Hoy en la escuela se perdió, por un momento, el reloj digital de un niño.
Cuando me avisaron, ya estaban haciendo operación mochila.
Mientras todos buscaban el reloj, me acerqué al niño que lo había tenido por última vez. No era el dueño. Solo había sido el último en tenerlo antes de que desapareciera.
Fui a preguntarle qué había pasado, pero antes me aseguré de algo mucho más importante: llegar tranquila.
No amenazante.
No enojada.
No buscando una confesión.
Solo tranquila.
Conforme hablamos, empecé a pensar que era muy probable que él lo tuviera.
Lo invité a caminar conmigo a un espacio más privado. Me agaché para quedar a su altura y le dije:
—Si tú lo tomaste, prefiero que me lo digas. No estoy molesta y no va a pasar nada.
Se lo dije con un tono ligero, casi como quien conversa.
Después agregué:
—¿Sabes? Yo también me llevé cosas que no eran mías cuando era niña. A veces vemos algo que nos gusta mucho y tomamos una mala decisión. Si tú lo tienes, me lo das, yo lo regreso y aquí no pasó nada.
Unos segundos después, metió la mano en su bolsillo y sacó el reloj.
Le di las gracias por decir la verdad.
Después hablamos de lo que significa tomar una decisión así. Del impacto que tiene para quien pierde algo valioso, pero también para el grupo, porque la confianza tarda mucho en construirse y muy poco en romperse.
Cuando llegaron sus papás, les conté lo ocurrido. Y les hice una petición poco común:
—Por favor, no lo regañen. No le digan que yo les conté. Otro día, en otro contexto, hablen del tema… pero hoy no. Solo quería informarles, nada más…
Porque él ya sabía que había tomado una mala decisión… No necesitaba que además lo humillaran.
A veces creemos que educar consiste en lograr una confesión…Yo creo que consiste en cuidar lo que pasa después de ella.
Porque un niño que puede decir la verdad sin miedo tiene muchas más posibilidades de desarrollar criterio que uno que solo aprende a esconder mejor sus errores.
Este día recuperamos un reloj… Pero, sobre todo, intentamos no perder algo mucho más valioso: la dignidad de un niño.
¿Qué habría aprendido si, después de devolver el reloj, lo hubiéramos avergonzado frente a todos?
Mariana
#Reflexiones
Cuando me avisaron, ya estaban haciendo operación mochila.
Mientras todos buscaban el reloj, me acerqué al niño que lo había tenido por última vez. No era el dueño. Solo había sido el último en tenerlo antes de que desapareciera.
Fui a preguntarle qué había pasado, pero antes me aseguré de algo mucho más importante: llegar tranquila.
No amenazante.
No enojada.
No buscando una confesión.
Solo tranquila.
Conforme hablamos, empecé a pensar que era muy probable que él lo tuviera.
Lo invité a caminar conmigo a un espacio más privado. Me agaché para quedar a su altura y le dije:
—Si tú lo tomaste, prefiero que me lo digas. No estoy molesta y no va a pasar nada.
Se lo dije con un tono ligero, casi como quien conversa.
Después agregué:
—¿Sabes? Yo también me llevé cosas que no eran mías cuando era niña. A veces vemos algo que nos gusta mucho y tomamos una mala decisión. Si tú lo tienes, me lo das, yo lo regreso y aquí no pasó nada.
Unos segundos después, metió la mano en su bolsillo y sacó el reloj.
Le di las gracias por decir la verdad.
Después hablamos de lo que significa tomar una decisión así. Del impacto que tiene para quien pierde algo valioso, pero también para el grupo, porque la confianza tarda mucho en construirse y muy poco en romperse.
Cuando llegaron sus papás, les conté lo ocurrido. Y les hice una petición poco común:
—Por favor, no lo regañen. No le digan que yo les conté. Otro día, en otro contexto, hablen del tema… pero hoy no. Solo quería informarles, nada más…
Porque él ya sabía que había tomado una mala decisión… No necesitaba que además lo humillaran.
A veces creemos que educar consiste en lograr una confesión…Yo creo que consiste en cuidar lo que pasa después de ella.
Porque un niño que puede decir la verdad sin miedo tiene muchas más posibilidades de desarrollar criterio que uno que solo aprende a esconder mejor sus errores.
Este día recuperamos un reloj… Pero, sobre todo, intentamos no perder algo mucho más valioso: la dignidad de un niño.
¿Qué habría aprendido si, después de devolver el reloj, lo hubiéramos avergonzado frente a todos?
Mariana
#Reflexiones
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Haz brillar la luz de Cristo
Lee: Mateo 5:13-16
En el restaurante poco iluminado, la camarera tomó nuestro pedido con expresión solemne. Pero luego, un cliente le regaló un bolígrafo con una pequeña linterna incorporada. Le dijo que era para que pudiera «ver en la oscuridad».
Su rostro se iluminó y su actitud cambió para reflejar alegría. Cuando se fue de nuestra mesa, el hombre sonrió mientras me susurraba: «Creo que se animó cuando le di el bolígrafo. ¡Le alegró el día!».
El don divino de la luz sin duda ilumina nuestros días. Jesús es el don supremo de luz: «la luz [que] vino al mundo» para salvar al mundo (Juan 3:16-19). Dios nos dio este regalo porque nos ama y quiere relacionarse con nosotros. Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados y experimentamos la comunión con Él. Jesús ilumina nuestras vidas por toda la eternidad. Dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (8:12).
Como creyentes en Jesús, somos «la luz del mundo» (Mateo 5:14). Cuando recibimos el don que Dios nos dio a través de Cristo, podemos caminar en su luz y dejar que «alumbre [nuestra] luz delante de los hombres» (v. 16). Con Él como fuente, ¡brillemos hoy para su gloria!
Katara Patton
#NuestroPanDiario
Lee: Mateo 5:13-16
En el restaurante poco iluminado, la camarera tomó nuestro pedido con expresión solemne. Pero luego, un cliente le regaló un bolígrafo con una pequeña linterna incorporada. Le dijo que era para que pudiera «ver en la oscuridad».
Su rostro se iluminó y su actitud cambió para reflejar alegría. Cuando se fue de nuestra mesa, el hombre sonrió mientras me susurraba: «Creo que se animó cuando le di el bolígrafo. ¡Le alegró el día!».
El don divino de la luz sin duda ilumina nuestros días. Jesús es el don supremo de luz: «la luz [que] vino al mundo» para salvar al mundo (Juan 3:16-19). Dios nos dio este regalo porque nos ama y quiere relacionarse con nosotros. Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados y experimentamos la comunión con Él. Jesús ilumina nuestras vidas por toda la eternidad. Dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (8:12).
Como creyentes en Jesús, somos «la luz del mundo» (Mateo 5:14). Cuando recibimos el don que Dios nos dio a través de Cristo, podemos caminar en su luz y dejar que «alumbre [nuestra] luz delante de los hombres» (v. 16). Con Él como fuente, ¡brillemos hoy para su gloria!
Katara Patton
#NuestroPanDiario
"Porque nada hay imposible para Dios." - Lucas 1:37
Hay momentos en los que las circunstancias parecen decir que ya no hay esperanza, que el milagro nunca llegará o que la respuesta de Dios tardó demasiado. Pero la Palabra nos recuerda una verdad que nunca cambia: para Dios no existe lo imposible.
Lo que el hombre considera perdido, Dios puede restaurarlo. Lo que parece muerto, Él puede darle vida. Donde no hay salida, Él abre un camino. Ningún diagnóstico, ninguna crisis, ningún fracaso y ninguna batalla son más grandes que el poder del Dios Todopoderoso.
No permita que la duda apague su fe. Confíe en las promesas del Señor aun cuando no vea resultados inmediatos. Dios sigue obrando en silencio, preparando el momento perfecto para manifestar Su gloria. Él siempre cumple Su palabra.
#CaminarDiario
Hay momentos en los que las circunstancias parecen decir que ya no hay esperanza, que el milagro nunca llegará o que la respuesta de Dios tardó demasiado. Pero la Palabra nos recuerda una verdad que nunca cambia: para Dios no existe lo imposible.
Lo que el hombre considera perdido, Dios puede restaurarlo. Lo que parece muerto, Él puede darle vida. Donde no hay salida, Él abre un camino. Ningún diagnóstico, ninguna crisis, ningún fracaso y ninguna batalla son más grandes que el poder del Dios Todopoderoso.
No permita que la duda apague su fe. Confíe en las promesas del Señor aun cuando no vea resultados inmediatos. Dios sigue obrando en silencio, preparando el momento perfecto para manifestar Su gloria. Él siempre cumple Su palabra.
#CaminarDiario
La Palabra de Dios no solo informa, transforma. 📖🔥
Cuando permites que Dios hable a tu corazón, aquello que parecía imposible de romper comienza a caer: cadenas, hábitos, heridas y pecados que te mantenían atado.
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” — Juan 17:17
No hay oscuridad que pueda resistir para siempre cuando la verdad de Dios entra con poder. 🙏❤️
Cuando permites que Dios hable a tu corazón, aquello que parecía imposible de romper comienza a caer: cadenas, hábitos, heridas y pecados que te mantenían atado.
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” — Juan 17:17
No hay oscuridad que pueda resistir para siempre cuando la verdad de Dios entra con poder. 🙏❤️
¿Dónde está realmente tu tesoro? ❤️
Muchas veces decimos que Dios ocupa el primer lugar, pero nuestro tiempo, nuestra atención y nuestras prioridades cuentan otra historia. Aquello a lo que más entregas tu corazón termina revelando qué es lo que más valoras.
Jesús dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” — Mateo 6:21
Que nuestro corazón no se quede atrapado en lo pasajero. Que cada día aprendamos a valorar más la presencia de Dios, su Palabra y todo aquello que tiene valor eterno. 🙏📖
Muchas veces decimos que Dios ocupa el primer lugar, pero nuestro tiempo, nuestra atención y nuestras prioridades cuentan otra historia. Aquello a lo que más entregas tu corazón termina revelando qué es lo que más valoras.
Jesús dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” — Mateo 6:21
Que nuestro corazón no se quede atrapado en lo pasajero. Que cada día aprendamos a valorar más la presencia de Dios, su Palabra y todo aquello que tiene valor eterno. 🙏📖
REFLEXIÓN DEL DÍA
Familia Comprometida
Lectura base: Génesis 47:1-12
Cuidado con perder el horizonte
En Génesis 47, José presenta a su padre y a sus hermanos ante Faraón. No los esconde ni los avergüenza; los reconoce, los honra y los coloca bajo provisión. Pero Egipto no era su destino, era refugio. La familia de Jacob recibió lo mejor de la tierra, pero su identidad seguía atada a la promesa de Dios. Esta es la advertencia para nosotros: podemos estar tan ocupados asegurando el sustento que olvidamos el propósito eterno.
Una de las cosas que hacen los padres es sacrificar lo necesario para cuidar de sus hijos. En las aflicciones diarias debemos pedir a Dios fuerzas para resistir sin perdernos. Todos nuestros impulsos e instintos necesitan ser gobernados para ganar conciencia; y esa conciencia ilumina el camino hacia las mejores decisiones. Ser humildes nos permite reconocer cuando fallamos en nuestras responsabilidades. Tomar conciencia y obedecer los preceptos del Señor nos guía en el diseño que el Creador ha establecido para la familia.
Por eso, cuidado con permitir que el enemigo adultere el plan de Dios. En estos últimos tiempos debemos actuar con sabiduría e inteligencia espiritual, firmes en la libertad verdadera que Cristo nos entregó, para no volver a caer en sus garras. La Palabra nos confronta:
«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer»
(1 Corintios 1:10, RVA).
Propósito eterno
Mantener la unidad es el gran desafío que nos corresponde alcanzar. Fue la oración que Jesús expresó por los suyos, para que el mundo crea en la misión que Él vino a cumplir. José lo entendió: no usó su posición para avergonzar a su familia, sino para sustentarla: «Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos» (Génesis 47:12). Esa mesa era más que alimento; era comunión, identidad y promesa.
Hoy cuesta encontrar familias unidas disfrutando la bendición que Dios les ha provisto para el sustento. Muchos no valoran lo bello que es habitar juntos en armonía, con Dios en el centro, alrededor de la mesa. Necesitamos ordenar nuestros hogares y volver a lo sublime: recibir juntos el alimento físico y el espiritual, sin prisa y sin contiendas. No permitamos que el enemigo nos engañe con los afanes de la vida y los placeres pasajeros, ni que nos robe la comunión que necesitamos mantener.
Aprendamos a identificar al verdadero enemigo de nuestras familias: no es el cónyuge, ni los hijos, ni las circunstancias; es aquel que siembra división, sospecha, orgullo y desorden. Unámonos en un mismo sentir y escuchemos la voz del Padre, que nos dice en su Palabra:
«Entonces, háganme verdaderamente feliz, poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito»
(Filipenses 2:2, NTV).
**Para reflexionar:**
1. ¿Qué formas usas para comprometer a tu familia a permanecer unida a Dios?
2. ¿Cómo te esfuerzas en mantener a quienes lideras enfocados en alcanzar el propósito del Señor?
«Pero aquellos que pasen necesidad no quedarán olvidados para siempre; las esperanzas del pobre no siempre serán aplastadas.»
Salmos 9:18, NTV
Por: Pastor Eleazar Matié
Familia Comprometida
Lectura base: Génesis 47:1-12
Cuidado con perder el horizonte
En Génesis 47, José presenta a su padre y a sus hermanos ante Faraón. No los esconde ni los avergüenza; los reconoce, los honra y los coloca bajo provisión. Pero Egipto no era su destino, era refugio. La familia de Jacob recibió lo mejor de la tierra, pero su identidad seguía atada a la promesa de Dios. Esta es la advertencia para nosotros: podemos estar tan ocupados asegurando el sustento que olvidamos el propósito eterno.
Una de las cosas que hacen los padres es sacrificar lo necesario para cuidar de sus hijos. En las aflicciones diarias debemos pedir a Dios fuerzas para resistir sin perdernos. Todos nuestros impulsos e instintos necesitan ser gobernados para ganar conciencia; y esa conciencia ilumina el camino hacia las mejores decisiones. Ser humildes nos permite reconocer cuando fallamos en nuestras responsabilidades. Tomar conciencia y obedecer los preceptos del Señor nos guía en el diseño que el Creador ha establecido para la familia.
Por eso, cuidado con permitir que el enemigo adultere el plan de Dios. En estos últimos tiempos debemos actuar con sabiduría e inteligencia espiritual, firmes en la libertad verdadera que Cristo nos entregó, para no volver a caer en sus garras. La Palabra nos confronta:
«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer»
(1 Corintios 1:10, RVA).
Propósito eterno
Mantener la unidad es el gran desafío que nos corresponde alcanzar. Fue la oración que Jesús expresó por los suyos, para que el mundo crea en la misión que Él vino a cumplir. José lo entendió: no usó su posición para avergonzar a su familia, sino para sustentarla: «Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos» (Génesis 47:12). Esa mesa era más que alimento; era comunión, identidad y promesa.
Hoy cuesta encontrar familias unidas disfrutando la bendición que Dios les ha provisto para el sustento. Muchos no valoran lo bello que es habitar juntos en armonía, con Dios en el centro, alrededor de la mesa. Necesitamos ordenar nuestros hogares y volver a lo sublime: recibir juntos el alimento físico y el espiritual, sin prisa y sin contiendas. No permitamos que el enemigo nos engañe con los afanes de la vida y los placeres pasajeros, ni que nos robe la comunión que necesitamos mantener.
Aprendamos a identificar al verdadero enemigo de nuestras familias: no es el cónyuge, ni los hijos, ni las circunstancias; es aquel que siembra división, sospecha, orgullo y desorden. Unámonos en un mismo sentir y escuchemos la voz del Padre, que nos dice en su Palabra:
«Entonces, háganme verdaderamente feliz, poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito»
(Filipenses 2:2, NTV).
**Para reflexionar:**
1. ¿Qué formas usas para comprometer a tu familia a permanecer unida a Dios?
2. ¿Cómo te esfuerzas en mantener a quienes lideras enfocados en alcanzar el propósito del Señor?
«Pero aquellos que pasen necesidad no quedarán olvidados para siempre; las esperanzas del pobre no siempre serán aplastadas.»
Salmos 9:18, NTV
Por: Pastor Eleazar Matié
*"Gobierno cubano frenan ayuda cristiana a personas vulnerables"*
25 de agosto del 2026
Autoridades cubanas están siendo señaladas por obstaculizar iniciativas humanitarias organizadas por iglesias cristianas para llevar medicamentos, atención médica y alimentos a enfermos, mujeres embarazadas y ancianos en la provincia de Las Tunas, en medio de una dura crisis económica, sanitaria y alimentaria. Las denuncias fueron recogidas originalmente por el medio Árbol Invertido.
Uno de los casos ocurrió en Puerto Padre. Carlos López Valdés, líder de la Liga Evangélica de Cuba en esa localidad, organizó junto a pastores de distintas denominaciones una Jornada de Salud Comunitaria. Cerca de cien profesionales de la salud respondieron a la convocatoria y una casa pastoral fue preparada para atender pacientes y distribuir medicamentos donados.
Los organizadores de una jornada de atención médica, que recibió el visto bueno del Ministerio de Salud Pública, se vieron interrumpidos el 27 de julio de 2026 por un grupo de funcionarios que detuvieron la actividad por falta de autorización, a pesar de contar con médicos dispuestos a ayudar y pacientes necesitados. Además, una iglesia local comenzó a ofrecer desayunos gratuitos a mujeres embarazadas y ancianos, pero también enfrentó restricciones por no tener la autorización correspondiente. A pesar de las intervenciones, la necesidad de apoyo alimentario se mantuvo, con un incremento en el número de ancianos que acudían a la congregación en busca de ayuda. Estas acciones se enmarcan en un contexto de presión sobre comunidades religiosas independientes en el país.
Fuente: Medios y Bibliatodo noticias
Por: Luzvisión noticias
25 de agosto del 2026
Autoridades cubanas están siendo señaladas por obstaculizar iniciativas humanitarias organizadas por iglesias cristianas para llevar medicamentos, atención médica y alimentos a enfermos, mujeres embarazadas y ancianos en la provincia de Las Tunas, en medio de una dura crisis económica, sanitaria y alimentaria. Las denuncias fueron recogidas originalmente por el medio Árbol Invertido.
Uno de los casos ocurrió en Puerto Padre. Carlos López Valdés, líder de la Liga Evangélica de Cuba en esa localidad, organizó junto a pastores de distintas denominaciones una Jornada de Salud Comunitaria. Cerca de cien profesionales de la salud respondieron a la convocatoria y una casa pastoral fue preparada para atender pacientes y distribuir medicamentos donados.
Los organizadores de una jornada de atención médica, que recibió el visto bueno del Ministerio de Salud Pública, se vieron interrumpidos el 27 de julio de 2026 por un grupo de funcionarios que detuvieron la actividad por falta de autorización, a pesar de contar con médicos dispuestos a ayudar y pacientes necesitados. Además, una iglesia local comenzó a ofrecer desayunos gratuitos a mujeres embarazadas y ancianos, pero también enfrentó restricciones por no tener la autorización correspondiente. A pesar de las intervenciones, la necesidad de apoyo alimentario se mantuvo, con un incremento en el número de ancianos que acudían a la congregación en busca de ayuda. Estas acciones se enmarcan en un contexto de presión sobre comunidades religiosas independientes en el país.
Fuente: Medios y Bibliatodo noticias
Por: Luzvisión noticias
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"REFLEXIÓN"
📖🙏El día que tu corazón se hace pedazos
Salmo 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Llegó ese día, esa mañana en la que tu corazón se fragmenta, se rompe, ese momento en el que sientes que algo se quebró, esa llamada que cambió el curso de tu historia, ese momento el cual no nos gustaría vivir pero que ninguno estamos exentos de eso. Y es que nuestro Señor Jesús lo dice en su palabra en Juan 16: 3 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
Creer en Jesús no nos hace exentos de momentos de aflicción pero sí nos prepara y nos fortalece para ese día, nos hace entender que solo no estamos, Jesús está al frente.
El Rey David se encuentra en un momento muy duro en su vida en la que no sabe si Dios está cerca o ya lo abandonó y es esa misma pregunta que hacemos todos cuando nuestro corazón se hace pedazos, cuando un matrimonio se rompe, un ser querido que se va, un familiar parte de esta tierra, todo eso produce tristeza y dolor profundo, el día que los valientes de David perdieron todo lloraron como niños, eran alrededor de 600 hombres llorando como unos bebes.
Hay un día que te descubres incapaz en hacer frente a las exigencias de la vida
Después de recibir noticias devastadoras te sientes acorralado, te sientes ahogado, colapsado, has perdido la capacidad de adaptarte a pesar de, eres incapaz de hacer frente al mundo, hay un día en el que te sientes que te has derrumbado por completo, de repente todo lo que soñaste ya no está. No hay respuestas, no hay reposo, clamas a Dios pero en reprochen y aun así no ves respuesta. Salmo 22: 2 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.
Cuando nuestro corazón está roto y no encuentra reposo la enfermedad nos pasa factura, el dolor la amargura nos cobra las deudas pendientes.
Puedes tener toda la unción pero esta en tu espíritu, puedes tener toda la visión pero esta en tu mente, entonces necesitas un cuerpo sano y un alma quebrantada por el Señor, de lo contrario colapsaras. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 1:2.
Nuestra alma y corazón debe reposar en Dios a pesar del mal día malo, recordemos una vez más, que aunque tengamos aflicción ya Cristo las venció todas.
Confía en el Señor más que en cualquier otra persona o cosa
Vivimos en una sociedad que nos enseña a reclamar y reprochar ¿en donde esta Dios? pero que no lo busca, es muy fácil hacernos las preguntas fáciles y por que no hace las difíciles ¿he buscado a Dios? La clave está en confiar en Jesús, buscarlo en todo tiempo y no confiar nunca en las intenciones de nuestro corazón. «el que confía en su propio corazón es un necio”.
Si en el momento que te encuentras estás pasando por una situación dolorosa, la clave es confiar en el Señor, Dios te ama y conoce tu corazón, está a tu lado en los momentos más difíciles, así que confía en él y verás su consolidación como un bálsamo sobre tu vida.
Como dice la palabra en el libro de Jeremías, seremos bendecidos cuando confiamos en el Señor a pesar de las tormentas, porque seremos como un árbol plantado junto a corrientes del agua y cuando venga la sequía aun así daremos fruto y nuestras hojas estarán verdes.
Algunos consejos finales
No puedes esperar del hombre cosas que solo Dios puede darte. El reposo, la confianza, la llenura, la salvación solo viene de Dios, en el mismo salmo 22 dice que esperar en Dios trae libertad y salvación.
De las personas espera disfrute, una convivencia feliz, años de risas, placer pero no puedes poner la responsabilidad de Jesús en la gente porque el padre es tu socorro y tu pronto auxilio sólo en Él hay esperanza.
📖🙏El día que tu corazón se hace pedazos
Salmo 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Llegó ese día, esa mañana en la que tu corazón se fragmenta, se rompe, ese momento en el que sientes que algo se quebró, esa llamada que cambió el curso de tu historia, ese momento el cual no nos gustaría vivir pero que ninguno estamos exentos de eso. Y es que nuestro Señor Jesús lo dice en su palabra en Juan 16: 3 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
Creer en Jesús no nos hace exentos de momentos de aflicción pero sí nos prepara y nos fortalece para ese día, nos hace entender que solo no estamos, Jesús está al frente.
El Rey David se encuentra en un momento muy duro en su vida en la que no sabe si Dios está cerca o ya lo abandonó y es esa misma pregunta que hacemos todos cuando nuestro corazón se hace pedazos, cuando un matrimonio se rompe, un ser querido que se va, un familiar parte de esta tierra, todo eso produce tristeza y dolor profundo, el día que los valientes de David perdieron todo lloraron como niños, eran alrededor de 600 hombres llorando como unos bebes.
Hay un día que te descubres incapaz en hacer frente a las exigencias de la vida
Después de recibir noticias devastadoras te sientes acorralado, te sientes ahogado, colapsado, has perdido la capacidad de adaptarte a pesar de, eres incapaz de hacer frente al mundo, hay un día en el que te sientes que te has derrumbado por completo, de repente todo lo que soñaste ya no está. No hay respuestas, no hay reposo, clamas a Dios pero en reprochen y aun así no ves respuesta. Salmo 22: 2 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.
Cuando nuestro corazón está roto y no encuentra reposo la enfermedad nos pasa factura, el dolor la amargura nos cobra las deudas pendientes.
Puedes tener toda la unción pero esta en tu espíritu, puedes tener toda la visión pero esta en tu mente, entonces necesitas un cuerpo sano y un alma quebrantada por el Señor, de lo contrario colapsaras. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 1:2.
Nuestra alma y corazón debe reposar en Dios a pesar del mal día malo, recordemos una vez más, que aunque tengamos aflicción ya Cristo las venció todas.
Confía en el Señor más que en cualquier otra persona o cosa
Vivimos en una sociedad que nos enseña a reclamar y reprochar ¿en donde esta Dios? pero que no lo busca, es muy fácil hacernos las preguntas fáciles y por que no hace las difíciles ¿he buscado a Dios? La clave está en confiar en Jesús, buscarlo en todo tiempo y no confiar nunca en las intenciones de nuestro corazón. «el que confía en su propio corazón es un necio”.
Si en el momento que te encuentras estás pasando por una situación dolorosa, la clave es confiar en el Señor, Dios te ama y conoce tu corazón, está a tu lado en los momentos más difíciles, así que confía en él y verás su consolidación como un bálsamo sobre tu vida.
Como dice la palabra en el libro de Jeremías, seremos bendecidos cuando confiamos en el Señor a pesar de las tormentas, porque seremos como un árbol plantado junto a corrientes del agua y cuando venga la sequía aun así daremos fruto y nuestras hojas estarán verdes.
Algunos consejos finales
No puedes esperar del hombre cosas que solo Dios puede darte. El reposo, la confianza, la llenura, la salvación solo viene de Dios, en el mismo salmo 22 dice que esperar en Dios trae libertad y salvación.
De las personas espera disfrute, una convivencia feliz, años de risas, placer pero no puedes poner la responsabilidad de Jesús en la gente porque el padre es tu socorro y tu pronto auxilio sólo en Él hay esperanza.
📖❤️Devocional diario: “Cómo renovar la esperanza”🕊️
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” Romanos 15:4-5
¿Tú crees en el dicho popular que “la esperanza es lo último que se pierde”? Yo no estoy tan seguro. Cuando las cosas no salen como imaginábamos, cuando perdemos la confianza en las personas, cuando nos traicionan los amigos, cuando todo parece que va en contramano, cuando pasamos por una enfermedad delicada, somos propensos a pensar que de esa situación no vamos a salir. Y la esperanza se esfuma.
Los que nos aman tienden a decirnos frases que nos suenan estereotipadas: “¡Te vas a levantar!”, “¡Tú puedes!” “¡Sé valiente!”… Y pensamos: ¿cómo hago?, ¿cómo salgo de esta?, ¿cómo recuperar la esperanza que parece que la perdí definitivamente?
El apóstol Pablo nos dice que vayamos a la Palabra de Dios. Allí hay muchas historias, muchos consejos, proverbios y mandamientos que se escribieron para nosotros, para que podamos aprender con sus enseñanzas. El apóstol dice que por medio de las Escrituras obtenemos “paciencia” y “consolación”, los pilares fundamentales para renovar nuestra esperanza, que no nos atrevemos a pedirlas a Dios porque no son producto de liberación de una prueba, sino de la intervención divina en medio de ella.
Paciencia: En griego es hypomoné que significa “resistencia, alegre constancia, perseverancia”. El que tiene esta virtud es una persona que desafía y conquista en la adversidad, que sabe esperar el tiempo correcto celestial. No se precipita, no desespera, no intenta arreglar los planes de Dios para apresurarlos. Necesitamos crecer en paciencia para que nuestra esperanza sea firme.
Consolación: paráklesis en griego, significa “exhortado, confortado, alentado, animado”. La presencia de Dios en nuestras pruebas nos da consuelo sobrenatural, renueva nuestra alma, nos anima a seguir constantes en nuestro caminar diario con Dios. Así es como nuestra esperanza revive y permanecemos firmes en nuestra fe.
No es obra ni mérito nuestro. Pablo también nos recuerda que “el Dios de la paciencia y de la consolación” (sí, las mismas virtudes) estará siempre con nosotros. Él es el que las produce en nuestro carácter a través de la obra del Espíritu Santo. Hoy quiere renovar tu esperanza. Aunque todavía no veas resultados ni señales, espera y confía en el Señor. Él abrirá la puerta que parece todavía cerrada.
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” Romanos 15:4-5
¿Tú crees en el dicho popular que “la esperanza es lo último que se pierde”? Yo no estoy tan seguro. Cuando las cosas no salen como imaginábamos, cuando perdemos la confianza en las personas, cuando nos traicionan los amigos, cuando todo parece que va en contramano, cuando pasamos por una enfermedad delicada, somos propensos a pensar que de esa situación no vamos a salir. Y la esperanza se esfuma.
Los que nos aman tienden a decirnos frases que nos suenan estereotipadas: “¡Te vas a levantar!”, “¡Tú puedes!” “¡Sé valiente!”… Y pensamos: ¿cómo hago?, ¿cómo salgo de esta?, ¿cómo recuperar la esperanza que parece que la perdí definitivamente?
El apóstol Pablo nos dice que vayamos a la Palabra de Dios. Allí hay muchas historias, muchos consejos, proverbios y mandamientos que se escribieron para nosotros, para que podamos aprender con sus enseñanzas. El apóstol dice que por medio de las Escrituras obtenemos “paciencia” y “consolación”, los pilares fundamentales para renovar nuestra esperanza, que no nos atrevemos a pedirlas a Dios porque no son producto de liberación de una prueba, sino de la intervención divina en medio de ella.
Paciencia: En griego es hypomoné que significa “resistencia, alegre constancia, perseverancia”. El que tiene esta virtud es una persona que desafía y conquista en la adversidad, que sabe esperar el tiempo correcto celestial. No se precipita, no desespera, no intenta arreglar los planes de Dios para apresurarlos. Necesitamos crecer en paciencia para que nuestra esperanza sea firme.
Consolación: paráklesis en griego, significa “exhortado, confortado, alentado, animado”. La presencia de Dios en nuestras pruebas nos da consuelo sobrenatural, renueva nuestra alma, nos anima a seguir constantes en nuestro caminar diario con Dios. Así es como nuestra esperanza revive y permanecemos firmes en nuestra fe.
No es obra ni mérito nuestro. Pablo también nos recuerda que “el Dios de la paciencia y de la consolación” (sí, las mismas virtudes) estará siempre con nosotros. Él es el que las produce en nuestro carácter a través de la obra del Espíritu Santo. Hoy quiere renovar tu esperanza. Aunque todavía no veas resultados ni señales, espera y confía en el Señor. Él abrirá la puerta que parece todavía cerrada.
🍞 *Alimento Diario*
*'¿No es con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehová, y delante de su pueblo.' 1 Crónicas 22:18*
Dios lucha por nosotros, nos da victoria en las batallas de la vida, y nos concede la paz interior como fruto de su presencia. Él es nuestro guerrero y consolador. Hoy, que podamos entregar a el Señor nuestras luchas, confiando que Él nos hace vencer y nos llena con su paz, para que podamos vivir en descanso y confianza.
Oración: Señor, gracias por vencer mis batallas y darme paz. lucha por mí y consola mi corazón con tu amor. Que yo viva en tu victoria, en nombre de Jesús, nuestro Salvador, amén.
*'¿No es con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehová, y delante de su pueblo.' 1 Crónicas 22:18*
Dios lucha por nosotros, nos da victoria en las batallas de la vida, y nos concede la paz interior como fruto de su presencia. Él es nuestro guerrero y consolador. Hoy, que podamos entregar a el Señor nuestras luchas, confiando que Él nos hace vencer y nos llena con su paz, para que podamos vivir en descanso y confianza.
Oración: Señor, gracias por vencer mis batallas y darme paz. lucha por mí y consola mi corazón con tu amor. Que yo viva en tu victoria, en nombre de Jesús, nuestro Salvador, amén.