🇨🇺📻📡 Radio SHADDAI.🔥🇨🇺. La 1ra 🎙en llevar Palabra de Dios a tu vida .Baracoa. 🤗
979 subscribers
11.3K photos
7.21K videos
43 files
4.93K links
Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
Download Telegram
Amor abundante

Lee: Filipenses 1:3-11

La última noche del campamento, mi yo adolescente sintió que llamaba la atención estando sola en medio de un grupo de campistas. Cuando uno de ellos se burló de mí, me dolió. Corrí de regreso a mi tienda y fingí estar dormida cuando la líder del grupo vino a verme. A la mañana siguiente, evité su intento de hablar sobre lo sucedido.

Más tarde, ella me escribió para ayudarme a comprender que Dios realmente se interesaba por mí. Citó a Pablo: «estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6). Sentí que esas palabras estaban dirigidas específicamente a mí.

Pablo le escribió a la iglesia en Filipos, la cual había fundado hacía más de una década, para animar a los creyentes a arraigar su amor por Dios y los unos por los otros con «entrañable amor» (v. 9). Dios continuaría su obra en y a través de ellos al llenarlos de «frutos de justicia […] por medio de Jesucristo» (v. 11). En aquel momento, yo no entendía el contexto original, pero empecé a comprender que mi identidad como alguien amado por Dios provenía de conocer el amor de Jesús.

Dios desea que recibamos su amor y que este abunde en nosotros más y más. Al llenarnos de su gozo y paz, no solo lo conocemos más a Él, sino también su buena obra en nosotros.

Amy Boucher Pye

#NuestroPanDiario
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Audio
Audio de La Dosis Diaria Oficial💊
Señor, hoy mis ojos se abren y lo primero que quiero hacer es mirarte a Ti. Te confieso que a veces me despierto con el corazón apretado por las preocupaciones y con la mente llena de ruidos que me roban la calma. Pero hoy decido que no voy a dejar que la angustia sea la que mande en mi día.

¡Te alabo, Dios mío! Te alabo porque eres mi refugio cuando el mundo se pone difícil. Gracias por Tu misericordia, que es el regalo más grande que recibo cada mañana sin merecerlo. Hoy quiero cantar de Tu poder, no porque todo sea perfecto, sino porque Tú eres perfecto y estás conmigo.

Toma mis manos, toma mis pensamientos y habita en mi alabanza hoy. Que mi boca no se canse de bendecirte, desde que sale el sol hasta que me acueste. Gracias por ser mi amparo. ¡Te amo, Señor!

En el nombre de Jesús, Amén.
“Órame, mamá”

“Órame, mamá”, esa era la frase que brotaba de mis labios cada vez que me veía enfrentando problemas, decisiones difíciles o momentos de lucha. Y solo con decirla, mi corazón encontraba confianza y paz, porque sabía que una madre que ora mueve el cielo.
“La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

Hoy, con profundo dolor pero con una esperanza viva en Cristo, mi amada madre ha partido. No solo fue quien me dio la vida, sino quien fue refugio, fortaleza y cobertura espiritual. Nos queda la certeza gloriosa de que ha partido para estar con el Señor, porque para los que mueren en Cristo no hay pérdida, sino ganancia.
“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

Hoy los cielos se abrieron para recibir a una sierva fiel, y creemos que se escucharon las palabras del Maestro:
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:21).

Cuando éramos pequeños, disfrutabas acompañarnos a pescar junto a mi hermano y a mí. Reías, gozabas cada instante. Montábamos a caballo, y mientras el camino avanzaba, el Evangelio llenaba el ambiente a través de la emisora de Radio Transmundial. Sin darte cuenta, ibas sembrando en nosotros semillas eternas.

Te gustaba pasear, recuerdo que se lo pedías a Papá igualmente lo hacías con Carmen y conmigo o con Armando y Eslainis, con tus nietos Luis, Leslie y Lily y todos nos reíamos de tus lindas ocurrencias. Todos te queremos tanto.

Nos inculcaste valores éticos y morales, nos preparaste para la vida y para caminar con integridad delante de Dios y de los hombres.
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

Te emocionaba verme predicar, y tú también predicabas con tu testimonio. Cantabas, adorabas, ayunabas y hacías poemas al Señor; ese era tu deleite, tu gozo, tu fuerza.
“Mas los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:31).

Fuiste una mujer fuerte, maternal, alegre, intercesora incansable. Extendiste tu mano a todo aquel que necesitó ayuda, viviste para servir.
“La mujer que teme a Jehová, esa será alabada” (Proverbios 31:30).

Hace apenas tres días, estuvimos contigo mi hermano Armando, mi sobrino Luis Armando, mi primo Guillermo, mi cuñada Eslainis y yo. Dios nos regaló un tiempo de lucidez, un regalo sagrado. Cantamos cánticos espirituales, adoramos al Salvador, recordamos cuán bueno ha sido Dios contigo y con nuestra familia. Reímos, compartimos anécdotas hermosas… fue un momento santo. Pero ya el Señor había determinado el tiempo de llevarte a Su presencia.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1).

Mamita linda, hasta luego, mi vieja querida. No es un adiós definitivo, porque tenemos la bendita esperanza de que un día nos volveremos a encontrar.
“Porque el Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo… y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16–17).

Allí estaremos todos, reunidos, alabando al Salvador.

Te quise, te extraño, y te amaré siempre.

Tu hijo,
Moisés