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**REFLEXIÓN DEL DÍA**
El precio de la reconciliación
17 de agosto de 2026
Lectura base: Génesis 42:25-38
**Generación corrompida**
A diario se realizan miles de transacciones; sin embargo, ni todo el dinero del mundo acumulado podrá pagar lo que costó la salvación. Recibirla exige una decisión y un quebrantamiento real: purificar el corazón y limpiar la mente. Eso es lo único que nos devuelve la comunión con Dios, perdida cuando el hombre se dispuso a pecar. Desde entonces, sus pensamientos quedaron cautivos y su voluntad fue destruida por la desobediencia.
Por eso es vital entregar nuestro terreno interior, para que esa tierra sea preparada y vuelva a ser fértil. Solo así podremos corregir los errores dentro del confuso laberinto de ideales que buscan el caos y desestabilizan a una humanidad sumergida en la mentira, extraviada en la vanidad y el pecado.
En Génesis 42, José ordenó llenar los costales de trigo y devolver el dinero de cada uno de sus hermanos. Aquello era provisión y gracia; sin embargo, para una conciencia culpable, la gracia se volvió temor. Al hallar el dinero en la boca del costal, los hermanos se sobresaltaron y dijeron: «¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?» (Génesis 42:28). La bondad de Dios los confrontó, porque sus corazones aún no estaban reconciliados. Por eso la Escritura dice: *«Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios»* (Salmos 25:8-10).
La importancia de obedecer
Nunca tendremos corazones obedientes con altivez. Ese es el veneno que nos ha separado de la cercanía de nuestro Creador y de la hermosura de su santidad. Es tiempo de tomar decisiones radicales y volver a la senda antigua, a los principios fundamentales que sostienen la fe.
Esta generación está en terapia intensiva, con los sentidos neutralizados. Lo único que puede devolverla a la vida es la potente Palabra que sale de la boca de Dios y el Espíritu de vida que activa nuevamente los sentidos para tener una conciencia limpia delante del Señor. Solo haciendo el bien podremos retornar a la ruta de vida eterna. Cristo busca corazones limpios, fieles y dispuestos a servir sin reservas.
El pasaje de Génesis nos confronta con dos reacciones equivocadas. Rubén quiso garantizar la reconciliación con un precio desesperado: «Harás morir a mis dos hijos si no te lo devuelvo; entrégalo en mis manos, y yo te lo devolveré» (Génesis 42:37). Pero la reconciliación no se compra con sacrificios nacidos de la culpa. Jacob, atrapado en el miedo, exclamó: «Contra mí son todas estas cosas» (Génesis 42:36), sin discernir que Dios estaba obrando en secreto para restaurar a su familia. El verdadero precio de la reconciliación no es el dinero ni la manipulación; es soltar el control, rendir el orgullo y confiar en el Dios que ya preparó la provisión.
Por eso la Palabra declara:
**«Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz»** (Salmos 37:10-11, RVR1960).
Hoy Dios sigue devolviendo el dinero en tu costal: te da muestras de gracia, pero si tu conciencia no ha sido rendida, la bondad te parecerá amenaza. Deja de negociar con Dios. Entrégale tu «Benjamín», aquello que retienes por miedo, y confía en el Dios que restaura lo que el pecado destruyó.
**Para reflexionar:**
1. ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por la paz con Dios?
2. ¿De qué manera estás cuidando la intimidad con el Salvador?
«Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las generaciones.»
Salmos 145:13 NVI
Por: Pastor Eleazar Matié
El precio de la reconciliación
17 de agosto de 2026
Lectura base: Génesis 42:25-38
**Generación corrompida**
A diario se realizan miles de transacciones; sin embargo, ni todo el dinero del mundo acumulado podrá pagar lo que costó la salvación. Recibirla exige una decisión y un quebrantamiento real: purificar el corazón y limpiar la mente. Eso es lo único que nos devuelve la comunión con Dios, perdida cuando el hombre se dispuso a pecar. Desde entonces, sus pensamientos quedaron cautivos y su voluntad fue destruida por la desobediencia.
Por eso es vital entregar nuestro terreno interior, para que esa tierra sea preparada y vuelva a ser fértil. Solo así podremos corregir los errores dentro del confuso laberinto de ideales que buscan el caos y desestabilizan a una humanidad sumergida en la mentira, extraviada en la vanidad y el pecado.
En Génesis 42, José ordenó llenar los costales de trigo y devolver el dinero de cada uno de sus hermanos. Aquello era provisión y gracia; sin embargo, para una conciencia culpable, la gracia se volvió temor. Al hallar el dinero en la boca del costal, los hermanos se sobresaltaron y dijeron: «¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?» (Génesis 42:28). La bondad de Dios los confrontó, porque sus corazones aún no estaban reconciliados. Por eso la Escritura dice: *«Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios»* (Salmos 25:8-10).
La importancia de obedecer
Nunca tendremos corazones obedientes con altivez. Ese es el veneno que nos ha separado de la cercanía de nuestro Creador y de la hermosura de su santidad. Es tiempo de tomar decisiones radicales y volver a la senda antigua, a los principios fundamentales que sostienen la fe.
Esta generación está en terapia intensiva, con los sentidos neutralizados. Lo único que puede devolverla a la vida es la potente Palabra que sale de la boca de Dios y el Espíritu de vida que activa nuevamente los sentidos para tener una conciencia limpia delante del Señor. Solo haciendo el bien podremos retornar a la ruta de vida eterna. Cristo busca corazones limpios, fieles y dispuestos a servir sin reservas.
El pasaje de Génesis nos confronta con dos reacciones equivocadas. Rubén quiso garantizar la reconciliación con un precio desesperado: «Harás morir a mis dos hijos si no te lo devuelvo; entrégalo en mis manos, y yo te lo devolveré» (Génesis 42:37). Pero la reconciliación no se compra con sacrificios nacidos de la culpa. Jacob, atrapado en el miedo, exclamó: «Contra mí son todas estas cosas» (Génesis 42:36), sin discernir que Dios estaba obrando en secreto para restaurar a su familia. El verdadero precio de la reconciliación no es el dinero ni la manipulación; es soltar el control, rendir el orgullo y confiar en el Dios que ya preparó la provisión.
Por eso la Palabra declara:
**«Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz»** (Salmos 37:10-11, RVR1960).
Hoy Dios sigue devolviendo el dinero en tu costal: te da muestras de gracia, pero si tu conciencia no ha sido rendida, la bondad te parecerá amenaza. Deja de negociar con Dios. Entrégale tu «Benjamín», aquello que retienes por miedo, y confía en el Dios que restaura lo que el pecado destruyó.
**Para reflexionar:**
1. ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por la paz con Dios?
2. ¿De qué manera estás cuidando la intimidad con el Salvador?
«Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las generaciones.»
Salmos 145:13 NVI
Por: Pastor Eleazar Matié
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Audio
Pastor: Ivan Vindas.
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A veces no estamos presos porque no exista una salida, sino porque nos acostumbramos demasiado a la prisión.
Jesús ya nos ofreció libertad, perdón y una vida nueva, pero muchas veces seguimos escogiendo las “migajas” del mundo: placeres momentáneos, hábitos que nos atan y cosas que nunca podrán llenar el corazón.
La llave está ahí. La puerta puede abrirse. Pero hay una decisión que nadie puede tomar por nosotros.
No te conformes con migajas cuando Cristo te ofrece verdadera libertad. 🙏
📖 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” — Juan 8:36
¿Y tú, qué necesitas soltar para comenzar a vivir en la libertad que Jesús te ofrece?
Jesús ya nos ofreció libertad, perdón y una vida nueva, pero muchas veces seguimos escogiendo las “migajas” del mundo: placeres momentáneos, hábitos que nos atan y cosas que nunca podrán llenar el corazón.
La llave está ahí. La puerta puede abrirse. Pero hay una decisión que nadie puede tomar por nosotros.
No te conformes con migajas cuando Cristo te ofrece verdadera libertad. 🙏
📖 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” — Juan 8:36
¿Y tú, qué necesitas soltar para comenzar a vivir en la libertad que Jesús te ofrece?
*REFLEXIÓN DEL DÍA*
*Atención y afecto constante*
Lectura bíblica: Génesis 44:18-34
*Temores fortalecidos*
Hay temores que no vienen para destruirnos, sino para revelarnos cuánto amamos y en quién hemos puesto la confianza. En Génesis 44, Judá enfrenta uno de esos momentos. La copa de José aparece en el saco de Benjamín y la sentencia parece firme: el joven quedará como esclavo. Judá pudo haberse retirado, justificarse o abandonar a Benjamín. Sin embargo, se acercó al gobernador, le abrió el corazón y le habló del dolor de su padre, del lazo profundo entre Jacob y Benjamín, y de su propia responsabilidad. Su angustia se vuelve intercesión:
*«¿Cómo subiré yo a mi padre si el joven no está conmigo? No sea que vea el mal que vendrá sobre mi padre»*
(Génesis 44:34).
El miedo no lo paralizó; lo convirtió en intercesión.
Dios nos ha puesto un sello: somos más que vencedores. No obstante, muchas veces no creemos que poseemos el potencial de triunfar y alcanzar los sueños que Él ha sembrado. Nos domina el temor al fracaso, al rechazo o a la pérdida. Pero cuando llevamos ese temor a la presencia de Dios, Él lo transforma en fortaleza. No se trata de negar lo que sentimos, sino de no permitir que el miedo gobierne nuestras decisiones. Judá sintió temor, pero el amor y la responsabilidad pudieron más. Por eso la Escritura declara:
*«Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor!»*
(Salmos 27:1 TLA).
*Humildad que sostiene la intercesión*
Judá no apeló a sus derechos ni acusó a otros. Reconoció:
*«Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos»*
(Génesis 44:16).
Su postura no fue orgullosa; fue humilde. Y en esa humildad halló autoridad para interceder. Cuando cumplimos los preceptos del Señor y nos acercamos a Él con corazón contrito, Él escucha nuestro clamor. Al esperar en Jehová y guardar su camino, Él nos exalta y nos da autoridad sobre principados, potestades y gobernadores de las tinieblas. Pero cuidado: ese lugar de autoridad no es para enaltecernos. Un corazón enaltecido se aleja de la presencia del Omnipotente. Debemos cuidarnos de reaccionar según los instintos naturales, porque contaminan el alma y nos separan de Dios. Busquemos cada día ser más como Cristo, mansos y humildes de corazón, para disfrutar las promesas de su palabra:
*«Los humildes poseerán la tierra y vivirán en paz y prosperidad»*
(Salmos 37:11).
*Responsable ante todo*
Comenzar desde la raíz de los problemas ayuda a reparar cualquier falla y a alcanzar la excelencia. Judá fue a la raíz: recordó que había salido fiador por Benjamín y que no podía volver a su padre sin el joven (Génesis 44:30-32). Practicó una justicia nacida del arrepentimiento y se ofreció a sí mismo como esclavo en lugar de su hermano:
*«Te ruego, pues, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por esclavo de mi señor, y que el joven suba con sus hermanos»*
(Génesis 44:33).
Este es el centro del evangelio: uno carga la culpa para que otro quede libre. En Judá vemos una sombra de Cristo, el Fiador perfecto, que se puso en nuestro lugar. Dios demanda santidad, porque Él es santo; y esa santidad no es una pose externa, sino un corazón limpio que asume responsabilidad por amor. Esto produce fidelidad al Señor y nos capacita para tomar decisiones sabias alineadas con su voluntad agradable y perfecta. Por eso la Escritura nos advierte:
*«Si hoy escuchan la voz de Dios, no sean tercos, como aquellos israelitas que no quisieron obedecerlo»*
(Hebreos 3:15 TLA).
Hoy el Señor te confronta: ¿hasta dónde llega tu amor? ¿Amas solo mientras no cueste? ¿Intercedes o huyes? ¿Eres fiador de los débiles o solo espectador de su dolor? La atención y el afecto constante no son sentimentalismo; son un pacto que se demuestra en la crisis.
*Atención y afecto constante*
Lectura bíblica: Génesis 44:18-34
*Temores fortalecidos*
Hay temores que no vienen para destruirnos, sino para revelarnos cuánto amamos y en quién hemos puesto la confianza. En Génesis 44, Judá enfrenta uno de esos momentos. La copa de José aparece en el saco de Benjamín y la sentencia parece firme: el joven quedará como esclavo. Judá pudo haberse retirado, justificarse o abandonar a Benjamín. Sin embargo, se acercó al gobernador, le abrió el corazón y le habló del dolor de su padre, del lazo profundo entre Jacob y Benjamín, y de su propia responsabilidad. Su angustia se vuelve intercesión:
*«¿Cómo subiré yo a mi padre si el joven no está conmigo? No sea que vea el mal que vendrá sobre mi padre»*
(Génesis 44:34).
El miedo no lo paralizó; lo convirtió en intercesión.
Dios nos ha puesto un sello: somos más que vencedores. No obstante, muchas veces no creemos que poseemos el potencial de triunfar y alcanzar los sueños que Él ha sembrado. Nos domina el temor al fracaso, al rechazo o a la pérdida. Pero cuando llevamos ese temor a la presencia de Dios, Él lo transforma en fortaleza. No se trata de negar lo que sentimos, sino de no permitir que el miedo gobierne nuestras decisiones. Judá sintió temor, pero el amor y la responsabilidad pudieron más. Por eso la Escritura declara:
*«Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor!»*
(Salmos 27:1 TLA).
*Humildad que sostiene la intercesión*
Judá no apeló a sus derechos ni acusó a otros. Reconoció:
*«Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos»*
(Génesis 44:16).
Su postura no fue orgullosa; fue humilde. Y en esa humildad halló autoridad para interceder. Cuando cumplimos los preceptos del Señor y nos acercamos a Él con corazón contrito, Él escucha nuestro clamor. Al esperar en Jehová y guardar su camino, Él nos exalta y nos da autoridad sobre principados, potestades y gobernadores de las tinieblas. Pero cuidado: ese lugar de autoridad no es para enaltecernos. Un corazón enaltecido se aleja de la presencia del Omnipotente. Debemos cuidarnos de reaccionar según los instintos naturales, porque contaminan el alma y nos separan de Dios. Busquemos cada día ser más como Cristo, mansos y humildes de corazón, para disfrutar las promesas de su palabra:
*«Los humildes poseerán la tierra y vivirán en paz y prosperidad»*
(Salmos 37:11).
*Responsable ante todo*
Comenzar desde la raíz de los problemas ayuda a reparar cualquier falla y a alcanzar la excelencia. Judá fue a la raíz: recordó que había salido fiador por Benjamín y que no podía volver a su padre sin el joven (Génesis 44:30-32). Practicó una justicia nacida del arrepentimiento y se ofreció a sí mismo como esclavo en lugar de su hermano:
*«Te ruego, pues, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por esclavo de mi señor, y que el joven suba con sus hermanos»*
(Génesis 44:33).
Este es el centro del evangelio: uno carga la culpa para que otro quede libre. En Judá vemos una sombra de Cristo, el Fiador perfecto, que se puso en nuestro lugar. Dios demanda santidad, porque Él es santo; y esa santidad no es una pose externa, sino un corazón limpio que asume responsabilidad por amor. Esto produce fidelidad al Señor y nos capacita para tomar decisiones sabias alineadas con su voluntad agradable y perfecta. Por eso la Escritura nos advierte:
*«Si hoy escuchan la voz de Dios, no sean tercos, como aquellos israelitas que no quisieron obedecerlo»*
(Hebreos 3:15 TLA).
Hoy el Señor te confronta: ¿hasta dónde llega tu amor? ¿Amas solo mientras no cueste? ¿Intercedes o huyes? ¿Eres fiador de los débiles o solo espectador de su dolor? La atención y el afecto constante no son sentimentalismo; son un pacto que se demuestra en la crisis.
📕❤️Devocional:
”TE BASTA CON MI GRACIA”🕊️
... pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.
(2 Corintios 12:9)
La gracia es el favor inmerecido que Dios tiene para con nosotros. Esa bondad le proporciona al que cree en Jesús una seguridad eterna, maravillosa, superior a todo lo que pueda imaginar. El apóstol Pablo recibió esa palabra de parte de Dios cuando oró 3 veces pidiendo sanidad de una enfermedad que él llamó una «espina o aguijón en el cuerpo» (2 Corintios 12).
«Te basta con mi gracia». Esa fue la respuesta que obtuvo del Padre. Tal vez Pablo esperaba ser sanado o recuperarse de forma inmediata, pero en aquel caso, el mayor milagro fue que Pablo se percató del cuidado de Dios sobre él y la fortaleza que le concedía día tras día. Fuera de la forma que fuera, Cristo estaba presente.
Muchas veces no logramos entender el por qué de algunos sufrimientos en nuestras vidas. La realidad es que nos muestran que somos débiles, que tenemos limitaciones y dependemos de Aquel que nos creó. Cuando todos nuestros recursos personales se acaban, confiamos en que el poder del Padre se perfeccionará cada día. En medio de las tribulaciones de la vida, él renueva nuestro vigor. Busca al Señor y confía totalmente en su bondad y en su misericordia.
Gracia reconfortante en medio del dolor
Ora y entrégate a Dios con todas tus "espinas" y aflicciones. Él te oye y te ayuda.
Confía que la gracia y la presencia de Dios están contigo ahora mismo y donde quiera que vayas.
¡Alaba! A pesar de la aflicción, cree que en Jesucristo hay alivio para todo el sufrimiento.
Lee la Biblia y esfuérzate en conocer mejor a Dios. Su Palabra aumentará tu fe y renovará tu esperanza.
¡No pierdas la fe! Busca al Señor. Jesús es tu fortaleza, y en su presencia hay salvación y victoria.
Ora:
Señor Dios, fortalece mi fe cuando paso por luchas, dolores y aflicciones. Cuando me fallan mis fuerzas, yo sé que tu poder permanece inamovible para siempre. Afirma mi vida y susténtame, Padre. Abrázame y consuélame cuando todo está difícil, pues solo te tengo a ti, mi Señor y mi Dios. Moldea mi vida con tu querer y enséñame a confiar que tu gracia me basta. En el nombre de Jesús, amén.
”TE BASTA CON MI GRACIA”🕊️
... pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.
(2 Corintios 12:9)
La gracia es el favor inmerecido que Dios tiene para con nosotros. Esa bondad le proporciona al que cree en Jesús una seguridad eterna, maravillosa, superior a todo lo que pueda imaginar. El apóstol Pablo recibió esa palabra de parte de Dios cuando oró 3 veces pidiendo sanidad de una enfermedad que él llamó una «espina o aguijón en el cuerpo» (2 Corintios 12).
«Te basta con mi gracia». Esa fue la respuesta que obtuvo del Padre. Tal vez Pablo esperaba ser sanado o recuperarse de forma inmediata, pero en aquel caso, el mayor milagro fue que Pablo se percató del cuidado de Dios sobre él y la fortaleza que le concedía día tras día. Fuera de la forma que fuera, Cristo estaba presente.
Muchas veces no logramos entender el por qué de algunos sufrimientos en nuestras vidas. La realidad es que nos muestran que somos débiles, que tenemos limitaciones y dependemos de Aquel que nos creó. Cuando todos nuestros recursos personales se acaban, confiamos en que el poder del Padre se perfeccionará cada día. En medio de las tribulaciones de la vida, él renueva nuestro vigor. Busca al Señor y confía totalmente en su bondad y en su misericordia.
Gracia reconfortante en medio del dolor
Ora y entrégate a Dios con todas tus "espinas" y aflicciones. Él te oye y te ayuda.
Confía que la gracia y la presencia de Dios están contigo ahora mismo y donde quiera que vayas.
¡Alaba! A pesar de la aflicción, cree que en Jesucristo hay alivio para todo el sufrimiento.
Lee la Biblia y esfuérzate en conocer mejor a Dios. Su Palabra aumentará tu fe y renovará tu esperanza.
¡No pierdas la fe! Busca al Señor. Jesús es tu fortaleza, y en su presencia hay salvación y victoria.
Ora:
Señor Dios, fortalece mi fe cuando paso por luchas, dolores y aflicciones. Cuando me fallan mis fuerzas, yo sé que tu poder permanece inamovible para siempre. Afirma mi vida y susténtame, Padre. Abrázame y consuélame cuando todo está difícil, pues solo te tengo a ti, mi Señor y mi Dios. Moldea mi vida con tu querer y enséñame a confiar que tu gracia me basta. En el nombre de Jesús, amén.
Familia clama a Dios por un milagro y adolescente recibe el riñón que necesitaba.
https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/familia-clama-a-dios-por-un-milagro-y-adolescente-recibe-el-rinon-que-necesitaba/
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¡INJUSTO! Suprema Corte de Pakistán deja libre a tres personas que quemaron viva a una pareja por ser cristianos.
https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/injusto-suprema-corte-de-pakistan-deja-libre-a-tres-personas-que-quemaron-viva-a-una-pareja-por-ser-cristianos/
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Alemania discute exhibición de carteles islámicos mientras la población lo rechaza rotundamente.
https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/alemania-discute-exhibicion-de-carteles-islamicos-mientras-la-poblacion-lo-rechaza-rotundamente/
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No todo lo que madura lo hace a la vista de los demás.
Hay cambios que ocurren en silencio, mientras el alma aprende a confiar.
Si hoy estás atravesando uno de esos momentos, sigue caminando. La vida también sabe esperar. 🤍🪷
Nery Perdomo
#CaminarDiario
Hay cambios que ocurren en silencio, mientras el alma aprende a confiar.
Si hoy estás atravesando uno de esos momentos, sigue caminando. La vida también sabe esperar. 🤍🪷
Nery Perdomo
#CaminarDiario
📖 Romanos 11:36 nos recuerda que Dios es el origen, el sustentador y el propósito de todas las cosas. Nada existe fuera de Su voluntad soberana, y toda la creación encuentra su verdadero sentido en Él y para Su gloria.
Cuando comprendemos esta verdad, dejamos de vivir para nuestra propia gloria y aprendemos a rendir cada área de nuestra vida al Señor. Porque todo proviene de Él, todo depende de Él y todo debe apuntar a Él. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.
#CaminarDiario
Cuando comprendemos esta verdad, dejamos de vivir para nuestra propia gloria y aprendemos a rendir cada área de nuestra vida al Señor. Porque todo proviene de Él, todo depende de Él y todo debe apuntar a Él. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.
#CaminarDiario