Cita diaria de Grapevine, 3 de febrero
«The Christmas Fighters», Quogue, Nueva York, diciembre de 1963, AA Grapevine.
«Nunca sabes cómo va a ser un día determinado hasta que sales a enfrentarlo, pero la forma en que lo afrontas sin duda marca la diferencia».«The Christmas Fighters», Quogue, Nueva York, diciembre de 1963, AA Grapevine.
C.C.P.: Extendiendo la mano virtualmente
Según la Encuesta de los Miembros de A.A. de 2014, el 57% de los miembros informaron que fueron remitidos a A.A. por un “terapeuta o profesional de salud física o mental”. Es una de las razones por las cuales los comités de Cooperación con la Comunidad Profesional (C.C.P.) son tan esenciales en el trabajo de Paso Doce.
Aún antes del brote de la actual pandemia, los coordinadores de C.C.P. estaban trabajando duro en buscar cómo los comités a lo largo de Norteamérica podrían intercambiar información significativa y las mejores prácticas a través de medios digitales.
Dos de esos coordinadores son David L., del Área 67 (sudeste de Texas) y Bill C., del Área 83 (este de Ontario).
En octubre de 2019, David, sobrio desde 2013, se interesó en el trabajo de vincular grupos de C.C.P. cuando se enteró de un comité en el oeste del estado de Washington que estaba haciendo llamadas de Paso Doce a hospitales. Hubo médicos que les contaron que estaban recibiendo alcohólicos sufriendo convulsiones o mostrando síntomas de abstinencia.
“Era un trabajo que me llamaba la atención”, dice David, “porque se parecía tanto a la experiencia de Bill y Bob en el pasado —encontrarse con A.A. #3, el trabajo en hospitales. Supimos que había otros comités de C.C.P. haciendo ese tipo de trabajo en California y Canadá, y ahí fue que empezamos a dar los pasos para hacerlo en Houston. Y entonces se nos ocurrió, ¿qué más podemos aprender de otros grupos?”
Fue entonces que David estableció conferencias telefónicas mediante Zoom entre los comités de C.C.P., en parte para poder vincularse entre sí y compartir experiencias. A partir de enero del año en curso, la reunión por Zoom está accesible no sólo en el sudeste de Texas, sino también a comités en todas partes de Norteamérica.
“Hemos tenido de 30 a 40 personas participando en estas llamadas, del estado de Washington, Florida, Nueva York, las Carolinas del Norte y del Sur, e incluyendo Canadá”, informa David.
Uno de los canadienses participantes en las llamadas era Bill C., de Ottawa, sobrio desde 2010. Como parte de su trabajo fuera de A.A., se familiarizó con Zoom y otros medios para conectar a la gente en línea. “Soy fanático de Zoom”, dice.
Cuando en enero de 2019 se hizo coordinador del C.C.P. del Área 83, Bill fijó una reunión trimestral por Zoom del comité, vinculando a los coordinadores de C.C.P. de distrito para ampliar y actualizar la información que intercambiaban en las asambleas de primavera y otoño.
“También era para la gente que no puede llegar a las asambleas,” dice él. “El Área 83 cubre mucho territorio, y no todo el mundo tiene el medio para asistir en persona”.
Con la limitación del contacto social vigente, nadie puede reunirse en persona. Eso es lo que hace el trabajo de Bill y David tan oportuno.
Diana L., la coordinadora de C.C.P./Tratamiento en la O.S.G., dice que antes de la actual crisis ella había estado enterada de que algunos grupos en Canadá y EE.UU. se estaban reuniendo a través de medios digitales. Pero ahora es indispensable.
“Como están las cosas ahora, de verdad se está extendiendo esa práctica, ya sea por medio de Zoom o Google Hangouts u otras plataformas. Ahora no es como antes, ya que lo que ha pasado obviamente perturba tanto, pero los comités de C.C.P. siguen ayudando a los profesionales a vincularse con los grupos de A.A. locales y siguen siendo ese recurso y contacto local. Han cambiado los medios, pero el objetivo sigue igual”.
A principios de abril, en la reunión mensual por Zoom del C.C.P. del Área 67, los coordinadores de los comités compartieron ideas como la de enviar correos electrónicos a trabajadores sociales y terapeutas, o comunicarse con los administradores de casos en centros de tratamiento para poner a su disposición reuniones por Zoom sobre el Libro Grande o temas específicamente dirigidos a su función en particular.
Suzanne B., secretaria/tesorera del sur de Florida (Área 15), describió cómo hizo una presentación a través de Zoom a estudiantes de enfermería de la Universidad de Tampa.
Según la Encuesta de los Miembros de A.A. de 2014, el 57% de los miembros informaron que fueron remitidos a A.A. por un “terapeuta o profesional de salud física o mental”. Es una de las razones por las cuales los comités de Cooperación con la Comunidad Profesional (C.C.P.) son tan esenciales en el trabajo de Paso Doce.
Aún antes del brote de la actual pandemia, los coordinadores de C.C.P. estaban trabajando duro en buscar cómo los comités a lo largo de Norteamérica podrían intercambiar información significativa y las mejores prácticas a través de medios digitales.
Dos de esos coordinadores son David L., del Área 67 (sudeste de Texas) y Bill C., del Área 83 (este de Ontario).
En octubre de 2019, David, sobrio desde 2013, se interesó en el trabajo de vincular grupos de C.C.P. cuando se enteró de un comité en el oeste del estado de Washington que estaba haciendo llamadas de Paso Doce a hospitales. Hubo médicos que les contaron que estaban recibiendo alcohólicos sufriendo convulsiones o mostrando síntomas de abstinencia.
“Era un trabajo que me llamaba la atención”, dice David, “porque se parecía tanto a la experiencia de Bill y Bob en el pasado —encontrarse con A.A. #3, el trabajo en hospitales. Supimos que había otros comités de C.C.P. haciendo ese tipo de trabajo en California y Canadá, y ahí fue que empezamos a dar los pasos para hacerlo en Houston. Y entonces se nos ocurrió, ¿qué más podemos aprender de otros grupos?”
Fue entonces que David estableció conferencias telefónicas mediante Zoom entre los comités de C.C.P., en parte para poder vincularse entre sí y compartir experiencias. A partir de enero del año en curso, la reunión por Zoom está accesible no sólo en el sudeste de Texas, sino también a comités en todas partes de Norteamérica.
“Hemos tenido de 30 a 40 personas participando en estas llamadas, del estado de Washington, Florida, Nueva York, las Carolinas del Norte y del Sur, e incluyendo Canadá”, informa David.
Uno de los canadienses participantes en las llamadas era Bill C., de Ottawa, sobrio desde 2010. Como parte de su trabajo fuera de A.A., se familiarizó con Zoom y otros medios para conectar a la gente en línea. “Soy fanático de Zoom”, dice.
Cuando en enero de 2019 se hizo coordinador del C.C.P. del Área 83, Bill fijó una reunión trimestral por Zoom del comité, vinculando a los coordinadores de C.C.P. de distrito para ampliar y actualizar la información que intercambiaban en las asambleas de primavera y otoño.
“También era para la gente que no puede llegar a las asambleas,” dice él. “El Área 83 cubre mucho territorio, y no todo el mundo tiene el medio para asistir en persona”.
Con la limitación del contacto social vigente, nadie puede reunirse en persona. Eso es lo que hace el trabajo de Bill y David tan oportuno.
Diana L., la coordinadora de C.C.P./Tratamiento en la O.S.G., dice que antes de la actual crisis ella había estado enterada de que algunos grupos en Canadá y EE.UU. se estaban reuniendo a través de medios digitales. Pero ahora es indispensable.
“Como están las cosas ahora, de verdad se está extendiendo esa práctica, ya sea por medio de Zoom o Google Hangouts u otras plataformas. Ahora no es como antes, ya que lo que ha pasado obviamente perturba tanto, pero los comités de C.C.P. siguen ayudando a los profesionales a vincularse con los grupos de A.A. locales y siguen siendo ese recurso y contacto local. Han cambiado los medios, pero el objetivo sigue igual”.
A principios de abril, en la reunión mensual por Zoom del C.C.P. del Área 67, los coordinadores de los comités compartieron ideas como la de enviar correos electrónicos a trabajadores sociales y terapeutas, o comunicarse con los administradores de casos en centros de tratamiento para poner a su disposición reuniones por Zoom sobre el Libro Grande o temas específicamente dirigidos a su función en particular.
Suzanne B., secretaria/tesorera del sur de Florida (Área 15), describió cómo hizo una presentación a través de Zoom a estudiantes de enfermería de la Universidad de Tampa.
“En lugar de repartir volantes en persona, empleé el tiempo explicando el sitio web aa.org. Les pasé los mismos títulos y números del folleto y les expliqué cómo encontrar el video para Profesionales de la Salud. Toda la presentación, incluyendo la parte para preguntas y respuestas, duró 40 minutos”.
Bill C., en Ottawa, dijo que el comité de C.C.P. del Distrito 28, Área 83, también tuvo buenos resultados cuando dio su presentación a una universidad local a través de Zoom.
“Es una gran manera de decir que A.A. está presente en nuestra comunidad, disponible y accesible para sus clientes”, dice Bill. “Claro que hay ciertas limitaciones. Ahora no es el momento para contactar a médicos y profesionales de salud locales, que están hasta el cuello. Hay que bregar con las cuestiones de seguridad. Y hay una preocupación fundamental sobre cómo llegar a los miembros nuevos que asisten a su primera reunión virtual remitidos por el sistema de atención médica o tratamiento. ¿Cómo es esa experiencia para el recién llegado? Todavía estamos aprendiendo, pero aún así podemos tender la mano, no sólo digitalmente, sino simplemente haciendo la llamada”.
En otras palabras, sigue presente la voz de A.A., aunque, por el momento, esté ausente su presencia física.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Bill C., en Ottawa, dijo que el comité de C.C.P. del Distrito 28, Área 83, también tuvo buenos resultados cuando dio su presentación a una universidad local a través de Zoom.
“Es una gran manera de decir que A.A. está presente en nuestra comunidad, disponible y accesible para sus clientes”, dice Bill. “Claro que hay ciertas limitaciones. Ahora no es el momento para contactar a médicos y profesionales de salud locales, que están hasta el cuello. Hay que bregar con las cuestiones de seguridad. Y hay una preocupación fundamental sobre cómo llegar a los miembros nuevos que asisten a su primera reunión virtual remitidos por el sistema de atención médica o tratamiento. ¿Cómo es esa experiencia para el recién llegado? Todavía estamos aprendiendo, pero aún así podemos tender la mano, no sólo digitalmente, sino simplemente haciendo la llamada”.
En otras palabras, sigue presente la voz de A.A., aunque, por el momento, esté ausente su presencia física.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2000) con permiso de A.A. World Services, Inc.
4 de FEBRERO
CUANDO FALTA LA FE
A veces el programa de A.A. les resulta más difícil a aquellos que han perdido o han rechazado la fe que a aquellos que nunca la han tenido, porque creen que ya han probado la fe y no les ha servido de nada. Han probado el camino de la fe y el camino de la incredulidad.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 26
Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe. Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
CUANDO FALTA LA FE
A veces el programa de A.A. les resulta más difícil a aquellos que han perdido o han rechazado la fe que a aquellos que nunca la han tenido, porque creen que ya han probado la fe y no les ha servido de nada. Han probado el camino de la fe y el camino de la incredulidad.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 26
Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe. Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
4 de Febrero
Pensamiento del Día
Hacer beber a los demás nos proporcionaba cierta satisfacción. Nos gustaba decir: “Bébete una por mi cuenta”. Pero realmente no estábamos haciéndole un favor a aquel amigo. Únicamente lo estábamos ayudando a emborracharse, especialmente si era un alcohólico. En A.A. tratamos de ayudar verdaderamente a otros alcohólicos. Los levantamos en vez de hundirlos. La bebida creaba una especie de camaradería; pero realmente era una falsa camaradería, porque se basaba en el egoísmo. Utilizábamos a nuestros compañeros de bebida para nuestro agrado. En A.A. tenemos camaradería auténtica, basada en el desinterés y en un deseo de ayudarnos mutuamente. Y adquirimos verdaderos amigos en vez de compañeros ocasionales. – “¿He obtenido con la sobriedad todo lo que obtenía con la bebida, pero sin dolores de cabeza?”.
Meditación del Día
Sé que Dios no puede enseñar a un hombre que está dependiendo de una muleta. Arrojaré la muleta del alcohol y caminaré apoyándome en el poder y la gracia de Dios. El poder de Dios me vigorizará en tal forma, que sin duda caminaré hacia la victoria. No existe límite para el poder de Dios. Marcharé paso a paso, un día cada vez, por el camino que la voluntad de Dios me revelará a medida que avance.
Oración del Día
Ruego poder tener cada vez más esperanza en Dios. Pido poder arrojar lejos de mí a la muleta alcohólica, y dejar que ocupe su lugar el poder de Dios.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día
Hacer beber a los demás nos proporcionaba cierta satisfacción. Nos gustaba decir: “Bébete una por mi cuenta”. Pero realmente no estábamos haciéndole un favor a aquel amigo. Únicamente lo estábamos ayudando a emborracharse, especialmente si era un alcohólico. En A.A. tratamos de ayudar verdaderamente a otros alcohólicos. Los levantamos en vez de hundirlos. La bebida creaba una especie de camaradería; pero realmente era una falsa camaradería, porque se basaba en el egoísmo. Utilizábamos a nuestros compañeros de bebida para nuestro agrado. En A.A. tenemos camaradería auténtica, basada en el desinterés y en un deseo de ayudarnos mutuamente. Y adquirimos verdaderos amigos en vez de compañeros ocasionales. – “¿He obtenido con la sobriedad todo lo que obtenía con la bebida, pero sin dolores de cabeza?”.
Meditación del Día
Sé que Dios no puede enseñar a un hombre que está dependiendo de una muleta. Arrojaré la muleta del alcohol y caminaré apoyándome en el poder y la gracia de Dios. El poder de Dios me vigorizará en tal forma, que sin duda caminaré hacia la victoria. No existe límite para el poder de Dios. Marcharé paso a paso, un día cada vez, por el camino que la voluntad de Dios me revelará a medida que avance.
Oración del Día
Ruego poder tener cada vez más esperanza en Dios. Pido poder arrojar lejos de mí a la muleta alcohólica, y dejar que ocupe su lugar el poder de Dios.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Experiencia DiariaLo que es el anonimato
4 de Febrero del 2026
Hace algunos años y por razones de trabajo, estuve en la población de Arcelia, Guerrero. Ahí tuve la oportunidad de trabajar en el Comité de Información Pública y en el Comité de Cooperación con la Comunidad Profesional.
Gracias al Poder superior, fue una de las más grandes bendiciones que he recibido. Es sumamente importante trabajar con los profesionales para que estén informados del trabajo que realizan estos comités, porque nuestros amigos profesionales no siempre están enterados de lo que hace y no hace nuestra agrupación.
Tuvimos la oportunidad de realizar una reunión con el sector de salud pública, para informar acerca de nuestro objetivo. Fue una reunión muy interesante, pues descubrimos la confusión que existe con el trabajo que hacen otras agrupaciones.
Se notó el interés de los médicos, enfermeras, trabajadores sociales, que nos hicieron preguntas muy interesantes. Posteriormente, trabajamos con los jueces y agentes del Ministerio Público; aunque no fue tan fácil, por cuestiones de tiempo, los resultados fueron muy satisfactorios.
Finalmente, convocamos a una rueda de prensa con periodistas para informales acerca del aniversario de nuestra agrupación a nivel mundial.
Aunque la invitación se hizo a varios reporteros y periodistas, solo una persona asistió. Recuerdo que el periodista amablemente me pedía mis datos personales, entonces le hice saber respetuosamente lo que para nosotros significa el anonimato.
Fue muy satisfactorio ver que se publicó la nota periodística donde se mencionaban los datos de nuestra agrupación y cómo, a nivel mundial, Alcohólicos Anónimos ha salvado las vidas de quienes decidimos dejar de beber.
Vicente F.
Guerrero Centro
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos
Cita Diaria con La Viña Febrero 4
“Había perdido la guerra”, TORONTO, ONTARIO, NOVIEMBRE DE 1952. De Step by Step
“No servía de nada preguntarme por qué o cuándo me convertí en alcohólico por la simple razón que no cambiaría mi estado; incluso si hallaba la respuesta, seguiría siendo alcohólico”.“Había perdido la guerra”, TORONTO, ONTARIO, NOVIEMBRE DE 1952. De Step by Step
Cita diaria de Grapevine, 4 de febrero
«Enfrentarse a la verdad», Cleveland, Ohio, febrero de 1993, AA Grapevine.
«He tenido que enfrentarme a mi pasado, episodio a episodio, y estar dispuesto a mirar la verdad. Podía sentir el dolor y el miedo, como trolls bajo el puente, esperando para saltar y desafiar mi autoestima».«Enfrentarse a la verdad», Cleveland, Ohio, febrero de 1993, AA Grapevine.
Foro de Conexiones Norte/Sur: Uniendo a las comunidades remotas
Los miembros de la comunidad que viven en el extremo sur de Argentina y Chile enfrentan muchos de los mismos desafíos presentes en las zonas remotas de Norteamérica, relacionados con poder contactarse con otros miembros de A.A. y sus áreas en general. Entre los desafíos se incluyen la escasez de habitantes y de miembros de A.A., el hecho de que los miembros y los grupos están separados por la distancia y la difícil geografía, y también por tener una conectividad a Internet inestable, de la que el resto de A.A. dependió durante la pandemia del COVID-19.
Al conversar con miembros de A.A. en Argentina, la custodio general de Canadá, Trish L., se sorprendió porque la región remota de la Patagonia enfrentaba dificultades muy similares a las de las comunidades remotas ubicadas en el extremo norte de Canadá y los EE. UU. Sugirió organizar un foro virtual “para acercar a los miembros de estas comunidades remotas y que compartan su experiencia, fortaleza y esperanza”. La idea obtuvo el apoyo de cuatro países: Argentina, Canadá, Chile (que comparte la región patagónica con Argentina) y los EE. UU.
Fue así como nació el primer Foro de Conexiones Norte/Sur, celebrado de forma virtual el 15 de mayo. Se trató, sin dudas, del trabajo de un enorme equipo “a nivel transcontinental”, como dijo Trish. La Junta de Servicios Generales de Argentina fue la anfitriona del evento, y las Juntas de Servicios Generales de los Estados Unidos y Canadá proporcionaron la tecnología de teleconferencias y los servicios de traducción (inglés, español y francés). El personal de la empresa consultora que colabora con la OSG en la organización de eventos virtuales trabajó codo a codo con el equipo técnico de Argentina para solucionar los problemas de conectividad de las áreas remotas e, incluso, permitirles a los oradores unirse a las salas virtuales de la reunión mediante una llamada telefónica, lo cual contribuyó a reducir las fallas de Internet al mínimo.
Las presidentas no alcohólicas de las tres Juntas de Servicios Generales —la Lic. Corina Carbajal de Argentina, Sandra Huenumán de Chile y Linda Chezem de EE. UU. y Canadá— inauguraron el evento con los comentarios introductorios y de bienvenida, y luego el día pasó a manos de los miembros de las comunidades remotas.
Hubo tres paneles (los temas fueron “Cómo se inició mi grupo remoto”, “Cómo se presentaron, enfrentaron y superaron (posiblemente) los desafíos” y “Nuestras historias personales”).
Lawrie C., del Yukón, Canadá, describió la experiencia de vivir en un área del tamaño de California que solo alberga 14 comunidades. No tuvieron servicio telefónico hasta 2004. “Un pueblo tenía reuniones regulares de forma continua”, contó, “pero los otros iban y venían”. Sin embargo, cuando el sistema nacional de salud de Canadá instaló un servicio de videoconferencias en los centros de salud de los pueblos en 2008, Lawrie y sus compañeros de A.A. usaron lo que ella considera “una combinación de sabiduría tecnológica y colectiva. ¿Por qué no usar el servicio para transmitir una reunión de A.A. en simultáneo a la comunidad? La idea era tener un lugar fijo donde las personas pudieran acceder a A.A. en cualquier momento del día. La gente ha asistido (o llamado desde teléfonos fijos) a estas reuniones virtuales durante 13 años”, indicó Lawrie.
Martín G., de Tierra del Fuego, Argentina, comentó lo costoso que es viajar y cuán grande es la distancia que separa los grupos. “La virtualidad”, dice, “se convirtió en una solución”. De cierta forma, el uso generalizado de las plataformas virtuales se convirtió en algo positivo para algunas comunidades remotas. Daniela U., de Concepción, Región del Bío Bío, dice que “Chile es un país largo [2.600 millas (4.100 kilómetros) de norte a sur] y las teleconferencias nos han ayudado a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún están sufriendo”.
Los miembros de la comunidad que viven en el extremo sur de Argentina y Chile enfrentan muchos de los mismos desafíos presentes en las zonas remotas de Norteamérica, relacionados con poder contactarse con otros miembros de A.A. y sus áreas en general. Entre los desafíos se incluyen la escasez de habitantes y de miembros de A.A., el hecho de que los miembros y los grupos están separados por la distancia y la difícil geografía, y también por tener una conectividad a Internet inestable, de la que el resto de A.A. dependió durante la pandemia del COVID-19.
Al conversar con miembros de A.A. en Argentina, la custodio general de Canadá, Trish L., se sorprendió porque la región remota de la Patagonia enfrentaba dificultades muy similares a las de las comunidades remotas ubicadas en el extremo norte de Canadá y los EE. UU. Sugirió organizar un foro virtual “para acercar a los miembros de estas comunidades remotas y que compartan su experiencia, fortaleza y esperanza”. La idea obtuvo el apoyo de cuatro países: Argentina, Canadá, Chile (que comparte la región patagónica con Argentina) y los EE. UU.
Fue así como nació el primer Foro de Conexiones Norte/Sur, celebrado de forma virtual el 15 de mayo. Se trató, sin dudas, del trabajo de un enorme equipo “a nivel transcontinental”, como dijo Trish. La Junta de Servicios Generales de Argentina fue la anfitriona del evento, y las Juntas de Servicios Generales de los Estados Unidos y Canadá proporcionaron la tecnología de teleconferencias y los servicios de traducción (inglés, español y francés). El personal de la empresa consultora que colabora con la OSG en la organización de eventos virtuales trabajó codo a codo con el equipo técnico de Argentina para solucionar los problemas de conectividad de las áreas remotas e, incluso, permitirles a los oradores unirse a las salas virtuales de la reunión mediante una llamada telefónica, lo cual contribuyó a reducir las fallas de Internet al mínimo.
Las presidentas no alcohólicas de las tres Juntas de Servicios Generales —la Lic. Corina Carbajal de Argentina, Sandra Huenumán de Chile y Linda Chezem de EE. UU. y Canadá— inauguraron el evento con los comentarios introductorios y de bienvenida, y luego el día pasó a manos de los miembros de las comunidades remotas.
Hubo tres paneles (los temas fueron “Cómo se inició mi grupo remoto”, “Cómo se presentaron, enfrentaron y superaron (posiblemente) los desafíos” y “Nuestras historias personales”).
Lawrie C., del Yukón, Canadá, describió la experiencia de vivir en un área del tamaño de California que solo alberga 14 comunidades. No tuvieron servicio telefónico hasta 2004. “Un pueblo tenía reuniones regulares de forma continua”, contó, “pero los otros iban y venían”. Sin embargo, cuando el sistema nacional de salud de Canadá instaló un servicio de videoconferencias en los centros de salud de los pueblos en 2008, Lawrie y sus compañeros de A.A. usaron lo que ella considera “una combinación de sabiduría tecnológica y colectiva. ¿Por qué no usar el servicio para transmitir una reunión de A.A. en simultáneo a la comunidad? La idea era tener un lugar fijo donde las personas pudieran acceder a A.A. en cualquier momento del día. La gente ha asistido (o llamado desde teléfonos fijos) a estas reuniones virtuales durante 13 años”, indicó Lawrie.
Martín G., de Tierra del Fuego, Argentina, comentó lo costoso que es viajar y cuán grande es la distancia que separa los grupos. “La virtualidad”, dice, “se convirtió en una solución”. De cierta forma, el uso generalizado de las plataformas virtuales se convirtió en algo positivo para algunas comunidades remotas. Daniela U., de Concepción, Región del Bío Bío, dice que “Chile es un país largo [2.600 millas (4.100 kilómetros) de norte a sur] y las teleconferencias nos han ayudado a llevar el mensaje a los alcohólicos que aún están sufriendo”.
Yolibelle M., de Comodoro Rivadavia, una ciudad patagónica remota localizada en la costa atlántica de Argentina, contó que sobrevivió a una infancia en la que hubo “muchísima violencia, muchísimo alcohol”, hasta convertirse ella misma en alcohólica y recuperarse en las reuniones virtuales de A.A. y aprender, dice, “que A.A. es mucho más grande que mi pequeño grupo base y quiero aprender más y más sobre todos los temas”.
No importa si se trata de un alcohólico sobrio que vive en Yellowknife, en los Territorios del Noroeste, Canadá, o uno que vive en Punta Arenas, Chile; hay cosas que comparten, a pesar de las más de 8.000 millas (13.000 kilómetros) que los separan. Bob, de Ketchikan, Alaska, quien alcanzó la sobriedad a partir de las reuniones telefónicas organizadas por Sarah S., de Fairbanks, una miembro de A.A. que literalmente nunca conoció a ninguna de sus ahijadas en persona, habló de su fuerte sentimiento por haber “nacido alcohólico”. José María M.P., de Bariloche, una ciudad ubicada al pie de los Andes argentinos, también sabe que es alcohólico “desde que nació. Fui un hijo problemático, el único que bebía de la familia”.
En seis horas de seminarios, los oradores y asistentes compartieron cómo encontraron el milagro de la recuperación en A.A., ya sea por videoconferencia, la línea telefónica, grupos de mensajes de texto, el correo postal e incluso viajes de 12 horas en bote a las comunidades remotas de Canadá una vez al año, como hace Della G., de Alert Bay, Columbia Británica. No es fácil y se siente la soledad.
Irene D., miembro del personal de la OSG del Despacho de Accesibilidades y Comunidades Remotas, dice: “Soy de Chile y sé lo mucho que la gente bebe en los pueblos remotos del sur. Vi a la gente intentar alcanzar la sobriedad sin reuniones, pero —agrega— estamos todos unidos por los principios y las formas de A.A.”. James H., miembro del personal del Despacho de Foros Regionales, concuerda. “Tenemos miembros de A.A. en los lugares más recónditos del planeta, literalmente, y sabemos que nuestro programa se basa en conectar a un alcohólico con otro. Compartimos un objetivo común y una solución en común. Lo que estamos haciendo es descubrir maneras de compartir esa solución”.
Tal vez podemos cerrar el día con las palabras que llegaron desde la Antártida, en la Base Esperanza, una base de investigación argentina donde está apostada Estefanía Pérez (no alcohólica). Estefanía, invitada a asistir como observadora, llamó para decir: “Quiero expresar mi gratitud por su compartimiento. Siento una gran admiración por todos ustedes y por todos los oradores. Son un ejemplo de lo que es la verdadera fortaleza humana”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2001) con permiso de A.A. World Services, Inc.
No importa si se trata de un alcohólico sobrio que vive en Yellowknife, en los Territorios del Noroeste, Canadá, o uno que vive en Punta Arenas, Chile; hay cosas que comparten, a pesar de las más de 8.000 millas (13.000 kilómetros) que los separan. Bob, de Ketchikan, Alaska, quien alcanzó la sobriedad a partir de las reuniones telefónicas organizadas por Sarah S., de Fairbanks, una miembro de A.A. que literalmente nunca conoció a ninguna de sus ahijadas en persona, habló de su fuerte sentimiento por haber “nacido alcohólico”. José María M.P., de Bariloche, una ciudad ubicada al pie de los Andes argentinos, también sabe que es alcohólico “desde que nació. Fui un hijo problemático, el único que bebía de la familia”.
En seis horas de seminarios, los oradores y asistentes compartieron cómo encontraron el milagro de la recuperación en A.A., ya sea por videoconferencia, la línea telefónica, grupos de mensajes de texto, el correo postal e incluso viajes de 12 horas en bote a las comunidades remotas de Canadá una vez al año, como hace Della G., de Alert Bay, Columbia Británica. No es fácil y se siente la soledad.
Irene D., miembro del personal de la OSG del Despacho de Accesibilidades y Comunidades Remotas, dice: “Soy de Chile y sé lo mucho que la gente bebe en los pueblos remotos del sur. Vi a la gente intentar alcanzar la sobriedad sin reuniones, pero —agrega— estamos todos unidos por los principios y las formas de A.A.”. James H., miembro del personal del Despacho de Foros Regionales, concuerda. “Tenemos miembros de A.A. en los lugares más recónditos del planeta, literalmente, y sabemos que nuestro programa se basa en conectar a un alcohólico con otro. Compartimos un objetivo común y una solución en común. Lo que estamos haciendo es descubrir maneras de compartir esa solución”.
Tal vez podemos cerrar el día con las palabras que llegaron desde la Antártida, en la Base Esperanza, una base de investigación argentina donde está apostada Estefanía Pérez (no alcohólica). Estefanía, invitada a asistir como observadora, llamó para decir: “Quiero expresar mi gratitud por su compartimiento. Siento una gran admiración por todos ustedes y por todos los oradores. Son un ejemplo de lo que es la verdadera fortaleza humana”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 2001) con permiso de A.A. World Services, Inc.