Reseña inicial impulsa el Libro Grande de A.A.
Al Libro Grande, Alcohólicos Anónimos, se le ha calificado de muchas maneras desde que se publicó por primera vez en 1939, incluyendo “extraño” por el New York Times y “curioso” por la Revista de la Asociación Médica Americana en las críticas literarias que se publicaron en octubre de ese año. Sin embargo, algunas personas, muchas de las cuales trabajaban directamente con los alcohólicos en sus respectivas profesiones, también reconocían el cambio radical inherente a la forma de A.A. de tratar el alcoholismo y ofrecieron su apoyo al grupo que estaba empezando a encontrar su camino.
Uno de estos profesionales fue el Dr. Harry Emerson Fosdick, un bien conocido ministro de la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, que escribió una reseña muy elogiosa del libro y respaldó de todo corazón sus métodos. Su apoyo inicial supuso un gran impulso para la Comunidad y dio credibilidad a la forma innovadora de tratar el alcoholismo esbozada en el texto básico de A.A.
El Dr. Fosdick, un amigo no alcohólico de A.A., tenía una fe profunda en el proceso y los procedimientos de A.A., y se dio cuenta de la gran ayuda que podría ser para los miembros del clero y otros que luchaban para ayudar y entender a los muchos alcohólicos con quienes estaban en contacto diariamente. En su reseña, aparecida pocos meses después de la publicación del libro en 1939, decía, en parte, “Este extraordinario libro merece la esmerada atención de toda persona interesada en el problema del alcoholismo. Ya sean víctimas, amigos de víctimas, médicos, clérigos, psiquiatras o asistentes sociales… este libro les dará, mejor que cualquier otro libro conocido por este escritor, una perspectiva interna del problema con que se enfrenta el alcohólico”. (A.A. llega a su mayoría de edad, página 322)
En su reseña, el Dr. Fosdick defendía el emergente grupo y su itinerario hacia la recuperación.
“Este libro nos presenta la experiencia acumulada de cien hombres y mujeres que han sido víctimas del alcoholismo — muchos de ellos considerados desahuciados por los expertos— y que han ganado su liberación y recuperado su cordura y su dominio de sí mismos. Sus historias son detalladas y circunstanciales, de intenso interés humano. Hoy día en América van aumentando los casos de la enfermedad de alcoholismo.
La bebida ha ofrecido un fácil escape de la depresión. Un oficial del ejército inglés en la India al verse reprochado por beber en exceso dijo levantando su copa: ‘Esta es la vía más rápida para salir de la India’; de la misma manera muchos americanos han utilizado las bebidas fuertes para huir de sus problemas hasta que, para su gran consternación, descubren que, aunque son libres para empezar a beber, no son libres para parar…
“Este libro no es en ningún sentido sensacionalista. El libro se distingue por su sensatez, su moderación y la ausencia de exageración y fanatismo. Es un relato detallado, serio, tolerante y comprensivo del problema del alcohólico y de las técnicas por las que sus coautores han ganado su libertad”.
Después de haber expresado su fuerte apoyo por el Libro Grande, el Dr. Fosdick reconoció también que trabajar con los alcohólicos puede ser un reto abrumador para los clérigos y otras personas que ven de cerca los efectos del alcoholismo. “Cada ministro religioso que también es un consejero personal ha tenido que lidiar con casos de alcoholismo”, escribió posteriormente. “Por muchos años he temido hacerlo.
Preferiría casi cualquier otro tipo de anormalidad antes que enfrentarme con un caso de alcoholismo”.
Al Libro Grande, Alcohólicos Anónimos, se le ha calificado de muchas maneras desde que se publicó por primera vez en 1939, incluyendo “extraño” por el New York Times y “curioso” por la Revista de la Asociación Médica Americana en las críticas literarias que se publicaron en octubre de ese año. Sin embargo, algunas personas, muchas de las cuales trabajaban directamente con los alcohólicos en sus respectivas profesiones, también reconocían el cambio radical inherente a la forma de A.A. de tratar el alcoholismo y ofrecieron su apoyo al grupo que estaba empezando a encontrar su camino.
Uno de estos profesionales fue el Dr. Harry Emerson Fosdick, un bien conocido ministro de la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, que escribió una reseña muy elogiosa del libro y respaldó de todo corazón sus métodos. Su apoyo inicial supuso un gran impulso para la Comunidad y dio credibilidad a la forma innovadora de tratar el alcoholismo esbozada en el texto básico de A.A.
El Dr. Fosdick, un amigo no alcohólico de A.A., tenía una fe profunda en el proceso y los procedimientos de A.A., y se dio cuenta de la gran ayuda que podría ser para los miembros del clero y otros que luchaban para ayudar y entender a los muchos alcohólicos con quienes estaban en contacto diariamente. En su reseña, aparecida pocos meses después de la publicación del libro en 1939, decía, en parte, “Este extraordinario libro merece la esmerada atención de toda persona interesada en el problema del alcoholismo. Ya sean víctimas, amigos de víctimas, médicos, clérigos, psiquiatras o asistentes sociales… este libro les dará, mejor que cualquier otro libro conocido por este escritor, una perspectiva interna del problema con que se enfrenta el alcohólico”. (A.A. llega a su mayoría de edad, página 322)
En su reseña, el Dr. Fosdick defendía el emergente grupo y su itinerario hacia la recuperación.
“Este libro nos presenta la experiencia acumulada de cien hombres y mujeres que han sido víctimas del alcoholismo — muchos de ellos considerados desahuciados por los expertos— y que han ganado su liberación y recuperado su cordura y su dominio de sí mismos. Sus historias son detalladas y circunstanciales, de intenso interés humano. Hoy día en América van aumentando los casos de la enfermedad de alcoholismo.
La bebida ha ofrecido un fácil escape de la depresión. Un oficial del ejército inglés en la India al verse reprochado por beber en exceso dijo levantando su copa: ‘Esta es la vía más rápida para salir de la India’; de la misma manera muchos americanos han utilizado las bebidas fuertes para huir de sus problemas hasta que, para su gran consternación, descubren que, aunque son libres para empezar a beber, no son libres para parar…
“Este libro no es en ningún sentido sensacionalista. El libro se distingue por su sensatez, su moderación y la ausencia de exageración y fanatismo. Es un relato detallado, serio, tolerante y comprensivo del problema del alcohólico y de las técnicas por las que sus coautores han ganado su libertad”.
Después de haber expresado su fuerte apoyo por el Libro Grande, el Dr. Fosdick reconoció también que trabajar con los alcohólicos puede ser un reto abrumador para los clérigos y otras personas que ven de cerca los efectos del alcoholismo. “Cada ministro religioso que también es un consejero personal ha tenido que lidiar con casos de alcoholismo”, escribió posteriormente. “Por muchos años he temido hacerlo.
Preferiría casi cualquier otro tipo de anormalidad antes que enfrentarme con un caso de alcoholismo”.
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Pero, “Alcohólicos Anónimos…es una bendición para los clérigos,” escribió en su autobiografía, El vivir de estos días, publicada en 1956. “¿Cómo podemos conocer al alcohólico — su deseo compulsivo de la bebida, la esclavitud desesperada con la que lucha en vano, una resuelta decisión tras otra de dejar de beber que acaban en fracaso? Cuando hablamos con un alcohólico, él sabe que nosotros por no haber estado nunca donde él está no podemos comprender su situación. Pero cuando un ex alcohólico, que ha pasado por los mismos duros sufrimientos y se ha librado por medio de los Doce Pasos, habla con un alcohólico, se pueden producir…maravillosos resultados”.
Bill W. reconocía a menudo el papel que desempeñaron muchos de los defensores iniciales de A.A. y los clérigos, en particular, ayudando a dar forma a los principios espirituales de Alcohólicos Anónimos y dándolo a conocer a quienes lo necesitaban. En un artículo del número de septiembre de 1957 del Grapevine, escribió lo siguiente: “Con la más profunda gratitud, reconozco aquí la deuda que A.A. tiene con los clérigos: si no fuera por lo que han hecho por nosotros, A.A. nunca habría nacido; casi todos los principios que utilizamos nos llegaron de ellos. Nos hemos apropiado de su ejemplo, su fe y, hasta cierto grado, de sus creencias, y los hemos transformado en nuestros. Casi en el sentido literal, los A.A. les debemos nuestras vidas, nuestras fortunas y la salvación que a cada uno de nosotros le haya tocado encontrar”.
Y por lo tanto, aunque dos palabras utilizadas para describir el Libro Grande en sus primeros días habían sido “extraño” y “curioso”, otra palabra, como indicó el Dr. Fosdick, tendría que ser “extraordinario”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2011) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Bill W. reconocía a menudo el papel que desempeñaron muchos de los defensores iniciales de A.A. y los clérigos, en particular, ayudando a dar forma a los principios espirituales de Alcohólicos Anónimos y dándolo a conocer a quienes lo necesitaban. En un artículo del número de septiembre de 1957 del Grapevine, escribió lo siguiente: “Con la más profunda gratitud, reconozco aquí la deuda que A.A. tiene con los clérigos: si no fuera por lo que han hecho por nosotros, A.A. nunca habría nacido; casi todos los principios que utilizamos nos llegaron de ellos. Nos hemos apropiado de su ejemplo, su fe y, hasta cierto grado, de sus creencias, y los hemos transformado en nuestros. Casi en el sentido literal, los A.A. les debemos nuestras vidas, nuestras fortunas y la salvación que a cada uno de nosotros le haya tocado encontrar”.
Y por lo tanto, aunque dos palabras utilizadas para describir el Libro Grande en sus primeros días habían sido “extraño” y “curioso”, otra palabra, como indicó el Dr. Fosdick, tendría que ser “extraordinario”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2011) con permiso de A.A. World Services, Inc.
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Reflexiones Diarias
7 de ENERO
EN EL PUNTO DE CAMBIO
Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 59
Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la autocondena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.
Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
7 de ENERO
EN EL PUNTO DE CAMBIO
Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 59
Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la autocondena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.
Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.
Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
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7 de enero.
Pensamiento del Día.
_Cuando llegue la tentación, como a todos nosotros nos sucede algunas veces; me diré: "No, mi vida entera depende de no bebér esa copa, y nada en el mundo me inducirá a ello. Además, he prometido a ese Poder Superior que no lo haría. Sé que Dios no desea que yo tome, y no quebrantaré mi promesa a Dios. He renunciado a mi derecho a beber, y ya no depende de mí la decisión"._
-"¿He hecho la elección de una vez por todas, de manera que no me echaré para atrás?".
Meditación del día.
La voluntad de Dios llega al alma en silencio: Ningún hombre puede determinar cuándo entra en el corazón. Unicamente puede juzgar los resultados. La voz de Dios es dirigida a los secretos lugares del alma, y en alguna hora de tentación encuentro aquella palabra, y por primera vez me doy cuenta de su valor cuando la necesito, allí la hallo.
-"Tu Padre, que observa en secreto, te recompensará ampliamente."
Oración del Día.
Ruego que pueda ver la voluntad de Dios en mi vida.
Pido que acepte alegremente lo que Dios tiene que enseñarme.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
Pensamiento del Día.
_Cuando llegue la tentación, como a todos nosotros nos sucede algunas veces; me diré: "No, mi vida entera depende de no bebér esa copa, y nada en el mundo me inducirá a ello. Además, he prometido a ese Poder Superior que no lo haría. Sé que Dios no desea que yo tome, y no quebrantaré mi promesa a Dios. He renunciado a mi derecho a beber, y ya no depende de mí la decisión"._
-"¿He hecho la elección de una vez por todas, de manera que no me echaré para atrás?".
Meditación del día.
La voluntad de Dios llega al alma en silencio: Ningún hombre puede determinar cuándo entra en el corazón. Unicamente puede juzgar los resultados. La voz de Dios es dirigida a los secretos lugares del alma, y en alguna hora de tentación encuentro aquella palabra, y por primera vez me doy cuenta de su valor cuando la necesito, allí la hallo.
-"Tu Padre, que observa en secreto, te recompensará ampliamente."
Oración del Día.
Ruego que pueda ver la voluntad de Dios en mi vida.
Pido que acepte alegremente lo que Dios tiene que enseñarme.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Cita Diaria con La Viña Enero 7
Septiembre/Octubre 1996, Los Ángeles, California. “Ver las cosas de una manera diferente”. Lo Mejor de La Viña
“Me dijeron que consiguiera una madrina e hiciera uso de ella, que llamara a la gente, que no tratara de resolver nada y, sobre todo, QUE NO BEBIERA, PASARA LO QUE PASARA”.Septiembre/Octubre 1996, Los Ángeles, California. “Ver las cosas de una manera diferente”. Lo Mejor de La Viña
📜📜 DESDE LA TRIBUNA
PARA QUE LA DERROTA SE CONVIERTA EN VICTORIA
El Alcohólico Anónimo, como yo, debe trabajar arduamente y esforzarse por seguir un camino apegado a los principios. En ocasiones, nos confundimos y pensamos que podemos hacer las cosas a nuestra manera 🤷, pero esa no es la forma en que este programa funciona.
Es necesario ser obediente y sincero; de lo contrario, no obtendremos los resultados esperados. Esta falta de comprensión y compromiso es una de las razones por las que somos pocos los privilegiados que permanecemos en este programa tan maravilloso.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
PARA QUE LA DERROTA SE CONVIERTA EN VICTORIA
El Alcohólico Anónimo, como yo, debe trabajar arduamente y esforzarse por seguir un camino apegado a los principios. En ocasiones, nos confundimos y pensamos que podemos hacer las cosas a nuestra manera 🤷, pero esa no es la forma en que este programa funciona.
Es necesario ser obediente y sincero; de lo contrario, no obtendremos los resultados esperados. Esta falta de comprensión y compromiso es una de las razones por las que somos pocos los privilegiados que permanecemos en este programa tan maravilloso.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
Los miembros perturbadores en las reuniones de A.A.
En el capítulo del Libro Grande titulado “Trabajando con los demás” aparece una lista de cosas que pueden pasar cuando un A.A. toma una actitud de “Ayudar a otros es la piedra fundamental de tu propia recuperación”. Ayudar a un borracho puede suponer innumerables visitas a “comisarías, sanatorios, hospitales, cárceles y manicomios. En otras ocasiones…. puede ser que tengas que llamar a la policía o a una ambulancia. Ocasionalmente tendrás que enfrentarte a esas situaciones”.
(Alcohólicos Anónimos, pág. 97). En resumidas palabras, al sentar la piedra fundamental de recuperación y ayudar a otros, un miembro de A.A. puede verse enfrentado con un miembro problemático. En las reuniones, donde los A.A. encuentran a otros borrachos con quienes trabajar, también se presentan las posibilidades descritas anteriormente cuando se trata de ayudar a borrachos, y a veces los miembros pueden interferir en el buen progreso de la reunión.
Aunque los A.A. se esfuerzan por adoptar ciertas actitudes y conductas, tal como la de “Amor y tolerancia es nuestro código” (Ibid. pág. 84), a veces el comportamiento de un individuo alborotador es tan agresivo o amenazador que le resulta difícil o imposible al grupo lograr su objetivo primordial de llevar el mensaje. Además, la Primera Tradición recuerda al grupo que: “Cada miembro de A.A. no es sino una pequeña parte de una gran totalidad. Es necesario que A.A. siga viviendo o, de lo contrario, la mayoría de nosotros seguramente morirá. Por eso, nuestro bienestar común tiene prioridad”. (Doce Pasos y Doce Tradiciones, pág. 184)
La forma en que el grupo se enfrenta con los miembros perturbadores o amenazadores puede causar conflictos y controversia, y por ello muchos miembros recurren a la experiencia compartida de otros que han superado situaciones parecidas.
Frecuentemente, un grupo o un miembro de un grupo se ponen en contacto con la Oficina de Servicios Generales referente a la conducta alborotadora de un miembro en una reunión de A.A. La OSG, además de hacer que se realicen las acciones de la Conferencia y de la junta, sirve como depositaria de la experiencia acumulada de los grupos de A.A.
Algunos grupos han enviado sugerencias respecto a formas apropiadas de enfrentar comportamiento alborotador.
Un grupo recomienda que un miembro se dirija al individuo, informal y personalmente, para hablar del problema y buscar soluciones. Los miembros del grupo recuerdan unos a otros que las Doce Tradiciones deben guiar toda comunicación y todos deben esforzarse siempre por anteponer los principios a las personalidades y tratar a todos con amabilidad, paciencia, compasión, tolerancia y amor.
Otro grupo contó cómo se enfrentaron con miembros alborotadores y amenazadores que no quisieron responder a solicitudes amables y conversaciones individuales y personales.
El grupo organizó una reunión de conciencia de grupo/negocios y antes de decir nada, los miembros acordaron seguir el siguiente formato: 1) cada miembro puede hablar solamente dos veces acerca de un tema determinado; 2) Cada miembro sólo puede hablar dos minutos cada vez. Además le resultó útil al grupo definir un miembro alborotador/perturbador como una persona que interrumpe el buen progreso de una reunión de manera que no se pueda transmitir el mensaje de A.A. También acordó definirlo como un miembro cuya conducta intimida o asusta a los principiantes de manera que no puedan escuchar el mensaje de A.A. Si se produce tal situación, le pide al miembro alborotador/perturbador que asista a la reunión de conciencia de grupo/negocios. Ya sea que asista o no, el grupo considera el problema. Si asiste, se le explica el procedimiento. Es posible que le pidan que deje de asistir a la reunión durante un tiempo determinado.
En el capítulo del Libro Grande titulado “Trabajando con los demás” aparece una lista de cosas que pueden pasar cuando un A.A. toma una actitud de “Ayudar a otros es la piedra fundamental de tu propia recuperación”. Ayudar a un borracho puede suponer innumerables visitas a “comisarías, sanatorios, hospitales, cárceles y manicomios. En otras ocasiones…. puede ser que tengas que llamar a la policía o a una ambulancia. Ocasionalmente tendrás que enfrentarte a esas situaciones”.
(Alcohólicos Anónimos, pág. 97). En resumidas palabras, al sentar la piedra fundamental de recuperación y ayudar a otros, un miembro de A.A. puede verse enfrentado con un miembro problemático. En las reuniones, donde los A.A. encuentran a otros borrachos con quienes trabajar, también se presentan las posibilidades descritas anteriormente cuando se trata de ayudar a borrachos, y a veces los miembros pueden interferir en el buen progreso de la reunión.
Aunque los A.A. se esfuerzan por adoptar ciertas actitudes y conductas, tal como la de “Amor y tolerancia es nuestro código” (Ibid. pág. 84), a veces el comportamiento de un individuo alborotador es tan agresivo o amenazador que le resulta difícil o imposible al grupo lograr su objetivo primordial de llevar el mensaje. Además, la Primera Tradición recuerda al grupo que: “Cada miembro de A.A. no es sino una pequeña parte de una gran totalidad. Es necesario que A.A. siga viviendo o, de lo contrario, la mayoría de nosotros seguramente morirá. Por eso, nuestro bienestar común tiene prioridad”. (Doce Pasos y Doce Tradiciones, pág. 184)
La forma en que el grupo se enfrenta con los miembros perturbadores o amenazadores puede causar conflictos y controversia, y por ello muchos miembros recurren a la experiencia compartida de otros que han superado situaciones parecidas.
Frecuentemente, un grupo o un miembro de un grupo se ponen en contacto con la Oficina de Servicios Generales referente a la conducta alborotadora de un miembro en una reunión de A.A. La OSG, además de hacer que se realicen las acciones de la Conferencia y de la junta, sirve como depositaria de la experiencia acumulada de los grupos de A.A.
Algunos grupos han enviado sugerencias respecto a formas apropiadas de enfrentar comportamiento alborotador.
Un grupo recomienda que un miembro se dirija al individuo, informal y personalmente, para hablar del problema y buscar soluciones. Los miembros del grupo recuerdan unos a otros que las Doce Tradiciones deben guiar toda comunicación y todos deben esforzarse siempre por anteponer los principios a las personalidades y tratar a todos con amabilidad, paciencia, compasión, tolerancia y amor.
Otro grupo contó cómo se enfrentaron con miembros alborotadores y amenazadores que no quisieron responder a solicitudes amables y conversaciones individuales y personales.
El grupo organizó una reunión de conciencia de grupo/negocios y antes de decir nada, los miembros acordaron seguir el siguiente formato: 1) cada miembro puede hablar solamente dos veces acerca de un tema determinado; 2) Cada miembro sólo puede hablar dos minutos cada vez. Además le resultó útil al grupo definir un miembro alborotador/perturbador como una persona que interrumpe el buen progreso de una reunión de manera que no se pueda transmitir el mensaje de A.A. También acordó definirlo como un miembro cuya conducta intimida o asusta a los principiantes de manera que no puedan escuchar el mensaje de A.A. Si se produce tal situación, le pide al miembro alborotador/perturbador que asista a la reunión de conciencia de grupo/negocios. Ya sea que asista o no, el grupo considera el problema. Si asiste, se le explica el procedimiento. Es posible que le pidan que deje de asistir a la reunión durante un tiempo determinado.
En ese caso, el grupo no está expulsando al miembro de Alcohólicos Anónimos, sino que simplemente le pide que no asista a la reunión del grupo. La Primera Tradición asegura a los A.A. que: “Ningún A.A. puede obligar a otro a hacer nada; nadie puede ser castigado o expulsado”. (Doce Pasos y Doce Tradiciones, pág. 125). Siempre es de esperar que el miembro en cuestión vea la dificultad como una oportunidad de desarrollarse y asista a otras reuniones en el área para mantenerse sobrio. Por lo general esta acción es el último recurso, después de pedir al individuo que cambie su conducta.
Bill W. que siempre recalcaba la importancia de que los A.A. se traten los unos a los otros de una manera tolerante, cariñosa y servicial, escribió en una carta de 1969: “Esta caridad no supone que no podamos excluir a quienes perturban las reuniones o interfieren seriamente en el buen funcionamiento del grupo. Tenemos que decirles que se callen o que vayan a otro lugar para volver cuando estén en mejor condición para participar”.
Y de hecho a Bill no le eran desconocidos los alborotos, las controversias o perturbaciones en las reuniones de A.A. Pero tenía confianza en que las dificultades podrían resultar en desarrollo y progreso. En el libro A.A. llega a su mayoría de edad dice: “Me imagino que, dentro de A.A., siempre vamos a tener nuestros desacuerdos y discusiones. En la mayor parte, estas discusiones tratarán de cuál es la óptima forma de hacer el máximo bien para el máximo número de borrachos.... Superar problemas de este tipo en la escuela de la dura experiencia de A.A. es un ejercicio saludable”. (pág 233)
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 Otoño 2010) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Bill W. que siempre recalcaba la importancia de que los A.A. se traten los unos a los otros de una manera tolerante, cariñosa y servicial, escribió en una carta de 1969: “Esta caridad no supone que no podamos excluir a quienes perturban las reuniones o interfieren seriamente en el buen funcionamiento del grupo. Tenemos que decirles que se callen o que vayan a otro lugar para volver cuando estén en mejor condición para participar”.
Y de hecho a Bill no le eran desconocidos los alborotos, las controversias o perturbaciones en las reuniones de A.A. Pero tenía confianza en que las dificultades podrían resultar en desarrollo y progreso. En el libro A.A. llega a su mayoría de edad dice: “Me imagino que, dentro de A.A., siempre vamos a tener nuestros desacuerdos y discusiones. En la mayor parte, estas discusiones tratarán de cuál es la óptima forma de hacer el máximo bien para el máximo número de borrachos.... Superar problemas de este tipo en la escuela de la dura experiencia de A.A. es un ejercicio saludable”. (pág 233)
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 Otoño 2010) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
8 de ENERO
¿TENGO UNA OPCIÓN?
El hecho es que la mayoría de los alcohólicos, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 24
Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción — no puedo beber.
La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 25). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción — y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de A.A. o de un Poder Superior?
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
8 de ENERO
¿TENGO UNA OPCIÓN?
El hecho es que la mayoría de los alcohólicos, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 24
Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción — no puedo beber.
La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 25). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción — y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de A.A. o de un Poder Superior?
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.