Respuestas a "reuniones abiertas y cerradas hay una diferencia"
(feb. -marzo de 1998)
En cuanto a la pregunta "¿Qué te parecen los A.A. que habían en las reuniones acerca de su experiencia no solo con el alcohol sino también con las drogas?" no me gusta que se nos diga que no debemos mencionar las drogas en las reuniones porque las drogas no son asunto de A.A. La mayoría nos darnos cuenta de que las drogas pueden hacer que volvamos a beber; tenemos que hablar de esto.
Shelly M., Región Sudeste
En nuestra Area, hay muchos drogadictos a quienes les gusta hablar no solamente acerca de su drogadicción, sino también del como y cuándo inyectarse, etc. Por haber llegado a A.A. como un "alcohólico puro" y haber tenido mi formación, por así decirlo, en el lenguaje de A.A., me siento perdido en la mayoría de las reuniones al escuchar relatos de cosas que me son extrañas y que no contribuyen a mantenerme sobria.
Diane H., Región del Pacifico
La pasada primavera, efectuarnos una reunión de conciencia de grupo con el fin de considerar la cuestión de personas que hablan acerca de asuntos que pueden no tener nada que ver con el alcoholismo - por ejemplo, el juego, el sexo y dificultades en relaciones sociales, etc. Algunos de estas personas, en vez de llamarse alcohólicos, dicen que son "dobleadictos" o "adictos alcohólicos" Un remedio sugerido era el de anunciar al comienzo de la reunión que quienes no se identifiquen como alcohólicos no pueden compartir en nuestras reuniones cerradas. Mi preocupación es la siguiente: En el Libro Grande, en la pagina 64, hay un párrafo que empieza con "Ahora lo referente al sexo"; y hay un capitulo titulado "La Familia Después" [página 113]. Si en el Libro Grande y el 12 y 12 se habla de asuntos aparte del alcoholismo, ¿es justo que nosotros le prohibamos a un A.A. a hablar de asuntos similares en nuestras reuniones? Al mismo tiempo, recurrí a A.A. con el fin de dejar de beber y mantenerme alejado de la bebida. Creo que la gente que tiene problemas con comer excesivamente o con la droga deben unirse a comunidades que se enfocan en estos problemas.
¿Pero qué podernos hacer? Y ¿que si los sentimientos producidos por el comer en exceso o el jugar causan que algunos beban? Me doy cuenta de que un grupo de A.A. debe aferrarse a su objetivo primordial. La Tercera Tradición dice "El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber." Dice además que ". . . nunca debemos obligar a nadie a pagar nada, ni a creer en nada ni a ajustarse a ninguna regla." A aquellos que se sienten perplejos y no pueden decir si son alcohólicos o no, pero tienen no obstante un deseo de dejar de beber, ¿cómo les vamos a privar de la oportunidad de participar?
Jimmy D., Región Nordeste
Debido a la precipitación que tenemos al esforzarnos por ayudar a los alcohólicos a recuperarse, se dice a los A.A. que se olviden de nuestra unicidad de propósito - y que está bien hablar de las drogas. Parece que hemos llegado al punto en que las palabras "unicidad de propósito" solo se utilizan cuando es conveniente. En la época en que se escribió el Libro Grande había drogas - no son nada nuevo.
No hay nada que aparezca en las primeras 181 páginas del Libro Grande, ni en las experiencias espirituales de la segunda parte que haya pasado de moda o haya llegado a ser anticuado en este mundo de hoy de acelerada tecnología.
Hay que proteger el mensaje de A.A. Si olvidamos la experiencia pasada de los Washingtonianos, es posible que lleguemos a ser otro movimiento desaparecido por haber intentado ser una solución a todos los problemas del mundo - solo para descubrir que no podemos ni siquiera ayudarnos a nosotros mismos.
Carl V, Región Sudeste
(feb. -marzo de 1998)
En cuanto a la pregunta "¿Qué te parecen los A.A. que habían en las reuniones acerca de su experiencia no solo con el alcohol sino también con las drogas?" no me gusta que se nos diga que no debemos mencionar las drogas en las reuniones porque las drogas no son asunto de A.A. La mayoría nos darnos cuenta de que las drogas pueden hacer que volvamos a beber; tenemos que hablar de esto.
Shelly M., Región Sudeste
En nuestra Area, hay muchos drogadictos a quienes les gusta hablar no solamente acerca de su drogadicción, sino también del como y cuándo inyectarse, etc. Por haber llegado a A.A. como un "alcohólico puro" y haber tenido mi formación, por así decirlo, en el lenguaje de A.A., me siento perdido en la mayoría de las reuniones al escuchar relatos de cosas que me son extrañas y que no contribuyen a mantenerme sobria.
Diane H., Región del Pacifico
La pasada primavera, efectuarnos una reunión de conciencia de grupo con el fin de considerar la cuestión de personas que hablan acerca de asuntos que pueden no tener nada que ver con el alcoholismo - por ejemplo, el juego, el sexo y dificultades en relaciones sociales, etc. Algunos de estas personas, en vez de llamarse alcohólicos, dicen que son "dobleadictos" o "adictos alcohólicos" Un remedio sugerido era el de anunciar al comienzo de la reunión que quienes no se identifiquen como alcohólicos no pueden compartir en nuestras reuniones cerradas. Mi preocupación es la siguiente: En el Libro Grande, en la pagina 64, hay un párrafo que empieza con "Ahora lo referente al sexo"; y hay un capitulo titulado "La Familia Después" [página 113]. Si en el Libro Grande y el 12 y 12 se habla de asuntos aparte del alcoholismo, ¿es justo que nosotros le prohibamos a un A.A. a hablar de asuntos similares en nuestras reuniones? Al mismo tiempo, recurrí a A.A. con el fin de dejar de beber y mantenerme alejado de la bebida. Creo que la gente que tiene problemas con comer excesivamente o con la droga deben unirse a comunidades que se enfocan en estos problemas.
¿Pero qué podernos hacer? Y ¿que si los sentimientos producidos por el comer en exceso o el jugar causan que algunos beban? Me doy cuenta de que un grupo de A.A. debe aferrarse a su objetivo primordial. La Tercera Tradición dice "El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber." Dice además que ". . . nunca debemos obligar a nadie a pagar nada, ni a creer en nada ni a ajustarse a ninguna regla." A aquellos que se sienten perplejos y no pueden decir si son alcohólicos o no, pero tienen no obstante un deseo de dejar de beber, ¿cómo les vamos a privar de la oportunidad de participar?
Jimmy D., Región Nordeste
Debido a la precipitación que tenemos al esforzarnos por ayudar a los alcohólicos a recuperarse, se dice a los A.A. que se olviden de nuestra unicidad de propósito - y que está bien hablar de las drogas. Parece que hemos llegado al punto en que las palabras "unicidad de propósito" solo se utilizan cuando es conveniente. En la época en que se escribió el Libro Grande había drogas - no son nada nuevo.
No hay nada que aparezca en las primeras 181 páginas del Libro Grande, ni en las experiencias espirituales de la segunda parte que haya pasado de moda o haya llegado a ser anticuado en este mundo de hoy de acelerada tecnología.
Hay que proteger el mensaje de A.A. Si olvidamos la experiencia pasada de los Washingtonianos, es posible que lleguemos a ser otro movimiento desaparecido por haber intentado ser una solución a todos los problemas del mundo - solo para descubrir que no podemos ni siquiera ayudarnos a nosotros mismos.
Carl V, Región Sudeste
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Nos gusto mucho a los miembros de mi grupo el artículo acerca de las reuniones abiertas y cerradas. Según transcurren los años, cada vez vamos atrayendo a más gente joven procedente de los centros de tratamiento, jóvenes que son dobleadictos o únicamente drogadictos. Hemos experimentado problemas con nuestro formato. Después de leer el articulo, hicimos copias de la declaración de la Conferencia de Servicios Generales de 1987 que describe la asistencia a una reunión cerrada como ". . .limitada a las personas que tienen un deseo de dejar de beber.....lo cuál ha contribuido mucho a explicar la diferencia que hay entre las reuniones abiertas y cerradas.
Fran P., Región del Pacifico
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril-mayo 1999) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Fran P., Región del Pacifico
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril-mayo 1999) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
18 de ENERO
¿TE AYUDARÍA UN TRAGO?
Al repasar nuestros historiales de bebedores, podíamos demostrar que, años antes de darnos cuenta, ya estábamos fuera de control, que incluso entonces nuestra forma de beber no era un simple hábito, sino que en verdad era el comienzo de una progresión fatal.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 21
Cuando yo todavía estaba bebiendo, no podía responder a cualquier situación de la vida como lo hacía otra gente más sana. El más pequeño de los incidentes me producía un estado de ánimo tal que creía necesario tomarme un trago para adormecer mis sentimientos. Pero el adormecimiento no mejoraba la situación, así que tenía que buscar nuevo escape en la botella. Hoy tengo que estar consciente de mi alcoholismo. No puedo darme el lujo de creer que yo he adquirido control sobre mi forma de beber — o pensar otra vez que he reconquistado el control de mi vida. Tal sentimiento de control es fatal para mi recuperación.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
18 de ENERO
¿TE AYUDARÍA UN TRAGO?
Al repasar nuestros historiales de bebedores, podíamos demostrar que, años antes de darnos cuenta, ya estábamos fuera de control, que incluso entonces nuestra forma de beber no era un simple hábito, sino que en verdad era el comienzo de una progresión fatal.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 21
Cuando yo todavía estaba bebiendo, no podía responder a cualquier situación de la vida como lo hacía otra gente más sana. El más pequeño de los incidentes me producía un estado de ánimo tal que creía necesario tomarme un trago para adormecer mis sentimientos. Pero el adormecimiento no mejoraba la situación, así que tenía que buscar nuevo escape en la botella. Hoy tengo que estar consciente de mi alcoholismo. No puedo darme el lujo de creer que yo he adquirido control sobre mi forma de beber — o pensar otra vez que he reconquistado el control de mi vida. Tal sentimiento de control es fatal para mi recuperación.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
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18 de enero
Pensamiento del día
La nueva vida no se puede construir en un día. Tenemos que tomar el programa con calma, poco a poco. Nuestras mentes subconscientes deben ser reeducadas. Tenemos que aprender a pensar de manera diferente. Tenemos que acostumbrarnos al pensamiento sobrio en lugar del pensamiento alcohólico. Cualquiera que lo intente sabe que el viejo pensamiento alcohólico puede volver sobre nosotros cuando menos lo esperamos. Construir una nueva vida es un proceso lento, pero se puede lograr si realmente seguimos los principios de A.A. programa. ¿Estoy construyendo una nueva vida sobre la base de la sobriedad?
Meditación del día
Rezaré todos los días pidiendo fe, porque es un regalo de Dios. Solo de la fe depende la respuesta a mis oraciones. Dios me lo da en respuesta a mis oraciones, porque es un arma necesaria que debo poseer para superar todas las condiciones adversas y lograr todo lo bueno en mi vida. Por lo tanto, trabajaré para fortalecer mi fe.
Oración del día
Oro para poder pensar y vivir de tal manera que alimente mi fe en Dios. Oro para que mi fe crezca porque con la fe el poder de Dios está disponible para mí.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Pensamiento del día
La nueva vida no se puede construir en un día. Tenemos que tomar el programa con calma, poco a poco. Nuestras mentes subconscientes deben ser reeducadas. Tenemos que aprender a pensar de manera diferente. Tenemos que acostumbrarnos al pensamiento sobrio en lugar del pensamiento alcohólico. Cualquiera que lo intente sabe que el viejo pensamiento alcohólico puede volver sobre nosotros cuando menos lo esperamos. Construir una nueva vida es un proceso lento, pero se puede lograr si realmente seguimos los principios de A.A. programa. ¿Estoy construyendo una nueva vida sobre la base de la sobriedad?
Meditación del día
Rezaré todos los días pidiendo fe, porque es un regalo de Dios. Solo de la fe depende la respuesta a mis oraciones. Dios me lo da en respuesta a mis oraciones, porque es un arma necesaria que debo poseer para superar todas las condiciones adversas y lograr todo lo bueno en mi vida. Por lo tanto, trabajaré para fortalecer mi fe.
Oración del día
Oro para poder pensar y vivir de tal manera que alimente mi fe en Dios. Oro para que mi fe crezca porque con la fe el poder de Dios está disponible para mí.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Cita Diaria con La Viña Enero 18
“Julio/Agosto 1996, Albuquerque, Nuevo México.
“Astuta, desconcertante y poderosa”.
Lo Mejor de La Viña
“Tu sólo puedes llevar el mensaje de recuperación, no puedes cargar con la persona”.“Julio/Agosto 1996, Albuquerque, Nuevo México.
“Astuta, desconcertante y poderosa”.
Lo Mejor de La Viña
La resistencia del alcohólico a ser ayudado puede ser frustrante
Puesto que la negación del problema es un síntoma propio del alcoholismo, los alcohólicos tienden a ser evasivos cuando se les pregunta acerca de su forma de beber, y puede ser que algunos profesionales de la salud no se den cuenta de que el alcoholismo está contribuyendo a los síntomas. La mayoría de los alcohólicos rechazarán cualquier sugerencia de que el alcoholismo está implicado y pueden ser igualmente reacios a la sugerencia de que Alcohólicos Anónimos sea su último recurso.
Pocos profesionales de la salud han tenido que tratar con pacientes que rechazan su diagnóstico. A pocos se les dice: “Ciertamente no soy diabético.” Pero cuando un profesional de la salud hace un diagnóstico de alcoholismo, a menudo el alcohólico contestará, “No bebo tanto,” o puede que diga “No soy un caso tan grave,” o dará cualquier excusa por su forma de beber. Los profesionales de la salud pueden esperar y anticipar este tipo de respuesta.
La racionalización y la negación son parte de la enfermedad del alcohólico. El rechazo inicial de A.A. es una parte del mecanismo de negación.
Los miembros de A.A., una vez que han superado la negación y se han enfrentado con el daño causado por su forma de beber, están especialmente adecuados para ayudar a otros a superar la negación.
Algunas objeciones comunes respecto de A.A.
“Es demasiado religioso.”
De hecho, A A. no es un programa religioso, sino una comunidad espiritual. Se refiere a un “Poder Superior” y “Dios como nosotros Lo concebimos,” pero no es necesario tener ninguna creencia en Dios; los ateos y los agnósticos no se sentirán solos en A.A. Como se expresa en el Preámbulo de A.A. (que aparece en la parte interior de la cubierta de este folleto): “A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna;…”
“No quiero ponerme de pie y revelar mis sentimientos ante mucha gente.”
En las reuniones de A.A., sólo hablan los que desean hablar.
“No quiero mezclarme con un grupo de fracasados. Es demasiado deprimente.”
Más precisamente, A.A. representa una gran diversidad de “afortunados,” en el sentido de que han sobrevivido la enfermedad. Aquellos que asisten a bastantes reuniones tienen la seguridad de encontrarse con personas con quienes pueden identificarse.
“No puedo soportar el humo.”
Hay reuniones para no fumadores. Consulta el libro de reuniones locales para encontrarlas o ponte en contacto con la oficina central local de A.A. que aparece en la guía de teléfonos.
“No puedo ir allí. Todas aquellas personas se mantienen sobrias y yo no. Me sentiría avergonzado.”
El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Se anima a los miembros que aún beben a que “sigan viniendo.” Cualquiera que tenga el deseo de dejar de beber es sinceramente bienvenido a las reuniones de A.A. Los alcohólicos sobrios no van a juzgar a quien no puede dejar la bebida, ya que el no poder dejar de beber es lo que les llevó a ellos mismos a A.A.
“No quiero que todo el mundo sepa de mi problema con la bebida.”
El anonimato es y siempre ha sido la base del programa de A.A. Tradicionalmente, los A.A. nunca revelan en la prensa, la radio y TV, o a través de cualquiera de los medios públicos de información su asociación con el movimiento. Y nadie tiene el derecho de romper el anonimato de otro miembro en ningún sitio.
Lo que algunos profesionales de la salud han descubierto; cómo utilizan ese conocimiento
Muchos profesionales de la salud han encontrado medios eficaces para enviar sus pacientes a A.A. Uno de ellos dijo:
“Nadie sufre más que el alcohólico. Una vez que tocas la vida de un alcohólico y le ayudas a recuperarse, cuando observas esta transformación maravillosa de una persona atormentada, incapaz, enferma (y moribunda) en una persona viva, llena de vitalidad, útil y feliz, participarás en una experiencia rica, profunda y gratificante. A.A. es el medio más eficaz para ayudar al alcohólico a dejar de beber.”
Otro médico sugiere que
Puesto que la negación del problema es un síntoma propio del alcoholismo, los alcohólicos tienden a ser evasivos cuando se les pregunta acerca de su forma de beber, y puede ser que algunos profesionales de la salud no se den cuenta de que el alcoholismo está contribuyendo a los síntomas. La mayoría de los alcohólicos rechazarán cualquier sugerencia de que el alcoholismo está implicado y pueden ser igualmente reacios a la sugerencia de que Alcohólicos Anónimos sea su último recurso.
Pocos profesionales de la salud han tenido que tratar con pacientes que rechazan su diagnóstico. A pocos se les dice: “Ciertamente no soy diabético.” Pero cuando un profesional de la salud hace un diagnóstico de alcoholismo, a menudo el alcohólico contestará, “No bebo tanto,” o puede que diga “No soy un caso tan grave,” o dará cualquier excusa por su forma de beber. Los profesionales de la salud pueden esperar y anticipar este tipo de respuesta.
La racionalización y la negación son parte de la enfermedad del alcohólico. El rechazo inicial de A.A. es una parte del mecanismo de negación.
Los miembros de A.A., una vez que han superado la negación y se han enfrentado con el daño causado por su forma de beber, están especialmente adecuados para ayudar a otros a superar la negación.
Algunas objeciones comunes respecto de A.A.
“Es demasiado religioso.”
De hecho, A A. no es un programa religioso, sino una comunidad espiritual. Se refiere a un “Poder Superior” y “Dios como nosotros Lo concebimos,” pero no es necesario tener ninguna creencia en Dios; los ateos y los agnósticos no se sentirán solos en A.A. Como se expresa en el Preámbulo de A.A. (que aparece en la parte interior de la cubierta de este folleto): “A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna;…”
“No quiero ponerme de pie y revelar mis sentimientos ante mucha gente.”
En las reuniones de A.A., sólo hablan los que desean hablar.
“No quiero mezclarme con un grupo de fracasados. Es demasiado deprimente.”
Más precisamente, A.A. representa una gran diversidad de “afortunados,” en el sentido de que han sobrevivido la enfermedad. Aquellos que asisten a bastantes reuniones tienen la seguridad de encontrarse con personas con quienes pueden identificarse.
“No puedo soportar el humo.”
Hay reuniones para no fumadores. Consulta el libro de reuniones locales para encontrarlas o ponte en contacto con la oficina central local de A.A. que aparece en la guía de teléfonos.
“No puedo ir allí. Todas aquellas personas se mantienen sobrias y yo no. Me sentiría avergonzado.”
El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Se anima a los miembros que aún beben a que “sigan viniendo.” Cualquiera que tenga el deseo de dejar de beber es sinceramente bienvenido a las reuniones de A.A. Los alcohólicos sobrios no van a juzgar a quien no puede dejar la bebida, ya que el no poder dejar de beber es lo que les llevó a ellos mismos a A.A.
“No quiero que todo el mundo sepa de mi problema con la bebida.”
El anonimato es y siempre ha sido la base del programa de A.A. Tradicionalmente, los A.A. nunca revelan en la prensa, la radio y TV, o a través de cualquiera de los medios públicos de información su asociación con el movimiento. Y nadie tiene el derecho de romper el anonimato de otro miembro en ningún sitio.
Lo que algunos profesionales de la salud han descubierto; cómo utilizan ese conocimiento
Muchos profesionales de la salud han encontrado medios eficaces para enviar sus pacientes a A.A. Uno de ellos dijo:
“Nadie sufre más que el alcohólico. Una vez que tocas la vida de un alcohólico y le ayudas a recuperarse, cuando observas esta transformación maravillosa de una persona atormentada, incapaz, enferma (y moribunda) en una persona viva, llena de vitalidad, útil y feliz, participarás en una experiencia rica, profunda y gratificante. A.A. es el medio más eficaz para ayudar al alcohólico a dejar de beber.”
Otro médico sugiere que
los profesionales de la salud deben asistir a las reuniones abiertas de A.A., puesto que es muy difícil para ellos tener suficiente confianza como para enviar a sus pacientes a una organización sobre la cual tienen poca información. Este profesional de la salud encuentra útil tener a mano una lista de contactos de A.A. dispuestos a llevar a las personas a su primera reunión. Sugiere algunas preguntas específicas, en cuanto a qué reuniones se ha asistido, con qué frecuencia y si el paciente ha conseguido un padrino de A.A. para servir como vínculo con la Comunidad y ayudarle a practicar el programa de recuperación. Ya sea que el alcohólico sufra de una enfermedad del hígado o de una depresión emocional, el primer paso hacia la recuperación es conseguir la sobriedad. Dondequiera que él o ella resida, hay seguramente una reunión de A.A. cercana para ayudarle a mantener su sobriedad.
A.A. y el alcoholismo
Desde el principio, los miembros han considerado al alcoholismo como una enfermedad. Los alcohólicos no pueden controlar su forma de beber porque están enfermos de cuerpo y mente (o emociones). La mayoría de los miembros de A.A. han descubierto que hay también deficiencias espirituales que caracterizan su enfermedad.
Los miembros de A.A. se han dado cuenta también de que una recuperación eficaz sólo puede comenzar con un “auto-diagnóstico”; es decir, con la admisión por parte del alcohólico del Primer Paso de A.A.: “Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.”
Los miembros de A.A. también se han dado cuenta de que la recuperación supone la abstinencia de alcohol, y que la abstinencia a largo plazo requiere cambios fundamentales en las relaciones con uno mismo, con otros, y con un poder superior a uno mismo. Esto es así porque la experiencia de los miembros de A.A. es que un alcohólico nunca más podrá beber normalmente.
Los miembros de A.A. creen que una vez alcohólico, alcohólico para siempre; es decir, que no importa cuánto tiempo una persona haya mantenido la abstinencia, si esa persona vuelve a beber otra vez, tendrá la misma desastrosa reacción al alcohol que caracterizaba su forma de beber antes del período de abstinencia. Así pues, A.A. no ofrece una cura, sino, más bien, un proceso continuo de recuperación por medio del simple principio de no beber un día a la vez.
Los investigadores, los profesionales de la salud y otros interesados en el alcoholismo tienen un interés legítimo y natural en identificar las causas del alcoholismo. Para el programa de Alcohólicos Anónimos, las causas no sólo están consideradas como fuera de lugar sino también como una posible distracción del sencillo programa de abstinencia y recuperación.
Asistiendo a la primera reunión de A.A.
Cuando los profesionales de la salud recomiendan A.A., ni ellos ni el alcohólico deben basar su opinión de la eficacia de A.A. en una o dos reuniones, sino que deben probar A.A. de una manera honrada e imparcial. En este proceso es importante obtener un padrino, incluso de forma temporal. Es recomendable, pero no imperativo, que la persona asista a su primera reunión con un miembro. La mayoría de los principiantes tienen muchas preguntas. El padrino puede responder a estas preguntas y tranquilizar al principiante diciéndole que otros han experimentado la misma resistencia y el mismo miedo al dar el primer paso hacia la recuperación. Compartir experiencia como compañeros es el único servicio que ofrece Alcohólicos Anónimos. En la mayo-ría de los casos, los profesionales de la salud encuentran a los miembros de A.A. no sólo dispuestos sino deseosos de introducir a los principiantes al programa de A.A. El profesional de la salud que trabaja de cerca con Alcohólicos Anónimos en su comunidad se encuentra en una posición clave para proporcionar orientación, educación y ayuda en un área que dará grandes dividendos en lo que respecta a la calidad de la atención y la proporción de recuperación de los alcohólicos. Invitamos a los profesionales de la salud a asistir a una reunión abierta y ver lo que A.A.
A.A. y el alcoholismo
Desde el principio, los miembros han considerado al alcoholismo como una enfermedad. Los alcohólicos no pueden controlar su forma de beber porque están enfermos de cuerpo y mente (o emociones). La mayoría de los miembros de A.A. han descubierto que hay también deficiencias espirituales que caracterizan su enfermedad.
Los miembros de A.A. se han dado cuenta también de que una recuperación eficaz sólo puede comenzar con un “auto-diagnóstico”; es decir, con la admisión por parte del alcohólico del Primer Paso de A.A.: “Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.”
Los miembros de A.A. también se han dado cuenta de que la recuperación supone la abstinencia de alcohol, y que la abstinencia a largo plazo requiere cambios fundamentales en las relaciones con uno mismo, con otros, y con un poder superior a uno mismo. Esto es así porque la experiencia de los miembros de A.A. es que un alcohólico nunca más podrá beber normalmente.
Los miembros de A.A. creen que una vez alcohólico, alcohólico para siempre; es decir, que no importa cuánto tiempo una persona haya mantenido la abstinencia, si esa persona vuelve a beber otra vez, tendrá la misma desastrosa reacción al alcohol que caracterizaba su forma de beber antes del período de abstinencia. Así pues, A.A. no ofrece una cura, sino, más bien, un proceso continuo de recuperación por medio del simple principio de no beber un día a la vez.
Los investigadores, los profesionales de la salud y otros interesados en el alcoholismo tienen un interés legítimo y natural en identificar las causas del alcoholismo. Para el programa de Alcohólicos Anónimos, las causas no sólo están consideradas como fuera de lugar sino también como una posible distracción del sencillo programa de abstinencia y recuperación.
Asistiendo a la primera reunión de A.A.
Cuando los profesionales de la salud recomiendan A.A., ni ellos ni el alcohólico deben basar su opinión de la eficacia de A.A. en una o dos reuniones, sino que deben probar A.A. de una manera honrada e imparcial. En este proceso es importante obtener un padrino, incluso de forma temporal. Es recomendable, pero no imperativo, que la persona asista a su primera reunión con un miembro. La mayoría de los principiantes tienen muchas preguntas. El padrino puede responder a estas preguntas y tranquilizar al principiante diciéndole que otros han experimentado la misma resistencia y el mismo miedo al dar el primer paso hacia la recuperación. Compartir experiencia como compañeros es el único servicio que ofrece Alcohólicos Anónimos. En la mayo-ría de los casos, los profesionales de la salud encuentran a los miembros de A.A. no sólo dispuestos sino deseosos de introducir a los principiantes al programa de A.A. El profesional de la salud que trabaja de cerca con Alcohólicos Anónimos en su comunidad se encuentra en una posición clave para proporcionar orientación, educación y ayuda en un área que dará grandes dividendos en lo que respecta a la calidad de la atención y la proporción de recuperación de los alcohólicos. Invitamos a los profesionales de la salud a asistir a una reunión abierta y ver lo que A.A.
tiene que ofrecer al alcohólico.
Unicidad de propósito y problemas diferentes del alcoholismo
Algunos profesionales califican al alcoholismo y a la adicción a las drogas como “abuso de sustancias” o “dependencia química”. Por lo tanto, a veces se introduce a A.A. a gente no alcohólica y se les anima a asistir a las reuniones de A.A. Los no alcohólicos pueden asistir a las reuniones abiertas de A.A. como observadores, pero solo los que tienen problema con la bebida pueden asistir a las reuniones cerradas de A.A.
Cómo ponerse en contacto con A.A
A.A. aparece en las guías de teléfono o en los periódicos locales, y lo único que hay que hacer para obtener ayuda es llamar por teléfono. Muchos profesionales de la salud piden a la persona que están tratando que llame a A.A. mientras todavía está en el consultorio, ofreciendo así una oportunidad inmediata de conseguir ayuda. Algunos simplemente incluyen A.A. en su plan de tratamiento.
Los miembros del Comité de A.A. local de Cooperación con la Comunidad Profesional pueden ser un recurso útil para los miembros de la comunidad de profesionales de la salud. Los miembros del Comité de A.A. local de Instituciones de Tratamiento pueden ser también útiles si usted tiene un paciente en una institución de tratamiento.
Muchos comités de servicio locales de A.A. darán presentaciones informativas, a petición, para su organización. Las sesiones pueden ser adaptadas a sus necesidades. Un programa típico podría incluir una o algunas películas de A.A. y una presentación por uno o ms miembros de A.A. acerca de “Lo que A.A. es y lo que no es.”
Busque el número de Alcohólicos Anónimos en su guía de teléfonos o periódicos locales.
Copyright © 2019 por Alcoholics Anonymous World Services, Inc. reimpreso con permiso
Unicidad de propósito y problemas diferentes del alcoholismo
Algunos profesionales califican al alcoholismo y a la adicción a las drogas como “abuso de sustancias” o “dependencia química”. Por lo tanto, a veces se introduce a A.A. a gente no alcohólica y se les anima a asistir a las reuniones de A.A. Los no alcohólicos pueden asistir a las reuniones abiertas de A.A. como observadores, pero solo los que tienen problema con la bebida pueden asistir a las reuniones cerradas de A.A.
Cómo ponerse en contacto con A.A
A.A. aparece en las guías de teléfono o en los periódicos locales, y lo único que hay que hacer para obtener ayuda es llamar por teléfono. Muchos profesionales de la salud piden a la persona que están tratando que llame a A.A. mientras todavía está en el consultorio, ofreciendo así una oportunidad inmediata de conseguir ayuda. Algunos simplemente incluyen A.A. en su plan de tratamiento.
Los miembros del Comité de A.A. local de Cooperación con la Comunidad Profesional pueden ser un recurso útil para los miembros de la comunidad de profesionales de la salud. Los miembros del Comité de A.A. local de Instituciones de Tratamiento pueden ser también útiles si usted tiene un paciente en una institución de tratamiento.
Muchos comités de servicio locales de A.A. darán presentaciones informativas, a petición, para su organización. Las sesiones pueden ser adaptadas a sus necesidades. Un programa típico podría incluir una o algunas películas de A.A. y una presentación por uno o ms miembros de A.A. acerca de “Lo que A.A. es y lo que no es.”
Busque el número de Alcohólicos Anónimos en su guía de teléfonos o periódicos locales.
Copyright © 2019 por Alcoholics Anonymous World Services, Inc. reimpreso con permiso
EL PREMIO LASKER
En 1951, el Premio Lasker fue conferido a Alcohólicos Anónimos. Parte de la citación decía:
“La Asociación Norteamericana de Salud Pública presenta el Premio del Grupo Lasker de 1951 a Alcohólicos Anónimos, en reconocimiento de su enfoque único y sumamente acertado de ese antiguo problema de salud y problema social, el alcoholismo… Al recalcar el hecho de que el alcoholismo es una enfermedad, el estigma social que acompañaba a esta condición está desapareciendo… Posiblemente, algún día los historiadores reconocerán que Alcohólicos Anónimos ha sido una aventura pionera en su campo, que ha forjado un nuevo instrumento para el progreso social, una nueva terapia basada en la afinidad entre los que tienen un sufrimiento en común, y que dispone de un potencial enorme para la solución de las innumerables enfermedades de la humanidad.
En 1951, el Premio Lasker fue conferido a Alcohólicos Anónimos. Parte de la citación decía:
“La Asociación Norteamericana de Salud Pública presenta el Premio del Grupo Lasker de 1951 a Alcohólicos Anónimos, en reconocimiento de su enfoque único y sumamente acertado de ese antiguo problema de salud y problema social, el alcoholismo… Al recalcar el hecho de que el alcoholismo es una enfermedad, el estigma social que acompañaba a esta condición está desapareciendo… Posiblemente, algún día los historiadores reconocerán que Alcohólicos Anónimos ha sido una aventura pionera en su campo, que ha forjado un nuevo instrumento para el progreso social, una nueva terapia basada en la afinidad entre los que tienen un sufrimiento en común, y que dispone de un potencial enorme para la solución de las innumerables enfermedades de la humanidad.
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