This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Buenas noches familia.
Les informo que mañana no tendremos nuestro tiempo de streaming a las 6 de la mañana, les pido no dejar de orar por nuestro canal para que podamos continuar brindando la programación y mantener nuestro espacio Amaneciendo en su presencia.
Siempre hay vidas que reciben bendición y por eso trabajamos, para llevar la preciosa Palabra que restaura, edifica y libera.
Unidos en oración siempre mis hermanos y sin importar las dificultades seguimos firme en la fe.
Mientras Dios nos respalde aquí estaremos .
Dios les bendiga en abundancia.
Les informo que mañana no tendremos nuestro tiempo de streaming a las 6 de la mañana, les pido no dejar de orar por nuestro canal para que podamos continuar brindando la programación y mantener nuestro espacio Amaneciendo en su presencia.
Siempre hay vidas que reciben bendición y por eso trabajamos, para llevar la preciosa Palabra que restaura, edifica y libera.
Unidos en oración siempre mis hermanos y sin importar las dificultades seguimos firme en la fe.
Mientras Dios nos respalde aquí estaremos .
Dios les bendiga en abundancia.
Forwarded from Audiovisual Cristiano Oficial
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Para que haya Avivamiento tiene que ocurrir... Rudy Gracia
#Shorts
#Shorts
Forwarded from Audiovisual Cristiano Oficial
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Hay gente muy cómoda en la Iglesia
#Shorts
#Shorts
Forwarded from Audiovisual Cristiano Oficial
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Cuidado con enfriarte - Juan Carlos Harrigan
#Shorts
#Shorts
Forwarded from Audiovisual Cristiano Oficial
Media is too big
VIEW IN TELEGRAM
El destino final de Rusia - Noticiero Profético - Armando Alducin
#VideosTeologicos
#VideosTeologicos
Forwarded from Audiovisual Cristiano Oficial
Media is too big
VIEW IN TELEGRAM
Última hora, Profecías 2026 - Dioni de la Rosa
#Escatologia
#Escatologia
Mi nombre es Samuel Velásquez.
Pero antes de ser un testimonio, fui un hijo que se perdió, un joven que hizo daño y un hombre que pensó que ya no tenía regreso.
Por años caminé lejos de Dios.
Busqué placer, busqué escape, busqué libertad…
pero terminé con cadenas que nadie veía y con un cuerpo que se estaba desgastando rápido.
De ese estilo de vida vino un diagnóstico que golpea el corazón: VIH.
Mi salud se apagaba como una vela en un cuarto frío.
Los médicos hicieron lo que pudieron, pero la enfermedad avanzó más rápido que las palabras de consuelo.
Llegó un momento donde ya no hubo tratamiento, no hubo fuerza y no hubo esperanza médica.
Fui declarado sin vida.
Mi cuerpo fue llevado a la morgue.
Todo en silencio.
Todo terminado.
Pero lo que nadie sabía era que en esa misma ciudad había una mujer que no soltó su fe: mi mamá.
Ella también había vivido lo suyo…
pero cuando conoció a Cristo, encontró paz donde antes solo había heridas.
Aquel día, mientras el mundo decía “se acabó”, ella se aferró a Dios con todo su corazón.
Un pastor la acompañó.
No pidieron explicaciones.
No pidieron lógica.
Solo levantaron una oración que rompió el silencio de la morgue.
Y allí, donde nadie regresa, lo imposible sucedió.
Abrí los ojos.
Respiré.
Volví a la vida.
No volví para presumir un milagro.
Volví para entender un propósito.
Desde ese día, mi cuerpo empezó a sanar y mi alma empezó a hablar.
Usé cada oportunidad para decir que Dios sigue siendo Dios, incluso cuando la ciencia ya no puede hacer nada.
Que hay una fuerza que no depende de máquinas, ni diagnósticos, ni probabilidades.
Hasta mis últimos días en la tierra, conté mi historia con una sola intención:
que el mundo supiera que cuando el hombre dice “ya no hay nada que hacer”, el cielo responde “todavía no he terminado”.
Porque la última palabra nunca está en labios humanos…
siempre ha estado en manos de Dios.
Pero antes de ser un testimonio, fui un hijo que se perdió, un joven que hizo daño y un hombre que pensó que ya no tenía regreso.
Por años caminé lejos de Dios.
Busqué placer, busqué escape, busqué libertad…
pero terminé con cadenas que nadie veía y con un cuerpo que se estaba desgastando rápido.
De ese estilo de vida vino un diagnóstico que golpea el corazón: VIH.
Mi salud se apagaba como una vela en un cuarto frío.
Los médicos hicieron lo que pudieron, pero la enfermedad avanzó más rápido que las palabras de consuelo.
Llegó un momento donde ya no hubo tratamiento, no hubo fuerza y no hubo esperanza médica.
Fui declarado sin vida.
Mi cuerpo fue llevado a la morgue.
Todo en silencio.
Todo terminado.
Pero lo que nadie sabía era que en esa misma ciudad había una mujer que no soltó su fe: mi mamá.
Ella también había vivido lo suyo…
pero cuando conoció a Cristo, encontró paz donde antes solo había heridas.
Aquel día, mientras el mundo decía “se acabó”, ella se aferró a Dios con todo su corazón.
Un pastor la acompañó.
No pidieron explicaciones.
No pidieron lógica.
Solo levantaron una oración que rompió el silencio de la morgue.
Y allí, donde nadie regresa, lo imposible sucedió.
Abrí los ojos.
Respiré.
Volví a la vida.
No volví para presumir un milagro.
Volví para entender un propósito.
Desde ese día, mi cuerpo empezó a sanar y mi alma empezó a hablar.
Usé cada oportunidad para decir que Dios sigue siendo Dios, incluso cuando la ciencia ya no puede hacer nada.
Que hay una fuerza que no depende de máquinas, ni diagnósticos, ni probabilidades.
Hasta mis últimos días en la tierra, conté mi historia con una sola intención:
que el mundo supiera que cuando el hombre dice “ya no hay nada que hacer”, el cielo responde “todavía no he terminado”.
Porque la última palabra nunca está en labios humanos…
siempre ha estado en manos de Dios.
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
El nombre Jezabel lo asociamos siempre con la seducción, nos enseñaron que tenía que ver con un espíritu que se levanta en contra del orden, que mata lo profético pero vengo a decirte algo que quizá no sabías. Jezabel también significa (que no co habita) o sea que no quiere formar parte de una comunidad. Que prefiere hacer las cosas por si misma sin necesidad de nadie más.
Entonces hoy día cuando muchos creyentes dicen: no necesito congregarme con nadie la iglesia soy yo, están de alguna forma abrazando este espíritu jezabelico también. No quiero ser parte, no me mezclo en actividades, no participo de nada, no daré mi diezmo a un local, no me desgastaré donde no me valoren. Un sentimiento egoísta y para nada pensando en Dios.
Porque quien no desea cohabitar con sus hermanos no carga una escencia cristiana. Pues Jesús se reunía, compartía, enseñó sobre los principios de cómo ser una iglesia saludable. Hoy día muchos quieren protagonismo y otros quieren aislamiento. Todos los extremos son peligrosos.
Hoy día la iglesia moderna muchas veces se niega a morir. Y si no morimos a nuestro yo egoísta llegará el momento en que seremos como ermitaños apartados de todos porque no nos gusta ser confrontados. No queremos que nos observen. Cuidado iglesia! Son tiempos de mirarse cada quien por dentro y decir como el salmista.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.”
SALMOS 139:23-24
Maylin Hidalgo
Entonces hoy día cuando muchos creyentes dicen: no necesito congregarme con nadie la iglesia soy yo, están de alguna forma abrazando este espíritu jezabelico también. No quiero ser parte, no me mezclo en actividades, no participo de nada, no daré mi diezmo a un local, no me desgastaré donde no me valoren. Un sentimiento egoísta y para nada pensando en Dios.
Porque quien no desea cohabitar con sus hermanos no carga una escencia cristiana. Pues Jesús se reunía, compartía, enseñó sobre los principios de cómo ser una iglesia saludable. Hoy día muchos quieren protagonismo y otros quieren aislamiento. Todos los extremos son peligrosos.
Hoy día la iglesia moderna muchas veces se niega a morir. Y si no morimos a nuestro yo egoísta llegará el momento en que seremos como ermitaños apartados de todos porque no nos gusta ser confrontados. No queremos que nos observen. Cuidado iglesia! Son tiempos de mirarse cada quien por dentro y decir como el salmista.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.”
SALMOS 139:23-24
Maylin Hidalgo