💔𝙒𝙃𝙄𝙏𝙀𝙍𝙀𝘿 𝙃𝙀𝘼𝙍𝙏🥀
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☁️Soy un chico que ama las historias, y bueno, él tenía muchas que contarme.🥀

«✒️¿Que será del dragón que se enamoró del príncipe de la torre?»

~• Frases
~• Mini-relatos
~• Sólo son las letras de un corazón marchito.
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Guapuras🥀, disculpen la inactividad en el canal... es que eso de la inspiración es muy impredecible😅.
Tengo algunos escritos y a partir de mañana los publicaré🙂🖤
Las estrellas no brillan, oh no, ellas arden.
Aún recuerdo el día que la encontré ahogándose en sus propias llamas. Si, ellas arden, ¿pero sabes que hacen además de eso?, ellas se levantan.
Porque sin importar cuánto aguanten, siempre serán seres superiores.
Celestiales orgullosas, llenas de fuego y grietas...
Cuándo la conocí, debo admitir que mi mundo se detuvo. Porque estaba en la tierra; tirada sobre el lodo, muriendo por su propio fuego...
—Dios ¿P-Por qué? ¡¿Quién diablos te bajó de ese cielo oscuro al que perteneces?
!
Pareció dudar... pero eventualmente tomó aire y me respondió
Él... el era un demonio. Uno de oscuridad y deseo, y sus besos —las llamas que la rodeaban titilaban, casi como si se estuvieran regodeando del recuerdo, casi—... oh, esos eran eclipses. Que poco a poco, empujaron mi órbita y aumentaron mis llamas. Hasta que perdí el control, y, caí.
Cuándo terminó de hablar, lo entendí. Si solo hubieran estrellas, cuál sería el sentido?, ellas necesitan esa negrura, esa desesperación que de alguna manera contrasta con su luz.
Decidido. Yo seré tu oscuridad—exclamé y ella abrió los ojos tal cual lunas llenas, me agaché para sentarme a su lado— pero prométeme una cosa —levantó una ceja dudosa, y les juro que mi mundo se puso patas arriba con ese gesto— Nunca, NUNCA, vuelvas a caer por un demonio que no merece tu cielo.
Cuándo nos paramos juntos ese día, sus llamas ya no estaban, y en cambio ella resplandecía.

Ahora estoy aquí, siendo su opuesto... de alguna forma mi oscuridad le da sentido a su luz.
Todas las noches se alza victoriosa, robándole suspiros y poniendo de rodillas a las sombras con las que nací.
Esas que siempre me odiaron, y que ahora se sientan a mi lado a admirarla.
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Aquí estoy, después de años de dolor y risas... en un futuro que ahora es mi presente, y aún, esperando otra realidad incierta. Todos somos hojas movidas por las manecillas del reloj, y quizás aún no he muerto porque algo me espera.
Sin importar si son cicatrices o caricias, lo recibiré todo con una sonrisa, de esas que tanto me gusta fingir.
Soy triste y sombrío y quizás lo he sido por mucho tiempo... creo que es hora de dejar las viejas costumbres atrás.
Esperar un poco más de mí, que de el futuro incierto
...🖤
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🌬Los vientos indecentes del oeste me susurraron unas cosas realmente interesantes sobre tu persona.
Me dijeron que tú, el "amor de mi vida", había encontrado a alguien más.🍂

Encuentro hilarante que yo, el amor de tú vida, haya tenido que fingir indiferencia ante su frío comentario.
O más bien, fingir felicidad.

No creas que no te la deseo (la felicidad), todos la merecemos, y en alguna parte de mi corazón, se esconde el deseo de que tú la tengas.
No fue odio lo que me hizo sonreír y responderle a los vientos que me alegraba por ti.
Fue indiferencia.
Yo te quise a mi manera... pero desde que nací, nada nunca me ha importado realmente, y tú... tú no fuiste la excepción.

Sé que en cuánto el tan afamado viento del oeste escuche esta sinfonía, irá con la velocidad que lo caracteriza a contártelo... y quizás parte de mí lo espera.
Quizás esa parte de mí que amaba jugar con tu conciencia, aún late bajo mi sonrisa suficiente
🎃
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La sangre corría, las madres gritaban, mientras que ese olor putrefacto inundaba el aire.
Ese día lo entendí.
Que yo era un monstruo.
Porqué cuándo ese niño murió,
y el horror se esparció en sus rostros, yo caminaba.
Cómo si nada estuviera pasando; como si la sangre, no estuviera corriendo por el suelo.
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El sol estaba en su posición, las personas volvían de su trabajo, mientras que yo moría de aburrimiento en el metro. Era un día normal en toda regla, hasta que ese chico de rizos negros se acercó, y por alguna razón, me habló:
—Dime, cuál es tu dolor. Esa herida que lleva sangrando desde que puedes recordar. Eh, chico, ¿me lo dirás?
“¿Quién diablos es él? ¿Porqué me habla?” Pensé. Aunque... si tuviera que responder, cosa que no tengo que hacer, y definitivamente no haré; le debería contar mi aparente falta de amor propio. Y mi terror, de que nadie, nunca, me llegara siquiera a querer.
—Ninguna.— sonreí a la nada que dejaba la ausencia del tren en las vías— No hay nada en este mundo que posiblemente pueda perturbarme.
Porque, ¿quién me querría a mi?, habiendo otros que brillan más y mas bellos. ¿Quién querría al chico de pelo enmarañado, cara desproporcionada y personalidad aburrida, ¿eh?, ¿quién?. Nadie.
—“Algún día encontraré a los dos ojos que me verán a mí y sólo a mí.”— recitó
Y todas mis alarmas saltaron, porque eso... eso era algo que yo había escrito. A pesar de todo sonreí... porque yo solía engañarme mucho en el pasado, y esta mentira, de todas, era mí preferida.
—¿Donde escuchaste eso?
—¿Quien sabe?—
fingió. El muy bastardo sabía que eso era obra mía.
—Da igual, es sólo una mentira.
Sólo una cruel y maldita mentira.


El loco del metro I🚝💤
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—Míralo — me dijo y señaló a un chico, no... a un dios que estaba pasando por el metro.
¿Por qué le digo dios? Bueno porque era simplemente perfecto... hermoso como un sueño, y doloroso como una realidad.
¿Estaría conmigo alguien así?
Por supuesto que no.
Y todo el odio y la pena que siempre he sentido se volvió a verter en mí, y las sombras se apoderaron de mi mirada cómo tantas veces han echo.
Él lo notó, porque esa misma sombra se reflejó en sus ojos.
—¿Qué tiene el chico?— fingí normalidad y decidí fijarme en las vías del tren.
—¿Sabes?, él no es el indicado para ti.
Voltee con la velocidad del rayo hacía él.
Fue... en una palabra, impactante.
Porque esas palabras, como un balde de agua fría, me despertaron.
Fue una revolución, ya que, al voltear hacia el chico perfecto, ya no me sentía menos; ni feo, ni desesperanzado... y todo simplemente porque él “no era el indicado”.
«Los humanos somos tan simples» suspiré.
Y el hecho de que esas palabras me hayan traído tanta paz es la prueba de ello.
Sonreí hacia él. No se quién es, o para el caso, cómo pudo entender algo que ni siquiera yo había entendido.
—Gracias.
—Por nada— respondió simplemente mientras que me devolvía la sonrisa.
Me pregunto quién será este chico. Que apareció con esos ojos de chocolate y rizos negros.
—Cómo te llamas?.
Su sonrisa se ensanchó y comenzó a acercarse a mí.
—Yo so...
El tren había llegado, y el estruendo ahogó las palabras que me intentó decir.
Sonrió rendido, intercambió miradas entre el tren y yo mientras que daba media vuelta, se despidió con la mano, y salió del metro.


El loco del metro II (bueno, ya no tan loco) . 🚄💤
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Podré olvidar la hora, el clima, el día, incluso el maldito año... pero nunca olvidaré la primera vez que vi tus ojos. Porque esos, querido mío, eran los ojos que llevaba esperando toda mi vida.
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No existe nada más poético que ver una chica ser corrompida por un chico.
La manera en que, poco a poco, la oscuridad de él se infiltra por las grietas de ella.
Es algo inevitable.
El mundo funciona para que una persona rota sea rellenada por la maldad de otra.
Pero lo que el tiene no es maldad, ¿no? Es sólo algo inherente en todos.
Pero a mi no me preguntes, no, no.
Yo no soy un orador fiable, porque después de todo, el chico que a ella corrompe, a mi logra desconcertarme.
«¿Si verdad?», ¡a mí!
Por alguna razón no puedo mirarlo a los ojos.
Es tan bello, que el simple hecho de estar a 2 metros de él me pone nervioso. Y ni digamos hablarle; esa, de por sí, es una tarea imposible para una sombra como yo.
Por eso, cada vez que estoy cerca de él, me oculto tras un sinfín de máscaras.
Me maquillo con gracia, me pongo los pendientes de la distracción, y para rematar me pongo la máscara de un chico que crea sensación entre todos.
Me oculto detrás de alguien que no soy, para aparentar y esconder lo feo en mí.
¿Por qué? Oh, porque obviamente el me gusta.
Es tan guapo, y tan infinitamente perverso, que no puedo evitar fijarme en su cabello de cobre y en su sonrisa sensual.
Por esa razón no soy un escritor fiable en cuanto esta historia se refiere.
Pero basta, no hagamos esto de él, después de todo... este escrito es para ti.
Si, tú, pequeña inepta que no sabe otra cosa que cortarse... y ni te importa que las heridas que te provocas pueden infectarse y salpicar en aquellos que te rodean.
Mi punto es, !que lo tienes todo!
Aunque, por todo, obviamente me refiero a él.
¿Qué más quiere tu pequeño y absurdo corazón?
Ya estás en el cielo, tienes a tu dios y a tu paraíso, ¿porque te empeñas en creer que lo que te rodea son las llamas negras del séptimo infierno?
2
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Todo comenzó como un murmullo casi inentendible en la oscuridad de la noche.
Prácticamente era inaudible, pero por alguna razón, yo lo entendí.
Era una pregunta hecha por una sombra, una, que me llevaba acosando un largo tiempo.
Voltee hacia ella, sólo para ver su silueta humanoide envuelta en oscuridad.
Murmuró otra vez...
—¿El problema de mi familia? Eso es lo que quieres saber—le inquirí a la pequeña sombra, como si su pregunta, no fuera un carbón que yo llevo cargando desde que ese hombre llegó.
Ella asintió.
—Bueno, mi padrastro maltrata a mi madre muy seguido. De lunes a viernes voy a la escuela— subí los hombros — así que ni me puedo imaginar lo que le hará cuando yo no estoy.
Volvió a asentir, me miró, y podría jurar que me sonreía mientras murmuraba
otra pregunta.
—¿Qué que hago? —reí débilmente— Nada. Yo solo trago y aguanto todo lo que le hacen.
Ladeó su cabeza, casi que encontré tierno el gesto… casi.
«¿Porque?» Parecía pensar.
—Porque el me compró un teléfono y un par de zapatos—digo con mi voz bañada en sarcasmo. — Además, cada vez que intento hacer algo, esa mujer, mi madre, —aclaro— me manda a callar y me golpea.
La sombra... por primera vez desde que la vi nacer en las profundidades de mi locura, habló:
—Pobre. ¿Quieres que hagamos algo divertido?
Asentí inseguro.
Y así en la privacidad de la noche, la sombra me susurró cosas muy, pero que muy divertidas.
¿Un plan?. Sigo asintiendo. Si. Si. Hagámoslo.
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Hablemos claro, tú no me diste tu corazón en bandeja de plata.
No. Yo lo robé.
Ya que nos estamos dando tantos méritos, pues dame el trofeo al robo perfecto.
Porque después de todo, ni una sola gota de sangre manchó el suelo cuándo, con mis propias manos, te arranqué ese instrumento rojo y pulsante.
Verdaderamente me amabas, ¿cierto? Fue asombroso cómo cada latido parecía decir mi nombre.
Tu alma y todo tu ser vibraba al son de mi existencia, y eso estaba mal...
Estabas destinado a fracasar. Yo lo sabía, y no dije una palabra.
Me limité a construir una torre en lo profundo de tu corazón.
La torre estaba destinada a cambiarte; revolucionar tu persona y alejar esa desesperación que marcaba tu ser.
Cada ladrillo era un pedazo de mí.
Cada ladrillo era una enseñanza que yo cementaba en besos y llamas.
Cuando llegué al final de la torre... decidí que era la hora de tu prueba.
Por eso tiré tu corazón a las hienas, sí, esas que te habían estado comiendo y usando toda tú vida.
Te juro que yo esperaba algo distinto, esperaba que, entonces, te levantaras y las expulsaras de tu vida.
Yo esperaba que supieras que merecías mas que dolor y odio.
Pero esperar no es suficiente. Desde ese día, la decepción se quedó grabada en mi rostro como si fuera un tatuaje.
Porque ahí estabas, disfrutando todo lo que te hacían.
Y pensar que yo había tocado a una persona tan inepta; tan entregada a su propia tragedia que el dolor se había convertido en una costumbre.
Así que di media vuelta y me fui.
Negué con la cabeza hacia la nada, porque tú, ugh, tu no habías aprendido nada.
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