Cita diaria de Grapevine, 4 de febrero
«Enfrentarse a la verdad», Cleveland, Ohio, febrero de 1993, AA Grapevine.
«He tenido que enfrentarme a mi pasado, episodio a episodio, y estar dispuesto a mirar la verdad. Podía sentir el dolor y el miedo, como trolls bajo el puente, esperando para saltar y desafiar mi autoestima».«Enfrentarse a la verdad», Cleveland, Ohio, febrero de 1993, AA Grapevine.
Foro de Conexiones Norte/Sur: Uniendo a las comunidades remotas
Los miembros de la comunidad que viven en el extremo sur de Argentina y Chile enfrentan muchos de los mismos desafíos presentes en las zonas remotas de Norteamérica, relacionados con poder contactarse con otros miembros de A.A. y sus áreas en general. Entre los desafíos se incluyen la escasez de habitantes y de miembros de A.A., el hecho de que los miembros y los grupos están separados por la distancia y la difícil geografía, y también por tener una conectividad a Internet inestable, de la que el resto de A.A. dependió durante la pandemia del COVID-19.
Al conversar con miembros de A.A. en Argentina, la custodio general de Canadá, Trish L., se sorprendió porque la región remota de la Patagonia enfrentaba dificultades muy similares a las de las comunidades remotas ubicadas en el extremo norte de Canadá y los EE. UU. Sugirió organizar un foro virtual “para acercar a los miembros de estas comunidades remotas y que compartan su experiencia, fortaleza y esperanza”. La idea obtuvo el apoyo de cuatro países: Argentina, Canadá, Chile (que comparte la región patagónica con Argentina) y los EE. UU.
Fue así como nació el primer Foro de Conexiones Norte/Sur, celebrado de forma virtual el 15 de mayo. Se trató, sin dudas, del trabajo de un enorme equipo “a nivel transcontinental”, como dijo Trish. La Junta de Servicios Generales de Argentina fue la anfitriona del evento, y las Juntas de Servicios Generales de los Estados Unidos y Canadá proporcionaron la tecnología de teleconferencias y los servicios de traducción (inglés, español y francés). El personal de la empresa consultora que colabora con la OSG en la organización de eventos virtuales trabajó codo a codo con el equipo técnico de Argentina para solucionar los problemas de conectividad de las áreas remotas e, incluso, permitirles a los oradores unirse a las salas virtuales de la reunión mediante una llamada telefónica, lo cual contribuyó a reducir las fallas de Internet al mínimo.
Las presidentas no alcohólicas de las tres Juntas de Servicios Generales —la Lic. Corina Carbajal de Argentina, Sandra Huenumán de Chile y Linda Chezem de EE. UU. y Canadá— inauguraron el evento con los comentarios introductorios y de bienvenida, y luego el día pasó a manos de los miembros de las comunidades remotas.
Hubo tres paneles (los temas fueron “Cómo se inició mi grupo remoto”, “Cómo se presentaron, enfrentaron y superaron (posiblemente) los desafíos” y “Nuestras historias personales”).
Lawrie C., del Yukón, Canadá, describió la experiencia de vivir en un área del tamaño de California que solo alberga 14 comunidades. No tuvieron servicio telefónico hasta 2004. “Un pueblo tenía reuniones regulares de forma continua”, contó, “pero los otros iban y venían”. Sin embargo, cuando el sistema nacional de salud de Canadá instaló un servicio de videoconferencias en los centros de salud de los pueblos en 2008, Lawrie y sus compañeros de A.A. usaron lo que ella considera “una combinación de sabiduría tecnológica y colectiva. ¿Por qué no usar el servicio para transmitir una reunión de A.A. en simultáneo a la comunidad? La idea era tener un lugar fijo donde las personas pudieran acceder a A.A. en cualquier momento del día. La gente ha asistido (o llamado desde teléfonos fijos) a estas reuniones virtuales durante 13 años”, indicó Lawrie.
Martín G., de Tierra del Fuego, Argentina, comentó lo costoso que es viajar y cuán grande es la distancia que separa los grupos. “La virtualidad”, dice, “se convirtió en una solución”. De cierta forma, el uso generalizado de las plataformas virtuales se convirtió en algo positivo para algunas comunidades remotas. Daniela U., de Concepción, Región del Bío Bío, dice que “Chile es un país largo [2.600 millas (4.100 kilómetros) de norte a sur] y las teleconferencias nos han ayudado a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún están sufriendo”.
Los miembros de la comunidad que viven en el extremo sur de Argentina y Chile enfrentan muchos de los mismos desafíos presentes en las zonas remotas de Norteamérica, relacionados con poder contactarse con otros miembros de A.A. y sus áreas en general. Entre los desafíos se incluyen la escasez de habitantes y de miembros de A.A., el hecho de que los miembros y los grupos están separados por la distancia y la difícil geografía, y también por tener una conectividad a Internet inestable, de la que el resto de A.A. dependió durante la pandemia del COVID-19.
Al conversar con miembros de A.A. en Argentina, la custodio general de Canadá, Trish L., se sorprendió porque la región remota de la Patagonia enfrentaba dificultades muy similares a las de las comunidades remotas ubicadas en el extremo norte de Canadá y los EE. UU. Sugirió organizar un foro virtual “para acercar a los miembros de estas comunidades remotas y que compartan su experiencia, fortaleza y esperanza”. La idea obtuvo el apoyo de cuatro países: Argentina, Canadá, Chile (que comparte la región patagónica con Argentina) y los EE. UU.
Fue así como nació el primer Foro de Conexiones Norte/Sur, celebrado de forma virtual el 15 de mayo. Se trató, sin dudas, del trabajo de un enorme equipo “a nivel transcontinental”, como dijo Trish. La Junta de Servicios Generales de Argentina fue la anfitriona del evento, y las Juntas de Servicios Generales de los Estados Unidos y Canadá proporcionaron la tecnología de teleconferencias y los servicios de traducción (inglés, español y francés). El personal de la empresa consultora que colabora con la OSG en la organización de eventos virtuales trabajó codo a codo con el equipo técnico de Argentina para solucionar los problemas de conectividad de las áreas remotas e, incluso, permitirles a los oradores unirse a las salas virtuales de la reunión mediante una llamada telefónica, lo cual contribuyó a reducir las fallas de Internet al mínimo.
Las presidentas no alcohólicas de las tres Juntas de Servicios Generales —la Lic. Corina Carbajal de Argentina, Sandra Huenumán de Chile y Linda Chezem de EE. UU. y Canadá— inauguraron el evento con los comentarios introductorios y de bienvenida, y luego el día pasó a manos de los miembros de las comunidades remotas.
Hubo tres paneles (los temas fueron “Cómo se inició mi grupo remoto”, “Cómo se presentaron, enfrentaron y superaron (posiblemente) los desafíos” y “Nuestras historias personales”).
Lawrie C., del Yukón, Canadá, describió la experiencia de vivir en un área del tamaño de California que solo alberga 14 comunidades. No tuvieron servicio telefónico hasta 2004. “Un pueblo tenía reuniones regulares de forma continua”, contó, “pero los otros iban y venían”. Sin embargo, cuando el sistema nacional de salud de Canadá instaló un servicio de videoconferencias en los centros de salud de los pueblos en 2008, Lawrie y sus compañeros de A.A. usaron lo que ella considera “una combinación de sabiduría tecnológica y colectiva. ¿Por qué no usar el servicio para transmitir una reunión de A.A. en simultáneo a la comunidad? La idea era tener un lugar fijo donde las personas pudieran acceder a A.A. en cualquier momento del día. La gente ha asistido (o llamado desde teléfonos fijos) a estas reuniones virtuales durante 13 años”, indicó Lawrie.
Martín G., de Tierra del Fuego, Argentina, comentó lo costoso que es viajar y cuán grande es la distancia que separa los grupos. “La virtualidad”, dice, “se convirtió en una solución”. De cierta forma, el uso generalizado de las plataformas virtuales se convirtió en algo positivo para algunas comunidades remotas. Daniela U., de Concepción, Región del Bío Bío, dice que “Chile es un país largo [2.600 millas (4.100 kilómetros) de norte a sur] y las teleconferencias nos han ayudado a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún están sufriendo”.
Yolibelle M., de Comodoro Rivadavia, una ciudad patagónica remota localizada en la costa atlántica de Argentina, contó que sobrevivió a una infancia en la que hubo “muchísima violencia, muchísimo alcohol”, hasta convertirse ella misma en alcohólica y recuperarse en las reuniones virtuales de A.A. y aprender, dice, “que A.A. es mucho más grande que mi pequeño grupo base y quiero aprender más y más sobre todos los temas”.
No importa si se trata de un alcohólico sobrio que vive en Yellowknife, en los Territorios del Noroeste, Canadá, o uno que vive en Punta Arenas, Chile; hay cosas que comparten, a pesar de las más de 8.000 millas (13.000 kilómetros) que los separan. Bob, de Ketchikan, Alaska, quien alcanzó la sobriedad a partir de las reuniones telefónicas organizadas por Sarah S., de Fairbanks, una miembro de A.A. que literalmente nunca conoció a ninguna de sus ahijadas en persona, habló de su fuerte sentimiento por haber “nacido alcohólico”. José María M.P., de Bariloche, una ciudad ubicada al pie de los Andes argentinos, también sabe que es alcohólico “desde que nació. Fui un hijo problemático, el único que bebía de la familia”.
En seis horas de seminarios, los oradores y asistentes compartieron cómo encontraron el milagro de la recuperación en A.A., ya sea por videoconferencia, la línea telefónica, grupos de mensajes de texto, el correo postal e incluso viajes de 12 horas en bote a las comunidades remotas de Canadá una vez al año, como hace Della G., de Alert Bay, Columbia Británica. No es fácil y se siente la soledad.
Irene D., miembro del personal de la OSG del Despacho de Accesibilidades y Comunidades Remotas, dice: “Soy de Chile y sé lo mucho que la gente bebe en los pueblos remotos del sur. Vi a la gente intentar alcanzar la sobriedad sin reuniones, pero —agrega— estamos todos unidos por los principios y las formas de A.A.”. James H., miembro del personal del Despacho de Foros Regionales, concuerda. “Tenemos miembros de A.A. en los lugares más recónditos del planeta, literalmente, y sabemos que nuestro programa se basa en conectar a un alcohólico con otro. Compartimos un objetivo común y una solución en común. Lo que estamos haciendo es descubrir maneras de compartir esa solución”.
Tal vez podemos cerrar el día con las palabras que llegaron desde la Antártida, en la Base Esperanza, una base de investigación argentina donde está apostada Estefanía Pérez (no alcohólica). Estefanía, invitada a asistir como observadora, llamó para decir: “Quiero expresar mi gratitud por su compartimiento. Siento una gran admiración por todos ustedes y por todos los oradores. Son un ejemplo de lo que es la verdadera fortaleza humana”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2001) con permiso de A.A. World Services, Inc.
No importa si se trata de un alcohólico sobrio que vive en Yellowknife, en los Territorios del Noroeste, Canadá, o uno que vive en Punta Arenas, Chile; hay cosas que comparten, a pesar de las más de 8.000 millas (13.000 kilómetros) que los separan. Bob, de Ketchikan, Alaska, quien alcanzó la sobriedad a partir de las reuniones telefónicas organizadas por Sarah S., de Fairbanks, una miembro de A.A. que literalmente nunca conoció a ninguna de sus ahijadas en persona, habló de su fuerte sentimiento por haber “nacido alcohólico”. José María M.P., de Bariloche, una ciudad ubicada al pie de los Andes argentinos, también sabe que es alcohólico “desde que nació. Fui un hijo problemático, el único que bebía de la familia”.
En seis horas de seminarios, los oradores y asistentes compartieron cómo encontraron el milagro de la recuperación en A.A., ya sea por videoconferencia, la línea telefónica, grupos de mensajes de texto, el correo postal e incluso viajes de 12 horas en bote a las comunidades remotas de Canadá una vez al año, como hace Della G., de Alert Bay, Columbia Británica. No es fácil y se siente la soledad.
Irene D., miembro del personal de la OSG del Despacho de Accesibilidades y Comunidades Remotas, dice: “Soy de Chile y sé lo mucho que la gente bebe en los pueblos remotos del sur. Vi a la gente intentar alcanzar la sobriedad sin reuniones, pero —agrega— estamos todos unidos por los principios y las formas de A.A.”. James H., miembro del personal del Despacho de Foros Regionales, concuerda. “Tenemos miembros de A.A. en los lugares más recónditos del planeta, literalmente, y sabemos que nuestro programa se basa en conectar a un alcohólico con otro. Compartimos un objetivo común y una solución en común. Lo que estamos haciendo es descubrir maneras de compartir esa solución”.
Tal vez podemos cerrar el día con las palabras que llegaron desde la Antártida, en la Base Esperanza, una base de investigación argentina donde está apostada Estefanía Pérez (no alcohólica). Estefanía, invitada a asistir como observadora, llamó para decir: “Quiero expresar mi gratitud por su compartimiento. Siento una gran admiración por todos ustedes y por todos los oradores. Son un ejemplo de lo que es la verdadera fortaleza humana”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2001) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
5 de FEBRERO
GLORIOSA LIBERACIÓN
“En el instante en que dejé de debatir, pude empezar a ver y sentir. En ese momento, el Segundo Paso, sutil y gradualmente, empezó a infiltrarse en mi vida. No puedo fijar ni la ocasión ni el día preciso en que llegué a creer en un Poder superior a mí mismo, pero sin duda ahora tengo esa creencia. Para llegar a tenerla, sólo tenía que dejar de luchar y ponerme a practicar el resto del programa de A.A. con el mayor entusiasmo posible”.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 25
Después de haberme entregado durante años a la “desenfrenada obstinación”, el Segundo Paso fue para mí una gloriosa liberación de estar a solas. Ahora no encuentro en mi camino nada demasiado penoso, o que no se pueda superar. Siempre hay alguien aquí para compartir conmigo las cargas de la vida. El Segundo Paso llegó a ser una forma de reforzar mi relación con Dios, y ahora me doy cuenta de que mi locura y mi ego estaban curiosamente vinculados. Para quitarme de aquélla, tengo que entregar éste a uno mucho más ancho de hombros que yo.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
5 de FEBRERO
GLORIOSA LIBERACIÓN
“En el instante en que dejé de debatir, pude empezar a ver y sentir. En ese momento, el Segundo Paso, sutil y gradualmente, empezó a infiltrarse en mi vida. No puedo fijar ni la ocasión ni el día preciso en que llegué a creer en un Poder superior a mí mismo, pero sin duda ahora tengo esa creencia. Para llegar a tenerla, sólo tenía que dejar de luchar y ponerme a practicar el resto del programa de A.A. con el mayor entusiasmo posible”.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 25
Después de haberme entregado durante años a la “desenfrenada obstinación”, el Segundo Paso fue para mí una gloriosa liberación de estar a solas. Ahora no encuentro en mi camino nada demasiado penoso, o que no se pueda superar. Siempre hay alguien aquí para compartir conmigo las cargas de la vida. El Segundo Paso llegó a ser una forma de reforzar mi relación con Dios, y ahora me doy cuenta de que mi locura y mi ego estaban curiosamente vinculados. Para quitarme de aquélla, tengo que entregar éste a uno mucho más ancho de hombros que yo.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
5 de Febrero
Pensamiento del Día
Una de las cosas que en A.A. es a tener una visión en perspectiva de la bebida, en vez de una visión limitada. Cuando bebíamos, pensábamos más en el agrado o alivio que una copa nos proporcionaba, que en las consecuencias que sobrevendrían por tomar esa copa. El licor parece ser bueno desde su punto de vista inmediato. Cuando lo contemplamos en el escaparate de una tienda, vemos al licor revestido de sus mejores ropajes, con etiquetas y adornos de fantasía y nos parece fascinador. Pero, “¿he aprendido que lo que hay dentro de esas hermosas botellas no es sino veneno puro para mí?”
Meditación del Día
Creo que la vida es una escuela en la que tengo que aprender las cosas espirituales. Tengo que confiar en Dios, y El me enseñará. Tengo que escuchar a Dios, y El hablará a través de mi pensamiento. Tengo que comulgar con El, a pesar de toda la oposición y todo obstáculo. Habrá días en los que no escucharé su palabra en mi mente, y en que no habrá comunión íntima de corazón a corazón; pero si persevero y hago un hábito de vida el disciplinarme en las cosas espirituales, Dios se me revelará en muchas formas.
Oración del Día
Ruego poder ir regularmente a la escuela de las cosas del espíritu. Pido poder crecer espiritualmente practicando estas cosas.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
🌷
Pensamiento del Día
Una de las cosas que en A.A. es a tener una visión en perspectiva de la bebida, en vez de una visión limitada. Cuando bebíamos, pensábamos más en el agrado o alivio que una copa nos proporcionaba, que en las consecuencias que sobrevendrían por tomar esa copa. El licor parece ser bueno desde su punto de vista inmediato. Cuando lo contemplamos en el escaparate de una tienda, vemos al licor revestido de sus mejores ropajes, con etiquetas y adornos de fantasía y nos parece fascinador. Pero, “¿he aprendido que lo que hay dentro de esas hermosas botellas no es sino veneno puro para mí?”
Meditación del Día
Creo que la vida es una escuela en la que tengo que aprender las cosas espirituales. Tengo que confiar en Dios, y El me enseñará. Tengo que escuchar a Dios, y El hablará a través de mi pensamiento. Tengo que comulgar con El, a pesar de toda la oposición y todo obstáculo. Habrá días en los que no escucharé su palabra en mi mente, y en que no habrá comunión íntima de corazón a corazón; pero si persevero y hago un hábito de vida el disciplinarme en las cosas espirituales, Dios se me revelará en muchas formas.
Oración del Día
Ruego poder ir regularmente a la escuela de las cosas del espíritu. Pido poder crecer espiritualmente practicando estas cosas.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Experiencia DiariaCon disposición
5 de Febrero del 2026
Mi llegada a Alcohólicos Anónimos fue de una manera inesperada e, incluso, podría decirse que no dependió completamente de mí.
Por una situación legal, me mandaron a estar en un grupo; una situación que ahora agradezco, pues aquí estoy ahora con la disposición de aceptar que soy un enfermo alcohólico y practicando una derrota total que es mi Primer Paso.
Sixto
Puebla Uno
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos #EstoEsAA
Cita Diaria con La Viña Febrero 5
“Herramientas para la vida”, NUEVA YORK, NUEVA YORK, ENERO DE 2006. De Beginners’ Book
“Cuando me inunda el miedo a un futuro incierto y todas mis proyecciones son negativas, hago lo que me indicó mi padrino: muevo los dedos de los pies y regreso a la seguridad del momento”.“Herramientas para la vida”, NUEVA YORK, NUEVA YORK, ENERO DE 2006. De Beginners’ Book
Cita diaria de Grapevine, 5 de febrero
Bill W., cofundador de AA, junio de 1961, «Humildad para hoy», El lenguaje del corazón.
«La humildad absoluta consistiría en un estado de completa libertad respecto a mí mismo, libertad respecto a todas las afirmaciones de que mis defectos de carácter ahora pesan tan fuertemente sobre mí. La humildad perfecta sería una disposición total, en todo momento y lugar, a encontrar y hacer la voluntad de Dios».Bill W., cofundador de AA, junio de 1961, «Humildad para hoy», El lenguaje del corazón.
En la canasta: donde se mezclan el dinero y la espiritualidad
Hace varios años, algunos dedicados miembros de A.A. del condado de Broward, Florida, reinventaron el Plan de Aniversario, y gracias a su popularidad lo volvieron a revitalizar el pasado otoño en un colorido puesto en la Conferencia del Área Sur de Florida celebrada en Boca Ratón.
El Plan de Aniversario, explica Ildiko R., de Pompano Beach, Florida, es otro ejemplo del ‘sombrero’ de A.A. en donde ‘la espiritualidad y el dinero se pueden mezclar,’ como dijo nuestro cofundador Bill W. Ofrece a los miembros una forma de celebrar sus aniversarios personales y de grupo, y por medio del cual los miembros pueden contribuir un dólar o más por cada año de sobriedad y enviar ese dinero a la Oficina de Servicios Generales para los servicios mundiales de A.A.
Ildiko era miembro del primer grupo de A.A. que se formó en su nativa ciudad de Budapest en 1987, y llevó la bandera de Hungría en la ceremonia de apertura de la Convención Internacional de 1995 de San Diego. Metida hasta las cejas en el servicio durante la mayor parte de sus 20 años en A.A., dice que trabajar en el puesto ha sido una “cosa familiar de A.A.” En 1997, recuerda ella, “aprendí mucho de los trabajos de mi antigua madrina Joyce K., quien con su esposo, el entonces delegado del Sur de Florida John K., y otros miembros del nuevo Comité de Plan de Aniversario de área, habían montado un puesto en la asamblea trimestral de A.A. en Sarasota.” Luego, a principios de este año, dice Ildiko, “cuando mi madrina y delegada Norma W. me pidió que le ayudara a montar un puesto similar en Boca Ratón, ella se encontraba muy enferma. Sabiendo que le quedaba muy poco tiempo con nosotros, yo quería hacer que el puesto fuera lo mejor posible. Cuando lo vio Norma se puso muy contenta. Falleció tres semanas después, en noviembre.”
El Plan de Aniversario fue concebido durante un descanso para café en la Convención del Estado de Oklahoma en 1954. El delegado Ab A. fue “inspirado”, dijo más tarde, por su compañero de A.A. Ted R., que tuvo “la gran idea” de que a los miembros les podría gustar celebrar su sobriedad “devolviendo a la OSG”, a razón de un dólar por año de sobriedad, en sus aniversarios de A.A. Ab probó la sugerencia con los miembros de su ciudad, Tulsa; la idea arraigó produciendo resultados espectaculares: las contribuciones a la OSG casi se duplicaron en el siguiente año. La idea se propagó rápidamente por los EE.UU. y Canadá, y en 1956 la Conferencia de Servicios Generales aprobó el Plan del Fondo de Aniversario, por medio del cual los miembros antiguos recordarían sus responsabilidades con la OSG a otros miembros de A.A.
En una reunión de estatal de A.A. en Great Bend, Kansas, en 1956, Ab dijo: “La forma en que abordamos a estos veteranos es la siguiente: les preguntamos si les gustaría hacer un pequeño trabajo de Paso Doce con dinero… Los alcohólicos tenemos la suerte de tener dos cumpleaños: el primero es para celebrar el día en que Dios nos dio vida y alma, y en ese día recibimos regalos. Luego se presentó el alcohol y las equivocaciones, y perdimos nuestra alma; la perdimos y casi perdimos la vida. Más tarde se presentó esta gran filosofía de A.A. y por medio de ella volvimos a encontrar nuestra alma, y por eso debemos dar de nosotros mismos con gratitud.”
En 1961 el Comité Finanzas de los custodios recomendó la adopción o el uso del llamado Plan de Aniversario. Produjo efecto inmediatamente, y los miembros de A.A. empezaron a contribuir anualmente una cantidad equivalente al número de años que habían estado sobrios. Ese mismo año se reafirmó la conveniencia de una contribución anual de $3 dólares por miembro. Dos años más tarde, en 1963, la Conferencia volvió a enfatizar la contribución anual de $3 dólares, enfocándose en la naturaleza de esta contribución como una responsabilidad individual. Y en 1973 la Conferencia recomendó que la cantidad se aumentara a $3.65, es decir, un regalo de sobriedad de un centavo al día.
Constance Ivy, supervisora no alcohólica del Departamento de
Hace varios años, algunos dedicados miembros de A.A. del condado de Broward, Florida, reinventaron el Plan de Aniversario, y gracias a su popularidad lo volvieron a revitalizar el pasado otoño en un colorido puesto en la Conferencia del Área Sur de Florida celebrada en Boca Ratón.
El Plan de Aniversario, explica Ildiko R., de Pompano Beach, Florida, es otro ejemplo del ‘sombrero’ de A.A. en donde ‘la espiritualidad y el dinero se pueden mezclar,’ como dijo nuestro cofundador Bill W. Ofrece a los miembros una forma de celebrar sus aniversarios personales y de grupo, y por medio del cual los miembros pueden contribuir un dólar o más por cada año de sobriedad y enviar ese dinero a la Oficina de Servicios Generales para los servicios mundiales de A.A.
Ildiko era miembro del primer grupo de A.A. que se formó en su nativa ciudad de Budapest en 1987, y llevó la bandera de Hungría en la ceremonia de apertura de la Convención Internacional de 1995 de San Diego. Metida hasta las cejas en el servicio durante la mayor parte de sus 20 años en A.A., dice que trabajar en el puesto ha sido una “cosa familiar de A.A.” En 1997, recuerda ella, “aprendí mucho de los trabajos de mi antigua madrina Joyce K., quien con su esposo, el entonces delegado del Sur de Florida John K., y otros miembros del nuevo Comité de Plan de Aniversario de área, habían montado un puesto en la asamblea trimestral de A.A. en Sarasota.” Luego, a principios de este año, dice Ildiko, “cuando mi madrina y delegada Norma W. me pidió que le ayudara a montar un puesto similar en Boca Ratón, ella se encontraba muy enferma. Sabiendo que le quedaba muy poco tiempo con nosotros, yo quería hacer que el puesto fuera lo mejor posible. Cuando lo vio Norma se puso muy contenta. Falleció tres semanas después, en noviembre.”
El Plan de Aniversario fue concebido durante un descanso para café en la Convención del Estado de Oklahoma en 1954. El delegado Ab A. fue “inspirado”, dijo más tarde, por su compañero de A.A. Ted R., que tuvo “la gran idea” de que a los miembros les podría gustar celebrar su sobriedad “devolviendo a la OSG”, a razón de un dólar por año de sobriedad, en sus aniversarios de A.A. Ab probó la sugerencia con los miembros de su ciudad, Tulsa; la idea arraigó produciendo resultados espectaculares: las contribuciones a la OSG casi se duplicaron en el siguiente año. La idea se propagó rápidamente por los EE.UU. y Canadá, y en 1956 la Conferencia de Servicios Generales aprobó el Plan del Fondo de Aniversario, por medio del cual los miembros antiguos recordarían sus responsabilidades con la OSG a otros miembros de A.A.
En una reunión de estatal de A.A. en Great Bend, Kansas, en 1956, Ab dijo: “La forma en que abordamos a estos veteranos es la siguiente: les preguntamos si les gustaría hacer un pequeño trabajo de Paso Doce con dinero… Los alcohólicos tenemos la suerte de tener dos cumpleaños: el primero es para celebrar el día en que Dios nos dio vida y alma, y en ese día recibimos regalos. Luego se presentó el alcohol y las equivocaciones, y perdimos nuestra alma; la perdimos y casi perdimos la vida. Más tarde se presentó esta gran filosofía de A.A. y por medio de ella volvimos a encontrar nuestra alma, y por eso debemos dar de nosotros mismos con gratitud.”
En 1961 el Comité Finanzas de los custodios recomendó la adopción o el uso del llamado Plan de Aniversario. Produjo efecto inmediatamente, y los miembros de A.A. empezaron a contribuir anualmente una cantidad equivalente al número de años que habían estado sobrios. Ese mismo año se reafirmó la conveniencia de una contribución anual de $3 dólares por miembro. Dos años más tarde, en 1963, la Conferencia volvió a enfatizar la contribución anual de $3 dólares, enfocándose en la naturaleza de esta contribución como una responsabilidad individual. Y en 1973 la Conferencia recomendó que la cantidad se aumentara a $3.65, es decir, un regalo de sobriedad de un centavo al día.
Constance Ivy, supervisora no alcohólica del Departamento de
Contribuciones de la O.S.G., dice: “Recibimos toda clase de maravillosos mensajes de gratitud con las contribuciones de aniversario. Un hombre envía todos los meses de diciembre un calendario completo con un céntimo brillante de cobre pegado cuidadosamente a cada una de las 365 casillas del año.” Ella añade que el límite en la cantidad que se puede donar, que ahora es de $2,000 como máximo al año para cualquier miembro de A.A., se aplica rigurosamente, de acuerdo al espíritu de la Séptima Tradición de A.A. de Automantenimiento.
Pero no siempre fue así. Durante los primeros años de la Comunidad, con miras a convertir en realidad sus sueños de enviar misioneros a difundir el mensaje, de establecer centros de desintoxicación y casas de transición, los fundadores, muy entusiasmados pero muy escasos de dinero, fueron corriendo por aquí y por acá solicitando ayuda económica. Luego, en 1938, cuando A.A. no había cumplido ni tres años en existencia, John D. Rockefeller hizo su contundente comentario que cambió A.A. para siempre. Dijo que el dinero, seguido inevitablemente por disputas sobre el poder, la propiedad y el prestigio, “podría estropear esa cosa.” Y por lo tanto, como Bill W. dijo más tarde, para poder sobrevivir, “nos dimos cuenta de que, por primera vez, debíamos pedir la ayuda de los grupos de A.A.” (El lenguaje del corazón, pág. 64)
Dice Constance: “De vez en cuando una persona que no es miembro de A.A. nos envía una donación para expresar su gratitud; y tenemos que devolvérsela, porque la Comunidad se mantiene a sí misma por medio de la contribuciones de sus miembros. Algunas personas no saben que incluso hay un límite a la cantidad que los miembros pueden dejar en testamento a A.A. (queda explicado en el folleto “El automantenimiento—donde se mezcla el dinero y la espiritualidad). Pueden dejar $2,000 por una sola vez y no en perpetuidad. Y por ello tenemos que devolver cheques por cantidades mayores. Es una maravilla cómo funciona el programa.”
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición abril - mayo 2002) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Pero no siempre fue así. Durante los primeros años de la Comunidad, con miras a convertir en realidad sus sueños de enviar misioneros a difundir el mensaje, de establecer centros de desintoxicación y casas de transición, los fundadores, muy entusiasmados pero muy escasos de dinero, fueron corriendo por aquí y por acá solicitando ayuda económica. Luego, en 1938, cuando A.A. no había cumplido ni tres años en existencia, John D. Rockefeller hizo su contundente comentario que cambió A.A. para siempre. Dijo que el dinero, seguido inevitablemente por disputas sobre el poder, la propiedad y el prestigio, “podría estropear esa cosa.” Y por lo tanto, como Bill W. dijo más tarde, para poder sobrevivir, “nos dimos cuenta de que, por primera vez, debíamos pedir la ayuda de los grupos de A.A.” (El lenguaje del corazón, pág. 64)
Dice Constance: “De vez en cuando una persona que no es miembro de A.A. nos envía una donación para expresar su gratitud; y tenemos que devolvérsela, porque la Comunidad se mantiene a sí misma por medio de la contribuciones de sus miembros. Algunas personas no saben que incluso hay un límite a la cantidad que los miembros pueden dejar en testamento a A.A. (queda explicado en el folleto “El automantenimiento—donde se mezcla el dinero y la espiritualidad). Pueden dejar $2,000 por una sola vez y no en perpetuidad. Y por ello tenemos que devolver cheques por cantidades mayores. Es una maravilla cómo funciona el programa.”
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición abril - mayo 2002) con permiso de A.A. World Services, Inc.