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https://www.alcoholicos-anonimos.org/v_portal/apartados/apartado.asp
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¿Ha pensado recientemente en el anonimato?
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité están estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi título - queriendo decir, por supuesto, mi título profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente cal en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho", añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
Una reciente racha de rupturas de anonimato ha llevado a la formación de un subcomité especial del Comité de Información Pública de custodios. A este comité le ha sido asignada una tarea interesante y algo curiosa.
Como dijo un miembro del nuevo grupo en su primera reunión: "estaremos buscando un medio para recordar a todos los A.A. de todas partes, algo que la mayoría de nosotros ya sabemos (pero de lo cual raramente hablamos) - o sea que, para los alcohólicos sobrios, el practicar el anonimato es tan agradable y emocionante como lo es la sobriedad misma."
Habiendo iniciado sus trabajos en abril del presente año, los diez hombres y mujeres del subcomité están estudiando las diversas formas en que se rompe el anonimato, así como los posibles medios por los que las rupturas, tanto las intencionadas (si lo son) como las no intencionadas (como pueden ser la mayoría de ellas) pueden evitarse.
Además, a diferencia de la mayor parte de los esfuerzos concertados que en el pasado enfocaban el anonimato, esta campaña no está dirigida a los medios de comunicación ni a ningún individuo o grupo fuera de la Comunidad, sino únicamente a los miembros de A.A. Esta vez el cometido es el de considerar cariñosamente el regalo y lo brillante del anonimato, y de solicitar la ayuda de los A.A. de todas partes, para que perdure la protección de su promesa, su placer y su poder.
Al abordar el problema, algunos miembros del comité se acordaron de ocasiones en las que su propio anonimato podría haberse roto - o casi lo fue. Lograron mantenerlo porque se dieron cuenta repentinamente de lo que estaban haciendo, o de lo que estaban a punto de hacer.
Un miembro, por ejemplo, habló de su asociación con una universidad donde, como alcohólico y miembro de A.A., servía como miembro de una junta consultiva que había planeado un nuevo curso que figuraba en el programa de estudios de la institución - el estudio y tratamiento del alcoholismo.
"Después de haberse aprobado el curso", dijo este miembro del comité, "Se iba a publicar un panfleto acerca del mismo que incluyera mi nombre como miembro de la junta consultiva. Una dama de la universidad me telefoneó para preguntarme cuál era mi título - queriendo decir, por supuesto, mi título profesional.
"Desgraciadamente, esa misma semana había perdido mi puesto; no obstante, para ser servicial a la dama, así como a la universidad, le di como sustituto mis "títulos" de A.A. - coordinador de tal comité o tal junta - lo cual nos pareció satisfactorio tanto a la universidad como a mí mismo.
"Durante un par de minutos después de colgar el teléfono, tenía la extraña sensación de que había algo no apropiado en lo que acababa de hacer. De repente cal en la cuenta... Telefoneé a la dama y le dije que no podía utilizar los títulos que le había dado ya que el hacerlo constituiría romper mi anonimato ante el público. No había ningún inconveniente en que ella supiera mi afiliación a Alcohólicos Anónimos; pero ésta no debía aparecer en un panfleto a disposición del público.
Su respuesta fue: ’Sabia que me iba a llamar prontamente.
Esos títulos de A.A. no me parecieron tampoco lo indicado.’"
Una lección que obviamente se puede sacar de esta anécdota es que si no tenemos siempre presente la idea el propósito y el valor del anonimato, cualquiera de nosotros puede, inadvertidamente, romper su anonimato.
Entre las otras experiencias que se compartieron en la sala, se contaba una bastante rara que tenía que ver con un artículo acerca de las mujeres y el alcoholismo publicado en la revista Family Circle. La Oficina de Servicios Generales habla pedido al miembro en cuestión que participara en una entrevista para documentar el artículo, y ella consintió con gusto. "De hecho", añadió, "estaba personalmente encantada de haber sido escogida para esta importante tarea."
Según explicó el miembro, el escritor, por respeto de su anonimato personal, le dio otro nombre y edad y cambió todas las informaciones personales, de manera que, cuando apareció el artículo "tenía otro nombre (Ruth), una edad diferente (53 años) y una duración de sobriedad algo más corta de la verdadera.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado, con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’Les tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O. fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle, porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Habla ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento.
(Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relató una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
En realidad, todo lo que se refería a mí había cambiado, con la excepción de mí historia de desesperación y liberación que fue presentada fielmente con todo y vivido detalle."
Ahora viene lo curioso de esta experiencia: "Poco tiempo después de la publicación del artículo, una mujer que me habla oído hablar varias veces me llamó y, a pesar de todos los cambios de los datos específicos, me preguntó ’Les tu historia la que aparece en la revista Family Circle?’ Ella supo sin duda quién habla sido entrevistada.
"Pasado un mes, una carta que llegó a la G.S.O. fue dirigida a mi atención. Venia de una mujer canadiense que escribió que su nombre también era Ruth y que también tenía 53 años y quería darle las gracias a la tal Ruth de la historia publicada en Family Circle, porque le había dado tanta inspiración que ahora tenía lo que describió como "tres bellisimas semanas de sobriedad".
Luego surgió el poderoso significado de esta breve narración: "Obviamente, lo verdaderamente importante de mi historia se manifiesto sin involucrar mi ego ni mi nombre personal. Habla ayudado a otra persona y mantenido mi anonimato. Era sin embargo una felicidad que casi estropeé, ya que estuve planeando responder personalmente a la mujer. Me recomendaron, por supuesto, que no lo hiciera, recomendación muy acertada!
"No obstante", el miembro del comité dijo concluyendo, "todavía siento una gran satisfacción cada vez que recuerdo que un artículo acerca de mí misma, pero que no descubría mí identidad, obviamente atrajo la atención y tuvo efectos positivos. y cada vez vuelvo a sentir la alegría misteriosa pero poderosa del anonimato."
Algunos otros miembros del subcomité tenían historias interesantes que contar, todas que se relacionaban con el hecho de haber revelado a otro individuo que ellos eran alcohólicos y/o miembros de A.A. Uno, siguiendo la recomendación de un compañero A.A., advirtió a su dentista que, por ser alcohólico en recuperación, no podía sin peligro tomar un cierto medicamento.
La única respuesta del dentista fue la de insistir en un pago Integro antes de proceder con el tratamiento.
(Está claro que, a pesar de haber comunicado el mensaje apropiado, éste fue muy retorcido por el que lo recibió.)
Otro miembro del subcomité narró acerca de una situación parecida en la que tuvo una respuesta muy diferente. Su jefe inmediato en el trabajo había sabido desde que entró en la firma, que él era miembro de A.A. y que era tan activo en el servicio que en ciertos días no podía trabajar horas extraordinarias. Más tarde, cuando surgió un grave problema alcohólico en un alto cuadro ejecutivo de la compañía, ese jefe pidió, y por supuesto recibió permiso para decir al presidente que la ayuda de A.A. estaba disponible en la compañía misma.
Después de entrevistarse con el presidente, el jefe volvió para informar la respuesta del ejecutivo principal a la noticia de que había entre el personal un miembro de A.A. Era (y la citó directamente) "Yo sabía que este tipo tenía algo de especial."
Por supuesto, algunos de nosotros revelamos a otra gente qué habíamos hecho algo respecto a nuestro problema con la bebida sin decir palabra alguna. Simplemente, se ve. Así era con un miembro del subcomité que relató una historia conmovedora que empezó con una llamada que recibió una tarde por el interfono de su apartamento, del portero del edificio. El miembro en cuestión había residido en este sitio durante cinco años antes de ingresar a A.A. y ahora llevaba cinco años sobrio.
Hablando por el interfono, el portero le dijo con alguna vacilación. "No sé precisamente cómo decírselo, pero parece que hace algunos años tenía un problema que ahora no tiene. Espero que no se sienta ofendido si le preguntara si acaso yo tuviera razón, y si la tengo, me permitirla también preguntarle qué ha hecho respecto al problema? Hay aquí un miembro del personal que tiene un problema y a lo mejor usted puede ayudarle."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó cómo se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guión, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podía tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción.
Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabó teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudó a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Hoy día, este miembro es todavía productor, pero ya no se mete en la corriente principal de la preparación y producción de programas acerca del alcoholismo.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
El siguiente y feliz episodio de esta historia dice que, por supuesto, el que tenía el problema obtuvo ayuda; y el feliz desenlace, por lo menos hasta la fecha, cuenta cómo ahora, después de unos cuantos años, todavía está sobrio y es todavía un miembro dedicado de A.A.
Tan significativo como éste, no obstante, es otro aspecto de la historia. El anonimato de este miembro de A.A. no fue roto, ni siquiera a nivel personal, por sus palabras, sino simplemente por estar sobrio. Era el cambio de su conducta y de su apariencia lo que "le descubrió". Este era un caso en que un miembro llevó el mensaje siendo el mensaje, sin decir ni una palabra acerca de él. Esto no lo hizo hasta que se le pidió su ayuda.
Conforme continuaba la discusión, otro miembro del subcomité explicó cómo, en algunas situaciones de trabajo, el romper su anonimato puede causar problemas especiales. Este alcohólico en recuperación, Un productor de televisión, se ofreció para documentar un programa propuesto acerca del alcoholismo y la adicción a la droga.
Al presentar casi sin demora el suficiente material para una docena de tales programas, el jefe de producción le preguntó cómo se había vuelto tan erudito con tanta rapidez, y le respondió revelando, algo reacio, que era miembro de A.A.
"Estupendo!" le replicó el jefe. "Podemos enfocar este asunto desde adentro."
Aunque esta propuesta le preocupaba al miembro, podía racionalizarlo - y según parece, con bastante razón - pensando que las precauciones que se refieren al romper el anonimato a nivel de la prensa, la radio y TV y las películas, tienen que ver con, por ejemplo, aparecer en la TV, no con trabajar en la misma. Y su trabajo era simplemente redactar el guión, citar a los participantes invitados, etc.; no iba a aparecer él mismo en la pantalla.
No obstante, según iba realizando su tarea, se dio cuenta de que no podía ser objetivo en cuanto a la materia.
Por ejemplo, no podía tolerar opiniones acerca de A.A. y el alcoholismo que diferían de las suyas y de la experiencia de otros miembros del programa. Esto desembocó en argumentos acalorados, a veces casi desagradables e indudablemente no productivos, con el jefe de producción.
Para resolver el problema, fue necesario encargar el proyecto a otro productor, una persona que nunca había trabajado en un programa acerca del alcoholismo, y que sabia muy poco de la enfermedad. No obstante, según lo recuerda el miembro de A.A., el nuevo productor era un profesional muy competente, que aprendía rápidamente, y el programa acabó teniendo éxito.
"Un ejemplo del reportaje televisivo de primera categoría que ayudó a mucha gente." A lo que añadió, "Yo no podría haberlo hecho mejor."
Hoy día, este miembro es todavía productor, pero ya no se mete en la corriente principal de la preparación y producción de programas acerca del alcoholismo.
Cada vez más de sus compañeros de trabajo saben que es miembro de A.A., pero ofrece sus opiniones o sugerencias únicamente al serle pedidas. "Ya no trato de hacer reportajes objetivos acerca de Alcohólicos Anónimos.
He logrado darme cuenta de que para mi claramente no hay manera de ser objetivo cuando se trata de algo que me salvo la vida."
Es probable que los miembros del subcomité, por haber tenido experiencias en el anonimato muy diferentes las unas de las otras, tengan una amplia variedad de opiniones sobre cómo dirigirse de la optima manera a la Comunidad con referencia al asunto. Sin embargo, un punto en que el subcomité está de unánime acuerdo es que al nivel de grupo - el nivel más importante dentro de A.A., parece que se dedica poca tiempo y poca discusión al anonimato y a su importancia tanto para el programa como para los miembros individuales. Por lo tanto, el plan inicial del subcomité es el de buscar y poner en práctica algunas formas de causar (por lo menos para empezar) "un pequeño renacimiento del entusiasmo" respecto al anonimato, y, basándose en esto, ampliar los esfuerzos.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones. Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿Tiene una historia que contar acerca del anonimato?
¿Una experiencia personal al respecto que desea comunicar?
Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 101ó3. Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Agosto-Septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Para comenzar, el subcomité espera poder recoger una pequeña "biblioteca" de historias, por parte de miembros, que traten de sus experiencias en el anonimato: las rupturas que por poco se habrían hecho; las no intencionadas tanto al nivel personal como al nivel público, y las consecuencias de estas revelaciones. Se espera también tener historias de aquellos que han descubierto los beneficios del anonimato, la verdadera alegría que viene de pasar el mensaje de una forma serena y discreta, y la gran satisfacción que siempre sigue al dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento.
¿Tiene una historia que contar acerca del anonimato?
¿Una experiencia personal al respecto que desea comunicar?
Escriba a: Subcommittee on Anonymity, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 101ó3. Los miembros del comité esperan tener sus noticias. Pronta y frecuentemente. Necesitamos su ayuda. Y parece que el anonimato también la necesita.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Agosto-Septiembre 1988) con permiso de A.A. World Services, Inc.
28 de Enero
EL TESORO DEL PASADO
El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó, es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor.
Confíe en la idea de que el tenebroso pasado, estando en manos de Dios, es su más preciada posesión, clave de la vida y de la felicidad de otros. Con ella puede usted evitarles a otros la muerte y el sufrimiento.
— Alcohólicos Anónimos, p. 124
Qué regalo es para mí darme cuenta de que todos aquellos años de aparente inutilidad, no fueron desperdiciados.
Las experiencias más degradantes y humillantes acaban convirtiéndose en las herramientas más poderosas para ayudar a otros a recuperarse.
Por conocer las profundidades de la vergüenza y de la desesperación, puedo ofrecerles una mano cariñosa y compasiva y saber que la gracia de Dios está siempre a mi alcance.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
EL TESORO DEL PASADO
El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó, es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor.
Confíe en la idea de que el tenebroso pasado, estando en manos de Dios, es su más preciada posesión, clave de la vida y de la felicidad de otros. Con ella puede usted evitarles a otros la muerte y el sufrimiento.
— Alcohólicos Anónimos, p. 124
Qué regalo es para mí darme cuenta de que todos aquellos años de aparente inutilidad, no fueron desperdiciados.
Las experiencias más degradantes y humillantes acaban convirtiéndose en las herramientas más poderosas para ayudar a otros a recuperarse.
Por conocer las profundidades de la vergüenza y de la desesperación, puedo ofrecerles una mano cariñosa y compasiva y saber que la gracia de Dios está siempre a mi alcance.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
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28 de enero.
Pensamiento del Día.
¡Qué pesada carga colocan las crudas sobre tus hombros! ¡Qué terrible castigo físico que todos hemos pasado! Los aniquiladores dolores de cabeza, los nervios de punta, las sacudidas y bailoteos, los sudores fríos y calientes. Cuando usted llega a A.A. y deja de beber, esa terrible carga de las crudas cae de sus hombros. ¡Qué peso coloca el remordimiento sobre sus espaldas! Ese terrible castigo mental que todos hemos experimentado; avergonzados de las cosas que hemos dicho y hecho, temerosos de enfrentarnos a la gente a causa de lo que pudieran pensar de nosotros, temerosos de las consecuencias de lo que hicimos cuando estábamos borrachos. ¡Qué horroroso apareo sufre la mente! Cuando usted llega a A.A. esa terrible carga del remordimiento cae de sus espaldas._
-"¿Me he librado yo de esas cargas de las crudas y el remordimiento?"
Meditación del Día.
Cuando un hombre busca seguir la senda del espíritu, ello significa frecuentemente la desviación completa de la senda del mundo que, hasta entonces, ha se ido. Pero es una desviación que conduce a la felicidad y a la paz. Se esfuerzan por traer la paz, normalmente, las aspiraciones y ambiciones de un hombre? ¿Traen las recompensas del mundo descanso del alma y felicidad? ¿O se vuelven cenizas en la boca?
Oración del Día.
Ruego porque no esté tan aburrido, desilusionado o disgustado.
Pido que no pueda depositar mi confianza en las sendas del mundo, sino en la senda del espíritu.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día.
¡Qué pesada carga colocan las crudas sobre tus hombros! ¡Qué terrible castigo físico que todos hemos pasado! Los aniquiladores dolores de cabeza, los nervios de punta, las sacudidas y bailoteos, los sudores fríos y calientes. Cuando usted llega a A.A. y deja de beber, esa terrible carga de las crudas cae de sus hombros. ¡Qué peso coloca el remordimiento sobre sus espaldas! Ese terrible castigo mental que todos hemos experimentado; avergonzados de las cosas que hemos dicho y hecho, temerosos de enfrentarnos a la gente a causa de lo que pudieran pensar de nosotros, temerosos de las consecuencias de lo que hicimos cuando estábamos borrachos. ¡Qué horroroso apareo sufre la mente! Cuando usted llega a A.A. esa terrible carga del remordimiento cae de sus espaldas._
-"¿Me he librado yo de esas cargas de las crudas y el remordimiento?"
Meditación del Día.
Cuando un hombre busca seguir la senda del espíritu, ello significa frecuentemente la desviación completa de la senda del mundo que, hasta entonces, ha se ido. Pero es una desviación que conduce a la felicidad y a la paz. Se esfuerzan por traer la paz, normalmente, las aspiraciones y ambiciones de un hombre? ¿Traen las recompensas del mundo descanso del alma y felicidad? ¿O se vuelven cenizas en la boca?
Oración del Día.
Ruego porque no esté tan aburrido, desilusionado o disgustado.
Pido que no pueda depositar mi confianza en las sendas del mundo, sino en la senda del espíritu.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Cita Diaria con La Viña Enero 28
Bill W., cofundador de A.A., septiembre 1945. “Las ‘reglas’ son peligrosas pero la unidad es vital”. El Lenguaje del Corazón, p. 7-8
“Los AA, cuando miramos hacia el futuro, siempre tenemos que preguntarnos si el espíritu que ahora nos une en nuestra causa común siempre será más fuerte que aquellos deseos y ambiciones personales que tienden a desunirnos”.Bill W., cofundador de A.A., septiembre 1945. “Las ‘reglas’ son peligrosas pero la unidad es vital”. El Lenguaje del Corazón, p. 7-8
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¿Por qué tenemos una Declaración de Unidad?
En julio de 1970, once mil miembros de Alcohólicos Anónimos reunidos en Miami Beach, Florida, hicieron la siguiente promesa en once idiomas diferentes: Declaración de Unidad Debemos hacer esto para el futuro de A.A.: Colocar en primer lugar nuestro bienestar común; para mantener nuestra Comunidad unida. Porque de la unidad de A.A. dependen nuestras vidas, y las vidas de todos los que vendrán. La aceptación de esta declaración en la Convención Internacional de A.A. de 1970 puso el sello de aprobación final a la campaña de varias décadas del cofundador Bill W. para establecer como prioridad la preservación de la unidad de A.A. para asegurar el futuro de A.A. Veinte años antes, en la primera Convención Internacional, en Cleveland, varios miles de miembros de A.A. votaron por aceptar las Doce Tradiciones, que Bill había escrito y propuesto con el propósito específico de asegurar la supervivencia de A.A. como sociedad. La aceptación oficial de la Declaración de Unidad en Miami sirvió para reforzar esto. ¿Por qué fue necesario hacer esa declaración? Casi desde los principios de A.A., Bill se había enfocado en la importancia de mantener la Unidad de la Comunidad. Al trabajar juntos, podemos lograr y mantener la sobriedad que no pudimos encontrar cuando estábamos solos. Aun cuando A.A. tenía menos de cien miembros, la mayoría de ellos con- centrados en Nueva York y Akron, Bill y el Dr. Bob tenían una visión de una comunidad unificada que podría alcanzar a los alcohólicos por todas partes de Norteamérica e incluso del mundo. Bill en sus charlas y escritos siempre destacaba la necesidad de preservar la unidad para que nosotros mismos podamos mantener la sobriedad y preservar A.A. para “los millones que aún no nos conocen.” Al presentar la Tradiciones, Bill escribió: “Mientras que los vínculos que nos unen demuestren ser más fuertes que esas fuerzas que nos dividirían si pudieran, todo irá bien... estaremos seguros como movimiento; nuestra unidad esencial seguirá siendo algo seguro.” ¿Cuáles eran las fuerzas que podrían dividir a A.A.? Él mencionaba a menudo la lucha por la propiedad, el poder y el dinero. Sentía que era absolutamente necesario que A.A. como sociedad evitara las controversias sobre la política y la religión. Creía que el anonimato era también un factor en mantener la unidad y que la ayuda de A.A. debería estar disponible para todo el mundo sin favoritismos ni prejuicios. Bill describió las Doce Tradiciones como “Doce puntos para asegurar nuestro futuro.” Las consideraba esenciales para la preservación de la sociedad de la misma manera que los Doce Pasos eran esenciales para la recuperación del miembro individual. El más urgente y estimulante interés de A.A., escribió, “era preservar entre nosotros los A.A. una unidad tan sólida que ni las debilidades personales ni la presión y discordia de esta época turbulenta puedan perjudicar nuestra causa común. Sabemos que Alcohólicos Anónimos tiene que sobrevivir. Si no, salvo contadas excepciones, nosotros y nuestros compañeros alcohólicos en todas partes del mundo seguramente reanudaríamos nuestro desesperado viaje hacia el olvido.” Bill estaba enfermo y le quedaba menos de un año de vida cuando se adoptó oficialmente la Declaración de Unidad. Aunque asistió a la convención en una silla de ruedas y apareció brevemente en la plataforma, no pudo dar una larga charla como había hecho en anteriores convenciones. Pero seguramente le debió dar un sentimiento de merecido orgullo el ver aprobada esta declaración por parte de la convención, de la misma manera que la Convención Internacional de 1965 en Toronto emitiera oficialmente la Declaración de Responsabilidad. Según información encontrada en los Archivos Históricos de A.A., el autor de la declaración probablemente fue Al S., el mismo miembro de A.A. y asesor que había redactado la Declaración de la Responsabilidad.
También refleja los esfuerzos del comité que había trabajado en la Convención Internacional de 1970 (que fue el 35º Aniversario de A.A.) El lema de la convención fue
En julio de 1970, once mil miembros de Alcohólicos Anónimos reunidos en Miami Beach, Florida, hicieron la siguiente promesa en once idiomas diferentes: Declaración de Unidad Debemos hacer esto para el futuro de A.A.: Colocar en primer lugar nuestro bienestar común; para mantener nuestra Comunidad unida. Porque de la unidad de A.A. dependen nuestras vidas, y las vidas de todos los que vendrán. La aceptación de esta declaración en la Convención Internacional de A.A. de 1970 puso el sello de aprobación final a la campaña de varias décadas del cofundador Bill W. para establecer como prioridad la preservación de la unidad de A.A. para asegurar el futuro de A.A. Veinte años antes, en la primera Convención Internacional, en Cleveland, varios miles de miembros de A.A. votaron por aceptar las Doce Tradiciones, que Bill había escrito y propuesto con el propósito específico de asegurar la supervivencia de A.A. como sociedad. La aceptación oficial de la Declaración de Unidad en Miami sirvió para reforzar esto. ¿Por qué fue necesario hacer esa declaración? Casi desde los principios de A.A., Bill se había enfocado en la importancia de mantener la Unidad de la Comunidad. Al trabajar juntos, podemos lograr y mantener la sobriedad que no pudimos encontrar cuando estábamos solos. Aun cuando A.A. tenía menos de cien miembros, la mayoría de ellos con- centrados en Nueva York y Akron, Bill y el Dr. Bob tenían una visión de una comunidad unificada que podría alcanzar a los alcohólicos por todas partes de Norteamérica e incluso del mundo. Bill en sus charlas y escritos siempre destacaba la necesidad de preservar la unidad para que nosotros mismos podamos mantener la sobriedad y preservar A.A. para “los millones que aún no nos conocen.” Al presentar la Tradiciones, Bill escribió: “Mientras que los vínculos que nos unen demuestren ser más fuertes que esas fuerzas que nos dividirían si pudieran, todo irá bien... estaremos seguros como movimiento; nuestra unidad esencial seguirá siendo algo seguro.” ¿Cuáles eran las fuerzas que podrían dividir a A.A.? Él mencionaba a menudo la lucha por la propiedad, el poder y el dinero. Sentía que era absolutamente necesario que A.A. como sociedad evitara las controversias sobre la política y la religión. Creía que el anonimato era también un factor en mantener la unidad y que la ayuda de A.A. debería estar disponible para todo el mundo sin favoritismos ni prejuicios. Bill describió las Doce Tradiciones como “Doce puntos para asegurar nuestro futuro.” Las consideraba esenciales para la preservación de la sociedad de la misma manera que los Doce Pasos eran esenciales para la recuperación del miembro individual. El más urgente y estimulante interés de A.A., escribió, “era preservar entre nosotros los A.A. una unidad tan sólida que ni las debilidades personales ni la presión y discordia de esta época turbulenta puedan perjudicar nuestra causa común. Sabemos que Alcohólicos Anónimos tiene que sobrevivir. Si no, salvo contadas excepciones, nosotros y nuestros compañeros alcohólicos en todas partes del mundo seguramente reanudaríamos nuestro desesperado viaje hacia el olvido.” Bill estaba enfermo y le quedaba menos de un año de vida cuando se adoptó oficialmente la Declaración de Unidad. Aunque asistió a la convención en una silla de ruedas y apareció brevemente en la plataforma, no pudo dar una larga charla como había hecho en anteriores convenciones. Pero seguramente le debió dar un sentimiento de merecido orgullo el ver aprobada esta declaración por parte de la convención, de la misma manera que la Convención Internacional de 1965 en Toronto emitiera oficialmente la Declaración de Responsabilidad. Según información encontrada en los Archivos Históricos de A.A., el autor de la declaración probablemente fue Al S., el mismo miembro de A.A. y asesor que había redactado la Declaración de la Responsabilidad.
También refleja los esfuerzos del comité que había trabajado en la Convención Internacional de 1970 (que fue el 35º Aniversario de A.A.) El lema de la convención fue
, apropiada- mente, “Unidad dentro de nuestra Comunidad.” En la ceremonia del sábado por la noche de la convención, Bob H. (que entonces era gerente general de la OSG) llamó al estrado a varios antiguos delegados y miembros de ultramar para participar en la adopción de la declaración. “La unidad de A.A. es la cualidad especial que hace que nuestra comunidad sea única,” dijo Bob. “Es el cemento que mantiene unida a nuestra sociedad, la plataforma que hace posible el ‘Servicio’ de A.A. Es más que un acuerdo sobre los principios básicos, más que la liberación de la discordia destructiva. Es un vínculo creado por la experiencia compartida, como la que compartimos aquí esta noche. La unidad es nuestra más preciada posesión, nuestra mejor garantía para el futuro de A.A. Que todos la valoremos y preservemos, hoy y todos los mañanas que han de venir.” Bob H. pidió entonces a todos los participantes en el estrado que recitaran la Declaración de la Unidad, que fue iniciada por Jack Norris, el director médico no alcohólico de Eastman Kodak y amigo y custodio de A.A. por muchos años. Según la información disponible, debido al empeoramiento de su salud, Bill no pudo asistir a la reunión del sábado por la noche. Pero logró subir al estrado a la mañana siguiente para dar una charla de cuatro minutos que fue acogida con una ovación de todos los presentes puestos en pie. Esto, en los últimos meses de Bill, fue un conmovedor recuerdo de la breve charla del Dr. Bob en la Convención de 1950 en Cleveland, cuando nos instó a todos a tener presente que los Doce Pasos se reducen a amor y servicio, su último mensaje antes de morir ese otoño.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Febrero/Marzo 2009) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Febrero/Marzo 2009) con permiso de A.A. World Services, Inc.
29 de Enero
LA ALEGRÍA DE COMPARTIR
La vida tendrá un nuevo significado.
Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una comunidad desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos — ésta es una experiencia que no debes perderte.
Sabemos que no querrás perdértela.
El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es la alegría de nuestras vidas.
— Alcohólicos Anónimos, p. 89
Saber que todo recién llegado con quien yo comparta tiene la oportunidad de experimentar el alivio que he encontrado en esta Comunidad, me llena de alegría y gratitud.
Siento que todas las cosas descritas en A.A. les sucederán a ellos, así como me han sucedido a mí, si ellos aprovechan la oportunidad y abrazan el programa de todo corazón.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
LA ALEGRÍA DE COMPARTIR
La vida tendrá un nuevo significado.
Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una comunidad desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos — ésta es una experiencia que no debes perderte.
Sabemos que no querrás perdértela.
El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es la alegría de nuestras vidas.
— Alcohólicos Anónimos, p. 89
Saber que todo recién llegado con quien yo comparta tiene la oportunidad de experimentar el alivio que he encontrado en esta Comunidad, me llena de alegría y gratitud.
Siento que todas las cosas descritas en A.A. les sucederán a ellos, así como me han sucedido a mí, si ellos aprovechan la oportunidad y abrazan el programa de todo corazón.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
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29 de enero.
Pensamiento del Día.
¡Qué peso pone sobre sus hombros el desperdicio de dinero! Se dice que los miembros de A.A. han pagado la más elevada cuota de entrad a de todos los miembros de club del mundo por haber malgastado tanto dinero en licor. Jamás seremos capaces de poner en cifras cuánto fue. No sólo malgastamos nuestro propio dinero sino que también el dinero que debíamos haber gastado en nuestras familias. Cuando usted llega a A.A. esta terrible carga del dinero malgastado cae de sus hombros. Nosotros, los alcohólicos, estábamos llegando a tener los hombros redondos a causa de soportar todas esas cargas que la bebida puso sobre nuestras espaldas. Pero cuando llegamqs a A.A., obtenemos una maravillosa sensación de alivio y libertad._ñ
-"¿Puedo yo echar los hombros hacia atrás y mirar a la cara de nuevo al mundo entero?"
Meditación del Día.
Creo que el futuro esta en manos de Dios. El sabe mejor que yo lo que el futuro me reserva: No estoy a merced del destino ni abofeteado por la vida. Estoy siendo conducido en forma muy definida a medida que trato de reconstruir mi vida. Yo soy el constructor; pero Dios es el arquitecto. Me toca a mí construir lo mejor que pueda bajo Su dirección.
Oración del Día.
Ruego porque pueda depender de Dios, ya que El ha planeado mi vida.
Pido poder vivir mi vida como creo que Dios quiere que la viva.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del Día.
¡Qué peso pone sobre sus hombros el desperdicio de dinero! Se dice que los miembros de A.A. han pagado la más elevada cuota de entrad a de todos los miembros de club del mundo por haber malgastado tanto dinero en licor. Jamás seremos capaces de poner en cifras cuánto fue. No sólo malgastamos nuestro propio dinero sino que también el dinero que debíamos haber gastado en nuestras familias. Cuando usted llega a A.A. esta terrible carga del dinero malgastado cae de sus hombros. Nosotros, los alcohólicos, estábamos llegando a tener los hombros redondos a causa de soportar todas esas cargas que la bebida puso sobre nuestras espaldas. Pero cuando llegamqs a A.A., obtenemos una maravillosa sensación de alivio y libertad._ñ
-"¿Puedo yo echar los hombros hacia atrás y mirar a la cara de nuevo al mundo entero?"
Meditación del Día.
Creo que el futuro esta en manos de Dios. El sabe mejor que yo lo que el futuro me reserva: No estoy a merced del destino ni abofeteado por la vida. Estoy siendo conducido en forma muy definida a medida que trato de reconstruir mi vida. Yo soy el constructor; pero Dios es el arquitecto. Me toca a mí construir lo mejor que pueda bajo Su dirección.
Oración del Día.
Ruego porque pueda depender de Dios, ya que El ha planeado mi vida.
Pido poder vivir mi vida como creo que Dios quiere que la viva.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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