No lo hagas solo
Lee: Romanos 12:3-15
Mientras abría las instrucciones para ensamblar la estantería, con montones de tablas y herramientas esparcidas por el suelo, vi unos diagramas explicativos sobre qué hacer y qué no hacer. Uno, marcado con una gran «X» en la parte superior, mostraba a una persona mirando desconcertada una pila de tablas y herramientas, parecida a mí unos minutos antes. A la derecha, aparecía la forma «correcta» de ensamblarla. ¿La única diferencia? Había una segunda persona. Ahora ambas figuras sonreían mientras trabajaban juntas.
Entonces, llamé a mi esposo. Le mostré el dibujo y dije: «Las instrucciones dicen que necesito tu ayuda». Se rio, y la ensamblamos juntos. Podría haberme empeñado en encontrar cómo hacerlo por mi cuenta, pero el manual tenía razón: el proceso no estaba pensado para hacerlo uno solo.
En Romanos 12, Pablo insta a los creyentes nuevos a no tratar de vivir la vida cristiana a solas. En lugar de considerarse autosuficientes y tener «más alto concepto de sí que el que [deben] tener», necesitan ver que son parte de un cuerpo interdependiente, donde cada miembro necesita la ayuda de los otros (vv. 4-8).
Al aprender a «[amarnos] los unos a los otros» (v. 10), viviremos en armonía, no llevando nunca solos ni las alegrías ni las tristezas (vv. 13, 15).
Monica La Rose
#NuestroPanDiario
Lee: Romanos 12:3-15
Mientras abría las instrucciones para ensamblar la estantería, con montones de tablas y herramientas esparcidas por el suelo, vi unos diagramas explicativos sobre qué hacer y qué no hacer. Uno, marcado con una gran «X» en la parte superior, mostraba a una persona mirando desconcertada una pila de tablas y herramientas, parecida a mí unos minutos antes. A la derecha, aparecía la forma «correcta» de ensamblarla. ¿La única diferencia? Había una segunda persona. Ahora ambas figuras sonreían mientras trabajaban juntas.
Entonces, llamé a mi esposo. Le mostré el dibujo y dije: «Las instrucciones dicen que necesito tu ayuda». Se rio, y la ensamblamos juntos. Podría haberme empeñado en encontrar cómo hacerlo por mi cuenta, pero el manual tenía razón: el proceso no estaba pensado para hacerlo uno solo.
En Romanos 12, Pablo insta a los creyentes nuevos a no tratar de vivir la vida cristiana a solas. En lugar de considerarse autosuficientes y tener «más alto concepto de sí que el que [deben] tener», necesitan ver que son parte de un cuerpo interdependiente, donde cada miembro necesita la ayuda de los otros (vv. 4-8).
Al aprender a «[amarnos] los unos a los otros» (v. 10), viviremos en armonía, no llevando nunca solos ni las alegrías ni las tristezas (vv. 13, 15).
Monica La Rose
#NuestroPanDiario
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Buenos días.
Hoy iniciamos el último mes del año, mes 12 que representa gobierno, autoridad y provisión para nuestras vidas.
No cerraremos el año como lo comenzamos, sino que lo cerraremos más AVIVADOS 🔥 y CONECTADOS con Jesús, el Espíritu Santo y la Visión de Dios.
Vamos a leer Daniel capítulo 10 que nos enseña, que nuestras oraciones y ayunos hacen que seamos escuchados por Dios y que tengamos su respaldo para darnos la victoria en todo tiempo.
Te profetizo que en este mes de Diciembre verás cada día la Gloria de Dios de una forma mayor, en el Nombre de Jesús.
Hoy iniciamos el último mes del año, mes 12 que representa gobierno, autoridad y provisión para nuestras vidas.
No cerraremos el año como lo comenzamos, sino que lo cerraremos más AVIVADOS 🔥 y CONECTADOS con Jesús, el Espíritu Santo y la Visión de Dios.
Vamos a leer Daniel capítulo 10 que nos enseña, que nuestras oraciones y ayunos hacen que seamos escuchados por Dios y que tengamos su respaldo para darnos la victoria en todo tiempo.
Te profetizo que en este mes de Diciembre verás cada día la Gloria de Dios de una forma mayor, en el Nombre de Jesús.
"REFLEXIÓN"
📖🙏¿Qué hace el Espíritu Santo sobre nuestras vidas?
Romanos 8: 26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Cuando entendemos el orden de Dios sobre nuestras vidas, comenzamos a comprender el poder que tiene su espíritu santo sobre nosotros. En ocasiones tenemos al Señor como nuestro salvador, pero nuestra fe no pasa de esta primicia y por ende olvidamos el favor del Espíritu Santo.
Entonces, estudiemos un poco que hace el poder del Espíritu Santo sobre nosotros:
Lo primero es que consuela
Juan 14: 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Esta es una de las indicaciones que el maestro deja sobre nuestras vidas, y es allí donde entendemos como el espíritu santo actúa como nuestro consolador.
Dios no puede moverse en una mentalidad humana cubierta en el plano de las emociones, es por ello que envía a su espíritu santo a morar en medio nuestro. Pero una de sus facultades más maravillosas es que nos consuela.
Cuando leemos el libro de Hechos, nos damos cuenta que para cumplir la misión de Cristo, para poder evangelizar y llevar a cabo obras de fe, la iglesia, o los apóstoles debían ser bautizados por El espíritu Santo de la promesa
Es por ello que los apóstoles sabían que una vez el maestro ya no estuviese en la tierra, el único que podía ayudar era el consolador, el Espíritu Santo.
Lo segundo “nos trae convicción de pecado”
Juan 16: 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
El único que convence de pecado es el espíritu santo, es por ello que en tiempo veremos personas con conversiones radicales porque en su fe han experimentado la presencia del espíritu santo, tal y como sucedió con Saulo de Tarso.
Puedes decir que amas a Dios, que lo buscas, pero si solo te acercas a él con la función de salvador, entonces puede que no entiendas la posición del espíritu sobre nosotros.
No podemos llegar a derribar pecado en la vida de una persona, sino es el espíritu santo que lo convence primero.
Si el espíritu santo derrama una visión de pecado sobre la vida de la persona, puede que este no entienda mucho lo que sucede, pero ese día comprenderá su verdadera salvación.
Lo tercero: Nos lleva a toda verdad
Juan 16: 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Cuando comprendemos que el espíritu santo nos guía a toda verdad, dejaremos que su poder accione a favor de nuestras vidas, y nos libraremos de muchas derrotas.
El alma actúa a su parecer y sus emociones, pero el espíritu santo es capaz de llevarnos por las sendas de justicia y verdad.
Cuando desarrollamos una comunión estrecha con nuestro señor, puede que algunas cosas aun no la veamos, pero debemos comprender que el espíritu santo nos mantendrá siempre vigentes y expectantes a lo que vendrá, porque el siempre tiene el control sobre nuestras vidas.
El poder sobrenatural de Dios avanzará por medio del espíritu santo, por eso el maestro fue enfático con sus discípulos, la pedirle la intervención del poder de Dios.
Una vida llena del espíritu santo nos llevará alcanzar proezas, sueños, metas, formas diferentes de ver la vida y a accionar con fe.
Pero cuando nuestra vida termina siendo solo un campo de emociones, difícilmente dejaremos que sea su espíritu accionando en nuestras vidas.
¡Déjate guiar por el Espíritu!
Gálatas 5: 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Una forma de transformarse en una persona de fe madura, es cuando nos dejamos guiar por el espíritu santo de Dios.
📖🙏¿Qué hace el Espíritu Santo sobre nuestras vidas?
Romanos 8: 26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Cuando entendemos el orden de Dios sobre nuestras vidas, comenzamos a comprender el poder que tiene su espíritu santo sobre nosotros. En ocasiones tenemos al Señor como nuestro salvador, pero nuestra fe no pasa de esta primicia y por ende olvidamos el favor del Espíritu Santo.
Entonces, estudiemos un poco que hace el poder del Espíritu Santo sobre nosotros:
Lo primero es que consuela
Juan 14: 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Esta es una de las indicaciones que el maestro deja sobre nuestras vidas, y es allí donde entendemos como el espíritu santo actúa como nuestro consolador.
Dios no puede moverse en una mentalidad humana cubierta en el plano de las emociones, es por ello que envía a su espíritu santo a morar en medio nuestro. Pero una de sus facultades más maravillosas es que nos consuela.
Cuando leemos el libro de Hechos, nos damos cuenta que para cumplir la misión de Cristo, para poder evangelizar y llevar a cabo obras de fe, la iglesia, o los apóstoles debían ser bautizados por El espíritu Santo de la promesa
Es por ello que los apóstoles sabían que una vez el maestro ya no estuviese en la tierra, el único que podía ayudar era el consolador, el Espíritu Santo.
Lo segundo “nos trae convicción de pecado”
Juan 16: 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
El único que convence de pecado es el espíritu santo, es por ello que en tiempo veremos personas con conversiones radicales porque en su fe han experimentado la presencia del espíritu santo, tal y como sucedió con Saulo de Tarso.
Puedes decir que amas a Dios, que lo buscas, pero si solo te acercas a él con la función de salvador, entonces puede que no entiendas la posición del espíritu sobre nosotros.
No podemos llegar a derribar pecado en la vida de una persona, sino es el espíritu santo que lo convence primero.
Si el espíritu santo derrama una visión de pecado sobre la vida de la persona, puede que este no entienda mucho lo que sucede, pero ese día comprenderá su verdadera salvación.
Lo tercero: Nos lleva a toda verdad
Juan 16: 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Cuando comprendemos que el espíritu santo nos guía a toda verdad, dejaremos que su poder accione a favor de nuestras vidas, y nos libraremos de muchas derrotas.
El alma actúa a su parecer y sus emociones, pero el espíritu santo es capaz de llevarnos por las sendas de justicia y verdad.
Cuando desarrollamos una comunión estrecha con nuestro señor, puede que algunas cosas aun no la veamos, pero debemos comprender que el espíritu santo nos mantendrá siempre vigentes y expectantes a lo que vendrá, porque el siempre tiene el control sobre nuestras vidas.
El poder sobrenatural de Dios avanzará por medio del espíritu santo, por eso el maestro fue enfático con sus discípulos, la pedirle la intervención del poder de Dios.
Una vida llena del espíritu santo nos llevará alcanzar proezas, sueños, metas, formas diferentes de ver la vida y a accionar con fe.
Pero cuando nuestra vida termina siendo solo un campo de emociones, difícilmente dejaremos que sea su espíritu accionando en nuestras vidas.
¡Déjate guiar por el Espíritu!
Gálatas 5: 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Una forma de transformarse en una persona de fe madura, es cuando nos dejamos guiar por el espíritu santo de Dios.
No se trata de algo místico, por así decirlo, se trata de entender la fe, de romper paradigmas y de poder practicar el amor y el poder de Cristo sobre nuestras vidas.
Para acceder a una vida llena de logros y victoria hace falta entender la posición del espíritu santo sobre nosotros.
Para acceder a una vida llena de logros y victoria hace falta entender la posición del espíritu santo sobre nosotros.
LA GRAN INVITACIÓN
Jesús está comiendo con religiosos. Hay un ambiente tenso por algo que dijo Jesús. Uno de los invitados trata de arreglar el momento incómodo, y lo empeora: “Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!”. Y Jesús responde con esta parábola, dando a entender que no todos van a estar ahí.
Cuando alguien muere existe esa tensión, se dicen cosas como “Ahora, está en un lugar mejor. Pasó a mejor vida”. Pero Jesús dice no todos irán a la fiesta.
Así que Jesús cuenta esta parábola. Dios el Anfitrión prepara una gran fiesta. Manda invitaciones, y en esos días solía mandarse dos invitaciones a una fiesta.
La primera, para saber cuanta gente iba a venir. Luego en base a la gente que confirmaba, se hacían los preparativos. Y cuando todo estaba listo, mandaban una segunda invitación a los que habían confirmado, donde avisaban que todo estaba preparado.
Y al parecer, muchos invitados habían dado confirmación en la primera invitación, pero luego frente a la segunda invitación, se excusan y dicen que no pueden ir a la fiesta.
La idea principal es esta: La invitación a la fiesta nos ha sido dada. Esa fiesta representa la eternidad con Dios. Le podemos llamar: La vida eterna, El cielo, El paraíso.
Pero, muchas personas no avanzan hacia el reino por una mala excusa. “No estoy seguro de Jesús. Ahora no tengo tiempo. Estoy muy ocupado trabajando. Estoy en la universidad. Soy joven y quiero divertirme. Tengo que ocuparme de mi familia, etc.”
Personas que en algún momento dijeron: “Creo en Jesús”. Y Jesús les dice: ¡Entonces síganme!”. Pero ellos dicen, “No puedo. Ahora estoy ocupado”.
Jesús enseña que ser cristiano no es una decisión que se toma una vez y nada más. Es algo para toda la vida. Es un encuentro con Cristo, tan maravilloso, que produce una transformación tan radical, tan cataclismica; que la Biblia lo llama, un nuevo nacimiento. Donde Dios nos da su Espíritu Santo, nos da un nuevo corazón con nuevos deseos.
Entablamos una relación con el Señor, donde Él nos ama y nosotros le correspondemos. Luego seguimos profundizando la relación a lo largo de la vida, hasta que por fin culmina en el encuentro cara a cara con El en la eternidad.
La gente con la que Jesús está cenando, es representada en la parábola por los que no van al cielo. No asistirán a la fiesta porque no caminan con Él.
No todos los que piensan que irán al cielo, va a ir. No todos los que se creen cristianos, lo son de verdad. Algunos tal vez en algún momento levantaron su mano para ir a la fiesta, pero no se interesan por desarrollar una relación con Jesús, no lo están siguiendo.
¡Jesús quiere que vayamos al cielo! Que estemos con Dios y con su pueblo. Una fiesta a la cual nos ha extendido una invitación. Los que quieran ir a la fiesta son bienvenidos, pueden venir por medio de Jesucristo.
Esta es la idea central. Jesús ha mandado una invitación y muchas personas aceptaron, pero en realidad no se están preparando para ir. Entonces Jesús manda otra invitación.
Hoy Dios les manda una segunda invitación. Jesús es Dios y los ama de tal manera que dio su vida en la cruz. Luego resucitó, venciendo a la muerte, al pecado y a Satanás. Ascendió a los cielos. Y se sentó en su trono.
La tumba está vacía, el trono está ocupado. ¡El es el Rey de reyes! Y tiene una fiesta preparada para nosotros en la eternidad. Pero tienes que venir a la fiesta. ¿Aceptarás la invitación de Jesús?
Jesús está comiendo con religiosos. Hay un ambiente tenso por algo que dijo Jesús. Uno de los invitados trata de arreglar el momento incómodo, y lo empeora: “Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!”. Y Jesús responde con esta parábola, dando a entender que no todos van a estar ahí.
Cuando alguien muere existe esa tensión, se dicen cosas como “Ahora, está en un lugar mejor. Pasó a mejor vida”. Pero Jesús dice no todos irán a la fiesta.
Así que Jesús cuenta esta parábola. Dios el Anfitrión prepara una gran fiesta. Manda invitaciones, y en esos días solía mandarse dos invitaciones a una fiesta.
La primera, para saber cuanta gente iba a venir. Luego en base a la gente que confirmaba, se hacían los preparativos. Y cuando todo estaba listo, mandaban una segunda invitación a los que habían confirmado, donde avisaban que todo estaba preparado.
Y al parecer, muchos invitados habían dado confirmación en la primera invitación, pero luego frente a la segunda invitación, se excusan y dicen que no pueden ir a la fiesta.
La idea principal es esta: La invitación a la fiesta nos ha sido dada. Esa fiesta representa la eternidad con Dios. Le podemos llamar: La vida eterna, El cielo, El paraíso.
Pero, muchas personas no avanzan hacia el reino por una mala excusa. “No estoy seguro de Jesús. Ahora no tengo tiempo. Estoy muy ocupado trabajando. Estoy en la universidad. Soy joven y quiero divertirme. Tengo que ocuparme de mi familia, etc.”
Personas que en algún momento dijeron: “Creo en Jesús”. Y Jesús les dice: ¡Entonces síganme!”. Pero ellos dicen, “No puedo. Ahora estoy ocupado”.
Jesús enseña que ser cristiano no es una decisión que se toma una vez y nada más. Es algo para toda la vida. Es un encuentro con Cristo, tan maravilloso, que produce una transformación tan radical, tan cataclismica; que la Biblia lo llama, un nuevo nacimiento. Donde Dios nos da su Espíritu Santo, nos da un nuevo corazón con nuevos deseos.
Entablamos una relación con el Señor, donde Él nos ama y nosotros le correspondemos. Luego seguimos profundizando la relación a lo largo de la vida, hasta que por fin culmina en el encuentro cara a cara con El en la eternidad.
La gente con la que Jesús está cenando, es representada en la parábola por los que no van al cielo. No asistirán a la fiesta porque no caminan con Él.
No todos los que piensan que irán al cielo, va a ir. No todos los que se creen cristianos, lo son de verdad. Algunos tal vez en algún momento levantaron su mano para ir a la fiesta, pero no se interesan por desarrollar una relación con Jesús, no lo están siguiendo.
¡Jesús quiere que vayamos al cielo! Que estemos con Dios y con su pueblo. Una fiesta a la cual nos ha extendido una invitación. Los que quieran ir a la fiesta son bienvenidos, pueden venir por medio de Jesucristo.
Esta es la idea central. Jesús ha mandado una invitación y muchas personas aceptaron, pero en realidad no se están preparando para ir. Entonces Jesús manda otra invitación.
Hoy Dios les manda una segunda invitación. Jesús es Dios y los ama de tal manera que dio su vida en la cruz. Luego resucitó, venciendo a la muerte, al pecado y a Satanás. Ascendió a los cielos. Y se sentó en su trono.
La tumba está vacía, el trono está ocupado. ¡El es el Rey de reyes! Y tiene una fiesta preparada para nosotros en la eternidad. Pero tienes que venir a la fiesta. ¿Aceptarás la invitación de Jesús?
Mi Dios, pues, suplirá TODO lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:19
Reina-Valera 1960
Filipenses 4:19
Reina-Valera 1960