📜📜 DESDE LA TRIBUNA
NOSOTROS EN ACCIÓN
La misión del A.A. es estar siempre en acción, tal como la sangre en nuestro cuerpo que nunca deja de circular. El Alcohólico Anónimo no debe quedarse quieto, y esto no es por los demás, sino por su propio bienestar.
Algo que debo entender claramente, y si no estoy seguro buscarlo en la literatura, es que dejar de beber no es una solución individual. Muchas veces, solo tapamos la botella y creemos que eso basta, pero no es así. La solución está en el grupo, mientras que la recuperación sí es personal.
Mientras yo comprenda esta diferencia y la practique, seré un miembro productivo. Si no lo hago, seré un parásito del grupo. Y, créanme, los hay. Sin embargo, somos más los A.A. que llevamos puesta la camiseta, que aquellos que no.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
NOSOTROS EN ACCIÓN
La misión del A.A. es estar siempre en acción, tal como la sangre en nuestro cuerpo que nunca deja de circular. El Alcohólico Anónimo no debe quedarse quieto, y esto no es por los demás, sino por su propio bienestar.
Algo que debo entender claramente, y si no estoy seguro buscarlo en la literatura, es que dejar de beber no es una solución individual. Muchas veces, solo tapamos la botella y creemos que eso basta, pero no es así. La solución está en el grupo, mientras que la recuperación sí es personal.
Mientras yo comprenda esta diferencia y la practique, seré un miembro productivo. Si no lo hago, seré un parásito del grupo. Y, créanme, los hay. Sin embargo, somos más los A.A. que llevamos puesta la camiseta, que aquellos que no.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
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La OSG ha creado cinco tarjetas de servicio de IP en un formato de modelo digital, que están disponibles para ser descargadas y utilizadas localmente. Los modelos digitales incluyen dos secciones en las tarjetas que permiten que se ingrese información local de contacto o bien un código QR elaborado localmente, que los miembros de AA locales que hagan servicio de IP pueden insertar. Estas tarjetas pueden ser producidas como afiches (pósters), volantes, ser distribuidas digitalmente o agregadas a presentaciones.
Cita Diaria con La Viña Diciembre 29
LV mayo/junio 2024, El Resucitado, Eduardo C., Sonoma, CA
Gracias a AA me puedo ver en el espejo, y en el reflejo enfrente de mi, ver el inmenso cambio de mentalidad, física y espiritual en mi. Poder sonreir a esta nueva vida, aprender de mis errores antiguos, meditar en que fallé para que en la actualidad no se me olvide que no todos tienen una segunda oportunidad, ni la dicha de llegar vivos.LV mayo/junio 2024, El Resucitado, Eduardo C., Sonoma, CA
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Mesa de trabajo de Archivos refuerza el espíritu de servicio
"Al principio, consideraba lo de los archivos históricos como una especie de antigüedades, como el viejo Oldsmobile de mi padre," comentó Bob McK., delegado del Noreste de Ohio. "Pero con el tiempo, llegué a ver que, en este esfera, entran en juego algunos principios muy importantes de A..A., como por ejemplo, ’volver a lo básico", y ’compartir experiencia.’ Dirigiendo sus palabras a los asistentes al Seminario anual de Archivos de A.A. en Akron el pasado otoño, Bob dijo que la historia de la Comunidad "nos mantiene en estrecho contacto con nuestros orígenes, hace que el pasado tenga significación para el presente y nos ayuda a asegurar la supervivencia de A.A. para los alcohólicos futuros."
Sandra S., archivista del Noreste de Ohio atribuye a Gail L. a quién Sandra sucedió en el puesto, y al Comité de Archivos del Área, el mérito de haber transformado este seminario de septiembre en un "evento magnifico" que sirvió muy bien para su propósito: compartir información y tecnología de archivos, asi como reforzar el espíritu de servicio que es de tan vital importancia para todos los servicios de A.A. Los archivistas se reúnen para participar en un intercambio de ideas y para expresar el amor que tienen para con la historia de A.A. en un ambiente que apoya sus esfuerzos y diligencia."
Entre los puntos sobresalientes del seminario figuraron una presentación acerca de los primeros cuidados y tratamientos para los alcohólicos; y otra acerca de la vida de Hna. Ignacia, una monja no alcohólica que trabajaba incansablemente con el cofundador, el Dr. Bob, Para cuidar a unos 5,000 alcohólicos en el Hospital Santo Tomas de Akron en los primeros días de A.A. (ver Alcohólicos Anónimos Llega a su Mayoría de Edad). Un panel de veteranos representaba lo que Sandy recuerda como "algunos auténticos ejemplos de sobriedad de larga duración─entre ellos estaba Searcy, de Texas, antiguo padrino de Ebby T., el querido amigo y padrino del cofundador Bill W."
En el programa del sábado por la noche se incluía una sección titulada "Los hijos de los que curaban," con la participación de los hijos del Dr. Bob, Robert Smith y Sue Smith Windows." Jay M., archivista asistente de los Archivos de Akron, dijo: "En los 16 años que, por la gracia de Dios, llevo en programa, no había experimentado nada parecido al ambiente que reinaba en ese salón. Escuchar a los hijos de los fundadores, recordar la humildad y la sencillez de los días pioneros y sentir la palpable espiritualidad que llenaba el espacio nos resulto verdaderamente abrumador."
Durante el descanso, Jay nos cuenta, "me tropecé con un joven que me enseño su brazalete de identificación de paciente del Hospital Santo Tomás. El, con solo siete días de sobriedad, me dijo, ’me he enterado de quién era el Dr. Bob, pero me puedes decir ,quién era Bill W.?’ ¿Cómo responder a una pregunta así? Puedes decirle que Bill W. fue uno de los fundadores de A.A. y, con el Dr. Bob, fue el autor de los Doce Pasos. Puedes decirle que, con un poco de colaboración , Bill fue el autor del Libro Grande. Pero darle tales respuestas sería decirle a ese joven lo que era Bill y no quién era. Esa pregunta es la razón de ser de los archivos históricos de A.A. Preservamos nuestra historia para que quienes nos sucedan sepan no solamente lo que eran los pioneros sino también quiénes eran.... Los archivos tienen que ver con estas consideraciones y con otras muchas. ¿Quieres saber lo acontecido en una reunión de consejo en 1966? O cuándo se estableció tu grupo base? O /,cómo A.A. logró extenderse desde Akron para llegar al mundo entero? O /,por qué rezamos el padrenuestro en las reuniones? Todas las respuestas se pueden encontrar en los archivos."
"Al principio, consideraba lo de los archivos históricos como una especie de antigüedades, como el viejo Oldsmobile de mi padre," comentó Bob McK., delegado del Noreste de Ohio. "Pero con el tiempo, llegué a ver que, en este esfera, entran en juego algunos principios muy importantes de A..A., como por ejemplo, ’volver a lo básico", y ’compartir experiencia.’ Dirigiendo sus palabras a los asistentes al Seminario anual de Archivos de A.A. en Akron el pasado otoño, Bob dijo que la historia de la Comunidad "nos mantiene en estrecho contacto con nuestros orígenes, hace que el pasado tenga significación para el presente y nos ayuda a asegurar la supervivencia de A.A. para los alcohólicos futuros."
Sandra S., archivista del Noreste de Ohio atribuye a Gail L. a quién Sandra sucedió en el puesto, y al Comité de Archivos del Área, el mérito de haber transformado este seminario de septiembre en un "evento magnifico" que sirvió muy bien para su propósito: compartir información y tecnología de archivos, asi como reforzar el espíritu de servicio que es de tan vital importancia para todos los servicios de A.A. Los archivistas se reúnen para participar en un intercambio de ideas y para expresar el amor que tienen para con la historia de A.A. en un ambiente que apoya sus esfuerzos y diligencia."
Entre los puntos sobresalientes del seminario figuraron una presentación acerca de los primeros cuidados y tratamientos para los alcohólicos; y otra acerca de la vida de Hna. Ignacia, una monja no alcohólica que trabajaba incansablemente con el cofundador, el Dr. Bob, Para cuidar a unos 5,000 alcohólicos en el Hospital Santo Tomas de Akron en los primeros días de A.A. (ver Alcohólicos Anónimos Llega a su Mayoría de Edad). Un panel de veteranos representaba lo que Sandy recuerda como "algunos auténticos ejemplos de sobriedad de larga duración─entre ellos estaba Searcy, de Texas, antiguo padrino de Ebby T., el querido amigo y padrino del cofundador Bill W."
En el programa del sábado por la noche se incluía una sección titulada "Los hijos de los que curaban," con la participación de los hijos del Dr. Bob, Robert Smith y Sue Smith Windows." Jay M., archivista asistente de los Archivos de Akron, dijo: "En los 16 años que, por la gracia de Dios, llevo en programa, no había experimentado nada parecido al ambiente que reinaba en ese salón. Escuchar a los hijos de los fundadores, recordar la humildad y la sencillez de los días pioneros y sentir la palpable espiritualidad que llenaba el espacio nos resulto verdaderamente abrumador."
Durante el descanso, Jay nos cuenta, "me tropecé con un joven que me enseño su brazalete de identificación de paciente del Hospital Santo Tomás. El, con solo siete días de sobriedad, me dijo, ’me he enterado de quién era el Dr. Bob, pero me puedes decir ,quién era Bill W.?’ ¿Cómo responder a una pregunta así? Puedes decirle que Bill W. fue uno de los fundadores de A.A. y, con el Dr. Bob, fue el autor de los Doce Pasos. Puedes decirle que, con un poco de colaboración , Bill fue el autor del Libro Grande. Pero darle tales respuestas sería decirle a ese joven lo que era Bill y no quién era. Esa pregunta es la razón de ser de los archivos históricos de A.A. Preservamos nuestra historia para que quienes nos sucedan sepan no solamente lo que eran los pioneros sino también quiénes eran.... Los archivos tienen que ver con estas consideraciones y con otras muchas. ¿Quieres saber lo acontecido en una reunión de consejo en 1966? O cuándo se estableció tu grupo base? O /,cómo A.A. logró extenderse desde Akron para llegar al mundo entero? O /,por qué rezamos el padrenuestro en las reuniones? Todas las respuestas se pueden encontrar en los archivos."
Rick T., archivista del Area 20 (Illinois) dice que "en las sesiones de cada año se ha combinado con nuestra experiencia, fortaleza y esperanza, el intercambio de procedimientos prácticos, cuestiones éticas y normas establecidas referentes al acceso a los materiales. El Seminario de Archivos es un tribunal abierto de ideas relacionadas con nuestro trabajos archiveros de servicios generales." Y Rob S., delegado suplente del Noreste de Ohio y delegado electo (Panel 49) dice que "como alguien que no conocía de primera mano el trabajo de Archivos, gracias a este seminario, llegué a darme cuenta de la necesidad de mantener los archivos históricos para preservar la historia de nuestros diversos grupos, áreas, intergrupos, etc. Y además llegué a ver la importancia de la estructura de servicio para dar orientación y facilitar la comunicación entre las diversas facetas de la comunidad archivista apoyando así sus esfuerzos para preservar la historia de A.A."
En su presentación ante el Seminario, David C., archivista del Area 72 (Oeste de Washington), describió las responsabilidades diarias del archivista de A.A. "Cuando servia como archivista del distrito," dijo, "un buen amigo mío que era el gerente de la oficina Intergrupo de Seattle, me dijo ’Disfruta lo que haces hoy. Al ascender al nivel de area tu función será la de vigilar y cuidar.’ Esto me parece cierto hoy, porque soy el principal historiador y protector de nuestros archivos de Área ─ un trabajo que me ha encantado. Tengo tiempo todavía para intentar conseguir este o aquel articulo para nuestra colección ─ el fuego sigue ardiendo en mi y siempre lo haré. No obstante, mi tarea principal es la de mantener y preservar nuestro pasado. Cada día se me pide informacion sobre A.A. y me siento muy agradecido para con mis antecesores en nuestro Comité de Archivos por haber establecido
nuestro depósito. Sin contar con este recurso, el trabajo de historiador sería mucho más difícil, si no imposible."
Los tres primeros seminarios de Archivos Históricos tuvieron lugar en Akron. La convención votó por efectuar el cuarto en Chicago, los días 16 al 19 de septiembre de 1999.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril-mayo 1999) con permiso de A.A. World Services, Inc.
En su presentación ante el Seminario, David C., archivista del Area 72 (Oeste de Washington), describió las responsabilidades diarias del archivista de A.A. "Cuando servia como archivista del distrito," dijo, "un buen amigo mío que era el gerente de la oficina Intergrupo de Seattle, me dijo ’Disfruta lo que haces hoy. Al ascender al nivel de area tu función será la de vigilar y cuidar.’ Esto me parece cierto hoy, porque soy el principal historiador y protector de nuestros archivos de Área ─ un trabajo que me ha encantado. Tengo tiempo todavía para intentar conseguir este o aquel articulo para nuestra colección ─ el fuego sigue ardiendo en mi y siempre lo haré. No obstante, mi tarea principal es la de mantener y preservar nuestro pasado. Cada día se me pide informacion sobre A.A. y me siento muy agradecido para con mis antecesores en nuestro Comité de Archivos por haber establecido
nuestro depósito. Sin contar con este recurso, el trabajo de historiador sería mucho más difícil, si no imposible."
Los tres primeros seminarios de Archivos Históricos tuvieron lugar en Akron. La convención votó por efectuar el cuarto en Chicago, los días 16 al 19 de septiembre de 1999.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril-mayo 1999) con permiso de A.A. World Services, Inc.
30 de DICIEMBRE
ANONIMATO
El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 515
La Tradición Doce llegó a ser importante en los primeros días de mi sobriedad y, junto con los Doce Pasos, continúa siendo necesaria para mi recuperación. Después de unirme a la Comunidad me dí cuenta de que tenía problemas de personalidad, así que, cuando lo oí por primera vez, el mensaje de la Tradición estaba muy claro: existe una manera inmediata para, conjuntamente con otros, hacer frente a mi alcoholismo y sus acompañantes, la ira y las actitudes defensivas y ofensivas. Consideré la Tradición Doce como un gran desinflador del ego; me alivió de mi ira y me dio la oportunidad de utilizar los principios del programa. Todos los Pasos, y esta Tradición en particular, me han guiado por décadas de sobriedad continua. Estoy agradecido a aquellos que estaban aquí cuando yo los necesitaba.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
ANONIMATO
El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 515
La Tradición Doce llegó a ser importante en los primeros días de mi sobriedad y, junto con los Doce Pasos, continúa siendo necesaria para mi recuperación. Después de unirme a la Comunidad me dí cuenta de que tenía problemas de personalidad, así que, cuando lo oí por primera vez, el mensaje de la Tradición estaba muy claro: existe una manera inmediata para, conjuntamente con otros, hacer frente a mi alcoholismo y sus acompañantes, la ira y las actitudes defensivas y ofensivas. Consideré la Tradición Doce como un gran desinflador del ego; me alivió de mi ira y me dio la oportunidad de utilizar los principios del programa. Todos los Pasos, y esta Tradición en particular, me han guiado por décadas de sobriedad continua. Estoy agradecido a aquellos que estaban aquí cuando yo los necesitaba.
(Del libro Reflexiones diarias Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.)
30 de Diciembre
Pensamiento del Día.
En la medida en que falle en mis responsabilidades, fallará A.A. En la medida en que las cumpla, tendré éxito en A.A. Cada fracaso mío significará un retroceso, en esa medida de A.A. No esperaré a ser reclutado para dar servicio a mis semejantes, sino que seré un voluntario. Aceptar cada oportunidad de trabajar para A.A., como un reto, y haré todo lo posible por aceptar cada reto y realizar mi labor lo mejor que pueda. – “¿Aceptaré con gusto cada reto?”.
Meditación del Día
Los hombres son en lo más profundo unos fracasos cuando quieren vivir sin el poder de apoyo de Dios. Muchos hombres tratan de ser autosuficientes y buscan el placer egoísta, para descubrir que no quedan satisfechos. No importa la cantidad de recursos materiales que logren, no importa cuanta fama y poder tengan, no importan esas cosas, pues generalmente llega el momento del desencanto y el sentimiento de futilidad. La muerte los espera, y no pueden llevarse nada de material cuando se vayan. “¿Qué importa haber ganado el mundo entero si se ha perdido el alma?”.
Oración del Día
Ruego que no llegue vacío al final de mi vida. Pido que viva en forma tal, que no me dé miedo morir.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
Pensamiento del Día.
En la medida en que falle en mis responsabilidades, fallará A.A. En la medida en que las cumpla, tendré éxito en A.A. Cada fracaso mío significará un retroceso, en esa medida de A.A. No esperaré a ser reclutado para dar servicio a mis semejantes, sino que seré un voluntario. Aceptar cada oportunidad de trabajar para A.A., como un reto, y haré todo lo posible por aceptar cada reto y realizar mi labor lo mejor que pueda. – “¿Aceptaré con gusto cada reto?”.
Meditación del Día
Los hombres son en lo más profundo unos fracasos cuando quieren vivir sin el poder de apoyo de Dios. Muchos hombres tratan de ser autosuficientes y buscan el placer egoísta, para descubrir que no quedan satisfechos. No importa la cantidad de recursos materiales que logren, no importa cuanta fama y poder tengan, no importan esas cosas, pues generalmente llega el momento del desencanto y el sentimiento de futilidad. La muerte los espera, y no pueden llevarse nada de material cuando se vayan. “¿Qué importa haber ganado el mundo entero si se ha perdido el alma?”.
Oración del Día
Ruego que no llegue vacío al final de mi vida. Pido que viva en forma tal, que no me dé miedo morir.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
Cita Diaria con La Viña Diciembre 30
LV mayo/junio 2024, Presa Fácil, Melquiades V. Santa Ana, CA
Los amo a todos y cada uno de mis compañeros. Siempre llevo en mente el bonito nombre de mi grupo "Volver a vivir", porque hoy para mi, el que no vive para servir no sirve para vivir, Solo por hoy, estos días no los cambio por nada.LV mayo/junio 2024, Presa Fácil, Melquiades V. Santa Ana, CA
📜📜 DESDE LA TRIBUNA
UN PROGRAMA PARA VIVIR BIEN
La mayoría de nosotros, los A.A., no identificamos claramente el verdadero objetivo del programa. Dejar de beber es el primer paso y un resultado prioritario, pero solo representa el comienzo. Una vez que dejo de tomar licor, el siguiente desafío es buscar una nueva forma de vivir, lógicamente mejor que la anterior.
Esto implica que cada uno de nosotros debe trabajar constantemente y dar mantenimiento a su enfermedad, el alcoholismo. Sin embargo, esta práctica no siempre se lleva a cabo de forma adecuada debido a varias razones:
1. No es obligatorio.
2. Me conformo únicamente con tapar la botella.
3. Pereza.
4. Falta de humildad.
5. Y, finalmente, el deseo de llamar la atención.
En pocas palabras, todo se resume en la falta de práctica de principios.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
UN PROGRAMA PARA VIVIR BIEN
La mayoría de nosotros, los A.A., no identificamos claramente el verdadero objetivo del programa. Dejar de beber es el primer paso y un resultado prioritario, pero solo representa el comienzo. Una vez que dejo de tomar licor, el siguiente desafío es buscar una nueva forma de vivir, lógicamente mejor que la anterior.
Esto implica que cada uno de nosotros debe trabajar constantemente y dar mantenimiento a su enfermedad, el alcoholismo. Sin embargo, esta práctica no siempre se lleva a cabo de forma adecuada debido a varias razones:
1. No es obligatorio.
2. Me conformo únicamente con tapar la botella.
3. Pereza.
4. Falta de humildad.
5. Y, finalmente, el deseo de llamar la atención.
En pocas palabras, todo se resume en la falta de práctica de principios.
QUE LOS MEJORES DÍAS LLEGUEN A TU VIDA.
Soy Laura y soy alcohólica
Al momento de escribir este testimonio llevo sobria tres años, siete meses y nueve días, abstención que he logrado gracias a la ayuda que me brindan los grupos de Alcohólicos Anónimos.
Soy una activa ejecutiva de 47 años, separada dos veces, sin hijos, con poca familia y pocas amistades o sea que soy una solitaria… No vale la pena que cuente con detalle los problemas que tuve antes de reconocer que tenía problemas con el alcohol porque ¿La verdad? No tengo ese terrible listado de metidas de pata o ese horrendo prontuario que la gente espera escuchar de boca de una alcohólica que se confiesa, sin embargo reconozco que protagonicé ciertos impases, algunos de carácter íntimo muy vergonzosos, que quisiera borrar de mi vida.
Son muy pocas, poquísimas las personas que sospecharon o se dieron cuenta que yo tenía problemas con el alcohol porque mi obsesión por cuidar mi imagen y por brillar en mi trabajo fueron mayores a mi obsesión por beber, asunto que contribuyó a que me costara muchísimo trabajo descubrir y aceptar que era alcohólica puesto que yo sentía y transmitía que tenía mi vida bajo perfecto control.
Mi fondo fue una crisis de salud que se complicó gracias a que, para beber, interrumpía el tratamiento debido a que una de las drogas no se podía mesclar con alcohol porque se producían efectos colaterales graves… En vista de que el doctor notaba que cada vez mi salud empeoraba, indagó e indagó hasta que sospechó lo que me ocurría, me confrontó y me ordenó consultar a un psiquiatra.
Yo no toleré que el médico me acusar de alcohólica entonces dejé de verlo y busqué a otros especialistas en mi enfermedad pero seguí manipulando los diferentes tratamientos para seguir bebiendo, hasta que mi salud se quebrantó tanto que aterrada tuve que volver con el médico inicial dispuesta a obedecerle en todo.
Aún sin aceptar mi problema de alcoholismo tuve que acceder a consultar un psiquiatra, dejé de beber y seguí mi tratamiento médico al pié de la letra, entonces comencé a ver que mi salud mejoraba pero fue tan terrible mi desespero por beber que comencé a aceptar que tenía un problema con el alcohol entonces busqué información al respecto pero todo lo que encontraba me aconsejaba ir a los grupos de Alcohólicos Anónimos asunto que no me gustaba porque la imagen que yo tenía de esos grupos provenía de películas en que los mostraban como de una especie de ridícula secta casi que religiosa donde un pocotón de viciosos arrepentidos y fracasados se reunían a ventilar sus trastadas e intimidades…
El terror a perder mi salud irreversiblemente fue lo que me mantuvo alejada de la bebida durante algunos meses pero la ansiedad, la obsesión, el mal humor y todo ese desespero que produce la abstención me estaban enloqueciendo… ¿Será que voy a Alcohólicos Anónimos? ¡No! Esa ridiculez no era para mí entonces, en menos de seis meses, cambié de psiquiatra, consulté dos psicólogos y nada, hasta que no aguanté más, suspendí los medicamentos y volví a beber.
En ese momento mi enfermedad estaba cediendo, sin embargo yo era consciente de lo que me pasaría por no seguir correctamente el tratamiento y, a pesar de eso, solamente lograba cuatro o máximo cinco semanas de abstersión pero dejaba de tomar mis medicamentos para poder beber y en cada recaída bebía con más ímpetu… Viví un año terrible, un infierno, abrumada por las culpas y el miedo… Miedo a enfermarme nuevamente, miedo a que en mi trabajo y mis allegados descubrieran mi problema con la bebida, ¡Miedo a todo! Y me volví paranoica.
Hasta que un día cualquiera buscando unos datos de trabajo en mi vieja libreta de apuntes, me topé con la información que tiempo atrás había recopilado sobre Alcohólicos Anónimos y me pregunté: ¿Qué pierdo con ir? Si no me gusta o veo que no me sirva pues me salgo y listo, no pasó nada…
Al momento de escribir este testimonio llevo sobria tres años, siete meses y nueve días, abstención que he logrado gracias a la ayuda que me brindan los grupos de Alcohólicos Anónimos.
Soy una activa ejecutiva de 47 años, separada dos veces, sin hijos, con poca familia y pocas amistades o sea que soy una solitaria… No vale la pena que cuente con detalle los problemas que tuve antes de reconocer que tenía problemas con el alcohol porque ¿La verdad? No tengo ese terrible listado de metidas de pata o ese horrendo prontuario que la gente espera escuchar de boca de una alcohólica que se confiesa, sin embargo reconozco que protagonicé ciertos impases, algunos de carácter íntimo muy vergonzosos, que quisiera borrar de mi vida.
Son muy pocas, poquísimas las personas que sospecharon o se dieron cuenta que yo tenía problemas con el alcohol porque mi obsesión por cuidar mi imagen y por brillar en mi trabajo fueron mayores a mi obsesión por beber, asunto que contribuyó a que me costara muchísimo trabajo descubrir y aceptar que era alcohólica puesto que yo sentía y transmitía que tenía mi vida bajo perfecto control.
Mi fondo fue una crisis de salud que se complicó gracias a que, para beber, interrumpía el tratamiento debido a que una de las drogas no se podía mesclar con alcohol porque se producían efectos colaterales graves… En vista de que el doctor notaba que cada vez mi salud empeoraba, indagó e indagó hasta que sospechó lo que me ocurría, me confrontó y me ordenó consultar a un psiquiatra.
Yo no toleré que el médico me acusar de alcohólica entonces dejé de verlo y busqué a otros especialistas en mi enfermedad pero seguí manipulando los diferentes tratamientos para seguir bebiendo, hasta que mi salud se quebrantó tanto que aterrada tuve que volver con el médico inicial dispuesta a obedecerle en todo.
Aún sin aceptar mi problema de alcoholismo tuve que acceder a consultar un psiquiatra, dejé de beber y seguí mi tratamiento médico al pié de la letra, entonces comencé a ver que mi salud mejoraba pero fue tan terrible mi desespero por beber que comencé a aceptar que tenía un problema con el alcohol entonces busqué información al respecto pero todo lo que encontraba me aconsejaba ir a los grupos de Alcohólicos Anónimos asunto que no me gustaba porque la imagen que yo tenía de esos grupos provenía de películas en que los mostraban como de una especie de ridícula secta casi que religiosa donde un pocotón de viciosos arrepentidos y fracasados se reunían a ventilar sus trastadas e intimidades…
El terror a perder mi salud irreversiblemente fue lo que me mantuvo alejada de la bebida durante algunos meses pero la ansiedad, la obsesión, el mal humor y todo ese desespero que produce la abstención me estaban enloqueciendo… ¿Será que voy a Alcohólicos Anónimos? ¡No! Esa ridiculez no era para mí entonces, en menos de seis meses, cambié de psiquiatra, consulté dos psicólogos y nada, hasta que no aguanté más, suspendí los medicamentos y volví a beber.
En ese momento mi enfermedad estaba cediendo, sin embargo yo era consciente de lo que me pasaría por no seguir correctamente el tratamiento y, a pesar de eso, solamente lograba cuatro o máximo cinco semanas de abstersión pero dejaba de tomar mis medicamentos para poder beber y en cada recaída bebía con más ímpetu… Viví un año terrible, un infierno, abrumada por las culpas y el miedo… Miedo a enfermarme nuevamente, miedo a que en mi trabajo y mis allegados descubrieran mi problema con la bebida, ¡Miedo a todo! Y me volví paranoica.
Hasta que un día cualquiera buscando unos datos de trabajo en mi vieja libreta de apuntes, me topé con la información que tiempo atrás había recopilado sobre Alcohólicos Anónimos y me pregunté: ¿Qué pierdo con ir? Si no me gusta o veo que no me sirva pues me salgo y listo, no pasó nada…
Preparándome para ir a mi primer encuentro con A.A., me preocupé más por imaginar la clase de gente que iba a esas reuniones, me preocupé por vestir de una manera que ocultara mi status social y económico, me preocupé por ocultar mi identidad y me preocupé tanto por un montón de banalidades que ni se me ocurrió pensar que iría a un sitio en donde podría encontrar algunas respuestas a las tantas preguntas que yo tenía y aprender algo sobre mi problema.
Llegué al sitio justo a la hora y entré rápidamente para no darme tiempo a arrepentirme; antes de sentarme en la silla más apartada que encontré, alcancé a dar una ojeada rápida a la concurrencia, entonces noté que había unas 20 personas, más hombres que mujeres, pero había gente de todas las edades y de todos los estratos pero todos conversando animadamente como amigos y me llamó la atención que algunos me hacían amables señas de saludo como si ya me conocieran. A pesar de la evidente cordialidad generalizada, yo me sentía de mejor familia que todos y sentía que estaba en el lugar equivocado.
El que parecía ser el moderador o director se levantó de su silla y saludó al grupo en voz alta e inmediatamente el recinto quedó en silencio y todo el mundo se puso de pié buscando la mano de las personas que cada cual tenía a su derecha e izquierda, entonces yo, sintiéndome ridícula, terminé cogida de la mano con los dos personajes que estaban a mis lados.
Una vez que todos estuvimos cogidos de la mano de alguien, el grupo al unísono recitó la oración de la serenidad, asunto que se me hizo patético puesto que, con esa alergia que yo le tengo a todo lo religioso, creí que se confirmaban mis temores de que estos grupos eran una especie de comunidad mística.
Al finalizar la oración todos nos sentamos, en tanto yo, recordando las películas y parodias donde dramatizan la mecánica de estos grupos, supuse que ahora pasaría al frente algún tipejo de estos que, con esa sonrisa socarrona tan falsa como una moneda de cuero, diría su nombre, se declararía alcohólico y que después del aplauso del grupo comenzaría a hablar de lo maravillosa que era la vida sin tomar trago…
Pero no fue así… El moderador abrió un libro y evocó el primero de los doce pasos y en seguida leyó un corto párrafo que hacía referencia a la importancia de dar este paso y, después de hacer un breve comentario personal de la lectura, comenzó a darle la palabra a quienes levantaban la mano.
Yo estaba tan ocupada analizando a la gente por su vestimenta que no pude o no me interesó escuchar con cuidado los primeros testimonios que dieron, hasta que una niña de unos 15 años, llorando, comentó que cada vez que ella pensaba que no podía beber ni un solo trago por el resto de su vida se deprimía y que se resistía a aceptar que era alcohólica, pero que se había mantenido seca por miedo a que le volviera a ocurrir que se despertara desnuda con un desconocido y sin saber cómo había llegado ahí ni qué había pasado.
De inmediato se me volteó el estómago porque ese testimonio me hizo recordar unos episodios que yo tenía enterrados muy profundo y que no quería recordar… Si, a mí me había ocurrido algo parecido: En dos ocasiones terminé en la cama no con desconocidos pero si con hombres con los que jamás me hubiera acostado estando sobria y por ese motivo fue que nunca volví a beber acompañada ni fuera de mi casa.
Después de escuchar ese testimonio que tanto me impactó comencé a escuchar atentamente lo que decían todos pero lo que más me gustó fue que, en la medida en que la gente daba testimonios, el moderador buscaba en sus libros alguna breve lectura que sirviera de ayuda para cada caso y me causó curiosidad que se notaba que él conocía los libros casi de memoria porque encontraba rápidamente lo más adecuado y pese a que era evidente su extenso conocimiento del tema no hacía comentarios de su propio pecunio.
Llegué al sitio justo a la hora y entré rápidamente para no darme tiempo a arrepentirme; antes de sentarme en la silla más apartada que encontré, alcancé a dar una ojeada rápida a la concurrencia, entonces noté que había unas 20 personas, más hombres que mujeres, pero había gente de todas las edades y de todos los estratos pero todos conversando animadamente como amigos y me llamó la atención que algunos me hacían amables señas de saludo como si ya me conocieran. A pesar de la evidente cordialidad generalizada, yo me sentía de mejor familia que todos y sentía que estaba en el lugar equivocado.
El que parecía ser el moderador o director se levantó de su silla y saludó al grupo en voz alta e inmediatamente el recinto quedó en silencio y todo el mundo se puso de pié buscando la mano de las personas que cada cual tenía a su derecha e izquierda, entonces yo, sintiéndome ridícula, terminé cogida de la mano con los dos personajes que estaban a mis lados.
Una vez que todos estuvimos cogidos de la mano de alguien, el grupo al unísono recitó la oración de la serenidad, asunto que se me hizo patético puesto que, con esa alergia que yo le tengo a todo lo religioso, creí que se confirmaban mis temores de que estos grupos eran una especie de comunidad mística.
Al finalizar la oración todos nos sentamos, en tanto yo, recordando las películas y parodias donde dramatizan la mecánica de estos grupos, supuse que ahora pasaría al frente algún tipejo de estos que, con esa sonrisa socarrona tan falsa como una moneda de cuero, diría su nombre, se declararía alcohólico y que después del aplauso del grupo comenzaría a hablar de lo maravillosa que era la vida sin tomar trago…
Pero no fue así… El moderador abrió un libro y evocó el primero de los doce pasos y en seguida leyó un corto párrafo que hacía referencia a la importancia de dar este paso y, después de hacer un breve comentario personal de la lectura, comenzó a darle la palabra a quienes levantaban la mano.
Yo estaba tan ocupada analizando a la gente por su vestimenta que no pude o no me interesó escuchar con cuidado los primeros testimonios que dieron, hasta que una niña de unos 15 años, llorando, comentó que cada vez que ella pensaba que no podía beber ni un solo trago por el resto de su vida se deprimía y que se resistía a aceptar que era alcohólica, pero que se había mantenido seca por miedo a que le volviera a ocurrir que se despertara desnuda con un desconocido y sin saber cómo había llegado ahí ni qué había pasado.
De inmediato se me volteó el estómago porque ese testimonio me hizo recordar unos episodios que yo tenía enterrados muy profundo y que no quería recordar… Si, a mí me había ocurrido algo parecido: En dos ocasiones terminé en la cama no con desconocidos pero si con hombres con los que jamás me hubiera acostado estando sobria y por ese motivo fue que nunca volví a beber acompañada ni fuera de mi casa.
Después de escuchar ese testimonio que tanto me impactó comencé a escuchar atentamente lo que decían todos pero lo que más me gustó fue que, en la medida en que la gente daba testimonios, el moderador buscaba en sus libros alguna breve lectura que sirviera de ayuda para cada caso y me causó curiosidad que se notaba que él conocía los libros casi de memoria porque encontraba rápidamente lo más adecuado y pese a que era evidente su extenso conocimiento del tema no hacía comentarios de su propio pecunio.
Cuando se acabó la reunión salí despavorida porque sentí miedo de quedarme a charlar con “esa” gente… ¿Miedo de qué? No sé, el caso es que no me quise arriesgar a quedarme y que alguien me preguntara el porqué yo estaba ahí.
Una vez que llegué a mi casa noté que me sentía tranquila, no tenía la ansiedad de siempre por beber y sentí una paz que no experimentaba desde hacía mucho tiempo; a pesar de mi negación tuve que reconocer que la dichosa reunión me había gustado y me había servido entonces consulté mis notas para ver cuando era la próxima reunión.
Para ir a la siguiente reunión mi actitud había cambiado bastante al punto que esta vez llevé mi libreta para anotar lo que considerara importante o lo que no entendiera y me esmeré por escuchar todo lo que se decía. No puedo negar que me alegré cuando expusieron unos testimonios muy desgarradores que me condujeron a compararme y a pensar que yo no era alcohólica porque jamás había protagonizado cosas tan terribles… Sin embargo mi dicha duró poco porque el moderador hizo una lectura sobre “tocar fondo” entonces entendí que cada persona tiene su propio fondo y que, en mi caso, no era necesario llegar más bajo para entender que tenía problemas con el alcohol ¿Qué más fondo que abandonar recurrentemente mi tratamiento para beber y así exponerme a quedar lisiada de por vida?
Tal vez en la cuarta o quinta reunión a la que fui pude comprender que el programa de Alcohólicos Anónimos es espiritual, es algo interior, del alma y pareciera estar diseñado para que uno haga cambios en su carácter que le permiten armonizar consigo mismo y con su entorno, asunto que no tiene nada que ver con lo religioso, entonces mi perspectiva del asunto dio un giro de 180 grados porque, a pesar de oponerme a seguir pastores y ritos religiosos que considero doble-moralistas, yo sí creo en Dios y escuchando que en A.A. ni siquiera hablan de un dios sino que hablan de una fuerza, de un ser superior que para mí es Dios pero que para otros puede llevar otro nombre y que incluso también tiene forma para los ateos que no creen en que exista Dios pero sienten que hay una fuerza cósmica que rige el universo, entonces pensar en un poder o en un ser superior no riñe con ninguna creencia ni posición religiosa.
En la medida en que continué asistiendo a las reuniones de Alcohólicos Anónimos fui conociendo el programa de los 12 pasos y aprendiendo muchísimas características de la enfermedad al igual que mecanismos para controlarlas pero tal vez lo que más me ayudó en un principio fue entender que el alcoholismo realmente es una enfermedad entonces me resultó más fácil reconocer definitivamente que yo era alcohólica y que mi problema sí tenía solución.
Sin importarle mi cambio tan positivo y mi constante asistencia a los grupos, mi médico no aceptó que prescindiera de la ayuda psicológica o psiquiátrica por lo que me puse en la tarea de encontrar un psicólogo especializado en adicciones y tuve la suerte de encontrar uno que orienta a sus pacientes basándose en los doce pasos de A.A., entonces él me ha ayudado a complementar todo lo que voy aprendiendo en mis reuniones de tal manera que no he tenido la necesidad de buscar un padrino del grupo.
Una vez que llegué a mi casa noté que me sentía tranquila, no tenía la ansiedad de siempre por beber y sentí una paz que no experimentaba desde hacía mucho tiempo; a pesar de mi negación tuve que reconocer que la dichosa reunión me había gustado y me había servido entonces consulté mis notas para ver cuando era la próxima reunión.
Para ir a la siguiente reunión mi actitud había cambiado bastante al punto que esta vez llevé mi libreta para anotar lo que considerara importante o lo que no entendiera y me esmeré por escuchar todo lo que se decía. No puedo negar que me alegré cuando expusieron unos testimonios muy desgarradores que me condujeron a compararme y a pensar que yo no era alcohólica porque jamás había protagonizado cosas tan terribles… Sin embargo mi dicha duró poco porque el moderador hizo una lectura sobre “tocar fondo” entonces entendí que cada persona tiene su propio fondo y que, en mi caso, no era necesario llegar más bajo para entender que tenía problemas con el alcohol ¿Qué más fondo que abandonar recurrentemente mi tratamiento para beber y así exponerme a quedar lisiada de por vida?
Tal vez en la cuarta o quinta reunión a la que fui pude comprender que el programa de Alcohólicos Anónimos es espiritual, es algo interior, del alma y pareciera estar diseñado para que uno haga cambios en su carácter que le permiten armonizar consigo mismo y con su entorno, asunto que no tiene nada que ver con lo religioso, entonces mi perspectiva del asunto dio un giro de 180 grados porque, a pesar de oponerme a seguir pastores y ritos religiosos que considero doble-moralistas, yo sí creo en Dios y escuchando que en A.A. ni siquiera hablan de un dios sino que hablan de una fuerza, de un ser superior que para mí es Dios pero que para otros puede llevar otro nombre y que incluso también tiene forma para los ateos que no creen en que exista Dios pero sienten que hay una fuerza cósmica que rige el universo, entonces pensar en un poder o en un ser superior no riñe con ninguna creencia ni posición religiosa.
En la medida en que continué asistiendo a las reuniones de Alcohólicos Anónimos fui conociendo el programa de los 12 pasos y aprendiendo muchísimas características de la enfermedad al igual que mecanismos para controlarlas pero tal vez lo que más me ayudó en un principio fue entender que el alcoholismo realmente es una enfermedad entonces me resultó más fácil reconocer definitivamente que yo era alcohólica y que mi problema sí tenía solución.
Sin importarle mi cambio tan positivo y mi constante asistencia a los grupos, mi médico no aceptó que prescindiera de la ayuda psicológica o psiquiátrica por lo que me puse en la tarea de encontrar un psicólogo especializado en adicciones y tuve la suerte de encontrar uno que orienta a sus pacientes basándose en los doce pasos de A.A., entonces él me ha ayudado a complementar todo lo que voy aprendiendo en mis reuniones de tal manera que no he tenido la necesidad de buscar un padrino del grupo.
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