"REFLEXIÓN"
📖🙏¡Se acabó el tiempo!
Eclesiastés 3: 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
En muchas ocasiones me gusta reflexionar sobre el tiempo que tenemos en esta vida. De pequeños podemos pensar que el tiempo pasa lento, pero en un abrir y cerrar de ojos, vemos como nuestra vida ya comienza tomar otras responsabilidades, y nos volvemos adultos llenos de ocupaciones.
Estamos en la era de todo rápido, del afán, la ansiedad, el consumismo, la era del poco tiempo.
Las conversaciones son escasas de palabras, ahora todo es un ¡apúrate que no tengo tiempo!, para llegar al otro compromiso que nos espera. Pocas veces, o casi nunca nos sentamos a contemplar la naturaleza, a desconectarnos de la tecnología, o a solo tener un tiempo para nosotros.
Incluso, armamos grandes agendas de muchas tareas, pero en poco tiempo, ¿será esto del todo beneficioso?, nos quejamos de la lluvia, nos quejamos del sol, nos quejamos del poco tiempo que tenemos, pero tampoco le damos un buen uso.
Con esto no quiero incitar a que nunca debamos planificarnos, o hacer buen uso de nuestro tiempo, sino que deberíamos reflexionar si en realidad estamos disfrutando de la vida, no vaya hacer que se nos esté acabando el tiempo y después no haya marcha atrás.
Si supieras que hasta el día de hoy es el último día que te mantuvieras con vida, cuál sería tu último deseo. ¿Qué quisieras disfrutar?
Hace días leía un poema muy hermoso de José Luis Borges, y pude comprender lo efímera que puede ser la vida, y como podemos mal utilizar el tiempo que Dios nos ha regalado.
Te dejo un pequeño extracto para reflexionar:
«Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto. Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, me tomaría muy pocas cosas en serio. Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y ninguno imaginario”.
Cuando leía este hermoso poema, me di cuenta que hemos pasado mucho tiempo afanados y preocupados, perdiendo la esencia de lo que es ser feliz.
También me vino el recuerdo de una madre primeriza, que recibe los primeros consejos de maternidad de sus antepasados, cuando se les dice: “No lo cargues mucho, déjalo en su cama solo desde la primera noche, no lo acostumbres a tus brazos, dale biberón, déjalo llorar”, y por cumplir todos estos consejos, se pierde de todo el vínculo emocional que puede tener con su hijo, es decir, perdió el tiempo hermoso de sus primeros años, por seguir los consejos de otros.
En ocasiones la vida no se trata de normas, de estatutos, de apariencia, en muchas ocasiones la vida se trata de vivir. De saber que el hoy es hoy y nada ganas pensando afanadamente por el mañana.
Los años pasan y en tu memoria solo debes atesorar los momentos donde la felicidad no dependió de ti, sino de lo que había en tu ser interior. De lo que reíste, de lo que disfrutaste, de lo que amaste intensamente.
Existe el tiempo de llorar y es cierto, pero también existe el tiempo de reír, el tiempo de gozar, el tiempo de entender que habrá cosas humanas que no podrás cambiar, pero la vida continua y debes vivirla al máximo.
📖🙏¡Se acabó el tiempo!
Eclesiastés 3: 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
En muchas ocasiones me gusta reflexionar sobre el tiempo que tenemos en esta vida. De pequeños podemos pensar que el tiempo pasa lento, pero en un abrir y cerrar de ojos, vemos como nuestra vida ya comienza tomar otras responsabilidades, y nos volvemos adultos llenos de ocupaciones.
Estamos en la era de todo rápido, del afán, la ansiedad, el consumismo, la era del poco tiempo.
Las conversaciones son escasas de palabras, ahora todo es un ¡apúrate que no tengo tiempo!, para llegar al otro compromiso que nos espera. Pocas veces, o casi nunca nos sentamos a contemplar la naturaleza, a desconectarnos de la tecnología, o a solo tener un tiempo para nosotros.
Incluso, armamos grandes agendas de muchas tareas, pero en poco tiempo, ¿será esto del todo beneficioso?, nos quejamos de la lluvia, nos quejamos del sol, nos quejamos del poco tiempo que tenemos, pero tampoco le damos un buen uso.
Con esto no quiero incitar a que nunca debamos planificarnos, o hacer buen uso de nuestro tiempo, sino que deberíamos reflexionar si en realidad estamos disfrutando de la vida, no vaya hacer que se nos esté acabando el tiempo y después no haya marcha atrás.
Si supieras que hasta el día de hoy es el último día que te mantuvieras con vida, cuál sería tu último deseo. ¿Qué quisieras disfrutar?
Hace días leía un poema muy hermoso de José Luis Borges, y pude comprender lo efímera que puede ser la vida, y como podemos mal utilizar el tiempo que Dios nos ha regalado.
Te dejo un pequeño extracto para reflexionar:
«Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto. Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, me tomaría muy pocas cosas en serio. Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y ninguno imaginario”.
Cuando leía este hermoso poema, me di cuenta que hemos pasado mucho tiempo afanados y preocupados, perdiendo la esencia de lo que es ser feliz.
También me vino el recuerdo de una madre primeriza, que recibe los primeros consejos de maternidad de sus antepasados, cuando se les dice: “No lo cargues mucho, déjalo en su cama solo desde la primera noche, no lo acostumbres a tus brazos, dale biberón, déjalo llorar”, y por cumplir todos estos consejos, se pierde de todo el vínculo emocional que puede tener con su hijo, es decir, perdió el tiempo hermoso de sus primeros años, por seguir los consejos de otros.
En ocasiones la vida no se trata de normas, de estatutos, de apariencia, en muchas ocasiones la vida se trata de vivir. De saber que el hoy es hoy y nada ganas pensando afanadamente por el mañana.
Los años pasan y en tu memoria solo debes atesorar los momentos donde la felicidad no dependió de ti, sino de lo que había en tu ser interior. De lo que reíste, de lo que disfrutaste, de lo que amaste intensamente.
Existe el tiempo de llorar y es cierto, pero también existe el tiempo de reír, el tiempo de gozar, el tiempo de entender que habrá cosas humanas que no podrás cambiar, pero la vida continua y debes vivirla al máximo.
Las perlas no tienen valor para los cerdos, tu tiempo, tus palabras y tu esfuerzo no lo tendrán para quienes no tienen la disposición de entenderlos.
La sabiduría no consiste en convencer a todos, sino en elegir con cuidado a quién le entregas tu atención.
No ofrezcas tu calma a quien vive del caos.
No des tu lealtad a quien comercia con la traición.
Y no regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Cuida tus perlas, porque cada una es tu vida misma.
Significa no dar lo valioso a quien no lo sabe apreciar.
S.Mateo 7:6🙌🕊️
El juzgar a los demás
(Lc. 6.37-38,41-42)
1. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
La sabiduría no consiste en convencer a todos, sino en elegir con cuidado a quién le entregas tu atención.
No ofrezcas tu calma a quien vive del caos.
No des tu lealtad a quien comercia con la traición.
Y no regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Cuida tus perlas, porque cada una es tu vida misma.
Significa no dar lo valioso a quien no lo sabe apreciar.
S.Mateo 7:6🙌🕊️
El juzgar a los demás
(Lc. 6.37-38,41-42)
1. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
"REFLEXIÓN"
📖🙏Una adoración genuina de corazón
Isaías 29: 13 “«Este pueblo viene a mí con palabras y me honra de labios para afuera pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden consiste en normas humanas repetidas de memoria”.
Cuando caminamos por una vida llena de fe, debemos entender el poder de una adoración genuina en nosotros. En muchas ocasiones nos pasa como lo explica el profeta Isaías, decimos que adoramos al Dios vivo, pero es algo que solo lo expresamos con palabras, pues nuestro corazón está lejos de ello.
Y es que la religión nos ha hecho ver que todo es parte de un precepto o una conducta “moral”, pero no se aplica un corazón genuino y sincero que como cristianos debemos tener.
Para explicar un poco más, cuando nosotros leemos los pasajes de los evangelios, podemos apreciar a un Jesús que adoraba al padre de todo corazón y esto lo llevaba a tener una vida íntima de fe. Ahora bien, esa adoración no solo era de palabras sino que sus acciones hablaban del Cristo que adoraba.
Cuando decidimos levantar una adoración a Dios, debemos revisar el depósito de nuestro corazón y ver que hay en él. En este caso debemos analizar nuestros sentimientos y pensamientos.
Y es que podemos estar diciendo ¡Dios te amo!, pero tener una rencilla contra nuestro prójimo la cual no hemos podido vencer, y así no funciona una adoración genuina.
Más allá de una práctica habitual
Salmo 63:1 Dios mío, tú eres mi Dios desesperado te busco. Mi alma tiene sed de ti todo mi ser suspira por ti, como la tierra seca y árida desea el agua.
La adoración en nuestra vida de fe no puede considerarse como una práctica habitual de palabras, sino más bien un estilo de vida. Es la manera en cómo podemos relacionarnos con la presencia de Dios.
Es comprender que nuestro corazón anhela acercarse a Dios de forma directa, y esto solo se podrá lograr a través de la adoración.
Es decir, tenemos una adoración genuina a Dios en nuestros trabajos, escuelas, universidades, hogares, y por supuesto, dentro de una iglesia. Nuestro testimonio, la forma en como nos conducimos por la vida, las acciones que tenemos para con otros, pueden hablar por sí solas de la adoración genuina que hay en nuestro corazón.
¿Qué dicen tus labios?
Santiago 3: 10 “10 De manera que con la misma boca bendecimos y maldecimos. Eso, hermanos míos, no debería ser así.
No podemos usar la misma boca con la que bendecimos a Dios, maldecir al prójimo, esto es absurdo y nos hace ver que nuestra adoración no está siendo del todo genuina.
Si queremos tener una adoración que llegue al trono de Dios, debemos aprender a cuidar lo que hay en nuestros labios y expresar con corazón sincero y genuino.
Salmo 71: 8Te honro y alabo con mi boca todo el día.
Nuestra boca debe estar todos los días en sintonía con el Dios supremo, para comprender el poder que hay en acercarnos a su presencia.
Tu adoración puede librar la vida de otros
Cuando mantienes una vida de fe, y de adoración constante a Dios, otros que viven en tinieblas y oscuridad querrán ver lo que te ha hecho libre, por ende, correrán a ese ser supremo que estás buscando en todo momento.
Hay un pasaje en la biblia que nos hace ver como la adoración de dos hombres, en medio de una cárcel, trajo libertad a otros. Y es que cuando es de corazón, cuando es pura, cuando es honesta, esta llenará y cambiará todo lugar.
La biblia dice en Hechos 16, que Pablo y Silas encarcelados adoraban y exaltaban a Dios. Cuando un temblor sacudió la tierra y los cimientos de la cárcel prevalecieron. En este momento, el carcelero que estaba a su cuidado despertó temeroso, y pensó que se habían escapado, por eso intentó quitarse la vida.
28 pero Pablo le gritó: —¡No te hagas daño! ¡Todos estamos aquí!
29 El carcelero le dijo a alguien que trajera luz, corrió adentro y temblando de miedo cayó delante de Pablo y Silas. 30 Entonces los llevó afuera y les dijo: —¿Qué debo hacer para ser salvo?
31 Le respondieron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y todos los de tu casa.
📖🙏Una adoración genuina de corazón
Isaías 29: 13 “«Este pueblo viene a mí con palabras y me honra de labios para afuera pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden consiste en normas humanas repetidas de memoria”.
Cuando caminamos por una vida llena de fe, debemos entender el poder de una adoración genuina en nosotros. En muchas ocasiones nos pasa como lo explica el profeta Isaías, decimos que adoramos al Dios vivo, pero es algo que solo lo expresamos con palabras, pues nuestro corazón está lejos de ello.
Y es que la religión nos ha hecho ver que todo es parte de un precepto o una conducta “moral”, pero no se aplica un corazón genuino y sincero que como cristianos debemos tener.
Para explicar un poco más, cuando nosotros leemos los pasajes de los evangelios, podemos apreciar a un Jesús que adoraba al padre de todo corazón y esto lo llevaba a tener una vida íntima de fe. Ahora bien, esa adoración no solo era de palabras sino que sus acciones hablaban del Cristo que adoraba.
Cuando decidimos levantar una adoración a Dios, debemos revisar el depósito de nuestro corazón y ver que hay en él. En este caso debemos analizar nuestros sentimientos y pensamientos.
Y es que podemos estar diciendo ¡Dios te amo!, pero tener una rencilla contra nuestro prójimo la cual no hemos podido vencer, y así no funciona una adoración genuina.
Más allá de una práctica habitual
Salmo 63:1 Dios mío, tú eres mi Dios desesperado te busco. Mi alma tiene sed de ti todo mi ser suspira por ti, como la tierra seca y árida desea el agua.
La adoración en nuestra vida de fe no puede considerarse como una práctica habitual de palabras, sino más bien un estilo de vida. Es la manera en cómo podemos relacionarnos con la presencia de Dios.
Es comprender que nuestro corazón anhela acercarse a Dios de forma directa, y esto solo se podrá lograr a través de la adoración.
Es decir, tenemos una adoración genuina a Dios en nuestros trabajos, escuelas, universidades, hogares, y por supuesto, dentro de una iglesia. Nuestro testimonio, la forma en como nos conducimos por la vida, las acciones que tenemos para con otros, pueden hablar por sí solas de la adoración genuina que hay en nuestro corazón.
¿Qué dicen tus labios?
Santiago 3: 10 “10 De manera que con la misma boca bendecimos y maldecimos. Eso, hermanos míos, no debería ser así.
No podemos usar la misma boca con la que bendecimos a Dios, maldecir al prójimo, esto es absurdo y nos hace ver que nuestra adoración no está siendo del todo genuina.
Si queremos tener una adoración que llegue al trono de Dios, debemos aprender a cuidar lo que hay en nuestros labios y expresar con corazón sincero y genuino.
Salmo 71: 8Te honro y alabo con mi boca todo el día.
Nuestra boca debe estar todos los días en sintonía con el Dios supremo, para comprender el poder que hay en acercarnos a su presencia.
Tu adoración puede librar la vida de otros
Cuando mantienes una vida de fe, y de adoración constante a Dios, otros que viven en tinieblas y oscuridad querrán ver lo que te ha hecho libre, por ende, correrán a ese ser supremo que estás buscando en todo momento.
Hay un pasaje en la biblia que nos hace ver como la adoración de dos hombres, en medio de una cárcel, trajo libertad a otros. Y es que cuando es de corazón, cuando es pura, cuando es honesta, esta llenará y cambiará todo lugar.
La biblia dice en Hechos 16, que Pablo y Silas encarcelados adoraban y exaltaban a Dios. Cuando un temblor sacudió la tierra y los cimientos de la cárcel prevalecieron. En este momento, el carcelero que estaba a su cuidado despertó temeroso, y pensó que se habían escapado, por eso intentó quitarse la vida.
28 pero Pablo le gritó: —¡No te hagas daño! ¡Todos estamos aquí!
29 El carcelero le dijo a alguien que trajera luz, corrió adentro y temblando de miedo cayó delante de Pablo y Silas. 30 Entonces los llevó afuera y les dijo: —¿Qué debo hacer para ser salvo?
31 Le respondieron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y todos los de tu casa.
Aquí vemos como la adoración genuina no solo logró causar un impacto en el cielo, sino que fue de testimonio a otros. Así que tu adoración sea más de acciones, y que tus palabras siempre estén en sintonía con lo que hay en tu corazón.
*TIEMPO Y OCASIÓN PARA TODOS*
*«Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.»*
— Eclesiastés 9:11
La vida es dinámica. Nada permanece igual: los cambios son constantes y muchas veces necesarios. La Palabra nos recuerda que “tiempo y ocasión acontecen a todos”, sin importar quiénes seamos o dónde estemos.
En esta travesía, pasamos por temporadas diversas: momentos de abundancia y paz, y también épocas de escasez y dificultad. A veces todo parece estar en orden, y de pronto, sin previo aviso, la vida da un giro inesperado. Surgen preguntas inevitables: ¿Por qué estoy atravesando este proceso? ¿Qué propósito hay detrás de esta temporada?
La Biblia nos muestra múltiples ejemplos de cómo las circunstancias cambian repentinamente:
*•Nabucodonosor* pasó de gobernar el mayor imperio del mundo a perder la razón y vivir como los animales.
(Daniel 4:28-33)
*•David,* de ser un humilde pastor, fue elevado a rey de Israel.
(1 Samuel 16:11-13; 2 Samuel 5:3-4)
*•Rut,* de extranjera viuda y pobre, llegó a ser dueña de tierras, esposa y madre.
(Rut 2:2-3; Rut 4:13-17)
*•Mardoqueo,* de llorar a las puertas del palacio, terminó administrando los asuntos del rey.
(Ester 4:1-2; Ester 10:2-3)
*•Pedro* pasó de negar al Maestro a sanar enfermos con su sola sombra.
(Lucas 22:56-62; Hechos 5:15)
*•Pablo,* de perseguidor, se convirtió en uno de los más grandes apóstoles.
(Hechos 9:1-22)
Las temporadas cambian porque nuestro Dios es el Señor de los tiempos:
*«Jehová empobrece, y él enriquece; abate, y enaltece. Él levanta del polvo al pobre y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentar con príncipes...»* (1 Samuel 2:7-8).
No podemos controlar los cambios, pero sí nuestra actitud ante ellos. Dios no permite dificultades para vernos sufrir, sino para moldearnos y perfeccionarnos. Cada proceso, cada etapa, es parte de su plan de formación.
Si hoy disfrutas de una buena temporada, usa tu fortaleza para sostener en oración a quien atraviesa una difícil. Y si estás en debilidad, confía: el Señor levantará a otros para que te apoyen.
Por eso, nunca juzgues a alguien por la etapa que está viviendo. Lo que hoy parece derrota, mañana puede ser victoria; lo que hoy es escasez, mañana puede convertirse en abundancia.
*«Él muda los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos.»*
(Daniel 2:21).
La clave está en recordar que todas las temporadas, tanto de gozo como de adversidad, tienen un propósito: llevarnos a encontrar a Dios en medio de ellas y darle toda la gloria.
*«En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro...»* (Eclesiastés 7:14).
*Reflexión:*
1. ¿Qué temporada estoy viviendo hoy y qué me está enseñando Dios en ella?
2. ¿He juzgado a otros sin considerar que sus procesos también forman parte de la obra de Dios en sus vidas?
3. ¿Estoy dispuesto a confiar en el Señor, tanto en tiempos de abundancia como en los de escasez?
*Oración del Día:*
Señor, gracias porque Tú eres dueño de los tiempos y las temporadas. Ayúdame a confiar en ti en medio de cada cambio, a no desanimarme en la adversidad ni enorgullecerme en la abundancia. Enséñame a ser humilde, a valorar y a sostener a otros en sus procesos, sabiendo que todo lo permites para nuestro bien y para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.
*«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.»*
— Eclesiastés 3:1
¡Bendecido Día!
*«Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.»*
— Eclesiastés 9:11
La vida es dinámica. Nada permanece igual: los cambios son constantes y muchas veces necesarios. La Palabra nos recuerda que “tiempo y ocasión acontecen a todos”, sin importar quiénes seamos o dónde estemos.
En esta travesía, pasamos por temporadas diversas: momentos de abundancia y paz, y también épocas de escasez y dificultad. A veces todo parece estar en orden, y de pronto, sin previo aviso, la vida da un giro inesperado. Surgen preguntas inevitables: ¿Por qué estoy atravesando este proceso? ¿Qué propósito hay detrás de esta temporada?
La Biblia nos muestra múltiples ejemplos de cómo las circunstancias cambian repentinamente:
*•Nabucodonosor* pasó de gobernar el mayor imperio del mundo a perder la razón y vivir como los animales.
(Daniel 4:28-33)
*•David,* de ser un humilde pastor, fue elevado a rey de Israel.
(1 Samuel 16:11-13; 2 Samuel 5:3-4)
*•Rut,* de extranjera viuda y pobre, llegó a ser dueña de tierras, esposa y madre.
(Rut 2:2-3; Rut 4:13-17)
*•Mardoqueo,* de llorar a las puertas del palacio, terminó administrando los asuntos del rey.
(Ester 4:1-2; Ester 10:2-3)
*•Pedro* pasó de negar al Maestro a sanar enfermos con su sola sombra.
(Lucas 22:56-62; Hechos 5:15)
*•Pablo,* de perseguidor, se convirtió en uno de los más grandes apóstoles.
(Hechos 9:1-22)
Las temporadas cambian porque nuestro Dios es el Señor de los tiempos:
*«Jehová empobrece, y él enriquece; abate, y enaltece. Él levanta del polvo al pobre y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentar con príncipes...»* (1 Samuel 2:7-8).
No podemos controlar los cambios, pero sí nuestra actitud ante ellos. Dios no permite dificultades para vernos sufrir, sino para moldearnos y perfeccionarnos. Cada proceso, cada etapa, es parte de su plan de formación.
Si hoy disfrutas de una buena temporada, usa tu fortaleza para sostener en oración a quien atraviesa una difícil. Y si estás en debilidad, confía: el Señor levantará a otros para que te apoyen.
Por eso, nunca juzgues a alguien por la etapa que está viviendo. Lo que hoy parece derrota, mañana puede ser victoria; lo que hoy es escasez, mañana puede convertirse en abundancia.
*«Él muda los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos.»*
(Daniel 2:21).
La clave está en recordar que todas las temporadas, tanto de gozo como de adversidad, tienen un propósito: llevarnos a encontrar a Dios en medio de ellas y darle toda la gloria.
*«En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro...»* (Eclesiastés 7:14).
*Reflexión:*
1. ¿Qué temporada estoy viviendo hoy y qué me está enseñando Dios en ella?
2. ¿He juzgado a otros sin considerar que sus procesos también forman parte de la obra de Dios en sus vidas?
3. ¿Estoy dispuesto a confiar en el Señor, tanto en tiempos de abundancia como en los de escasez?
*Oración del Día:*
Señor, gracias porque Tú eres dueño de los tiempos y las temporadas. Ayúdame a confiar en ti en medio de cada cambio, a no desanimarme en la adversidad ni enorgullecerme en la abundancia. Enséñame a ser humilde, a valorar y a sostener a otros en sus procesos, sabiendo que todo lo permites para nuestro bien y para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.
*«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.»*
— Eclesiastés 3:1
¡Bendecido Día!
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📚 *¿Ministerio o Función? El Despertar del Propósito*
> *«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor».* — Lucas 4:18-19
En la sinagoga de Nazaret, Jesús no leyó el rollo del profeta Isaías por casualidad. Él no estaba simplemente cumpliendo con un ritual litúrgico o realizando una "función" de lector. Jesús estaba reclamando Su identidad. Él sabía quién era porque se había encontrado a sí mismo en las Escrituras.
🔖 *1. El Peligro de la "Funcionalidad" Religiosa*
Hoy en día, el pueblo de Dios corre un gran peligro: confundir el activismo con el ministerio.
Muchos cristianos piensan que por estar en un altar cantando, danzando o sirviendo en la puerta, ya están cumpliendo con su propósito divino. Sin embargo, eso son funciones. Una función es una tarea; el ministerio es una misión.
• La función se acaba cuando termina el servicio en la iglesia.
• El ministerio late en tu corazón cuando sales a la calle, cuando abrazas al afligido y cuando tu vida misma se convierte en "buenas nuevas" para los demás.
🔖 2. Jesús: Claridad en el Ministerio
Jesús nunca confundió los milagros con Su ministerio. El milagro era la herramienta, pero la liberación era el propósito. Él no sanaba ciegos solo para demostrar poder; lo hacía porque Su ministerio era devolver la vista.
Él estudió las Escrituras y entendió Su diseño. Muchos hoy están perdidos porque no estudian la Palabra para conocer su diseño, sino para buscar promesas de bendición. Si no conoces las Escrituras, no conocerás tu ministerio; y si no conoces tu ministerio, te conformarás con ser un simple operario de funciones dentro de cuatro paredes.
🔖 3. El Llamado a la Trascendencia
El apóstol Pablo nos recuerda en Efesios 4:12 que los dones fueron dados *«a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»*.
Dios no te llamó para que "hagas algo" en la iglesia; te llamó para que "seas alguien" en el Reino.
• Cantar es una función; adorar en espíritu y verdad es un ministerio.
• Dar una charla es una función; discipular naciones es un ministerio.
Jesús dijo: *"Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros"* (Lucas 4:21). Él no dijo "hoy he terminado mi turno". Él encarnó Su palabra.
📚 Reflexión Final:
Examina tu caminar hoy. ¿Eres alguien que solo cumple con un horario en una congregación o eres un portador de libertad para los cautivos? El mundo no necesita más personas que sepan danzar o cantar; el mundo necesita hijos de Dios que sepan por qué están aquí, que hayan estudiado el "rollo" de su vida en la presencia del Padre y que, como Jesús, puedan decir: "El Espíritu del Señor está sobre mí para transformar realidades".
No permitas que tu función mate tu ministerio. No permitas que el hábito de "hacer" te robe la esencia de "ser"
> *«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor».* — Lucas 4:18-19
En la sinagoga de Nazaret, Jesús no leyó el rollo del profeta Isaías por casualidad. Él no estaba simplemente cumpliendo con un ritual litúrgico o realizando una "función" de lector. Jesús estaba reclamando Su identidad. Él sabía quién era porque se había encontrado a sí mismo en las Escrituras.
🔖 *1. El Peligro de la "Funcionalidad" Religiosa*
Hoy en día, el pueblo de Dios corre un gran peligro: confundir el activismo con el ministerio.
Muchos cristianos piensan que por estar en un altar cantando, danzando o sirviendo en la puerta, ya están cumpliendo con su propósito divino. Sin embargo, eso son funciones. Una función es una tarea; el ministerio es una misión.
• La función se acaba cuando termina el servicio en la iglesia.
• El ministerio late en tu corazón cuando sales a la calle, cuando abrazas al afligido y cuando tu vida misma se convierte en "buenas nuevas" para los demás.
🔖 2. Jesús: Claridad en el Ministerio
Jesús nunca confundió los milagros con Su ministerio. El milagro era la herramienta, pero la liberación era el propósito. Él no sanaba ciegos solo para demostrar poder; lo hacía porque Su ministerio era devolver la vista.
Él estudió las Escrituras y entendió Su diseño. Muchos hoy están perdidos porque no estudian la Palabra para conocer su diseño, sino para buscar promesas de bendición. Si no conoces las Escrituras, no conocerás tu ministerio; y si no conoces tu ministerio, te conformarás con ser un simple operario de funciones dentro de cuatro paredes.
🔖 3. El Llamado a la Trascendencia
El apóstol Pablo nos recuerda en Efesios 4:12 que los dones fueron dados *«a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»*.
Dios no te llamó para que "hagas algo" en la iglesia; te llamó para que "seas alguien" en el Reino.
• Cantar es una función; adorar en espíritu y verdad es un ministerio.
• Dar una charla es una función; discipular naciones es un ministerio.
Jesús dijo: *"Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros"* (Lucas 4:21). Él no dijo "hoy he terminado mi turno". Él encarnó Su palabra.
📚 Reflexión Final:
Examina tu caminar hoy. ¿Eres alguien que solo cumple con un horario en una congregación o eres un portador de libertad para los cautivos? El mundo no necesita más personas que sepan danzar o cantar; el mundo necesita hijos de Dios que sepan por qué están aquí, que hayan estudiado el "rollo" de su vida en la presencia del Padre y que, como Jesús, puedan decir: "El Espíritu del Señor está sobre mí para transformar realidades".
No permitas que tu función mate tu ministerio. No permitas que el hábito de "hacer" te robe la esencia de "ser"
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AGRADEZCAMOS A DIOS POR SU PALABRA.
Salmo 138:1-8
Me arrodillaré en dirección a tu Santo templo para darte gracias por tu amor y tu verdad, pues has puesto tu Nombre y tu Palabra por encima de todas las cosas.
Cuando te llamé, me respondiste y aumentaste mis fuerzas. V:2
Cuando los filisteos subieron a la fortaleza donde se encontraba David para matarlo, al enterarse que había sido nombrado rey de Israel, David consultó a Dios en oración, y en respuesta el Señor le dió una gran victoria. (2 Samuel 17:21)
Este Salmo da testimonio precisamente, de las razones por las cuales debemos dar gracias a Dios, aún en medio de las crisis: Su misericordia, el cumplimiento de Su Palabra, Su respuesta a la oración, y Su propósito en nosotros.
Una poderosa razón, por la cual agradecemos a Dios es porque Él honra Su Palabra. Él cumple lo que promete. "Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Números 23: 19
Dios siempre cumple lo que promete. El salmista lo sabía muy bien. Dios prometió darle la victoria y se la dió, venció a sus enemigos y los libró de ellos , prometió que sus descendientes ocuparían el trono de Judá y así fue.
Con toda seguridad, nosotros también podemos dar testimonio de que Dios es fiel a Su Palabra. Él ha prometido que Su Palabra no volverá a Él vacía ,sino que cumplirá el propósito para el cual la ha enviado. Isaías 55:11.
La Palabra de Dios cambia nuestra manera de pensar, y en consecuencia cambia nuestro modo de vivir. Además, a través de la exposición o explicación de la Palabra de Dios, recibimos iluminación, cuando la recibimos con la sencillez de un niño.
Hoy, demos gracias a Dios, porque hemos sido transformados , iluminados y motivados a alabar permanentemente a Dios, por Su Palabra, también demos gracias por las promesas de Dios que hemos visto cumplirse en nuestras vidas y en nuestras familias.
¡Dios honra Su Palabra, honrémosle a Él!
Padre Celestial.
Te doy gracias por tu amor y tu fidelidad hacia nosotros. Porque todas tus promesas son cumplidas y confirmadas en Jesús, porque Él es el "Sí" y el "Amén".
Padre, alabamos tu Santo y Bendito Nombre, porque Tú tienes misericordia de nosotros, nos acompañas en las pruebas, nos ayudas en nuestras debilidades. Nos consuelas en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren, dándoles el mismo consuelo que Tú, Señor, nos has dado a nosotros. Te amo, bendigo tu Santo Nombre y te doy gloria, honra y alabanza. En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
Salmo 138:1-8
Me arrodillaré en dirección a tu Santo templo para darte gracias por tu amor y tu verdad, pues has puesto tu Nombre y tu Palabra por encima de todas las cosas.
Cuando te llamé, me respondiste y aumentaste mis fuerzas. V:2
Cuando los filisteos subieron a la fortaleza donde se encontraba David para matarlo, al enterarse que había sido nombrado rey de Israel, David consultó a Dios en oración, y en respuesta el Señor le dió una gran victoria. (2 Samuel 17:21)
Este Salmo da testimonio precisamente, de las razones por las cuales debemos dar gracias a Dios, aún en medio de las crisis: Su misericordia, el cumplimiento de Su Palabra, Su respuesta a la oración, y Su propósito en nosotros.
Una poderosa razón, por la cual agradecemos a Dios es porque Él honra Su Palabra. Él cumple lo que promete. "Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Números 23: 19
Dios siempre cumple lo que promete. El salmista lo sabía muy bien. Dios prometió darle la victoria y se la dió, venció a sus enemigos y los libró de ellos , prometió que sus descendientes ocuparían el trono de Judá y así fue.
Con toda seguridad, nosotros también podemos dar testimonio de que Dios es fiel a Su Palabra. Él ha prometido que Su Palabra no volverá a Él vacía ,sino que cumplirá el propósito para el cual la ha enviado. Isaías 55:11.
La Palabra de Dios cambia nuestra manera de pensar, y en consecuencia cambia nuestro modo de vivir. Además, a través de la exposición o explicación de la Palabra de Dios, recibimos iluminación, cuando la recibimos con la sencillez de un niño.
Hoy, demos gracias a Dios, porque hemos sido transformados , iluminados y motivados a alabar permanentemente a Dios, por Su Palabra, también demos gracias por las promesas de Dios que hemos visto cumplirse en nuestras vidas y en nuestras familias.
¡Dios honra Su Palabra, honrémosle a Él!
Padre Celestial.
Te doy gracias por tu amor y tu fidelidad hacia nosotros. Porque todas tus promesas son cumplidas y confirmadas en Jesús, porque Él es el "Sí" y el "Amén".
Padre, alabamos tu Santo y Bendito Nombre, porque Tú tienes misericordia de nosotros, nos acompañas en las pruebas, nos ayudas en nuestras debilidades. Nos consuelas en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren, dándoles el mismo consuelo que Tú, Señor, nos has dado a nosotros. Te amo, bendigo tu Santo Nombre y te doy gloria, honra y alabanza. En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
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Uno de los conceptos más repetidos —y a la vez más mal definidos— dentro del discurso religioso es el de la soberanía de Dios.
En nombre de esa soberanía se han justificado tragedias, abusos de poder, gobiernos corruptos, violencia estructural y una teología que termina anulando por completo la responsabilidad humana.
Para muchos, “Dios es soberano” significa que Dios hace lo que quiere, cuando quiere, como quiere y con quien quiere, sin restricciones de ningún tipo. Otros afirman que si un átomo se moviera fuera del control directo de Dios, el universo colapsaría, atribuyéndole un control absoluto, causal y determinista sobre todo lo que ocurre, incluyendo asesinatos, violaciones, guerras y corrupción.
Esta idea surge de sistemas teológicos posteriores, especialmente ligados al determinismo y ciertas formas de predestinación rígida.
Soberanía no es arbitrariedad
En la Escritura, la soberanía de Dios no se presenta como capricho, sino como autoridad legítima dentro de un marco coherente: su carácter, su palabra y sus propios límites autoestablecidos.
Dios no actúa contra sí mismo. No actúa fuera de su justicia. No actúa contradiciendo su verdad.
La Biblia no presenta a un Dios impredecible, sino a un Dios fiel a lo que ha dicho.
¡Hay cosas que Dios no puede hacer!
Este punto es clave y suele ser ignorado.
La Escritura afirma explícitamente que:
- Dios no puede mentir (Números 23:19; Tito 1:2)
- Dios no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13)
- Dios no puede tentar al mal ni ser tentado por el mal (Santiago 1:13)
Esto no es una limitación externa, sino una limitación ontológica: Dios es lo que es.
Decir que “Dios puede hacer cualquier cosa” es teológicamente falso.
Dios no puede pecar, no porque no quiera, sino porque no es su naturaleza. (no puede)
Por tanto, la soberanía divina no es poder bruto, sino coherencia con su propio ser.
Control absoluto vs. gobierno soberano
Confundir soberanía con control absoluto es uno de los errores más peligrosos de la teología popular.
El texto bíblico no enseña que Dios cause directamente todo lo que ocurre, sino que gobierna sobre un mundo donde existen agentes reales: seres humanos con voluntad, decisiones y responsabilidad.
La Biblia distingue claramente entre:
- Lo que Dios hace
- Lo que Dios permite
- Lo que Dios juzga
- Lo que Dios rechaza
Atribuirle a Dios cada crimen, abuso o injusticia como “voluntad soberana” convierte a Dios en autor moral del mal, algo que la Escritura jamás sostiene.
LA RESPONSABILIDAD HUMANA
Desde Génesis hasta los profetas, desde Jesús hasta los apóstoles, el mensaje es constante:
- El ser humano es responsable de sus actos.
- Dios juzga porque hay responsabilidad.
- Dios llama al arrepentimiento porque hay capacidad de responder.
- Dios condena la injusticia porque no la produce.
Una soberanía que elimina la responsabilidad humana destruye el sentido del juicio, de la ética y de la justicia.
El problema del mal
Si Dios controla absolutamente cada evento:
- Entonces Dios controla cada violación
- Cada asesinato
- Cada abuso infantil
- Cada genocidio
Y si eso fuera así, Dios sería moralmente responsable del mal.
La Biblia nunca enseña eso.
El mal es presentado como:
- Fruto de decisiones humanas
- Consecuencia de sistemas injustos
- Resultado de corrupción y poder mal usado
Dios no es el autor del mal, es su juez.
La soberanía de Dios, según el texto bíblico, es:
- Autoridad suprema, no micromanipulación
- Gobierno, no determinismo
- Propósito, no fatalismo
- Justicia, no arbitrariedad
- Firmeza, no tiranía
Dios es soberano porque su propósito final no fracasa, no porque controle cada acto humano como un titiritero.
Reducir la soberanía de Dios a “Dios hace todo lo que ocurre” es distorsionar su propia naturaleza.
Esa visión elimina la ética, borra la culpa humana y convierte la fe en resignación.
La soberanía bíblica no anula la libertad ni la responsabilidad; las presupone.
Dios gobierna la historia sin convertirse en autor del pecado.
En nombre de esa soberanía se han justificado tragedias, abusos de poder, gobiernos corruptos, violencia estructural y una teología que termina anulando por completo la responsabilidad humana.
Para muchos, “Dios es soberano” significa que Dios hace lo que quiere, cuando quiere, como quiere y con quien quiere, sin restricciones de ningún tipo. Otros afirman que si un átomo se moviera fuera del control directo de Dios, el universo colapsaría, atribuyéndole un control absoluto, causal y determinista sobre todo lo que ocurre, incluyendo asesinatos, violaciones, guerras y corrupción.
Esta idea surge de sistemas teológicos posteriores, especialmente ligados al determinismo y ciertas formas de predestinación rígida.
Soberanía no es arbitrariedad
En la Escritura, la soberanía de Dios no se presenta como capricho, sino como autoridad legítima dentro de un marco coherente: su carácter, su palabra y sus propios límites autoestablecidos.
Dios no actúa contra sí mismo. No actúa fuera de su justicia. No actúa contradiciendo su verdad.
La Biblia no presenta a un Dios impredecible, sino a un Dios fiel a lo que ha dicho.
¡Hay cosas que Dios no puede hacer!
Este punto es clave y suele ser ignorado.
La Escritura afirma explícitamente que:
- Dios no puede mentir (Números 23:19; Tito 1:2)
- Dios no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13)
- Dios no puede tentar al mal ni ser tentado por el mal (Santiago 1:13)
Esto no es una limitación externa, sino una limitación ontológica: Dios es lo que es.
Decir que “Dios puede hacer cualquier cosa” es teológicamente falso.
Dios no puede pecar, no porque no quiera, sino porque no es su naturaleza. (no puede)
Por tanto, la soberanía divina no es poder bruto, sino coherencia con su propio ser.
Control absoluto vs. gobierno soberano
Confundir soberanía con control absoluto es uno de los errores más peligrosos de la teología popular.
El texto bíblico no enseña que Dios cause directamente todo lo que ocurre, sino que gobierna sobre un mundo donde existen agentes reales: seres humanos con voluntad, decisiones y responsabilidad.
La Biblia distingue claramente entre:
- Lo que Dios hace
- Lo que Dios permite
- Lo que Dios juzga
- Lo que Dios rechaza
Atribuirle a Dios cada crimen, abuso o injusticia como “voluntad soberana” convierte a Dios en autor moral del mal, algo que la Escritura jamás sostiene.
LA RESPONSABILIDAD HUMANA
Desde Génesis hasta los profetas, desde Jesús hasta los apóstoles, el mensaje es constante:
- El ser humano es responsable de sus actos.
- Dios juzga porque hay responsabilidad.
- Dios llama al arrepentimiento porque hay capacidad de responder.
- Dios condena la injusticia porque no la produce.
Una soberanía que elimina la responsabilidad humana destruye el sentido del juicio, de la ética y de la justicia.
El problema del mal
Si Dios controla absolutamente cada evento:
- Entonces Dios controla cada violación
- Cada asesinato
- Cada abuso infantil
- Cada genocidio
Y si eso fuera así, Dios sería moralmente responsable del mal.
La Biblia nunca enseña eso.
El mal es presentado como:
- Fruto de decisiones humanas
- Consecuencia de sistemas injustos
- Resultado de corrupción y poder mal usado
Dios no es el autor del mal, es su juez.
La soberanía de Dios, según el texto bíblico, es:
- Autoridad suprema, no micromanipulación
- Gobierno, no determinismo
- Propósito, no fatalismo
- Justicia, no arbitrariedad
- Firmeza, no tiranía
Dios es soberano porque su propósito final no fracasa, no porque controle cada acto humano como un titiritero.
Reducir la soberanía de Dios a “Dios hace todo lo que ocurre” es distorsionar su propia naturaleza.
Esa visión elimina la ética, borra la culpa humana y convierte la fe en resignación.
La soberanía bíblica no anula la libertad ni la responsabilidad; las presupone.
Dios gobierna la historia sin convertirse en autor del pecado.
Cualquier teología que haga a Dios responsable absoluto de todo lo que ocurre no es bíblica, es peligrosa.
#fblifestyle
#eldespertartv
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*"Corea del Norte adoctrina a los niños para que denuncien a sus padres por haberse convertido a Cristo"*
En Corea del Norte, la persecución contra los cristianos ya no se dirige solo a los adultos: también pasa por el aula y el hogar, donde niños son entrenados para vigilar y delatar cualquier señal de fe en Jesús en sus propias familias. La escuela se ha convertido en uno de los principales instrumentos del régimen para controlar corazones y conciencias desde el jardín de infancia.
Según el reportaje, los alumnos son adoctrinados para venerar a la familia Kim y para considerar el cristianismo como una traición directa al Estado. Desde muy pequeños, aprenden que la lealtad absoluta al régimen está por encima incluso del vínculo con sus padres.
En Corea del Norte, la población debe rendir devoción pública a la dinastía Kim, con retratos obligatorios en hogares, escuelas y centros de trabajo. Todd Nettleton, portavoz de The Voice of the Martyrs, advierte que el régimen considera el cristianismo una amenaza directa, castigando con campos de trabajo forzado a quienes poseen una Biblia y extendiendo las sanciones a sus familiares para erradicar la fe desde la raíz. Desde la infancia, los niños son instruidos para agradecer a Kim Il-sung por la comida y tratar a los líderes como figuras divinas, lo que obliga a los padres cristianos a extremar precauciones al hablar de Jesús en casa.
A pesar de la represión, el Evangelio logra penetrar mediante transmisiones radiales, globos evangelísticos y el testimonio de norcoreanos en el extranjero. La misión Voz de los Mártires Corea capacita a desertores para compartir la fe con sus familias y contactos dentro del país, creando puentes de esperanza en medio del aislamiento. Nettleton subraya que, mientras el régimen continúe, la opresión seguirá siendo intensa, por lo que la iglesia mundial debe orar para que Dios sostenga a los creyentes y les dé fortaleza para perseverar aun conociendo a muy pocos hermanos en toda su vida.
Fuente: Bibliatodo noticias.
Por: Luzvisión noticias
En Corea del Norte, la persecución contra los cristianos ya no se dirige solo a los adultos: también pasa por el aula y el hogar, donde niños son entrenados para vigilar y delatar cualquier señal de fe en Jesús en sus propias familias. La escuela se ha convertido en uno de los principales instrumentos del régimen para controlar corazones y conciencias desde el jardín de infancia.
Según el reportaje, los alumnos son adoctrinados para venerar a la familia Kim y para considerar el cristianismo como una traición directa al Estado. Desde muy pequeños, aprenden que la lealtad absoluta al régimen está por encima incluso del vínculo con sus padres.
En Corea del Norte, la población debe rendir devoción pública a la dinastía Kim, con retratos obligatorios en hogares, escuelas y centros de trabajo. Todd Nettleton, portavoz de The Voice of the Martyrs, advierte que el régimen considera el cristianismo una amenaza directa, castigando con campos de trabajo forzado a quienes poseen una Biblia y extendiendo las sanciones a sus familiares para erradicar la fe desde la raíz. Desde la infancia, los niños son instruidos para agradecer a Kim Il-sung por la comida y tratar a los líderes como figuras divinas, lo que obliga a los padres cristianos a extremar precauciones al hablar de Jesús en casa.
A pesar de la represión, el Evangelio logra penetrar mediante transmisiones radiales, globos evangelísticos y el testimonio de norcoreanos en el extranjero. La misión Voz de los Mártires Corea capacita a desertores para compartir la fe con sus familias y contactos dentro del país, creando puentes de esperanza en medio del aislamiento. Nettleton subraya que, mientras el régimen continúe, la opresión seguirá siendo intensa, por lo que la iglesia mundial debe orar para que Dios sostenga a los creyentes y les dé fortaleza para perseverar aun conociendo a muy pocos hermanos en toda su vida.
Fuente: Bibliatodo noticias.
Por: Luzvisión noticias