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Un corazón que se endurece
Lee: Hebreos 3:7-15
Es fascinante poder ver tu propio corazón. Hace poco, lo hice. Un dolor en el pecho me llevó al médico, quien ordenó estudios que revelaron que mi corazón tiene exceso de calcio. Los médicos lo llaman aterosclerosis: endurecimiento de las arterias.
He hecho grandes cambios en mi dieta y actividad física, pero también comprendí que mis problemas cardíacos no surgieron de la noche a la mañana. En mi caso, fueron el fruto de decisiones insalubres. Con el tiempo, esos hábitos afectaron la salud de mi corazón.
Las Escrituras usan un lenguaje similar para describir la falta de salud espiritual. Nuestro corazón puede endurecerse gradualmente hacia Dios. Hebreos 3:7-8 (haciendo referencia al Salmo 95:7-8) dice: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación». Después de que Dios liberó a su pueblo de Egipto, ellos lo «probaron» (v. 9) durante su tiempo en el desierto.
Dios les había provisto fielmente, pero se negaron a reconocerlo (vv. 9-10). ¿Y nosotros? ¿Qué hábitos nos alejan de Dios, endureciendo nuestro corazón contra Él día tras día? Todos tomamos algunas de esas decisiones. Por eso, agradezco que hoy, Dios nos ofrece cambiar nuestro corazón de piedra por uno suavizado por su amor (ver Ezequiel 36:26).
Adam Holz
#NuestroPanDiario
Lee: Hebreos 3:7-15
Es fascinante poder ver tu propio corazón. Hace poco, lo hice. Un dolor en el pecho me llevó al médico, quien ordenó estudios que revelaron que mi corazón tiene exceso de calcio. Los médicos lo llaman aterosclerosis: endurecimiento de las arterias.
He hecho grandes cambios en mi dieta y actividad física, pero también comprendí que mis problemas cardíacos no surgieron de la noche a la mañana. En mi caso, fueron el fruto de decisiones insalubres. Con el tiempo, esos hábitos afectaron la salud de mi corazón.
Las Escrituras usan un lenguaje similar para describir la falta de salud espiritual. Nuestro corazón puede endurecerse gradualmente hacia Dios. Hebreos 3:7-8 (haciendo referencia al Salmo 95:7-8) dice: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación». Después de que Dios liberó a su pueblo de Egipto, ellos lo «probaron» (v. 9) durante su tiempo en el desierto.
Dios les había provisto fielmente, pero se negaron a reconocerlo (vv. 9-10). ¿Y nosotros? ¿Qué hábitos nos alejan de Dios, endureciendo nuestro corazón contra Él día tras día? Todos tomamos algunas de esas decisiones. Por eso, agradezco que hoy, Dios nos ofrece cambiar nuestro corazón de piedra por uno suavizado por su amor (ver Ezequiel 36:26).
Adam Holz
#NuestroPanDiario
La preocupación tiene una trampa: se siente útil.
Como si calcularle el problema fuera resolverlo. Como si darle más vueltas al "¿y si no alcanza?" le añadiera algo. Pero Jesús observó algo que nosotros pasamos por alto: los lirios no negocian con el invierno que viene. No hacen cuentas. No temen. Y están vestidos mejor que un rey.
Y el punto no es que tú seas un lirio.
El punto es que tú eres más. El lirio recibe belleza por un día. Tú recibes herencia permanente. El lirio no costó nada. Tú costaste todo.
Si Él vistió lo que dura 24 horas, ¿va a descuidar lo que compró con sangre?
Eso no quiere decir que todo esté resuelto hoy. Quiere decir que tienes un Padre que ya lo sabía antes que tú empezaras a preocuparte —y que igual provee.
Quítate esa ropa que no es tuya: el miedo por la renta, la angustia por tus hijos, el "¿y si no alcanza?". No porque sea fácil quitársela. Sino porque no te pertenece.
Mateo 6:28-30
#CaminarDiario
Como si calcularle el problema fuera resolverlo. Como si darle más vueltas al "¿y si no alcanza?" le añadiera algo. Pero Jesús observó algo que nosotros pasamos por alto: los lirios no negocian con el invierno que viene. No hacen cuentas. No temen. Y están vestidos mejor que un rey.
Y el punto no es que tú seas un lirio.
El punto es que tú eres más. El lirio recibe belleza por un día. Tú recibes herencia permanente. El lirio no costó nada. Tú costaste todo.
Si Él vistió lo que dura 24 horas, ¿va a descuidar lo que compró con sangre?
Eso no quiere decir que todo esté resuelto hoy. Quiere decir que tienes un Padre que ya lo sabía antes que tú empezaras a preocuparte —y que igual provee.
Quítate esa ropa que no es tuya: el miedo por la renta, la angustia por tus hijos, el "¿y si no alcanza?". No porque sea fácil quitársela. Sino porque no te pertenece.
Mateo 6:28-30
#CaminarDiario
🌿 Más profundo…
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.” (Romanos 5:20)
Hay heridas que parecen muy profundas…
Cosas que dolieron de verdad,
palabras que marcaron,
momentos que no se olvidan fácil.
Y a veces sientes que eso te define.
Pero no.
El amor de Dios llega más profundo.
Más que tu pasado,
más que lo que te hicieron,
más que lo que aún duele.
No lo ignora…
lo alcanza.
Lo cubre,
lo sana,
lo transforma.
Tu herida es real…
pero no es lo más profundo en ti.
El amor de Dios sí lo es.
Y hoy…
eso también puede ser un respiro. 🤍
#CaminarDiario
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.” (Romanos 5:20)
Hay heridas que parecen muy profundas…
Cosas que dolieron de verdad,
palabras que marcaron,
momentos que no se olvidan fácil.
Y a veces sientes que eso te define.
Pero no.
El amor de Dios llega más profundo.
Más que tu pasado,
más que lo que te hicieron,
más que lo que aún duele.
No lo ignora…
lo alcanza.
Lo cubre,
lo sana,
lo transforma.
Tu herida es real…
pero no es lo más profundo en ti.
El amor de Dios sí lo es.
Y hoy…
eso también puede ser un respiro. 🤍
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Buenos días.
Llegamos a un nuevo fin de semana, donde disfrutaremos de un tiempo de renovación y de congregación para recibir y disfrutar la Gloria de Dios.
Hoy vamos a leer 1 Samuel capítulo 22 que nos enseña, que por nuestra Fe y Mentalidad podemos ayudar a que otros sean transformados en personas exitosas y bendecidas.
Somos bendición donde quiera que estemos.
Feliz fin de semana.
Llegamos a un nuevo fin de semana, donde disfrutaremos de un tiempo de renovación y de congregación para recibir y disfrutar la Gloria de Dios.
Hoy vamos a leer 1 Samuel capítulo 22 que nos enseña, que por nuestra Fe y Mentalidad podemos ayudar a que otros sean transformados en personas exitosas y bendecidas.
Somos bendición donde quiera que estemos.
Feliz fin de semana.
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Hay cargas que no siempre se ven, pero se sienten. Amarguras que se fueron acumulando en silencio, resentimientos que nadie notó, frustraciones que nunca salieron en palabras y emociones que parecían pequeñas, pero poco a poco empezaron a contaminar la paz interior. A veces una persona sigue sonriendo, sigue trabajando, sigue ayudando a otros, pero por dentro sabe que necesita una limpieza profunda de Dios.
La Biblia dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Esa oración no nace de alguien que quiere aparentar perfección, sino de alguien que reconoce que su interior necesita ser tratado por el Señor. Porque hay cosas que no basta con ignorarlas; hay que llevarlas a la presencia de Dios para que Él las arranque desde la raíz.
La amargura no siempre llega de golpe. A veces nace de una herida no sanada, de una decepción repetida, de una palabra que dolió, de una injusticia que no supiste cómo procesar o de una frustración que guardaste demasiado tiempo. Y cuando no se entrega a Dios, empieza a mezclarse con la manera de hablar, de mirar, de responder y de vivir. Por eso el corazón necesita limpieza, no solo alivio.
Dios no quiere que cargues emociones que envenenen tu presente. Él no quiere que vivas reaccionando desde heridas viejas, ni que tu alma se acostumbre a respirar resentimiento. Su deseo es purificarte por dentro, sanar lo que se acumuló y renovar tu espíritu para que lo que salga de ti sea vida, paz, mansedumbre, verdad y amor.
Hoy puedes acercarte al Señor sin esconder nada. Puedes decirle: “Limpia lo que yo no pude limpiar. Sana lo que se escondió. Quita lo que se volvió pesado. Purifica mi interior.” Dios no rechaza un corazón sincero. Él sabe entrar en los lugares más profundos del alma y hacer una obra que ninguna fuerza humana puede lograr.
Que esta oración sea tu descanso: Señor, limpia mi corazón de todo residuo que no viene de Ti. Quita la amargura, el resentimiento y la frustración escondida. Purifica mi interior hasta que mi vida refleje Tu paz y mi boca vuelva a soltar palabras que edifiquen. Amén. 🙏✨
#CaminarDiario
La Biblia dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Esa oración no nace de alguien que quiere aparentar perfección, sino de alguien que reconoce que su interior necesita ser tratado por el Señor. Porque hay cosas que no basta con ignorarlas; hay que llevarlas a la presencia de Dios para que Él las arranque desde la raíz.
La amargura no siempre llega de golpe. A veces nace de una herida no sanada, de una decepción repetida, de una palabra que dolió, de una injusticia que no supiste cómo procesar o de una frustración que guardaste demasiado tiempo. Y cuando no se entrega a Dios, empieza a mezclarse con la manera de hablar, de mirar, de responder y de vivir. Por eso el corazón necesita limpieza, no solo alivio.
Dios no quiere que cargues emociones que envenenen tu presente. Él no quiere que vivas reaccionando desde heridas viejas, ni que tu alma se acostumbre a respirar resentimiento. Su deseo es purificarte por dentro, sanar lo que se acumuló y renovar tu espíritu para que lo que salga de ti sea vida, paz, mansedumbre, verdad y amor.
Hoy puedes acercarte al Señor sin esconder nada. Puedes decirle: “Limpia lo que yo no pude limpiar. Sana lo que se escondió. Quita lo que se volvió pesado. Purifica mi interior.” Dios no rechaza un corazón sincero. Él sabe entrar en los lugares más profundos del alma y hacer una obra que ninguna fuerza humana puede lograr.
Que esta oración sea tu descanso: Señor, limpia mi corazón de todo residuo que no viene de Ti. Quita la amargura, el resentimiento y la frustración escondida. Purifica mi interior hasta que mi vida refleje Tu paz y mi boca vuelva a soltar palabras que edifiquen. Amén. 🙏✨
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