Experiencia DiariaLo mucho que me ha dado
30 de Enero del 2026
Hoy me di la oportunidad de asistir a una junta donde nos brindaron el espacio para escribir nuestras devastadoras situaciones como enfermos alcohólicos. Empecé a beber por curiosidad a 14 años; no sabía lo que me esperaba. En la primera vez que bebí sentí «regacho», pero me aguanté. Con mucho sacrificio quise seguir estudiando, pero lo peor de ser un borracho son las lagunas mentales y tener que ir a la escuela con una cruda moral, que no se la deseo ni al peor enemigo. Además, hice sufrir a mi madre y mi padre que aún vivía. Adquirí una personalidad que nunca había deseado, pero el alcohol ya me dominaba. En ese tiempo no me podía quejar porque aprendí a trabajar y no estaba mal; al menos había para comer. Aún con todo lo malo que significa ser un borracho, me titulé como profesor de educación primaria. Lo malo era que yo pensaba en beber como si fuera rico; creí que era lo mejor, pues me sentí muy joven. Pero bebí demasiado y solo avergoncé a mi madre e hice sufrir a mi esposa. Sin comprender por qué, pero ya conociendo de Alcohólicos Anónimos, tuve infinidad de recaídas. Sin embargo, hoy regreso firme y con el deseo de devolver lo mucho que Alcohólicos Anónimos me ha dado. Gracias a mis compañeros y a mi familia, he comprendido que me necesitan a pesar de mi edad.
Mario Antonio N.P.
Oaxaca Costa
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
#plenitud #experienciasdiarias #AlcohólicosAnónimos #EstoEsAA
Cita Diaria con La Viña Enero 30
“Este asunto del miedo”, BILL W., COFUNDADOR DE AA, ENERO DE 1962. De El lenguaje del corazón
“Que siempre amemos lo mejor de los demás y nunca temamos lo peor”.“Este asunto del miedo”, BILL W., COFUNDADOR DE AA, ENERO DE 1962. De El lenguaje del corazón
Cita diaria de Grapevine, 30 de enero
«Los pasos de AA conducen al despertar espiritual», Hankins, Nueva York, mayo de 1967, AA Grapevine.
«La experiencia de la realidad no tiene por qué posponerse».«Los pasos de AA conducen al despertar espiritual», Hankins, Nueva York, mayo de 1967, AA Grapevine.
¿Ha pensado recientemente en el anonimato?
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité están estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi título - queriendo decir, por supuesto, mi título profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente cal en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho", añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité están estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi título - queriendo decir, por supuesto, mi título profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente cal en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho", añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
Según explicó el miembro, el escritor, por respeto de su anonimato personal, le dio otro nombre y edad y cambió todas las informaciones personales, de manera que, cuando apareció el artículo "tenía otro nombre (Ruth), una edad diferente (53 años) y una duración de sobriedad algo más corta de la verdadera.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado, con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’Les tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O. fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle, porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Habla ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento.
(Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relató una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado, con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’Les tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O. fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle, porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Habla ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento.
(Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relató una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
Hablando por el interfono, el portero le dijo con alguna vacilación. "No sé precisamente cómo decírselo, pero parece que hace algunos años tenía un problema que ahora no tiene. Espero que no se sienta ofendido si le preguntara si acaso yo tuviera razón, y si la tengo, me permitirla también preguntarle qué ha hecho respecto al problema? Hay aquí un miembro del personal que tiene un problema y a lo mejor usted puede ayudarle."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó cómo se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guión, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podía tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción.
Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabó teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudó a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Hoy día, este miembro es todavía productor, pero ya no se mete en la corriente principal de la preparación y producción de programas acerca del alcoholismo.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó cómo se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guión, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podía tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción.
Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabó teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudó a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Hoy día, este miembro es todavía productor, pero ya no se mete en la corriente principal de la preparación y producción de programas acerca del alcoholismo.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
Es probable que los miembros del subcomité, por haber tenido experiencias en el anonimato muy diferentes las unas de las otras, tengan una amplia variedad de opiniones sobre cómo dirigirse de la optima manera a la Comunidad con referencia al asunto. Sin embargo, un punto en que el subcomité está de unánime acuerdo es que al nivel de grupo - el nivel más importante dentro de A.A., parece que se dedica poca tiempo y poca discusión al anonimato y a su importancia tanto para el programa como para los miembros individuales. Por lo tanto, el plan inicial del subcomité es el de buscar y poner en práctica algunas formas de causar (por lo menos para empezar) "un pequeño renacimiento del entusiasmo" respecto al anonimato, y, basándose en esto, ampliar los esfuerzos.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones. Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿Tiene una historia que contar acerca del anonimato?
¿Una experiencia personal al respecto que desea comunicar?
Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Agosto-Septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones. Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿Tiene una historia que contar acerca del anonimato?
¿Una experiencia personal al respecto que desea comunicar?
Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Agosto-Septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
31 de Enero
Nuestro bienestar común tiene la preferencia
La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más preciada que tiene nuestra Sociedad.… O nos mantenemos unidos, o A.A. muere.
— Doce Pasos y Doce Tradiciones, p. 125
Nuestras Tradiciones son los elementos clave en el proceso de desinflar el ego necesario para lograr y mantener la sobriedad de Alcohólicos Anónimos.
La Primera Tradición me recuerda que no debo atribuirme el mérito ni la autoridad por mi recuperación.
El anteponer a todo nuestro bienestar común me recuerda no convertirme en un curandero en este programa; yo soy todavía uno de los pacientes.
Modestos veteranos construyeron la sala del hospital. Sin ella, yo dudo que estuviera vivo. Sin el grupo, pocos alcohólicos se recuperarían.
Mi participación activa en una renovada entrega de la voluntad me hace posible alejarme de la necesidad de dominar y del deseo de reconocimiento, los cuales desempeñaron un papel muy significativo en mi alcoholismo activo.
Supeditar mis deseos personales al desarrollo del grupo contribuye a la unidad de A.A. que es crucial para toda recuperación.
Contribuye a que tenga presente que el total es mayor que la suma de sus partes.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
Nuestro bienestar común tiene la preferencia
La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más preciada que tiene nuestra Sociedad.… O nos mantenemos unidos, o A.A. muere.
— Doce Pasos y Doce Tradiciones, p. 125
Nuestras Tradiciones son los elementos clave en el proceso de desinflar el ego necesario para lograr y mantener la sobriedad de Alcohólicos Anónimos.
La Primera Tradición me recuerda que no debo atribuirme el mérito ni la autoridad por mi recuperación.
El anteponer a todo nuestro bienestar común me recuerda no convertirme en un curandero en este programa; yo soy todavía uno de los pacientes.
Modestos veteranos construyeron la sala del hospital. Sin ella, yo dudo que estuviera vivo. Sin el grupo, pocos alcohólicos se recuperarían.
Mi participación activa en una renovada entrega de la voluntad me hace posible alejarme de la necesidad de dominar y del deseo de reconocimiento, los cuales desempeñaron un papel muy significativo en mi alcoholismo activo.
Supeditar mis deseos personales al desarrollo del grupo contribuye a la unidad de A.A. que es crucial para toda recuperación.
Contribuye a que tenga presente que el total es mayor que la suma de sus partes.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
31 de enero.
Pensamiento del Día.
La bebida lo aleja a usted de Dios. Sin importar cómo haya sido Ud. educado, sin importar cuál sea su religión, sin importar que usted diga que cree en Dios, usted, sin embargo, levanta un muro entre usted y Dios por su bebida. Usted sabe que no está viviendo en la forma que Dios quiere que lo haga. Como resultado, tiene usted ese terrible remordimiento. Cuando usted llega a A.A. empieza a cumplir con la demás gente y con Dios. Una vida sobria es una vida feliz, porque renunciando a la bebida nos hemos librado de nuestra soledad y de nuestro remordimiento. -'"¿Tengo verdadera comunión de sentimientos con las demás personas y con DlOS?"
Meditación del Día.
Creo que todos los sufrimientos y todos los sacrificios son de valor para mí. Cuando sutro, estoy siendo probado. ¿Puedo confiar en Dios sin importar lo mal que me sienta? ¿Puedo decir: "hágase TU voluntad" sin importar lo derrotado que me halle? Si puedo, mi fe es auténtica y práctica. Opera tanto en los tiempos malos como en los buenos. La Divina Voluntad está actuando en una forrna que se encuentra más allá de mi limitada comprensión; mas sin embargo, puedo confiar en ella.
Oración del Día.
Ruego porque pueda aceptar el sufrimiento a mi paso.
Ruego poder aceptar el dolor y la derrota como parte del Plan de Dios para mi surgimiento espiritual.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día.
La bebida lo aleja a usted de Dios. Sin importar cómo haya sido Ud. educado, sin importar cuál sea su religión, sin importar que usted diga que cree en Dios, usted, sin embargo, levanta un muro entre usted y Dios por su bebida. Usted sabe que no está viviendo en la forma que Dios quiere que lo haga. Como resultado, tiene usted ese terrible remordimiento. Cuando usted llega a A.A. empieza a cumplir con la demás gente y con Dios. Una vida sobria es una vida feliz, porque renunciando a la bebida nos hemos librado de nuestra soledad y de nuestro remordimiento. -'"¿Tengo verdadera comunión de sentimientos con las demás personas y con DlOS?"
Meditación del Día.
Creo que todos los sufrimientos y todos los sacrificios son de valor para mí. Cuando sutro, estoy siendo probado. ¿Puedo confiar en Dios sin importar lo mal que me sienta? ¿Puedo decir: "hágase TU voluntad" sin importar lo derrotado que me halle? Si puedo, mi fe es auténtica y práctica. Opera tanto en los tiempos malos como en los buenos. La Divina Voluntad está actuando en una forrna que se encuentra más allá de mi limitada comprensión; mas sin embargo, puedo confiar en ella.
Oración del Día.
Ruego porque pueda aceptar el sufrimiento a mi paso.
Ruego poder aceptar el dolor y la derrota como parte del Plan de Dios para mi surgimiento espiritual.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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