🇨🇺📻📡 Radio SHADDAI.🔥🇨🇺. La 1ra 🎙en llevar Palabra de Dios a tu vida .Baracoa. 🤗
977 subscribers
11.3K photos
7.2K videos
43 files
4.93K links
Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
Download Telegram
"REFLEXIÓN"

📖🙏¡La muerte no es el fin, mueve la piedra!

Juan 11: 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Una de las historias más desafiantes de fe que encontramos en la biblia es la resurrección de Lázaro. Dice la biblia que cuando Jesús llega a la tumba, este tenía ya cuatro días muerto.

Cuando leemos el capítulo 11, observamos un ambiente muy retador para el maestro, sus hermanas lloraban la perdida de Lázaro, tal vez los amigos más cercanos también lo hacían, ya en el sepulcro lo daban todo por vencido.

Cuando Jesús les pide que muevan la piedra, la expresión de Marta fue en el versículo 39: Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

Así muchas veces pasa en nuestro plano terrenal, hay circunstancias que nos llevan a limitar al Señor, tal y como Marta refutó en ese momento.

Marta, cómo buena humana que usa la lógica solo cuestionó la fe, se dejó llevar por lo que sus ojos naturales veían, pero no reconoció el poder sobrenatural del Dios vivo.

La muerte en todas sus esferas nos hace pensar que es el fin. Cuando perdemos a una persona, cuando se acaba una relación, cuando se quiebra un negocio, Jesús está allí pidiendo que hagamos un movimiento, pero nosotros muchas veces nos dejamos vencer por lo que nuestros ojos naturales ven.

Muchas veces subestimamos el poder de Dios, y creemos que una situación ya es el fin de nuestras vidas.

Si algo debemos mantener como buenos cristianos es que para Dios no existe nada que sea imposible, ni la muerte, y detrás de cada batalla, el señor está allí pidiéndonos que nos levantemos y continuemos con nuestro camino.

Ahora todo depende de la percepción que damos frente a los procesos, realmente buscamos a Jesús para que traiga resurrección, o hacemos como Marta, que ya había dado todo por perdido.

Sé que no resulta fácil, para Marta tampoco lo era, hablamos de un hermano muerto, que ya tenía cuatro días así, pero con el poder sobrenatural de Dios al frente, no había capacidad de dudar.

En ocasiones pasamos un largo tiempo en procesos, cosas inconclusas, un matrimonio desgastado, una economía en ruinas, o una enfermedad, y decimos «ya es imposible que esto cambie», pero tenemos un Jesús que está diciendo «mueve la piedra».

Hoy la palabra que quiero darte es: deja de llorar y mueve la piedra, deja de complicarte y mueve la piedra, deja de pensar que es el fin y mueve la piedra. No es el fin, es solo parte del proceso, deja que Dios trabaje en ti.
En una universidad de Florida, lo que comenzó como una conferencia normal…terminó convirtiéndose en algo que nadie esperaba.

Estudiantes comenzaron a adorar…orar…y buscar a Dios con una intensidad que se salió de todo horario. La adoración no se detuvo por horas…
ni por cansancio…ni por programación se extendió por más de 70 horas seguidas al punto de suspender sus clases.

Adoradores en Espíritu y en verdad
Juan 4:23 🔥

#Avivamiento #adoracion #jovenescristianos #GloriaDios #viralcristiano #LaPuertaEstrecha
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
La creencia de Belle

Lee: Juan 3:1-6, 9, 14-16, 36

Belle no quería saber nada de la fe en Jesús de sus padres. En la universidad, se proclamó agnóstica y trató de vivir sin Dios. Pero una ruptura con su novio y una creciente depresión la llevaron a pensar acabar con su vida.

En medio de esa profunda desesperación, recordó el gozo de sus padres en Jesús, y a pesar de sus luchas, finalmente confió en Él como su Salvador. Más tarde, escuchó a alguien hablar sobre personas en China que nunca habían oído el evangelio. Quiso ir a compartirles el mensaje, pero algunos la desalentaron por el peligro. Aun así, fue. Junto con un joven que conoció en la universidad y con quien luego se casó, dedicó el resto de su vida a llevar el evangelio a China y Tailandia. Miles confiaron en Jesús, y el legado de esta mujer, Isobel Kuhn, sigue vivo en esas tierras.

¿Quién le dio a esa joven una nueva vida y esperanza, y caminó con ella en sus desafíos? Jesús.

¿Te preguntas cuál es el propósito de tu existencia? Acércate a Cristo, el «unigénito Hijo de Dios» (Juan 3:18), quien murió por ti (Romanos 5:8). Te ama tanto que te da una vida que dura para siempre (Juan 3:16). Sí, «el que cree en el Hijo tiene vida eterna» (3:36). Y cuando creemos en Él, como lo hizo Belle, estará con nosotros en cada desafío y nos ayudará a extender su amor a otros.

Dave Branon

#NuestroPanDiario
El Delantal que Dios ve.

Cuando el cielo se inclina hacia la cocina
La cocina no suele aparecer en los relatos heroicos. No es un púlpito, ni un templo visible, ni un lugar de aplausos. Sin embargo, es allí entre el ruido de los trastes, el vapor que sube de la olla y la gota persistente de la llave donde muchas almas han sido visitadas por Dios.

El delantal de una ama de casa es un objeto sencillo. Sirve para proteger la ropa, secar las manos, limpiar derrames cotidianos. Pero ese mismo delantal, que nadie admira ni nota, ha absorbido lágrimas silenciosas que jamás aparecerán en fotografías ni serán contadas en testimonios públicos. Lágrimas de cansancio, de enojo reprimido, de recuerdos que pesan, de oraciones que aún no han recibido respuesta.

Y Dios las ha visto todas. “Tú has contado mis huidas; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” (Salmo 56:8)

Hay lágrimas que no se lloran en el altar, sino frente al fregadero. Lágrimas que caen mientras se raspa la comida pegada del sartén, cuando el corazón está igual de endurecido por el dolor. Lágrimas que se esconden en el dobladillo del delantal para que nadie en casa pregunte: “¿Qué te pasa?”

Cristo conoce esas lágrimas. Él no es un Salvador lejano a lo cotidiano. Jesús lloró en una tumba, se cansó en los caminos, se sentó a la mesa, partió pan, lavó pies. El Hijo de Dios entendió la intimidad del servicio silencioso.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15) Cuando nadie más notó tu tristeza mientras meneabas la comida en la lumbre, Él estaba allí. Cuando orabas en voz baja por tu matrimonio, con miedo y esperanza mezclados, Cristo escuchó cada palabra. Cuando tirabas la basura y pensabas: “¿Por qué no puedo sacar así de fácil lo que me hace daño del corazón?”, Dios no te juzgó; te comprendió.

Hay una mentira silenciosa que muchas mujeres de fe cargan: que Dios solo habla en los momentos “espirituales”, en los lugares “sagrados”. Pero la Escritura nos revela un Dios que camina en el huerto, que se manifiesta en el susurro, que habita en lo sencillo.“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” (Salmo 34:18) Aún con delantal puesto, Dios habla. Aún con las manos mojadas, Él ministra. Aún con el corazón cansado, Cristo se acerca.

La cocina se convierte en un santuario cuando el alma se abre. El delantal, empapado de lágrimas, se vuelve un altar invisible donde Dios recoge lo que el mundo ignora.
Cristo no solo murió por nosotros; vivió para mostrarnos el valor del servicio silencioso. Él lavó pies sabiendo quién lo traicionaría. Él amó sin reconocimiento humano. Él sirvió hasta el final. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45)

Cada vez que sirves sin aplausos, cuando sostienes el hogar con oración y perseverancia, cuando continúas aunque el alma esté cansada, estás reflejando el corazón de Cristo. Tu servicio no es pequeño. Tu dolor no es insignificante. Tu fidelidad no es invisible para Dios.

Dios no desperdicia lágrimas. Ninguna. Las que cayeron en tu delantal también riegan promesas futuras. Él ve lo que haces en secreto y sana lo que duele en silencio. “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6) Tal vez nadie notó tus batallas en la cocina. Tal vez nadie supo cuántas veces hablaste con Dios mientras lavabas platos. Pero el cielo sí lo sabe.

Y un día, cuando ya no necesites ese delantal para secar lágrimas, Dios mismo las enjugará. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.” (Apocalipsis 21:4)

❤️‍🩹Señor Jesús, Tú que conoces las lágrimas escondidas y el cansancio del corazón, entra hoy en mi cocina y en mi vida. Santifica lo cotidiano, sana lo profundo y recuérdame que aun cuando nadie me ve, Tú estás conmigo. Amén.

Lorena Cuevas

#CaminarDiario