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Sé como Jesús
Lee: 1 Juan 3:1-3
El pasajero alto pareció desplegarse al ponerse de pie en el pasillo del pequeño avión. Entonces noté el título de su libro: Sé como Jesús. Más tarde, vi a ese mismo hombre empujar a otros para tomar su equipaje del carrito. ¿Sé como Jesús? No sabía si era un «hermano» en la fe, pero me desconcertó ese acto de egoísmo que representaba mal a Jesús.
Cuando llegué a las escaleras mecánicas, lo vi de nuevo, con la portada del libro aún visible. Las palabras golpearon mi propio corazón: Sé como Jesús, Elisa. No juzgues. Me pregunté: ¿Mi presencia reflejaba a Jesús?
Volverse como Jesús es un proceso de transformación en el que Dios moldea su carácter en nosotros mientras nos sometemos a Él. Pablo escribió que los creyentes en Jesús «somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen […] por el Espíritu» (2 Corintios 3:18). Juan se maravilla de lo difícil que es comprender, y aún más alcanzar, esta transformación: «ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2-3).
Cuando salí de la escalera mecánica, miré de nuevo el libro. Sé como Jesús: las palabras adquirieron un nuevo significado para mí y redirigieron mi mirada hacia mi propio corazón.
Elisa Morgan
#NuestroPanDiario
Lee: 1 Juan 3:1-3
El pasajero alto pareció desplegarse al ponerse de pie en el pasillo del pequeño avión. Entonces noté el título de su libro: Sé como Jesús. Más tarde, vi a ese mismo hombre empujar a otros para tomar su equipaje del carrito. ¿Sé como Jesús? No sabía si era un «hermano» en la fe, pero me desconcertó ese acto de egoísmo que representaba mal a Jesús.
Cuando llegué a las escaleras mecánicas, lo vi de nuevo, con la portada del libro aún visible. Las palabras golpearon mi propio corazón: Sé como Jesús, Elisa. No juzgues. Me pregunté: ¿Mi presencia reflejaba a Jesús?
Volverse como Jesús es un proceso de transformación en el que Dios moldea su carácter en nosotros mientras nos sometemos a Él. Pablo escribió que los creyentes en Jesús «somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen […] por el Espíritu» (2 Corintios 3:18). Juan se maravilla de lo difícil que es comprender, y aún más alcanzar, esta transformación: «ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2-3).
Cuando salí de la escalera mecánica, miré de nuevo el libro. Sé como Jesús: las palabras adquirieron un nuevo significado para mí y redirigieron mi mirada hacia mi propio corazón.
Elisa Morgan
#NuestroPanDiario
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TOPIC : LA CONDICION DEL ENDEMONIADO GADARENO NO ERA CASUAL
El gadareno no se volvió loco de un día para el otro,Gadara no era “una ciudad gentil”.
Era la boca abierta del infierno.
¿Qué hacían en Gadara?
No oraban.
No buscaban a Dios.
No querían luz.
👉 Hacían rituales con vino, se..o y san..re.
👉 Invocaban muertos.
👉 Comían carne sac...icada a demonios.
👉 Tenían fiestas donde mezclaban org..s con adoración pagana.
👉 Ente...ban gente en cuevas y después celebraban encima.
👉 Se bañaban en aguas “sagradas” dedicadas a dioses falsos.
👉 Y criaban animales que el Padre llamó inmundos… para alimentar al imperio y seguir la fiesta.
Gadara era una ciudad donde la mue..te era rutina y la impureza era economía.
Y tú crees que un hombre va a crecer sano en un lugar así?
🕳️ Gadara vivía en tum...as. Literal.
La gente construía casas al lado de sepul..ros.
¿Sabes lo que eso hace en el espíritu?
Abre puertas.
Invita sombras.
Normaliza la muerte.
El gadareno no buscó las tumbas.
Las tumbas lo llamaron.
Eran el lenguaje de su región.
🐖 La ciudad vivía de cerdos… y no por comida
No era solo venta.
Era idolatría.
Los usaban en:
sacrificios,
rituales sucios,
banquetes dedicados a espíritus,
fiestas de deprav..ción.
Cuando Jesús dejó que los demonios entraran en los cerdos,
no destruyó animales… destruyó el altar principal de Gadara.
Por eso lo echaron.
Por tocar su tipo de idolatría preferida.
EL GADARENO ERA EL FRUTO DE SU AMBIENTE
Imagínate crecer en un lugar donde:
las noches huelen a al..ohol y sa..gre,
los mue..tos están más presentes que los vivos,
las org..as son religión,
los demonios son tradición,
y la única economía es criar lo que el Padre aborrece.
¿Quién va a salir mentalmente estable?
Ese hombre no era un loco.
Era el hijo de un territorio enfermo.
Era la herencia de una cultura torcida.
Era la voz de una ciudad que ya no podía gritar.
Por eso los demonios dijeron:
“NO NOS SAQUES DE ESTE TERRITORIO.”
Porque afuera de Gadara no tenían poder.
Ahí estaban cómodos.
Ahí estaban alimentados.
Ahí tenían permiso.
⚔️ JESÚS NO CRUZÓ EL MAR POR UN ENDEMONIADO… SINO POR UN SISTEMA
Cuando Jesús puso un pie en Gadara, todo lo que estaba oculto tuvo que salir a luz.
La región entera sintió que la luz entró sin pedir permiso.
Y lo primero que se quebró fue el hombre que cargaba la herencia más pesada.
De repente aparece:
✔ Vestido — como alguien con valor.
✔ Cuerdo — como alguien con destino.
✔ Sentado — como alguien con autoridad.
Lo que la ciudad había destruido,
el Reino lo restauró en segundos.
ESTABELECIMENTO PROFÉTICO
Gadara vivía de mue..te.
Respiraba mu..rte.
Celebraba mu..rte.
Vendía mu..rte.
Y el gadareno…
era el hijo primogénito de esa mue..te.
Hasta que llegó la Vida.
El gadareno no fue un milagro.
Fue un juicio contra toda una cultura oscura.
Fue El Padre diciendo: “Lo que ustedes llaman normal… YO LO LLAMO IMPURO.”
Y aquí viene lo que taladra el pecho:
Quizá TÚ has sido el gadareno que se levanta.
TÚ eres la interrupción del caos.
TÚ eres el punto donde termina la herencia podrida y empieza la historia limpia.
Lo que destruyó a tus padres NO te va a destruir a ti.
Lo que gobernó tu territorio NO gobernará tu casa.
Tú eres la REDENCIÓN DE TU LINEA SANGUÍNEA: el hasta aquí de tu linaje.
El gadareno no se volvió loco de un día para el otro,Gadara no era “una ciudad gentil”.
Era la boca abierta del infierno.
¿Qué hacían en Gadara?
No oraban.
No buscaban a Dios.
No querían luz.
👉 Hacían rituales con vino, se..o y san..re.
👉 Invocaban muertos.
👉 Comían carne sac...icada a demonios.
👉 Tenían fiestas donde mezclaban org..s con adoración pagana.
👉 Ente...ban gente en cuevas y después celebraban encima.
👉 Se bañaban en aguas “sagradas” dedicadas a dioses falsos.
👉 Y criaban animales que el Padre llamó inmundos… para alimentar al imperio y seguir la fiesta.
Gadara era una ciudad donde la mue..te era rutina y la impureza era economía.
Y tú crees que un hombre va a crecer sano en un lugar así?
🕳️ Gadara vivía en tum...as. Literal.
La gente construía casas al lado de sepul..ros.
¿Sabes lo que eso hace en el espíritu?
Abre puertas.
Invita sombras.
Normaliza la muerte.
El gadareno no buscó las tumbas.
Las tumbas lo llamaron.
Eran el lenguaje de su región.
🐖 La ciudad vivía de cerdos… y no por comida
No era solo venta.
Era idolatría.
Los usaban en:
sacrificios,
rituales sucios,
banquetes dedicados a espíritus,
fiestas de deprav..ción.
Cuando Jesús dejó que los demonios entraran en los cerdos,
no destruyó animales… destruyó el altar principal de Gadara.
Por eso lo echaron.
Por tocar su tipo de idolatría preferida.
EL GADARENO ERA EL FRUTO DE SU AMBIENTE
Imagínate crecer en un lugar donde:
las noches huelen a al..ohol y sa..gre,
los mue..tos están más presentes que los vivos,
las org..as son religión,
los demonios son tradición,
y la única economía es criar lo que el Padre aborrece.
¿Quién va a salir mentalmente estable?
Ese hombre no era un loco.
Era el hijo de un territorio enfermo.
Era la herencia de una cultura torcida.
Era la voz de una ciudad que ya no podía gritar.
Por eso los demonios dijeron:
“NO NOS SAQUES DE ESTE TERRITORIO.”
Porque afuera de Gadara no tenían poder.
Ahí estaban cómodos.
Ahí estaban alimentados.
Ahí tenían permiso.
⚔️ JESÚS NO CRUZÓ EL MAR POR UN ENDEMONIADO… SINO POR UN SISTEMA
Cuando Jesús puso un pie en Gadara, todo lo que estaba oculto tuvo que salir a luz.
La región entera sintió que la luz entró sin pedir permiso.
Y lo primero que se quebró fue el hombre que cargaba la herencia más pesada.
De repente aparece:
✔ Vestido — como alguien con valor.
✔ Cuerdo — como alguien con destino.
✔ Sentado — como alguien con autoridad.
Lo que la ciudad había destruido,
el Reino lo restauró en segundos.
ESTABELECIMENTO PROFÉTICO
Gadara vivía de mue..te.
Respiraba mu..rte.
Celebraba mu..rte.
Vendía mu..rte.
Y el gadareno…
era el hijo primogénito de esa mue..te.
Hasta que llegó la Vida.
El gadareno no fue un milagro.
Fue un juicio contra toda una cultura oscura.
Fue El Padre diciendo: “Lo que ustedes llaman normal… YO LO LLAMO IMPURO.”
Y aquí viene lo que taladra el pecho:
Quizá TÚ has sido el gadareno que se levanta.
TÚ eres la interrupción del caos.
TÚ eres el punto donde termina la herencia podrida y empieza la historia limpia.
Lo que destruyó a tus padres NO te va a destruir a ti.
Lo que gobernó tu territorio NO gobernará tu casa.
Tú eres la REDENCIÓN DE TU LINEA SANGUÍNEA: el hasta aquí de tu linaje.
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CONFIANZA PLENA EN DIOS, FRUTO DE UNA VIDA CONSAGRADA
“Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro.” Job 11:18
Tener confianza es vivir seguros y descansados. Cuando confiamos en un lugar o en una persona nos sentimos como en casa: dejamos la incomodidad, la pena, la angustia y el aparentar, porque sabemos que no seremos juzgados ni señalados. Así quiere el Señor que vivamos delante de Él: confiados, seguros y llenos de esperanza.
Una vida consagrada al Señor es una vida que camina en integridad y a la luz en todas las áreas. Cuando no hay doblez, cuando no hay nada oculto, el corazón puede vivir confiado. Por eso la Palabra nos dice que tendremos confianza, porque hay esperanza. Pero esa confianza no nace de la nada, nace de una vida rendida y alineada al Señor.
En los versículos anteriores, Job 11:13–14, encontramos cuatro claves que nos ayudan a vivir una vida consagrada, llena de confianza y esperanza:
“Si tú dispusieres tu corazón”
Disponer el corazón es colocarnos voluntariamente en las manos de Dios para ser moldeados, enseñados y guiados. Es renunciar a nuestros propios argumentos, dejar de justificarnos y tener un corazón dócil, dispuesto a hacer Su voluntad por encima de la nuestra. Una vida consagrada comienza cuando rendimos el corazón.
“Y extendieres a Él tus manos”
Extender las manos es un acto de entrega y rendición. Es soltar lo que creemos controlar y ponerlo en las manos del Señor. No solo levantamos las manos en adoración, también las extendemos para descargar nuestras cargas, preocupaciones y planes, diciendo: Señor, ya no en mis fuerzas, sino en las tuyas.
“Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti”
La consagración implica limpieza. Iniquidad son esos pensamientos, actitudes o deseos que no agradan a Dios y que, aunque intentemos ocultarlos, Él los conoce. Una vida consagrada no los justifica ni los retiene, sino que los entrega, los aborrece y se aparta de ellos.
“Y no consintieres que more en tu casa la injusticia”
Consentir la injusticia es permitir que pequeñas actitudes incorrectas se vuelvan costumbre. Palabras hirientes, ira, falta de perdón o reacciones impulsivas no deben encontrar lugar en un corazón consagrado. No podemos permitir que estas cosas moren en nosotros; debemos rechazarlas y vivir conforme a la justicia de Dios.
Cuando cuidamos estas áreas y vivimos una vida consagrada, el resultado es claro: podemos vivir confiados y llenos de esperanza. Nosotros hacemos la parte que nos corresponde, y Dios, fiel como siempre, hace el resto.
Revisemos hoy nuestro corazón, caminemos en integridad y consagración, y vivamos confiados, porque en Dios siempre hay esperanza.
Padre, gracias porque cada día nos hablas y nos guías. Hoy entendemos que una vida consagrada produce confianza y esperanza. Ayúdanos a disponer nuestro corazón delante de Ti, a extender nuestras manos sin retener nada, a echar fuera toda iniquidad y a no permitir que la injusticia tenga lugar en nosotros. Límpianos, Señor. Anhelamos vivir confiados, sabiendo que Tú siempre haces aquello que nosotros no podemos hacer. En Ti está nuestra esperanza. Amén.
Sully SL ©️
“Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro.” Job 11:18
Tener confianza es vivir seguros y descansados. Cuando confiamos en un lugar o en una persona nos sentimos como en casa: dejamos la incomodidad, la pena, la angustia y el aparentar, porque sabemos que no seremos juzgados ni señalados. Así quiere el Señor que vivamos delante de Él: confiados, seguros y llenos de esperanza.
Una vida consagrada al Señor es una vida que camina en integridad y a la luz en todas las áreas. Cuando no hay doblez, cuando no hay nada oculto, el corazón puede vivir confiado. Por eso la Palabra nos dice que tendremos confianza, porque hay esperanza. Pero esa confianza no nace de la nada, nace de una vida rendida y alineada al Señor.
En los versículos anteriores, Job 11:13–14, encontramos cuatro claves que nos ayudan a vivir una vida consagrada, llena de confianza y esperanza:
“Si tú dispusieres tu corazón”
Disponer el corazón es colocarnos voluntariamente en las manos de Dios para ser moldeados, enseñados y guiados. Es renunciar a nuestros propios argumentos, dejar de justificarnos y tener un corazón dócil, dispuesto a hacer Su voluntad por encima de la nuestra. Una vida consagrada comienza cuando rendimos el corazón.
“Y extendieres a Él tus manos”
Extender las manos es un acto de entrega y rendición. Es soltar lo que creemos controlar y ponerlo en las manos del Señor. No solo levantamos las manos en adoración, también las extendemos para descargar nuestras cargas, preocupaciones y planes, diciendo: Señor, ya no en mis fuerzas, sino en las tuyas.
“Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti”
La consagración implica limpieza. Iniquidad son esos pensamientos, actitudes o deseos que no agradan a Dios y que, aunque intentemos ocultarlos, Él los conoce. Una vida consagrada no los justifica ni los retiene, sino que los entrega, los aborrece y se aparta de ellos.
“Y no consintieres que more en tu casa la injusticia”
Consentir la injusticia es permitir que pequeñas actitudes incorrectas se vuelvan costumbre. Palabras hirientes, ira, falta de perdón o reacciones impulsivas no deben encontrar lugar en un corazón consagrado. No podemos permitir que estas cosas moren en nosotros; debemos rechazarlas y vivir conforme a la justicia de Dios.
Cuando cuidamos estas áreas y vivimos una vida consagrada, el resultado es claro: podemos vivir confiados y llenos de esperanza. Nosotros hacemos la parte que nos corresponde, y Dios, fiel como siempre, hace el resto.
Revisemos hoy nuestro corazón, caminemos en integridad y consagración, y vivamos confiados, porque en Dios siempre hay esperanza.
Padre, gracias porque cada día nos hablas y nos guías. Hoy entendemos que una vida consagrada produce confianza y esperanza. Ayúdanos a disponer nuestro corazón delante de Ti, a extender nuestras manos sin retener nada, a echar fuera toda iniquidad y a no permitir que la injusticia tenga lugar en nosotros. Límpianos, Señor. Anhelamos vivir confiados, sabiendo que Tú siempre haces aquello que nosotros no podemos hacer. En Ti está nuestra esperanza. Amén.
Sully SL ©️
ARQUITECTO DIVINO.
El ángel me mostró un río limpio, de agua de vida. Era claro como un cristal, y salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle principal de la ciudad y a cada lado del río, crecía el árbol de la vida, que da fruto cada mes, es decir, doce veces al año; y las hojas del árbol sirven para sanar las naciones.
Ya no habrá allí nada puesto bajo maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus siervos lo adorarán. Lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán de lámpara, ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz y ellos reinarán por todos los siglos. Apocalipsis 22: 1-5
Cada día de la creación fue necesario para lo que se crearía al día siguiente. Y todo esto para que al final se creara al hombre, recipiente de este magnífico regalo. Tanto fue el amor de Dios, que pensó en cada detalle, para que pudiéramos disfrutarlo, y también, por amor, nos dió la responsabilidad de cuidarlo, pues esta tierra, sería nuestra escuela, nuestro lugar de enseñanza, donde somos entrenados y santificados, para cuando vayamos a la morada final, diseñada por el Todopoderoso Arquitecto Divino.
Sea que caminemos por las montañas o por la orilla del mar, la diversidad de tonos perfectamente armoniosos, despiertan en nosotros expresiones de admiración y de deleite, pues son indescriptiblemente hermosas, que nosotros jamás podríamos crear.
Llegamos a este mundo admirable, sin saber lo que nos depara, y a medida que vamos creciendo, crecemos en confíanza y adoración hacia Quien lo creó. Sabemos con toda seguridad que, al terminar nuestra estadía en esta tierra, Aquel que hizo esta maravillosa creación, no terminó aquí, sino que construyó un "segundo piso" que, de acuerdo a la Biblia, será mejor, pues en él, ya no habrá llanto, ni dolor.
Tampoco habrá mar, ni luna, ni noche para contemplar. Eso hace que me estremezca, pero mi confianza en Su sabiduría divina, me reconforta y sólo pido que me siga educando y transformando, en este primer nivel, porque de seguro, lo que me espera en el cielo, no sólo será espectacular, sino que también estará rodeado de una atmósfera de paz y de amor.
"Los cielos cuentan la gloria de Dios" Salmo 19:1
Padre Celestial.
He contemplado tu creación, y estoy maravillada, y me pregunto. ¿A dónde podría huir lejos de tu Espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu Presencia? Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás Tú; si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí, y donde quiera que me vaya, no puedo huir de tu Presencia, donde sea que esté, tu mano, no me soltaría .
Padre, Tú me formaste en el vientre de mi madre, te alabo, porque estoy maravillada! Y te pido que me sigas formando, enseñando, para que pueda contemplar tus maravillas cuando mi espíritu vuelva a Tí. Te doy gloria, honra y alabanza, por todo lo que hiciste, por todo lo que haces y por todo lo que harás en nuestras vidas. En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
"También me dijo: "No guardes en secreto el mensaje profético que está escrito en este libro, porque ya se acerca el tiempo de su cumplimiento. Deja que el malo siga en su maldad, y que el impío siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y que el santo siga santificándose".
Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a dar a cada uno conforme a lo que haya hecho. Yo Soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fín " Apocalipsis 22:10-13
El ángel me mostró un río limpio, de agua de vida. Era claro como un cristal, y salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle principal de la ciudad y a cada lado del río, crecía el árbol de la vida, que da fruto cada mes, es decir, doce veces al año; y las hojas del árbol sirven para sanar las naciones.
Ya no habrá allí nada puesto bajo maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus siervos lo adorarán. Lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán de lámpara, ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz y ellos reinarán por todos los siglos. Apocalipsis 22: 1-5
Cada día de la creación fue necesario para lo que se crearía al día siguiente. Y todo esto para que al final se creara al hombre, recipiente de este magnífico regalo. Tanto fue el amor de Dios, que pensó en cada detalle, para que pudiéramos disfrutarlo, y también, por amor, nos dió la responsabilidad de cuidarlo, pues esta tierra, sería nuestra escuela, nuestro lugar de enseñanza, donde somos entrenados y santificados, para cuando vayamos a la morada final, diseñada por el Todopoderoso Arquitecto Divino.
Sea que caminemos por las montañas o por la orilla del mar, la diversidad de tonos perfectamente armoniosos, despiertan en nosotros expresiones de admiración y de deleite, pues son indescriptiblemente hermosas, que nosotros jamás podríamos crear.
Llegamos a este mundo admirable, sin saber lo que nos depara, y a medida que vamos creciendo, crecemos en confíanza y adoración hacia Quien lo creó. Sabemos con toda seguridad que, al terminar nuestra estadía en esta tierra, Aquel que hizo esta maravillosa creación, no terminó aquí, sino que construyó un "segundo piso" que, de acuerdo a la Biblia, será mejor, pues en él, ya no habrá llanto, ni dolor.
Tampoco habrá mar, ni luna, ni noche para contemplar. Eso hace que me estremezca, pero mi confianza en Su sabiduría divina, me reconforta y sólo pido que me siga educando y transformando, en este primer nivel, porque de seguro, lo que me espera en el cielo, no sólo será espectacular, sino que también estará rodeado de una atmósfera de paz y de amor.
"Los cielos cuentan la gloria de Dios" Salmo 19:1
Padre Celestial.
He contemplado tu creación, y estoy maravillada, y me pregunto. ¿A dónde podría huir lejos de tu Espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu Presencia? Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás Tú; si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí, y donde quiera que me vaya, no puedo huir de tu Presencia, donde sea que esté, tu mano, no me soltaría .
Padre, Tú me formaste en el vientre de mi madre, te alabo, porque estoy maravillada! Y te pido que me sigas formando, enseñando, para que pueda contemplar tus maravillas cuando mi espíritu vuelva a Tí. Te doy gloria, honra y alabanza, por todo lo que hiciste, por todo lo que haces y por todo lo que harás en nuestras vidas. En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
"También me dijo: "No guardes en secreto el mensaje profético que está escrito en este libro, porque ya se acerca el tiempo de su cumplimiento. Deja que el malo siga en su maldad, y que el impío siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y que el santo siga santificándose".
Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a dar a cada uno conforme a lo que haya hecho. Yo Soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fín " Apocalipsis 22:10-13
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La misericordia y nuestro desastre
Lee: Jonás 2:1-2, 7-10; 3:1-5
Durante la escuela dominical, mi paciencia con Pedrito, de tres años, se estaba agotando. Estaba inquieto, trataba mal a los otros niños y se negaba a estar contento, incluso cuando le ofrecíamos los juguetes más codiciados. Mi compasión se transformó en fastidio. Si insistía en ser difícil, lo enviaría de vuelta con sus padres.
Demasiadas veces descubro que mi compasión tiene condiciones. Si alguien ignora mi consejo o rechaza mi ayuda, ya no los merece. Felizmente, Dios no actúa así con nosotros. El profeta Jonás experimentó la gran misericordia de Dios después de un período de obstinada desobediencia. Le había ordenado viajar a Nínive para predicar, pero Jonás decidió ir en la dirección opuesta. Sorprendido por una tormenta terrible, quedó a la deriva en el mar y luego lo tragó un gran pez; un desastre que él mismo generó. Pero cuando finalmente «oró […] al Señor su Dios» (Jonás 2:1), Él seguía escuchándolo, listo para perdonar a su profeta desobediente. Jonás fue liberado del pez y tuvo una segunda oportunidad de ir a Nínive (3:1).
En el caso de Pedrito, una ida al parque de juegos lo consoló; una idea brillante de una ayudante con más paciencia que yo. Qué hermosa es la misericordia de Dios, que nos sigue buscando incluso en medio de nuestro propio desorden.
Karen Pimpo
#NuestroPanDiario
Lee: Jonás 2:1-2, 7-10; 3:1-5
Durante la escuela dominical, mi paciencia con Pedrito, de tres años, se estaba agotando. Estaba inquieto, trataba mal a los otros niños y se negaba a estar contento, incluso cuando le ofrecíamos los juguetes más codiciados. Mi compasión se transformó en fastidio. Si insistía en ser difícil, lo enviaría de vuelta con sus padres.
Demasiadas veces descubro que mi compasión tiene condiciones. Si alguien ignora mi consejo o rechaza mi ayuda, ya no los merece. Felizmente, Dios no actúa así con nosotros. El profeta Jonás experimentó la gran misericordia de Dios después de un período de obstinada desobediencia. Le había ordenado viajar a Nínive para predicar, pero Jonás decidió ir en la dirección opuesta. Sorprendido por una tormenta terrible, quedó a la deriva en el mar y luego lo tragó un gran pez; un desastre que él mismo generó. Pero cuando finalmente «oró […] al Señor su Dios» (Jonás 2:1), Él seguía escuchándolo, listo para perdonar a su profeta desobediente. Jonás fue liberado del pez y tuvo una segunda oportunidad de ir a Nínive (3:1).
En el caso de Pedrito, una ida al parque de juegos lo consoló; una idea brillante de una ayudante con más paciencia que yo. Qué hermosa es la misericordia de Dios, que nos sigue buscando incluso en medio de nuestro propio desorden.
Karen Pimpo
#NuestroPanDiario
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Hoy quiero hablarte desde un lugar muy real. En estos días he visto y he recibido muchos mensajes de personas atravesando situaciones difíciles en sus hogares. Matrimonios bajo presión, hijos en batalla, finanzas inestables, diagnósticos inesperados. Y la pregunta que se repite es: ¿qué está pasando?, ¿por qué se siente tan fuerte la lucha en casa?
La familia importa profundamente al corazón de Dios, y cuando algo es valioso para Él, también enfrenta oposición. No porque esté perdido, sino porque está siendo preparado para algo mayor.
No se trata de culpa ni de miedo. Se trata de reconocer que Dios está obrando de manera profunda, trayendo orden, sanidad y fortaleza aun en medio de procesos complejos. Hay áreas que hoy están saliendo a la luz, no para señalarnos, sino para ser atendidas con gracia, verdad y cuidado, conforme al tiempo y al propósito de Dios.
A veces quisiéramos que todo se resolviera de inmediato, pero Dios no trabaja con prisa; Él trabaja con propósito. Su Palabra nos recuerda:
“Poco a poco los iré expulsando delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.” (Éxodo 23:30)
Lo que hoy parece lento no es abandono. Es un proceso firme. Lo que hoy se siente como resistencia no es derrota; es terreno que está siendo recuperado. Aunque ahora no se sienta como victoria, Dios está obrando incluso cuando no lo vemos claramente.
Hay momentos en los que la batalla parece intensificarse, y es allí donde Dios nos llama a permanecer y a recordar quién es Él. La Palabra nos anima diciendo:
“No tengan miedo… recuerden al Señor, grande y temible, y luchen por sus familias, por sus hijos e hijas, por sus hogares.”
(Nehemías 4:14)
Este no es tiempo de retroceder, sino de permanecer. Permanecer en oración, en fe sencilla, en confianza diaria. No desde la desesperación, sino desde la seguridad de que Dios sigue presente.
Y si hoy sientes que has perdido cosas en el camino, paz, fuerzas, unidad, esperanza, hay una promesa que sigue vigente:
“Recuperarás todo.” (1 Samuel 30:8)
Dios no abandona lo que Él mismo prometió restaurar. Él pelea por tu hogar, por tu familia y por tu historia. Tal vez no todo se resuelva hoy, pero Dios está obrando hoy.
Y eso es suficiente para seguir avanzando.
#CaminarDiario
La familia importa profundamente al corazón de Dios, y cuando algo es valioso para Él, también enfrenta oposición. No porque esté perdido, sino porque está siendo preparado para algo mayor.
No se trata de culpa ni de miedo. Se trata de reconocer que Dios está obrando de manera profunda, trayendo orden, sanidad y fortaleza aun en medio de procesos complejos. Hay áreas que hoy están saliendo a la luz, no para señalarnos, sino para ser atendidas con gracia, verdad y cuidado, conforme al tiempo y al propósito de Dios.
A veces quisiéramos que todo se resolviera de inmediato, pero Dios no trabaja con prisa; Él trabaja con propósito. Su Palabra nos recuerda:
“Poco a poco los iré expulsando delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.” (Éxodo 23:30)
Lo que hoy parece lento no es abandono. Es un proceso firme. Lo que hoy se siente como resistencia no es derrota; es terreno que está siendo recuperado. Aunque ahora no se sienta como victoria, Dios está obrando incluso cuando no lo vemos claramente.
Hay momentos en los que la batalla parece intensificarse, y es allí donde Dios nos llama a permanecer y a recordar quién es Él. La Palabra nos anima diciendo:
“No tengan miedo… recuerden al Señor, grande y temible, y luchen por sus familias, por sus hijos e hijas, por sus hogares.”
(Nehemías 4:14)
Este no es tiempo de retroceder, sino de permanecer. Permanecer en oración, en fe sencilla, en confianza diaria. No desde la desesperación, sino desde la seguridad de que Dios sigue presente.
Y si hoy sientes que has perdido cosas en el camino, paz, fuerzas, unidad, esperanza, hay una promesa que sigue vigente:
“Recuperarás todo.” (1 Samuel 30:8)
Dios no abandona lo que Él mismo prometió restaurar. Él pelea por tu hogar, por tu familia y por tu historia. Tal vez no todo se resuelva hoy, pero Dios está obrando hoy.
Y eso es suficiente para seguir avanzando.
#CaminarDiario
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