🇨🇺📻📡 Radio SHADDAI.🔥🇨🇺. La 1ra 🎙en llevar Palabra de Dios a tu vida .Baracoa. 🤗
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Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
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Cuando Elías quiso renunciar a todo, Dios no le pidió más fe.
Le pidió que descansara.

Elías… aquel profeta que enfrentó montes, reyes, multitudes y demonios, terminó derrotado no por un ejército, sino por el cansancio del alma.
Se fue al desierto, se sentó bajo un árbol y dijo palabras que muchos hemos pensado en secreto:
“Ya no puedo más… ya no quiero seguir.”

Y tal vez esa sea tu oración escondida.
Quizá nadie lo nota porque sigues sonriendo, sigues sirviendo, sigues cumpliendo, pero por dentro estás drenado… seco… vacío.

¿Y qué hizo Dios con Elías?
¿Lo reprendió por “no ser más fuerte”?
¿Le pidió “más fe”, “más oración”, “más esfuerzo”?
No.
Le dio permiso de descansar.
Le envió un ángel, no para empujarlo… sino para alimentarlo.
El cielo se acercó a un hombre rendido y solo dijo:
“Levántate y come… porque el camino es largo.”

A veces lo que sentimos como “crisis espiritual” es simplemente agotamiento.
A veces confundimos fracaso con fatiga.
Y a veces Dios no te pide que sigas… te pide que pares.
No para renunciar, sino para respirar.

Porque Dios sabe algo que a veces olvidamos:
no se puede cumplir un gran propósito con un corazón vacío.

Este es el recordatorio de hoy, para ti que estás cansado… para ti que quieres dejar un ministerio, renunciar a un sueño, retirarte de un llamado, abandonar un lugar donde Dios te puso:

No renuncies a tu destino solo porque tu alma está agotada.
No tires tu propósito por un momento de cansancio.
No confundas “estoy cansado” con “no sirvo para esto”.

A veces, lo más espiritual que puedes hacer hoy
no es predicar, no es servir, no es resolver,
sino desconectarte, dormir, respirar, llorar si es necesario, y dejar que Dios te alimente otra vez.

Tu historia no ha terminado.
No estás fallando: estás cansado.
Y la fatiga también se sana.
Dios no ha retirado su mano, ni su llamado, ni su propósito.

Solo necesitas una pausa.
Una sombra bajo un árbol.
Un pan fresco del cielo.
Un susurro que te recuerde que todavía hay camino por recorrer…
y que Dios caminará contigo.🙌🏻

#CaminarDiario
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Dios dejó Su firma en tu cuerpo… y no fue por casualidad.🥺👏

No eres un accidente.
No eres producto del azar.
No eres un “error genético”.

La Biblia dice que Dios diseñó cada parte de ti con intención eterna.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. Salmos 139:14

Tus huellas, tus ojos, tu ADN, tu voz, tu forma de pensar…
Todo lleva la marca de un Diseñador perfecto.

No fuiste creado solo para existir, sino para reflejar la gloria de Aquel que te creó.

Creó, pues, Dios al hombre a su imagen… Génesis 1:27

Tu cuerpo no es solo biología…
Es testimonio vivo de que hay un Creador que pensó en ti antes de que existieras.

Este video no solo habla de anatomía, habla de propósito, identidad y valor.

Porque cuando entiendes quién te diseñó…Empiezas a entender para qué fuiste diseñado.
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Cada vez más científicos están llegando a la misma conclusión:

Nuestro cuerpo no es producto del azar…es una obra de ingeniería perfecta.

Desde la precisión del corazón,
la complejidad del cerebro,
hasta la capacidad de sanarse a sí mismo…

Todo grita diseño.Todo grita propósito.Todo grita Creador.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras. Salmos 139:14

No somos un accidente.
Somos una creación intencional de Dios.
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Aunque no haya señales,aunque no veas frutos,aunque todo parezca perdido…Tu alabanza no depende de lo que tienes,depende de en Quién confías.

Porque la fe verdadera no celebra los milagros…celebra a Dios aun antes de verlos.

📖 Habacuc 3:17-18
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Cuando Dios te escoge,no solo cambia tu historia…te convierte en respuesta para otros.

A veces no sabes por qué sigues con vida,por qué sigues de pie,
por qué llegaste justo a tiempo…hasta que entiendes que Dios quería salvar a alguien más a través de ti.

Porque cuando Dios te llama,también te usa.Y donde Él te pone,
hay vidas que todavía no saben que tú eres el milagro que estaban esperando.

Tu vida no es casualidad.Es propósito.
IMPACTANDO VIDAS.
"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. " Gálatas 6:9-10
La palabra edificar tiene un concepto bien claro: "Infundir en alguien sentimientos de piedad o virtud , con el respaldo de un buen ejemplo". Dios siempre nos anima a que seamos edificadores, a bendecir a los demás con nuestro ejemplo, sembrando el bien en las demás personas, sabiendo que tan sólo con una palabra o una reacción impactamos en la vida de los que nos rodean.
Muchas acciones nuestras impactan demasiado, pero lo importante es reconocer cuándo estamos edificando y cuándo, No.
Todos recordamos las ocasiones en las que alguien nos habló con dureza y nos hizo mucho daño, y por eso ya sabemos que: un gesto, una burla, una mala palabra o una ironía pueden llegar a tener un efecto de mucho peso en los demás, y que, en la mayoría de las veces No dimensionamos y que no tamamos la responsabilidad del daño que podemos hacer.
La Palabra de Dios es muy clara al enseñarnos que debemos obedecer en santidad, siendo una persona pacificadora, esto quiere decir: una persona que, a pesar de las fallas, no guarda rencor y es misericordiosa. Extendiendo esa mano bondadosa y esa palabra oportuna es la que más necesita el mundo. Entonces, ¿Quieres unirte al club de los que edifican con sus vidas?
"Impacta en la vida de los demás, así como el amor de Dios te impactó a ti "
Padre Celestial.
Qué gratificante es saber que a lo largo de nuestras vidas, fuimos sembrando semillas de amor, semillas de bondad, de perdón, de misericordia...y que alguien, en algún lugar nos recuerde, y que un día nos escriba o nos llame, diciéndonos que nuestro testimonio de vida fue ejemplo para esa persona y que siguió nuestros pasos. O que nos digan que: aquel consejo que le dimos en el momento oportuno, o esa oración que elevamos a nuestro Padre Celestial, fue oída por Él y que impactó esa vida para bien. Qué alegría! Cuando alguien nos recuerda así, Señor! Y sentimos ante Tí, que estamos haciendo bien nuestro trabajo y nos anima a seguir sembrando, de seguir haciendo el bien, porque sabemos que en algún momento, en Tu tiempo, darán frutos apacibles. Y darnos cuenta, Dios mío, que Tú sí honras a quienes te honran, y que no seremos avergonzados, porque en Tí hemos confiado, y que nuestro trabajo no es en vano. Pero todo es por Tí y para Tí, sólo Tú nos das ese entendimiento y usas nuestras vidas para tu gloria. Porque en Tí, vivimos, nos movemos y existimos.
Padre, hoy te pido que renueves nuestras fuerzas, y nos animes a seguir sembrando semillas de amor, de fe y de esperanza. Usa nuestras vidas, Señor, llévanos a esas personas que hoy, necesitan oir una palabra de aliento, que necesitan saber que Tú, Dios Todopoderoso los amas y que diste la vida de tu Precioso Hijo también por ellos, para que nadie se pierda, sino para que todos tengamos vida, y vida en abundancia en Tí.
Señor, gracias! Por todo lo que hiciste, por todo lo que estás haciendo y por todo lo que harás en nuestras vidas. Te amo, te bendigo, te doy gloria, honra y alabanza, en el Bendito Nombre de Jesús. Amén
2025 UN AÑO DE VALLE

¡Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor, los que se proponen caminar hasta Jerusalén! Cuando anden por el Valle del Llanto, se convertirá en un lugar de manantiales refrescantes; las lluvias de otoño lo cubrirán de bendiciones. Ellos se harán cada vez más fuertes, y cada uno se presentará delante de Dios en Jerusalén. Salmos 84:5-7 NTV

En el 2025, fue el año en que peleaste cada batalla en el valle. Peleaste contra los osos. Peleaste contra los leones, contra cada principado y potestad que ha estado tras tu vida para asesinarte por años. Este fue el año en que todo llegó a un punto culminante. Porque Yo lo saqué a la luz para que ya no pudieras ser retenido por ninguna artimaña del enemigo que quisiera mantenerte limitado. Fue el año en que tuviste que terminar de pelear desde esa perspectiva. Tuviste que llegar al final de ti mismo. Tuviste que morir. Tu viejo hombre tuvo que morir. Esos viejos métodos, esas viejas mentalidades tuvieron que morir. Tu amor, tu enamoramiento con la religión y sus comodidades, tuvieron que morir.

Este fue el año en que tuve que permitirte verlo tal cual es: el pan mohoso, la sopa, el maná viejo, el cadáver en descomposición. Este fue el año en que tuve que permitirte ver el hedor de las moscas en el perfume para que decidieras que ya no era la herencia que Yo tenía para ti. Fue el año en que tuve que permitirte ver ese espíritu de huérfano que aún intentaba persistir, y ese mamón, ese espíritu de búsqueda propia que te impulsaba a trabajar y hacer Reino aparte de Mí. Este fue el año en que tuve que permitirte verlo tal cual es, para que llegaras al final de ti mismo y reconocieras que ya no podías pelear contra estos espíritus, que ya no podías pelear contra estos principados y potestades en tus propias fuerzas.

Para que vieras que ya no crecerías más. Que ya no verías favor. Que ya no sentirías Mi presencia y Mi gloria si continuabas quedándote en ese lugar. Este fue el año en que tuve que permitirte verlo. Tus ojos tenían que abrirse para que pudieras ver las serpientes a tus pies, el peso sobre tu espalda, para que decidieras que eso ya no era para ti, para que rompieras ataduras con ello, para que te divorciaras de los yugos que han estado alrededor de tu cuello.

Comenzaste a ver las cosas que estaban a plena vista, que el enemigo había colocado alrededor de tus pies: las falsificaciones, el veneno, los espíritus familiares, el parloteo. Tenías que verlo. Tus ojos tenían que ser abiertos; de lo contrario, seguirías tolerándolo por generaciones y lo transmitirías como un legado envuelto en religión—pero ese no es Mi corazón para ti, dice el Señor. Fue el año en que tuviste que despojarte del viejo manto. Fue el año en que tuviste que ver.

EL AÑO EN QUE LOS BUEYES TUVIERON QUE MORIR

Tuviste que ver morir a los bueyes, aquello en lo que habías estado trabajando y dando a luz por años. (1 Reyes 19:19-21) Esa asignación que fue tan preciosa para ti en una temporada pasada. Fue la temporada en la que supiste que Yo te estaba guiando a sacrificar los bueyes sin tener a dónde ir, sin un nuevo capítulo, sin nada, sin ninguna puerta abierta, sin personas a tu alrededor, sin consejo. Tuviste que seguirme. Tuviste que encontrar Mi voz de nuevo. Tuviste que buscar Mi voz otra vez en medio de tanto caos, crisis y ruido. Y, sin embargo, en medio de eso, encontraste Mi voz de nuevo.

En medio de eso, incluso ahora mismo, todavía te sientes perdido, pero sabe que Yo te estoy guiando. Te estoy guiando a un lugar donde nace el destino. Porque en cada transición, en cada momento de cruce, te mantienes a flote en el agua. Te mantienes a flote por una temporada, pero luego entras en tu plenitud, la plenitud de una nueva era.

Porque ahora mismo, hay un aceite que no conoces. Hay un aceite que estoy derramando sobre tu cabeza para una nueva temporada. Te estoy ungiendo de nuevo como ungí a David para una temporada de conquista. Porque el Cuerpo de Cristo está dejando los días de pasividad.