Alcohólicos Anónimos Hispano
1.02K subscribers
8.48K photos
432 videos
311 files
4.28K links
Alcohólicos Anónimos ®
Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente.
No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
Download Telegram
17 de Febrero

EL AMOR EN SUS OJOS

Algunos de nosotros no queremos creer en Dios, otros no podemos creer, y hay otros que, aunque creen en Dios, no confían en que Él haga este milagro.

— Doce Pasos y Doce Tradiciones, p. 23


Los cambios que yo veía en la gente nueva que llegaba a la Comunidad eran lo que me ayudaba a perder mis temores y transformar mi actitud negativa en positiva.

Podía ver el amor en sus ojos y estaba impresionado por la gran importancia que para ellos tenía su sobriedad de “Un Día a la Vez”.

Honradamente habían considerado el Segundo Paso y llegaron a creer que un poder superior a ellos mismos estaba devolviéndoles el sano juicio.

Esto me infundía fe en la Comunidad y la esperanza de que podría funcionar para mí también.

Llegué a darme cuenta de que Dios era un Dios bondadoso y no aquel Dios castigador a quien había temido antes de unirme a A.A.

Además, me di cuenta de que Él había estado conmigo en todas esas ocasiones que estuve en dificultades antes de llegar a A.A.

Hoy yo sé que fue Él quien me condujo a A.A. y que yo soy un milagro.


(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
17 de febrero.

Pensamiento del Día.

El es veneno para el alcohólico. Veneno no es una palabra demasiado porque el alcoholismo conduce con el tiempo la muerte del alcohólico. Puede ser una muerte rápida o una muerte lenta. Cuando pasamos por las tiendas y vemos varias especies de licor revestido con envolturas llamativas para hacerlo aparecer atractivo, debemos tener siempre el propósito de decirnos: "Todo eso es veneno para mí".
-Y lo es. El alcohol envenenó nuestras vidas durante largo tiempo “Sé que puesto que soy un alcohólico todo licor es veneno para mí".


Meditación del Día.

Debo de algún modo encontrar el medio de acercarme a Dios. Esto es lo que realmente tiene importancia. Tengo que buscar de alguna manera el verdadero pan de la vida, que es la comunión con El. Tengo que asirme a la verdad en el centro de toda adoración. Esta verdad central es todo lo que importa. Todas las formas de veneración tienen esta comunión con Dios como su motivo y meta.


Oración del Día.

Ruego poder reunirme con Dios en tranquila comunión.
Pido poder participar del alimento espiritual que Dios ha dispuesto para mí.


(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

🌷
Experiencia Diaria

Ahorrarme tiempo

17 de febrero de 2026

Le doy gracias a Dios por un día más. Les quiero contar cómo llegué a Alcohólicos Anónimos: cargaba con una tarjeta para firmas. Mi esposo y yo habíamos decidido irnos de fiesta para divertirnos, pero consumimos alcohol.

Al momento de retirarnos, decidimos que yo condujera el carro, ya que era la que había bebido menos. Aunque no me sentía borracha, al manejar no me di cuenta de lo que hacía y me fui en sentido contrario. Inmediatamente me detuvo una patrulla; al verme con unos tragos encima, me esposaron y me llevaron a la comandancia.

Jamás me había pasado esa situación. Aún esposada, me tomaron fotos y me revisaron. Cuando me encerraron en una celda, me sentía como una delincuente. Me la pasé llorando y enojada con los policías. Es muy feo estar en una celda.

Al llegar a Alcohólicos Anónimos, por requerimiento de un juez, mis compañeros me dijeron que esto se trata de prevención y me invitaron a ahorrarme tiempo de sufrimiento. Hoy he aprendido que es mejor dejar de beber, porque no me trae nada bueno en la vida.

Guadalupe I.
Baja California Norte

Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.

#plenitud  #experienciasdiarias  #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Febrero 17

“De esta manera llegué a saber que lo temporal y aparentemente bueno puede ser a menudo el enemigo mortal de lo permanente y mejor”.

“Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo”. BILL W., COFUNDADOR DE AA, ENERO DE 1955. De El lenguaje del corazón.
Cita diaria de Grapevine, 17 de febrero

«Lo que implica seguir todo el programa de AA, tal y como nos lo transmitieron los primeros miembros de AA, no es la perspectiva de convertirnos en una especie de santurrones repulsivos. Es la amenaza de estar verdaderamente vivos, conscientes y tal vez incluso extasiados».

«La amenaza de los Doce Pasos», Vermont, octubre de 1965, AA Grapevine.
Evento de la Mujer en AA: 22 de marzo en Villa Independencia, Ver.
Ebby T.
Ebby T: El hombre que apadrinó a Bill W.

Un día de septiembre de 1934, un hombre preocupado llamado Ebby T. Se encontraba ante un juez de Bennington, Vermont que le estaba reprendiendo por la borrachera que había conducido a su arresto. Se le iba a permitir volver a casa. Pero tendría que volver a la corte el lunes, después de prometer solemnemente al juez que no bebería durante el fin de semana. Mientras tanto un nuevo amigo llamado Rowland H. estaba listo para presentarse ante el tribunal y hacerse responsable de Ebby.
Lo que ni el juez ni Rowland sabían era que los demonios dentro de Ebby le estaban pidiendo a gritos tomarse un trago mientras el policía local le llevaba a la casa veraniega de la familia a 25 millas al norte de Manchester. Tenía guardadas en el sótano botellas de cerveza y estaba impaciente por llegar y bebérselas. Cuando el policía se marchó, Ebby corrió al sótano para poner fin a la agonía que le estaba desgarrando.
Pero al empezar a destapar una botella, un arranque de culpabilidad le detuvo en seco. Había prometido al juez que no bebería y tenia que cumplir la promesa. Tras una lucha feroz, llevó las botellas a la casa de un vecino. Esto le hizo sentirse tranquilo y fue su último intento de beber en dos años y siete meses.
Es posible que esta acción también fuera una de las más grandes victorias de las historias de A.A., porque Ebby fue el hombre que transmitió al cofundador de A.A. Bill W. los principios del Grupo Oxford y la promesa de la sobriedad. Si Ebby hubiera vuelto a beber ese fin de semana, es dudoso que se hubiera presentado ante el tribunal el lunes o que el juez le hubiera dado otra oportunidad. Es poco probable que hubiera mantenido la sobriedad que le hizo posible visitar al totalmente ebrio Bill W. unos meses más tarde. A pesar de los problemas con la bebida que le sobrevinieron más tarde, Ebby fue un héroe durante esos meses de crucial importancia cuando sirvió como padrino de Bill.
Ebby, aunque no se menciona su nombre, protagoniza La historia de Bill, que ha aparecido en todas las cuatro ediciones del Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Bill le describe como el viejo compañero de colegio que le llamó a finales de noviembre de 1934, cuando Bill se encontraba en una larga borrachera en su casa de Brooklyn Heights, New York. Ebby entró en la casa de Bill “fresco el cutis y radiante.” Bill nos cuenta: “Estaba sobrio. Hacía ya muchos años que él no había llegado a Nueva York en esas condiciones. Me quedé sorprendido, pues se decía que lo habían internado por demencia alcohólica. ¿Cómo habría logrado escapar? Claro que vendría a cenar conmigo y luego podría beber libremente con él. Sin preocuparme de su bienestar sólo pensé en revivir el espíritu de días pasados.”
Ebby no había venido para beber sino para pasarle a Bill los principios que le habían enseñado Rowland H. y otros dos miembros del Grupo Oxford en Vermont. Ebby vivía ahora en la Misión de Calvario en el lado este del sur de Manhattan y se había enterado de los problemas de Bill y le estaba llevando el mensaje como los miembros del Grupo le habían recomendado que hiciera para su propio beneficio. Bill se resistió al principio, pero acabó aceptando los principios y teniendo la experiencia espiritual que le dio una nueva misión en la vida. La historia de la recuperación de Bill y de su trabajo posterior se ha contado muchas veces en libros, charlas y artículos y en algunos relatos se le había considerado como uno de los americanos más grandes del Siglo XX. Pero Bill no lo podría haber hecho sin no hubiera tenido esa importantísima visita de Ebby. Y los A.A. que estudian la historia de la Comunidad abundan en la opinión de que Ebby fue un maravilloso y atento padrino.
1
Ebby T., cuyo nombre era Edwin, nació en Albany, New York, en 1896 y murió en Ballston Spa, New York, en 1966. Pasó uno de sus años de secundaria viviendo con la familia de un ministro religioso de Manchester, Vermont, donde su familia tenía una casa de verano. Probablemente fue allí donde conoció a Bill W. que se crió en East Dorset, siete millas al norte, y asistió a la escuela secundaria de Manchester. Ebby siempre recordaba que Bill había sido un lanzador extraordinario en el equipo local de béisbol.
Es posible que Ebby bebiera vino en las fiestas familiares, pero se tomó su primer auténtico trago en 1915, a los 19 años, cuando entró en el bar del Hotel Ten Eyck de Albany y pidió una cerveza.
Más o menos a esa edad empezó a trabajar en el negocio familiar.
Cuando cerró el negocio en 1922, se emborrachaba frecuentemente.
Más tarde en la década de los 20 trabajaba en una agencia de corredores de bolsa de Albany. Bill también era agente de bolsa de Nueva York y es probable que tuvieran amigos comunes de negocios. (Ebby se enteró de los problemas cada vez peores de Bill al pasar por una oficina de agentes de bolsa.)
Bill, en su propia historia, habla de la ocasión en que Ebby y él fletaron un avión para finalizar una parranda. Esto sucedió en enero de 1929 cuando Bill pasó por Albany de camino a Manchester, Vermont por tren. Ebby había estado pasando el tiempo con los pilotos del aeropuerto local y sugirió que los dos fueran en avión a Manchester, donde se iba a inaugurar un aeropuerto. Tras un peligroso vuelo por una zona montañosa, llegaron borrachos y se comportaron de manera vergonzosa ante los dignatarios locales que estaban allí para la ceremonia.
En 1932 la familia de Ebby estaba encantada de verlo trasladarse a Vermont, donde su forma de beber le ocasionó más problemas y arrestos. Estaba viviendo en la casa de verano de su familia cuando Shep C. y Cebra G., dos miembros del Grupo Oxford, lo eligieron como posible candidato para su programa. Al principio se resistió, pero se mostró mías dispuesto después de que otra borrachera le llevó ante el tribunal de Bennington, la sede administrativa del condado.
También conoció a Rowland H. que fue su guardián temporal y le ofreció lo que hoy día en A.A. se conoce como apadrinamiento. Después de varias semanas, Rowland se lo llevó a Nueva York y le ayudó a encontrar alojamiento en la Misión del Calvario. Ebby pasó el mensaje del grupo Oxford a Bill y más tarde se instaló en la casa de Bill y Lois cuando se cerró la Misión del Calvario en 1936. En 1937 estaba de regreso en Albany trabajando en una factoría de Ford.
Más tarde Ebby dijo que los problemas del trabajo fueron la razón por la que volvió a beber en 1937. Su vida se convirtió en una pesadilla de borracheras seguidas de cortos períodos de sobriedad. Tenía diversos trabajos en los que tenía éxito por cortos períodos de tiempo. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como empleado civil de la Marina de Guerra y sus superiores le estimaban mucho. Ebby vivía meses con Bill y Lois. Bill trató de ayudar a Ebby, pero nada daba resultados. A veces Ebby andaba por las calles sin hogar.
No obstante, los A.A. nunca dejaron de tratar de ayudar a Ebby y en 1953 un A.A. neoyorquino, Charlie M., le compró a Ebby un billete a Dallas para tratamiento en una clínica allí dirigida por Searcy W., un miembro pionero. Tuvo algunas dificultades al principio, pero logró su sobriedad en Texas y pasó ocho años allí. También encontró un empleo fijo que le duró varios años. El tiempo que pasó en Texas fue el mejor período de su vida adulta. Le gente agradecida le trataba como un personaje y hacía esfuerzos especiales para conocerlo u oírle hablar. Una pareja lo invitó a pasar un par de meses en su rancho ganadero cerca de Ozona, Texas, y se quedaron encantados con la visita. Cuando estaba sobrio, Ebby era un hombre amable y simpático a quien le resultaba muy fácil hacer amigos.
Regresó a los alrededores de Nueva York a fines de 1961 y vivió un rato con su hermano mayor, Ken. Mientras tanto, se veía acosado cada vez más por problemas de salud y era cada vez más claro que ya no podía vivir de forma independiente.
Bill W. que siempre había ayudado a Ebby enviándole cheques de vez en cuando, nuevamente intervino para aliviar los problemas de Ebby durante sus últimos años. Estableció un fondo para el cuidado de Ebby e invitó a sus amigos a hacer contribuciones al fondo. A principios de 1964, Bill encontró un hogar para Ebby en una granja de reposo en Galway, cerca de Saratoga Springs, New York. Bill llevó Ebby a la granja en automóvil en mayo de 1964 y lo confió al cuidado de Margaret y Mickey McP., miembros de A.A. que cuidaban a unos cuantos alcohólicos en su vivienda construida en el Siglo XIX.
Para Ebby no podría haber sido mejor lugar donde pasar sus últimos años. Acabó siendo muy popular entre los demás residentes y les impresionó mucho su capacidad para hacer los dificultosos crucigramas del New York Times. Tuvo visitas de miembros de su familia de Albany, solamente a 25 millas al sur de Galway.
Un día a fines de marzo de 1966, Ebby no pudo bajar para desayunar. Lo llevaron a toda prisa al hospital del Ballston Spa donde murió la mañana del 21 de marzo. La causa de su muerte fue enfisema, la misma enfermedad de la que Bill se murió cinco años más tarde. El día de su fallecimiento Ebby llevaba dos años sobrio.
Bill y Lois estaban de viaje en México pero volvieron pronto para asistir al funeral en Albany.
En la muerte Ebby se reunió con miembros de su eminente familia en Cementerio Rural de Albany. Es difícil encontrar la tumba de Ebby en ese cementerio boscoso con sus numerosas sendas serpenteantes y empinadas, pero algunos A.A. van allí para visitarla.
Estos compañeros agradecidos reconocen el papel que Ebby desempeñó al apadrinar a Bill y así dar comienzo al proceso que ha ayudado a millones de personas a lograr la sobriedad. Al igual que en las lápidas de Bill W. y el Bob, no hay mención de A.A. en la de Ebby.

Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Navideña 2006) con permiso de A.A. World Services, Inc.
18 de Febrero

Cada uno sigue su propio camino

… lo único que tuvimos que hacer fue tomar el simple juego de instrumentos espirituales que ponían en nuestras manos.

— Alcohólicos Anónimos, p. 25


Mi primer intento con los Pasos fue por obligación y necesidad, lo cual resultó en un profundo sentimiento de desconsuelo al frente de esos adverbios: inmediatamente; completamente; humildemente; directamente; y solamente.

Yo consideraba afortunado a Bill W. por haber tenido esa grande y aun sensacional experiencia espiritual.

A medida que pasaba el tiempo yo tendría que descubrir que el sendero que yo seguía, era el mío propio.

Después de unas pocas veinticuatro horas en la Comunidad de A.A., gracias principalmente al compartimiento de los miembros en las reuniones, llegué a entender que todos encuentran poco a poco su propio ritmo para navegar por los Pasos.

Progresivamente, trato de vivir de acuerdo a estos principios sugeridos.

Como resultado de estos Pasos, hoy día puedo decir que mi actitud frente a la vida, la gente y hacia cualquier cosa que tenga que ver con Dios ha sido transformada y mejorada.


(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
18 de febrero.

Pensamiento del Día.

Después de haberme convertido en un alcohólico, el alcohol envenena mi amor por mi familia, mis aspiraciones en el trabajo, y el respeto a mí mismo. Envenenó mi vida entera hasta que conocí a A.A. Mi vida es ahora más feliz de lo que hubo sido durante largo tiempo. No deseo suicidarme. De modo que, con la ayuda de Dios y de A.A., ya no introduciré nada más de aquel veneno alcohólico en mi organismo. Voy a seguir educando a mi mente para que sólo piense en el licor como en un veneno.
-"¿Creo que el licor envenenará mi vida si alguna vez vuelvo a tomarlo?"


Meditación del Día.

Uniré mi frágil naturaleza con el ilimitado poder Divino. Uniré mi vida con la fuerza Divina para el bien en este mundo. No es tanto la apasionada súplica la que logra la atención "Divina" como la serena entrega de dificultades y preocupaciones en las Divinas manos. Por eso, confiaré en Dios como un niño que pone su enredada madeja de lana en manos de su madre amante para que la desenrede. Somos más gratos a Dios por nuestra plena confianza que por implorar su ayuda.


Oración del Día.

Ruego porque pueda poner todas mis dificultades en manos de Dios, y ahí dejarlas.
Pido poder confiar totalmente en que Dios se hará cargo de ellas.


(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)

🌷