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La gran comisión es proclamar el Evangelio de Jesucristo y eso le compete a todo aquel que a sido llamado a ser salvo.
16. Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
📖 Mateo 28:16-20
16. Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
📖 Mateo 28:16-20
Ante la tarea inconclusa – Dr. Charles Stanley
Ante la tarea inconclusa – Dr. Charles Stanley
Para mantener el equilibrio, es fundamental centrarnos en Dios y no en nosotros. Él conoce nuestras necesidades mejor que nadie y promete satisfacerlas en el momento oportuno. Si hacemos lo que Dios quiere que hagamos, no tenemos motivos para estar preocupados por lo que sucede a nuestro alrededor.
🔥 @Su_Palabra_Viva
Para mantener el equilibrio, es fundamental centrarnos en Dios y no en nosotros. Él conoce nuestras necesidades mejor que nadie y promete satisfacerlas en el momento oportuno. Si hacemos lo que Dios quiere que hagamos, no tenemos motivos para estar preocupados por lo que sucede a nuestro alrededor.
🔥 @Su_Palabra_Viva
Una planta necesita tierra, agua, luz y tiempo para crecer.
Tú no vas a crecer donde solo te toleran,
vas a crecer donde te nutren,
te cuidan
y te permiten ser quien Dios diseñó.
Isaías 43:4
4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.💦💦💦
Bendecida noche
#RocioDelAlma
#MujerVirtuosa
Tú no vas a crecer donde solo te toleran,
vas a crecer donde te nutren,
te cuidan
y te permiten ser quien Dios diseñó.
Isaías 43:4
4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.💦💦💦
Bendecida noche
#RocioDelAlma
#MujerVirtuosa
Un ojo conocedor
Lee: Salmo 32:1-5, 9-11
Javier y Pedro trabajaron juntos durante una década, colocando revestimientos en casas. Eran buenos amigos, pero ninguno hablaba mucho. Mientras trabajaban, apenas pronunciaban palabra. Pero se conocían tan bien que eso rara vez era un problema. Podían comunicarse con un simple asentimiento de cabeza o una mirada. Pequeños gestos decían una enormidad.
El Salmo 32:8 evoca este nivel de familiaridad entre Dios y el salmista: «sobre ti fijaré mis ojos». Dios no mira desde lejos, sino que es un Padre amoroso que trabaja en asociación con su hijo. Aunque el salmo comienza con una confesión de pecado (vv. 1-5), el énfasis no está en el castigo, sino en la redirección amorosa de Dios al enseñarle a su hijo el camino correcto (vv. 6-7).
La otra opción es ser como el caballo o el mulo, «que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti» (v. 9). La imagen representa rebelarse o ignorar el camino de Dios. Como creyentes en Jesús, debemos desarrollar una profunda intimidad con Dios para estar en sintonía con sus gestos delicados. Una manera de hacerlo es leyendo las Escrituras. Esto nos ayuda a que «andemos guiados por el Espíritu» (Gálatas 5:25 NVI) para amar lo que Dios ama. Entonces, podremos alegrarnos en el Señor y gozarnos (Salmo 32:11).
Matt Lucas
#NuestroPanDiario
Lee: Salmo 32:1-5, 9-11
Javier y Pedro trabajaron juntos durante una década, colocando revestimientos en casas. Eran buenos amigos, pero ninguno hablaba mucho. Mientras trabajaban, apenas pronunciaban palabra. Pero se conocían tan bien que eso rara vez era un problema. Podían comunicarse con un simple asentimiento de cabeza o una mirada. Pequeños gestos decían una enormidad.
El Salmo 32:8 evoca este nivel de familiaridad entre Dios y el salmista: «sobre ti fijaré mis ojos». Dios no mira desde lejos, sino que es un Padre amoroso que trabaja en asociación con su hijo. Aunque el salmo comienza con una confesión de pecado (vv. 1-5), el énfasis no está en el castigo, sino en la redirección amorosa de Dios al enseñarle a su hijo el camino correcto (vv. 6-7).
La otra opción es ser como el caballo o el mulo, «que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti» (v. 9). La imagen representa rebelarse o ignorar el camino de Dios. Como creyentes en Jesús, debemos desarrollar una profunda intimidad con Dios para estar en sintonía con sus gestos delicados. Una manera de hacerlo es leyendo las Escrituras. Esto nos ayuda a que «andemos guiados por el Espíritu» (Gálatas 5:25 NVI) para amar lo que Dios ama. Entonces, podremos alegrarnos en el Señor y gozarnos (Salmo 32:11).
Matt Lucas
#NuestroPanDiario
📕❤️Devocional: ” JESÚS EL LEÓN DE JUDÁ🕊️
Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
(Apocalipsis 5:5)
Jesús es conocido como el León de la tribu de Judá. Esa poderosa referencia nos revela la majestad, fuerza y autoridad que él posee. Cuando hablamos de un león, inmediatamente nos viene a la mente un animal bravo, valeroso y dominante. ¡Así es nuestro Señor Jesús!
Jesús, el León de Judá, es el que venció a la muerte y ganó la victoria para todos nosotros. Su voz es como un rugido que estremece cielo y tierra. Su amor es feroz e inquebrantable, capaz de rescatarnos del pecado y reconciliarnos con Dios.
Cuando miramos a Jesús como el León de Judá, recordamos que él es nuestro defensor, el que pelea por nosotros. Él no solo nos protege de los ataques del enemigo, sino que también nos capacita para enfrentar la adversidad con valentía y fe.
Inspírate con el León de Judá
Fortaleza: Así como un león es fuerte y valiente, debemos revestirnos de la fuerza que viene de Cristo.
Osadía: un león no tiene miedo de enfrentar los desafíos. Asimismo, debemos ser audaces en nuestra fe, proclamando el evangelio y siendo testigos del amor de Jesús en medio de nosotros.
Autoridad: Así como el rugido de un león impone respeto, debemos ejercer la autoridad que Cristo nos ha dado sobre las obras del enemigo. No permitamos que el mal triunfe. Querido Jesús, León de Judá, fortalécenos, danos osadía y autoridad para vivir como verdaderos discípulos, dando testimonio de tu amor a todo el mundo. ¡En tu nombre, mi Señor, amén!
Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
(Apocalipsis 5:5)
Jesús es conocido como el León de la tribu de Judá. Esa poderosa referencia nos revela la majestad, fuerza y autoridad que él posee. Cuando hablamos de un león, inmediatamente nos viene a la mente un animal bravo, valeroso y dominante. ¡Así es nuestro Señor Jesús!
Jesús, el León de Judá, es el que venció a la muerte y ganó la victoria para todos nosotros. Su voz es como un rugido que estremece cielo y tierra. Su amor es feroz e inquebrantable, capaz de rescatarnos del pecado y reconciliarnos con Dios.
Cuando miramos a Jesús como el León de Judá, recordamos que él es nuestro defensor, el que pelea por nosotros. Él no solo nos protege de los ataques del enemigo, sino que también nos capacita para enfrentar la adversidad con valentía y fe.
Inspírate con el León de Judá
Fortaleza: Así como un león es fuerte y valiente, debemos revestirnos de la fuerza que viene de Cristo.
Osadía: un león no tiene miedo de enfrentar los desafíos. Asimismo, debemos ser audaces en nuestra fe, proclamando el evangelio y siendo testigos del amor de Jesús en medio de nosotros.
Autoridad: Así como el rugido de un león impone respeto, debemos ejercer la autoridad que Cristo nos ha dado sobre las obras del enemigo. No permitamos que el mal triunfe. Querido Jesús, León de Judá, fortalécenos, danos osadía y autoridad para vivir como verdaderos discípulos, dando testimonio de tu amor a todo el mundo. ¡En tu nombre, mi Señor, amén!
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"REFLEXIÓN "
📖🙏Siempre restauradores
Gálatas 6: 1Hermanos, es posible que alguno de ustedes caiga en la trampa del pecado. Ustedes, que son guiados por el Espíritu, acérquense a él y ayúdenle a corregir su error. Pero ¡ojo!, háganlo con humildad, pues ustedes también pueden caer en tentación.
Cuando uno lee la biblia puede ver en el nuevo testamento muchos ejemplos de cómo Jesús era un restaurador de vidas. Jesús, más allá de juzgar a alguien por su pecado, o su pasado, buscaba restaurar sus vidas. Hoy en día no es así, estamos en la sociedad que juzga, que critica, que señala o que disfruta de los males ajenos.
Estamos en la sociedad que hace bulla de separaciones de artistas, dejando mal visto el matrimonio, o negando la existencia del amor verdadero. Hoy pareciera que lo que aplaudimos es todo aquello que está en contra de Dios, pero no aplicamos la restauración.
Como personas de fe debemos siempre tener un espíritu restaurador.
Cuando una persona ha cometido una falla y esta arrepentida, nuestro deber como personas que aman al Señor, es buscar la manera y la forma de restaurarle, de edificarle, no solo de exhortarle. No ganamos nada con tener siempre ese dedo acusador que descalifica, que daña, que juzga, que critica y que no muestra el verdadero amor de Jesús.
Veamos un ejemplo de restauración del maestro. En Lucas capítulo 8: 26-27 vemos que el Señor se encuentra con un hombre endemoniado, dice la biblia que tenía así mucho tiempo.
Jesús lo libera del tormento espiritual, versículo 35: 35 La gente salió corriendo para ver lo que había pasado. Pronto una multitud se juntó alrededor de Jesús, y todos vieron al hombre liberado de los demonios. Estaba sentado a los pies de Jesús, completamente vestido y en su sano juicio, y todos tuvieron miedo.
Cuando estudio la historia del endemoniado, puedo ver que muchas personas pueden padecer de una situación similar. Vidas desgastadas por el pecado, atormentados por las tinieblas, hundidas en depresión, agonía, desilusión.
Incluso, algunos han perdido hasta la esperanza de solucionar sus problemas y se resignan a vivir se sepulcros de perdida. Tal vez no están atados físicamente, pero si espiritualmente.
El hombre de la historia estaba atado física y espiritualmente, y la sociedad de ese siglo no podía restaurarle, en ellos no estaba la capacidad de poder mejorar su condición de vida, hasta que se encuentra con Jesús.
Seguramente, su condición aterrorizaba a todos, seguramente era señalado constantemente, pero un día su encuentro divino lo sacó de esa condición.
Hoy podemos reflexionar en algo: ¿hemos ayudado a alguien que permanece atado, o inmediatamente le rechazamos?
Somos capaces de guiar a alguien por el camino de la liberación a los pies de Jesús, o solo nos dedicamos a juzgar su condición.
La gente veía a un endemoniado, pero Jesús vio a un hijo, y es allí donde la historia cambia. Antes de ver lo poseído que estaba, el maestro se movió a compasión, a estima, a misericordia.
Todos hemos vivido un momento de restauración en nuestras vidas, todos necesitamos de un momento de despegue donde alguien nos ayude a librarnos de la opresión y esto permitirá mejorar nuestra vida.
Ahora bien, si estamos del otro lado, si hemos conocido el amor y la compasión del padre, debemos actuar como personas RESTAURADORAS. Somos el instrumento de Dios para traer liberación y paz a otros, así que no pierdas el tiempo juzgando o criticando a quienes aún permanecen atados, al contrario estimúlales por medio de la fe, a transformar sus vidas.
📖🙏Siempre restauradores
Gálatas 6: 1Hermanos, es posible que alguno de ustedes caiga en la trampa del pecado. Ustedes, que son guiados por el Espíritu, acérquense a él y ayúdenle a corregir su error. Pero ¡ojo!, háganlo con humildad, pues ustedes también pueden caer en tentación.
Cuando uno lee la biblia puede ver en el nuevo testamento muchos ejemplos de cómo Jesús era un restaurador de vidas. Jesús, más allá de juzgar a alguien por su pecado, o su pasado, buscaba restaurar sus vidas. Hoy en día no es así, estamos en la sociedad que juzga, que critica, que señala o que disfruta de los males ajenos.
Estamos en la sociedad que hace bulla de separaciones de artistas, dejando mal visto el matrimonio, o negando la existencia del amor verdadero. Hoy pareciera que lo que aplaudimos es todo aquello que está en contra de Dios, pero no aplicamos la restauración.
Como personas de fe debemos siempre tener un espíritu restaurador.
Cuando una persona ha cometido una falla y esta arrepentida, nuestro deber como personas que aman al Señor, es buscar la manera y la forma de restaurarle, de edificarle, no solo de exhortarle. No ganamos nada con tener siempre ese dedo acusador que descalifica, que daña, que juzga, que critica y que no muestra el verdadero amor de Jesús.
Veamos un ejemplo de restauración del maestro. En Lucas capítulo 8: 26-27 vemos que el Señor se encuentra con un hombre endemoniado, dice la biblia que tenía así mucho tiempo.
Jesús lo libera del tormento espiritual, versículo 35: 35 La gente salió corriendo para ver lo que había pasado. Pronto una multitud se juntó alrededor de Jesús, y todos vieron al hombre liberado de los demonios. Estaba sentado a los pies de Jesús, completamente vestido y en su sano juicio, y todos tuvieron miedo.
Cuando estudio la historia del endemoniado, puedo ver que muchas personas pueden padecer de una situación similar. Vidas desgastadas por el pecado, atormentados por las tinieblas, hundidas en depresión, agonía, desilusión.
Incluso, algunos han perdido hasta la esperanza de solucionar sus problemas y se resignan a vivir se sepulcros de perdida. Tal vez no están atados físicamente, pero si espiritualmente.
El hombre de la historia estaba atado física y espiritualmente, y la sociedad de ese siglo no podía restaurarle, en ellos no estaba la capacidad de poder mejorar su condición de vida, hasta que se encuentra con Jesús.
Seguramente, su condición aterrorizaba a todos, seguramente era señalado constantemente, pero un día su encuentro divino lo sacó de esa condición.
Hoy podemos reflexionar en algo: ¿hemos ayudado a alguien que permanece atado, o inmediatamente le rechazamos?
Somos capaces de guiar a alguien por el camino de la liberación a los pies de Jesús, o solo nos dedicamos a juzgar su condición.
La gente veía a un endemoniado, pero Jesús vio a un hijo, y es allí donde la historia cambia. Antes de ver lo poseído que estaba, el maestro se movió a compasión, a estima, a misericordia.
Todos hemos vivido un momento de restauración en nuestras vidas, todos necesitamos de un momento de despegue donde alguien nos ayude a librarnos de la opresión y esto permitirá mejorar nuestra vida.
Ahora bien, si estamos del otro lado, si hemos conocido el amor y la compasión del padre, debemos actuar como personas RESTAURADORAS. Somos el instrumento de Dios para traer liberación y paz a otros, así que no pierdas el tiempo juzgando o criticando a quienes aún permanecen atados, al contrario estimúlales por medio de la fe, a transformar sus vidas.
"REFLEXIÓN"
📖🙏¡Se acabó el tiempo!
Eclesiastés 3: 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
En muchas ocasiones me gusta reflexionar sobre el tiempo que tenemos en esta vida. De pequeños podemos pensar que el tiempo pasa lento, pero en un abrir y cerrar de ojos, vemos como nuestra vida ya comienza tomar otras responsabilidades, y nos volvemos adultos llenos de ocupaciones.
Estamos en la era de todo rápido, del afán, la ansiedad, el consumismo, la era del poco tiempo.
Las conversaciones son escasas de palabras, ahora todo es un ¡apúrate que no tengo tiempo!, para llegar al otro compromiso que nos espera. Pocas veces, o casi nunca nos sentamos a contemplar la naturaleza, a desconectarnos de la tecnología, o a solo tener un tiempo para nosotros.
Incluso, armamos grandes agendas de muchas tareas, pero en poco tiempo, ¿será esto del todo beneficioso?, nos quejamos de la lluvia, nos quejamos del sol, nos quejamos del poco tiempo que tenemos, pero tampoco le damos un buen uso.
Con esto no quiero incitar a que nunca debamos planificarnos, o hacer buen uso de nuestro tiempo, sino que deberíamos reflexionar si en realidad estamos disfrutando de la vida, no vaya hacer que se nos esté acabando el tiempo y después no haya marcha atrás.
Si supieras que hasta el día de hoy es el último día que te mantuvieras con vida, cuál sería tu último deseo. ¿Qué quisieras disfrutar?
Hace días leía un poema muy hermoso de José Luis Borges, y pude comprender lo efímera que puede ser la vida, y como podemos mal utilizar el tiempo que Dios nos ha regalado.
Te dejo un pequeño extracto para reflexionar:
«Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto. Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, me tomaría muy pocas cosas en serio. Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y ninguno imaginario”.
Cuando leía este hermoso poema, me di cuenta que hemos pasado mucho tiempo afanados y preocupados, perdiendo la esencia de lo que es ser feliz.
También me vino el recuerdo de una madre primeriza, que recibe los primeros consejos de maternidad de sus antepasados, cuando se les dice: “No lo cargues mucho, déjalo en su cama solo desde la primera noche, no lo acostumbres a tus brazos, dale biberón, déjalo llorar”, y por cumplir todos estos consejos, se pierde de todo el vínculo emocional que puede tener con su hijo, es decir, perdió el tiempo hermoso de sus primeros años, por seguir los consejos de otros.
En ocasiones la vida no se trata de normas, de estatutos, de apariencia, en muchas ocasiones la vida se trata de vivir. De saber que el hoy es hoy y nada ganas pensando afanadamente por el mañana.
Los años pasan y en tu memoria solo debes atesorar los momentos donde la felicidad no dependió de ti, sino de lo que había en tu ser interior. De lo que reíste, de lo que disfrutaste, de lo que amaste intensamente.
Existe el tiempo de llorar y es cierto, pero también existe el tiempo de reír, el tiempo de gozar, el tiempo de entender que habrá cosas humanas que no podrás cambiar, pero la vida continua y debes vivirla al máximo.
📖🙏¡Se acabó el tiempo!
Eclesiastés 3: 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
En muchas ocasiones me gusta reflexionar sobre el tiempo que tenemos en esta vida. De pequeños podemos pensar que el tiempo pasa lento, pero en un abrir y cerrar de ojos, vemos como nuestra vida ya comienza tomar otras responsabilidades, y nos volvemos adultos llenos de ocupaciones.
Estamos en la era de todo rápido, del afán, la ansiedad, el consumismo, la era del poco tiempo.
Las conversaciones son escasas de palabras, ahora todo es un ¡apúrate que no tengo tiempo!, para llegar al otro compromiso que nos espera. Pocas veces, o casi nunca nos sentamos a contemplar la naturaleza, a desconectarnos de la tecnología, o a solo tener un tiempo para nosotros.
Incluso, armamos grandes agendas de muchas tareas, pero en poco tiempo, ¿será esto del todo beneficioso?, nos quejamos de la lluvia, nos quejamos del sol, nos quejamos del poco tiempo que tenemos, pero tampoco le damos un buen uso.
Con esto no quiero incitar a que nunca debamos planificarnos, o hacer buen uso de nuestro tiempo, sino que deberíamos reflexionar si en realidad estamos disfrutando de la vida, no vaya hacer que se nos esté acabando el tiempo y después no haya marcha atrás.
Si supieras que hasta el día de hoy es el último día que te mantuvieras con vida, cuál sería tu último deseo. ¿Qué quisieras disfrutar?
Hace días leía un poema muy hermoso de José Luis Borges, y pude comprender lo efímera que puede ser la vida, y como podemos mal utilizar el tiempo que Dios nos ha regalado.
Te dejo un pequeño extracto para reflexionar:
«Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto. Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, me tomaría muy pocas cosas en serio. Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y ninguno imaginario”.
Cuando leía este hermoso poema, me di cuenta que hemos pasado mucho tiempo afanados y preocupados, perdiendo la esencia de lo que es ser feliz.
También me vino el recuerdo de una madre primeriza, que recibe los primeros consejos de maternidad de sus antepasados, cuando se les dice: “No lo cargues mucho, déjalo en su cama solo desde la primera noche, no lo acostumbres a tus brazos, dale biberón, déjalo llorar”, y por cumplir todos estos consejos, se pierde de todo el vínculo emocional que puede tener con su hijo, es decir, perdió el tiempo hermoso de sus primeros años, por seguir los consejos de otros.
En ocasiones la vida no se trata de normas, de estatutos, de apariencia, en muchas ocasiones la vida se trata de vivir. De saber que el hoy es hoy y nada ganas pensando afanadamente por el mañana.
Los años pasan y en tu memoria solo debes atesorar los momentos donde la felicidad no dependió de ti, sino de lo que había en tu ser interior. De lo que reíste, de lo que disfrutaste, de lo que amaste intensamente.
Existe el tiempo de llorar y es cierto, pero también existe el tiempo de reír, el tiempo de gozar, el tiempo de entender que habrá cosas humanas que no podrás cambiar, pero la vida continua y debes vivirla al máximo.
Las perlas no tienen valor para los cerdos, tu tiempo, tus palabras y tu esfuerzo no lo tendrán para quienes no tienen la disposición de entenderlos.
La sabiduría no consiste en convencer a todos, sino en elegir con cuidado a quién le entregas tu atención.
No ofrezcas tu calma a quien vive del caos.
No des tu lealtad a quien comercia con la traición.
Y no regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Cuida tus perlas, porque cada una es tu vida misma.
Significa no dar lo valioso a quien no lo sabe apreciar.
S.Mateo 7:6🙌🕊️
El juzgar a los demás
(Lc. 6.37-38,41-42)
1. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
La sabiduría no consiste en convencer a todos, sino en elegir con cuidado a quién le entregas tu atención.
No ofrezcas tu calma a quien vive del caos.
No des tu lealtad a quien comercia con la traición.
Y no regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Cuida tus perlas, porque cada una es tu vida misma.
Significa no dar lo valioso a quien no lo sabe apreciar.
S.Mateo 7:6🙌🕊️
El juzgar a los demás
(Lc. 6.37-38,41-42)
1. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
"REFLEXIÓN"
📖🙏Una adoración genuina de corazón
Isaías 29: 13 “«Este pueblo viene a mí con palabras y me honra de labios para afuera pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden consiste en normas humanas repetidas de memoria”.
Cuando caminamos por una vida llena de fe, debemos entender el poder de una adoración genuina en nosotros. En muchas ocasiones nos pasa como lo explica el profeta Isaías, decimos que adoramos al Dios vivo, pero es algo que solo lo expresamos con palabras, pues nuestro corazón está lejos de ello.
Y es que la religión nos ha hecho ver que todo es parte de un precepto o una conducta “moral”, pero no se aplica un corazón genuino y sincero que como cristianos debemos tener.
Para explicar un poco más, cuando nosotros leemos los pasajes de los evangelios, podemos apreciar a un Jesús que adoraba al padre de todo corazón y esto lo llevaba a tener una vida íntima de fe. Ahora bien, esa adoración no solo era de palabras sino que sus acciones hablaban del Cristo que adoraba.
Cuando decidimos levantar una adoración a Dios, debemos revisar el depósito de nuestro corazón y ver que hay en él. En este caso debemos analizar nuestros sentimientos y pensamientos.
Y es que podemos estar diciendo ¡Dios te amo!, pero tener una rencilla contra nuestro prójimo la cual no hemos podido vencer, y así no funciona una adoración genuina.
Más allá de una práctica habitual
Salmo 63:1 Dios mío, tú eres mi Dios desesperado te busco. Mi alma tiene sed de ti todo mi ser suspira por ti, como la tierra seca y árida desea el agua.
La adoración en nuestra vida de fe no puede considerarse como una práctica habitual de palabras, sino más bien un estilo de vida. Es la manera en cómo podemos relacionarnos con la presencia de Dios.
Es comprender que nuestro corazón anhela acercarse a Dios de forma directa, y esto solo se podrá lograr a través de la adoración.
Es decir, tenemos una adoración genuina a Dios en nuestros trabajos, escuelas, universidades, hogares, y por supuesto, dentro de una iglesia. Nuestro testimonio, la forma en como nos conducimos por la vida, las acciones que tenemos para con otros, pueden hablar por sí solas de la adoración genuina que hay en nuestro corazón.
¿Qué dicen tus labios?
Santiago 3: 10 “10 De manera que con la misma boca bendecimos y maldecimos. Eso, hermanos míos, no debería ser así.
No podemos usar la misma boca con la que bendecimos a Dios, maldecir al prójimo, esto es absurdo y nos hace ver que nuestra adoración no está siendo del todo genuina.
Si queremos tener una adoración que llegue al trono de Dios, debemos aprender a cuidar lo que hay en nuestros labios y expresar con corazón sincero y genuino.
Salmo 71: 8Te honro y alabo con mi boca todo el día.
Nuestra boca debe estar todos los días en sintonía con el Dios supremo, para comprender el poder que hay en acercarnos a su presencia.
Tu adoración puede librar la vida de otros
Cuando mantienes una vida de fe, y de adoración constante a Dios, otros que viven en tinieblas y oscuridad querrán ver lo que te ha hecho libre, por ende, correrán a ese ser supremo que estás buscando en todo momento.
Hay un pasaje en la biblia que nos hace ver como la adoración de dos hombres, en medio de una cárcel, trajo libertad a otros. Y es que cuando es de corazón, cuando es pura, cuando es honesta, esta llenará y cambiará todo lugar.
La biblia dice en Hechos 16, que Pablo y Silas encarcelados adoraban y exaltaban a Dios. Cuando un temblor sacudió la tierra y los cimientos de la cárcel prevalecieron. En este momento, el carcelero que estaba a su cuidado despertó temeroso, y pensó que se habían escapado, por eso intentó quitarse la vida.
28 pero Pablo le gritó: —¡No te hagas daño! ¡Todos estamos aquí!
29 El carcelero le dijo a alguien que trajera luz, corrió adentro y temblando de miedo cayó delante de Pablo y Silas. 30 Entonces los llevó afuera y les dijo: —¿Qué debo hacer para ser salvo?
31 Le respondieron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y todos los de tu casa.
📖🙏Una adoración genuina de corazón
Isaías 29: 13 “«Este pueblo viene a mí con palabras y me honra de labios para afuera pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden consiste en normas humanas repetidas de memoria”.
Cuando caminamos por una vida llena de fe, debemos entender el poder de una adoración genuina en nosotros. En muchas ocasiones nos pasa como lo explica el profeta Isaías, decimos que adoramos al Dios vivo, pero es algo que solo lo expresamos con palabras, pues nuestro corazón está lejos de ello.
Y es que la religión nos ha hecho ver que todo es parte de un precepto o una conducta “moral”, pero no se aplica un corazón genuino y sincero que como cristianos debemos tener.
Para explicar un poco más, cuando nosotros leemos los pasajes de los evangelios, podemos apreciar a un Jesús que adoraba al padre de todo corazón y esto lo llevaba a tener una vida íntima de fe. Ahora bien, esa adoración no solo era de palabras sino que sus acciones hablaban del Cristo que adoraba.
Cuando decidimos levantar una adoración a Dios, debemos revisar el depósito de nuestro corazón y ver que hay en él. En este caso debemos analizar nuestros sentimientos y pensamientos.
Y es que podemos estar diciendo ¡Dios te amo!, pero tener una rencilla contra nuestro prójimo la cual no hemos podido vencer, y así no funciona una adoración genuina.
Más allá de una práctica habitual
Salmo 63:1 Dios mío, tú eres mi Dios desesperado te busco. Mi alma tiene sed de ti todo mi ser suspira por ti, como la tierra seca y árida desea el agua.
La adoración en nuestra vida de fe no puede considerarse como una práctica habitual de palabras, sino más bien un estilo de vida. Es la manera en cómo podemos relacionarnos con la presencia de Dios.
Es comprender que nuestro corazón anhela acercarse a Dios de forma directa, y esto solo se podrá lograr a través de la adoración.
Es decir, tenemos una adoración genuina a Dios en nuestros trabajos, escuelas, universidades, hogares, y por supuesto, dentro de una iglesia. Nuestro testimonio, la forma en como nos conducimos por la vida, las acciones que tenemos para con otros, pueden hablar por sí solas de la adoración genuina que hay en nuestro corazón.
¿Qué dicen tus labios?
Santiago 3: 10 “10 De manera que con la misma boca bendecimos y maldecimos. Eso, hermanos míos, no debería ser así.
No podemos usar la misma boca con la que bendecimos a Dios, maldecir al prójimo, esto es absurdo y nos hace ver que nuestra adoración no está siendo del todo genuina.
Si queremos tener una adoración que llegue al trono de Dios, debemos aprender a cuidar lo que hay en nuestros labios y expresar con corazón sincero y genuino.
Salmo 71: 8Te honro y alabo con mi boca todo el día.
Nuestra boca debe estar todos los días en sintonía con el Dios supremo, para comprender el poder que hay en acercarnos a su presencia.
Tu adoración puede librar la vida de otros
Cuando mantienes una vida de fe, y de adoración constante a Dios, otros que viven en tinieblas y oscuridad querrán ver lo que te ha hecho libre, por ende, correrán a ese ser supremo que estás buscando en todo momento.
Hay un pasaje en la biblia que nos hace ver como la adoración de dos hombres, en medio de una cárcel, trajo libertad a otros. Y es que cuando es de corazón, cuando es pura, cuando es honesta, esta llenará y cambiará todo lugar.
La biblia dice en Hechos 16, que Pablo y Silas encarcelados adoraban y exaltaban a Dios. Cuando un temblor sacudió la tierra y los cimientos de la cárcel prevalecieron. En este momento, el carcelero que estaba a su cuidado despertó temeroso, y pensó que se habían escapado, por eso intentó quitarse la vida.
28 pero Pablo le gritó: —¡No te hagas daño! ¡Todos estamos aquí!
29 El carcelero le dijo a alguien que trajera luz, corrió adentro y temblando de miedo cayó delante de Pablo y Silas. 30 Entonces los llevó afuera y les dijo: —¿Qué debo hacer para ser salvo?
31 Le respondieron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y todos los de tu casa.