Cita Diaria con La Viña Febrero 3
Bill W., cofundador de A.A., enero 1947. “¿Tendrá AA algún día un gobierno personal?” El Lenguaje del Corazón
Aquellos cortos lemas de AA: “Tómalo con calma” y “Vive y deja vivir”, han cobrado una profunda importancia y significación. De esta manera, cada uno de nosotros llega a comprender que en AA podemos ser únicamente servidores.Bill W., cofundador de A.A., enero 1947. “¿Tendrá AA algún día un gobierno personal?” El Lenguaje del Corazón
¿Ha pensado recientemente en el anonimato?
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité estén estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi tituló - queriendo decir, por supuesto, mi tituló profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "Títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente caí en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea y el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho",añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité estén estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi tituló - queriendo decir, por supuesto, mi tituló profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "Títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente caí en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea y el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho",añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
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Según explicó el miembro, el escritor, por respeto de su anonimato personal, le dio otro nombre y edad y cambió todas las informaciones personales, de manera que, cuando apareció el artículo "Tenía otro nombre (Ruth), una edad diferente (53 años) y una duración de sobriedad algo más corta de la verdadera.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado,con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’¿es tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O.fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle,porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Había ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, !recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. Y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento. (Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Continuara....
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 agosto-septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado,con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’¿es tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O.fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle,porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Había ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, !recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. Y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento. (Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Continuara....
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 agosto-septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
4 de FEBRERO
CUANDO FALTA LA FE
A veces el programa de A.A. les resulta más difícil a aquellos que han perdido o han rechazado la fe que a aquellos que nunca la han tenido, porque creen que ya han probado la fe y no les ha servido de nada. Han probado el camino de la fe y el camino de la incredulidad.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 26
Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe. Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
CUANDO FALTA LA FE
A veces el programa de A.A. les resulta más difícil a aquellos que han perdido o han rechazado la fe que a aquellos que nunca la han tenido, porque creen que ya han probado la fe y no les ha servido de nada. Han probado el camino de la fe y el camino de la incredulidad.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 26
Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe. Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
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4 de Febrero
Pensamiento del Día
Hacer beber a los demás nos proporcionaba cierta satisfacción. Nos gustaba decir: “Bébete una por mi cuenta”. Pero realmente no estábamos haciéndole un favor a aquel amigo. Únicamente lo estábamos ayudando a emborracharse, especialmente si era un alcohólico. En A.A. tratamos de ayudar verdaderamente a otros alcohólicos. Los levantamos en vez de hundirlos. La bebida creaba una especie de camaradería; pero realmente era una falsa camaradería, porque se basaba en el egoísmo. Utilizábamos a nuestros compañeros de bebida para nuestro agrado. En A.A. tenemos camaradería auténtica, basada en el desinterés y en un deseo de ayudarnos mutuamente. Y adquirimos verdaderos amigos en vez de compañeros ocasionales. – “¿He obtenido con la sobriedad todo lo que obtenía con la bebida, pero sin dolores de cabeza?”.
Meditación del Día
Sé que Dios no puede enseñar a un hombre que está dependiendo de una muleta. Arrojaré la muleta del alcohol y caminaré apoyándome en el poder y la gracia de Dios. El poder de Dios me vigorizará en tal forma, que sin duda caminaré hacia la victoria. No existe límite para el poder de Dios. Marcharé paso a paso, un día cada vez, por el camino que la voluntad de Dios me revelará a medida que avance.
Oración del Día
Ruego poder tener cada vez más esperanza en Dios. Pido poder arrojar lejos de mí a la muleta alcohólica, y dejar que ocupe su lugar el poder de Dios.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día
Hacer beber a los demás nos proporcionaba cierta satisfacción. Nos gustaba decir: “Bébete una por mi cuenta”. Pero realmente no estábamos haciéndole un favor a aquel amigo. Únicamente lo estábamos ayudando a emborracharse, especialmente si era un alcohólico. En A.A. tratamos de ayudar verdaderamente a otros alcohólicos. Los levantamos en vez de hundirlos. La bebida creaba una especie de camaradería; pero realmente era una falsa camaradería, porque se basaba en el egoísmo. Utilizábamos a nuestros compañeros de bebida para nuestro agrado. En A.A. tenemos camaradería auténtica, basada en el desinterés y en un deseo de ayudarnos mutuamente. Y adquirimos verdaderos amigos en vez de compañeros ocasionales. – “¿He obtenido con la sobriedad todo lo que obtenía con la bebida, pero sin dolores de cabeza?”.
Meditación del Día
Sé que Dios no puede enseñar a un hombre que está dependiendo de una muleta. Arrojaré la muleta del alcohol y caminaré apoyándome en el poder y la gracia de Dios. El poder de Dios me vigorizará en tal forma, que sin duda caminaré hacia la victoria. No existe límite para el poder de Dios. Marcharé paso a paso, un día cada vez, por el camino que la voluntad de Dios me revelará a medida que avance.
Oración del Día
Ruego poder tener cada vez más esperanza en Dios. Pido poder arrojar lejos de mí a la muleta alcohólica, y dejar que ocupe su lugar el poder de Dios.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Cita Diaria con La Viña Febrero 4
Bill W., cofundador de A.A., enero 1955. “¿Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo?” El Lenguaje del Corazón
“Lo digo porque sé lo que es realmente la tentación de la fama y el dinero. Lo puedo decir por haber sido uno de los que ha roto su anonimato. Doy gracias a Dios porque la voz de la experiencia, y los consejos de mis sabios amigos, me apartaron de la senda peligrosa, por la que pudiera haber llevado a nuestra Comunidad entera”.Bill W., cofundador de A.A., enero 1955. “¿Por qué Alcohólicos Anónimos es anónimo?” El Lenguaje del Corazón
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¿Ha pensado recientemente en el anonimato?
Continuacion...
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relato una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
Hablando por el interfono, el portero le dijo con alguna vacilación. "No sé precisamente cómo decírselo, pero parece que hace algunos años tenía un problema que ahora no tiene. Espero que no se sienta ofendido si le preguntara si acaso yo tuviera razón, y si la tengo, me permitirla también preguntarle qué ha hecho respecto al problema? Hay aquí un miembro del personal que tiene un problema y a lo mejor usted puede ayudarle."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó como se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guion, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podio tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción. Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabo teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudo a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Continuacion...
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relato una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
Hablando por el interfono, el portero le dijo con alguna vacilación. "No sé precisamente cómo decírselo, pero parece que hace algunos años tenía un problema que ahora no tiene. Espero que no se sienta ofendido si le preguntara si acaso yo tuviera razón, y si la tengo, me permitirla también preguntarle qué ha hecho respecto al problema? Hay aquí un miembro del personal que tiene un problema y a lo mejor usted puede ayudarle."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó como se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guion, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podio tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción. Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabo teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudo a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Hoy día, este miembro es todavía productor, pero ya no se mete en la corriente principal de la preparación y producción de programas acerca del alcoholismo.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
Es probable que los miembros del subcomité, por haber tenido experiencias en el anonimato muy diferentes las unas de las otras, tengan una amplia variedad de opiniones sobre cómo dirigirse de la optima manera a la Comunidad con referencia al asunto. Sin embargo, un punto en que el subcomité está de unánime acuerdo es que al nivel de grupo - el nivel más importante dentro de A.A., parece que se dedica poca tiempo y poca discusión al anonimato y a su importancia tanto para el programa como para los miembros individuales. Por lo tanto, el plan inicial del subcomité es el de buscar y poner en práctica algunas formas de causar (por lo menos para empezar) "un pequeño renacimiento del entusiasmo" respecto al anonimato, y, basándose en esto, ampliar los esfuerzos.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones.
Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿,Tiene una historia que contar acerca del anonimato? ,Una experiencia personal al respecto que desea comunicar? Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163.
Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 agosto-septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
Es probable que los miembros del subcomité, por haber tenido experiencias en el anonimato muy diferentes las unas de las otras, tengan una amplia variedad de opiniones sobre cómo dirigirse de la optima manera a la Comunidad con referencia al asunto. Sin embargo, un punto en que el subcomité está de unánime acuerdo es que al nivel de grupo - el nivel más importante dentro de A.A., parece que se dedica poca tiempo y poca discusión al anonimato y a su importancia tanto para el programa como para los miembros individuales. Por lo tanto, el plan inicial del subcomité es el de buscar y poner en práctica algunas formas de causar (por lo menos para empezar) "un pequeño renacimiento del entusiasmo" respecto al anonimato, y, basándose en esto, ampliar los esfuerzos.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones.
Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿,Tiene una historia que contar acerca del anonimato? ,Una experiencia personal al respecto que desea comunicar? Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163.
Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 agosto-septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.