*ESCUELA Sabática - Lección 9 - LOS RITMOS DEL DESCANSO.*
RESEÑA
El punto culminante de toda la Creación de Dios es el sábado bíblico. Durante los primeros tres días de la semana de la Creación, Dios creó la luz, formó los cielos y la Tierra, y creó el agua, la tierra seca y todo tipo de plantas. En el cuarto día, hizo el Sol, la Luna y las estrellas. Los siguientes dos días, Dios llenó la Tierra de peces, aves y el ser humano. En el séptimo día, Dios santificó, o apartó como santo, el día de reposo como un día para que los seres humanos reverenciaran a Dios por las maravillas de la Creación, disfrutaran de relaciones afectivas y entraran en comunión con su Hacedor. En la lección de esta semana, “Los ritmos del descanso”, descubriremos cómo el día de reposo está entretejido en la trama del tiempo como un monumento a nuestro Creador por el regalo que nos dio de la vida, tanto temporal como eterna.
Esta lección revela que, a lo largo de los siglos, el sábado ha sido un ayudamemoria para el pueblo de Dios, porque le recuerda constantemente a su Creador. Si el sábado se hubiese guardado fielmente en cada generación, no habría ateos, agnósticos ni humanistas secularizados. El sábado habla de un Dios que nos creó, que se preocupa por nosotros y por nuestras necesidades diarias. También es un recordatorio del poder de Dios para liberar. El Creador todopoderoso liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, y puede librarnos a nosotros del sometimiento de los hábitos pecaminosos que nos esclavizan.
El sábado descansamos con la bendición de aquel que nos creó, aquel que nos redimió, aquel que nos santifica y aquel que vuelve por nosotros. El sábado es el oasis de descanso celestial en el árido desierto de nuestro mundo frenético y secularizado.
COMENTARIO
La maravilla impresionante del espacio habla de un Dios todopoderoso que es el Creador del Universo. Frank Borman fue el comandante de la primera tripulación espacial en viajar más allá de la órbita de la Tierra. Al mirar hacia abajo, a la Tierra, desde cuatrocientos mil kilómetros de distancia, Borman envió un mensaje por radio, citando Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Como explicó más tarde: “Tuve un enorme sentimiento de que allí tenía que haber un poder más grande que cualquiera de nosotros: que había un Dios, que de hecho había un principio”. Muchos de los más grandes pensadores de este mundo se han sentido tan conmovidos por el increíble diseño, la complejidad, el orden y la inmensidad del Universo que han desarrollado una fe sólida en Dios. Déjame darte algunos ejemplos.
Algunos piensan que la ciencia es antagónica de la fe. Sin embargo, la mayoría de las grandes figuras que dieron forma a la actividad científica desde el principio han sido creyentes devotos, como Copérnico, que descubrió que el Sol, no la Tierra, es el centro de nuestro sistema solar; Isaac Newton, que reveló la ley de la gravedad; Blas Pascal, que inventó la primera calculadora; y James Maxwell, que formuló las leyes del electromagnetismo. Todos eran cristianos que sentían que el estudio de la naturaleza no desafiaba su fe, sino que la fortalecía.
Génesis 1:1 es el fundamento de toda la Escritura. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. La palabra hebrea para “crear”, en este pasaje, es bara. Se refiere a algo que hizo Dios. Este verbo hebreo siempre está vinculado a la actividad creadora de Dios. Dios tiene la habilidad, el asombroso poder, de crear algo de la nada. Dios habla, y surge la Tierra. Él habla, y la Tierra se tapiza de un verde vivo. Habla, y florecen árboles y flores. Habla, y el Sol, la Luna y las estrellas existen instantáneamente.
El poder ilimitado de Dios
Para tener una pequeña idea de cuán ilimitado es el poder de Dios, consideremos un solo objeto en los cielos: el Sol. Dios ¿creó el Sol? Por supuesto. Génesis 1:14 al 16 cuenta la historia de que Dios creó dos lumbreras para gobernar los cielos: el Sol, para gobernar el día; y la luna, para gobernar la noche. Existimos en uno de los planetas que giran alrededor del Sol.
RESEÑA
El punto culminante de toda la Creación de Dios es el sábado bíblico. Durante los primeros tres días de la semana de la Creación, Dios creó la luz, formó los cielos y la Tierra, y creó el agua, la tierra seca y todo tipo de plantas. En el cuarto día, hizo el Sol, la Luna y las estrellas. Los siguientes dos días, Dios llenó la Tierra de peces, aves y el ser humano. En el séptimo día, Dios santificó, o apartó como santo, el día de reposo como un día para que los seres humanos reverenciaran a Dios por las maravillas de la Creación, disfrutaran de relaciones afectivas y entraran en comunión con su Hacedor. En la lección de esta semana, “Los ritmos del descanso”, descubriremos cómo el día de reposo está entretejido en la trama del tiempo como un monumento a nuestro Creador por el regalo que nos dio de la vida, tanto temporal como eterna.
Esta lección revela que, a lo largo de los siglos, el sábado ha sido un ayudamemoria para el pueblo de Dios, porque le recuerda constantemente a su Creador. Si el sábado se hubiese guardado fielmente en cada generación, no habría ateos, agnósticos ni humanistas secularizados. El sábado habla de un Dios que nos creó, que se preocupa por nosotros y por nuestras necesidades diarias. También es un recordatorio del poder de Dios para liberar. El Creador todopoderoso liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, y puede librarnos a nosotros del sometimiento de los hábitos pecaminosos que nos esclavizan.
El sábado descansamos con la bendición de aquel que nos creó, aquel que nos redimió, aquel que nos santifica y aquel que vuelve por nosotros. El sábado es el oasis de descanso celestial en el árido desierto de nuestro mundo frenético y secularizado.
COMENTARIO
La maravilla impresionante del espacio habla de un Dios todopoderoso que es el Creador del Universo. Frank Borman fue el comandante de la primera tripulación espacial en viajar más allá de la órbita de la Tierra. Al mirar hacia abajo, a la Tierra, desde cuatrocientos mil kilómetros de distancia, Borman envió un mensaje por radio, citando Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Como explicó más tarde: “Tuve un enorme sentimiento de que allí tenía que haber un poder más grande que cualquiera de nosotros: que había un Dios, que de hecho había un principio”. Muchos de los más grandes pensadores de este mundo se han sentido tan conmovidos por el increíble diseño, la complejidad, el orden y la inmensidad del Universo que han desarrollado una fe sólida en Dios. Déjame darte algunos ejemplos.
Algunos piensan que la ciencia es antagónica de la fe. Sin embargo, la mayoría de las grandes figuras que dieron forma a la actividad científica desde el principio han sido creyentes devotos, como Copérnico, que descubrió que el Sol, no la Tierra, es el centro de nuestro sistema solar; Isaac Newton, que reveló la ley de la gravedad; Blas Pascal, que inventó la primera calculadora; y James Maxwell, que formuló las leyes del electromagnetismo. Todos eran cristianos que sentían que el estudio de la naturaleza no desafiaba su fe, sino que la fortalecía.
Génesis 1:1 es el fundamento de toda la Escritura. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. La palabra hebrea para “crear”, en este pasaje, es bara. Se refiere a algo que hizo Dios. Este verbo hebreo siempre está vinculado a la actividad creadora de Dios. Dios tiene la habilidad, el asombroso poder, de crear algo de la nada. Dios habla, y surge la Tierra. Él habla, y la Tierra se tapiza de un verde vivo. Habla, y florecen árboles y flores. Habla, y el Sol, la Luna y las estrellas existen instantáneamente.
El poder ilimitado de Dios
Para tener una pequeña idea de cuán ilimitado es el poder de Dios, consideremos un solo objeto en los cielos: el Sol. Dios ¿creó el Sol? Por supuesto. Génesis 1:14 al 16 cuenta la historia de que Dios creó dos lumbreras para gobernar los cielos: el Sol, para gobernar el día; y la luna, para gobernar la noche. Existimos en uno de los planetas que giran alrededor del Sol.
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El Sol produce más energía en un segundo que la que los seres humanos han producido en toda su historia. Calcula toda la energía eléctrica y toda la energía producida por el carbón o el gas desde el principio, y el Sol produce más en un segundo.
El Sol tiene un diámetro de aproximadamente 1.392.700 kilómetros y podría contener un millón de planetas del tamaño de la Tierra. Pero el Sol es solo una de al menos 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Una estrella llamada Estrella Pistola emite diez millones de veces la energía generada por nuestro Sol. Un millón de estrellas del tamaño de nuestro Sol puede caber fácilmente dentro de la esfera de la Estrella Pistola. Algunos científicos estiman que hay diez mil millones de billones (1021) de estrellas en el Universo. Alguien ha dicho que hay aproximadamente el mismo número de estrellas que granos de arena en la orilla del mar.
@AlejandroBullon
El Sol tiene un diámetro de aproximadamente 1.392.700 kilómetros y podría contener un millón de planetas del tamaño de la Tierra. Pero el Sol es solo una de al menos 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Una estrella llamada Estrella Pistola emite diez millones de veces la energía generada por nuestro Sol. Un millón de estrellas del tamaño de nuestro Sol puede caber fácilmente dentro de la esfera de la Estrella Pistola. Algunos científicos estiman que hay diez mil millones de billones (1021) de estrellas en el Universo. Alguien ha dicho que hay aproximadamente el mismo número de estrellas que granos de arena en la orilla del mar.
@AlejandroBullon
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Seminario Del Libro De Daniel - Tema 1 - PRINCIPIOS PRESERVADORES DE LA VIDA - Por el Pastor Alejandro Bullón.
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