más claro que ya no podía vivir de forma independiente.
Bill W. que siempre había ayudado a Ebby enviándole cheques de vez en cuando, nuevamente intervino para aliviar los problemas de Ebby durante sus últimos años. Estableció un fondo para el cuidado de Ebby e invitó a sus amigos a hacer contribuciones al fondo. A principios de 1964, Bill encontró un hogar para Ebby en una granja de reposo en Galway, cerca de Saratoga Springs, New York. Bill llevó Ebby a la granja en automóvil en mayo de 1964 y lo confió al cuidado de Margaret y Mickey McP., miembros de A.A. que cuidaban a unos cuantos alcohólicos en su vivienda construida en el Siglo XIX.
Para Ebby no podría haber sido mejor lugar donde pasar sus últimos años. Acabó siendo muy popular entre los demás residentes y les impresionó mucho su capacidad para hacer los dificultosos crucigramas del New York Times. Tuvo visitas de miembros de su familia de Albany, solamente a 25 millas al sur de Galway.
Un día a fines de marzo de 1966, Ebby no pudo bajar para desayunar. Lo llevaron a toda prisa al hospital del Ballston Spa donde murió la mañana del 21 de marzo. La causa de su muerte fue enfisema, la misma enfermedad de la que Bill se murió cinco años más tarde. El día de su fallecimiento Ebby llevaba dos años sobrio.
Bill y Lois estaban de viaje en México pero volvieron pronto para asistir al funeral en Albany.
En la muerte Ebby se reunió con miembros de su eminente familia en Cementerio Rural de Albany. Es difícil encontrar la tumba de Ebby en ese cementerio boscoso con sus numerosas sendas serpenteantes y empinadas, pero algunos A.A. van allí para visitarla.
Estos compañeros agradecidos reconocen el papel que Ebby desempeñó al apadrinar a Bill y así dar comienzo al proceso que ha ayudado a millones de personas a lograr la sobriedad. Al igual que en las lápidas de Bill W. y el Bob, no hay mención de A.A. en la de Ebby.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Navideña 2006) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Bill W. que siempre había ayudado a Ebby enviándole cheques de vez en cuando, nuevamente intervino para aliviar los problemas de Ebby durante sus últimos años. Estableció un fondo para el cuidado de Ebby e invitó a sus amigos a hacer contribuciones al fondo. A principios de 1964, Bill encontró un hogar para Ebby en una granja de reposo en Galway, cerca de Saratoga Springs, New York. Bill llevó Ebby a la granja en automóvil en mayo de 1964 y lo confió al cuidado de Margaret y Mickey McP., miembros de A.A. que cuidaban a unos cuantos alcohólicos en su vivienda construida en el Siglo XIX.
Para Ebby no podría haber sido mejor lugar donde pasar sus últimos años. Acabó siendo muy popular entre los demás residentes y les impresionó mucho su capacidad para hacer los dificultosos crucigramas del New York Times. Tuvo visitas de miembros de su familia de Albany, solamente a 25 millas al sur de Galway.
Un día a fines de marzo de 1966, Ebby no pudo bajar para desayunar. Lo llevaron a toda prisa al hospital del Ballston Spa donde murió la mañana del 21 de marzo. La causa de su muerte fue enfisema, la misma enfermedad de la que Bill se murió cinco años más tarde. El día de su fallecimiento Ebby llevaba dos años sobrio.
Bill y Lois estaban de viaje en México pero volvieron pronto para asistir al funeral en Albany.
En la muerte Ebby se reunió con miembros de su eminente familia en Cementerio Rural de Albany. Es difícil encontrar la tumba de Ebby en ese cementerio boscoso con sus numerosas sendas serpenteantes y empinadas, pero algunos A.A. van allí para visitarla.
Estos compañeros agradecidos reconocen el papel que Ebby desempeñó al apadrinar a Bill y así dar comienzo al proceso que ha ayudado a millones de personas a lograr la sobriedad. Al igual que en las lápidas de Bill W. y el Bob, no hay mención de A.A. en la de Ebby.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Navideña 2006) con permiso de A.A. World Services, Inc.
18 de Febrero
Cada uno sigue su propio camino
… lo único que tuvimos que hacer fue tomar el simple juego de instrumentos espirituales que ponían en nuestras manos.
— Alcohólicos Anónimos, p. 25
Mi primer intento con los Pasos fue por obligación y necesidad, lo cual resultó en un profundo sentimiento de desconsuelo al frente de esos adverbios: inmediatamente; completamente; humildemente; directamente; y solamente.
Yo consideraba afortunado a Bill W. por haber tenido esa grande y aun sensacional experiencia espiritual.
A medida que pasaba el tiempo yo tendría que descubrir que el sendero que yo seguía, era el mío propio.
Después de unas pocas veinticuatro horas en la Comunidad de A.A., gracias principalmente al compartimiento de los miembros en las reuniones, llegué a entender que todos encuentran poco a poco su propio ritmo para navegar por los Pasos.
Progresivamente, trato de vivir de acuerdo a estos principios sugeridos.
Como resultado de estos Pasos, hoy día puedo decir que mi actitud frente a la vida, la gente y hacia cualquier cosa que tenga que ver con Dios ha sido transformada y mejorada.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
Cada uno sigue su propio camino
… lo único que tuvimos que hacer fue tomar el simple juego de instrumentos espirituales que ponían en nuestras manos.
— Alcohólicos Anónimos, p. 25
Mi primer intento con los Pasos fue por obligación y necesidad, lo cual resultó en un profundo sentimiento de desconsuelo al frente de esos adverbios: inmediatamente; completamente; humildemente; directamente; y solamente.
Yo consideraba afortunado a Bill W. por haber tenido esa grande y aun sensacional experiencia espiritual.
A medida que pasaba el tiempo yo tendría que descubrir que el sendero que yo seguía, era el mío propio.
Después de unas pocas veinticuatro horas en la Comunidad de A.A., gracias principalmente al compartimiento de los miembros en las reuniones, llegué a entender que todos encuentran poco a poco su propio ritmo para navegar por los Pasos.
Progresivamente, trato de vivir de acuerdo a estos principios sugeridos.
Como resultado de estos Pasos, hoy día puedo decir que mi actitud frente a la vida, la gente y hacia cualquier cosa que tenga que ver con Dios ha sido transformada y mejorada.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
18 de febrero.
Pensamiento del Día.
Después de haberme convertido en un alcohólico, el alcohol envenena mi amor por mi familia, mis aspiraciones en el trabajo, y el respeto a mí mismo. Envenenó mi vida entera hasta que conocí a A.A. Mi vida es ahora más feliz de lo que hubo sido durante largo tiempo. No deseo suicidarme. De modo que, con la ayuda de Dios y de A.A., ya no introduciré nada más de aquel veneno alcohólico en mi organismo. Voy a seguir educando a mi mente para que sólo piense en el licor como en un veneno.
-"¿Creo que el licor envenenará mi vida si alguna vez vuelvo a tomarlo?"
Meditación del Día.
Uniré mi frágil naturaleza con el ilimitado poder Divino. Uniré mi vida con la fuerza Divina para el bien en este mundo. No es tanto la apasionada súplica la que logra la atención "Divina" como la serena entrega de dificultades y preocupaciones en las Divinas manos. Por eso, confiaré en Dios como un niño que pone su enredada madeja de lana en manos de su madre amante para que la desenrede. Somos más gratos a Dios por nuestra plena confianza que por implorar su ayuda.
Oración del Día.
Ruego porque pueda poner todas mis dificultades en manos de Dios, y ahí dejarlas.
Pido poder confiar totalmente en que Dios se hará cargo de ellas.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
Después de haberme convertido en un alcohólico, el alcohol envenena mi amor por mi familia, mis aspiraciones en el trabajo, y el respeto a mí mismo. Envenenó mi vida entera hasta que conocí a A.A. Mi vida es ahora más feliz de lo que hubo sido durante largo tiempo. No deseo suicidarme. De modo que, con la ayuda de Dios y de A.A., ya no introduciré nada más de aquel veneno alcohólico en mi organismo. Voy a seguir educando a mi mente para que sólo piense en el licor como en un veneno.
-"¿Creo que el licor envenenará mi vida si alguna vez vuelvo a tomarlo?"
Meditación del Día.
Uniré mi frágil naturaleza con el ilimitado poder Divino. Uniré mi vida con la fuerza Divina para el bien en este mundo. No es tanto la apasionada súplica la que logra la atención "Divina" como la serena entrega de dificultades y preocupaciones en las Divinas manos. Por eso, confiaré en Dios como un niño que pone su enredada madeja de lana en manos de su madre amante para que la desenrede. Somos más gratos a Dios por nuestra plena confianza que por implorar su ayuda.
Oración del Día.
Ruego porque pueda poner todas mis dificultades en manos de Dios, y ahí dejarlas.
Pido poder confiar totalmente en que Dios se hará cargo de ellas.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
❤1
Experiencia DiariaDar sin esperar nada
18 de febrero del 2026
Nunca me había pasado por la cabeza la idea de llegar a Alcohólicos Anónimos, a pesar de que tuve un padre alcohólico. Por su problema, viví una infancia y juventud con muchas carencias que, cuando conocí el alcohol, fueron desapareciendo… o eso pensé.
Puedo decir que, a pesar de mi alcoholismo y de que en los últimos años también consumí drogas, la vida ha sido generosa conmigo. Un Poder Superior lo tenía todo preparado para que yo llegara a esta maravillosa Comunidad.
Mi alcoholismo era ya un sufrimiento. Decía que no bebería más, pero al final ya estaba borracho otra vez, sin dinero, sin ganas de trabajar, con problemas con la familia. Aunque me repetía una y otra vez que no bebería, terminaba por estar borracho de nuevo.
Hoy entiendo que un enfermo alcohólico llega al programa por cobarde o por miedo, como cuando siente en peligro su propia existencia.
Al morir un amigo, oí que su familia dijo: «¿Para qué lo queremos? Si vivo no nos servía para nada, ahora muerto menos. Que se lo lleven a sus amigos los borrachos, a ver qué hacen con él».
Esas palabras me llegaron muy adentro. Ahí estaba esa persona para pasarme el mensaje. Recuerdo que le dije: «¿Dónde está ese lugar que dices? Ahí te veo». Me respondió: «¡Yo voy por ti!».
Así fue como llegué.
Algo que también me hizo quedarme fue sentir esa energía, ese amor y esa espiritualidad que tienen los alcohólicos. Poco a poco, todo lo que me decían se fue cumpliendo.
Descubrí que dar sin esperar nada a cambio te hace una persona feliz y rica emocionalmente. Los tiempos de Dios son exactos: no llegan ni antes ni después.
Todo esto, gracias a que aprendí a vivir y a servirles a los demás.
Gracias, Bill; gracias, Bob. Hoy casi cumplo mi mayoría de edad.
Javier D.
Quintana Roo
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
❤1
Cita Diaria con La Viña Febrero 18
“El esperanzado”. FILADELFIA, PENSILVANIA, ABRIL DE 1990. Del AA Grapevine
“La esperanza es un tremendo progreso para el que alguna vez se sintió despojado de ella”.“El esperanzado”. FILADELFIA, PENSILVANIA, ABRIL DE 1990. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 18 de febrero
Bill W., cofundador de AA, julio de 1960, «Hagámoslo sencillo, pero ¿cómo?», El lenguaje del corazón.
«Entre nosotros, los miembros de AA, existe la necesidad constante de seguir creciendo espiritualmente».Bill W., cofundador de AA, julio de 1960, «Hagámoslo sencillo, pero ¿cómo?», El lenguaje del corazón.
UNA PREGUNTA PARA NUESTROS MIEMBROS DE TODOS LOS GRUPOS DE HABLA ESPAÑOLA:
Deseamos que nos escriban pronto dejándonos saber su criterio.
Existe un área donde los miembros de A.A., en su mayoría, han cesado de asistir a las reuniones de sus Grupo y han comenzado a militar muy activamente en su iglesia. Como resultado de esto, algunos han tenido recaídas mientras otros han continuado sobrios. Algunos de los miembros piensan que en algún momento habrá de surgir un conflicto entre A.A. y la iglesia que sobrepasará los límites de lo individual, y desearían recibir orientación y consejo de nosotros.
Como todos nosotros sabemos, A.A. proporciona una respuesta para nuestros problemas con la bebida y cada individuo debe hacer su propia decisión con respecto a su iglesia y de qué forma desea continuar su desarrollo espiritual.
La forma en que nuestra Asociación de Alcohólicos Anónimos coopera con la iglesia
y otras organizaciones, ha sido expresada enfáticamente en la Tradición Sexta:
"Un Grupo de A.A. no deberá nunca apoyar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna empresa o proyecto fuera de los límites de nuestra organización, a fin de evitar que problemas de índole económica, asuntos de propiedades y ambiciones de prestigio personal nos desvíen de nuestro propósito primordial."
Alcohólicos Anónimos está siempre dispuesto a cooperar con cualquier otra organización, pero siempre mantiene su Décima Tradición: "A.A. no posee opinión alguna sobre asuntos ajenos a nuestra organización. Es por esto que el nombre de A.A. no deberá mezclarse nunca en debates o controversias públicas.
Es por esto que pensamos que tal vez ustedes, siempre teniendo presentes nuestras Doce Tradiciones, tengan alguna valiosa experiencia que compartir con nosotros acerca de las relaciones de A.A. y la Iglesia en su área. Esto sería de gran interés para nosotros y desearíamos recibir cartas sobre este tema tan importante.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 febrero marzo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Deseamos que nos escriban pronto dejándonos saber su criterio.
Existe un área donde los miembros de A.A., en su mayoría, han cesado de asistir a las reuniones de sus Grupo y han comenzado a militar muy activamente en su iglesia. Como resultado de esto, algunos han tenido recaídas mientras otros han continuado sobrios. Algunos de los miembros piensan que en algún momento habrá de surgir un conflicto entre A.A. y la iglesia que sobrepasará los límites de lo individual, y desearían recibir orientación y consejo de nosotros.
Como todos nosotros sabemos, A.A. proporciona una respuesta para nuestros problemas con la bebida y cada individuo debe hacer su propia decisión con respecto a su iglesia y de qué forma desea continuar su desarrollo espiritual.
La forma en que nuestra Asociación de Alcohólicos Anónimos coopera con la iglesia
y otras organizaciones, ha sido expresada enfáticamente en la Tradición Sexta:
"Un Grupo de A.A. no deberá nunca apoyar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna empresa o proyecto fuera de los límites de nuestra organización, a fin de evitar que problemas de índole económica, asuntos de propiedades y ambiciones de prestigio personal nos desvíen de nuestro propósito primordial."
Alcohólicos Anónimos está siempre dispuesto a cooperar con cualquier otra organización, pero siempre mantiene su Décima Tradición: "A.A. no posee opinión alguna sobre asuntos ajenos a nuestra organización. Es por esto que el nombre de A.A. no deberá mezclarse nunca en debates o controversias públicas.
Es por esto que pensamos que tal vez ustedes, siempre teniendo presentes nuestras Doce Tradiciones, tengan alguna valiosa experiencia que compartir con nosotros acerca de las relaciones de A.A. y la Iglesia en su área. Esto sería de gran interés para nosotros y desearíamos recibir cartas sobre este tema tan importante.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 febrero marzo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Respuestas Que Hemos Recibido a Nuestra Pregunta En El Boletín Anterior:
Como bien recordarán, nosotros pedimos a todos ustedes en el Boletín anterior que compartieran con nosotros sus experiencias con respecto a sus relaciones con la iglesia. He aquí, algunas de las muchas interesantes respuestas que hemos recibido:
De Querétaro, México: "Por lo que se refiere a nuestras relaciones con la Iglesia, creo que estamos dentro de la tradición. Esta mesa de servicios que me honro en servir, ha tenido a bien, por medio del compañero encargado de las relaciones publicas, promover una serie de Juntas o Reuniones abiertas semanales, invitando cada vez a algún personaje, como sacerdotes, médicos, psicólogos, etc. con el único fin de que ellos también se empapen del contenido de lo que es A.A. y puedan efectivamente poner su granito de arena en esta inmensa obra de recuperación. Se han llevado a cabo algunas y han dado buen resultado."
De San José, Costa Rica: "No creo casi ni por Un momento que pueda existir o surgir conflicto entre A.A. y la iglesia pues a más de que nosotros no entramos en controversias ni religiosas ni políticas, ni de ninguna índole, pues cada miembro es libre de practicar la religión que quiera, al menos en Costa Rica en los últimos tiempos, los sacerdotes de la Iglesia Católica ya se han compenetrado bastante con el movimiento de A.A. e inclusive asisten a las reuniones abiertas especialmente a las de aniversario de algún Grupo y han declarado la efectividad de nuestra hermandad, lo mismo -vale comunicárselo, yo he conversado con algunos médicos y me han manifestado que ya ellos recomiendan a los enfermos alcohólicos buscar los Grupos de A.A., es más, en San José hay una emisora netamente católica y radia todos los domingos durante 15 minutos, un programa que se llama "Alcohólicos Anónimos en su Hogar", también existe una radioemisora de 1os "Testigos de Jehova" que tiene este mismo programa los lunes a las 7:45 p.m., y ambos son muy escuchados. Todo ésto está haciendo con rapidez conciencia de lo que es nuestra hermandad."
De Arecibo, Puerto Rico: ’Creo que el programa de A.A. es perfectamente compatible con todas las iglesias, por lo menos las que yo conozco. Ya que A.A. no es dogmático en cuanto a nuestras relaciones con Dios y nos concede la libertad de entenderlo, interpretarlo y rendirle culto tal y como cada cual lo entiende. No hay incompatibilidad entre A.A. y la religión organizada o iglesia.
Se puede ser A.A.y a la vez miembro fiel y activo de cualquier iglesia A la inversa se puede ser de cualquier iglesia y pertenecer activamente a A.A.,, sin conflictos y sin problemas y sin abandonar lo uno ni 1o otro.
Entonces viene la gran pregunta. Por que abandonan a A.A.?
No distinguen que A.A. es un medio de tratamiento de la enfermedad del alcoholismo. Que como miembro de cualquier iglesia, no importa la que sea, deben buscar los medios eficientes, creación de Dios usando los hombres como instrumento, para combatir las enfermedades, ya sean éstas físicas o mentales. Lo mismo para la tuberculosis que para el cáncer o el alcoholismo. No ven tal vez que A.A. es un instrumento eficaz, obra de Dios, para recuperar a los alcohólicos. Ante esta perspectiva no hay razón de abandonar la iglesia por A.A., y mucho menos de abandonar a A.A. por la iglesia.
Hay también una minora que abandona a A.A. por la falta de caridad y de comprensión que hay en algunos Grupos. Creo que el tesoro dogmático de la iglesia tiene valores que son por necesidad el complemento espiritual del programa de A.A. Creo que no es necesario unirse a una iglesia para vivir el programa de A.A., que mas que un programa es un sistema de vida.
Pero creo también firmemente que el unirse a una iglesia ayuda al alcohólico, le redondea los valores en la vida, le da perspectivas de auténtico valor que no hay en A.A. y finalmente le ayuda a ser más feliz. Creo firmemente, sin embargo, que los que abandonan a A.A. por seguir una iglesia o viceversa, los que abandonan a la iglesia por seguir a A.A. es porque no conocen verdaderamente ni a A.A.
Como bien recordarán, nosotros pedimos a todos ustedes en el Boletín anterior que compartieran con nosotros sus experiencias con respecto a sus relaciones con la iglesia. He aquí, algunas de las muchas interesantes respuestas que hemos recibido:
De Querétaro, México: "Por lo que se refiere a nuestras relaciones con la Iglesia, creo que estamos dentro de la tradición. Esta mesa de servicios que me honro en servir, ha tenido a bien, por medio del compañero encargado de las relaciones publicas, promover una serie de Juntas o Reuniones abiertas semanales, invitando cada vez a algún personaje, como sacerdotes, médicos, psicólogos, etc. con el único fin de que ellos también se empapen del contenido de lo que es A.A. y puedan efectivamente poner su granito de arena en esta inmensa obra de recuperación. Se han llevado a cabo algunas y han dado buen resultado."
De San José, Costa Rica: "No creo casi ni por Un momento que pueda existir o surgir conflicto entre A.A. y la iglesia pues a más de que nosotros no entramos en controversias ni religiosas ni políticas, ni de ninguna índole, pues cada miembro es libre de practicar la religión que quiera, al menos en Costa Rica en los últimos tiempos, los sacerdotes de la Iglesia Católica ya se han compenetrado bastante con el movimiento de A.A. e inclusive asisten a las reuniones abiertas especialmente a las de aniversario de algún Grupo y han declarado la efectividad de nuestra hermandad, lo mismo -vale comunicárselo, yo he conversado con algunos médicos y me han manifestado que ya ellos recomiendan a los enfermos alcohólicos buscar los Grupos de A.A., es más, en San José hay una emisora netamente católica y radia todos los domingos durante 15 minutos, un programa que se llama "Alcohólicos Anónimos en su Hogar", también existe una radioemisora de 1os "Testigos de Jehova" que tiene este mismo programa los lunes a las 7:45 p.m., y ambos son muy escuchados. Todo ésto está haciendo con rapidez conciencia de lo que es nuestra hermandad."
De Arecibo, Puerto Rico: ’Creo que el programa de A.A. es perfectamente compatible con todas las iglesias, por lo menos las que yo conozco. Ya que A.A. no es dogmático en cuanto a nuestras relaciones con Dios y nos concede la libertad de entenderlo, interpretarlo y rendirle culto tal y como cada cual lo entiende. No hay incompatibilidad entre A.A. y la religión organizada o iglesia.
Se puede ser A.A.y a la vez miembro fiel y activo de cualquier iglesia A la inversa se puede ser de cualquier iglesia y pertenecer activamente a A.A.,, sin conflictos y sin problemas y sin abandonar lo uno ni 1o otro.
Entonces viene la gran pregunta. Por que abandonan a A.A.?
No distinguen que A.A. es un medio de tratamiento de la enfermedad del alcoholismo. Que como miembro de cualquier iglesia, no importa la que sea, deben buscar los medios eficientes, creación de Dios usando los hombres como instrumento, para combatir las enfermedades, ya sean éstas físicas o mentales. Lo mismo para la tuberculosis que para el cáncer o el alcoholismo. No ven tal vez que A.A. es un instrumento eficaz, obra de Dios, para recuperar a los alcohólicos. Ante esta perspectiva no hay razón de abandonar la iglesia por A.A., y mucho menos de abandonar a A.A. por la iglesia.
Hay también una minora que abandona a A.A. por la falta de caridad y de comprensión que hay en algunos Grupos. Creo que el tesoro dogmático de la iglesia tiene valores que son por necesidad el complemento espiritual del programa de A.A. Creo que no es necesario unirse a una iglesia para vivir el programa de A.A., que mas que un programa es un sistema de vida.
Pero creo también firmemente que el unirse a una iglesia ayuda al alcohólico, le redondea los valores en la vida, le da perspectivas de auténtico valor que no hay en A.A. y finalmente le ayuda a ser más feliz. Creo firmemente, sin embargo, que los que abandonan a A.A. por seguir una iglesia o viceversa, los que abandonan a la iglesia por seguir a A.A. es porque no conocen verdaderamente ni a A.A.
ni a su iglesia."
Esperamos que los extractos de estas cartas les sean útiles, pues siempre es de gran importancia el compartir experiencias. En el próximo Boletín publicaremos más cartas. Sigan escribiendo que mucha alegría nos causan sus interesantes cartitas. Aunque nos demoremos, siempre •les contestaremos a todos y cada uno de ustedes.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril - mayo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Esperamos que los extractos de estas cartas les sean útiles, pues siempre es de gran importancia el compartir experiencias. En el próximo Boletín publicaremos más cartas. Sigan escribiendo que mucha alegría nos causan sus interesantes cartitas. Aunque nos demoremos, siempre •les contestaremos a todos y cada uno de ustedes.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril - mayo 1967) con permiso de A.A. World Services, Inc.
19 de febrero
NO SOY DIFERENTE
Al principio, pasaron cuatro años antes de que A.A. llevara la sobriedad permanente tan solo a una mujer alcohólica. Como los del alto fondo, las mujeres también decían que eran diferentes…
El borracho de los barrios perdidos decía que era diferente y lo mismo decían los artistas, los profesionales, los ricos, los pobres, la gente religiosa, los agnósticos, los indios, los esquimales, los soldados veteranos y los presos… hoy en día, todos ellos hablan de lo mucho que nos parecemos todos los alcohólicos cuando reconocemos que hemos llegado a la hora de la verdad.
— Como lo ve Bill, p. 24
Yo no puedo considerarme diferente en A.A.; si lo hago me aíslo de otros y del contacto con mi Poder Superior.
Si me siento aislado en A.A., no es culpa de los otros.
Es algo que yo he creado por sentirme de algún modo “diferente”.
Hoy practico ser simplemente un alcohólico más en la Comunidad mundial de Alcohólicos Anónimos.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
NO SOY DIFERENTE
Al principio, pasaron cuatro años antes de que A.A. llevara la sobriedad permanente tan solo a una mujer alcohólica. Como los del alto fondo, las mujeres también decían que eran diferentes…
El borracho de los barrios perdidos decía que era diferente y lo mismo decían los artistas, los profesionales, los ricos, los pobres, la gente religiosa, los agnósticos, los indios, los esquimales, los soldados veteranos y los presos… hoy en día, todos ellos hablan de lo mucho que nos parecemos todos los alcohólicos cuando reconocemos que hemos llegado a la hora de la verdad.
— Como lo ve Bill, p. 24
Yo no puedo considerarme diferente en A.A.; si lo hago me aíslo de otros y del contacto con mi Poder Superior.
Si me siento aislado en A.A., no es culpa de los otros.
Es algo que yo he creado por sentirme de algún modo “diferente”.
Hoy practico ser simplemente un alcohólico más en la Comunidad mundial de Alcohólicos Anónimos.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
19 de febrero.
Pensamiento del Día.
Muchas de las cosas que hacemos en A.A. son una preparación para ese momento crucial en que vamos caminando por la calle en un hermoso día de brillante sol, y vemos un agradable y fresco lugar donde tomar una copa, asaltando nuestro pensamiento la idea de beber. Si hemos entrenado nuestras mentes de modo que estemos preparados para este momento crucial, no beberemos esa primera copa. En otras palabras, si nos hemos compenetrado del programa de A.A., nos salvaremos, pero si nuestra admisión no ha sido plena y sincera, no escaparemos cuando llegue la tentación.
- '¿Tendré presente en mi pensamiento el hecho de que el licor es mi enemigo?"
Meditación del Día.
¿Cuántas de las plegarias del mundo han quedado sin respuesta porque los hombres que oraron no resistieron hasta el fin? Creían que era demasiado tarde, y que tenían que actuar por sí mismos, que Dios no iba a guiarlos. "Aquel que resista hasta el final, se salvará". ¿Puedo yo resistir hasta el fin mismo? Si lo hago, me salvaré. Trataré de resistir con valor. Si resisto, Dios revelará aquellos tesoros secretos espirituales que estén ocultos para los que no resisten hasta el fin.
Oración del Día.
Ruego porque pueda seguir la dirección de Dios para que sea mío el éxito espiritual.
Ruego porque no llegue a dudar del poder de Dios, y así tomar las cosas en mis propias manos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día.
Muchas de las cosas que hacemos en A.A. son una preparación para ese momento crucial en que vamos caminando por la calle en un hermoso día de brillante sol, y vemos un agradable y fresco lugar donde tomar una copa, asaltando nuestro pensamiento la idea de beber. Si hemos entrenado nuestras mentes de modo que estemos preparados para este momento crucial, no beberemos esa primera copa. En otras palabras, si nos hemos compenetrado del programa de A.A., nos salvaremos, pero si nuestra admisión no ha sido plena y sincera, no escaparemos cuando llegue la tentación.
- '¿Tendré presente en mi pensamiento el hecho de que el licor es mi enemigo?"
Meditación del Día.
¿Cuántas de las plegarias del mundo han quedado sin respuesta porque los hombres que oraron no resistieron hasta el fin? Creían que era demasiado tarde, y que tenían que actuar por sí mismos, que Dios no iba a guiarlos. "Aquel que resista hasta el final, se salvará". ¿Puedo yo resistir hasta el fin mismo? Si lo hago, me salvaré. Trataré de resistir con valor. Si resisto, Dios revelará aquellos tesoros secretos espirituales que estén ocultos para los que no resisten hasta el fin.
Oración del Día.
Ruego porque pueda seguir la dirección de Dios para que sea mío el éxito espiritual.
Ruego porque no llegue a dudar del poder de Dios, y así tomar las cosas en mis propias manos.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷