Cita Diaria con La Viña Febrero 9
“Las paradojas de la sobriedad”. KEEGO HARBOR, MICHIGAN, JUNIO DE 1998. De Beginners’ Book
“AA me enseñó que soy el arquitecto de mi propio éxito o felicidad. La calidad de mi sobriedad depende de mí —será lo que yo quiera que sea—”. “Las paradojas de la sobriedad”. KEEGO HARBOR, MICHIGAN, JUNIO DE 1998. De Beginners’ Book
Cita diaria de Grapevine, 9 de febrero
«Personas a las que hemos hecho daño», Reynoldsburg, Ohio, septiembre de 1979.
«No necesito pedir perdón de rodillas; necesito caminar con la cabeza alta, sin falso orgullo. Cuando voy con humildad y pido sinceramente perdón a las personas, esto me quita un peso de encima».«Personas a las que hemos hecho daño», Reynoldsburg, Ohio, septiembre de 1979.
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Congreso de la región sur poniente
Las Convenciones Internacionales han sido eventos memorables y grandes celebraciones.
Cada cinco años, desde 1950, miles de miembros de A.A. han pasado el largo fin de semana del 4 de julio celebrando el nacimiento de A.A. y su propia sobriedad en una de las convenciones internacionales del aniversario de la Comunidad. Vienen de todas partes del mundo para invadir una ciudad de los Estados Unidos o Canadá cuidadosamente seleccionada y, efectivamente, apoderarse del lugar.
Un compañero que fue a Seattle en 1990 escribió en el Grapevine: “Gente y más gente de todas partes y ni una gota que beber”. Cinco años más tarde, el Grapevine citó las palabras de un miembro en San Diego: “Dondequiera que miraba, allí estábamos”.
Ciudades enteras parecen contagiarse del espíritu. En los restaurantes hay menús de bebidas sólo con bebidas no alcohólicas (en una convención, un compañero pidió una bebida alcohólica para su esposa, miembro de Al-Anon, y el camarero no quiso servírsela), y las existencias de café siempre amenazan con agotarse (en Long Beach, California, en nuestro 25 aniversario, se acabaron de verdad). Y en Montreal, con 45,000 miembros de A.A. paseando por las calles, la Casa Seagrams, figuradamente encogiéndose de hombros, tenía la bandera a media asta.
Hoy día las convenciones internacionales son principalmente ocasiones para celebrar y compartir, pero las primeras conmemoraron eventos de gran significación en la historia de A.A.
En 1950, en nuestro 15º aniversario en Cleveland, los miembros congregados allí votaron para aceptar el Segundo Legado de Unidad y las Doce Tradiciones, y oyeron al cofundador, el Dr. Bob, hablar por última vez (falleció poco después).
Cinco años más tarde, en la convención del 20º aniversario en St. Louis, cuando A.A. “llegó a su mayoría de edad”, los fundadores pusieron el futuro de A.A. en las manos de la Comunidad en su totalidad por medio de la estructura de la Conferencia de Servicios Generales (que se reunió durante la Convención). Cuando el fundador Bill W. presentó la resolución para aprobar la Conferencia, la llamó “una de las horas más solemnes que esta Comunidad conocerá, porque estamos a punto de confirmar su estructura permanente”. La Conferencia, dijo Bill, “ahora debe convertirse en la sucesora permanente de los fundadores de Alcohólicos Anónimos, heredando de ellos todos sus deberes y responsabilidades especiales, para así evitar en el futuro toda posible lucha por el prestigio individual o poder personal, y al mismo tiempo ofreciendo a nuestra Sociedad una forma de funcionar permanentemente”.
La convención de Long Beach, cinco años más tarde, fue una gran celebración de un cuarto de siglo de sobriedad. Participaron en el programa muchos de los no alcohólicos que habían tenido gran influencia en nuestra historia: entre ellos, la Hna. Ignacia, el Coronel Towns, el Alcaide Clinton Duffy y el Dr. Harry Tiebout; y los participantes disfrutaron de un espectáculo con estrellas de Hollywood tales como Peggy Lee, Jayne Mansfield, Dennis Day, Buster Keaton y Les Brown y su “Band of Renown”.
En Toronto en 1965, los asistentes rezaron por primera vez la Declaración de la Responsabilidad, escrita especialmente para la ocasión.
En nuestro 35º aniversario, en Miami, hubo un momento agridulce cuando Bill W., enfermo en fase terminal, que se suponía que no iba a hacer acto de presencia, apareció para hablar en la reunión espiritual de domingo por la mañana (falleció el siguiente mes de enero).
A medida que se ha ido transmitiendo el mensaje de A.A. por todo el mundo, ha venido aumentando el número de miembros que participan en la fiesta. De la relativamente pequeña (comparado con las cifras de hoy) cantidad de 1,000 miembros en Cleveland en 1950, la asistencia ha crecido de manera exponencial: 5,000 en 1955 en St. Louis; 10,000 en Toronto en 1965; en Miami, 10,900; en Denver, 19,800; en New Orleans en 1980 éramos 22,500.
Cada cinco años, desde 1950, miles de miembros de A.A. han pasado el largo fin de semana del 4 de julio celebrando el nacimiento de A.A. y su propia sobriedad en una de las convenciones internacionales del aniversario de la Comunidad. Vienen de todas partes del mundo para invadir una ciudad de los Estados Unidos o Canadá cuidadosamente seleccionada y, efectivamente, apoderarse del lugar.
Un compañero que fue a Seattle en 1990 escribió en el Grapevine: “Gente y más gente de todas partes y ni una gota que beber”. Cinco años más tarde, el Grapevine citó las palabras de un miembro en San Diego: “Dondequiera que miraba, allí estábamos”.
Ciudades enteras parecen contagiarse del espíritu. En los restaurantes hay menús de bebidas sólo con bebidas no alcohólicas (en una convención, un compañero pidió una bebida alcohólica para su esposa, miembro de Al-Anon, y el camarero no quiso servírsela), y las existencias de café siempre amenazan con agotarse (en Long Beach, California, en nuestro 25 aniversario, se acabaron de verdad). Y en Montreal, con 45,000 miembros de A.A. paseando por las calles, la Casa Seagrams, figuradamente encogiéndose de hombros, tenía la bandera a media asta.
Hoy día las convenciones internacionales son principalmente ocasiones para celebrar y compartir, pero las primeras conmemoraron eventos de gran significación en la historia de A.A.
En 1950, en nuestro 15º aniversario en Cleveland, los miembros congregados allí votaron para aceptar el Segundo Legado de Unidad y las Doce Tradiciones, y oyeron al cofundador, el Dr. Bob, hablar por última vez (falleció poco después).
Cinco años más tarde, en la convención del 20º aniversario en St. Louis, cuando A.A. “llegó a su mayoría de edad”, los fundadores pusieron el futuro de A.A. en las manos de la Comunidad en su totalidad por medio de la estructura de la Conferencia de Servicios Generales (que se reunió durante la Convención). Cuando el fundador Bill W. presentó la resolución para aprobar la Conferencia, la llamó “una de las horas más solemnes que esta Comunidad conocerá, porque estamos a punto de confirmar su estructura permanente”. La Conferencia, dijo Bill, “ahora debe convertirse en la sucesora permanente de los fundadores de Alcohólicos Anónimos, heredando de ellos todos sus deberes y responsabilidades especiales, para así evitar en el futuro toda posible lucha por el prestigio individual o poder personal, y al mismo tiempo ofreciendo a nuestra Sociedad una forma de funcionar permanentemente”.
La convención de Long Beach, cinco años más tarde, fue una gran celebración de un cuarto de siglo de sobriedad. Participaron en el programa muchos de los no alcohólicos que habían tenido gran influencia en nuestra historia: entre ellos, la Hna. Ignacia, el Coronel Towns, el Alcaide Clinton Duffy y el Dr. Harry Tiebout; y los participantes disfrutaron de un espectáculo con estrellas de Hollywood tales como Peggy Lee, Jayne Mansfield, Dennis Day, Buster Keaton y Les Brown y su “Band of Renown”.
En Toronto en 1965, los asistentes rezaron por primera vez la Declaración de la Responsabilidad, escrita especialmente para la ocasión.
En nuestro 35º aniversario, en Miami, hubo un momento agridulce cuando Bill W., enfermo en fase terminal, que se suponía que no iba a hacer acto de presencia, apareció para hablar en la reunión espiritual de domingo por la mañana (falleció el siguiente mes de enero).
A medida que se ha ido transmitiendo el mensaje de A.A. por todo el mundo, ha venido aumentando el número de miembros que participan en la fiesta. De la relativamente pequeña (comparado con las cifras de hoy) cantidad de 1,000 miembros en Cleveland en 1950, la asistencia ha crecido de manera exponencial: 5,000 en 1955 en St. Louis; 10,000 en Toronto en 1965; en Miami, 10,900; en Denver, 19,800; en New Orleans en 1980 éramos 22,500.
En 1985, en nuestro aniversario de plata en Montreal, la asistencia casi se duplicó hasta 45,000; hubo 48,000 en Seattle; y en 1995, 54,000 miembros se reunieron en San Diego para asistir a la mayor fiesta de cumpleaños de A.A.
El formato básico de la Convención, establecido en 1960 en Long Beach, ha permanecido básicamente igual. Las actividades del fin de semana empiezan con un baile el jueves por la noche (en años recientes ha habido varios, con diferentes tipos de música para compañeros de diferentes edades e intereses). En la Reunión Grande del viernes por la noche, todos los convencionistas se reúnen por primera vez y, desde la celebración en Denver, ha abierto con el siempre emocionante y conmovedor desfile de banderas, en el que un miembro seleccionado al azar representante de cada país participante entra en el estadio llevando la bandera a las ovaciones y aplausos de miles de compañeros de A.A.
Cuando los miembros pioneros describieron la primera convención como “internacional”, simplemente querían decir que asistieron los miembros de los Estados Unidos y de Canadá, pero en todas las sucesivas convenciones cada vez más miembros de A.A. de otros países se unieron a la celebración.
Veintinueve países participaron en la primera ceremonia de las banderas. En 1980 hubo 33 países, 54 en 1985, 75 en 1990, 87 en 1995 y 86 en el año 2000.
En Seattle (1990), los A.A. de algunos países del Este de Europa recién independizados suscitaron las mayores ovaciones. Un miembro escribió en el Grapevine: “Se aplaudió a todos los países según se iban presentando sus banderas, pero el fervor pareció intensificarse… al nombrar cada país que había conseguido recientemente su independencia. Era como si todos los presentes, por haber pasado por sus propios infiernos personales, pudieran identificarse y expresar su apoyo”.
El espectáculo de estrellas del sábado por la noche de Long Beach empezó la tradición de celebrar una función de variedades. En San Diego en 1995, el evento del sábado por la noche se transformó en la primera reunión de veteranos y la multitud de alcohólicos congregados, con muchos o pocos años de sobriedad, escucharon las historias de 15 miembros de A.A., escogidos al azar, de entre 129 asistentes con 40 o más años de sobriedad.
Y todas las convenciones, por supuesto, han terminado el domingo por la mañana con la tradicional reunión espiritual.
Aunque las reuniones grandes son las atracciones principales del programa, hay todos los días una gran variedad de mesas de trabajo con todo tema de A.A. imaginable, y en casi todos los idiomas. Hay reuniones maratonianas, grandes y pequeñas. En New Orleans, donde se efectuó la primera auténtica reunión maratoniana, un borracho anónimo entró directamente de la calle, logró su sobriedad, y se presentó el domingo por la mañana ante más de 22,000 miembros de A.A. que le manifestaron su apoyo. No fue el primero (ni el último) en lograr su sobriedad en una Convención, pero fue con toda seguridad el más sorprendido.
Nuestras convenciones internacionales son mucho más que fiestas de cumpleaños. Son para los A.A. de todo el planeta una oportunidad de ampliar su visión de la Comunidad y reforzar su propia sobriedad. Son oportunidades de dar a conocer al mundo que A.A. está vivo y prosperando como recurso para la comunidad, a nivel local e internacional. Hacemos esto en parte divulgando información y, aun más importante, ofreciendo miles de ejemplos de cómo funciona A.A.
Un locutor radiofónico de Montreal ofreció un comentario que refleja la actitud típica de mucha gente no alcohólica al decir que la ciudad durante la Convención había sido “invadida por miles de alienígenas benévolos. Con sus etiquetas azules puestas, iban paseando por la ciudad, felices, sonrientes, saludando a todos los que cruzaban con ellos. Los habitantes de la ciudad se habían contagiado de este extraño nuevo espíritu y estaban devolviendo las sonrisas y los saludos”.
El formato básico de la Convención, establecido en 1960 en Long Beach, ha permanecido básicamente igual. Las actividades del fin de semana empiezan con un baile el jueves por la noche (en años recientes ha habido varios, con diferentes tipos de música para compañeros de diferentes edades e intereses). En la Reunión Grande del viernes por la noche, todos los convencionistas se reúnen por primera vez y, desde la celebración en Denver, ha abierto con el siempre emocionante y conmovedor desfile de banderas, en el que un miembro seleccionado al azar representante de cada país participante entra en el estadio llevando la bandera a las ovaciones y aplausos de miles de compañeros de A.A.
Cuando los miembros pioneros describieron la primera convención como “internacional”, simplemente querían decir que asistieron los miembros de los Estados Unidos y de Canadá, pero en todas las sucesivas convenciones cada vez más miembros de A.A. de otros países se unieron a la celebración.
Veintinueve países participaron en la primera ceremonia de las banderas. En 1980 hubo 33 países, 54 en 1985, 75 en 1990, 87 en 1995 y 86 en el año 2000.
En Seattle (1990), los A.A. de algunos países del Este de Europa recién independizados suscitaron las mayores ovaciones. Un miembro escribió en el Grapevine: “Se aplaudió a todos los países según se iban presentando sus banderas, pero el fervor pareció intensificarse… al nombrar cada país que había conseguido recientemente su independencia. Era como si todos los presentes, por haber pasado por sus propios infiernos personales, pudieran identificarse y expresar su apoyo”.
El espectáculo de estrellas del sábado por la noche de Long Beach empezó la tradición de celebrar una función de variedades. En San Diego en 1995, el evento del sábado por la noche se transformó en la primera reunión de veteranos y la multitud de alcohólicos congregados, con muchos o pocos años de sobriedad, escucharon las historias de 15 miembros de A.A., escogidos al azar, de entre 129 asistentes con 40 o más años de sobriedad.
Y todas las convenciones, por supuesto, han terminado el domingo por la mañana con la tradicional reunión espiritual.
Aunque las reuniones grandes son las atracciones principales del programa, hay todos los días una gran variedad de mesas de trabajo con todo tema de A.A. imaginable, y en casi todos los idiomas. Hay reuniones maratonianas, grandes y pequeñas. En New Orleans, donde se efectuó la primera auténtica reunión maratoniana, un borracho anónimo entró directamente de la calle, logró su sobriedad, y se presentó el domingo por la mañana ante más de 22,000 miembros de A.A. que le manifestaron su apoyo. No fue el primero (ni el último) en lograr su sobriedad en una Convención, pero fue con toda seguridad el más sorprendido.
Nuestras convenciones internacionales son mucho más que fiestas de cumpleaños. Son para los A.A. de todo el planeta una oportunidad de ampliar su visión de la Comunidad y reforzar su propia sobriedad. Son oportunidades de dar a conocer al mundo que A.A. está vivo y prosperando como recurso para la comunidad, a nivel local e internacional. Hacemos esto en parte divulgando información y, aun más importante, ofreciendo miles de ejemplos de cómo funciona A.A.
Un locutor radiofónico de Montreal ofreció un comentario que refleja la actitud típica de mucha gente no alcohólica al decir que la ciudad durante la Convención había sido “invadida por miles de alienígenas benévolos. Con sus etiquetas azules puestas, iban paseando por la ciudad, felices, sonrientes, saludando a todos los que cruzaban con ellos. Los habitantes de la ciudad se habían contagiado de este extraño nuevo espíritu y estaban devolviendo las sonrisas y los saludos”.
Toronto experimentará ese “extraño nuevo espíritu” en julio de 2005 cuando sirva como anfitriona de la convención por segunda vez. El lema “Yo soy responsable” repite el punto culminante de la celebración de nuestro 30º aniversario hace 40 años, cuando juramos en unísono que la mano de A.A. siempre estaría allí para cualquiera, dondequiera que estuviera en el mundo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Navideña 2004) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Navideña 2004) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
10 de FEBRERO
YO NO DIRIJO EL ESPECTÁCULO
Cuando nos volvimos alcohólicos, aplastados por una crisis que nosotros mismos nos habíamos impuesto y que no podíamos posponer o evadir, tuvimos que encarar sin ningún temor el dilema de que Dios lo es todo o de otra manera Él no es nada. Dios es, o no es. ¿Qué íbamos a escoger?
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 53
Hoy mi elección es Dios. Él es todo. Por esto estoy verdaderamente agradecido. Cuando pienso que estoy dirigiendo el espectáculo estoy separando a Dios de mi vida. Yo oro para poder recordar esto cuando me dejo atrapar en mi egoísmo. Lo más importante es que hoy yo esté deseoso de desarrollarme espiritualmente y que Dios sea todo. Cuando estaba tratando de dejar de beber por mi propia cuenta, nunca pude; con Dios y con A.A. está dando resultados. Esto parece ser un simple pensamiento para un alcohólico complicado.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
10 de FEBRERO
YO NO DIRIJO EL ESPECTÁCULO
Cuando nos volvimos alcohólicos, aplastados por una crisis que nosotros mismos nos habíamos impuesto y que no podíamos posponer o evadir, tuvimos que encarar sin ningún temor el dilema de que Dios lo es todo o de otra manera Él no es nada. Dios es, o no es. ¿Qué íbamos a escoger?
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 53
Hoy mi elección es Dios. Él es todo. Por esto estoy verdaderamente agradecido. Cuando pienso que estoy dirigiendo el espectáculo estoy separando a Dios de mi vida. Yo oro para poder recordar esto cuando me dejo atrapar en mi egoísmo. Lo más importante es que hoy yo esté deseoso de desarrollarme espiritualmente y que Dios sea todo. Cuando estaba tratando de dejar de beber por mi propia cuenta, nunca pude; con Dios y con A.A. está dando resultados. Esto parece ser un simple pensamiento para un alcohólico complicado.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
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10 de febrero.
Pensamiento del Día
Puesto que me di cuenta de que me había convertido en un enfermo alcohólico y de que jamás podría tener diversión alguna con el alcohol, y dado que supe que desde entonces el licor siempre me causaría dificultades, el sentido común me dijo que lo único que me quedaba era una vida de sobriedad. Pero en A.A. aprendí otra cosa, la cosa más importante que se puede aprender, que podía recurrir a un poder superior para ayudarme a conservarme alejado del alcoholo; que podía utilizar ese divino principio del universo, y que Dios me ayudaría a vivir una vida sobria, útil, feliz. Por eso ahora ya no me preocupa el hecho de que jamás podré tener diversión con la bebida. “¿He aprendido que soy mucho más feliz sin el alcohol?”
Meditación del Día
Como un árbol, tengo que ser podado de muchas ramas muertas antes de estar preparado para producir buenos frutos. Pienso en las personas transformadas como en los árboles, que han sido despojados de sus ramas viejas, - podados, cortados y desnudos – pero a través de las ramas oscuras, aparentemente muertas, fluye en silencio la savia nueva hasta que el sol de la primavera acompaña a la nueva vida. Brotan las hojas, los botones, las flores y los frutos, y su renacimiento es mejor por la poda. Sé que estoy den las manos de un jardinero supremo que no comete errores en sus podas.
Oración del Día
Ruego poder desprenderme de las ramas muertas de mi vida. Pido no lamentar la poda, ya que ello me ayudará a producir mejores frutos más adelante.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día
Puesto que me di cuenta de que me había convertido en un enfermo alcohólico y de que jamás podría tener diversión alguna con el alcohol, y dado que supe que desde entonces el licor siempre me causaría dificultades, el sentido común me dijo que lo único que me quedaba era una vida de sobriedad. Pero en A.A. aprendí otra cosa, la cosa más importante que se puede aprender, que podía recurrir a un poder superior para ayudarme a conservarme alejado del alcoholo; que podía utilizar ese divino principio del universo, y que Dios me ayudaría a vivir una vida sobria, útil, feliz. Por eso ahora ya no me preocupa el hecho de que jamás podré tener diversión con la bebida. “¿He aprendido que soy mucho más feliz sin el alcohol?”
Meditación del Día
Como un árbol, tengo que ser podado de muchas ramas muertas antes de estar preparado para producir buenos frutos. Pienso en las personas transformadas como en los árboles, que han sido despojados de sus ramas viejas, - podados, cortados y desnudos – pero a través de las ramas oscuras, aparentemente muertas, fluye en silencio la savia nueva hasta que el sol de la primavera acompaña a la nueva vida. Brotan las hojas, los botones, las flores y los frutos, y su renacimiento es mejor por la poda. Sé que estoy den las manos de un jardinero supremo que no comete errores en sus podas.
Oración del Día
Ruego poder desprenderme de las ramas muertas de mi vida. Pido no lamentar la poda, ya que ello me ayudará a producir mejores frutos más adelante.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Experiencia DiariaSupe por qué
10 de Febrero del 2026
Mi llegada a un grupo de Alcohólicos Anónimos fue porque no sabía qué me pasaba y por qué actuaba de esa manera.
Desde muy pequeño, empecé a sentirme desorientado, pues no me gustaba donde había nacido ni aceptaba nada de mi vida.
Me sentía desamparado ante la vida. Con el paso del tiempo, crecí y empecé a probar el alcohol y otras sustancias.
Por un momento, todos esos sentimientos de desamparo se iban de mi vida, pero el alcohol dejó de funcionar.
Entonces llegué al grupo y empecé a darme cuenta de por qué había hecho todas esas cosas.
Brandon R.
Nuevo León
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Febrero 10
“Espiritualidad”. ALVA, OKLAHOMA, ENERO DE 1952. Del AA Grapevine
“Los Doce Pasos no son algo que se deba implementar de manera progresiva, siguiendo un orden para llegar a una conclusión, sino un código de vida —la constitución de una nueva forma de vida—”.“Espiritualidad”. ALVA, OKLAHOMA, ENERO DE 1952. Del AA Grapevine
Cita diaria de Grapevine, 10 de febrero
«Short Takes», Honolulu, Hawái, noviembre de 1962, AA Grapevine.
«Los hábitos son como el corcho o el plomo: tienden a mantenerte a flote o a hundirte».«Short Takes», Honolulu, Hawái, noviembre de 1962, AA Grapevine.