*RESUMEN DE LA LECCIÓN 7 - EL DESCANSO, LAS RELACIONES Y LA SALUD.*
❓A. ¿Ha habido algún cambio?
❖ ¿Habían obrado con su hermano Benjamín como habían obrado con él? ¿Cómo estaban
tratando a su padre, ya anciano?
❖ Entre los principios bíblicos que regían la vida de José estaba la preocupación por los débiles o desvalidos (Éx. 22:21-23; Lv. 19:14, 32).
❖ El abuso dentro de la familia es más grave, ya que se tiende a silenciarlo. En ningún caso
debe tolerarse ningún tipo de abuso físico, sexual o emocional.
❖ Afortunadamente, su padre y su hermano se encontraban bien (Gn. 42:13). La situación
había cambiado.
❓B. ¿Hay arrepentimiento?
❖ José ya había perdonado a sus hermanos. Su historia habría sido distinta si se hubiese dejado llevar por el odio y el resentimiento.
❖ Sin embargo, no estaba dispuesto a retomar sus relaciones familiares arriesgándose a sufrir
nuevos abusos por parte de sus hermanos.
❖ Ignorando que José podía entenderles, los hermanos abrieron su corazón y mostraron su
remordimiento. ¡21 años de remordimientos!
❖ Varias pruebas más acabaron con las dudas de José. A pesar del claro favoritismo mostrado
hacia Benjamín, ninguno de sus hermanos demostró celos o envidia por él, sino que incluso
lo protegieron (Gn. 43:34; 44:33-34).
❓C. ¿Debo perdonar?
❖ ¿Y si sus hermanos no hubiesen cambiado ni se hubiesen arrepentido? ¿Debería perdonarlos igualmente?
❖ El perdón auténtico opta por perdonar a los demás, aunque no lo merecen, porque el amor
perdonador de Dios llega a nosotros cuando no lo merecemos.
❖ Perdonamos porque Dios nos perdonó (Romanos 4:7). Perdonar nos libera de la amargura, deja atrás el pasado, y nos ayuda a seguir adelante con amor y aceptación.
❓D. ¿De quién depende el perdón?
❖ Cuando alguien nos causa daño sentimos dolor. En ocasiones, las heridas pueden ser devastadoras. Podemos quedar destrozados, amargados y airados.
❖ ¿Debo guardar todo ese odio y amargura hasta que el ofensor me pida perdón? El perdón es decisión mía, no del otro.
❖ Podemos acudir a Dios con nuestro enojo, incluso pedirle que nos vengue por nuestra ofensa (Sal. 59:12-13; 69:23-24). Cuando hayamos depositado nuestro rencor sobre Dios solo hay un camino: el perdón.
❖ En la Cruz, Jesús nos dio el máximo ejemplo, al pedir a Dios por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
❓E. ¿Y después?
❖ Finalmente, llegó la reconciliación familiar (Gn. 46:29). Todo parecía perfecto, pero el tiempo mostró que todavía quedaban algunas heridas por curar.
❖ A la muerte de Jacob, los remordimientos y el temor volvieron al corazón de los hermanos de José. ¿Habrá sido sincero el perdón de nuestro hermano (Gn. 50:15)?
❖ El perdón de José no se basaba en sus propios sentimientos, sino en sus principios. Perdonó
como Dios le había perdonado a él. Era consciente del plan de Dios para su vida (Gn. 50:20).
En el plan de Dios para nuestra vida no hay lugar para el rencor.
❓A. ¿Ha habido algún cambio?
❖ ¿Habían obrado con su hermano Benjamín como habían obrado con él? ¿Cómo estaban
tratando a su padre, ya anciano?
❖ Entre los principios bíblicos que regían la vida de José estaba la preocupación por los débiles o desvalidos (Éx. 22:21-23; Lv. 19:14, 32).
❖ El abuso dentro de la familia es más grave, ya que se tiende a silenciarlo. En ningún caso
debe tolerarse ningún tipo de abuso físico, sexual o emocional.
❖ Afortunadamente, su padre y su hermano se encontraban bien (Gn. 42:13). La situación
había cambiado.
❓B. ¿Hay arrepentimiento?
❖ José ya había perdonado a sus hermanos. Su historia habría sido distinta si se hubiese dejado llevar por el odio y el resentimiento.
❖ Sin embargo, no estaba dispuesto a retomar sus relaciones familiares arriesgándose a sufrir
nuevos abusos por parte de sus hermanos.
❖ Ignorando que José podía entenderles, los hermanos abrieron su corazón y mostraron su
remordimiento. ¡21 años de remordimientos!
❖ Varias pruebas más acabaron con las dudas de José. A pesar del claro favoritismo mostrado
hacia Benjamín, ninguno de sus hermanos demostró celos o envidia por él, sino que incluso
lo protegieron (Gn. 43:34; 44:33-34).
❓C. ¿Debo perdonar?
❖ ¿Y si sus hermanos no hubiesen cambiado ni se hubiesen arrepentido? ¿Debería perdonarlos igualmente?
❖ El perdón auténtico opta por perdonar a los demás, aunque no lo merecen, porque el amor
perdonador de Dios llega a nosotros cuando no lo merecemos.
❖ Perdonamos porque Dios nos perdonó (Romanos 4:7). Perdonar nos libera de la amargura, deja atrás el pasado, y nos ayuda a seguir adelante con amor y aceptación.
❓D. ¿De quién depende el perdón?
❖ Cuando alguien nos causa daño sentimos dolor. En ocasiones, las heridas pueden ser devastadoras. Podemos quedar destrozados, amargados y airados.
❖ ¿Debo guardar todo ese odio y amargura hasta que el ofensor me pida perdón? El perdón es decisión mía, no del otro.
❖ Podemos acudir a Dios con nuestro enojo, incluso pedirle que nos vengue por nuestra ofensa (Sal. 59:12-13; 69:23-24). Cuando hayamos depositado nuestro rencor sobre Dios solo hay un camino: el perdón.
❖ En la Cruz, Jesús nos dio el máximo ejemplo, al pedir a Dios por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
❓E. ¿Y después?
❖ Finalmente, llegó la reconciliación familiar (Gn. 46:29). Todo parecía perfecto, pero el tiempo mostró que todavía quedaban algunas heridas por curar.
❖ A la muerte de Jacob, los remordimientos y el temor volvieron al corazón de los hermanos de José. ¿Habrá sido sincero el perdón de nuestro hermano (Gn. 50:15)?
❖ El perdón de José no se basaba en sus propios sentimientos, sino en sus principios. Perdonó
como Dios le había perdonado a él. Era consciente del plan de Dios para su vida (Gn. 50:20).
En el plan de Dios para nuestra vida no hay lugar para el rencor.
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*RESUMEN DE LA LECCIÓN 8 - LIBRES PARA PENSAR.*
📌 A. Libres del pecado: el paralítico y sus amigos.
❖ Las causas de la enfermedad.
— Una vida de pecado había llevado a este hombre a una parálisis incurable. Está claro que la causa de muchas enfermedades se encuentra en la transgresión de las leyes divinas, especialmente las de la salud.
— Sin embargo, esta visión puede limitar nuestra comprensión de la enfermedad. Desde que el
pecado entró en el mundo, causa enfermedad. Puedes sufrir un cáncer de pulmón sin haber fumado nunca. ¿Por qué? Por el mal que reina en este mundo.
— El paralítico sufría por su propio pecado, pero tenía dos cosas a su favor: amigos que se
preocupaban por él; y un Salvador que siempre tiene tiempo para dar descanso al necesitado.
❖ La liberación de la culpa.
— Jesús fue directo a la raíz del problema. La parálisis solo era un síntoma. El origen estaba en el
interior. Necesitaba ser perdonado y liberarse de la culpa.
— Una vez que obtuvo el perdón y, con él, el descanso espiritual que necesitaba, su enfermedad era tan solo una molestia llevadera.
— Nuestro Salvador nos asegura que podemos descansar en la seguridad de su amor, su gracia y
su perdón ahora mismo, incluso en medio de nuestro sufrimiento.
📌 B. Libres del desánimo: Elías Tisbita.
❖ Las causas del desánimo.
— La amenaza de Jezabel le hizo entrar en pánico. Dominado por el miedo huye sin rumbo fijo.
— ¿Falta de fe? No, su fe seguía firme (1R. 19:10). Había estado sometido a una fuerte presión, y el
decreto de muerte quebró sus fuerzas.
— En este estado, no podía pensar con claridad. Necesitaba descanso, pero no sabía dónde o
cómo encontrarlo. Simplemente, huía.
— El caso de Elías nos enseña a no juzgar al que cae en el desánimo o la depresión. Al contrario,
apóyale, escúchale y anímale.
❖ La desesperación.
— Abandonado a pensamientos negativos, Elías se dio cuenta de lo que su huida significaba para
el pueblo de Israel. Tal vez había arruinado la reforma que se estaba produciendo, tal vez había defraudado a Dios, tal vez…
sería mejor estar muerto.
— Pero por fin ha dejado de huir, por fin se ha parado a reflexionar. Su oración es corta (1R. 19:4), pero es la oportunidad de Dios para intervenir.
— Tal vez no podamos sentir a Dios, o nos veamos indignos de su atención, pero Dios está allí, a
nuestro lado, mirándonos con amor y ternura.
❖ Levantarse y seguir.
— Antes de obtener el descanso espiritual, Elías necesitaba descanso físico: comer y dormir. Ahora
estaba preparado para su encuentro con Dios.
— Dios dirige ahora sus pasos, le hace reflexionar y, en la tranquilidad de un silbo apacible, le
encomienda nuevas tareas a realizar (1R. 19:11-18).
— Su vida no acababa debajo de un enebro. Aún haría descender de nuevo fuego del cielo, aún tenía que buscar a los 7.000 que buscaban la reforma espiritual de Israel, aún había nuevas amistades que realizar. ¿El final? ¡Un carro de fuego y un viaje directo al Cielo!
— Cuanto más oscura veamos nuestra vida, tanto más debemos acudir a Dios para encontrar
descanso.
📌 A. Libres del pecado: el paralítico y sus amigos.
❖ Las causas de la enfermedad.
— Una vida de pecado había llevado a este hombre a una parálisis incurable. Está claro que la causa de muchas enfermedades se encuentra en la transgresión de las leyes divinas, especialmente las de la salud.
— Sin embargo, esta visión puede limitar nuestra comprensión de la enfermedad. Desde que el
pecado entró en el mundo, causa enfermedad. Puedes sufrir un cáncer de pulmón sin haber fumado nunca. ¿Por qué? Por el mal que reina en este mundo.
— El paralítico sufría por su propio pecado, pero tenía dos cosas a su favor: amigos que se
preocupaban por él; y un Salvador que siempre tiene tiempo para dar descanso al necesitado.
❖ La liberación de la culpa.
— Jesús fue directo a la raíz del problema. La parálisis solo era un síntoma. El origen estaba en el
interior. Necesitaba ser perdonado y liberarse de la culpa.
— Una vez que obtuvo el perdón y, con él, el descanso espiritual que necesitaba, su enfermedad era tan solo una molestia llevadera.
— Nuestro Salvador nos asegura que podemos descansar en la seguridad de su amor, su gracia y
su perdón ahora mismo, incluso en medio de nuestro sufrimiento.
📌 B. Libres del desánimo: Elías Tisbita.
❖ Las causas del desánimo.
— La amenaza de Jezabel le hizo entrar en pánico. Dominado por el miedo huye sin rumbo fijo.
— ¿Falta de fe? No, su fe seguía firme (1R. 19:10). Había estado sometido a una fuerte presión, y el
decreto de muerte quebró sus fuerzas.
— En este estado, no podía pensar con claridad. Necesitaba descanso, pero no sabía dónde o
cómo encontrarlo. Simplemente, huía.
— El caso de Elías nos enseña a no juzgar al que cae en el desánimo o la depresión. Al contrario,
apóyale, escúchale y anímale.
❖ La desesperación.
— Abandonado a pensamientos negativos, Elías se dio cuenta de lo que su huida significaba para
el pueblo de Israel. Tal vez había arruinado la reforma que se estaba produciendo, tal vez había defraudado a Dios, tal vez…
sería mejor estar muerto.
— Pero por fin ha dejado de huir, por fin se ha parado a reflexionar. Su oración es corta (1R. 19:4), pero es la oportunidad de Dios para intervenir.
— Tal vez no podamos sentir a Dios, o nos veamos indignos de su atención, pero Dios está allí, a
nuestro lado, mirándonos con amor y ternura.
❖ Levantarse y seguir.
— Antes de obtener el descanso espiritual, Elías necesitaba descanso físico: comer y dormir. Ahora
estaba preparado para su encuentro con Dios.
— Dios dirige ahora sus pasos, le hace reflexionar y, en la tranquilidad de un silbo apacible, le
encomienda nuevas tareas a realizar (1R. 19:11-18).
— Su vida no acababa debajo de un enebro. Aún haría descender de nuevo fuego del cielo, aún tenía que buscar a los 7.000 que buscaban la reforma espiritual de Israel, aún había nuevas amistades que realizar. ¿El final? ¡Un carro de fuego y un viaje directo al Cielo!
— Cuanto más oscura veamos nuestra vida, tanto más debemos acudir a Dios para encontrar
descanso.
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*ESCUELA Sabática - Lección 9 - LOS RITMOS DEL DESCANSO.*
RESEÑA
El punto culminante de toda la Creación de Dios es el sábado bíblico. Durante los primeros tres días de la semana de la Creación, Dios creó la luz, formó los cielos y la Tierra, y creó el agua, la tierra seca y todo tipo de plantas. En el cuarto día, hizo el Sol, la Luna y las estrellas. Los siguientes dos días, Dios llenó la Tierra de peces, aves y el ser humano. En el séptimo día, Dios santificó, o apartó como santo, el día de reposo como un día para que los seres humanos reverenciaran a Dios por las maravillas de la Creación, disfrutaran de relaciones afectivas y entraran en comunión con su Hacedor. En la lección de esta semana, “Los ritmos del descanso”, descubriremos cómo el día de reposo está entretejido en la trama del tiempo como un monumento a nuestro Creador por el regalo que nos dio de la vida, tanto temporal como eterna.
Esta lección revela que, a lo largo de los siglos, el sábado ha sido un ayudamemoria para el pueblo de Dios, porque le recuerda constantemente a su Creador. Si el sábado se hubiese guardado fielmente en cada generación, no habría ateos, agnósticos ni humanistas secularizados. El sábado habla de un Dios que nos creó, que se preocupa por nosotros y por nuestras necesidades diarias. También es un recordatorio del poder de Dios para liberar. El Creador todopoderoso liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, y puede librarnos a nosotros del sometimiento de los hábitos pecaminosos que nos esclavizan.
El sábado descansamos con la bendición de aquel que nos creó, aquel que nos redimió, aquel que nos santifica y aquel que vuelve por nosotros. El sábado es el oasis de descanso celestial en el árido desierto de nuestro mundo frenético y secularizado.
COMENTARIO
La maravilla impresionante del espacio habla de un Dios todopoderoso que es el Creador del Universo. Frank Borman fue el comandante de la primera tripulación espacial en viajar más allá de la órbita de la Tierra. Al mirar hacia abajo, a la Tierra, desde cuatrocientos mil kilómetros de distancia, Borman envió un mensaje por radio, citando Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Como explicó más tarde: “Tuve un enorme sentimiento de que allí tenía que haber un poder más grande que cualquiera de nosotros: que había un Dios, que de hecho había un principio”. Muchos de los más grandes pensadores de este mundo se han sentido tan conmovidos por el increíble diseño, la complejidad, el orden y la inmensidad del Universo que han desarrollado una fe sólida en Dios. Déjame darte algunos ejemplos.
Algunos piensan que la ciencia es antagónica de la fe. Sin embargo, la mayoría de las grandes figuras que dieron forma a la actividad científica desde el principio han sido creyentes devotos, como Copérnico, que descubrió que el Sol, no la Tierra, es el centro de nuestro sistema solar; Isaac Newton, que reveló la ley de la gravedad; Blas Pascal, que inventó la primera calculadora; y James Maxwell, que formuló las leyes del electromagnetismo. Todos eran cristianos que sentían que el estudio de la naturaleza no desafiaba su fe, sino que la fortalecía.
Génesis 1:1 es el fundamento de toda la Escritura. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. La palabra hebrea para “crear”, en este pasaje, es bara. Se refiere a algo que hizo Dios. Este verbo hebreo siempre está vinculado a la actividad creadora de Dios. Dios tiene la habilidad, el asombroso poder, de crear algo de la nada. Dios habla, y surge la Tierra. Él habla, y la Tierra se tapiza de un verde vivo. Habla, y florecen árboles y flores. Habla, y el Sol, la Luna y las estrellas existen instantáneamente.
El poder ilimitado de Dios
Para tener una pequeña idea de cuán ilimitado es el poder de Dios, consideremos un solo objeto en los cielos: el Sol. Dios ¿creó el Sol? Por supuesto. Génesis 1:14 al 16 cuenta la historia de que Dios creó dos lumbreras para gobernar los cielos: el Sol, para gobernar el día; y la luna, para gobernar la noche. Existimos en uno de los planetas que giran alrededor del Sol.
RESEÑA
El punto culminante de toda la Creación de Dios es el sábado bíblico. Durante los primeros tres días de la semana de la Creación, Dios creó la luz, formó los cielos y la Tierra, y creó el agua, la tierra seca y todo tipo de plantas. En el cuarto día, hizo el Sol, la Luna y las estrellas. Los siguientes dos días, Dios llenó la Tierra de peces, aves y el ser humano. En el séptimo día, Dios santificó, o apartó como santo, el día de reposo como un día para que los seres humanos reverenciaran a Dios por las maravillas de la Creación, disfrutaran de relaciones afectivas y entraran en comunión con su Hacedor. En la lección de esta semana, “Los ritmos del descanso”, descubriremos cómo el día de reposo está entretejido en la trama del tiempo como un monumento a nuestro Creador por el regalo que nos dio de la vida, tanto temporal como eterna.
Esta lección revela que, a lo largo de los siglos, el sábado ha sido un ayudamemoria para el pueblo de Dios, porque le recuerda constantemente a su Creador. Si el sábado se hubiese guardado fielmente en cada generación, no habría ateos, agnósticos ni humanistas secularizados. El sábado habla de un Dios que nos creó, que se preocupa por nosotros y por nuestras necesidades diarias. También es un recordatorio del poder de Dios para liberar. El Creador todopoderoso liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, y puede librarnos a nosotros del sometimiento de los hábitos pecaminosos que nos esclavizan.
El sábado descansamos con la bendición de aquel que nos creó, aquel que nos redimió, aquel que nos santifica y aquel que vuelve por nosotros. El sábado es el oasis de descanso celestial en el árido desierto de nuestro mundo frenético y secularizado.
COMENTARIO
La maravilla impresionante del espacio habla de un Dios todopoderoso que es el Creador del Universo. Frank Borman fue el comandante de la primera tripulación espacial en viajar más allá de la órbita de la Tierra. Al mirar hacia abajo, a la Tierra, desde cuatrocientos mil kilómetros de distancia, Borman envió un mensaje por radio, citando Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Como explicó más tarde: “Tuve un enorme sentimiento de que allí tenía que haber un poder más grande que cualquiera de nosotros: que había un Dios, que de hecho había un principio”. Muchos de los más grandes pensadores de este mundo se han sentido tan conmovidos por el increíble diseño, la complejidad, el orden y la inmensidad del Universo que han desarrollado una fe sólida en Dios. Déjame darte algunos ejemplos.
Algunos piensan que la ciencia es antagónica de la fe. Sin embargo, la mayoría de las grandes figuras que dieron forma a la actividad científica desde el principio han sido creyentes devotos, como Copérnico, que descubrió que el Sol, no la Tierra, es el centro de nuestro sistema solar; Isaac Newton, que reveló la ley de la gravedad; Blas Pascal, que inventó la primera calculadora; y James Maxwell, que formuló las leyes del electromagnetismo. Todos eran cristianos que sentían que el estudio de la naturaleza no desafiaba su fe, sino que la fortalecía.
Génesis 1:1 es el fundamento de toda la Escritura. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. La palabra hebrea para “crear”, en este pasaje, es bara. Se refiere a algo que hizo Dios. Este verbo hebreo siempre está vinculado a la actividad creadora de Dios. Dios tiene la habilidad, el asombroso poder, de crear algo de la nada. Dios habla, y surge la Tierra. Él habla, y la Tierra se tapiza de un verde vivo. Habla, y florecen árboles y flores. Habla, y el Sol, la Luna y las estrellas existen instantáneamente.
El poder ilimitado de Dios
Para tener una pequeña idea de cuán ilimitado es el poder de Dios, consideremos un solo objeto en los cielos: el Sol. Dios ¿creó el Sol? Por supuesto. Génesis 1:14 al 16 cuenta la historia de que Dios creó dos lumbreras para gobernar los cielos: el Sol, para gobernar el día; y la luna, para gobernar la noche. Existimos en uno de los planetas que giran alrededor del Sol.
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El Sol produce más energía en un segundo que la que los seres humanos han producido en toda su historia. Calcula toda la energía eléctrica y toda la energía producida por el carbón o el gas desde el principio, y el Sol produce más en un segundo.
El Sol tiene un diámetro de aproximadamente 1.392.700 kilómetros y podría contener un millón de planetas del tamaño de la Tierra. Pero el Sol es solo una de al menos 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Una estrella llamada Estrella Pistola emite diez millones de veces la energía generada por nuestro Sol. Un millón de estrellas del tamaño de nuestro Sol puede caber fácilmente dentro de la esfera de la Estrella Pistola. Algunos científicos estiman que hay diez mil millones de billones (1021) de estrellas en el Universo. Alguien ha dicho que hay aproximadamente el mismo número de estrellas que granos de arena en la orilla del mar.
@AlejandroBullon
El Sol tiene un diámetro de aproximadamente 1.392.700 kilómetros y podría contener un millón de planetas del tamaño de la Tierra. Pero el Sol es solo una de al menos 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Una estrella llamada Estrella Pistola emite diez millones de veces la energía generada por nuestro Sol. Un millón de estrellas del tamaño de nuestro Sol puede caber fácilmente dentro de la esfera de la Estrella Pistola. Algunos científicos estiman que hay diez mil millones de billones (1021) de estrellas en el Universo. Alguien ha dicho que hay aproximadamente el mismo número de estrellas que granos de arena en la orilla del mar.
@AlejandroBullon
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Audio
Seminario Del Libro De Daniel - Tema 1 - PRINCIPIOS PRESERVADORES DE LA VIDA - Por el Pastor Alejandro Bullón.
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