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REFLEXIÓN DEL DÍA
Familias Fructíferas
Lectura base: Génesis 13:1-13
Rendir culto a Dios: el altar que sostiene el éxito
El éxito que hoy se pregona en las redes sociales es, con frecuencia, un espejismo cruel. Se presenta como una máscara reluciente que promete estabilidad, pero solo oculta un vacío profundo que impide ver con claridad. Es una ilusión que seduce y engaña. Sin embargo, cuando una familia decide seguir el camino que Dios traza —cuidando a los suyos como la gallina cobija a sus polluelos— brota del corazón una gratitud que no depende de las circunstancias. Por eso la Escritura proclama:
“Por tu gran amor, salva mi vida; entonces podré seguir obedeciendo tus decretos.”
— Salmos 119:88 (NBV)
Acercarnos a Dios implica levantar un altar, no de piedras, sino de una vida rendida como sacrificio vivo y santo. Esa es la adoración que agrada al Señor. Nuestra alma queda protegida cuando hacemos de Él nuestro refugio constante. Solo así podemos abrazar la vida y contemplar la hermosura de la santidad de Jehová. La promesa es firme:
“Dios conoce la conducta de los que viven honradamente; la tierra prometida será de ellos para siempre.”
— Salmos 37:18 (TLA)
Abram lo entendió al regresar de Egipto. Subió a Betel, al lugar de su primer altar, y allí volvió a invocar el nombre del Señor (Génesis 13:3-4). Mientras Abram edificaba su vida sobre el altar, Lot levantaba sus ojos solo hacia la abundancia exterior.
Decisiones peligrosas: el precio de la mirada extraviada
Invertir en planes y proyectos exige evaluación, pero la sabiduría verdadera no nace de un cálculo meramente humano, sino de un corazón humilde y sencillo que guarda los mandamientos del Señor. Solo esa obediencia nos hace más sabios que nuestros adversarios. La Escritura lo expresa así:
“Deseo servirte con todo mi corazón, así que sé bueno conmigo como lo prometiste.”
— Salmos 119:58 (PDT)
La historia de Génesis 13 nos confronta con una dolorosa realidad: la prosperidad material puede provocar contiendas, pero la decisión de hacia dónde miramos determina nuestro destino. Abram dejó que Lot escogiera primero; Lot miró la llanura fértil del Jordán, que era “como el huerto del Señor”, y fue en dirección a Sodoma, sin advertir la podredumbre espiritual que allí crecía (Génesis 13:10-11, 13). Sus ojos codiciosos le llevaron a plantar su tienda cerca del abismo. Abram, en cambio, recibió de Dios la visión de toda la tierra, una herencia eterna.
La confrontación es inevitable: ¿estás guiando a tu familia con la mirada puesta en el altar del culto a Dios o en el brillo de la llanura egoísta? ¿Tu altar es una vida santa que agrada al Señor o solo un ritual vacío? Las decisiones de hoy marcan el destino de los tuyos. No edifiques tu hogar rozando Sodoma; levántalo sobre la roca del culto genuino, donde se invoca el nombre del Señor con integridad.
Para reflexionar con honestidad:
1. ¿Qué estrategias estás empleando para guiar a tu familia a ser verdaderamente fructífera, más allá de lo material?
2. ¿Cómo puedes rendir ese culto racional y santo que purifique tu mirada y te sostenga en decisiones correctas?
“El Señor es misericordioso y compasivo, lento para la ira y grande en amor.”
— Salmos 145:8 (NVI)
Por: Pastor Eleazar Matié
Familias Fructíferas
Lectura base: Génesis 13:1-13
Rendir culto a Dios: el altar que sostiene el éxito
El éxito que hoy se pregona en las redes sociales es, con frecuencia, un espejismo cruel. Se presenta como una máscara reluciente que promete estabilidad, pero solo oculta un vacío profundo que impide ver con claridad. Es una ilusión que seduce y engaña. Sin embargo, cuando una familia decide seguir el camino que Dios traza —cuidando a los suyos como la gallina cobija a sus polluelos— brota del corazón una gratitud que no depende de las circunstancias. Por eso la Escritura proclama:
“Por tu gran amor, salva mi vida; entonces podré seguir obedeciendo tus decretos.”
— Salmos 119:88 (NBV)
Acercarnos a Dios implica levantar un altar, no de piedras, sino de una vida rendida como sacrificio vivo y santo. Esa es la adoración que agrada al Señor. Nuestra alma queda protegida cuando hacemos de Él nuestro refugio constante. Solo así podemos abrazar la vida y contemplar la hermosura de la santidad de Jehová. La promesa es firme:
“Dios conoce la conducta de los que viven honradamente; la tierra prometida será de ellos para siempre.”
— Salmos 37:18 (TLA)
Abram lo entendió al regresar de Egipto. Subió a Betel, al lugar de su primer altar, y allí volvió a invocar el nombre del Señor (Génesis 13:3-4). Mientras Abram edificaba su vida sobre el altar, Lot levantaba sus ojos solo hacia la abundancia exterior.
Decisiones peligrosas: el precio de la mirada extraviada
Invertir en planes y proyectos exige evaluación, pero la sabiduría verdadera no nace de un cálculo meramente humano, sino de un corazón humilde y sencillo que guarda los mandamientos del Señor. Solo esa obediencia nos hace más sabios que nuestros adversarios. La Escritura lo expresa así:
“Deseo servirte con todo mi corazón, así que sé bueno conmigo como lo prometiste.”
— Salmos 119:58 (PDT)
La historia de Génesis 13 nos confronta con una dolorosa realidad: la prosperidad material puede provocar contiendas, pero la decisión de hacia dónde miramos determina nuestro destino. Abram dejó que Lot escogiera primero; Lot miró la llanura fértil del Jordán, que era “como el huerto del Señor”, y fue en dirección a Sodoma, sin advertir la podredumbre espiritual que allí crecía (Génesis 13:10-11, 13). Sus ojos codiciosos le llevaron a plantar su tienda cerca del abismo. Abram, en cambio, recibió de Dios la visión de toda la tierra, una herencia eterna.
La confrontación es inevitable: ¿estás guiando a tu familia con la mirada puesta en el altar del culto a Dios o en el brillo de la llanura egoísta? ¿Tu altar es una vida santa que agrada al Señor o solo un ritual vacío? Las decisiones de hoy marcan el destino de los tuyos. No edifiques tu hogar rozando Sodoma; levántalo sobre la roca del culto genuino, donde se invoca el nombre del Señor con integridad.
Para reflexionar con honestidad:
1. ¿Qué estrategias estás empleando para guiar a tu familia a ser verdaderamente fructífera, más allá de lo material?
2. ¿Cómo puedes rendir ese culto racional y santo que purifique tu mirada y te sostenga en decisiones correctas?
“El Señor es misericordioso y compasivo, lento para la ira y grande en amor.”
— Salmos 145:8 (NVI)
Por: Pastor Eleazar Matié
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📕❤️” DIOS NO SE OLVIDA DE TI”🕊️
¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.
(Isaías 49:15-16)
La noticia de un bebé abandonado suena terrible a los oídos de cualquier persona. De todas formas, aun cuando los padres humanos - por alguna razón - fueran capaces de olvidar a su pequeñín, nuestro Padre Dios nunca lo hará.
A Dios le interesan hasta los detalles más sencillos de nuestra vida aunque muchas veces no logramos percibirlo. El amor y el cuidado de Dios son visibles de forma amplia y diversa en toda su creación y en cómo él sustenta el universo tan vasto y complejo. Además de eso, él también está atento de forma particular a cada individuo. Dios te conoce tan bien que sabe cuáles son tus limites personales.
Aunque algunos puedan menospreciarte u olvidarte, el Señor Jesús te conoce plenamente y no te abandona nunca. Él está consciente de tus limitaciones, de tu potencial y aun conoce tus necesidades más específicas. ¡Confía en su amor leal!
Recuerda hoy que el Padre no se olvida de ti:
Toma un tiempo para reflexionar y presentar a Dios en oración tus necesidades y debilidades. A pesar de que él ya las conoce, él desea que desarrolles una buena comunicación y una amistad verdadera con él.
Lee la Biblia y confía en todo lo que Dios quiso comunicar a sus amados. Necesitamos recordar su Palabra en todo momento.
Prepara pequeñas notas con las verdades que aprendes sobre Dios y colócalas en lugares estratégicos donde las puedas ver (la agenda, el celular, tu computadora, el espejo, tu escritorio, etc). Esto te ayudará a estar consciente de la fidelidad y el amor del Padre celestial.
Comparte con otros que Jesús nunca nos abandona aunque algunas personas amadas lo hagan. Él se interesa por sus hijos como una madre que cuida a su bebé indefenso. Dios es el Padre amoroso que cuida de todos los que dependen de él.
Ora:
Señor Dios, reconozco que tú eres bueno y que me amas con amor incondicional. A pesar de mis defectos y faltas tú siempre te interesas por mí. Perdóname porque olvido esto cuando estoy en medio de dificultades y hasta llego a pensar que estás lejos de mí. Gracias porque tú no te olvidas aun cuando yo me olvido de buscarte o de agradecerte. Por favor, ayúdame a recordar y a confiar siempre en tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.
¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.
(Isaías 49:15-16)
La noticia de un bebé abandonado suena terrible a los oídos de cualquier persona. De todas formas, aun cuando los padres humanos - por alguna razón - fueran capaces de olvidar a su pequeñín, nuestro Padre Dios nunca lo hará.
A Dios le interesan hasta los detalles más sencillos de nuestra vida aunque muchas veces no logramos percibirlo. El amor y el cuidado de Dios son visibles de forma amplia y diversa en toda su creación y en cómo él sustenta el universo tan vasto y complejo. Además de eso, él también está atento de forma particular a cada individuo. Dios te conoce tan bien que sabe cuáles son tus limites personales.
Aunque algunos puedan menospreciarte u olvidarte, el Señor Jesús te conoce plenamente y no te abandona nunca. Él está consciente de tus limitaciones, de tu potencial y aun conoce tus necesidades más específicas. ¡Confía en su amor leal!
Recuerda hoy que el Padre no se olvida de ti:
Toma un tiempo para reflexionar y presentar a Dios en oración tus necesidades y debilidades. A pesar de que él ya las conoce, él desea que desarrolles una buena comunicación y una amistad verdadera con él.
Lee la Biblia y confía en todo lo que Dios quiso comunicar a sus amados. Necesitamos recordar su Palabra en todo momento.
Prepara pequeñas notas con las verdades que aprendes sobre Dios y colócalas en lugares estratégicos donde las puedas ver (la agenda, el celular, tu computadora, el espejo, tu escritorio, etc). Esto te ayudará a estar consciente de la fidelidad y el amor del Padre celestial.
Comparte con otros que Jesús nunca nos abandona aunque algunas personas amadas lo hagan. Él se interesa por sus hijos como una madre que cuida a su bebé indefenso. Dios es el Padre amoroso que cuida de todos los que dependen de él.
Ora:
Señor Dios, reconozco que tú eres bueno y que me amas con amor incondicional. A pesar de mis defectos y faltas tú siempre te interesas por mí. Perdóname porque olvido esto cuando estoy en medio de dificultades y hasta llego a pensar que estás lejos de mí. Gracias porque tú no te olvidas aun cuando yo me olvido de buscarte o de agradecerte. Por favor, ayúdame a recordar y a confiar siempre en tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.
📕❤️ ”DIOS ESTÁ CON NOSOTROS EN CADA DESAFÍO”🕊️
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré.»
(Hebreos 13:5)
Cuando pasamos por momentos difíciles es normal sentirnos inseguros, pero Dios nunca nos abandona. Él nos sostiene y nos da fuerzas, incluso en las situaciones más complicadas. En medio de las tormentas que trae la vida, podemos confiar en la promesa de que él está con nosotros y no nos abandonará.
Dios comprende nuestras luchas, nuestros miedos y nuestras preocupaciones. Él no solo nos acompaña, sino que también transforma esas dificultades en oportunidades de crecimiento. Cuando ponemos nuestra confianza en Dios, nuestros problemas se vuelven más livianos, porque aprendemos a depositar nuestras preocupaciones en sus manos.
Echa sobre Jehová tu carga
y él te sostendrá;
no dejará para siempre caído al justo.
(Salmo 55:22)
Dios, además de estar con nosotros, va delante de nosotros preparando el camino y ayudándonos a superar cada barrera. Su presencia trae fuerza, valentía y esperanza para seguir adelante. Él es nuestro refugio seguro, siempre disponible para ayudarnos.
Por eso, ante los problemas, recuerda que Dios está a tu lado, dispuesto a ayudarte y guiarte. No importa el tamaño del desafío, con Dios puedes encontrar la fuerza para superarlo todo. Confía en él y recuerda que él nunca te dejará solo.
Con la protección del Padre
Presencia constante: Dios nunca nos abandona, ni en los momentos de dificultad. Él nos acompaña siempre en cada desafío.
Fuerza en medio de las debilidades: Cuando somos débiles, Dios nos fortalece, convirtiendo nuestras luchas en oportunidades de crecimiento y superación.
Confía en la protección de Dios: Dios va delante de nosotros, preparando el camino y guiándonos con amor y cuidado. No hay nada que temer, solo creer.
Ora:
Señor, te doy gracias por tu presencia constante. Fortaléceme en mis luchas y guía mis pasos. Confío en ti, sabiendo que eres mi refugio y protección. Ayúdame a encontrar siempre paz y valor en tu amor. Amén.
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré.»
(Hebreos 13:5)
Cuando pasamos por momentos difíciles es normal sentirnos inseguros, pero Dios nunca nos abandona. Él nos sostiene y nos da fuerzas, incluso en las situaciones más complicadas. En medio de las tormentas que trae la vida, podemos confiar en la promesa de que él está con nosotros y no nos abandonará.
Dios comprende nuestras luchas, nuestros miedos y nuestras preocupaciones. Él no solo nos acompaña, sino que también transforma esas dificultades en oportunidades de crecimiento. Cuando ponemos nuestra confianza en Dios, nuestros problemas se vuelven más livianos, porque aprendemos a depositar nuestras preocupaciones en sus manos.
Echa sobre Jehová tu carga
y él te sostendrá;
no dejará para siempre caído al justo.
(Salmo 55:22)
Dios, además de estar con nosotros, va delante de nosotros preparando el camino y ayudándonos a superar cada barrera. Su presencia trae fuerza, valentía y esperanza para seguir adelante. Él es nuestro refugio seguro, siempre disponible para ayudarnos.
Por eso, ante los problemas, recuerda que Dios está a tu lado, dispuesto a ayudarte y guiarte. No importa el tamaño del desafío, con Dios puedes encontrar la fuerza para superarlo todo. Confía en él y recuerda que él nunca te dejará solo.
Con la protección del Padre
Presencia constante: Dios nunca nos abandona, ni en los momentos de dificultad. Él nos acompaña siempre en cada desafío.
Fuerza en medio de las debilidades: Cuando somos débiles, Dios nos fortalece, convirtiendo nuestras luchas en oportunidades de crecimiento y superación.
Confía en la protección de Dios: Dios va delante de nosotros, preparando el camino y guiándonos con amor y cuidado. No hay nada que temer, solo creer.
Ora:
Señor, te doy gracias por tu presencia constante. Fortaléceme en mis luchas y guía mis pasos. Confío en ti, sabiendo que eres mi refugio y protección. Ayúdame a encontrar siempre paz y valor en tu amor. Amén.
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Avivamiento - Claudio Freidson
#Shorts
#Shorts
Ser padres es de las pruebas más ricas y complejas, si escogiéramos con un
poco más de conciencia, nos daríamos cuenta de que nuestros hijos son un
espejo impresionante de nuestra luz y nuestra sombra. Nos hace falta mirar la
paternidad con adultez y responsabilidad, entendiendo que para que tus hijos
sean felices, tú debes ser feliz como persona y dejar de vaciar tantas carencias
en alguien que vino a aprender de ti y no a salvarte de nada.
#Reflexiones
poco más de conciencia, nos daríamos cuenta de que nuestros hijos son un
espejo impresionante de nuestra luz y nuestra sombra. Nos hace falta mirar la
paternidad con adultez y responsabilidad, entendiendo que para que tus hijos
sean felices, tú debes ser feliz como persona y dejar de vaciar tantas carencias
en alguien que vino a aprender de ti y no a salvarte de nada.
#Reflexiones