Cada vez que la noche caía, mientras que todos dormían, yo caminaba las calles silenciosas con la cabeza bien alta.
Observando, y quizás, envidiando, a las luces que poblaban el cielo. Las estrellas.
Tan lejanas, bellas y reconocidas que mas de un suspiro habían logrado sacarme ya.
¿Quién no quisiera ser una de ellas? ¿Quién no desearía ese tipo de reconocimiento?
Yo lo codicié, y por supuesto, le di mi vida al intento.
En mi cegado deseo por ser una estrella celeste, escondí toda mi oscuridad. Y junto a ella, todo lo malo que creía sería un lastre para mi luz.
¿Creen que lo conseguí? ¿Ser una estrella? ¿Brillar como una de ellas?
Si. No. Ambas.
De alguna forma, muy retorcida y fingida, lo logré.
Sorpresivamente, el mundo me amó, tanto que hasta me dieron un nombre como hacían con las demás.
«Altair» suspiraban «el águila que guía a los perdidos».
Pero en el fondo siempre lo supe... lo defectuoso en mi pretensión. Puesto que mi brillo, era uno artificial.
Un resplandor demasiado agotador para mantener. Demasiado doloroso.
Fingir una luz que no tenía, estaba rompiéndome a pedazos.
Hasta que una noche, mientras las veía, me di cuenta que las estrellas… no salían de día.
Que la noche, fría y bella, era la gala preferida por esas esferas luminosas.
Si, lo sé, incluso un niño pudiera decirte eso.
Y fue por eso mismo que no se me ocurrió. Por esa misma razón obvié que, sin oscuridad, una estrella no sería lo mismo.
Una luz que brilla cuando no hay sombras, es un resplandor que no tiene sentido.
¡Artificial!
Desde esa noche, que el entendimiento tocó mi puerta, abrasé a las sombras y a la oscuridad que tanto había escondido. Dejé que me rodearan entre todas, y llorando… rogué un perdón que sabía, no merecía.
Las sombras, en respuesta, me abrazaron y lloraron a mi lado.
«Te perdonamos» parecían decir.
Una amiga, me dijo una vez que yo también era una estrella y que de todos, era el único que no lo notaba.
Por supuesto no le creí.
Yo sabía cómo eran las estrellas, como brillaban. Lo había visto en ella desde el primer momento.
Pero yo no lo veía. No en mí.
Y quizás... no sea una estrella en la misma forma que tu lo eres.
Y quizás ya no me importe serlo (o pretenderlo).
Tomé la decisión de ser la persona que siempre debí haber sido.
Ni luz u oscuridad. Ni estrella o planeta. Yo.
Simplemente yo.
Quién sabe y quizás, a mi forma, pueda llegar a brillar.
No un brillo artificial, no uno fingido o prestado, el mío… latente y calmado. Mío.
Y si no lo hago, pues da igual.
Pues me amaré igual.
Observando, y quizás, envidiando, a las luces que poblaban el cielo. Las estrellas.
Tan lejanas, bellas y reconocidas que mas de un suspiro habían logrado sacarme ya.
¿Quién no quisiera ser una de ellas? ¿Quién no desearía ese tipo de reconocimiento?
Yo lo codicié, y por supuesto, le di mi vida al intento.
En mi cegado deseo por ser una estrella celeste, escondí toda mi oscuridad. Y junto a ella, todo lo malo que creía sería un lastre para mi luz.
¿Creen que lo conseguí? ¿Ser una estrella? ¿Brillar como una de ellas?
Si. No. Ambas.
De alguna forma, muy retorcida y fingida, lo logré.
Sorpresivamente, el mundo me amó, tanto que hasta me dieron un nombre como hacían con las demás.
«Altair» suspiraban «el águila que guía a los perdidos».
Pero en el fondo siempre lo supe... lo defectuoso en mi pretensión. Puesto que mi brillo, era uno artificial.
Un resplandor demasiado agotador para mantener. Demasiado doloroso.
Fingir una luz que no tenía, estaba rompiéndome a pedazos.
Hasta que una noche, mientras las veía, me di cuenta que las estrellas… no salían de día.
Que la noche, fría y bella, era la gala preferida por esas esferas luminosas.
Si, lo sé, incluso un niño pudiera decirte eso.
Y fue por eso mismo que no se me ocurrió. Por esa misma razón obvié que, sin oscuridad, una estrella no sería lo mismo.
Una luz que brilla cuando no hay sombras, es un resplandor que no tiene sentido.
¡Artificial!
Desde esa noche, que el entendimiento tocó mi puerta, abrasé a las sombras y a la oscuridad que tanto había escondido. Dejé que me rodearan entre todas, y llorando… rogué un perdón que sabía, no merecía.
Las sombras, en respuesta, me abrazaron y lloraron a mi lado.
«Te perdonamos» parecían decir.
Una amiga, me dijo una vez que yo también era una estrella y que de todos, era el único que no lo notaba.
Por supuesto no le creí.
Yo sabía cómo eran las estrellas, como brillaban. Lo había visto en ella desde el primer momento.
Pero yo no lo veía. No en mí.
Y quizás... no sea una estrella en la misma forma que tu lo eres.
Y quizás ya no me importe serlo (o pretenderlo).
Tomé la decisión de ser la persona que siempre debí haber sido.
Ni luz u oscuridad. Ni estrella o planeta. Yo.
Simplemente yo.
Quién sabe y quizás, a mi forma, pueda llegar a brillar.
No un brillo artificial, no uno fingido o prestado, el mío… latente y calmado. Mío.
Y si no lo hago, pues da igual.
Pues me amaré igual.
Yo
Perdón...
Las letras, al igual que las personas, pueden ser un poco confusas a veces.
Yo
Las madres sacarían a sus niños de mi camino, los mayores y ¨sabios¨ cuchichearían, mientras que algunos valientes me profesarían miradas acusatorias.
¿Saben, que puedo leer la palabra que no dicen a través de esos ojos teñidos de odio?
Se le enseñaría, A TODOS, que yo era una sombra que no debía ser repetida.
Como si estuviera enfermo de oscuridad, como si corrieran el peligro de ser infectados.
Todo porque según ellos, yo
Así que alejen a vuestros hijos de mí, ya sea por simple paranoia o miedo. Da igual.
Espero que algún día entiendan, que yo también fui un niño; y que, la oscuridad, nace donde menos te lo esperas.♠️⌇
era el típico chico, que se suponía no debería existir.Perdón...
soy. Debo aclararlo porque, cuándo intentas expresarte mediante letras, hay ciertos matices que no quedan del todo claros.Las letras, al igual que las personas, pueden ser un poco confusas a veces.
Yo
SOY esa clase de chico que, si alguna vez se llegara a convertir en un hombre, sería repelido de todos.Las madres sacarían a sus niños de mi camino, los mayores y ¨sabios¨ cuchichearían, mientras que algunos valientes me profesarían miradas acusatorias.
¿Saben, que puedo leer la palabra que no dicen a través de esos ojos teñidos de odio?
Se le enseñaría, A TODOS, que yo era una sombra que no debía ser repetida.
Como si estuviera enfermo de oscuridad, como si corrieran el peligro de ser infectados.
Todo porque según ellos, yo
SOY sinónimo de deshonra.Así que alejen a vuestros hijos de mí, ya sea por simple paranoia o miedo. Da igual.
Espero que algún día entiendan, que yo también fui un niño; y que, la oscuridad, nace donde menos te lo esperas.♠️⌇
El chico estaba sentado en el rincón. Sus dedos rápidos y certeros recorrían la pantalla del celular mientras que el mundo, el arruinado y frío mundo, se escurría a segundo plano.
Hasta que "esas" se sentaron a cuchichear sólo a dos metros de él.
Él las miró con aburrida exasperación, no daba crédito a todas las experiencias y nimiedades que escupían... hablaban tan libremente de todo, de todos. Sin darse cuenta que al hacerlo, declaraban lo raro en él.
Sin darse cuenta que cada risa era una daga directo a su pecho. Al corazón rojo y pulsante que se escondía detrás.
«No han echo nada malo» se decía así mismo.
Pero la chica volvió a reír, y un ya acostumbrado temblor recorrió al chico.
«No han echo nada malo» se repetía.
Pero, para alguien como él, que había nacido rodeado de sombras y furias, era imposible alejarse.
No podía evitar el sentimiento que esas burlas creaban en su frágil y paranoico corazón.
Empujándolo a el límite sombrío y solitario del que tanto había escapado.
Un límite... del que no había retorno.
Hasta que "esas" se sentaron a cuchichear sólo a dos metros de él.
Él las miró con aburrida exasperación, no daba crédito a todas las experiencias y nimiedades que escupían... hablaban tan libremente de todo, de todos. Sin darse cuenta que al hacerlo, declaraban lo raro en él.
Sin darse cuenta que cada risa era una daga directo a su pecho. Al corazón rojo y pulsante que se escondía detrás.
«No han echo nada malo» se decía así mismo.
Pero la chica volvió a reír, y un ya acostumbrado temblor recorrió al chico.
«No han echo nada malo» se repetía.
Pero, para alguien como él, que había nacido rodeado de sombras y furias, era imposible alejarse.
No podía evitar el sentimiento que esas burlas creaban en su frágil y paranoico corazón.
Empujándolo a el límite sombrío y solitario del que tanto había escapado.
Un límite... del que no había retorno.
❤2
¿Sabes?, yo pensaba que mi amor por ti no era más que un rayo de esperanza.
Un sentimiento inofensivo y latente, ahí en mi corazón.
Pero ningún amor es así, ninguno permanece sin latir o doler.
Y para cuándo me di cuenta de eso, ya me había podrido por dentro.
Todo por ese sentimiento traicionero y impredecible.
El amor es así, duele y toma tanto como cura y protege.
Nosotros solo podemos vivirlo y esperar que no nos mate.
Aunque, en el extraordinario caso de que lo hiciera, ¿siquiera hay mayor placer que morir por amor?
No, no lo creo.
Un sentimiento inofensivo y latente, ahí en mi corazón.
Pero ningún amor es así, ninguno permanece sin latir o doler.
Y para cuándo me di cuenta de eso, ya me había podrido por dentro.
Todo por ese sentimiento traicionero y impredecible.
El amor es así, duele y toma tanto como cura y protege.
Nosotros solo podemos vivirlo y esperar que no nos mate.
Aunque, en el extraordinario caso de que lo hiciera, ¿siquiera hay mayor placer que morir por amor?
No, no lo creo.
•···🔥⌇❤2
Él era el típico chico amable y contenido.
Mimando y siempre velando por todos, esperando un gracias que nunca venía.
Ese era él, un chico muy desesperado por ser visto.
Pero, ¿no es irónico?, que aquel que se empeña tanto en ser notado, sea el que más se esconda.
Eso hacía el muy idiota, tomaba las tonalidades suaves y bellas que abundaban en su corazón, y las guardaba en una caja.
Porque desde pequeño, se le enseñó que los colores pastel, no iban bien con un corazón negro.
¿Como alguien verá tus colores si los escondes?
Siempre quise preguntarle por qué lo ocultaba. Quién le enseñó a hacer algo así.
Yo sabía, sé... que la caja va a romperse, después de todo un corazón no se puede mantener engañado y escondido por mucho tiempo, y tú, niño, vas a terminar hecho pedazos.
Pero nooo, sigue haciendo actos amables, sigue esperando a ese que llegará y te verá, hasta que explotes y llenes este mundo de esos colores suaves que tanto tiempo has escondido.
¿Yo te veo sabes?, pero me niego a salvarte...
Me niego a salvar a alguien tan empeñado en autodestruirse.
Mimando y siempre velando por todos, esperando un gracias que nunca venía.
Ese era él, un chico muy desesperado por ser visto.
Pero, ¿no es irónico?, que aquel que se empeña tanto en ser notado, sea el que más se esconda.
Eso hacía el muy idiota, tomaba las tonalidades suaves y bellas que abundaban en su corazón, y las guardaba en una caja.
Porque desde pequeño, se le enseñó que los colores pastel, no iban bien con un corazón negro.
¿Como alguien verá tus colores si los escondes?
Siempre quise preguntarle por qué lo ocultaba. Quién le enseñó a hacer algo así.
Yo sabía, sé... que la caja va a romperse, después de todo un corazón no se puede mantener engañado y escondido por mucho tiempo, y tú, niño, vas a terminar hecho pedazos.
Pero nooo, sigue haciendo actos amables, sigue esperando a ese que llegará y te verá, hasta que explotes y llenes este mundo de esos colores suaves que tanto tiempo has escondido.
¿Yo te veo sabes?, pero me niego a salvarte...
Me niego a salvar a alguien tan empeñado en autodestruirse.
❤3
¿Sabes? Joven, no sirve de nada cerrar los ojos, y pretender que así no existe.
Abrí un ojo hacia el hombre de piel arrugada que estaba sentado al lado mío.
El señor empezó a tartamudear indeciso de si hablar o permanecer en silencio. Solamente le dediqué una mirada rápida antes de levantarme y dije con fuerza:
Abrí un ojo hacia el hombre de piel arrugada que estaba sentado al lado mío.
—Muy sabio y todo señor, pero... que hacer cuándo eso que te atormenta está ligado a ti. En tu rostro, en tu piel, en tu propia alma. Qué hacer cuando cada vez que abres los ojos solo ves burlas y odio. Todo cuanto he tenido desde que nací en esta tierra prometida, —los señalé con desdén—ellos le han encontrado defectos, se han burlado y han escupido sobre ellos, sobre mí. Dígame señor, por favor, qué hacer cuando este mundo desde el primer momento, desde mi primer aliento, me dijo que yo, era una sombra, y que, por lo tanto, merecía la muerte.El señor empezó a tartamudear indeciso de si hablar o permanecer en silencio. Solamente le dediqué una mirada rápida antes de levantarme y dije con fuerza:
—Si, eso pensaba.El futuro es condicional, y por lo tanto, inestable.
Porque las condiciones cambian, y lo que antes teníamos previsto, bien podría convertirse en cenizas pálidas y arrepentidas.
Por eso deberían elegir el camino que os haga felices, sin importar el costo.
Porque las condiciones cambian, y lo que antes teníamos previsto, bien podría convertirse en cenizas pálidas y arrepentidas.
Por eso deberían elegir el camino que os haga felices, sin importar el costo.
~•°🥀]❤3
°•🥀
~
Tu y yo.
Amantes. Amigos. Enemigos. Lo éramos todo, y a la vez, nada.
Caminábamos senderos parecidos, hasta que el tuyo bifurcó del mío.. y nos alejamos tanto... tanto tanto.
Que ninguno supo como regresar al otro, ninguno lo intentó.
Por eso digo que fuimos la más triste historia de amor... fuimos ese romance que de tantas carencias, no pudo prosperar.
Fuimos ese fuego al que le faltó oxígeno.
Ese beso que no dimos.
Si... fuimos.
Tú y yo °•🥀~❤5
Te busqué. En cada rincón de esta maldita ciudad.
En cada rostro, y cada cabellera cobriza.
Te busqué en cada sonrisa y en cada desgracia.
Pero no estabas.
De ti solo escuchaba susurros y chismorreos, de personas que te habían visto hacía tiempo.
Te busque como si fueras una estrella por la cuál me guiaría para llegar a mi hogar.
Pero nunca te encontré.
Mis ojos no dieron con los tuyos, hasta que me empezaron a doler de tanto amor.
Por eso dí mí búsqueda por terminada, y decidí dejárselo al destino.
Esperar al día que nuestros caminos se crucen nuevamente.
Espero verte otra vez, a ti, la persona que ostenta el título de mi primer amor.
«
En cada rostro, y cada cabellera cobriza.
Te busqué en cada sonrisa y en cada desgracia.
Pero no estabas.
De ti solo escuchaba susurros y chismorreos, de personas que te habían visto hacía tiempo.
Te busque como si fueras una estrella por la cuál me guiaría para llegar a mi hogar.
Pero nunca te encontré.
Mis ojos no dieron con los tuyos, hasta que me empezaron a doler de tanto amor.
Por eso dí mí búsqueda por terminada, y decidí dejárselo al destino.
Esperar al día que nuestros caminos se crucen nuevamente.
Espero verte otra vez, a ti, la persona que ostenta el título de mi primer amor.
«
Te sigo amando (por favor, vuelve)»~🌿°
Lo odié, a ese ladrón infame, cuyo único objetivo era hacerme caer en sus brazos.
En su pozo de sonrisas y vida.
Mi amor por él no fue más grande que una vela —le faltó oxígeno, al parecer— y aun así, se mantiene todavía crepitando en mi pecho.
Lo mas gracioso de esta historia, es que ni siquiera lo intentó; ni siquiera le hicieron falta palabras bonitas, o regalos caros, para así tener mi corazón a su merced.
Por eso le odio. Por que no le hizo falta.
Porque solo sonrió, y joder, me tenía.
Al completo. Cuerpo y Alma. Ambos. Suyos.
Robó mi corazón, y, sin querer, declaró cuan idiota yo era, por tener algo tan valioso a la intemperie.
Casi.. como si quisiera que lo robaran.
No sé... cada vez que intento contar su historia... todo, se vuelve confuso.
Ya ni se si lo que siento es amor, odio, o pura nostalgia.
Nunca llegamos a nada, pero creo que, ¿él y yo?, ¿el ladrón y el tonto? Si.
Creo que hubiéramos hecho buena pareja. ~🌙
Lo odié, a ese ladrón infame, cuyo único objetivo era hacerme caer en sus brazos.
En su pozo de sonrisas y vida.
Mi amor por él no fue más grande que una vela —le faltó oxígeno, al parecer— y aun así, se mantiene todavía crepitando en mi pecho.
Lo mas gracioso de esta historia, es que ni siquiera lo intentó; ni siquiera le hicieron falta palabras bonitas, o regalos caros, para así tener mi corazón a su merced.
Por eso le odio. Por que no le hizo falta.
Porque solo sonrió, y joder, me tenía.
Al completo. Cuerpo y Alma. Ambos. Suyos.
Robó mi corazón, y, sin querer, declaró cuan idiota yo era, por tener algo tan valioso a la intemperie.
Casi.. como si quisiera que lo robaran.
No sé... cada vez que intento contar su historia... todo, se vuelve confuso.
Ya ni se si lo que siento es amor, odio, o pura nostalgia.
Nunca llegamos a nada, pero creo que, ¿él y yo?, ¿el ladrón y el tonto? Si.
Creo que hubiéramos hecho buena pareja. ~🌙
°~💤°🖤⌇ No entiendo que pasó. Como de repente decidiste irte, sin miramientos o dudas, y me dejaste aquí. Solo.
Mentira, sí qué sé lo que sucedió. Pero a todos les dije que fue un derrumbe. Un desprendimiento al azar del cual no tenía control alguno.
Pero no fue ningún derrumbe, porque, de ser así, los escombros de mi amor me hubieran enterrado vivo.
No, lo nuestro fue un apagón. De esos que sucedían a menudo en nuestra ciudad.
Sentado en el sofá viendo los shows nocturnos, riendo atontadamente mientras mi cabeza descansaba en tu regazo; cuando de momento, todo se volvía negro. Todo se ensombrecía y el silencio caía sobre el mundo como una manta de terciopelo.
Silencio, bueno, al menos hasta que los improperios hacia la compañía eléctrica empezaban.
¿O eran hacia mí los insultos? No sabría decirte, puesto que yo no había echo nada. Pero tu parecías encontrarme culpable para cada cosa.
Fuimos un apagón en medio de la noche.
~🌘⌇
Mentira, sí qué sé lo que sucedió. Pero a todos les dije que fue un derrumbe. Un desprendimiento al azar del cual no tenía control alguno.
Pero no fue ningún derrumbe, porque, de ser así, los escombros de mi amor me hubieran enterrado vivo.
No, lo nuestro fue un apagón. De esos que sucedían a menudo en nuestra ciudad.
Sentado en el sofá viendo los shows nocturnos, riendo atontadamente mientras mi cabeza descansaba en tu regazo; cuando de momento, todo se volvía negro. Todo se ensombrecía y el silencio caía sobre el mundo como una manta de terciopelo.
Silencio, bueno, al menos hasta que los improperios hacia la compañía eléctrica empezaban.
¿O eran hacia mí los insultos? No sabría decirte, puesto que yo no había echo nada. Pero tu parecías encontrarme culpable para cada cosa.
Fuimos un apagón en medio de la noche.
•🌙°
Y por mucho que yo esperé, no se hizo la luz, el televisor no se encendió, el ventilador no volvió a girar y tu… yo… nosotros. Agh. ~🌘⌇
❤4