HUÍA POR LA VENTANA.Siempre lo hacía, era más fácil de esa manera.
Era más fácil para ti el no explicar porque me amabas.
A pesar de que tu actitud gritaba «vergüenza» mirara por donde se mirara, a mi no me importó.
Así que me dejaba engañar, por tus caricias y promesas.
Me cegaba a mi mismo en la oscuridad de la noche donde tanto me susurrabas.
Te creí y te quise por tanto, tanto tiempo.
Pero el sol, muy a tu pesar, siempre volvía a salir.
Marcando el momento donde yo me iría, como siempre, por la ventana.
Nunca te importó que vivieras en un quinto piso, ni que yo podría morir.
Pero a mi sí.
No creas que fue fácil, ¿salir de tu encanto?.
Lloré y sollocé mi dolor, hasta que lo entendí.
Tu vergüenza, y mi negativa a seguir siendo tu farsa.
—Yo no soy alguien del quién deberían avergonzarse —te espeté, y por primera vez desde que te vi en esa librería; por primera vez desde que entré a tu casa, salí por la puerta.
Del nosotros que una vez fuimos, lo único que quedan son cenizas, y a través de ellas puedo verlo.
Que tú y yo estábamos destinados a decirnos adiós.
Que tú y yo estábamos destinados a decirnos adiós.
Cartas al futuro•✉️•Guapuras🥀, disculpen la inactividad en el canal... es que eso de la inspiración es muy impredecible😅.Tengo algunos escritos y a partir de mañana los publicaré🙂🖤✨
Las estrellas no brillan, oh no, ellas arden.
Aún recuerdo el día que la encontré ahogándose en sus propias llamas. Si, ellas arden, ¿pero sabes que hacen además de eso?, ellas se levantan.
Porque sin importar cuánto aguanten, siempre serán seres superiores.
Celestiales orgullosas, llenas de fuego y grietas...
Cuándo la conocí, debo admitir que mi mundo se detuvo. Porque estaba en la tierra; tirada sobre el lodo, muriendo por su propio fuego...
—Dios ¿P-Por qué? ¡¿Quién diablos te bajó de ese cielo oscuro al que perteneces?!
Pareció dudar... pero eventualmente tomó aire y me respondió
—Él... el era un demonio. Uno de oscuridad y deseo, y sus besos —las llamas que la rodeaban titilaban, casi como si se estuvieran regodeando del recuerdo, casi—... oh, esos eran eclipses. Que poco a poco, empujaron mi órbita y aumentaron mis llamas. Hasta que perdí el control, y, caí.
Cuándo terminó de hablar, lo entendí. Si solo hubieran estrellas, cuál sería el sentido?, ellas necesitan esa negrura, esa desesperación que de alguna manera contrasta con su luz.
—Decidido. Yo seré tu oscuridad—exclamé y ella abrió los ojos tal cual lunas llenas, me agaché para sentarme a su lado— pero prométeme una cosa —levantó una ceja dudosa, y les juro que mi mundo se puso patas arriba con ese gesto— Nunca, NUNCA, vuelvas a caer por un demonio que no merece tu cielo.
Cuándo nos paramos juntos ese día, sus llamas ya no estaban, y en cambio ella resplandecía.
Ahora estoy aquí, siendo su opuesto... de alguna forma mi oscuridad le da sentido a su luz.
Todas las noches se alza victoriosa, robándole suspiros y poniendo de rodillas a las sombras con las que nací.
Esas que siempre me odiaron, y que ahora se sientan a mi lado a admirarla.
Aún recuerdo el día que la encontré ahogándose en sus propias llamas. Si, ellas arden, ¿pero sabes que hacen además de eso?, ellas se levantan.
Porque sin importar cuánto aguanten, siempre serán seres superiores.
Celestiales orgullosas, llenas de fuego y grietas...
Cuándo la conocí, debo admitir que mi mundo se detuvo. Porque estaba en la tierra; tirada sobre el lodo, muriendo por su propio fuego...
—Dios ¿P-Por qué? ¡¿Quién diablos te bajó de ese cielo oscuro al que perteneces?!
Pareció dudar... pero eventualmente tomó aire y me respondió
—Él... el era un demonio. Uno de oscuridad y deseo, y sus besos —las llamas que la rodeaban titilaban, casi como si se estuvieran regodeando del recuerdo, casi—... oh, esos eran eclipses. Que poco a poco, empujaron mi órbita y aumentaron mis llamas. Hasta que perdí el control, y, caí.
Cuándo terminó de hablar, lo entendí. Si solo hubieran estrellas, cuál sería el sentido?, ellas necesitan esa negrura, esa desesperación que de alguna manera contrasta con su luz.
—Decidido. Yo seré tu oscuridad—exclamé y ella abrió los ojos tal cual lunas llenas, me agaché para sentarme a su lado— pero prométeme una cosa —levantó una ceja dudosa, y les juro que mi mundo se puso patas arriba con ese gesto— Nunca, NUNCA, vuelvas a caer por un demonio que no merece tu cielo.
Cuándo nos paramos juntos ese día, sus llamas ya no estaban, y en cambio ella resplandecía.
Ahora estoy aquí, siendo su opuesto... de alguna forma mi oscuridad le da sentido a su luz.
Todas las noches se alza victoriosa, robándole suspiros y poniendo de rodillas a las sombras con las que nací.
Esas que siempre me odiaron, y que ahora se sientan a mi lado a admirarla.
Aquí estoy, después de años de dolor y risas... en un futuro que ahora es mi presente, y aún, esperando otra realidad incierta. Todos somos hojas movidas por las manecillas del reloj, y quizás aún no he muerto porque algo me espera.
Sin importar si son cicatrices o caricias, lo recibiré todo con una sonrisa, de esas que tanto me gusta fingir.
Soy triste y sombrío y quizás lo he sido por mucho tiempo... creo que es hora de dejar las viejas costumbres atrás.
Esperar un poco más de mí, que de el futuro incierto
Sin importar si son cicatrices o caricias, lo recibiré todo con una sonrisa, de esas que tanto me gusta fingir.
Soy triste y sombrío y quizás lo he sido por mucho tiempo... creo que es hora de dejar las viejas costumbres atrás.
Esperar un poco más de mí, que de el futuro incierto
...🖤🌬Los vientos indecentes del oeste me susurraron unas cosas realmente interesantes sobre tu persona.
Me dijeron que tú, el "amor de mi vida", había encontrado a alguien más.🍂
Encuentro hilarante que yo, el amor de tú vida, haya tenido que fingir indiferencia ante su frío comentario.
O más bien, fingir felicidad.
No creas que no te la deseo (la felicidad), todos la merecemos, y en alguna parte de mi corazón, se esconde el deseo de que tú la tengas.
No fue odio lo que me hizo sonreír y responderle a los vientos que me alegraba por ti.
Fue indiferencia.
Yo te quise a mi manera... pero desde que nací, nada nunca me ha importado realmente, y tú... tú no fuiste la excepción.
Sé que en cuánto el tan afamado viento del oeste escuche esta sinfonía, irá con la velocidad que lo caracteriza a contártelo... y quizás parte de mí lo espera.
Quizás esa parte de mí que amaba jugar con tu conciencia, aún late bajo mi sonrisa suficiente🎃
Me dijeron que tú, el "amor de mi vida", había encontrado a alguien más.🍂
Encuentro hilarante que yo, el amor de tú vida, haya tenido que fingir indiferencia ante su frío comentario.
O más bien, fingir felicidad.
No creas que no te la deseo (la felicidad), todos la merecemos, y en alguna parte de mi corazón, se esconde el deseo de que tú la tengas.
No fue odio lo que me hizo sonreír y responderle a los vientos que me alegraba por ti.
Fue indiferencia.
Yo te quise a mi manera... pero desde que nací, nada nunca me ha importado realmente, y tú... tú no fuiste la excepción.
Sé que en cuánto el tan afamado viento del oeste escuche esta sinfonía, irá con la velocidad que lo caracteriza a contártelo... y quizás parte de mí lo espera.
Quizás esa parte de mí que amaba jugar con tu conciencia, aún late bajo mi sonrisa suficiente🎃
La sangre corría, las madres gritaban, mientras que ese olor putrefacto inundaba el aire.
Ese día lo entendí.
Que yo era un monstruo.
Porqué cuándo ese niño murió,
y el horror se esparció en sus rostros, yo caminaba.
Cómo si nada estuviera pasando; como si la sangre, no estuviera corriendo por el suelo.
Ese día lo entendí.
Que yo era un monstruo.
Porqué cuándo ese niño murió,
y el horror se esparció en sus rostros, yo caminaba.
Cómo si nada estuviera pasando; como si la sangre, no estuviera corriendo por el suelo.
El sol estaba en su posición, las personas volvían de su trabajo, mientras que yo moría de aburrimiento en el metro. Era un día normal en toda regla, hasta que ese chico de rizos negros se acercó, y por alguna razón, me habló:
—Dime, cuál es tu dolor. Esa herida que lleva sangrando desde que puedes recordar. Eh, chico, ¿me lo dirás?
“¿Quién diablos es él? ¿Porqué me habla?” Pensé. Aunque... si tuviera que responder, cosa que no tengo que hacer, y definitivamente no haré; le debería contar mi aparente falta de amor propio. Y mi terror, de que nadie, nunca, me llegara siquiera a querer.
—Ninguna.— sonreí a la nada que dejaba la ausencia del tren en las vías— No hay nada en este mundo que posiblemente pueda perturbarme.
Porque, ¿quién me querría a mi?, habiendo otros que brillan más y mas bellos. ¿Quién querría al chico de pelo enmarañado, cara desproporcionada y personalidad aburrida, ¿eh?, ¿quién?. Nadie.
—“Algún día encontraré a los dos ojos que me verán a mí y sólo a mí.”— recitó
Y todas mis alarmas saltaron, porque eso... eso era algo que yo había escrito. A pesar de todo sonreí... porque yo solía engañarme mucho en el pasado, y esta mentira, de todas, era mí preferida.
—¿Donde escuchaste eso?
—¿Quien sabe?— fingió. El muy bastardo sabía que eso era obra mía.
—Da igual, es sólo una mentira.
Sólo una cruel y maldita mentira.
—Dime, cuál es tu dolor. Esa herida que lleva sangrando desde que puedes recordar. Eh, chico, ¿me lo dirás?
“¿Quién diablos es él? ¿Porqué me habla?” Pensé. Aunque... si tuviera que responder, cosa que no tengo que hacer, y definitivamente no haré; le debería contar mi aparente falta de amor propio. Y mi terror, de que nadie, nunca, me llegara siquiera a querer.
—Ninguna.— sonreí a la nada que dejaba la ausencia del tren en las vías— No hay nada en este mundo que posiblemente pueda perturbarme.
Porque, ¿quién me querría a mi?, habiendo otros que brillan más y mas bellos. ¿Quién querría al chico de pelo enmarañado, cara desproporcionada y personalidad aburrida, ¿eh?, ¿quién?. Nadie.
—“Algún día encontraré a los dos ojos que me verán a mí y sólo a mí.”— recitó
Y todas mis alarmas saltaron, porque eso... eso era algo que yo había escrito. A pesar de todo sonreí... porque yo solía engañarme mucho en el pasado, y esta mentira, de todas, era mí preferida.
—¿Donde escuchaste eso?
—¿Quien sabe?— fingió. El muy bastardo sabía que eso era obra mía.
—Da igual, es sólo una mentira.
Sólo una cruel y maldita mentira.
El loco del metro I🚝💤—Míralo — me dijo y señaló a un chico, no... a un dios que estaba pasando por el metro.
¿Por qué le digo dios? Bueno porque era simplemente perfecto... hermoso como un sueño, y doloroso como una realidad.
¿Estaría conmigo alguien así?
Por supuesto que no.
Y todo el odio y la pena que siempre he sentido se volvió a verter en mí, y las sombras se apoderaron de mi mirada cómo tantas veces han echo.
Él lo notó, porque esa misma sombra se reflejó en sus ojos.
—¿Qué tiene el chico?— fingí normalidad y decidí fijarme en las vías del tren.
—¿Sabes?, él no es el indicado para ti.
Voltee con la velocidad del rayo hacía él.
Fue... en una palabra, impactante.
Porque esas palabras, como un balde de agua fría, me despertaron.
Fue una revolución, ya que, al voltear hacia el chico perfecto, ya no me sentía menos; ni feo, ni desesperanzado... y todo simplemente porque él “no era el indicado”.
«Los humanos somos tan simples» suspiré.
Y el hecho de que esas palabras me hayan traído tanta paz es la prueba de ello.
Sonreí hacia él. No se quién es, o para el caso, cómo pudo entender algo que ni siquiera yo había entendido.
—Gracias.
—Por nada— respondió simplemente mientras que me devolvía la sonrisa.
Me pregunto quién será este chico. Que apareció con esos ojos de chocolate y rizos negros.
—Cómo te llamas?.
Su sonrisa se ensanchó y comenzó a acercarse a mí.
—Yo so...
El tren había llegado, y el estruendo ahogó las palabras que me intentó decir.
Sonrió rendido, intercambió miradas entre el tren y yo mientras que daba media vuelta, se despidió con la mano, y salió del metro.
¿Por qué le digo dios? Bueno porque era simplemente perfecto... hermoso como un sueño, y doloroso como una realidad.
¿Estaría conmigo alguien así?
Por supuesto que no.
Y todo el odio y la pena que siempre he sentido se volvió a verter en mí, y las sombras se apoderaron de mi mirada cómo tantas veces han echo.
Él lo notó, porque esa misma sombra se reflejó en sus ojos.
—¿Qué tiene el chico?— fingí normalidad y decidí fijarme en las vías del tren.
—¿Sabes?, él no es el indicado para ti.
Voltee con la velocidad del rayo hacía él.
Fue... en una palabra, impactante.
Porque esas palabras, como un balde de agua fría, me despertaron.
Fue una revolución, ya que, al voltear hacia el chico perfecto, ya no me sentía menos; ni feo, ni desesperanzado... y todo simplemente porque él “no era el indicado”.
«Los humanos somos tan simples» suspiré.
Y el hecho de que esas palabras me hayan traído tanta paz es la prueba de ello.
Sonreí hacia él. No se quién es, o para el caso, cómo pudo entender algo que ni siquiera yo había entendido.
—Gracias.
—Por nada— respondió simplemente mientras que me devolvía la sonrisa.
Me pregunto quién será este chico. Que apareció con esos ojos de chocolate y rizos negros.
—Cómo te llamas?.
Su sonrisa se ensanchó y comenzó a acercarse a mí.
—Yo so...
El tren había llegado, y el estruendo ahogó las palabras que me intentó decir.
Sonrió rendido, intercambió miradas entre el tren y yo mientras que daba media vuelta, se despidió con la mano, y salió del metro.
El loco del metro II (bueno, ya no tan loco) . 🚄💤Podré olvidar la hora, el clima, el día, incluso el maldito año... pero nunca olvidaré la primera vez que vi tus ojos. Porque esos, querido mío, eran los ojos que llevaba esperando toda mi vida.