Señor y Dios mío, hoy mi corazón se siente pequeño ante la grandeza de Tu amor. Gracias, de verdad gracias, por no quedarte en Tu trono mirando mi desastre desde la distancia. Gracias porque decidiste hacerte hombre, sentir hambre, sentir cansancio y hasta sentir el dolor de la traición, solo para que yo supiera que me entiendes.
Te pido perdón por las veces que me siento solo, olvidando que Tu nombre es Emanuel. Perdóname por intentar subir escaleras de religión para alcanzarte, cuando Tú ya bajaste a buscarme. Hoy te abro la puerta de mi realidad, de mis dudas y de mis miedos. Camina conmigo hoy, Señor. Que en cada paso que dé, pueda sentir que no voy por mi cuenta, sino que el Rey del universo es mi compañero de camino.
Lléname de Tu paz y ayúdame a vivir con la seguridad de que Tú nunca me vas a soltar
Te pido perdón por las veces que me siento solo, olvidando que Tu nombre es Emanuel. Perdóname por intentar subir escaleras de religión para alcanzarte, cuando Tú ya bajaste a buscarme. Hoy te abro la puerta de mi realidad, de mis dudas y de mis miedos. Camina conmigo hoy, Señor. Que en cada paso que dé, pueda sentir que no voy por mi cuenta, sino que el Rey del universo es mi compañero de camino.
Lléname de Tu paz y ayúdame a vivir con la seguridad de que Tú nunca me vas a soltar
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Gloria Polo era una mujer exitosa. Médica, preparada, segura de sí misma. Creía en Dios, pero como muchos, lo tenía lejos, reducido a una idea, no a una relación. Su vida estaba llena de logros, pero también de orgullo, juicio hacia los demás y una fe superficial.
Un día, mientras caminaba junto a su sobrino por un parque, el cielo se oscureció de repente. Sin aviso, un rayo cayó directamente sobre ellos.
El impacto fue brutal.
El cuerpo de Gloria quedó completamente destrozado: órganos quemados, huesos rotos, piel desgarrada. Los médicos no podían explicar cómo seguía con vida. Su sobrino murió en el acto. Ella fue llevada al hospital en estado crítico… clínicamente muerta.
Pero mientras los médicos luchaban por su cuerpo, su alma despertó.
Gloria relata que se vio fuera de su cuerpo, observando la escena con horror. Sintió que era llevada a un lugar oscuro, frío, lleno de angustia y desesperación. No había paz. No había esperanza. Solo un dolor profundo del alma. Allí comprendió algo terrible: no era buena delante de Dios, aunque se creyera mejor que muchos.
Entonces, fue llevada a la presencia de Dios.
No fue un juicio lleno de gritos, sino algo mucho más doloroso: la verdad. Gloria vio su vida como Dios la veía. Cada palabra dura, cada desprecio, cada acto de orgullo, cada vez que ignoró el amor, la misericordia y la fe verdadera. No podía justificarse. No podía mentir. Su propio corazón la acusaba.
Y allí entendió que el pecado no es un juego, y que el infierno no es un mito.
En medio de su quebranto, clamó por misericordia.
Y Dios respondió.
El Señor le mostró cuánto ama a la humanidad, cuánto sufre cuando las personas viven lejos de Él, y le dio una advertencia clara: si volvía a la vida, debía cambiar y anunciar la verdad.
En ese instante, Gloria regresó a su cuerpo.
Los médicos quedaron impactados. No entendían cómo podía estar viva. Dijeron que, si sobrevivía, quedaría inválida, sin posibilidad de caminar, con daños irreversibles. Pero Dios tenía otros planes.
Con el tiempo, Gloria sanó. Caminó. Habló. Vivió.
Pero ya no era la misma mujer.
La médica orgullosa murió. Nació una mujer humilde, quebrantada y apasionada por Dios. Desde entonces, Gloria Polo recorre el mundo anunciando que el cielo y el infierno son reales, que el tiempo es corto y que la misericordia de Dios sigue disponible.❤️🙏🏾
Gloria Polo era una mujer exitosa. Médica, preparada, segura de sí misma. Creía en Dios, pero como muchos, lo tenía lejos, reducido a una idea, no a una relación. Su vida estaba llena de logros, pero también de orgullo, juicio hacia los demás y una fe superficial.
Un día, mientras caminaba junto a su sobrino por un parque, el cielo se oscureció de repente. Sin aviso, un rayo cayó directamente sobre ellos.
El impacto fue brutal.
El cuerpo de Gloria quedó completamente destrozado: órganos quemados, huesos rotos, piel desgarrada. Los médicos no podían explicar cómo seguía con vida. Su sobrino murió en el acto. Ella fue llevada al hospital en estado crítico… clínicamente muerta.
Pero mientras los médicos luchaban por su cuerpo, su alma despertó.
Gloria relata que se vio fuera de su cuerpo, observando la escena con horror. Sintió que era llevada a un lugar oscuro, frío, lleno de angustia y desesperación. No había paz. No había esperanza. Solo un dolor profundo del alma. Allí comprendió algo terrible: no era buena delante de Dios, aunque se creyera mejor que muchos.
Entonces, fue llevada a la presencia de Dios.
No fue un juicio lleno de gritos, sino algo mucho más doloroso: la verdad. Gloria vio su vida como Dios la veía. Cada palabra dura, cada desprecio, cada acto de orgullo, cada vez que ignoró el amor, la misericordia y la fe verdadera. No podía justificarse. No podía mentir. Su propio corazón la acusaba.
Y allí entendió que el pecado no es un juego, y que el infierno no es un mito.
En medio de su quebranto, clamó por misericordia.
Y Dios respondió.
El Señor le mostró cuánto ama a la humanidad, cuánto sufre cuando las personas viven lejos de Él, y le dio una advertencia clara: si volvía a la vida, debía cambiar y anunciar la verdad.
En ese instante, Gloria regresó a su cuerpo.
Los médicos quedaron impactados. No entendían cómo podía estar viva. Dijeron que, si sobrevivía, quedaría inválida, sin posibilidad de caminar, con daños irreversibles. Pero Dios tenía otros planes.
Con el tiempo, Gloria sanó. Caminó. Habló. Vivió.
Pero ya no era la misma mujer.
La médica orgullosa murió. Nació una mujer humilde, quebrantada y apasionada por Dios. Desde entonces, Gloria Polo recorre el mundo anunciando que el cielo y el infierno son reales, que el tiempo es corto y que la misericordia de Dios sigue disponible.❤️🙏🏾
Permanecer fuerte en Cristo
Lee: Efesios 6:10-20
Hace poco, mi mamá me relató en detalle un sorprendente enfrentamiento que vio en una transmisión en vivo desde África. El gemsbok, un antílope con cuernos que pueden medir más de sesenta centímetros, es un animal que no parece asustarse… a menos que se enfrente a un grupo de avestruces valientes y alborotados. El avestruz líder, más alto que sus enemigos, agitó sus grandes plumas, rugió y pisó fuerte el suelo mientras se acercaba a tres gemsboks, haciendo que huyeran.
«Supongo que no se dieron cuenta de lo poderosos que son sus cuernos», le dije a mi mamá.
Los creyentes en Jesús podemos olvidar el poder que tenemos al enfrentar ataques de nuestro enemigo espiritual, Satanás. Tenemos al Espíritu Santo (Romanos 8:11) y la armadura de Dios para ayudarnos: «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:11). Satanás quiere desafiar nuestra fe en la Palabra de Dios, cuestionar nuestra identidad en Cristo y tentarnos a pecar. Pero «[el cinto de] la verdad, […] la coraza de justicia, […] el escudo de la fe, […] el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» nos mantienen firmes (vv. 14-17). Recordemos que somos hijos de Dios y estamos completamente equipados para permanecer fuertes.
Nancy Gavilanes
#NuestroPanDiario
Lee: Efesios 6:10-20
Hace poco, mi mamá me relató en detalle un sorprendente enfrentamiento que vio en una transmisión en vivo desde África. El gemsbok, un antílope con cuernos que pueden medir más de sesenta centímetros, es un animal que no parece asustarse… a menos que se enfrente a un grupo de avestruces valientes y alborotados. El avestruz líder, más alto que sus enemigos, agitó sus grandes plumas, rugió y pisó fuerte el suelo mientras se acercaba a tres gemsboks, haciendo que huyeran.
«Supongo que no se dieron cuenta de lo poderosos que son sus cuernos», le dije a mi mamá.
Los creyentes en Jesús podemos olvidar el poder que tenemos al enfrentar ataques de nuestro enemigo espiritual, Satanás. Tenemos al Espíritu Santo (Romanos 8:11) y la armadura de Dios para ayudarnos: «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:11). Satanás quiere desafiar nuestra fe en la Palabra de Dios, cuestionar nuestra identidad en Cristo y tentarnos a pecar. Pero «[el cinto de] la verdad, […] la coraza de justicia, […] el escudo de la fe, […] el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» nos mantienen firmes (vv. 14-17). Recordemos que somos hijos de Dios y estamos completamente equipados para permanecer fuertes.
Nancy Gavilanes
#NuestroPanDiario
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¡Qué verdad más poderosa! "Porque el que confía en Dios, recibe lo que pide, encuentra lo que busca y si llama es atendido" (Mateo 7:7-8, Lucas 11:9-10). Esto no es solo una promesa, es una verdad para aquellos que confían en Dios.
Cuando confiamos plenamente en Dios, no solo estamos depositando nuestra fe en Él, sino que también estamos abriendo nuestras vidas a su poder y su amor. Estamos permitiendo que Él trabaje en nosotros y a través de nosotros, para que podamos obtener lo que necesitamos y lo que deseamos.
La confianza en Dios es la clave para recibir lo que pedimos. No se trata de la cantidad de fe que tengamos, sino de la calidad de nuestra relación con Él. Cuando confiamos en Dios, estamos diciendo que Él es nuestro Padre, nuestro Amigo, nuestro Guía y nuestro Proveedor.
"Recibe lo que pide" no significa que siempre recibiremos lo que queremos, sino que recibiremos lo que necesitamos. Dios sabe lo que es mejor para nosotros, y Él nos da lo que necesitamos para crecer, para aprender y para vivir una vida plena.
"Encuentra lo que busca" significa que cuando buscamos a Dios, Él se nos manifiesta. Cuando buscamos la verdad, Él nos la muestra. Cuando buscamos la paz, Él nos la da.
"Si llama es atendido" significa que Dios estará siempre dispuesto a escuchar y a responder a nuestras oraciones. No importa lo que estemos enfrentando, no importa lo que estemos luchando, Dios está allí, listo para ayudarnos.
Así que, no te desanimes, no sueltes la espada. ¡Confía en Dios! Él es fiel, Él es amoroso, y Él te dará lo que necesitas. 💪🔥💕
"Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas" (Proverbios 3:5-6) 🙏💕
#CaminarDiario
Cuando confiamos plenamente en Dios, no solo estamos depositando nuestra fe en Él, sino que también estamos abriendo nuestras vidas a su poder y su amor. Estamos permitiendo que Él trabaje en nosotros y a través de nosotros, para que podamos obtener lo que necesitamos y lo que deseamos.
La confianza en Dios es la clave para recibir lo que pedimos. No se trata de la cantidad de fe que tengamos, sino de la calidad de nuestra relación con Él. Cuando confiamos en Dios, estamos diciendo que Él es nuestro Padre, nuestro Amigo, nuestro Guía y nuestro Proveedor.
"Recibe lo que pide" no significa que siempre recibiremos lo que queremos, sino que recibiremos lo que necesitamos. Dios sabe lo que es mejor para nosotros, y Él nos da lo que necesitamos para crecer, para aprender y para vivir una vida plena.
"Encuentra lo que busca" significa que cuando buscamos a Dios, Él se nos manifiesta. Cuando buscamos la verdad, Él nos la muestra. Cuando buscamos la paz, Él nos la da.
"Si llama es atendido" significa que Dios estará siempre dispuesto a escuchar y a responder a nuestras oraciones. No importa lo que estemos enfrentando, no importa lo que estemos luchando, Dios está allí, listo para ayudarnos.
Así que, no te desanimes, no sueltes la espada. ¡Confía en Dios! Él es fiel, Él es amoroso, y Él te dará lo que necesitas. 💪🔥💕
"Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas" (Proverbios 3:5-6) 🙏💕
#CaminarDiario
No te rindas con tu familia, Dios no se rinde contigo. Aunque veas rebeldía, frialdad o distancia, Dios sigue obrando en lo invisible. Lo que hoy parece perdido, mañana será testimonio. No te dejes engañar por lo que ves, confía en lo que Dios te prometió.
Dios está trabajando en los corazones que tú no puedes cambiar. Él entra donde tus palabras no llegan y toca donde tus fuerzas no alcanzan. Cada oración que haces por tu familia sube al cielo y baja como respuesta, aunque aún no la veas.
No sueltes la fe, no bajes los brazos, no apagues la esperanza. Las familias que hoy están en guerra, mañana estarán adorando juntas. El mismo Dios que restauró hogares rotos, también restaurará el tuyo.
Sigue orando, sigue creyendo, sigue esperando… porque Dios no ha terminado con tu familia. 🙏🔥
#CaminarDiario
Dios está trabajando en los corazones que tú no puedes cambiar. Él entra donde tus palabras no llegan y toca donde tus fuerzas no alcanzan. Cada oración que haces por tu familia sube al cielo y baja como respuesta, aunque aún no la veas.
No sueltes la fe, no bajes los brazos, no apagues la esperanza. Las familias que hoy están en guerra, mañana estarán adorando juntas. El mismo Dios que restauró hogares rotos, también restaurará el tuyo.
Sigue orando, sigue creyendo, sigue esperando… porque Dios no ha terminado con tu familia. 🙏🔥
#CaminarDiario