🇨🇺📻📡 Radio SHADDAI.🔥🇨🇺. La 1ra 🎙en llevar Palabra de Dios a tu vida .Baracoa. 🤗
972 subscribers
11.5K photos
7.31K videos
47 files
5K links
Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
Download Telegram
Hay dolores que no se explican…
solo se atraviesan.

La historia de Rick Warren y Kay Warren no se define únicamente por el ministerio, los libros o el impacto de Saddleback Church.

Se define también por una de las pruebas más profundas que puede enfrentar una familia:

el dolor de perder a un hijo.

Durante años, muchos vieron en Rick al pastor reconocido, autor de Una vida con propósito, líder influyente y voz espiritual para millones.

Y junto a él estaba Kay, fuerte, sensible y profundamente comprometida con la fe, la familia y el servicio.

Desde afuera parecía una historia de estabilidad.

Pero incluso las casas más admiradas conocen noches oscuras.

Su hijo, Matthew, luchó durante años con enfermedad mental y una profunda batalla emocional.

Fue una temporada larga.

Dolorosa.

Compleja.

Porque hay sufrimientos que no se resuelven con una sola oración ni con una respuesta rápida.

Como padres, hicieron lo que muchos hacen:

orar.
Buscar ayuda.
Esperar.
Sostener.

Y aun así, había días donde el peso parecía insoportable.

Amar a alguien que está peleando contra una oscuridad interna tan profunda puede dejar a una familia sintiéndose impotente.

Quieres salvar.

Quieres cargar.

Quieres cambiar el final.

Pero hay dolores donde el amor también aprende a llorar sin controlar.

Finalmente llegó la noticia que ningún padre quiere recibir.

Matthew murió por suicidio.

Y con eso, el mundo pareció detenerse.

No importa cuánta fe tengas…
hay pérdidas que rompen el lenguaje.

No había sermón suficiente.

No había respuesta fácil.

Solo duelo.

Silencio.

Lágrimas.

Y esa pregunta que tantos padres heridos conocen:

“¿Cómo se sigue después de esto?”

Muchos habrían esperado que el dolor los aislara completamente.

Pero ellos eligieron algo distinto.

No negar el sufrimiento.

Atravesarlo con honestidad.

Rick y Kay hablaron públicamente sobre su pérdida.

No desde una plataforma de perfección…
desde la herida.

Eso ayudó a miles.

Porque mucha gente vive dolor en silencio creyendo que la fe exige esconderlo.

Ellos mostraron lo contrario.

Que llorar no contradice creer.

Que el duelo no significa ausencia de Dios.

Que incluso una familia de fe puede caminar por valles profundos.

Kay especialmente habló sobre salud mental, compasión y la necesidad de que la iglesia aprenda a acompañar sin juicio.

Porque muchas personas no necesitan más respuestas rápidas…
necesitan presencia.

Necesitan ser vistas.

Necesitan gracia.

Su matrimonio también fue probado ahí.

Porque el dolor puede unir…
o puede separar.

Y ellos eligieron permanecer.

No porque fuera fácil.

Porque decidieron no soltar la mano del otro en medio del duelo.

Entendieron que algunas temporadas no se sobreviven con grandes discursos…
sino con fidelidad diaria.

Con silencio compartido.
Con oración.
Con lágrimas.
Con presencia.

Su mayor testimonio no fue evitar el sufrimiento.

Fue seguir amando dentro de él.

Fue seguir sirviendo aun con el corazón herido.

Fue demostrar que la fe no siempre evita la tormenta…
pero sí puede sostenerte dentro de ella.

Su consejo para parejas, matrimonios y noviazgos podría resumirse así:

No midas la fortaleza de tu fe solo en tiempos buenos.

Permite que el dolor también te acerque, no solo te aísle.

Hablen.
Lloren.
Busquen ayuda.

La salud mental no debe tratarse con vergüenza, sino con compasión.

Y recuerda esto:

a veces el mayor acto de amor
no es tener todas las respuestas…
es simplemente quedarse.

Rick Warren y Kay Warren no construyeron una historia sin dolor.

Construyeron una fe que permaneció dentro de él.

Y eso…
es uno de los testimonios más profundos que existen. 📖✨️💖

#VidasQueInspiran
“Volverá cuando tú ya no sientas nada…”
y qué verdad tan silenciosa encierra esa frase.

A veces la vida tiene esa forma extraña
de traer de regreso a quien un día se fue,
pero justo cuando el corazón
ya aprendió a vivir sin su ausencia.

Porque el tiempo, aunque duela,
hace su trabajo en silencio.
Va cerrando heridas,
va apagando lo que antes ardía,
va enseñando a soltar
aunque no queramos.

Y un día, sin darte cuenta,
ya no duele igual,
ya no esperas mensajes,
ya no construyes recuerdos en el aire.

Es ahí…
cuando la calma reemplaza al vacío,
cuando la costumbre de extrañar
se transforma en paz.

Y entonces, vuelve.

Pero ya no eres el mismo,
ya no sientes igual,
ya no necesitas lo que antes parecía imprescindible.

Porque aprendiste a reconstruirte,
a llenarte con tu propia presencia,
a entender que el amor
no debe doler para sentirse real.

Y en ese reencuentro tardío,
te das cuenta de algo profundo:
no era la persona,
era lo que sentías en ese momento.

Quizás por eso dicen
que algunas historias no vuelven
para quedarse,
sino para mostrarte
cuánto has cambiado.

Porque cuando alguien regresa
y tú ya no sientes nada,
no es frialdad…
es sanación.

#Reflexiones
Cuida tus palabras

“Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío.”
— Eclesiastés 10:12-13 (RVR1960)

Todo comienza con una palabra…

El sabio edifica, consuela, da gracia.
Pero el necio… poco a poco se destruye con lo que dice.

No empieza mal…
empieza pequeño.

Un comentario.
Una crítica.
Una palabra sin filtro.

Y cuando se da cuenta,
ya no está edificando… está dañando.

Porque lo que sale de tu boca
es un reflejo de lo que hay en tu corazón.

Aplicación:

Antes de hablar, detente.
No todo lo que piensas debe salir.

Dios quiere que tus palabras
sean medicina, no herida

Mary Chacón

#CaminarDiario
Dios no derrama lo nuevo sobre estructuras viejas que se resisten a cambiar.

Hay temporadas donde Él rompe moldes, sana heridas y transforma pensamientos para prepararte para algo mayor. Si sigues aferrado a viejos hábitos, orgullo o mentalidad pasada, limitarás lo que quiere hacer en ti. A veces la gloria de mañana exige soltar la versión de ayer. 🔥🙏

📖 Marcos 2:22 Nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres… pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.
𝐕𝐄𝐑𝐒𝐈𝐂𝐔𝐋𝐎 𝐃𝐄𝐋 𝐃𝐈‌𝐀- 13 𝐃𝐄 MAYO 𝐃𝐄𝐋 𝟐𝟎𝟐𝟔

Salmos 94:18 (RV1960) 📖

Cuando sientes que pierdes el control o que tus fuerzas no bastan, la misericordia de Dios actúa como un soporte inmediato.

No necesitas ser perfecto ni caminar sin tropezar; Su amor te sostiene justo en el momento del desequilibrio para evitar que caigas. Tu seguridad no depende de tu firmeza, sino de la mano que te sujeta.👏❤️

👉🏼 𝐃𝐞𝐬𝐜𝐮𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨‌𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫𝐚‌ 𝐭𝐮 𝐝𝐢‌𝐚: 👇🏼

https://www.bibliatodo.com/versiculo-del-dia/Reina-valera-1960?s=Salmos-94:18
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
A veces el enemigo no te quita las cosas de golpe… Ataca tu fe; te llena de miedo, de cansancio y de dudas hasta que tú mismo comienzas a soltar lo que Dios te dio.
#Shorts
”𝐔𝐧 𝐛𝐮𝐞𝐧 𝐡𝐢𝐣𝐨 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚...𝐔𝐧 𝐛𝐮𝐞𝐧 𝐡𝐢𝐣𝐨 𝐬𝐞 𝐯𝐚.
Esta frase incomoda.
Porque nos enseñaron que amar es permanecer, sostener, no alejarse, no “fallar”.

Pero muchas veces eso no es amor.
Es miedo.
Es culpa.
Es una lealtad silenciosa que ata.

Un hijo está verdaderamente en paz con sus padres cuando puede irse con el corazón liviano.
Cuando puede hacer su vida sin sentir que abandona, que traiciona, que deja una deuda pendiente.

La paz no se mide por la cercanía física.
Se siente en la libertad interna.

Cuando un hijo toma la vida tal como vino —con lo que hubo y con lo que faltó— sin reclamo, sin exigencia, sin querer reescribir la historia, algo se ordena profundamente dentro.
Ya no necesita quedarse para compensar.
Ya no carga destinos ajenos.
Ya no ocupa lugares que no le corresponden.

Entonces aparece el movimiento natural:
salir al mundo, ir hacia su propio destino.

Muchos hijos no se van porque están ligados por lealtades invisibles.
Una madre que sufrió.
Un padre que no pudo.
Una historia que quedó inconclusa.

Y sin darse cuenta, el hijo se queda para sostener.
Para acompañar.
Para no “dejar solos”.

Pero un hijo no vino a salvar a sus padres.
Vino a recibir la vida… y a vivirla.

Cuando los padres aman desde un lugar profundo, no retienen.
Dan la vida y confían.
Saben que el mayor acto de amor no es que el hijo se quede,
sino que pueda caminar libre, sin cargas, sin culpas, sin deudas emocionales.

Y cuando ese orden se respeta, ocurre algo silencioso y poderoso:
el hijo se va…
y el vínculo se vuelve más limpio, más verdadero, más amoroso.

Porque un buen hijo no es el que se sacrifica.
No es el que posterga su vida.
No es el que vive a medias.

Un buen hijo honra la vida recibida viviéndola plenamente.
Frase sanadora

“Queridos mamá y papá,
la vida que vino de ustedes es suficiente.
La tomo completa, con respeto.
Y ahora sigo mi camino, llevándolos en el corazón,
en paz.”

Este movimiento interior no siempre es fácil.
A veces requiere mirar lealtades profundas, culpas antiguas y vínculos que necesitan ordenarse.

#Reflexiones
Detrás de cada "hágase tu voluntad" hay lágrimas silenciosas, sueños guardados y una fe que no se rinde, pero Dios nunca te hace esperar en vano, Él te está formando, fortaleciendo y preparando para algo mucho más grande de lo que hoy imaginas, tal vez hoy pides una sola cosa, pero Dios, en su infinito amor, te quiere sorprender llenando tu vida de bendiciones que ni siquiera habías considerado.
♥️Te deseo un excelente día

#CaminarDiario